El silencio en mi habitación se mantuvo presente durante la noche, la calma y tranquilidad reinaba y para muestra de aquello eran nuestras suaves respiraciones junto con nuestros parpados cubriendo los ojos, la suavidad de los colchones aferraban nuestros cuerpos para mantener la comodidad que mantenían esas ganas de permanecer dormidas hasta hartarnos de estar echadas. Quien se dispuso a levantarnos fue mi celular, objeto que empezó a vibrar en la pequeña mesa junto a la lámpara y liberaba a todo volumen la tonada mañanera
—Ag... Bluey voy a terminar odiando ese tono si continúa interrumpiendo mi sueño—comento Bingo aun somnolienta
—Lástima, vete acostumbrando—le respondí con una sonrisa mientras tomábamos asiento en las camas y frotábamos nuestros ojos con los puños en un intento de deshacernos del sueño. Nuestros pelajes estaban desastrosos, enredadas y con algunas puntas dobladas
—Oh cielos—dijo—¿Vas a bañarte?
—Aun no, puedes usar el baño
—Gracias, este pelaje me va a volver loca
—¿Cuándo te lo piensas cortar? —le pregunte mientras estiraba mis brazos
—Lo iba hacer ayer, pero Don no abrió la peluquería—dijo—Quizás me lo corte antes de irnos a acampar
—Sería lo más recomendable—ella dio un gran bostezo mientras tomaba rumbo al baño y estiraba sus brazos. Eché un pequeño vistazo a nuestra habitación, una muy distinta a lo que era antes. Las estrellas que antes nos acompañaban en las noches ya no se encontraban, ahora las paredes fueron decoradas por postes de algunas Bandas que nos encantaban a Bingo y a mí, nuestros peluches ahora estaban situados en lo más alto del estante. Nuestra habitación tenía un gran cambio y es que en el lado de cada una era distinta, tal y como si el cuarto se hubiera partido en 2 pues el lado de Bingo se mostraba un poco más ordenado, sus cosas como labiales, secadoras y demás estaban guardadas en sus respectivos puestos que a diferencia del mío era un poco desordenada, con algún que otro peluche suelto, mis aparatos debajo de la cama y mis perfumes esparcidos por la mesilla que compartimos y cada lado tenia pegada alguna que otra foto de nosotras con nuestras amigas y amigos, los dibujos terminamos botándolos y otros conservándolos en una pequeña caja… A excepción de uno que continúa pegado en mi pared. El sencillo y simple dibujo de mi versión pequeña compartiendo un espacio con ese labrador, con el que me divertí mucho y compartimos ciertos momentos… ¿Es extraño añorar sus cálidas manos?
El punto es que lo fui superando, me refiero a que fui aceptando poco a poco el hecho de no volver a verlo, las probabilidades de encontrarnos eran bajas lo mejor que podía hacer era sonreír y recordar con mucho cariño esos momentos, esas interacciones, ese último abrazo que nos dimos antes que se fuera.
Acomodé el pequeño mechón que colgaba en mi cabeza y me dispuse arreglar, al menos mi cama. Como todas las mañanas me tomaba el tiempo para hacer mis necesidades, bañarme, arreglar el desorden que estaba hecho mi pelaje al igual que Bingo, cepillándolo para evitar las motas, lisándolo y eliminando la humedad después del baño con ayuda de la secadora.
