Términos dentro del fic.

—Auras, clasificación y color de aura

Humano: azul celeste.

Cazador Puro: blanco.

Cazador Impuro: morado.

Lobo: rojo.

Vampiro: gris.

Felino: verde.

Mestizos-Híbridos: negro.

Ribus (demonio inferior): naranja.

Medium (demonio intermedio): amarillo.

Exoctis (demonio único en su especie): café.

—Fujun'na hanta
Significa "cazador impuro" un título irónico conforme a la situación. Son Mestizos que se someten a un riguroso entrenamiento en los cuales se especializan en el arte de proteger a quien los contrate. Mayormente sean demonios o Seres Sobrenaturales. Es un oficio antiguo que se remota a los principios de su existencia, pues cobran por sus servicios y ejercen cualquier trabajo que se les presente. También son mercenarios, intermediados de información al mejor postor.

—Clanes de Cazadores Puros
Son los encargados de proteger la paz de los humanos como se mencionan en el prólogo. Hasta ahora se han mencionado cuatro Clanes: Haruno, Uchiha, Uzumaki y Hyūga.

—Clanes de Cazadores Impuros
Son Cazadores con líneas de sangre derivados a los Clanes Puros. Sus poderes no son nivelados y son consideramos como "apoyo" para los Clanes; no son muy numerosos por lo que no tienen un lugar como tal en la categoría.

—Fuerte
Lugar apartado de la civilización dónde viven la mayor parte de los Cazadores, escondidos bajo un campo de energía espiritual para evitar ser detectados por Demonios y Humanos.

—Consejo Real
Es un conjunto de Cazadores Puros e Impuros que dictaminan las leyes en el Mundo Sobrenatural cual pertenecen. Tienen la función de juzgar a cada Cazador por sus actos cometidos dando una sentencia cómo castigo.

—Akatsuki
Son un grupo de Demonios y Seres Sobrenaturales de distintas especies. Antes se encargaban de ser intermediados de información entre guerrillas —siendo partícipes las mismas especies—. El Clan Haruno fue el encargado de darles caza, y se cree que por ello el Clan fue eliminado. Hasta ahora uno de sus objetivos es eliminar a los Haruno sobrevivientes y atrapar a Haruno Sakura con vida.

—Hoka No Sekai: Es la dimensión entre la tierra y el infierno. Únicamente las criaturas sobrenaturales o Demonios pueden ingresar, pocas veces lo hacen los Cazadores ya que ellos no tienen acceso a ese mundo que fue creado por los brujos como escape a sus persecuciones.


(20)

Dicha inmerecida

.

.

23 de junio del 2016.
Tokio, Japón. Hospital General.
Mañana.

Neji quemó —en el lavabo del baño del hospital— la carta que el Jefe de su Clan le envío, observó las cenizas sucumbir al chorro de agua que cayó del grifo, después de unos segundos detalló en su reflejo en el espejo. Rostro inmutable cual se crispó al pensar en la petición de la carta y que, quisiera o no, debía acatarla.

Pero no le gusta para anda la idea de alejarse de Tokio. Aquí había información valiosa, Sasuke merodeaba en los alrededores de la ciudad, el hecho de que Akatsuki específicamente haya atacado el hospital para atacar a una simple humana, ¿la razón? Aún la desconocía, y eso estaba investigando. Tenía la ligera sospecha que incluso Tsunade se ligaba con Tenten, por eso le permitía hacer sus prácticas en el área de Cuidados Especiales.

Además, no podía dejar desprotegida a Tenten.

Se quedó sumamente quieto cuando tuvo ese pensamiento. Entrecerró los ojos y salió abruptamente del baño, irritado con su mente. ¿Qué demonios acaba de pensar? ¿Proteger a una humana por qué le tuvo cierta curiosidad? ¡Vaya lío! En primer lugar, no era su obligación —dejando de lado el hecho de que él es un Cazador y, por ende, proteger a los humanos era su deber— y en segundo, tampoco quería caer en ello.

En su camino a la salida se encontró con la dueña de sus cavilaciones cruzando una intersección, ni siquiera se dio cuenta de su presencia hasta que él le habló lo suficientemente alto para que atendiera a su llamado.

