—Ok, ok, siguiente pregunta -dije con emoción-si te preguntará mi edad, ¿Te pondrías nervioso?
—Oui -respondió entre risa
—Pero dime ¿por qué?
-Porque me obligas a estar en una cuerda floja, si te digo una edad alta, me reclamaras por decirte vieja y si te digo una pequeña, vas a preocuparte por verte como una niña
—Ah, ah, también te reclamaría por eso
—Ya vez mi problema —su respuesta solo me hiso reír, me tumbe al suelo en donde el pasto acogió mi pelo y tuve una mejor vista entre el cielo y él— jajaja. ¿Entonces qué edad tengo?
—buen intento, pero ahora es mi turno -respondió con una sonrisa
—Te salvaste, por ahora
El ahogo una carcajada antes de preguntar -bueno...-se tomó unos segundos para pensar su pregunta, aunque, lo interrumpí antes de que me lo diga
—Y por favor, que sea pregunta no un acertijo —le pedí, pues la mayoría de sus preguntas eran eso, acertijos
—Le quitas lo divertido —respondió mientras se recostaba en el césped junto a mi e intercambiábamos miradas —¿Sueles añorar algunos recuerdos?
—De vez en cuando, pero entre todos, mas la escuela— Respondí
—O si, no se tu pero para mi fueron buenos años —comento—, sin tener preocupaciones mas que por las tareas o exámenes -dejo escapar un suspiro -, en la secundaria solo se volvió mas intenso
-Si... - dije apartando un poco la mirada mientras recordaba lo "especial" que era la escuela. Posé mi vista al cielo despejado la cual se iba tornando poco a poco en un color anaranjado -Sabes Jean, siempre que llego a recordar la escuela, me llego a sentir... Rara, es mas parecido a una mezcla -vuelvo al mismo punto, en el que no llego a encontrar las palabras exactas, hasta que Jean Luc dio con el clavo
—Agridulce
—¡Si! —Exclame— la mayoría son buenas, pero cuando recuerdo el último día de la escuela, me llego a sentir triste, enojada, decepcionada y es como si ese día opacara el resto del año escolar-vuelvo a poner mi mano en mi brazo, teniendo ese sentimiento en mi pecho mientras volvía a recordar a cada uno de mis antiguos amigos
—Las despedidas siempre duelen —Dijo, suponiendo cual era el problema
—Yo... —hago una pequeña pausa antes de continuar — No lo digo por la despedida, lo digo por toda la escuela
—¿A qué te refieres?
Volví a incorporarme en el pasto mientras posaba los ojos en Jean -Me refiero a estar fuera de lugar, como si no lograra encajar en una pieza, ¿Lo has sentido?, ¿Qué quizás no eres lo que deberías ser? -la tristeza se convertía en enojo y para aliviarlo un poco, apreté el pasto mientras posaba mis ojos al suelo, no quería que Jean me viera fastidiada
El aparto su mirada para hurgar en su mente —Si, alguna vez, con una chica —, se avergonzó al recordarlo, lo note en su rostro, y eso solo me genero algo de intriga
—¿Una chica? ¿Quién era?
—Una amiga —respondió sin mas -sin desviarnos del tema, que tiene que ver la escuela con todo eso
—Es que mis amigos de la escuela nunca se cuestionaron eso, creo que nunca lo quisieron ver así, siento que ellos desearon seguir en su "burbuja"... No dije nada malo, o que yo recuerde, y un día simplemente se fueron
—La verdad, no sabría que decirte al respecto —parece que no tengo salida de ese callejón -pero no podemos obligar a las personas que sean lo que tú quieras, es decisión de ellos si quieren cambiar o no
—Lo sé, pero que me abandonen así es terrible, solo intente guiarlos y...
—Ellos ya tomaron su decisión, no debes presionarlos más, y lamentablemente, varias veces vas a tenerles que decir... adiós -esa palabra parece generarle un peso en él, por que le costo decirlo -y verlos marcharse
—¿Abandonando a quien los acompaño? —cuestione, logrando sorprenderlo y dejarlo en silencio por unos segundos
—Es malo manipular la decisión de las personas —aclaro, mientras tomaba mi mano y la acariciaba a manera de consuelo.
Inhale hondo mientras permitía que las palabras de Jean entraran a mi cabeza—De acuerdo... Tienes razón —nuevamente nos recostamos en el pasto y clavábamos nuestras miradas en el cielo, anaranjado por el atardecer.