—Entonces…—empezó hablar, gire mi cabeza para poder verla, pero ella mantenía su rostro en el espejo, observaba mi reflejo con una sonrisa pícara mientras pasaba el cepillo por su pelaje
—¿Qué? —fingí duda y desvié mi rostro al espejo en un intento de evitar la conversación, tomé el vaso con agua frente a mí, posé mis labios en los filos del vaso para después dejar fluir el agua por mi boca a medida que levantaba la mano con la que la sujetaba
—No finjas Bluey, tu sabes de quien hablo—entre cerro sus ojos acompañado de su sonrisa y casi a susurros me dijo—Mackenzie—eso me tomo desprevenida al punto que escupí el agua por el lavamanos por la impresión y moje a un poco a mi hermana en el proceso. Ella solo se rio de mi reacción mientras tomaba la toalla con la que secábamos nuestras manos y la deslizo por el pelaje húmedo
—¡Bingo! —exclame limpiando mi barbilla con la muñeca. Ella se rio un poco más fuerte
—Jaja. ¿Y qué piensas hacer? ¿Vas a invitarlo al campamento? —pregunto
—…Aun no estoy segura, lo que más deseo ahora es tener un poco de paz sabes—su semblante cambio, me veía seria y dudosa; poso su mano en mi hombro para dejar escapar las palabras por sus labios
—Espera, espera… Me la pase fingiendo que estabas aquí solo para que no hicieras nada anoche—dijo Bingo algo enojada
—Lo intente, pero… agh—me toque la frente mientras recordaba la fiesta de anoche
—Bluey dijiste que iba a ser la última noche que te escapabas—continuo mientras me dejaba ver su rostro que expresaba enojo
—Lo sé y lo siento. Te juro que la próxima daré el primer pie
—No, esta fue la última vez—dijo con un tono firme y con las manos apoyadas en su cintura
—¡Bingo! —rogué
—Lo siento Bluey, pero papá y mamá no se merecen eso
—Agh otra vez—rodé mis ojos mientras apartaba mi mirada algo molesta; la verdad es que me eh ido de la casa por las noches para poder reunirme con mis amigas o acudir alguna fiesta que nos hayan invitado pero el problema es que mamá y papá no permitirían algo tan tardío peor por las noches. Me eh escabullido durante el año escolar y para ser sincera, si siento que de alguna manera me eh alejado de ellos…
—Respira hondo—escuche la voz de mi papá junto a mí, era el primer día de la secundaria, mi versión de doce años no paraba de moverse pues los nervios en esos momentos me habían atrapado había caído en una fosa en el que las probabilidades y pensamientos sobre un futuro ahí me habían rodeado y atormentando. Era un sentimiento agridulce ya que también pensaba en los amigos que podría tener, los maestros, el campus del edificio me animaban, pero no podía controlar esa mezcla de emociones que chocaban en mi cabeza. Seguía las ordenes de papá y tomé todo el aire posible hasta que mis pulmones se llenaran—exhala—obedecí—inhala…y exhala—el latido de mi corazón empezó a disminuir con lentitud, papá consiguió relajarme un poco—¿Mejor?
—Si papá—asentí con una sonrisa—bueno un poco—corregí
—Jaja… la primera vez siempre es así—comento mi papá arrodillándose para estar a mi altura y poder verme a los ojos—escucha Bluey, esta es una nueva etapa en tu vida, vas a conocer de todo y al inicio todo puede verse aterrador—Desviamos nuestras miradas al edificio mientras el continuaba hablando—con una escuela nueva… nuevos compañeros, tal vez uno que otro conocido que también esté aquí pero el punto es—nuevamente posamos nuestras miradas y levantado nuestros brazos—debes mantenerte fuerte
Ese siempre fue el consejo de papá, es algo tan significativo para nosotros que papá aún tiene guardado el dibujo que hice especialmente para él, su sonrisa me dio la fuerza suficiente para pararme firme, ver lo desconocido frente a mí y adentrarme a ella con valor. Mi papá no me perdió la vista hasta verme pasar por el umbral de la puerta, al voltear a verlo pude notar esa sonrisa, ese rostro orgulloso que calentó mi corazón al punto de mover de un lado a otro mi cola. Le brinde una sonrisa antes de despedirnos con nuestras manos.
Dentro del salón se presentaba el silencio más que algún que otro murmuro, pero pareciera que a todos se nos enredó las lenguas por la cual no nos permitían hablar
—Bluey—escuche frente a mí, alce mi vista hasta poder ver el rostro de esa persona, pero por el pelaje blanco que vi en segundos pude intuir de quien se trataba, Judo. Mi cola se empezó a mover con suavidad mientras se formaba una sonrisa en mi rostro
—Judo—dije levantándome de mi asiento y brindándole un cálido abrazo—no pensé que estarías en mi salón
—Yo igual—rompiendo el abrazo, tomamos asiento y nos preparábamos para el inicio de clase
—¿Cómo se llamará nuestra maestra? —pregunte
—Eso no importa Bluey—respondió Judo—mira a todas las personas que hay en el salón—mi vista se enfocó en todo el salón, en las personas que se mantenían calladas por la timidez y algunos pequeños grupos conversando entre ellos, pero en voz baja, al igual que yo y Judo—mira que hay de esos chicos de ahí—dijo apuntando con su dedo en dirección a un grupo de amigos conversando tranquilamente
—¿Qué hay con ellos? —pregunte
—El del medio se ve muy bien—comento—¿Qué te parece?
—¿El chico? —pregunte manteniéndome confusa, ella asintió con su cabeza como respuesta—pues… creo que bien—dije aun sin entender el punto del tema; volví a preguntar—¿Pero qué hay con ellos?
