—Entonces los caribús usan sus pezuñas como cucharas —hablaba la pequeña Socks con bastante impresión

—Así es, es una conducta habitual en ellos —dijo Jean Luc

—Debe ser difícil para los caribús. En medio de tanta nieve

—Lo es. Hasta que empiece el verano —aclaro el labrador a la par que dejaba el gran plato de chuletas sobre la mesa. Sus labios daban indicios que aún no acababa de completar su oración, y se vio interrumpido por mi hermana, quien tenía su enfoque en socks

—Ellos migran al norte por esas épocas —completo mientras colocaba los tenedores sobre la mesa

—¿Por qué? —pregunto la pequeña

—Por la vegetación, podría decirse que esta se renueva y crea un mejor hábitat para ellos —explico el labrador; Los asientos planos y de gran longitud rodeaban la mesa, Jean Luc tomo asiento y me extendió la mano, acto que no rechace, y lo tome para apoyarme y sentarme junto a él

—Ooooh

—Bingo, se nota que conoces mucho de animales

—Que puedo decir, me fascina —respondió mi hermana

Bingo, al igual que mis primas, se sentaron en frente de nosotros, siendo distanciados por la anchura de la mesa y su contenido: chuletas, salchichas, papas hervidas, salsas y pollo; Aún falta las mazorcas y el salmón para empezar a comer

—¿Pelean contra osos? —Pregunto Muffin, haciendo mucho ilusion al respecto

Jean Luc alzo una ceja mientras mantenía su bella sonrisa, y sus ojos regresaban a verme, como si preguntara por la imaginación de mi prima. Yo solo alce mis hombros sin poder darle una respuesta exacta mientras mis labios eran contagiados por su sonrisa

—Noooo... —respondió —creo que me confundes con un ruso

Bingo y yo ahogamos una carcajada, a la par, que la expectativa de Muffin se desplomaba

—Que aburrido —dijo ejerciendo presión con el codo sobre la mesa y utilizando su mano como soporte para su cabeza

Giré los ojos ante el comentario de Muffin —No le hagas caso Jean —dije apoyando mi mano en su brazo —, parece que se están llevando bien —comenté, con mis ojos puestos en papá, quien charlaba con el padre de Jean Luc. Vladimir. En un principio, ambos se mostraron incómodos, sin mencionar palabra alguna por los primeros minutos y el silencio entre los 2 lo volvió más incómodo, el punto es, que era difícil salir de esa situación, si no fuera por mi padre el silencio los hubiera domado y evitaría una progresión entre los 2. Ahora ambos se encontraban charlando con tranquilidad, conociéndose y hablando sobre la vida misma, las experiencias vividas por cada uno y sus empleos

—donc je vois —contesto

—No se francés Jean, recuerda

Él se dio una palmada en la frente por el error cometido —Rayos, siempre lo olvido. Quise decir "así veo"

—Por cierto. ¿Dónde está tu madre?

—Ella... No pudo venir a Canadá —no pude apreciar su rostro ya que lo apartó antes de responder mi pregunta, coloco su mano en el cuello y tardo unos segundos en volver a verme —cosas de trabajo, ya sabes

Sus palabras no parecían del todo ciertas. El gesto con su cuello me recordaba a mí misma, era igual a poner mi mano en mi brazo cada que me sentía insegura de las cosas o acciones

Termine confiando en sus palabras, y dije —Rayos, de seguro le hubiera gustado volver a Australia

—Le hubiera encantado —su voz se escuchó nostálgico, pero no me sumergí más en el asunto

Minutos después, el sonido del plato estrellándose, con suavidad, contra le mesa, nos dejó en claro que ya estaba listo. El resto de nuestros familiares no tardaron en acompañarnos, en especial nuestros padres. Tanto mi padre y el de Jean Luc se sentaron a lado de cada uno; En ese momento, maldije en mi cabeza, pues deseaba estar con Jean Luc sin ningún tipo de vigilancia; Mi papá es parte de ese grupo de padres que cuestionan a cualquier chico que se mantenga cerca de sus hijas

Este no iba a ser la excepción, papá estaba vigilando los movimientos de Jean Luc, desde el espacio que había entre nosotros 2, el movimiento de nuestras manos, si llegaban a juntarse o algo por el estilo; Ya sabía cómo funciona debido a las innumerables veces que invitaba a Mackenzie a comer en casa. Bingo tampoco se salvaba de eso.