En mi cabeza, los rostros de mi antiguos amigos no se fueron, recordaba a cada uno con mucho detalle y hay días en que me pregunto, que hubiera pasado si todos hubiéramos ido a la misma secundaria, ¿estaríamos conversado como si no hubiera transcurrido los años? al igual que Jean Luc y yo o quizás estuviéramos separados, al igual que mi amistad con Honey. Cada uno se fue, quien sabe a donde o que están haciendo estos momentos pero el sentimiento de verlos alejarse fue mas o menos similar al día que Jean se fue y eso es lo que mas me preocupa; Volteo a ver al labrador y trato de prepararme mentalmente para tener las fuerzas suficientes y decirle adiós; No quiero que ese labrador se una a la lista de mis viejos amigos, del que disfrutamos momentos y tan abruptamente, se van, aunque de Jean lo entendería por los kilómetros que hay de distancia entre su hogar y el mío
—Jean Luc —dije mientras me esforzaba por mantener mi voz clara y no partirla
—¿Oui Bluey? —pregunto, al verme, él pudo percatarse de mi sentir, analizando y preparándose para lo que sea que le iba a decir
—¿Sabes por qué hoy te levanté temprano? —empecé
—Por qué no duerme —bromeo, le di una ligera palmada en el hombro mientras soltaba una carcajada
—No tonto —le dije con una sonrisa, una que se combinaría con tristeza—, este es el último día del feriado... Mañana nos vamos Jean -intento que mi voz no se quiebre, pero mis ojos hechos cristal me delatan y los intento cubrir agachando mi rostro; Él se sorprendió, pues al igual que a mí, nos dolía tener que separarnos otra vez
—¿A qué hora? —pregunto Jean, que, a diferencia mía, el mantuvo su mirada al frente
—Nos vamos temprano, entre las 8 o las 9. Por eso te desperté temprano —confesé —, quería pasar un gran día contigo y pues... Me lo diste jean -le brinde una cálida sonrisa, pero el pesar del asunto me obligaba a ver el suelo con los ojos humedecidos
—Aún tenemos...
—Los celulares, lo sé —complete la oración mientras desviaba mi rostro, pero agradecía mucho los intentos del labrador por tratar de animarme
—Yo iba a decir que aún tenemos el resto del día y la mañana —Dijo, generando confusión en mi y obligándome a voltear a verlo
—No entiendo
—Tranquila, esto es lo que haremos, vuelve a la caravana y descansa —empezó a hablar
-¡Pero Jean! -exclame, no me gusto esa idea e incluso tome su brazo para obtener su atención y tratar de decírselo, mi plan era continuar charlando o pasear hasta que cayera la noche y tengamos que despedirnos, pero Jean Luc tenía otro cosa en mente
—Confía en mi Bluey —dijo mientras tocaba la mano con la que lo sujetaba, lo vi a los ojos y con algo de dudas en mi cabeza, sin saber bien lo que él tenía planeado y posando mi mano en el brazo, yo acepté y se lo hice saber asintiendo mi cabeza —Bien, ve, descansa, y nos encontramos en nuestra choza antes de media noche
—¿A qué hora exactamente?
—Una que no sea antes de las once
Suspiré, y con una ligera sonrisa asentí; A punto de marcharme, sentí la mano de jean tomar una de las mías, lo que me hiso voltearme hacia él, quien estaba cerca y con una mirada enternecida me dijo
—Confía en mí Bluey, vamos a pasarla bien —dijo mientras me estiraba su otra mano, al que tome sin dudarlo, y volvimos a vernos a los ojos, a explorar el rostro de cada uno como si intentáramos memorizarlo con todo y detalle -, no quiero ver que te vayas deprimida, dame una sonrisa, una honesta -me pidió, resople un poco e intente sonreír -Vamos Christine, ni tú te crees esa sonrisa
—Hago mi mejor esfuerzo —Empecé animarme y esta vez agrande mi boca para que vea la sonrisa forzada
—Uf se nota tu honestidad —bromeo una vez más
—¡Jean! —le dije para después soltar una carcajada y posar mi frente debajo de su hocico, acaricie sus manos, sus cálidas manos que añoraba sentir hace años y que por fin los podía volver a tocar; Nos mantuvimos unos cuantos minutos apegados, deseando que el tiempo se detenga y permanecer juntos en medio de ese valle; Ahora sentía curiosidad por lo que planeaba Jean, y a medida que pasaba los minutos, me empecé a entusiasmar a estar muy impaciente, para muestra de eso era mi cola, que no dejo de agitarse de regreso a la caravana. Cuando concilio el sueño, habiendo puesto una alarma antes, fue cuando logre que mi cola dejara de moverse
La noche cayó, y en el bosque solo se lograba escuchar los chillidos de los insectos junto con el sonido del agua fluyendo por aquel pequeño riachuelo. Mi hermana, Bingo, se encontraba durmiendo plácidamente a un costado de la carpa; El cepillo iba acariciando mi pelaje, una y otra vez mientras observaba mi reflejo a través del espejo, que mantenía con fuerza en la palma de mi mano. Maldije en mi cabeza por no haber traído un perfume conmigo, no esperaba necesitarlo en el campamento.
