Dalila se preparó para salir con su amiga, se puso una camiseta deportiva blanca con unos vaqueros cortos y zapatillas y se marchó fuera de la iglesia hasta la acera de enfrente, donde su amiga Lucía la esperaba para salir a dar un paseo.
-Hola, Lucía, ¿cómo estás?
-Hambrienta, marchémonos a tomar algo fresco.-
Lucía y Dalila fueron al centro de Sprinwood, reformado con la intención de aumentar la población en ese pueblo, y se metieron en un pequeño local de café y bollería y se pidieron dos chocolates calientes con nubes y una bandeja de galletas con pepitas de chocolates.
-¿qué vas a hacer estas vacaciones?- dijo Lucía a su compañera mientras cogía una galleta y la mojaba en el chocolate para morderla.
-Lo de siempre supongo, ayudar a mi padre, salir por el pueblo y dibujar un poco, nada especial. ¿Qué tenías tu pensado?-
-Bueno, aparte de quedar algún día más contigo... ¿Recuerdas que he estado trabajando en el ayuntamiento en el despacho del alcalde?- Dalila asintió con la cabeza mientras comía otra galleta. -Pues he conseguido esto...- dijo sacando de su bolsillo un par de llaves sucias algo viejas, pero que no se encontraban en desuso.- ¿recuerdas cuando el médico te dio las pastillas de Hypnocil al llegar al pueblo?-
Su amiga asintió.
-Dijeron que era una especie de vitamina para un experimento médico sobre el estrés de los estudiantes...-
-Exacto, pero siento decepcionarte y tener que decirte esto...¿conoces la leyenda del asesino de Sprinwood?-
-Sí, dijeron que fue un hombre que asesinó a más de treinta niños en el vecindario, pero no sé nada más.-
-Yo te contaré el resto de la historia, verás... hace años, ese hombre, Fred Krueger fue descubierto y juzgado, pero debido a un fallo administrativo Krueger quedó en libertad, rabiosos, los padres le siguieron hasta las calderas donde trabajaba y asesinaba a los niños y allí lo mataron, quemándolo vivo, y escondieron el cadáver.- Dalila se sorprendió de escuchar eso.
-¿pero qué tiene que ver eso con el Hypnocil?.-
-¿Recuerdas haber soñado algo desde que tomas esas pastillas?- su amiga negó con la cabeza.
-Según la leyenda, Krueger no murió realmente, y se convirtió en un ente capaz de habitar los sueños de las personas, empezó a matar a los hijos de quienes lo quemaron vivo, y luego siguió haciéndolo con todo el pueblo...¿te suena el nombre de Nancy Thompson?- ella negó.- Para ser breve fue algo así como su archienemiga, lo venció una vez en sueños y después tomó Hypnocil hasta que un día Krueger acabó con ella cuando ésta intentaba proteger a unos adolescentes de ese monstruo, al menos eso dicen los rumores, hay muchos más casos, pero están archivados como muertes naturales o de suicidio, pero respóndeme ¿cuánta gente se suicida mientras duerme?.-
Dalila se quedó un rato pensando, sabía que morir de un ataque al corazón mientras alguien está dormido es algo que puede ocurrir, ¿pero un hombre que te asesina mientras duermes? ¡NO TENÍA SENTIDO!
-¿cómo puedo estar segura de que no es una de tus bromas?-
-Fácil, no tomes la pastilla cuando te vayas a dormir, si sobrevives a la noche escríbeme un WhatsApp con lo que soñaste… si es que vives para contarlo, claro...-
