El sol iluminaba con suavidad el campamento, los primeros en recibir los cálidos rayos del sol fue la flora que rodeaba nuestro entorno. Ahora por nuestro tamaño, los 4 no alcanzábamos en un mismo sitio y tomamos la decisión de comprar otra tienda de acampar en el que descansamos Bingo y yo. Está de más decir que aquella noche fue muy distintas a las demás, pues el silencio entre nosotras era muy raro, siempre hacíamos bullicios desde pequeña y hasta ahora nos quedábamos despiertas intercambiando algún que otro chisme de la secundaria, esa noche no fue así. A penas le dirigí la voz, ella me respondió "Voy tomar aire", no dormí por si no volvía y conté el tiempo que paso afuera, media hora para ser exactos... Ella realmente necesitaba estar sola. Cuando volvió me hice la dormida y aun así podía sentir su mirada en mí, no sé si me juzgaba o simplemente estaba pensando, solo sé que ella se recostó, tomo una de las sabanas y me deseo las buenas noches. "Buenas noches Bluey". Mi corazón se enterneció, pues me daba a entender que no importaba lo molesta que estemos, somos hermanas y siempre nos vamos amar... Deseo ayudarla, pero empiezo a pensar que yo estoy igual de perdida. Ella tiene razón, Mackenzie fue el único que persistió y continúa saludándome o visitándome de vez en cuando a casa y yo... Solo lo rechace.

Al salir de la tienda, una brisa mañanera me recibió fuertemente, agito mi pelaje y respire hondo para relajarme y desenvolver mi mente. Este día no podía fallarle a papá y debía ganar tiempo con Jean Luc, quiero aprovechar al máximo los días que va a estar aquí; Hurgando fuertemente en mi cabeza, me dispuse a buscar soluciones, una en el que pueda convivir con papá y Jean Luc a la vez, la solución simple era que Jean Luc nos acompañe, el percance es que la promesa era hacer las cosas solo entre papá y yo, y no me gustaba del todo la idea de estar solo por un momento con Jean Luc, yo deseaba estar todo un día con él

—Buenos días Bluey—escuche a mis espaldas, voltee mi vista para ver a Bingo, quien estiraba los brazos y el torso al cielo, siendo sujetado por sus pies que se aferrados al piso

—Buenos días Bingo—respondí con una sonrisa, mi cola empezó a moverse por la satisfacción de pensar que su enojo ya había pasado, pero me equivoque, sin si quiera verme o platicar conmigo, ella se alejó de mí, se adentró a la caravana a beber el vaso de agua diario de las mañanas. Mis orejas cayeron junto con mi mirada y deje escapar un suspiro. Volví al riachuelo con la cabeza baja, mi rostro no se elevó hasta escuchar el agitar de las hojas de aquel árbol y a unos cuantos metros más, vi a Jean Luc, quien observaba la piedra con mucho detalle.

Los ánimos volvieron a mí, con la cola agitada y tratando de ser sigilosa en mis pasos, me acerque a sus espaldas y lo sorprendí al cubrir sus ojos con mis manos

—¿Quién soy? —dije con una voz gruesa, él se rio

–¿Acabas de fingir la voz?—respondió con una sonrisa

—No—respondí manteniendo la voz y posando mi hocico en su hombro —Adivina quién soy o afronta las consecuencias

—Oh no, ¿Qué voy hacer? —respondió con sarcasmo mientras tomaba mis manos y se las apartaba de su rostro, mis brazos quedaron colgados en sus hombros mientras volteaba a verme —Bluey —respondió la adivinanza, mi cola se movió con delicadeza mientras le devolvía la sonrisa

Nuestras miradas se posaron en la piedra, específicamente en los dibujos que habíamos hecho de pequeños, estaba difuminado, casi borrado de la piedra por el paso del tiempo

—Espero que no hayamos lastimado a tu père—dijo observando el dibujo de mi padre plasmada en la piedra y recordando la escena de aquella vez. No aparte el rostro por varios segundos mientras sus palabras de aquella mañana retumbaban en mi cabeza "tú y yo casi no interactuamos"

—No... espero que no—la culpa empezó a golpear mi pecho, los buenos recuerdos con mi padre se convertían en puños que golpeaban con algo de intensidad, siendo cada una más efectiva que el otro