No sabía que planeaba Jean Luc, pero intuía que iba a ser algo especial, algo que me sacaría mil y un millón de sonrisas y sentía que debía estar bien para esta noche. Intento ser muy sigilosa en mi fuga de la carpa y en medio de la noche, en dirección a la choza, podía observar una luz parpadeante que pareciera provenir desde el interior de la choza, como si de una flama se tratara, y a medida que me acercaba, pude obtener el aroma de aquel labrador; Mi cola empezó a moverse mientras aceleraba el paso. No solo percibí el aroma del labrador, también detecte la de comida y mis sospechas fueron respondidas al llegar a la entrada
Lo encontré ahí, sentado sobre un manto que nos protegía de la tierra, un canasto abierto que me exhibía la comida, y, por último, una vela electrónica que yacía en medio del mantel.
—Bonjour Bluey —me saludo con la costumbre de alzar su mano y sacudirla
—Oh Jean —estaba sin palabras, pero el brusco movimiento de mi cola decía todo lo que sentía en ese momento
Por lo paralizada que estaba, debido a la sorpresa y emoción, Jean Luc hablo —Tenemos hasta la mañana para terminar toda la comida e inventar un pretexto que explique a papa, el por qué la refrigeradora esta vacía
Sonreí mientras ponía los ojos en blanco —de acuerdo —me senté junto a él, en donde la vela se posaba en medio de nosotros; Jean Luc tomo el canasto y lo puso junto a la vela, fijo su mirada en mí y dijo
—Vamos, toma lo que quieras
—¿Qué tienes? —pregunte
Jean le hecho un pequeño vistazo al canasto —Bueno tenemos panes, mermelada, queso... —poso sus ojos en mí unos segundos, como si se extrañará por el sándwich que consumo
—No me juzgues —le dije con una sonrisa y volvíamos a posar la vista en el canasto
—Manjar, también tenemos muchas frutas —continuo—, y unos postres —no pude evitar brindarle una tierna sonrisa
—Jean Luc... Literalmente estoy sin palabras. Gracias, de verdad —Fue todo lo que pude decir antes de perderme en sus ojos
—Bueno, es lo mejor que puedo hacer por ti -dijo algo apenado
—No por mí —Corregí, tome una fresa del canasto y lo acerque a su boca —por nosotros —apunte la fresa hacia él y con un gesto le di a entender que lo mordiera, él tomo un bocado y la otra mitad me la comí yo mientras nos devolvíamos sonrisas y continuábamos con el resto de la noche.
A ambos nos encantaba las frutas, de hecho, fueron las primeras en ser devorada, también le di a probar mi sándwich favorito para ver su reacción, si iba a ser igual al de Bingo o se fascinaría por el sabor; Al darle el primer mordisco y saborearlo, cerró los ojos y empezó a reír un poco mientras se esforzaba en mantener el bocado dentro de él, es como si se maldijera por probarlo, pero él lo veía por el lado divertido, pues reía entre dientes mientras posaba un puño en su hocico
—¿No? —le pregunte, intentando no reírme de su situación
El negó con su cabeza mientras tragaba y me daba el resto del sándwich —Cieux. ¿Cómo puede gustarte?
Yo deje escapar una carcajeada-Exagerado, este sándwich es de lo mejor. Es dulce y salado —hable para después continuar comiendo y apreciar las vibrantes estrellas que posaban sobre nuestras cabezas. -Sabes -empecé -de pequeña siempre soñaba que era un murciélago.
—Sérieusement?
—Sí, agitaba mis brazos para emprender vuelo y me la pasaba volando por toda la ciudad, aunque, muchas veces intentaba elevarme hasta mas no poder, esperaba tocar algunas estrellas -le dije mientras estiraba el brazo al cielo y fingía tener una de ellas entre mis manos—, eso, hasta que descubrí que eran solo gas
—Pff, tuvo que haber sido una decepción
—Sí que lo fue. ¿Y tú? ¿Algún sueño raro, misterioso, extraño?
—Todos los sueños son extraños -dijo antes de tomarse una pausa —Hay veces que sueño en el que estoy en medio del bosque, investigando animales o insectos y por alguna razón, había tiburones voladores —dejo usando gestos con sus manos
—¿Tiburones voladores? —pregunte incrédula
—No me lo preguntes, ni yo sé que hacían ahí —respondió —, solo me deje llevar por lo que viera, hasta que escuche el silbato de un tren junto con la voz de mis amigos que me estaban alentando a que llegara rápido al tren, así que corrí lo más rápido posible, guiándome solo por sus voces y cuando los encontré, el tren se puso en marcha
—¿A dónde llevaba el tren?
