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La intervención de Akatsuki.
Disclaimer incluido.
¡Hola! Actualización repentina, ¿quién la esperaba? *rueda por el suelo*
El motivo por el cual dejo notas al principio es para hacer una aclaración: Estaré poniendo los nuevos términos que aparezcan en los capítulos correspondientes para mejor comprensión en la lectura :D
Sin más, ¡espero que disfruten!
—Auras
Cada ser vivo contiene energía vital y esto mismo los diferencia de los demás. Los grupos se diferencian de los otros conforme a los poderes que reguardan en su cuerpo, al igual que el alma. Los que pertenecen al otro mundo (Cazadores, Seres Sobrenaturales y Demonios) pueden ver las auras por unos escasos segundos, parpadea entornó a la silueta del individuo.
—Clasificación y color de aura
Humanos: azul celeste.
Cazadores Puros: blanco.
Cazadores Impuros: morado.
Lobos: rojo.
Vampiro: gris.
Felino: verde.
Mestizos-Híbridos: negro.
Ribus (demonio inferior): naranja.
Medium (demonio intermedio): amarillo.
Exoctis (demonio único en su especie): café.
—Fujunan'a hanta
Significa "cazador impuro" un título irónico conforme a la situación. Son Mestizos que se someten a un riguroso entrenamiento en los cuales se especializan en el arte de proteger a quien los contrate. Mayormente sean demonios o Seres Sobrenaturales. Es un oficio antiguo que se remota a los principios de su existencia, pues cobran por sus servicios y ejercen cualquier trabajo que se les presente. También son mercenarios, intermediados de información al mejor postor.
—Clanes de Cazadores Puros
Son los encargados de proteger la paz de los humanos como se mencionan en el prólogo. Hasta ahora se han mencionado cuatro Clanes: Haruno, Uchiha, Uzumaki y Hyuuga.
—Clanes de Cazadores Impuros
Son Cazadores con lineas de sangre derivados a los Clanes Puros. Sus poderes no son nivelados y son consideramos como "apoyo" para los Clanes; no son muy numerosos por lo que no tienen un lugar como tal en la categoría.
—Akatsuki
Son un grupo de Demonios y Seres Sobrenaturales de distintas especies. Antes se encargaban de ser intermediados de información entre guerrillas —siendo partícipes las mismas especies—. El Clan Haruno fue el encargado de darles caza, y se cree que por ello el Clan fue eliminado.
Hasta ahora uno de sus objetivos es eliminar a los Haruno sobrevivientes y atrapar a Haruno Sakura con vida.
Los Diez Escalones de Akatsuki: sin información concreta.
—Natus: son catalogados como no-natos. Significa: Alma. En esencia son las almas de los primeros brujos y todos los Mestizos que les dieron cobijo después de la caía de Jiyu.
—Hoka No Sekai: Es la dimensión entre la tierra y el infierno. Únicamente las criaturas sobrenaturales o Demonios pueden ingresar, pocas veces lo hacen los Cazadores ya que ellos no tienen acceso a ese mundo que fue creado por los brujos como escape a sus persecuciones.
—Adameo: Sin información concreta.
15 de junio del 2016.
Tokio, Japón.
Hospital de Tokio.
Tenten corría junto a Neji por los pasillos del hospital, apenas movía los pies debido al pánico, por la que prácticamente era arrastrada. Sus pasos eran torpes, resbalaba por el agua que caía del sistema antincendios. Entre su miedo recordó cuando la parad frente a ellos se derrumbó revelando al Demonio azul que los venía persiguiendo.
Neji se detuvo abruptamente girando sobre sus pies para dar un pisotón al suelo, inmediatamente diversos picos de hielo se elevaron hasta llegar a Kisame obligándolo a retroceder, al estar en un pasillo estrecho le era difícil esquivarlas.
Al tener el obstáculo entre ellos, tomó rápidamente la mano de la castaña y la jaló para seguir corriendo.
Habían intentado no involucrar la estructura para que no colapsara, pero le resultaba difícil después del primer ataque. Cuando el primer estruendo se sintió minutos atrás, las criaturas sobrenaturales que custodiaban el hospital se movilizaron y pronto estuvieron cerca de ellos para retener a Kisame.
Lo que comenzó como una batalla con tregua terminó en masacre. Tenten apenas podía pensar en los cuerpos destazados de sus compañeros de trabajo, los que le habían sonreído y cuidado a los enfermos ya no existían. La sangre salpicada en las paredes blancas y el azulejo del suelo bañado en carmesí. Ni siquiera pudo gritar, estaba en shock.
Ahora tendrían que huir, a buen momento Tsunade decidió ausentarse en el hospital, y no había nadie cerca pues la mayoría estaba ocupada evacuando; Neji les haría frente por su deber en proteger a los humanos, pero…
Su prioridad era poner a salvo a Tenten, era humana después de todo, ¿no?
La miró de reojo, parecía que solamente se movía guiada por él, su mirada pérdida en un punto frente a ellos le indicó que estaba afectada por los sucesos.
Al doblar en la intersección observaron que dirigía al vestíbulo principal de Cuidados Especiales, la mayoría corría entre gritos y tratando de mantener un poco de calma, los heridos apenas podían moverse. El agua indicaba un incendio.
Una fachada más.
Sin embargo, al avanzar notaron que una mujer venía caminando desde ahí con una extraña calma. Sus pisadas sonoras se hicieron presente, les dirigía una mirada solemne. Neji tuvo un mal presentimiento al ver que ella alzaba su mano y del brazo se desprendían un montón de papeles que no sucumbían por el agua.
El Cazador viró a sus espaldas intentando idear otra ruta, pero Kisame se acercaba peligrosamente, había pasado la barrera de hielo.
No tendrían escapatoria.
—No comprendo —murmuró la chica tras llegar a la misma conclusión, apretaba las manos contra su pecho—. ¿Por qué nos atacan?
—Eso mismo quisiera saber —se dijo él apretando los dientes.
No se permitió pensar más, Konan alzó sus manos y dejó escapar los papeles a su dirección, no tendrían escapatoria; y si intentaba retroceder más Kisame les daría fin. Neji miró a sus lados con rapidez, la única opción sería congelarlos y causar más alboroto.
Antes que pudiera hacer un movimiento, vio como detrás de Kisame se acercaba a una velocidad impresionante el mismo Cazador que estaba con Sasuke aquel día que lo interceptó. Agitaba una espada corta a su dirección.
Kisame se percató de su presencia y volteó a él alzando su propia alabarda con vida.
—¡Jo! Más personas vienen a defender a la chica —rebatió Kisame con una sonrisa mientras agitaba su gran alabarda, las paredes a sus lados retumbaron por el golpe—. ¡No servirá de nada!
—¡Hyūga, sácala de aquí! —exclamó Kakashi tras esquivar el ataque.
Al mismo tiempo, Hikoro apareció entre ellos y Konan bloqueando su ataque al agitar su abanico de metal. Las llamaradas de fuego revolotearon dudosamente en el pasillo estrecho retrasando los papeles de la Exoctis.
Tenten parecía alucinada, sin creer lo que presenciaba.
Kakashi tenía demasiada fuerza, por ello rebatía a puño los golpes de la alabarda extraña de Kisame, parecía un Demonio más con dientes afilados. Dos veces estuvo a poco de morderle el brazo. Utilizaba más su mano derecha al no tener buena puntería con el otro.