Jean me vio desde la altura de sus hombros—¿Sucede algo? —pregunto al notar mi semblante

—No es...—espere unos minutos antes de poder hablar— De hecho, si...—aparte mis brazos de sus hombros y apoye la espalda en la piedra, jean se dio la vuelta para apoyarse a un costado mío

—¿Problemas con tu hermana? —pregunto Jean Luc, lo que me dejo sorprendida

—¿Cómo lo sabes? — pregunte mirándolo a los ojos

—Hablamos anoche—contesto mientras dirigía sus ojos al árbol—no me dijo mucho, solo que estaban peleadas

—Si...—dije con los ojos plasmados al suelo

—¿Qué sucedió? —pregunto acercando ligeramente su rostro

—Eso es lo que me molesta—dije apretando las manos—,no lo sé, por momentos siento tener todo bajo control...—sentí como mis puños perdían fuerza hasta abrir las palmas de mis manos y sentir el peso de mis brazos—pero todo se va, pierdo fuerzas y cuando me doy cuenta... Parece que hay personas sufriendo

—¿Sufriendo? —yo asentí; Mi cabeza empezó a juzgarme con los recuerdos de la secundaria, en las que me encontraba junto con mi grupo de amigas, me juzga cada que fuerzo demasiado mi sonrisa, por cada cosa que me incomoda o acciones que no me enorgullece y cada que intento tratar de admitirlo, aceptarlo como parte del cambio, mi versión de 6 años me detiene antes de hacerlo. La escucho cuestionando mis acciones, preguntándome que está sucediendo... No logro entenderme

—Si... Jean luc—Pose mi vista en él mientras sentía como mis ojos se volvían cristalinos—No sé qué estoy haciendo

—Bluey—me miro con lastima mientras me limpiaba los ojos antes que se me escapara las lágrimas. Sentí su cálida mano en mi hombro, acerco un poco su rostro para verme mejor y con nuestras miradas chocando me dijo

—Tranquila Bluey... respira—nuevamente podía escuchar la voz de mi padre, quien me decía lo mismo a pesar que solo sea mi mente. Obedecí y tomé un bocado de aire—ahora exhala —escupí el aire que alivio el nudo de mi garganta—eso es. ¿Mejor? —asentí con la cabeza y los ojos posados en su rostro, con nuestra cercanía pude notar las pequeñas pecas que tenía el hocico—Ahora, estas admitiendo tener problemas y estoy seguro que sabes cuál es la solución

—Aun no la tengo...—conteste y Jean luc se sorprendió un poco por la respuesta

—¿No lo sabes? —pregunto

Asentí—estuve desde la mañana buscando un equilibrio a todo esto—respondí mientras me sentaba en el pasto y abrazaba mis piernas

—¿Un equilibrio? ¿A qué? —se sentó junto a mí

—Hace mucho tiempo que ya no charlamos mucho y le prometí a mi padre pasar tiempo con él, pero... si lo hago, perderé tiempo

—Pero eso no es malo, para eso son las vacaciones, para disfrutar el tiempo en familia. ¿No? —levanto una de sus cejas junto con su mano

—Prefiero pasarlo contigo—le respondí con mis ojos clavados a los suyos, por unos segundos, sentí el rubor en mis mejillas al darme cuenta de las palabras que escogí y por la vergüenza solo la aparte y la coloqué en frente. Él quiso hablar, tenía algo que decirme, pero fui más rápido y continúe—En algún momento debes volver a Canadá... y quien sabe, puede que solo tengamos 3 días para convivir

—Bluey, te complicas demasiado—comento mientras me brindaba una cálida sonrisa—ante problemas simples

—¡Pero esto no es simple!—volví a posar mi rostro en el—no sabes lo mucho que me costó admitir que nunca te iba a volver a ver. Y de la nada estas aquí...—dije señalándolo—No puedo evitar pensar que esto fue suerte o alguna obra del destino y realmente quiero aprovecharlo

—También lo creo Bluey, pero no es como si fuera la última vez que nos hablemos—aclaro —tenemos celulares, podemos estar en contacto

