-Bluey-

Sentí que el tiempo se detuvo, como si el universo mismo me estuviera dando la oportunidad de apreciar un valioso momento, una imagen que acaparara nuestros pensamientos y buscará siempre la manera de permanecer en nuestras cabezas, sin importar el tiempo que transcura

Ese momento parecía el indicado, por qué estoy segura que, para ambos, el tiempo se había detenido, había dejado de respirar, sin algún peso encima que quisiera aplastarme o que me incomodara, sentía libertad. No puedo negarlo, se me es imposible decir que no disfrutaba de la presencia del labrador por que desde que el volvió, pude respirar, pude desenvolverme sin que mi cabeza me golpeara con una ola de malos recuerdos. Jean Luc, quien se mantenía detrás de mí y mantenía sus manos enlazados con las mías, fue la persona que me dejo ser... Mis mejillas se calentaban, a la par que mi pecho empezaba a palpitar a gran velocidad, en ese momento me sentía acalorada pues tenía la intuición que algo más iba a pasar entre nosotros, era un lapso del que sólo podré imaginar cómo hubiera acabado, y menciono la palabra "imaginar" por que el valioso momento fue interrumpido por mi hermana, Bingo

Mi hermana se vio expectante de nuestro baile desde la cima del valle y Jean Luc fue el primero en notar su presencia, después yo, volteando mi rostro y levantando la quijada para poder verla; Bingo se sorprendió, creo que no esperaba que la viéramos

—Salut Bingo —saludo el labrador

—Hola Jean Luc —Bingo agito su mano —¿Interrumpo algo?

Ambos volteamos a vernos y esta vez el rubor de nuestros rostros se hizo notorio, como si nuestro pelaje se haya tornado por unos momentos en un rojo vivo.

—No, no, en absoluto —respondimos en coro, mientras nos apartábamos

Bingo se rio de nuestros nervios y bajo por la pequeña colina con una sonrisa dibujada en su rostro, dijo —Saben, el bosque es muy silencioso por las noches, se puede escuchar de todo —poso su mirada en mi celular, que estaba apoyado en el árbol

—Oh Oui, perdón por despertarte —se disculpó Jean

—No te preocupes por eso

De pronto sentí el clima gélido atacando mi cuerpo, como si la temperatura haya bajado de manera abrupta o quizás siempre estuvo así, Jean Luc y yo nos perdimos tanto en el baile que es muy probable que hayamos ignorado el frio; Al tomar mi celular, mientras mi hermana conversaba un poco con Jean, me percate que no solo ignoramos el frio, también el tiempo, pues según la hora que me indico el aparato, eran las 2 de la mañana, pasamos 3 horas en el exterior pero en ningún momento nos sentíamos congelados

—Sabes, Bluey se veía embobada mientras dormía, ahora ya se por que

—Oh vraiment?

—¡Bingo! —exclame apartando mi celular y enfocando mi rostro en mi hermana, a la par que se reían por mi reacción

—Bueno, los dejo solo —Continuo mi hermana, le brindo un pequeño abrazo al labrador antes de volver al campamento —Adiós Jean Luc, suerte con la mariposa

—adieu Bingo y gracias —contesto Jean Luc, sacudiendo su mano

Nuevamente volvimos a estar solos, bajo el manto de la noche; Detuve la canción mientras nos desplomábamos sobre el tronco, nos tomamos un tiempo para elevar nuestros rostros al cielo y apreciar las brillantes estrellas que decoraban aquel manto; Sentí su mirada posada en mí por unos cuantos segundos para después devolverla al cielo

—Entonces... ¿Qué tal la noche? —pregunto con su vista perdida en las estrellas

—Fantástica —respondí y a la par, fui apoyando mi cabeza en su hombro mientras una cálida sensación volvía a presentarse en mi pecho, es muy agradable —Gracias Jean

—De rien Bluey —Sentí su brazo alrededor de mi cuello hasta que su mano alcanzo mi hombro y me atrapara en su brazo

No nos veremos en mucho tiempo, al menos no físicamente, pero si ya tenía plasmado los recuerdos del campamento, los de estas vacaciones son inolvidables, son nuevos recuerdos que me sacará varias sonrisas, que me calentaran el corazón, que me dejaran pensando por la noche y provocara el movimiento de mi cola, pero sobre todo, me hará añorar mucho aquel labrador