Poco a poco iba retrocediendo, Neji tuvo que escabullirse entre la pelea de Kakashi y Kisame para salir directamente al estacionamiento. Desde ahí vieron a las personas agrupadas a lo largo del estacionamiento, las ambulancias parecían saturadas y la mayoría miraba turbada a su alrededor.
Lo más extraño era la visión del hospital que se tenía desde afuera, como si de verdad se estuviera incendiando el edificio desde Cuidados Especiales. Tenten no comprendía, ella misma vio que el incendio no existía.
Cuando intentó enfocarse, la imagen de hospital se distorsionó un momento ante sus ojos, Neji se percató de que Tenten podía ver un poco a través de la ilusión lo cual era imposible para un humano normal.
—Es una ilusión —dijo él a explicación—. Los Uchiha tienen la capacidad de alterar la imagen de una escena desde fuera con el Sharingan, les es muy útil en este tipo de situaciones. Ayuda a esconder la realidad de los Humanos por un lapso.
—¿Un Uchiha está haciendo esto? —se preguntó, mirando rápidamente a su alrededor.
Neji tenía el Byakugan activado y no tardó en encontrar al responsable. Se trataba de Itachi que estaba casi en la entrada posterior del hospital, con los ojos muy abiertos y un sello de manos, el Mangekyō Sharingan giraba furiosamente en sus ojos carmesí. Nadie que fuera Humano podría verlo.
—Uchiha Itachi está haciendo esto —susurró apenas.
Tenten quiso ver lo que él, por unos segundos clavó la vista a su dirección, concentrándose. En unos segundos apenas la imagen se volvió a distorsionar y captó a Itachi de pie con sus ojos rojos. No miraba a nadie en concreto, y luego desapareció tras la ilusión.
Comenzó a respirar furiosamente. ¿Qué diantres estaba sucediendo? Kakashi y Hikoro estaban ahí dentro luchando contras esos feroces Demonios, con técnicas alucinadas y sacadas de un comic. No cabía de la impresión, base a que sabía de su existencia aún le parecía irreal verlos de cerca.
Vio a Neji con las venas en los cienes, había escuchado de su habilidad ocular. Era como su pudiera mirar a través de todo.
Un momento después Neji la tomó del brazo y la jaló en dirección contraria al hospital.
—¡Espere! Ellos aún siguen… —rebatía la castaña dejándose guiar.
—Cállate un momento y sigue caminando —le dijo ferozmente. Las palabras de Kisame se repetían una y otra vez dejándole en claro una cosa: iban tras Tenten.
¿La razón? Todavía no lo comprendía y tenía razón al intuir que Tenten escondía secretos, pero primero debía alejarla del alboroto cuanto antes.
—¡Neji! No podemos irnos sin más.
—Y tampoco regresar, te matarán en un instante —siguió replicando bruscamente, la sintió estremecerse, pero no se detuvo—. Debo alejarte lo más rápido posible, así que copera a menos que quieras que te cargue.
Tenten apretó los labios intentando no rebatir, mirando furtivamente sobre su hombro la ilusión del hospital en llamas.
Centro comercial de Tokio.
Sakura sentía sus oídos zumbar por la explosión de su costado. El polvo se impregnó en sus brazos y el sudor en los labios, con la vista un poco borrosa, se incorporó a trompicones intentando alejarse más de los animales de arcilla que iba hacia ella. Perecía un imán para esas criaturas.
A su alrededor el techo seguía colapsándose, el suelo retumbaba por las explosiones y el fuego era el principal elemento que los detonaba a distancia. Se detuvo un momento para tocar el suelo y levantar un muro de piedra que se interpusiera, los explosivos la destrozaron en segundos.
Dio la media vuelta y aprovechó para seguir avanzando directamente a las escaleras de emergencia, pero las criaturas salieron del suelo frente a ella, la asustó un momento. Intentó retroceder y sintió presencia de Sasuke detrás suyo.
Las llamas feroces surgieron en dirigieron a los animales de arcilla y estas explotaron lejos de ella.
El suelo volvió a retumbar y el humo a su alrededor impidió que viera al frente por unos segundos.
—¿Estás bien? —preguntó Sasuke apresurado.
—Sí… —Asintió tratando de recobrar el aire de su pecho, intentando pensar claramente.
La pelea se había desatado pronto en cuanto Izumi se impacientó y se abalanzó a Sasuke con espada en mano, él había invocado a Kusanagi y repelido el ataque directo. Deidara había considerado el momento oportuno para lanzar varias bombas, pero Sasori había formado una pared con su centenar de hilos azules impidiendo que llegaran a ellos.
La pelea de un momento dado se dividió: Izumi intentaba derribar primero a Sasuke y este la repelía a maniobras, mientras que Deidara atacaba con sus bombas sin contemplaciones, Sasori y Ali intervenían para que no llegaran tan lejos. Todo mientras protegían a Sakura que tenían que avanzar hasta las escaleras para bajar al estacionamiento.
El único problema parecía ser que ninguno de sus enemigos estaba dispuestos a darles un respiro.
—¡No te resistas! —exclamó Izumi acercándose de un saltó ladeando la espada.
Sasuke interpuso la suya, empujándola. Después tomó un paso largo y comenzó a atacarla, se desató una serie de golpes metálicos de ambas hojas, la mujer se movía con gracia y saltaba esquivando las embestidas. Retrocedía cada vez más.
Le propinó una patada al torso del azabache y entornó la espada a su costado, Sasuke se movió a su derecha y de su mano lanzó el fuego que iba directo a la cara. Izumi brincó, el fuego rozó peligrosamente su hombro, aterrizó a una distancia considerable.
El suelo volvió a temblar ante el colapso de otra viga de hacer. A estas alturas el centro comercial estaba totalmente vacío e iba derrumbándose poco a poco ante los estallidos de las criaturas de arcilla que el rubio liberaba
—¡Sufran mi ira, pagaran por habernos traicionado! —gritó Deidara lanzando sus animales de arcilla.
Sasori estiró los brazos formando una red que impidiera que los animales se acercaran, pero no contó que una de sus criaturas encogiera inesperadamente y pasara entre el pequeño hueco de los hilos.
Ensanchó los ojos, y miró hacia atrás intuyendo hacía dónde se dirigía.
—¡Retrocede! —exclamó a Sakura.
La aludida apenas atendió al llamado, la criatura explotó a unos metros cerca, pase a ser de menor intensidad, la onda la mando la derribó, rodó sobre sí. A medio camino se incorporó, Deidara la obligó a retroceder hasta dónde peleaba Izumi y Sasuke, la mujer que forcejeaba con Sasuke, vio la oportunidad y lanzó la espada a su dirección.
Uchiha abrió los ojos e intentó gritar su nombre cuando la vio voltear rápidamente a su dirección y moverse a un lado, la espada le rozó el brazo dejándole una marca en su piel, la sangre escurrió por el brazo.
—Mm… tiene buen oído —comentó con aires desinteresados Izumi.
Sasuke apretó los dientes y le dio una patada en el estómago, retrocedió hasta quedar a altura de Sakura, tocaba la sangre de su brazo, pero se concentraba en mirar al otro lado, cerca de las escaleras. Deidara obstruía el paso.
Una serie de pequeñas bombas retumbó, levantando una capa de humo. Ali aprovechó la limitación de la vista para escabullirse y acercarse a Deidara por detrás, sin embargo, el rubio notó su presencia y volteó a tiempo para lanzarle un puñetazo. Ali se inclinó hacia atrás, esquivándolo, y apoyada en el suelo marcó una patada baja, derrumbándolo.