Ella dio un suspiro—Bluey se supone que la secundaria es la etapa en donde el amor florece
—¿De veras? —pregunte, pues la idea no entraba del todo en mi cabeza, ella agito su cabeza
—No solo eso, según me contaban puedes hacer muchas cosas, ir de fiestas, desvelarte hasta el amanecer, conciertos a no faltar y más cosas sin el cuidado de padres, sin reglas—mi semblante se mantuvo neutral ante sus palabras, al notarlo, su expresión cambio—¿Qué?
—No nada, solo que ya había pasado algo similar—recordé el día en el que comimos a convertir a mi familia en animales- y no se
—¿Te gustaría seguir viviendo con reglas?
—No, no, simplemente se me hace raro
—¿Qué cosa?
—No lo sé…—ni siquiera yo me entendía, solo tenía esa sensación
—Ay Bluey, cuando madures entenderás
—¿Eh?
—Buenos días muchachos—escuchamos la voz femenina entrando por la puerta
—Buenos días maestra—exclamamos
Al principio se presentó e inicio con las primeras horas de clases, Judo parecía concentrada en las palabras de la maestra mientras que yo tenía dificultad en concentrarme pues el solo tener que transcribir las escrituras del pizarrón a un cuaderno se me hacía aburrido, estaba añorando las horas de juego del preescolar.
—Bluey—llamó mi nombre, me sorprendió un poco el llamado, pero intente mantener la compostura mientras posaba mi rostro en la maestra
—Si profesora Liz—respondí
—Por favor, cada que los llame párense—exclamo a toda la clase, yo obedecí, me levanté de mi asiento mientras dejaba descansar una de mis manos en la mesa—continúe con la lectura por favor
—Oh cl-claro—tartamudeé, tomé el libro que yacía en la mesa y empecé a buscar en las páginas, pero el problema es que no sabía que debía encontrar
—¿Algún problema? —ya se había dado cuenta de mi despiste y solo estaba esperando que lo admitiera, pero quien me salvo fue Judo, quien me susurro "Pagina 9, segundo párrafo" mientras adentraba su hocico en el libro. Encontré la página y antes de empezar a leer le di las gracias en susurros
—¿En qué pensabas Bluey? —pregunto Judo mientras caminábamos por los pasillos
Estaba algo distraída—respondí con algo de vergüenza. No estaba sintiendo gran diferencia en el lugar, aún no había hecho compañeros nuevos y todavía me resultaba difícil ubicar los salones y laboratorios a pesar que ya tuvimos un recorrido la anterior semana antes de empezar las clases. Judo me detuvo posando su mano en mi hombro—Espera—dijo observando algo que capto su atención—míralas—frente a nosotras estaban un pequeño grupo de chicas con un pelaje espléndido, reluciente y liso, cada una con algún accesorio que las hacían lucir geniales. Parecía que estaban platicando entre ellas
—Guau se ven geniales—comente, no me percate del ligero movimiento de mi cola
—Bluey ese es nuestro lugar—hablo Judo—tenemos que juntarnos con ellas—la idea me pareció fantástica y el agitar de mi cola lo decía todo, no tarde en tomar el brazo de mi amiga y ejercer presión para llevármela hacia el grupo, pero se opuso a mi fuerza causando que ninguna de las 2 nos moviéramos—espera Bluey
—¿Qué sucede? —pregunte
—No podemos ir así no más, vamos a parecer desesperadas, tenemos que llamar su atención con sutileza
—Oh—dije posando un dedo en mi mentón—¿Y cómo lo hacemos?
—MMM…—se quedó en silencio durante unos segundos hasta que su mirada exhibió una sonrisa—lo mejor que se me ocurre es estar pendiente en lo que hacen, encontramos lo que las fascinan y boom, nos dejarán entrar en al grupo
—MMM sí, pero creo que tengo una mejor idea—dije mientras me dirigía aquel grupo y canalizaba mis nervios
—Bluey no—suplico, pero yo ya estaba a pocos metros de ellas—no…—susurro con sus manos estrujando su cabello
Por cada paso que daba más me acercaba hasta poder llegar a escuchar su conversación. No quería estar de chismosa, pero no podía evitar escucharla, unas de ellas mencionaban a 2 personas que se habían ido de la fiesta y que volvieron agitados, su amiga le pregunto el "¿Por qué?" Siendo la respuesta "dijeron que se revolcaron por accidente" mientras sonreía sarcásticamente, era una indirecta que no entendía en esos momentos
—Hola—dije agitando mi mano para saludar y meneando la cola. Ellas posaron sus ojos en mí mientras yo alzaba un poco la mía para verlas mejor, la chica a quien interrumpí tomo la palabra
—Hola. ¿Tú eres…?
