-Bluey-

—Me alegra que hayan venido —les dije mientras me colocaba al frente al grupo: Mackenzie, Judo, Muffin y mi hermana más confiable, Bingo.

Decidí aprovechar el receso para tomar uno, de los tantos salones que hay, y poder organizar una idea para Jean.

—¿No vienen Ruby y las demás? —pregunto Judo. Mi rostro formo una mueca inconscientemente. No tarde en recordar a mis 3 amigas mayores que están cursando su último año en la institución. En varias ocasiones, ellas aprovechaban para molestarme con Mackenzie, repitiendo lo de navegar sobre un barco y demás. Temía que me molestaran ahora con Jean o que lo incomodaran a él.

—Ah, ah —respondí mientras negaba con la cabeza —si les menciono sobre esto, me volverán a molestar con lo del romance.

—¿Romance? —se preguntó Mackenzie —No entiendo... ¿Para qué nos llamaste?

—Bueno —Saco mi celular para exhibirlo a Mackenzie y a Judo, quienes no conocían al labrador-, él es Jean Luc y se mudara en Brisbane.

—Oh, así es como se ve el canadiense —Comento Judo. No puedo evitar hacer lo mismo cada que la veo, ya que, me suele recordar a Chloe.

No eh visto a Chloe desde el segundo año de secundaria. Llego a extrañarla y ni siquiera sé en qué momento nos distanciamos. No recuerdo haberle hecho algo malo, tampoco haber tenido una discusión, solo recuerdo que nuestras visitas disminuían con el paso del tiempo hasta llegar a un punto en el que tomamos rumbos distintos. Y no es por menospreciar a Judo, ella también es una buena amiga, pero siento que nadie podría reemplazar a Chloe como mi mejor amiga... A pesar que tengamos nuestras diferencias.

—¿Lo conoces? —pregunto el Border collie con los ojos puestos en Judo.

—¿No te eh hablado de él? —pregunté, a lo que Mackenzie respondió negando con su cabeza. Moví el celular para tenerlo frente a mis ojos, y apreciaba con cariño la cara de aquel labrador- Bueno, él, es mi amigo de aventuras y lo conocí a los 6

—Es su amigo de aventuras, lo conoció en el campamento hace 10 años y volvió a encontrarse con él hace 3 semanas. —Interrumpió Judo.

—¡Oye!, yo iba a contarlo —le reclame.

-Amiga, te adoro, pero siempre que cuentas lo del campamento te extiendes demasiado y ni hablar de su reencuentro.

—No es verdad... —Mis mejillas se calentaba por la vergüenza.

—Bluey, te demoras media hora contándolo. No me quiero imaginar cuánto tarda con lo del reencuentro —interfirió Bingo.

—Una hora por ahí —Complemento Judo.

—Una hora —Susurro Mackenzie con lastima.

La mirada del Bolder collie se desvió hacia la mía, como si me preguntara con sus ojos "¿Es cierto?". Desvié la mirada con pena. Sentí que ambos empezamos a recordar nuestros momentos: en los que jugábamos como buenos amigos, en los que discutíamos sin cesar, en las pocas citas que tuvimos en sus primeros años de secundaria. Todo por lo que pasamos y convivimos pareció esfumarse en segundos, o bueno, no esfumarse, permanecen, pero no de la manera que alguna vez creía sentir.

¿Por qué pienso así?

No lo sé, pero estoy segura que en ese momento sentí como si algo se cortara, como si estuviéramos finalizando una relación que nunca existió.

—Mira, Jean luc es solo mi amigo de aventuras —dije en un intento de quitar aquella tensión, pero Mackenzie no colaboraba conmigo.

—Creí que YO era tu amigo de aventuras —reclamo.

—Tu eres mi mejor amigo, son cosas distintas.

—¿En qué?

—A... Bueno... No importa eso, el punto es que Jean luc se mudara aquí.

—Hay un "pero" ¿cierto? -hablo Bingo al notar mi semblante.

—Pero Jean Luc no parece convencido de la idea. Siento que realmente no quiere venir.

—¿Y por qué se muda?, no sería mejor que se quede en Canadá —Puse los ojos en blanco al ver el enfado del border collie.

—No empieces Mackenzie —Muffin lo regaño.

—No tiene más opción, su papá ya tomó la decisión y... él realmente esta devastado, va a tener que alejarse de sus amigos, familia, de todo lo que él conocía... Es por eso que quiero su ayuda. Para darle una gran bienvenida, una que le haga reconocer que esta será su segunda casa y que lo haga olvidarse de Canadá —Bingo entrecerró sus ojos cuando mencione la palabra "olvidar".

—Cuenta conmigo para la fiesta. —Especifico ella.

—Si trae más de esos postres, estaría genial. Dinos que tienes planeado —hablo Muffin.

—Quiero darle un tour por las plazas de la ciudad, llevarlo a recorrer el lago de Brisbane y terminar el día con una pequeña fiesta en mi casa, abra bocadillos, cena y un pastel.

—¿Qué hay del transporte? —pregunto Judo.

—Pienso pedírselo a papá.