Ali se levantó de un salto y sacó la pistola que escondía entre sus ropas, disparándole en el hombro. Deidara gritó y extendió la mano dejando caer un animal de arcilla y hacerla explotar a un palmo de distancia.
—¡Ali!
En cuanto Sakura gritó su nombre, el suelo tembló bajo sus pies. Tensó su cuerpo para no perder el equilibro. De formó una grieta que se extendió tres metros más bajo sus pies, y retumbaba sin parar.
Sus reflejos fueron más rápidos y se apartó de inmediato justo cuando una enorme raíz gruesa emergía del interior destrozando el concreto, alzándose varios metros hasta detenerse casi al ras del agujero del techo. Luego se doblegó como si tuviera vida propia y sin previsto se dirigió a Sasuke.
Este no lo vio venir, fue suspendido hacia atrás junto a la raíz.
—¡Sasuke! —exclamó Sakura.
Ahogó un grito de incredulidad y tuvo que esquivar una segunda raíz, interpuso un muro de piedra que fue fácilmente atravesada por la raíz, abrió más los ojos al ver las espinas e imaginárselas enterradas en su cuerpo.
Maldición, pensó Sasuke cortando la raíz con la espada. Intentó ir tras ella, pero Izumi se interpuso en su camino. Alzando la pierna para darle una patada, la esquivó agachándose, luego dio un paso al frente tomándola del tobillo y lanzándola del otro lado hasta que chocara con las ventanas de un local. El vidrio se hizo añicos.
Rápidamente volteó a dirección de Sakura y estiró la mano mandando llamaradas de fuego a las raíces que intentaban alcanzarlas, detuvo su andar, pero tardaría en canalizarla hasta cenizas.
Mientras tanto, Ali se reponía del choque con las ondas, vio doble la silueta de Deidara que daba saltos a sus lados intentando que los hilos azules de Sasori no le dieran alcance; más allá, a Sakura en medio de las enormes raíces, siendo cubierta por Sasuke que impedía que Izumi se acercara más.
Otra raíz emergió a sus espaldas, el suelo volvió a temblar. Analizó la situación rápidamente. Si más de esas cosas salían todo colapsaría, incluso el estacionamiento y el automóvil de Sasuke quedaría enterrado bajo los escombros.
Sin oportunidad de escapar.
Se obligó tensar los músculos y levantarse a cuestas con el arma sujeta en la otra mano. Puso firmemente los brazos y apuntó directamente a la distancia a Izumi, concentrándose en predecir en dónde se apoyaría. Seguía luchando contra Sasuke en un duelo de espadas, veía como los golpes también participaban.
Esperó unos segundos, y dio un paso largó para acercarse más a la altura de Sakura. En cuanto Izumi dio un gran salto, alzando las manos y hacer aparecer más raíces, supo entonces dónde aterrizaría.
Apuntó entonces a su hombro, pero Izumi fue más rápida y se movió. La bala pasó de largo. Los ojos rojos de Izumi se enfocaron en ella.
—Tú…
No pudo hablar, en su campo de visión apareció de nuevo Sasuke con el Sharingan reluciendo en su esplendor, todo su mundo tembló y maldijo entre dientes por estar cayendo en la ilusión. Inmediatamente Izumi cerró los ojos y dio pasos atrás formando a su alrededor una esfera de raíces para protegerse de los ataques físicos mientras intentaba escapar de la ilusión.
Sasuke vio la esfera y las raíces que se movían entornó con las espinas relucientes impidiendo que se acercara. Ella era lo suficiente fuerte para rebatir la ilusión en cualquier momento, pero les daría tiempo para acomodar sus planes. Tampoco podía atacarla directamente con el fuego, ella se desharía de la técnica fácilmente.
Se acercó rápidamente a Sakura y Ali, con una expresión urgente.
—Tendremos que dividirnos —dijo contemplando a espaldas de la chica cómo Sasori seguía esquivando las bombas y a su vez intentando agarrar a Deidara para incapacitarlo.
—¿Dividirnos? —murmuró Sakura, abriendo sus ojos.
—En esta situación es difícil protegerte y luchar al mismo tiempo —sentenció, los ojos de la pelirrosa se turbaron—. Las dos irán directamente al estacionamiento, abrirás el portal —se dirigió a ella ante lo último, sabía cómo hacerlo—. Dentro de Hoka No Sekai tendrán que ir a ciegas. Busquen la manera de llegar con un Nahual de nombre Aoda y esperemos ahí. Las alcanzaremos en cuanto terminemos aquí.
El estruendo a sus espaldas fue más fuerte, el azabache agarró del brazo a Sakura impidiendo que cayera. Casi todo el techo estaba abajo, no faltaba poco para que les cayera encima. Peor aún, siendo un lugar tan grande no tardaría en pasar a la historia.
Los ojos inquietos de Sakura retomaron valor al darse cuenta la gravedad de la situación. La única forma de ayudarlos a que ganaran la batalla era irse sin estorbarles, sabía que estando ahí se les dificultaba luchar debidamente.
Así que respiró hondo y asintió, apretando los puños. El semblante de Sasuke se endureció al pensar que se separaría de ella en una situación peligrosa, pero creía que podría retener a Izumi hasta que estuviera en Hoka No Sekai.
—Cuida de Sakura —le pidió a Ali.
—Cuenta con ello.
Les dirigió un ademán para que se marcharan. La mirada de la pelirrosa se corrompió un momento, suspiró hondo tomando su mano con fuerza.
—Por favor, regresa con vida —le suplicó.
La mirada del azabache se ablandó un poco, estiró su mano para tocar la mejilla de Sakura, intentando infundirle valentía, debía estar asustada con todo esto. Pero se separaba de ella por su bien, así podía protegerla menor.
—Eso debería pedírtelo yo. Sé fuerte y mantente con vida —aseguró sin dar cavidad a dudas.
—Lo prometo.
Su corazón se agitó un momento al verla dar la media viéndola partir a su velocidad sobrenatural.
Como si fuera arrancado un pedazo de su ser.
—¿A dónde creen que van? ¡No escaparan! —gritó Deidara al percatarse de que huían.
Antes de que Sasuke pudiera interceder, Sakura se detuvo un momento a medio camino dando un pisotón al suelo, inmediatamente una barrera de piedra se alzó entre ellos impidiendo un ataque pronto. Deidara lanzó sus bombas destruyendo la pared.
Cuando se derrumbó ya no había rastros de las dos chicas. El rubio apretó los dientes y cuando volteó, no previno que Sasori estuviera frente a él, intentó mover las manos, pero sintió una patada en el rostro que lo mando al otro extremo, cerca de la esfera de raíces que protegía a Izumi.
Sasori se plantó frente a los restos de la pared, con los hombros tensos. Vio a Sasuke moverse a su dirección y dar la espalda a las escaleras, mirando fijamente a sus oponentes. Estiró los brazos con su espada que relució envuelta a rayos.
—No me interesan los motivos por el cual estás ayudando a Sakura —dijo el Fujun'na Hanta, miró los ojos cafés de Sasori que se endurecieron por sus palabras—, pero si estás dispuesto a sacrificar tu vida para asegurar la suya, dejaré de lado esta vez mis ganas de aniquilarte.