Aparte mi rostro y apoye mi mentón contra mis piernas mientras mis orejas se decaían un poco—pero no será lo mismo—me quede con la mirada al frente, saboreando las pequeñas brisas que me brindaba el viento, Jean luc desvió su mirada pues llegamos a ese punto en el que no sabes cómo continuar con la conversación, hasta que el labrador corto el silencio

—Si... no va a ser lo mismo—admitió colocando su mano en el cuello, aun así, no se rindió e intento elevar mis ánimos —pero tampoco será el fin del mundo sabes. Encontraremos alguna solución, tal vez podamos reunirnos en vacaciones o quien sabe, visitas Canadá y te hago un tour por...—se detuvo por unos segundos—bueno solo por la ciudad. El país es gigantesco

—Eso espero...—respondí sin muchos ánimos

—Hey—Jean Luc choco su hombro con el mío mientras me daba una sonrisa—anímate, aún tenemos tiempo, un día no hará diferencia, además—poso su mirada a lo alto de la colina, en donde se apreciaba a mi familia recién despierta y conversando entre ellos—Tu papá es increíble—dijo—creo que te divertirás igual o más con él

—Quizas...—también pose mi rostro en mi familia, sobre todo en papá, quien estiraba sus brazos y dejaba escapar un gran bostezo para retomar poco a poco las energías. De repente llego a mí los buenos momentos, en el que jugábamos, bromeábamos o simplemente nos molestábamos; Ante eso solo sonreí

—To vois, esa es una solución sencilla—comento Jean Luc mientras se ponía de pie y me daba palmadas en mi hombro—nos vemos más tarde o cuando te desocupes—dijo con la intención de irse, pero mi voz interfirió junto con mi mano aferrándose en su muñeca

—Espera Jean—dije despegándome del pasto y sacudiendo mi pelaje para librarme del polvo—que tal si tu familia viene a almorzar con nosotros, quien sabe, puede que se lleven mejor que tú y yo—ofrecí mientras terminaba la oración con un movimiento de manos, pero su reacción fue distinta a lo que esperé

—Bueno, por mí no hay problema, pero con papa...—giro levemente su cabeza a la casa rodante y la verdad, también lo sentí vacío, solo una casa rodante que manejaba el silencio, la calma y la soledad—es impredecible... Pero lo intentare

—De acuerdo—contesté con una ligera sonrisa—entonces nos vemos esta tarde—le dije mientras me despedía de el con mi mano y nos marchamos a nuestros campamentos, aunque yo volteaba a verlo y no se... tenía el presentimiento que estaba en la misma o bueno, en una situación similar; El no ver a sus padres y la sensación de soledad que transmitía su campamento me daba a entender que estaban lidiando con problemas, aunque puede que sea solo mi mente y capaz solo continúen durmiendo.

—Por cierto—Jean Luc se detuvo para voltear a verme—habla con tu hermana, anoche se veía terrible

Aprecie su rostro por unos segundos hasta asentir suavemente con mi cabeza—Lo hare—sonrisas se dibujaron en nuestros rostros junto con el ligero meneo en nuestras colas

—Banjo y Lila se ven muy unidos últimamente—dijo Bingo mientras tomaba un pequeño sorbo de café

—Ay Bingo, no crees que estas exagerando los hechos—respondió Muffin con desinterés, en la mesa se encontraba la funda de panes junto con algunos condimentos tales como mermelada, cremas de maíz y manjar; Bingo tomo uno de los panes y con la paleta empezó a untar la crema de maní en el pan, mientras que socks, tomaba el frasco de la mermelada junto con su propia paleta—además que importa si anda juntos. ¿No es lo que querías? —cuestiono muffin

—Sí, pero... Que Banjo solo la busque a ella es...—mi hermana suspiro con decepción—engorroso—muffin no es de las personas que se interesen mucho en el romance, su mente divaga más en las cosas con emoción, las competencias que la apasionan y sacan esa sensación tan enérgica como ver un simple partido, incluso carreras de autos que transmiten en la tele

—No lo entiendo Bingo. ¿Por qué te molesta tanto? —la inocente voz de socks se presentó, mi prima pequeña de 11 años que, a diferencia de su hermana, era más relajada, menos caótica y más tímida, lo opuesto a su hermana. A diferencia de nosotras, la mitad del tiempo se la pasan peleando y la otra mitad se la pasan jugando o bromeando, sus actitudes siempre varían y la verdad, hasta a mí me llega a confundir su lógica, un día están bien y al otro se odian, y así sucesivamente