—No tengo idea, me arrepentí después de subir y bajé de inmediato. Nunca sabré a donde iba
—En todas las veces que lo has soñado, ¿Nunca te quedaste en el tren? —el negó con la cabeza para después perder su vista en el paisaje nocturno
—No, siempre me acobardaba
Algo curioso que note fue la relación de nuestros sueños, ya que, en ambos, ninguno de los 2 se atrevió a cruzar las fronteras de la ciudad o del bosque, en fin; Dejamos a un lado la comida para poder apreciar mejor la noche, que se presentaba fresca y nos arrullaba con el sonido de las hojas siendo ventilados por las suaves brisas.
—O cierto, también traje unos postres para ti y tu familia —dijo, revelando lo restante que había en el canasto -Ojalá les guste, traje Pouding chômeur, tarta de mantequilla y mi favorito, Bar nanaimo
Me quedé maravillada por los postres que me presento -Wow, gracias Jean Luc —dije apreciando lo que veía mis ojos
—No es nada Bluey —respondió con una sonrisa mientras me estiraba una barra de chocolate y lo que parecía ser crema en medio
—Claro que lo es Jean —le dije mientras tomaba el dulce y me lo llevaba a la boca. Al sentir su sabor, un gemido se me escapo, pues el dulce era tan bueno que no tenía forma de describirlo — ¿Cómo se llama esto? ¿Bar nanaimo?
—Oui. ¿Alguna otra cosa que deseas hacer? —pregunto el labrador, con los ojos puestos en mí; Pensé durante minutos, pues en la noche no había mucho que hacer, sobre todo cuando el bosque está a oscura
—Si —Dije después de tragar el dulce. Tome su mano y me lo lleve hasta el árbol, Jean Luc tomo el canasto junto con la vela antes de ser arrastrado por mí.
—¿Que prévoyez-vous? -pregunto
—No es nada malo —di como respuesta; El árbol se mantenía hermoso, esplendido a simple vista y majestuoso cuando lo ven de margen completo, pues la luz de la luna nos generó en ambos una gran sensación al pecho, como si los 2 nos preguntábamos "¿Nosotros lo plantamos?". Lo solté unos momentos para interactuar con mi celular y buscar la canción indicada,
La música empezó a sonar, lo que llamo rápidamente la atención de Jean Luc y dijo de inmediato—No, no, no, no —se puso nervioso -para nada
Me mostré incrédula ante eso -Vamos, no importa lo mal que bailes —rogué mientras usaba la misma cara que ponía cuando le rogábamos a papá, ya sea para jugar o lograr que nos compre algo, aunque eran muy pocas las veces que funcionaba
—A... no lo sé Bluey —dije apartándose un poco
—Ven —le rogué una vez más, estiré mis brazos mientras hacia un gesto con los dedos para que viniera, inhalo un poco hasta por fin tomar mis manos. A él le extraño que la canción era una pieza suave, incluso me lo pregunto con la mirada
Le sonreí y sin dirigirle una palabra, fue colocando sus manos a mi cintura, me dio gracia ver su rostro todo ruborizado -¿Qué sucede? ¿Nunca has bailado con una chica?
—No en estas circunstancias-respondió con nervios mientras deslizaba mis manos por sus hombros hasta que queden colgadas
En un inicio él se mantuvo cauteloso, pero a medida que pasaba el tiempo y manteníamos la vista en cada uno, se fue desenvolviendo, quitándose poco a poco esos nervios que lo dejaban tieso al moverse y mostrándome a un labrador más dinámico al bailar, las canciones cambiaban al igual que nuestra forma de bailar y prácticamente así nos la pasamos toda la madrugada hasta terminar con una canción que nos brindaba esas ganas de cantarlo a todo volumen, nos limitamos a solo fingir mientras le daba mi mano y él la tomaba.
De un momento a otro, sentí que las mejillas se calentaban, que mi corazón saltaba con mucha energía y mi sonrisa se agrandaba al igual que la suya; Terminé con los brazos cruzados, mis manos sujetadas por las suyas mientras me abrazaba por la espalda, nos dimos un último vistazo a nuestros rostros y con el corazón en el pecho, dejamos que nuestros sentimientos, instintos y corazón nos guíen.
Nuestros rostros acortaban la distancia, poco a poco podíamos sentir la respiración del otro y tan cerca de crear un bello y hermoso recuerdo.