—Eso no es muy estimulante, lobo sarnoso —objetó el pelirrojo regresando la vista al frente para ver cómo las raíces se tensaban y retrocedían hasta dejar libre la silueta femenina cuyos ojos parecían inyectados de sangre, y a Deidara incorporarse a su lado con una expresión desquiciada—. No me apetece morir junto a ti. Así que acabemos con esto rápido para seguirlas.
Hospital general.
—¡Hikoro! —exclamó Kakashi al ver cómo era lanzada contra la pared del vestíbulo al intentar esquivar las feroces técnicas de Konan.
Tuvo que prestar más atención al frente, agachándose justo a tiempo para esquivar la alabarda del Kisame. Dando un paso hacia atrás, levantó un muro de piedra entre ellos, la alabarda rebotó en él como si fuera una pelota.
Las llamaradas de fuego alcanzaron a dónde él estaba, Uchiha se había levantado de un salto y dirigido de nuevo a Konan, esta esquivaba ágilmente sus abanicos que parecían cortas cuchillas, y cuando uno estaba a punto de asentarle, interponía una barrera de papeles.
Hikoro se obligaba a retroceder, la primera vez su abanico le pegó fue como si los papeles dieran vueltas y le infligieran miles de rasguños. Recorrió el pasillo agitando sus abanicos, las llamas llegaban a la barrera de papeles, no los convertía en cenizas, pero caían al suelo inservibles.
Cuando intentaba atacar de nuevo, Kisame se interponía con su gran alabarda sin causarle daño.
El sistema del riego antiincendios había cesado, pero el agua tampoco parecía hacerle ningún efecto en los papeles. No podía extender del todo sus llamas si no quería provocar de verdad un incendio, así que lo mantenía como distracción.
Se tocó el costado, la sangre le escurría desde ahí, de reojo vio a Kakashi, con la respiración pesada al hacer un enorme esfuerzo de contener su propio poder, tenían que impedir que Kisame y Konan avanzaran a la entrada por dónde pasaban los pacientes o que hicieran un agujero en la pared y fueran tras Tenten.
Pero, a vista que no había hecho lo último, intuyeron que primero los vencerían para después ir tras Tenten.
La limitación de ambos era la estructura del hospital, aún seguían evacuando a los heridos de las habitaciones, si provocaban un derrumbe la mayoría quedaría bajo los escombros ocasionando muertes innecesarias.
Cerró la mano en puño. No podía permitirlo.
Esquivó la inminente lluvia de papeles, aterrizando ágilmente a un lado de Kakashi, quién levantó una pared de piedra entre sus oponentes dándoles el tiempo suficiente para tomar un respiro.
La batalla no era entre fuerzas, más bien en capacidades y contención.
De inmediato el muro comenzó a agrietarse ante los feroces golpes de Kisame.
—Se está saliendo de nuestras manos —aseveró Kakashi con la vista fija en la pared, se tocó el hombro Izquierdo dónde le había mordido la extraña alabarda que parecía tener vida propia, le había succionado parte de su energía espiritual agotándolo de inmediato—. Contenerlos ya no es una opción, tenemos que matarlos.
—Pero si luchamos en serio el hospital se derrumbará. Además, esa cosa le quitó energía vital, no durara mucho —decía Hikoro, se cayó al ver que el Cazador asentía y fruncía el ceño, vio cómo entrecerraba los ojos y no le dejaba continuar.
—Utilizaré el sello y succionaré vitalidad de algún animal.
—¿¡Qué!? No puede —reclamó negándose. Alterada, sabía que si Kakashi lo hacía su victoria era segura, sin embargo, sería arriesgarse demasiado—. Si lo hace descubrirán que es un Cazador Haruno y eso sería terrible.
—Pero la vida de las personas está en juego.
—Aun así…
Ambos viraron a tiempo para ver como la pared era traspasada por Kisame, con su gran alabarda empuñada y una expresión seria en su rostro.
—Basta de juegos, ¡esto termina aquí ahora! —exclamó.
Anonadados, los Cazadores presenciaron como Kisame agitaba su alabarda con una mano sobre su cuerpo, daba vueltas sobre su eje. En el espacio tan reducido chocó con las paredes y comenzó a crear pequeñas ventiscas de aire. Lo más preocupante fue ver que la boca de la alabarda se abría en medio y comenzaba a formar sobre ella esfera de luz morada cuya presencia era poderosa.
—¡Ese ataque hará sucumbir al hospital! —aseguró Kakashi tensándose, movió su brazo e intento invocar de nuevo un elemento y ganar tiempo.
Por la desesperación no notó los retrasos de papel en el suelo cobraron vida en ese instante y fue como una lluvia invertida de navajas, atravesando el cuerpo de ambos, dándoles múltiples heridas en todo su cuerpo.
Hikoro gritó de dolor y cayó de rodillas al suelo, en cuanto a Kakashi, se tambaleó y terminó recargado en la pared de su lado, jadeando incontablemente.
Le pesaba demasiado la herida de su hombro, y la otra mano le temblaba demasiado, su puntería no sería buena. Pero tenía que hacer algo al respecto. Ya no importaba si descubrían su identidad, no sacrificaría a las personas que no tenían partida en esta lucha.
Retrocedió y formó un sello con su mano libre, comenzó a recitar el conjuro en voz alta, pero no paso ni de las dos palabras al ver que Hikoro la daba un manotazo impidiendo que continuara y se interpondría entre ellos extendiendo los brazos a sus lados con el Sharingan cuyas aspas giraron en sus pupilas.
Kakashi abrió los ojos en par en par intuyendo lo que la mujer haría.
—¡Tienes prohibirlo usar esa técnica! ¡Detente ahora! —ordenó.
Pero ella no le hizo caso.
Sabía que no podía utilizar la técnica. La única que no se le daba bien porque se necesitaba mucha energía espiritual y concentración para hacerlo, y en las veces que la ejecutaba con ella misma terminaba varios días sin poder moverse.
Lo haría. No importaba el costo.
No dejaría que todo el plan se fuera a la borda por esta pelea. Si tenía que pagar un precio que así fuera.
Con la vista fija en sus oponentes que se preparaban para dar el ataque no dudo en recitar las palabras.
—Como fuente de poder te lo ordeno: descifra las normas y recrea la materia divina. Abre tres puertas dimensionales, construye el puente que necesitamos…
—¡Hikoro, no! —Kakashi gritó, pero no podía acercarse.
Ya era tarde para impedirlo.
—… ¡Y envíanos a dónde mi mente visualiza! —Terminó de decir Uchiha a medio grito.
Por un momento no sucedió nada.
Después alrededor de ella y los dos Demonios paso una llama negra formando un círculo, un segundo después se levantó una muralla de fuego negro; Konan miró a sus lados desesperada, las llamas se extendieron a la altura de la esfera de poder que formaba Kisame.
Kakashi apoyó una rodilla en el suelo, intentando pensar en cómo terminaron así. Momentos después los tres desaparecieron en un parpadeo y quedaron los retrasos de energía espiritual dejando una existencia que estuvieron ahí, nada más.
Hikoro los había teletransportado a los tres a alguna parte fuera de Tokio.
Ambas chicas corrían lo más rápido que sus piernas les permitían por las escaleras. Cada peldaño pisado parecía una eternidad. Sasuke había estacionado el auto en el segundo nivel del estacionamiento, así que tuvieron que ascender a la segunda planta y buscar el acceso al estacionamiento.
Empujaron la puerta y salieron, las luces ahí parpadeaban ferozmente, incluso varias vigas habían traspasado el techo y descansaban sobre los pocos automóviles que quedaron. Estaban destrozados.