—Yo...—Bingo se quedó en silencio, pensativa y reflexionando para sí misma hasta sentir mi mano apoyándose en su hombro, volteo a verme

—Buenos días primas—dije con una sonrisa mientras me unía al grupo, antes de ir con ellas había pasado por la refrigeradora de la caravana y tomé una de las frutas que había en el interior, una banana que le brindé a Bingo para complementar su sándwich con mantequilla de maní, su sándwich favorito—toma Bingo—le estire la mano y espere su reacción, si iba a mostrarse agradecida o molesta, para mi sorpresa ella me brindo una sonrisa, una pequeña pero agradecida

—Gracias Bluey—respondió tomando la fruta, ambas tomábamos los panes y preparábamos nuestros desayunos y sin perder el tiempo, volteé a verla y dije

—Bingo—llame su atención—lo de ayer...

—No importa Bluey...—interrumpió mirándome a los ojos—debí entender antes que las cosas no permanecen por siempre, las cosas cambian

—Lo se Bingo... —se generó una ligera tensión entre nosotras, incluso se nos hiso incomodo mantener nuestras miradas y las partamos, pero no duro mucho ya que la vi de reojo—Lo siento...—volvió a verme al igual que yo a ella—Tu solo tratas de hacerme entrar en razón, que aproveche el tiempo con ellos—mi rostro se desvió a mis padres, quienes hablaban a gusto con nuestros tíos y dejaban escapar una que otra risa —Enserio lo siento Bingo

—Ellos invirtieron mucho tiempo en nosotras... no te sientas obligada Bluey, solo no nos cambies por... alguien mas —respondió girando los ojos y dándome a entender que se refería a mis amigas, pues al hacerlas una mención, ya sea directa o indirectamente, su voz cambia a una un poco mas gruesa

—Eso no pasará

Ella sonrió y posando su mirada en mi dijo—Eso espero—estiro su mano a los ingredientes y tomo el tarro de la mermelada para después brindármela—¿Mermelada?

—Si por favor... Gracias—intercambiamos sonrisas mientras dejábamos que nuestras colas se movieran de un lado a otro, la tome del hombro y la junte a mí para encerarla en un abrazo, acto que nos tranquilizó a las 2 y permitió saber que nuestro lazo permanecía intacto

—¿Oye pero que hay de Jean Luc? —pregunto, separándose un poco de mi

—Tranquila, lo invité para el almuerzo—respondí mientras me separaba de ella y posaba la paleta de metal entre mis dedos—así, podre al menos hablar un rato con el—dije mientras untaba la mermelada en el pan—Y quien sabe, puede que incluso nuestros padres se lleven bien al punto que terminen perdiendo la noción del tiempo

—Entonces es mejor que le avises al resto, preferible que sobre a que falte

-JeanLuc-

El ruido de la cafetera resonaba por todo el camper, lugar sumido en el silencio a excepción de los ronquidos provenientes de mi papa, quien se encontraba dormido en una de las camas del camper, él se acostaba en la cama que daba para la ventana, en el que coloco la foto de mi difunta madre y por las noches, cuando intento conciliar el sueño, suelo verlo acariciar la foto con nostalgia y tristeza, lamentándose cada noche por no poder volver a verla una vez mas

Mi rostro se posó en aquella foto; mi père, mi mère y yo, los 3 en un pequeño parque, yo alzaba el banderín de mi país a lo mas alto posible. Mi mère se aferraba al brazo de papa mientras exhibía su sincera sonrisa a la cámara... Nos la daba en casa, cuando jugábamos, cuando conversábamos, cuando paseábamos —es muy silencioso sin ti, sabes —dije en francés apartando mi deprimente rostro de la foto y vertiendo el café en la taza.