—Jean Luc—

Ya eh repetido muchas veces lo pesado que son las noches para mí, 2 años que intento adaptarme y convivir con esa pesadez. Pero no lo logro, me vence con facilidad, es como si yo fuera un simple palo al que es fácil de partir. Esa noche pensé que iba a ser igual a las demás, pero, algo logro cambiarlo... Bluey; Fue un alivio para mí salir del camper por la noche, fue hermoso tener de cerca a esa chica azul, nuestras charlas fueron divertidas, me sentía fresco mientras ella estaba junto a mí y misteriosamente, aquella noche fue más que placentera, pues, había pasado mucho tiempo desde que no dormía bien, sin preocupaciones ni nada en mente, simplemente un joven durmiendo plácidamente en su cama, relajado y dejarse dominar por el sueño; Estaba temiendo por saber si esto solo era una clase de sueño, una en el que ella me daba la paz suficiente como para quedarme ahí por siempre

Tampoco pude disfrutar mucho del descanso, porque me dispuse a levantarme 8 en punto de la mañana y darle un último adiós a esa amiga, o por el momento; Anoche ella me tomo desprevenido y en cuestión de segundos ya tenía la cámara de su celular frente a nosotros, sentados en nuestro árbol; Esa foto la tenemos tanto ella como yo, la usamos para guardar nuestros números y no perder contacto mientras estemos separados, a millones de kilómetros de distancia. Ya en la mañana, a medida que avanzaba, podía ver mejor a los heelers quienes guardaban las ultimas cosas dentro de la caravana, sus primas ayudaban a sus padres a subir las cajas mientras los de Bluey chequeaban los neumáticos.

—Cariño ¿Has visto la llave? —Escuche la voz de señor Heeler.

—Am... lo había visto por la mesa —Respondió la señora Heeler, yo encontré esa llave y me acerqué hasta ellos.

—Bonjour señor y señora Heeler —Estire la mano que sujetaba la llave; Los señores me recibieron con una cálida sonrisa, mientras la madre de Bluey tomaba el objeto.

—Hola muchacho —el señor Heeler se levantó y me dio la mano.

—Buenos días Jean Luc —Saludo la señora Heeler –¿Vienes a despedirte de Bluey?

—De hecho, con todos ustedes —respondí después del apretón de manos —Este lugar será algo aburrido sin ustedes.

—Bueno, al menos tienes todo el bosque para ti solo

—¿Y cómo está tu padre? —pregunto el señor Heeler.

—Bueno, parece que se tomó enserio lo de invernar —bromee mientras hacia un gesto con mi mano.

—No lo culpo, yo también hare lo mismo en algún momento

—¿Hay algo en lo que pueda ayudarles? —pregunte.

—Bueno, puedes ayudarnos con las maletas, esas niñas empacan demasiadas cosas para 3 días de vacaciones, claro sin contar a la mamá

—¡Oye! —protesto la señora Heeler con una sonrisa

Me encanta ver esas escenas, en el que las parejas se llevan tan bien, al punto que pareciera que no envejecen, me refiero, que, a pesar del paso del tiempo, ellos no cambian esa actitud, y ese amor permanece intacta tal y como si fuera una clase de flama eterna.

El señor Heeler no bromeo con la cantidad, era cierto, cuando fui por las maletas me quedé perplejo ante aquel montón de mochilas y bolsas que formaban una pequeña montaña, pareciera que ni el propio montón resistiera tanto peso y solo era cuestión de tiempo para que se derrumbara

—Buenos días Jean Luc —Escuche a Bingo, quien también admiro aquella montaña.

—Bonjour —Mi sorpresa no me permitía continuar hablar, Bingo dejo escapar una pequeña carcajada mientras tomaba una de las maletas.

—¿Sorprendido?

Volteé a verla y con mi dedo apuntando aquel montón.

—¿Son asesinos? —pregunte.

—¿Cómo? —pregunto, muy confundida.

—¿Robaron un banco?

—¿Qué?, no, ¿Por qué lo dices?

—Por qué no entiendo cómo diablos pueden tener tantas maletas —respondí tomando algunas de ellas —, digo, no creo que todo eso sea para acampar.

—Es un gran misterios —contesto haciendo un gesto con las manos —Por cierto, gracias por los postres Jean Luc, no tendrás más por ahí —pregunto con timidez.

—¡Más! —fingí sorpresa —se terminaron todos los que tenía en el refrigerador.