Sakura veía preocupada el panorama.
—Ay, espero que no le haya caído nada al automóvil o nos tomará más tiempo sacarlo de los escombros —expresó sin dejar de correr.
Se detuvieron un momento tratando de mantener el equilibro al temblor, dando pasos de frente y luego retrocediendo, tensando los cuerpos. Segundos después la estructura dejó de temblar.
—Apresurémonos —le presionó Ali.
Retomaron su andar por el espacio directamente al fondo del estacionamiento, pasando entre las plazas vacías recortando camino. La pelirrosa escaneaba todo con urgencia, al avanzar otros metros más su rostro se impaciento, veía el automóvil estacionado en el mismo lugar.
—Es el Volvo negro del fondo —apuntó con su dedo sin dejar de correr—. Hay que forzar la cajuela para abrirlo, Sasuke no me dio ninguna…
Había volteado a Ali para verla directamente, en ese instante notó que alguien estaba detrás de ella. Apenas tuvo tiempo de reacción a su presencia cuando la criatura agarró del cuello a la castaña y la lanzó lejos de ellos. Apenas gritó.
—¡Ali, cuidado!
Giró al sujeto que tenía una espada en la mano que agitó a ella, se hizo a un lado con la hoja zumbándole los oídos. Se apoyó de su pierna derecha y continuó esquivando por poco la espada, le pasaban rozando en la cintura u hombro.
Lo veía intentando descifrar sus ataques. No podía detectar su aura pues traía consigo el collar que ocultaba la suya, únicamente acertaba en que podría ser un Demonio poderoso, ocultaba su rostro detrás de una máscara Noh dejando sus ojos visibles por los orificios.
Al hacer un corte bajo en su pierna, le piso la mano con fuerza y alzó la otra pierna para darle una patada, pero su enemigo la detuvo con su mano y la empujó de vuelta. Sakura rodó y cayó al suelo, golpeándose la cabeza.
Antes de que el Demonio hiciera otro movimiento, Ali apareció a su lado apuntándole con una pistola, sorprendentemente las esquivó al estar a un palmo de distancia y la mandó lejos de nuevo.
Cuando regresó su vista a Sakura ya no estaba ahí, se alejaba en el sentido contrario a buscar a su compañera, no tardó en darle alcance, estiró su mano para atraparla, pero antes de poder tocarla una barrera de piedra se interpuso cortándole el paso.
—Ah —jadeó Sakura, retrocediendo. Y retomó su camino, eso le daría unos segundos para ir con Ali. Todavía estaba encima del auto dónde cayó, intentando recomponerse—. ¡Ali! ¿Te encuentras…?
No supo ni cuándo y tampoco cómo fue que de pronto había alguien frente a ella empuñando una espada a su dirección.
Tampoco fue consiente del gritó de horror que Ali profirió desde allá.
O su propio grito.
Lo único que sintió fue en el terrible dolor que aprisionaba la boca de su estómago, ahí donde la espada atravesaba su cuerpo, ni la sangre que comenzó a escurrir de sus labios o el jadeo incesante que profería desde su pecho.
Ali reaccionó acercándose a velocidad inhumana para propinarle una patada. Alucinada, observó que su pierna atravesó la silueta del sujeto, como si fuera un holograma o un espíritu. Lo intentó de nuevo con el mismo resultado logrando frustrarla.
Sakura apretaba los dientes y su cuerpo temblaba, miraba los ojos del Demonio la esclerótica se extendía sobre su pupila e iris haciéndolo ver más aterrador. Tuvo una sensación de miedo, un mal presentimiento.
Intentó alejarse, caminando en reversa, pero el Demonio seguía enterrando más la espada, gimió de nuevo, sin dejar de moverse.
—¡Aléjate de ella! —exclamaba Ali sin dejar de intentar derribarlo.
En ese momento la espada sufrió el mismo efecto, Sakura no lo sintió unos segundos a travesar su cuerpo. Pase al terrible dolor no dejaba que bloqueara del todo su mente e instinto, analizó rápidamente los golpes anteriores junto a las sensaciones y llegó a una conclusión descabellada.
Esperó un segundo y en cuanto Ali lo pateó de nuevo, en el instante que su pierna atravesó de nuevo al sujeto, dio un paso largo hacia atrás librándose de la ilusión de la espada.
Retrocedió lo más lejos posible del Demonio, jadeó debido al esfuerzo y escupió la sangre que inundaba su boca, doblegándose al frente sin dejar de dar pasos torpes, finalmente no pudo sostenerse más y apoyó una rodilla en el suelo.
Enfocándose menor, se percató de que Ali yacía a su lado ayudándola a sostenerse sin dejarla caer completamente. La mirada alarmada de la mujer se dirigió al Demonio que sostenía la espada ensangrentada, y no les quitaba la mirada de encima.
—Haruno Sakura —dijo Tobi sin dejar de avanzar lentamente hacia ellas—, tu apellido es la causa de tus desgracias, y así será hasta el fin de los tiempos. Perecerás al igual que todos los Mestizos del mundo. Puedes darle fin a tu sufrimiento si vienes conmigo, a diferencia de Izumi, prometo darte una muerte rápida.
Ali les disparó dos veces a sus pies, las balas de igual manera pasaron de largo e impactaron en las llantas de unos vehículos.
La pelirrosa alzó la mirada a él, con los ojos enfurecidos y duros, enfrentándolo en una silenciosa mirada. La valentía y el miedo se conminaban en sus iris verdes, sin dejar de hacer presión a la herida de su estómago ni dejar que el dolor sucumbiera su cuerpo.
—No me rendiré ante ti, maldito. ¡Ni moriré en este lugar! —bramó con todas sus fuerzas.
Tobi negó con la cabeza y encorvó los hombros.
—Tú lo quisiste así.
Cuando salió a su encuentro, Ali se interpuso en su camino; para sacarla de la jugada tuvo que empuñar la espada a su hombro, la chica logró esquivarlo y le rozó parte de su cuello.
Justo en ese momento una llamaras azules emergieron desde la derecha impactando ferozmente a Tobi con su cuerpo materializado que le obligó a retirarse a una distancia prudente de las chicas intentando apagar las llamas impregnadas en sus ropas.
—Ah, Tobi. ¿No te habían dicho que atacar a un par de chicas lindas es ilegal en esta ciudad? —preguntó en tono bromista una voz masculina.
A pesar de estar al borde del gritar de dolor, Sakura se agitó al reconocer el portador de dicha voz… una que jamás pensó volver a escuchar.
Ladeó la cabeza a su dirección, estupefacta de ver al mismo hombre que le ayudó tiempo atrás con la Vampira que intentó atacarla, caminaba hacía ellas con rapidez y una mirada zurrona.
Inmediatamente Ali regresó con ella y se puso en defensa al hombre, su aura destilaba peligro y sus ojos de zorro le daba aires de tomar las distancias.
—A-li… no —Negó con la cabeza—. Él no es un enemigo. —Ella apenas formuló.
Indecisa, dejó que el joven se acercara lo suficiente.
Él se detuvo frente a Sakura y apoyó una rodilla en el suelo para verla mejor.
—Hola pequeña, parece que nos encontramos en situaciones de riesgo —dijo el joven con una sonrisa, entonces se percató de la herida que tenía en su estómago y frunció el ceño—. Eso se ve muy mal…
Giró su rostro a Tobi que se había recuperado del fuego y estaba de pie, mirándolos intensamente, o eso parecía ya que tenía la cabeza a su dirección. El joven se levantó y lo miró amenazante, sus manos fueron envueltas con fuego azul, un indició claro de pelea.