No vi llegar el suspiro de Judo. Me dio a entender que le desinteresaba la idea.

—Al menos procúrame que el pastel va a estar bueno.

—Gracias Judo -le dije con una tierna sonrisa -¿Qué hay de ti Mackenzie?

El negó con la cabeza.

—Oye, entiendo que quieras ayudarlo, pero... Ni si quiera lo conozco.

—Lo sé, pero, más que por mí, hazlo por él. Sé que no lo conoces, pero ponte en su lugar; Te imaginas tener que dejar toda tu vida atrás, debe ser difícil tener que comenzar de nuevo. Además... espero que logren llevarse bien —Enfoque mi vista en los demás— Con cada una de ustedes.

Mackenzie solo desvió la mirada, pensando por unos cuantos minutos mis palabras y posiblemente, intentando ponerse en el lugar del labrador.


-Jean-

Doy un ligero suspiro mientras me dejo caer en el suelo, frio y plano de mi habitación, apoye mi cabeza en la almohada mientras escucho a mi padre preguntar, "¿Qué día llegara el camión de mudanza?".

Así es. Llegamos al nuevo departamento, prácticamente, sin nada, más que nuestra ropa, cosas de higiene, algún que otro objeto y ya. Nuestras cosas aún estaban en viaje y lo único que nos restaba hacer era esperar; Al menos tenía una ventana que me daba una hermosa vista de la ciudad, una que aligeraba el golpe que tuve al mudarme. Es una vista encantadora y muy vibrante con esos coloridos tonos de los edificios. Aquel rio me hacía preguntar desde donde inicia y hasta donde termina.

De mi celular, empezó a sonar una tonada, era una llamada de parte de mis amigos a quienes no dude en responder y saludar. De inmediato me cayó una avalancha de preguntas, del como estoy, que tal es la ciudad, como es el clima y demás, a lo que quise responder uno a uno, pero la cantidad no disminuía, lo contrario, aumentaban y llegue a decirles a todos, en francés, "Chicos, apenas llegue a la ciudad". Todos disfrutamos de la charla, Nathan y matt me obligaban a permanecer en forma, Lyam me decía que intentara no perderme en la ciudad y Ana me deseaba éxitos, no suerte, éxitos.

Tengo una sensación, una especie de sabor, "agridulce" como comento Bluey, pues no era lo mismo charlar por llamada que físicamente con mis amigos, pero voy a intentar dar mi mejor sonrisa. Después de un rato, mi llamada fue interrumpido por una amiga, su rostro tapo parte de mi pantalla.

—Bluey —dije mientras agitaba inconscientemente la cola suavemente.

—Así que Bluey, eh —comento Lyam en francés, yo respondí con una sonrisa.

—Cállate Lyam.

—Cierto, tu amiga de aventuras. Vive en Brisbane ¿No? —dijo Ana, mientras apoyaba su brazo en el escritorio.

—Sí, justo ella va a ser mi guía de la ciudad.

—Al menos me quito la preocupación de que te pierdas -hablo Lyam.

—Primero que nada, si me podría perder, pero soy tan observador que no tendría mucho problema en volver en mis pasos y segundo, nos vemos chicos, tengo otra llamada entrante.

—Claro, mañana nos comentas como te fue.

—Por supuesto —dicho esto, colgué la llamada para acoger a la entrante.

Apenas acepté, fui recibido por una Bluey muy animada.

—¡Jean Luc, hola!

—¿Qué tal Jean Luc? -asomó su hermana por un lado de la cámara. Sus ánimos me contagiaron.

—Salut Bluey. Salut bingo, ¿Cómo están?

—Yo bien, pero mi hermana no deja de pensar en ti.

—¡Bingo! -Bluey choco su hombro con la de su hermana.

—¿Enserio? -pregunte con una mirada pícara.

—No es lo que piensas, Bingo siempre exagera las cosas —Aclaro Bluey con nervios—, en fin. ¿Qué tal tu nueva habitación?

—Am... —exploro con mi mirada toda la habitación, vacía y con unas pocas cajas— Si, está bien. Cómodo. -respondí- No puedo esperar a conocer Brisbane.

—Te la pasaras en grande —comento bingo —Mackenzie preparo una ruta que te va a encantar.

—¿Mackenzie? —hurgue un poco en mi cabeza, intentado recordar en que momento había escuchado ese nombre —Es el mejor amigo de Bluey, ¿verdad? —la mencionada asintió— bueno, espero llevarme bien con él y con el resto de tus amigas.

—jaja, créeme, solo una parte de ellos se llevarán bien —dijo Bingo, con la mirada puesta en Bluey, como si la juzgara en silencio a lo que Bluey solo cambio su semblante.

La heeler azul poso su mirada en mí y con una sonrisa, continúo hablando.

—No le hagas caso Jean —Me brindo una mirada sincera, tierna y cariñosa. Su voz, tan cautivante, me tranquilizo y sonrojo, fue entonces que tuve el deseo de apartar mi rostro y evitar que note mis nervios junto con el rubor—, te prometo que mañana será un gran día.