—Bonjour fils—mi papa por fin se levantó, listo para empezar en un nuevo día, como todas las mañanas en la que sonreía y daba la imagen que todo está bien... parece que en las noches afloja sus emociones y deja que las lágrimas se les escape

—Bonjour papa—saludé, cambie mi semblante a uno más animado, y tomé otra de las tazas para verter el café en él, se la brinde— As-tu bien dormí? —pregunté por como durmió, el asintió con su cabeza mientras tomaba el café que le ofrecí, yo sabía que mentía, ya lo había escuchado otras noches, tanto en casa y aquí, no está del todo bien, tome un pequeño sorbo de mi taza antes de pensar bien lo que iba a preguntar pues tomaba el riesgo que la conversación entre ambas familias se descontrolara o incomodaran a mi padre, sobre todo si llegan a preguntar por mi madre... de hecho, admito que también me costaría mucho responder esa pregunta

—Papa—llamé su atención, el regreso a verme mientras llevaba la taza a sus labios—Bluey nos invitó a tener un almuerzo con su familia—dije algo nervioso, con los ojos perdidos a cualquier parte del camper, no logre mantener la mirada fija en el

—¿Bluey? ¿la fille bleue? —pregunto

—Ouais—asentí recordando el rostro de esa chica, su mirada se desvió en la pequeña mesa que se encontraba en el camper y en el que estaba colocado la mariposa de madera, con su ala rota y sin lijar

—Oh, alors le papillon était pour elle (Oh, entonces la mariposa era para ella)—dijo echándole un vistazo

—Claro que no—le respondí con un ligero rubor en mi rostro—no cambies el tema, ¿vas a querer ir o no?

Le exigí, ya me había hecho lo mismo las anteriores veces, inventando algún pretexto para negarse a esos eventos, claro a menos que sean eventos míos, ahí ni siquiera debo preguntar por qué el siempre acude, pero cuando intento que se libre de esa presión... él no me deja, simplemente quiere estar encerrado. Mantuve mi seriedad frente a él, ya estaba cansado de ese método y no iba a esperar a pasar por lo mismo; Se quedó pensando por unos minutos, mientras dejaba que su vista se perdiera en la ventana del camper y dándole un sorbo más de café, dijo

—D'accord...—su respuesta me dibujo una sonrisa

—Perfecto—le dije con mi cola agitándose con lentitud, pero su mirada me daba a entender lo inseguro que estaba en su decisión; No se me ocurrió nada mejor más que tocar su brazo y decirle—hey, intentemos pasárnoslo lo mejor posible. ¿te parece?

El me vio a los ojos y después de unos segundos viéndome, sonrió un poco y asintió con la cabeza—clair.

—votre anglais s'est amélioré (tu inglés ha mejorado)—comento, a lo que respondí con una sonrisa

—Sigo practicando, puede que Bluey me ayudé a mejorar el inglés—le dije mientras bebíamos el café que restaba en la taza

—tu as oublié de mettre du sucre (olvidaste agregar azúcar)—comento mi padre mientras dirigía su mano en los pequeños cajones del camper y tomaba uno de los tantos sobres de azúcar que había

—Lo siento, siempre olvido que no te gusta el amargo—le respondí, el tomo la jarra y vertió más café en su taza

—T'inquiète pas, j'oublie toujours que tu t'habilles en princess

—¡Papa! —exclame, pues aquel hecho era demasiado vergonzoso para mí—solo fue por esa obra escolar—mi padre esbozo una sonrisa y continuo con una carcajada que contagio mi rostro y nos empezamos a reír de aquel día en el que tuve que interpretar a una dama. Las risas que soltábamos me devolvió el ánimo, me devolvió a mi papá, el sonriente carpintero y a veces camionero trabajador que me contaba las historias más fantasmales o espectaculares de sus viajes y quien me ensañaba cada día el manejo de la navaja en la madera, la ligada y las medidas exactas para las piezas o figura que deseaba crear

-Bluey-

La pisada de mi padre era casi imperceptible y opacada por el resto de ruido que habitaban en la naturaleza, el cargaba en su brazo la funda de carne con el que iba a iniciar la parrillada. Avanzo unos cuantos metros alrededor del camper hasta encontrar la parrilla, ubicada cerca de la mesa en la que terminábamos de comer el desayuno

Papá abrió la funda y adentro su mano en ella—Salchichas, chuletas, pechuga... ¿Falta algo? —pregunto, el sonido de una funda cayendo al suelo y crujiendo por el impacto, capto su atención