Jean Luc se estaba salvando, ya que, realmente no hacíamos mucho más que hablar entre nosotros; Nuestros padres se mantenían conversando, tomando un bocado de carne o salmón mientras se mantenían atento a la conversa; A pesar que el sol nos pegaba con fuerza, las brisas del viento nos refrescaban con ligeros soplidos que sacudían nuestros pelajes, de vez en cuando se presentaba el chillido de algunos insectos o el canto de las aves que iniciaban el vuelo desde las copas de los árboles, y la atmosfera entre nuestras familia era relajante, pareciera que ya habíamos tenido miles de reuniones con Jean Luc y su padre, y como iba la situación, no creímos que el ambiente cambiara...

—Ils ont l'air délicieux, M. Heeler —comento Jean Luc antes de fijar su mirada en papá

—Gracias jeje —respondió con nervios —¿Qué dijo? —me susurro al oído, yo levante mis hombros a modo de respuestas, pues tampoco entendía lo que dijo, no todavía; Mientras dirigía mi mirada al plato, con la intención de tomar el vaso de jugo que estaba sobre la mesa, no llegue a medir bien la velocidad a la que dirigía mi mano y eso me llevo a tirar el vaso, provocando que el líquido fuera expulsado y esparcido por la mesa. Tan pronto se esparció, las quejas y chillidos de los presentes se hiso notar

—Oh, lo siento. Ya lo limpio —me enderece con gran velocidad

—Te ayudo Bluey—dijo el labrador, poniéndose de pie, le agradecí con una sonrisa y lo tomé de la mano para dirigirlo a la caravana. Antes de siquiera movernos, pude escuchar el fino gruñido proveniente de mi padre; No le di mucha importancia, y simplemente fuimos a buscar los trapos, confiando en que todo estuviera bien entre nuestras familias

—Calipso, calipso —repitió Jean Luc, buscando entre sus memorias algo con que relacionar el nombre —es un nombre curioso

—Lo es—respondí tomando un trapo del cajón, ubicado a un lado de la entrada — Sabes, hay veces que llego a extrañarla... ¿Me pregunto cómo estará?

—Donde sea que este, te aseguro que estará bien —dijo —tal vez tomando una limonada, disfrutando del feriado. ¿Quién sabe?

—Eso espero... —Culpo a mi cabeza, pues el recuerdo del ultimo día en el preescolar reapareció entre mis memorias, marcando un punto en el que no podría retornar, simplemente podía avanzar...

—La despedida siempre duele —Su voz llamo mi atención, lo que intuitivamente me hiso voltear a verlo, y encontrarme con su preocupación hacia mí. Asentí con mi cabeza —oui... siempre duele...—su mirada me hacía entender que también paso por lo mismo, lo que me brindaba un destello de esperanza, pues tener a alguien que tenga la misma experiencia tuya, daba satisfacción, daba esa sensación que incluso podrían responder las dudas que tienes, ayudar a aclarar de una vez tu mente —pero el mundo es mágico —esa frase me tomo desprevenida, fue tal el impacto que pose mis ojos en él, y me quede atontada por lo que escuche —di-digo, es que... solo míranos, reencontrarnos después de 10 años —tartamudeo por los nervios, mientras se llevaba su mano al cuello. Me dio ternura verlo así, escuchar la misma frase de hace años pero esta vez siendo pronunciados por sus propios labios. Me daba una acogedora calidez en mi corazón

Reí un poco por la gran coincidencia —es irónico —dije, posando mi mano en su hombro —mamá también me lo había dicho hace mucho tiempo

—Démons, no podre patentar la frase —ambos dejamos escapar una carcajada, a la par, nos dirigimos a la entrada de la caravana con una sonrisa plasmada en nuestros rostros

—Y dígame joven sabio —dije con un tono burlón —que otras frases tiene para mostrarle al mundo

—Tengo una variedad gigantesca mi querida amiga —me siguió el juego — como "el..."