Nada se dio. El suelo comenzó a sacudirse y el techó a agrietarse, Sakura jadeó por el dolor que le produjo la sacudida a su herida, Ali se agachó a su lado intentando mantenerla estable.
Tobi alzó la cabeza y luego a ellos. Sin decir media palabra, saltó traspasando el techo, suponiendo que era una señal de retirada una retirada.
—¿Por qué huye? —preguntó Ali desconcertada.
—La sacudida debe representar un problema —dijo el joven. Rápidamente se volteó a ellas y se acercó a Sakura para tomarla en brazos. Ali intentó protestar, pero no pudo decir nada cuando vio con la delicadeza que lo hizo—. Hay que marcharnos también, la salida del estacionamiento está despejada.
—No iremos por ahí, tenemos que abrir un portal a Hoka No Sekai —rectificó Mugennohi.
El joven la miró por unos segundos, y después a la pelirrosa en sus brazos que apretaba los dientes e intentaba mantenerse consciente. Suspiró.
—Bien, lo mío puede esperar unos minutos más —dijo al aire, y después clavó la mirada a Ali—. Guíame.
Mientras avanzaban, Sakura entreabría los ojos intentando enfocar el rostro del joven que la cargaba, veía algo borroso y las luces del techo le impedían ver perfectamente, pero no pasó desapercibido la casi imperceptible urgencia de sus ojos.
—¿Cómo… te llamas? —preguntó apenas.
El joven la escuchó y esbozó una fina sonrisa devolviendo la vista al frente.
—Puedes decirme Kurama, pequeña.
Al llegar al automóvil, el techó comenzaba a colapsarse. La castaña arrancó la puerta. Entre todas las bolsas de armas que tenía el azabache buscó el dichoso pergamino, comenzó a desesperarse cuando no lo hallaba hasta que Kurama señaló la pequeña bolsa del fondo.
Dentro estaba el pergamino.
—Se suponía que Sakura lo abriría —dijo tragando grueso al ver que la pelirrosa parecía más inestable, mantenía los ojos abiertos, pero apenas escuchaba.
—Lo haré yo. —Kurama ladeó la cabeza—. Extiéndelo en el suelo.
Obedeció, desenrolló el largo pergamino y lo puso sobre el suelo frente a una pared despejada.
Sakura miró de reojo el contenido, eran palabras en otro idioma impregnadas en el pergamino, tenía entendido que se trataba de latín antiguo, un conjuro que se basaba en abrir la puerta dimensional con el otro mundo.
Escuchó a Kurama hablar, una frase completa basto para que las letras del pergamino comenzaran a brillar y se desprendieran del papel hasta la pared frente a ellos formando un enorme circulo. En cuestión de segundos el centro emitió un brillo blanco y espontaneo para cambiar a una mezcla de colores oscuros que terminaba en un remolino en el centro.
Era la primera vez que veía eso, pero ya no tenía muchas fuerzas para mantener los ojos abiertos.
—Andando —apremió Kurama, el techo detrás de ellos se caía en pedazos—. No olvides traer contigo el pergamino.
Cruzó el portal de una zancada, Ali lo siguió sin dudar y antes de pasar completamente recogió el pergamino cerrando el acceso a ese submundo.
Minutos antes.
Fugaku escuchaba atentamente a las personas frente a él. Estaba en medio de una junta de negocios en un restaurante de prestigio, discutían sobre el puesto que el nuevo director tendría en la compañía de inmobiliaria. Él era el dueño verdadero y había dado la responsabilidad a alguien más.
Sin embargo, ya que permanecería un tiempo en Tokio tendría que tomar ese liderazgo y hacerse cargo. Le beneficiaría, por un lado, tendría más elementos y una empresa de dónde pudiera apoyarse. No se preocupaban demasiado por la situación dentro del Fuerte Uchiha. Los Consejeros se harían cargo mientras él indagaba más en cómo arrebatarse a Minato el liderazgo de la ciudad.
A su lado, Sai miraba con altanería a los hombres frente a ellos, y Obito parecía aburrido y no se molestaba en ocultarlo. En sí estaba ahí en compañía, después de que los hombres se marcharan él tendría que dar su informe con respecto a Sasuke.
Tenía la vista fija en el vaso con agua cuando de pronto noto una anomalía: el agua se agitó ligeramente. Frunció el ceño, consternado y se agachó un poco para observarlo mejor, espero unos segundos y sucedió una segunda vez.
¿Qué…?
Alzó la cabeza para ver a través del ventanal, veía en la calle a las personas tener un comportamiento extraño. Corrían despavoridas en una sola dirección.
Le pegó un ligero codazo a Sai, este iba a soltarle un comentario a protesta, pero sus ojos captaron lo que sucedía en la calle. Antes de que pudiera avisarle a su padre, todos dentro se habían dado cuenta del extraño comportamiento.
Pronto vieron como un camarero llegaba corriendo a sus mesas.
—Debemos evacuarlos ahora —dijo aparentando seguridad.
Los acompañantes se levantaron extrañados sin dudar. Los Uchiha de igual manera lo hicieron, pero teniendo un solo pensamiento en sus mentes.
—¿Qué ocurre? —Le preguntó Obito al camarero que los guiaba. Frente a ellos los demás comensales caminaban nervios y a prisas.
—El Centro comercial a una cuadra acaba de explotar —dijo el chico—. La policía emitió una alerta de bomba terrorista, debemos alejarnos del punto a la redonda lo más pronto posible.
Una vez en la calle observaron desde ahí el Centro comercial del cual se hacía mención, las columnas de humo y polvo se extendían sobre ellos. Tardaron menos de unos segundos para verlo mejor y darse cuenta de que se trataba de una ilusión. Desde ahí los tres pudieron sentir el choque de presencias de Demonios viniendo de esa dirección lo cual les hizo una idea de lo que en realidad estaba ocurriendo.
—¡Andando! Seguramente Shisui está ahí —exclamó Obito yendo dirección contraria a la multitud.
Tuvieron dificultades en caminar entre todos, decidieron ir por la calle dónde el tráfico, era más fácil esquivar los automóviles. De reojo, mientras corrían, observaron a los policías guiar a las personas a un lugar seguro.
Siguieron recto, las calles parecían ajetreadas después del primer kilómetro. Al estar en el estacionamiento del centro comercial notaron que ya no había nadie, los policías apuraban desde atrás a las personas a escapar, los gritos eran el sonido que prevalecía en medio de la catástrofe.
Al llegar pudieron observar mejor la ilusión, era muy inestable al fijarse de cerca. Dieron con la persona responsable de tal acción.
Shisui estaba de pie en medio del estacionamiento, mirando fijamente al frente con los ojos muy abiertos, el Mangekyō Sharingan giraba en sus pupilas, de un ojo resbalaba la sangre por el enorme esfuerzo de abarcar mucho terreno con la ilusión.
—¡Shisui! —exclamó Obito sin dudar en acercarse.
Los otros dos le siguieron a paso rápido, Shisui ni siquiera los miró, estaba concentrándose al máximo.
—Padre… —murmuró el joven respirando furiosamente.