—Me llamo Bluey y la chica de ahí es mi amiga, se llama Judo—dije mientras apuntaba a la ya mencionada, a lo lejos Judo, nerviosa, saludo con su mano—este es nuestro primer día
—Son los nuevos—respondió una del grupo
—Si —pose mis manos en mi espalda mientras las observaba con una sonrisa
—A qué bonita—comento, eso me animo—¿Qué necesitas?
—Nada, solo nos preguntábamos si podíamos juntarnos con ustedes… ya saben ser amigas—dije mientras entrelazaba mis manos
—Oh...—se enternecieron y en mi rostro se estaba dibujando una gran sonrisa de oreja a oreja hasta que se deshizo al escuchar la respuesta
—No pequeña—contesto la Husky mientras extendía la palma de su mano y la movía de un lado a otro—son demasiado jóvenes para estar con nosotras
Levante una de mis cejas—¿demasiado jóvenes?, tengo 12 ¿Cuántos años tienen ustedes?
—14—contesto—técnicamente ya somos mujeres—técnicamente me estaban diciendo que no, pero me estaba negando ante eso, deseaba al menos intentarlo
—Oh, am… nosotras también podemos serlo—el trio se vio entre ellos dudando de mis palabras
—No lo creo pequeña
—No somos pequeñas—respondí doblando los codos y apretando los puños—solo dennos esa oportunidad
—Bueno…
Aquel día iba a ser una condena, pues a pesar que ese mismo día nos habían maquillado y compartiéndonos algunos de sus accesorios para que nos quedara bien y consigamos las miradas de algunos… realmente no me daba cuenta de algo y fue que me estaba mimando, tal vez demasiado, conseguí lo que esperaba para el primer día, un grupo de amigos, pero todos llegaban con el tema que siempre me incomodaba. La mayoría de los mayores concordaban con lo molesto que llegaban ser sus padres, era queja tras queja y la verdad no me sentía cómoda… Escuchándome bien en este momento puedo concluir, de alguna manera, que eso me influyera.
Cuando papá llego por mí, estaba lista para ser recibida con algún abrazo, que me acaricie la cabeza mientras sonríe y decirle lo genial que me fue… Papá llego mientras el resto de los estudiantes se iban alejando y mi nuevo grupo se despedía de mí. Él me cargo y se puso a girar conmigo en brazos mientras decía
—Bluey, ¿Qué tal te fue? —dijo con una sonrisa de oreja a oreja. Yo me reía por la sensación de estar en el aire y sin duda papá tiene fuerza para poder tenerme entre brazos sin tanto esfuerzo y cuando me dispuse a decirle lo bueno del día, mi atención se enfocó en los estudiantes que nos observan, al ver todas sus miradas en nosotros, de repente, empecé a sentir un vacío en mi estómago, acompañado de un rubor mientras se me dificultaba poder verlos y los brincos de mi corazón aumentaban al ver a muchos reírse entre dientes o en silencio, alguno otro murmuro que solo intensificaban mi sentir. No pude con la vergüenza y de inmediato forcejé para que papá me soltara
—Papá suéltame… por favor—le susurre, él se extrañó por eso, fue algo que no lo vio venir
—Cl-claro—respondió devolviéndome al suelo. Una vez más pose mi mano en mi antebrazo y buscaba mirar a cualquier otra cosa que no fuera ni a los alumnos ni… a papá
—Podemos irnos ya—le pedí mientras me dirigía con velocidad al auto sin siquiera darle oportunidad a que responda
El entro al auto, nos colocamos el cinturón y el vehículo empezó a andar. Asome un poco mi rostro por la ventana solo para comprobar que el resto haya dejado de vernos
—¿Paso algo Bluey? —pregunto viendo mi reflejo a través del retrovisor. Me quede en silencio durante minutos, estaba intentando entender lo que me paso... simplemente me asuste, eso creo, pero no entiendo el por qué, a mí siempre me ha encantado sus juegos, el cómo nos recibe, el cómo actúa con nosotras, pero todo eso ya es para los niños ¿no?
—Todo está bien papá…—al fin respondí, pero el dudaba de mi respuesta
—Bluey… Si algo paso, o está sucediendo, puedes contarme sabes… tu madre y yo siempre estaremos ahí
—Lo se papá…
—No me estaba dando cuenta del cambio que empecé a tener y ni siquiera puedo decir si fue para bien o para mal… Esta es una nueva etapa
