Nos ubicábamos en la cima de las escaleras, preparadas para un día más de clases en la secundaria. Sentí la mano de mi hermana en mi hombro, acción que me detuvo antes de siquiera poder bajar por los escalones
—Bluey hablo enserio—me dijo con un semblante serio—papá no se merece eso
—Ya lo sé Bingo, intente llegar lo más temprano posible—conteste
—A las 3 de la madrugada—cuestiono con una ceja levantada
—Pasaron cosas de acuerdo, quise llegar a las 12 pero...—me corté en seco al darme cuenta de las palabras que iban a salir de mis labios—mira mientras mamá y papá no lo sepan todo estará igual
—¿Y qué tal si te descubren? —pregunto mientras vigilaba que nadie nos escuchara—imagínate si pasaban por nuestro cuarto anoche
—Lo se Bingo—dije mientras asentía con la cabeza—Solo no me delates por favor—le roge mientras colocaba mis manos frente a ellas y las entrelazaba en modo de súplica
—Ella dio un suspiro pesado mientras posaba su mano en la cabeza—de acuerdo, pero no pienso defenderte cuando te atrapen
No tengo problemas con eso—respondí con una ligera sonrisa. No tardamos en bajar, lo primero en escuchar fue el canto de los pájaros mañaneros junto con la brisa suave y fresca que se adentraban por las ventanas
—Parece que hoy estará despejado —comento Bingo asomando su cabeza por la ventana, nos acercamos a la cocina para saludar a nuestra madre, quien preparaba la comida con una sonrisa y disfrutaba de la música proveniente de una pequeña radio ubicado en la cocina
—Buenos días mamá —exclamamos en coro, ella poso su vista en nosotras y con una sonrisa respondió
—Buenos días niñas ¿Cómo amanecieron? —pregunto
—Bien mamá —contesto Bingo mientras su cola se meneaba un poco y se acercaba a apreciar el aroma del desayuno
—Mamá ya no soy una niña —le dije con mis orejas decaídas
—Tampoco te lo tomes a mal—respondió sonriendo de oreja a oreja, poso su vista nuevamente en el sartén y continuo—recuerden tener listo todo lo que necesiten para el campamento y arreglar la habitación, te lo digo a ti Bluey
Sonreí con vergüenza—si mamá—dije antes de dirigirme a la mesa en donde yacía sentado papá, recostado en el espaldar de la silla y con la laptop sobre la mesa
—Buen día papá—le dije mientras tocaba suavemente su hombro
—Buenos días Bluey—el poso su mirada en mi mientras volteaba a verme con una sonrisa; al verlo de cerca pude notar sus ojeras
—¿Te sientes bien? —pregunte preocupada por su estado
—Sí, solo no eh descansado mucho—contesto
—Me lo imagino—dije—llegaste a las 3 de la mañana
—¿Cómo lo sabes? —pregunto; mi pelaje se erizo por completo y los escalofríos domaron mi cuerpo—escuché como estacionaste el auto—mentí mientras desviaba mi vista
—Oh, ya veo—contesto para después cerrar los ojos y tomarse un pequeño descanso. Acaricie su hombro mientras lo acompañaba en la mesa, lo observe de pies a cabeza y de todos estos años que ha pasado me sorprendía que se viera casi igual a como era hace 10 años, solo con ligeros cambios en las canas que aumentaron en su pelaje oscuro y su cola estaba resaltada por la cantidad de pelo que tenía. Abruptamente los recuerdos de cuando tenía 6 años inundaron mi cabeza, los juegos como la almohada loca o a que él era nuestro hijo me lograron generar una sonrisa en mi rostro... pero desapareció tan pronto como llego; Tengo 16 años, ya dejé de ser una niña y aun así extraño esos momentos... Desearía volver, a dar vuelta las manecillas del reloj para volver a tener 6 y solo tener que preocuparme por cómo debería aprovechar el día, pero... ya debo dejarlo ir, al igual que esos juegos.
—Sabes Bluey —habló, abrió sus ojos para ver el techo mientras decía—tu y yo casi no interactuamos—empecé a jugar con mi dedo en la mesa de manera tonta mientras escuchaba las palabras de mi padre—tal vez en el campamento puedas ayudarme a hacer el asado o si quieres podemos pasear por el bosque, tomar fotos a las aves o lo que desees—el volteo a verme y mostro una mirada que pareciera buscar una estela de esperanza en mí. Lo pensé durante unos segundos, no se me hiso tardío la decisión pues el hecho de que solo yo y mi familia íbamos a estar ahí, me tranquilizaba
Le brinde una cálida sonrisa y sin hacerlo esperar le dije—claro papá, me encantaría
Su cola se movió de un lado a otro al escuchar mi respuesta y su sonrisa se agrando de oreja a oreja—Te prometo que nos divertiremos mucho, vamos a impresionar al resto de la familia con nuestra cocina—dijo para después darme un abrazo al que correspondí
A comer—escuchamos llegar, era mi madre junto con Bingo quienes traían los platos del desayuno
Ya en la secundaria, ambas nos dirigimos a nuestros respectivos salones... excepto yo
—Hey Bluey—escuché mientras sentía su peso en mi espalda, gracias al tacto pude sentir su pelaje grueso y algo enredado
—Mackenzie —me aparte lo más pronto posible de él y me voltee a verlo algo molesta o es lo que pretendía pues realmente me había sonrojado por el tacto de sus manos
—¿Aun sigues enfadada? —me preguntó mientras enfocaba su vista en mis ojos
—Debía estar en casa a media noche —le reclame mientras lo fulminaba con mi mirada
—Lo sé y lo lamento Bluey... pero debes admitir que cierta parte también fue tu culpa —abrí los ojos totalmente como platos
—¡¿Que?! —exclame con enojo
Te recuerdo que en la fiesta dijiste que querías continuar con el resto de tus amigas —giro sus ojos mientras me aclaraba la situación, pude escuchar un ligero gruñido de parte suya
—Ahg...—me queje mientras posaba mi mano en la frente—tienes razón...—nos quedamos unos segundos en silencio hasta que rompí el hielo—dejando lo malo de lado... anoche me la pase bien
—Sí, igual yo—ambos nos brindamos una cálida sonrisa y por un momento pareció que él había perdido su vista en mi—oye... ¿Qué harás este feriado? —me pregunto mientras apoyaba todo su peso en la pared
—No mucho, más que acampar –respondí
—Entonces no estarás en la ciudad —su voz se escuchó decepcionado
Si...—ambos queríamos decir algo, pero la incomodidad del tema o el cómo abarcarlo nos convirtió en mudos, yo solo intentaba no verlo a los ojos en un intento de evitar el tema, al menos yo lo deseaba evitar
—Y sobre anoche... que te parece la propuesta —dijo tomando mi mano con gentileza. Mis mejillas se calentaron de inmediato e incluso pensé que iba a sudar que aparte mi mano de la suya
—Yo... No lo sé Mackenzie... me gustas, pero...