Obito no dudó en ayudarle a mantener la ilusión, activo el Sharingan y se posicionó a su lado, haciendo el mismo sello, en cuanto lo hizo compartieron la carga por igual y Shisui pudo respirar un poco más ligero, pero no se movió.
El suelo bajo sus pies tembló furiosamente, ambos alzaron la mirada al cielo, observando a través de la ilusión como una raíz enorme sobresalía. Fugaku ensanchó ligeramente los ojos, contraído al reconocer el elemento, pero no se permitió turbarse.
—¿Qué está sucediendo? —preguntó inmediatamente.
—Akatsuki —informó el pelinegro—. Los contactos que tenía dentro de la plaza vieron aparecer a Deidara y una mujer causando disturbios. Dentro hay dos defensores de la ciudad luchando para contenerlos. Por lo menos hasta que la gente evacue.
—¿Por qué están alejando a las personas? —preguntó Sai frunciendo el ceño—. Basta con retenerlos y crear la ilusión.
Shisui no lo miraba, pero si pudiera hubiera entornado los ojos.
—Tengo entendido que Deidara es capaz crear bombas a partir de la extensión de su cuerpo. Está derrumbando todo desde adentro. Es cuestión de tiempo para que utilice una con más potencia.
Juzgando la situación Fugaku reconoció internamente que Shisui hizo un trabajo eficaz reaccionando a tiempo, no por nada era el Jefe de la estación de policía. Reconoció la amenaza y puso primero la seguridad de los Humanos, la ley que marcaba a los Cazadores de protegerlos sobre ellos mismo, arriesgando sus vidas.
Como Cabecilla también debía cumplir su función, así que asintió una vez más y comenzó a caminar a la entrada de lo que quedaba del Centro comercial.
—Padre, te ayudaré a derrotar a los Akatsuki —Sai iba a seguirlo, pero el mayor lo detuvo con una sola mirada.
—No. Quédate aquí y ayuda a reforzar la barrera. Conmigo dentro basta.
No le dio cavidad a que rebatiera, se adentró a la estructura a paso rápido, pasando por la herrería del techo junto con los pedazos del concreto. Escuchaba un par de espadas retumbar entre sí, y risotadas de alguien en particular. Esquivo por poco un pedazo de techo que casi le cae encima, el enorme lugar parecía completamente destrozado, principalmente las escaleras metálicas despedazadas.
Caminó alrededor de las pequeñas islas esperando camuflarse hasta pensar en cómo ponerle fin a todo. Se detuvo detrás de uno y asomó un poco la cabeza, observando en dirección a dónde se desarrollaba la pelea.
Observó a Sasori, con un aspecto deplorable, mover sus manos con hilos azules que a su alrededor desprendía una sustancia morada, intentaba darle a Deidara, y este lanzaba más bombas diminutas. Al ser las dos criaturas que pelea a media distancia el enfrentamiento se prolongaba. Supuso que el Demonio era Deidara y el pelirrojo uno de los aliados de la ciudad.
Al girar un poco la cabeza, vio a una mujer castaña de aura café saltar sobre raíces de tamaño moderado que salían del suelo, las agitaba a su contrincante que las rebanaba velozmente con su espada y apenas llegaba a su rango, los ojos del sujeto brillaban al Sharingan.
Se quedó sin aire en cuanto reconoció el rostro de Sasuke…
Haciéndole frente a un Akatsuki.
Había escuchado demasiado rumores de él y sobre sus alcances, lo vio en el libro dónde ponían a los sujetos más buscados por sus hazañas contras los Cazadores, pero siempre lo tomó a la ligera por qué no creía realmente que él hubiera llegado a esos extremos.
Pero ahora, al verlo moverse rápidamente manejando el fuego a su voluntad y utilizando perfectamente el Sharingan, supo de que los rumores y lo que le dijo Anko eran cierto: Sasuke ya no era aquel niño indefenso que intentó asesinar décadas atrás.
Apenas estaba concibiendo la idea, escuchó un grito lleno de dolor. Al fijarse de nuevo, vio que Sasuke había sido atrapado por las raíces de Izumi, enrolladas en todo su cuerpo con las espinas clavándose en su piel.
Izumi rio entre dientes.
—Recuerda este dolor, Sasuke… porque será lo mismo que sentirá tu protegida cuando la tenga entre mis manos.
El aludido apretó los dientes y las aspas del Sharingan giraron.
—Cómo si fuera a permitir que suceda.
Dicho eso, sacó el brazo desgarrándose parte de los músculos, apenas pudiendo mantenerlo firme hacia arriba, sus dedos sacaron chispas eléctricas. Inmediatamente todos los focos encendidos que quedaban a su alrededor comenzaron a romperse uno a uno. La corriente eléctrica se unió furiosamente en el palmó de la mano del joven que la impactó a las raíces que lo aprisionaban, y con ello a su portadora que profirió un grito descabéllate.
Las raíces fueron carbonizadas por la alta tensión y lo dejaron libre, Sasuke apenas podía moverse por el dolor y agarrotamiento de su cuerpo. De reojo vio a Izumi apoyar una rodilla en el suelo, respiraba acelerada, era su oportunidad para terminar con su vida.
Agarró la espada que reposaba en el suelo, y con el filo de su espada reluciendo, avanzó a ella.
Pero Izumi no dejaría que acabara ahí.
—¡Deidara, hazlo ahora! —gritó a todo pulmón.
Sucedió en segundos: mientras corría, Sasuke observó detrás al susodicho soltaba una risa corta antes de extender las manos, y con ello uno de sus animales de arcilla creció inmediatamente, metro por metro. Más grande que los de tamaño promedio.
Abrió los ojos, pasmado. Al girar de nuevo la cabeza, se percató de que detrás de Izumi estaba Tobi, tocándole del hombro. Agitó la espada en su dirección y la hoja traspaso sus cuerpos sin hacerles ninguna herida, apretó los dientes y retrocedió, sabía de la habilidad de Tobi. Funcionaba como el último recurso.
Deidara apareció detrás de Izumi, Tobi estiró el brazo para tocarlo también.
Los ojos de la mujer le dirigieron una mirada contenida.
—La próxima vez no se quedará así, Sasuke.
Sus palabras fueron evaporándose. De un momento a otro un remolino negro se formó a partir del único ojo visible de Tobi, una pupila completamente blanca y parecía más macabro. En cuestión de segundos desaparecieron.
Sasuke apenas tuvo tiempo de presenciarlos, estaba más atentó en como la bomba crecía cada vez más.
—Explotará en cualquier momento —aseguró Sasori con una mirada turbada mientras se acercaba a él—. Tenemos que salir de aquí sino queremos que los escombros nos entierren vivos.
Pero él estaba indeciso. No sabía si Sakura había logrado abrir el portal… sintió un empujón a sus espaldas, era Sasori que le apremiaba a correr.
—Ella seguramente logró escapar, es hora de irnos —aquejó sin darle tregua—. Si quieres morir, adelante, perro sarnoso. Así yo me ocuparé de proteger a Sakura en tu lugar... y disfrutaré cada segundo a su lado.
El rostro del pelinegro se crispó a sus palabras y avanzó a prisas.
—Ni lo sueñes, estúpido.
No se permitió concebir la idea de que no hubo éxito en el plan y corrió a la par de Sasori, atravesaron las vigas de acero que yacía esparcidas en el suelo y cruzaron por los marcos de las puertas rotas del centro comercial.