Una de las tantas mochilas que cargaban conmigo cayó al suelo, arrugando un poco la hierba al chocar. Con algo de torpeza, intento agarrar la maleta sin tener que soltar las demás o evitar que también sean derivados por la gravedad, pero recibí ayuda de unas manos azules que tomaron la maleta mientras escuchaba un "Bonjour" de parte suya, una voz que se me hiso fácil de detectar y me dibujaba una sonrisa junto con el movimiento de mi cola. Bluey me veía con una tierna mirada, diría que era una agradecida a la par que su cola se movía de un lado a otro con lentitud

Fui ayudando a la familia Heeler el resto de la mañana y debo decir que su madre me sorprendió, pues acomodar todas esas maletas en su auto parecía imposible y aun así la señora Heeler lo logro, como si fuera una partida casual de Tetris.

El resto de la familia termino de guardar todas sus cosas, enganchar la caravana al auto y terminar de subir las ultimas maletas que era de sus primas. Mi papa sorprendentemente llego con una caja en brazos, estaba agitado pues corrió pensando que los heelers ya se habían ido, la caja contenía algunos salmones que teníamos con nosotros; Con un apretón de manos, saludo a la familia Heeler y entre los adultos y él, empezaron a conversar, entre sus palabras se disculpaba por haberse ido de esa manera, mientras que los heelers se disculpaban por haberle provocado ese dolor estomacal, cosa que no es cierto pero lo deje pasar solo porque se atrevió a salir, al menos para despedirse porque si no lo hacía entonces lo iba a empezar a llamar hipócrita por las enseñanzas que me repetía muchas, pero MUCHAS veces.

Los miembros de la familia empezaron a subir a sus autos, uno por uno se fueron despidiendo de nosotros, Bingo con un pequeño abrazo y el resto con un apretón de manos, hasta llegar el turno de la última persona que faltaba subir, en ese momento sentí que mi pecho se contrajo y no parecía ser el único, Bluey ya estaba con lágrimas en los ojos, sus hermosos ojos que intentaban humedecer los míos y es por ende que intento mantenerme firme para no cambiar el ambiente a uno deprimente, en su lugar, la tome de las manos y le dedique una sonrisa, como forma de darle a entender que todo va estar bien, que no iba a ser la última vez que nos encontremos. Sus brazos me acorralaron a lo que yo correspondí, permanecimos así varios minutos. Ninguno de los 2 quería tomar la iniciativa de separarnos, no lo deseábamos.

No estaba pendiente del tiempo y para no alargarlo junto con el dolor, tuve que separarme mientras le decía con mucho, pero lo digo enserio, con mucho esfuerzo "Adiós Bluey", palabras que solo me generaban dolor porque siempre me costaba mucho decirlas

Ella parecía muda, como si tuviera las palabras atascadas en su garganta, pero sin la suficiente fuerza para dejarlas salir. Dio su mejor esfuerzo.

—A-au re-re-revoir Jean Luc —tartamudeaba casi a susurros, lo que me dejo sorprendido, claro que le enseñaba alguna que otra palabra en francés, pero no todo el tiempo, si no unas pocas, preferimos disfrutar el tiempo en vez de estarle dando clases en vacaciones, sonreí porque eso me daba a entender que lo hiso por mí, a pesar de ser solo una oración.

—Estas mejorando —Le dije con el ardor en el cuello, pero manteniendo esa cálida sonrisa que empezó a tranquilizarla, ella asintió, parece que esta vez sí estaba completamente muda; Se dirigió al auto a paso lento pero en el camino, que solo era unos cuantos pasos, se detuvo, tal y como si algo la hubiera detenido y evitado que sigan avanzando, se quedó parada por unos segundos, manteniéndose pensativa y sin previo aviso, volteo, corrió hasta mí y me planto un beso en la mejilla, uno que casi me deja derritiendo en el suelo, corrijo, me estaba derritiendo por dentro, fue tan inesperado que me tomo segundos procesarlo y el corazón de mi pecho estaba brincando a pasos acelerados, Bluey sonrió y se alejó con su rostro todo ruborizado, al igual que el mío.

El auto marcho mientras el volumen de las voces de los heelers, que se despedían de nosotros, iba disminuyendo a medida que avanzaban. Bluey y yo nos quedamos observando nuestros rostros que poco a poco dibujaban una sonrisa ,que, a diferencia de nuestras colas, ya estaban agitándose locamente desde que sentí sus labios. Solo pudimos despedirnos con nuestras manos y esperar hasta el próximo verano.