Su voz se corte en seco, pues ambos apreciamos como su padre estaba tratando de despedirse, pero era retenido por mi papá, quien, al igual que nosotros, no entendía que pasaba

—¿Papa? — pregunto casi a susurros a medida que nos acercábamos

—Oye amigo, perdón si dije algo que no debía —dijo mi padre en un intento de convencerlo

—No, no, créanme, no pasa nada malo, solo... no me estoy sintiendo muy bien —respondió el padre de Jean Luc, mientras se llevaba la mano al estomago

—¿Seguro? —insistía mi padre; el resto de mi familia estaba igual que yo, con la mente en blanco, pues realmente que podrías decir si estuvieras en una situación similar, si uno insiste demasiado podría empeorar la situación

—Sí, estense tranquilo, realmente agradezco la invitación —dijo, con las palmas a la altura de su pecho mientras retrocedía, intentando alejarse de la manera más natural posible

—De acuerdo... Pe-pero si quieres podemos reunirnos mañana, Vladimir...—papá se rindió, su mirada ya nos decía que se sentía culpable y a la vez confundido

—Uf, am... gracias de todos modos. Lo pensare...

—Papa —Jean Luc lo siguió

—Jean —dije corriendo detrás de él, hice una pausa en la corrida al pasar al costado de mi padre —¡papá, ahora que hiciste! —le reclamé, con los brazos extendidos horizontalmente y los codos doblados. Por esas circunstancias ni cuenta me había dado que solté el trapo

—Yo... no lo sé —respondió, agitando con suavidad su cabeza y mostrando el nerviosismo y confusión de toda la situación. Mi mechón se movió ligeramente, al poner los ojos en blanco junto con un gruñido que se me escapo

Dejé atrás a mi familia para seguir a Jean Luc; A unos cuantos metros pude escuchar una pequeña conversa entre ellos, al final, llego a nada, pues hablaron en francés y yo lamentablemente no había tomado un curso de idioma. Lo que si pude notar con claridad fue, la tristeza de parte de su padre y la decepción de parte de su hijo; Su padre no hiso nada más que marcharse mientras que Jean Luc dejaba que su cola sea sometida ante la gravedad. Se mantuvo unos segundos, en una lucha de no agachar su mirada.

No entendía, no lograba detectar el problema, no sé qué fue lo que mi padre dijo para ponerlos así... Busque un modo de solucionar esto, volteando a ver ambas direcciones, pero la conclusión llegaba a nada. Al ver a Jean Luc, decepcionado, con ira y tristeza, como si estuviera luchando por no perder la paciencia y permanecer firme ante la situación. Me hiso pensar en esas situaciones en el que, sabes que, si continúas abriendo la boca, posiblemente llegues a empeorar todo, pero que es tanto lo que tienes que decir, tanto que exclamar, que a la larga eso se queda atascado en el nudo de la garganta por mucho tiempo, reprimiéndolo por completo... O es lo que pienso... porque estos últimos días, la verdad... siento que quiero escupir algo, querer explicar las cosas, pero soy tan tonta que ni yo misma me reconozco y termino perdiéndome en mi propio laberinto, sin si quiera recordar el camino que me metió ahí.

Me acerco hasta el labrador, quien mantenía su mirada fija en su camper, y con mis ojos recorro su brazo hasta llegar a su mano. Con lentitud, la entrelazo con la mía y le digo con una voz suave, la más relajante que pude— Vamos Jean, la comida se enfriará —el volteo a verme. En ese instante lo mejor que pude hacer fue darle una cálida sonrisa, pues no sabía que más decir, ni siquiera entendía lo que había sucedido, solo tenía algo muy en claro, que Jean Luc necesitaba a alguien que lo acompañé

—Oui Bluey— Dijo, devolviéndome la sonrisa; Sé que no es mucho lo que puedo hacer, pero creo que pude animarlo, o bueno, tratar de distraerlo del problema que tenía; El tacto de nuestras manos, junto con nuestras miradas provocaron que nuestras colas se movieran con suavidad y no las separamos hasta volver a tomar asiento, explicar al resto de la familia para que se quedaran tranquilos, y volver a animar las cosas entre todos.