Al poner un pie en las afueras, los dos se quedaron estáticos al observar a Obito, Shisui y Sai en medio de la banqueta levantando una ilusión. Ninguno podía mirarlos de frente, pero seguramente sintieron su presencia. Sobre todo, Obito, que rompió espontáneamente la concentración y se viró a ellos.
Sus ojos se ensancharon al ver a Sasuke con heridas.
—Sa…
—Deidara creó una bomba, en pocos minutos esto hará un agujero en el centro comercial —espetó Sasuke sin darle tiempo de decir alguna otra cosa.
Dio la media vuelta y tomó del hombro a Sasori para apresurarlo a marcharse, rápidamente desaparecieron por la estructura externa del Centro Comercial.
Si hubiera permanecido unos segundos más en el lugar, hubiera visto a Fugaku aparecer por donde ellos salieron, con una expresión dura y alarmante a la vez.
Logró ver como Sasuke se alejaba rápidamente del lugar, no tendría problemas en darles alcance, pero ese no era su misión ahora, sino evitar que la bomba explotara en medio de la ciudad. La potencia sería terrible y lastimaría severamente a los Humanos.
Debía sobreponer su deber como Cazador a sus deseos personales.
Así que rebatió la idea y se dirigió a los demás.
—Deshagan la ilusión —ordenó severo, los Uchiha no comprendieron—. Tenemos que transportar la bomba fuera de la ciudad antes de que explote.
Hospital General.
Después de unos minutos Itachi ya no percibía el choque de energías, se preguntó que estaría sucediendo para que desaparecieran abruptamente, de una forma inesperada. Con la vista fija el frente, apretó los dientes intentando concentrarse.
—¡Itachi! —Escuchó a Kakashi que le hablaba—. Deshaz la barrera, los Demonios ya n…
El suelo volvió a temblar bajo sus pies, fue una sacudida fuerte que mando a todos a su alrededor al suelo gritando despavoridos, de rodillas en el pavimento intentando cubrirse, algunos edificios fueron afectados, los cristales se hicieron añicos y los automóviles emitieron sus ruidosas alarmas.
—¡Todos abajo, es un sismo! —gritaban los policías.
Los segundos parecieron interminables para todos, Itachi había caído de rodillas intentando regular su respiración, pase a que todo parecía moverse bruscamente, su pecho se oprimía a una extraña sensación. A su lado, Kakashi lo tomaba de la mano para jalarlo fuera del recibidor, corrían el riesgo de que el hospital se viniera abajo.
Todo se detuvo lentamente, los árboles dejaron de agitarse y el viento que venía de una dirección se detuvo, la tensión y el silencio a voces perduraron hasta que pudieron ponerse de pie e intentar evaluar lo que sucedía.
Itachi respiraba de forma agitaba, apoyado en el automóvil más cercano.
—¿Dónde está mi hermana? —preguntó.
El Cazador entreabrió la boca, perturbado.
—Ella desobedeció y utilizó la teletransportación —aseveró.
Los ojos de Itachi se abrieron de par en par.
—¿Qué…?
—Alejó a los dos Demonios del hospital.
—Eso quiere decir que el temblor…
Parecía totalmente preocupado.
—No, la potencia de la técnica de Kisame no era tan fuerte. Fue otra cosa.
—¡Tenemos que ir por ella! —exclamó Itachi incorporándose e intentando caminar derecho.
—¡Itachi! Espera un minuto… ¡Itachi!
Hoka No Sekai
—Mierda, mierda —murmuraba Ali mientras caminaba a pasó rápido por la extensa calle del extraño mundo.
Había escuchado rumores de cómo era, pero jamás imaginó que fuera un lugar que parecía tan siniestro y lúgubre. Para empezar el cielo estaba completamente oscuro, sin estrellas o luna, una extraña neblina los cubría y jamás se dispersaba. El suelo de tierra maciza y las calles rectas que llevaban a más pasadizos.
Los establecimientos parecían más al estilo japones, con puertas corredizas y detalles en las paredes, incluso en la calle había vendedores ambulantes de todo tipo, apenas percibió que vendían toda clase de armas, pócimas y un sinfín de cosas que jamás pensó encontrar.
Pero no importaba, lo que requería era información.
Estaba alerta, hasta ahora nadie se les había acercado a pesar de que Sakura desprendía un fuerte olor a sangre. Dedujo que podría ser por la presencia de Kurama que no había dicho ni una sola palabra desde que cruzaron el portal.
—Primero tenemos que curar a Sakura y después conseguir información —expresó ella sin dejar de caminar, desesperada sin saber a dónde dirigirse—. ¿Has estado aquí antes?
—Algo —respondió fríamente, y luego añadió con más tranquilidad: —. ¿Qué clase de información necesitas? Tal vez pueda conseguirla.
Ali lo miró de reojo. No confiaba verdaderamente en él, pero… dado que las ayudo y Sakura dijo que no era un enemigo, podría decirle.
—Mi misión es llevar a Sakura con un Nahual de nombre ahora, Aoda. ¿Lo conoces?
Por la expresión desconcertada de Kurama algo le dijo que lo hacía. Se desconcertó al ver que esbozaba una sonrisa grotesca.
—Así que ese era su plan, enviarla con sus guardianes mientras enfrentaba a Akatsuki. Muy astuto por parte de Sasuke —comentó mientras se detenía lentamente.
Ali abrió los ojos, impresionada, deteniéndose por igual.
—¿Tú cómo sabes…?
No lo vio venir, sintió un terrible golpe en la nuca que la dejó inconsciente.
Kurama observó a la chica caer al suelo, a su alrededor algunas criaturas apenas le dirigieron la mirada, en cuando lo reconocían apartaba la vista temerosos. Es lo bueno de ser un Demonio temido.
—No se puede hacer nada al respecto —suspiró, acomodando a la pelirrosa.
Con la misma mano que la golpeó tomó su brazo y la jaló fuera de la calle, cerca del bosque al costado. No le costó demasiado dejarla recostada a las raíces de uno. Giró la cabeza y arrancó las enormes hojas del árbol para colocárselas encima, así no sería percibida fácilmente por otros Demonios hasta que estuviera consiente.
Regresó a la calle a paso tranquilo, mirando a la pelirrosa desmayada que tenía en brazos. Una expresión seria cruzó por su rostro para después ser sustituida por una sonrisa de lado.
—Bien, que comience el juego…
¿Quién esperaba la actualización en tiempo récord? *guiño* *guiño* yo tampoco jaja pero no podía soportar tener la mitad del capitulo ahí y completarlo. ¡Así que aquí ha quedado!
Todos los giros están tomando nueva forma, por un lado Fugaku ya se ha topado con Sasuke, pero él no se ha dado cuenta de todo lo que sucede. Hikoro sacrificó su propia integridad para que Kakashi no se expusiera su identidad, un sacrificio por un bien mayor.
El nombre del Zorro ha sido revelado: Kurama. ¿Quién se lo esperaba por aquí de esa manera? Y por último se llevó a Sakura… ¿otro secuestro? Está chica está rodeada de desgracias.
Ya veremos como se va desenvolviendo la situación en el siguiente capítulo, ¡espérenlo con ansias!
Muchas gracias por seguir aquí, pase a que algunos están releyendo la reedición y los nuevos, en verdad me entusiasma escribir este fic ya que es el segundo que nació en mi cabeza *llora* ¡Espero llegar pronto a dónde todo quedó!
Reeditar era fácil, decía XD
¡Gracias por leer! No olviden comentar que les pareció ;)
¡Alela-chan fuera!