—Carbón—le respondí posando mi rostro en el

—¿Vas a comer carbón? —bromeo

—Solo si me muero de hambre—respondí con una sonrisa que se estiraba de oreja a oreja, el dejo escapar una pequeña carcajada mientras tomaba la funda del carbón y la abría para después echar los pedazos a la parrilla

—Gracias hija

—De nada papá—respondí mientras sujetaba la funda de la carne

—Hay mucho que cocinar, ¿Qué tal si me ayudas con la parrillada? —sentí el golpe al corazón, uno fuerte que me hiso sentir lastima y culpa, pues escuchar la voz, insegura de hacer la pregunta, me llego a dar directo al pecho, como si papá supiera cual iba a ser mi respuesta

Esta vez mis palabras iban a sorprenderlo—Con gusto papá—le respondí brindando una cálida sonrisa.

Una sonrisa, esperanzadora y agradecida por la respuesta, se dibujó y me la contagio, de alguna manera volvía a sentir esa tranquilidad, fuera de preocupaciones y avivo esa emoción por tener más interacción de padre a hija, tal como una niña

—Por cierto... ¿Te acuerdas de Jean Luc? —pregunte revisando la funda

—Cómo olvidarlo—respondió mientras se ensuciaba las manos acomodando el carbón dentro de la parrilla—, después de casarme y que lo hayas mencionado un millón de veces

—Tampoco exageres

—Pregunta las veces que le has contado la misma historia a Judo, Bingo o a tu madre—respondió, viendo de reojo; mis mejillas se calentaron, no sé si fue por la vergüenza o por recordar el rostro de aquel labrador

—De acuerdo, lo admito—dije rendida mientras apartaba un poco mi rostro ruborizada de vergüenza

—Jeje. ¿Qué tal esta?

—Bien, según me comenta el y su papá volvieron Australia a despejar un poco mente

—¿En Australia?

Asentí con la cabeza—Oye la ciudad de Canadá es muy helada, yo no podría pensar muy bien con tanto frio

—Bueno en eso tienes razón

—Y me preguntaba si...

—Lo preguntas o ya es un hecho—interrumpió mi padre apuntándome con un pedazo de carbón mientras levantaba la ceja

—Jeje... un hecho—respondí desviando mis ojos a mis dedos que jugueteaban entre si—los invité a almorzar... ¿Pueden venir?

El dio un pequeño suspiro, seguido de una sonrisa que se dibujaba en su rostro, movió y estiro su brazo para tomar el abanico que yacía en la mesa—de acuerdo, pero tendremos que tomar más porciones—asentí y con una sonrisa empezamos la parrilla en el que nos pasaríamos desde la mañana hasta el mediodía cocinando, preparando la carne ya marinada horas antes y demás. Entre nosotros se generaba risas, llegamos a tener reclamos de parte de mamá al vernos jugar con la comida y nos calmábamos cada vez que pasaba, pero apenas se iba, volvíamos retomar el juego, ya sea compitiendo quien voltea mejor la carne o simplemente intentábamos mantener el fuego activo. Fue una mañana increíble

Llegando la hora del almuerzo, me mantuve impaciente por ver a Jean Luc y varias veces regresaba a ver la colina o asomaba la cabeza para apreciar el árbol y esperar verlo pasar por ahí.

—Va a llegar—escuche la voz de mi hermana a mis espaldas—No se va a ir a ningún otro lado—dijo al notar las veces que iba y volvía a asomar la cabeza por la colina

—¡Bingo! —exclame con los pelos de punta, pues el pánico de volver a tener ese mismo sentimiento de hace 10 años no me agradaba. Ella se rio ante mi reacción y continuo por unos segundos hasta que, calmándose con lentitud, saludo con su mano, acción que me confundió un poco y, obligada por la curiosidad, voltee hasta encontrarme con Jean Luc y su padre; El labrado traía consigo una bolsa llena de mazorcas mientras que su padre tenía consigo una caja térmica, esas cajas que mantienen el frío para guardar helados y demás comida

Jean Luc saludo a mi hermana con su mano y después poso sus ojos en los míos —Bonjour Bluey

—Bonjour Jean luc —respondí con nuestras miradas perdidas en nuestros rostros