—¿Pero...?
Deje escapar un suspiro mientras posaba mi mano en mi antebrazo y desviaba un poco mi rostro—no lo sé, creo que no me siento lista... supongo
—Entiendo... —ambos apartamos nuestras miradas para evitar que el otro vea la decepciono plasmadas en cada uno y el silencio nuevamente reino entre nosotros, era incómodo y yo misma me estaba regañando por la respuesta; tantos años que convivimos juntos y compartimos momentos se vacío en segundos, en ambos nació un sentimiento que nos revolvía el estómago y ayer, fuera de la casa de una de mis amigas en donde todos disfrutábamos de la fiesta, se acercó, rozo mis dedos, mis manos y con su rostro acercándose al mío, intentando atraer mis labios con los suyos mientras que de estos susurraba "¿Quieres ser mi novia?". Mi corazón brincaba con fuerza, yo había esperado ese momento o es lo que pensaba por que al llegar al punto de casi rozar nuestros labios me separé de él y le dije "Creo que ya tengo que irme"
—Bluey—escuchamos, a sus espaldas estaba aquel grupo junto con Judo saludándome a lo lejos y dándome la señal para que me uniera, Mackenzie vio por encima del hombro y retorno su vista en mi—No es por decir Bluey pero siempre que estas con ellas pues... pareciera que te transformas
—Otra vez con eso —me queje mientras cambiaba mi semblante a una un poco más fastidiada—se le llama cambio Mackenzie
—Lo entiendo, solo digo...
—Acéptalo—interrumpí sin si quiera darle la oportunidad de continuar a pesar que muy en el fondo sabía que él, al igual que mi hermana, tenían razón. Varias veces hicimos cosas que no me gustaba como las fugas, jugar con los chicos o simplemente hablar mal de las demás compañeras, yo no hacia la mayoría y aun así me sentía mal. ¿En qué me había metido? Si no fuera por la insistencia de Judo quizás ya hubiera buscado otro grupo... pero la atención del resto ya se volvió algo tan cotidiano que simplemente no me dejaban pensar bien, es más, siento que ni siquiera estoy siendo sincera conmigo mismo.
—¿Y cómo vas con Mackenzie? —pregunto Judo, la que más parecía influenciada y aun así no dejo de ser la persona en quien más podía confiar pues entre ambas nos escuchábamos con atención
—No lo sé... de repente me dio pánico
—¿Por qué? —preguntaron las personas quienes me acompañaban
—Bueno... siento que —nuestra conversación fue interrumpida al ver a Honey, una de mis viejas amigas con las que pasamos por buenos momentos; Ella caminaba junto con su grupo de estudio, alegre y soltando una que otra risa, hasta que volteo a ver a mis amigas y a mí; Su semblante cambio a uno más serio, desvió su mirada en un intento de ignorarnos al igual que su grupo, que solo deseaban alejarse de nosotros
Una de las mayores de mi grupo intento, como de costumbre, hacerla tropezar, pero Honey ya se sabía el típico truco, era tan repetitivo que pareciera que su pierna solo se ejercitara y como si de una roca se tratara, logro que fuera mi amiga quien caiga y no ella. Los amigos de honey estaban asustados por las consecuencias, pero no ella, Honey mantuvo ese semblante serio y antes de ser arrastrada por sus compañeros, nos juzgó a Judo y a mí con su mirada
La relación entre Honey y yo dejo de ser lo mismo cuando llego a la secundaria, de hecho su llegado marco un punto de antes y después contra la Husky, pues antes de su llegada, mi grupo ya tenían la costumbre de molestar a cualquiera, cosas que solo me quedo mirando pero que la culpa de tan solo hacer eso se adentra en mí, fue con la llegada de Honey que pareció frenarlas por momentos, ya que a diferencia de los demás, Honey se mostró alguien más resistente y que daba la cara por sus amigos
Yo por otro lado, solo era testigo de las humillaciones y abusos que sufrían algunos estudiantes, y el alma me estaba quemando, yo misma parecía apuñalarme. ¿Por qué lo hacía? ¿Por qué no podía ignorar la culpa? Incluso siento a mi yo de 6 años gritarme, regañándome por todo... ¿acaso estoy retrocediendo?