—Tenten.

La joven se detuvo y giró la cabeza a su dirección. Se acercó lentamente, entrecerrando la mirada al ver una mueca de fastidio en ella.

—Neji, ¿otra vez aquí? ¿cuál es la excusa en esta ocasión? —refunfuñó recordando las estrategias del Cazador para obtener hábilmente información. Sólo le ha dado rasgos generales y mentiras en particular.

—Sólo vengo a decirte que me iré por un tiempo, tengo que realizar un encargo… —frunció el ceño, preguntándose internamente porqué le daba explicaciones a Tenten.

Para su alivio, Tenten intervino salvando parte de si dignidad.

—¡Aleluya! Me libraré de tu presencia por un tiempo —expresó la chica alegre, claro que hizo enojar a Neji su actitud, y buscaba eso, descubrió que le gusta hacerlo rabiar—. Vete y jamás regreses.

El ceño de Hyūga se crispó y sonrió de forzadamente ante el deseo imposible de Tenten.

—No festejes todavía que seguiré detrás de ti hasta que descubra porqué Akatsuki te quiere.

—Ya te dije que pierdes tu tiempo —rebatió bastante a la defensiva.

—Eso lo veremos —le retó Neji dando la media vuelta para marcharse de una vez por todas.

Antes de avanzar más, giró la cabeza sobre su hombro para mirarla, ella seguía ahí, de pie esperando a verlo desaparecer por los blancos pasillos del hospital.

—Sólo mantente con vida, eres primordial para mi investigación.

Tenten lo observó perderse, su largo cabello café alborotándose en el último segundo en que vio su espalda ancha desaparecer de su visión. Masoquistamente se había acostumbrado a la presencia insistente de Neji que, ahora que desaparecería por un tiempo, parte de ella extrañaría la rutina.

—Bah, si estuviese enamorada de él, esa última frase me hubiera hecho acelerar mi corazón —murmuró para sí con un escalofrío, dando la vuelta para continuar con sus rondines.


Aeropuerto Nacional del Tokio.
Mañana.

—Espérame aquí —ordenó secamente Sai a Obito.

Dio un portazo al cerrar la puerta del automóvil, obviando la advertencia de su tío al volante. Lo ignoró y se aproximó a las enormes puertas del aeropuerto. Su ceño fruncido revela cuan fastidiado se hallaba en estos momentos. Tener que ir en busca de sus primos no consistía en su trabajo, para eso tenían a los lacayos o a Shisui que se encargaban de las tareas más banales. Pero, claro, como seguía en recuperación por forzar tanto el Sharingan no podía hacerlo, y Sai no rebatía la mayoría de las veces las órdenes de su padre.

Apenas dio un paso en la entrada y se encontró con uno de los subordinados de su padre de aquella empresa que estableció recientemente en la ciudad para ocultar sus movimientos.

—Uchiha-san, acompáñeme por aquí. El avión privado no tardará en aterrizar.

—Más les vale, no tolerare ningún retraso —dijo lanzándole una advertencia entre palabras.

Lo condujo al otro extremo del aeropuerto, abarrotado de un sinfín de personas que iban de aquí para allá jalando sus maletas, vociferando entre sí. Aquel ambiente le irrita de sobremanera, estando entre ineptos humanos. Se aflojó un poco su corbata con afán de no sentirse asfixiado con tanta muchedumbre; los humanos, a pesar de ser una raza que debía proteger, le parecían inepto e ignorantes. Despreciables por su debilidad.

Y justo cuando iba a cruzar las puertas que lo conducirían la aduana, alguien lo empujó desde atrás provocando que chocara con le pared de enfrente lo que le costó un golpe en pared del costado, justo en la orilla, su nariz fue quién lo resintió.

—¡Ah, mierda! —Se llevó una mano a su tabique sintiendo la sangre escurrir, se miró el dedo manchado, en ese momento su irritación sobrepasó y la molestia se dejó entre ver en su rostro.

Giró su rostro dispuesto a reclamar, resultó que una chica de extraño cabello rosado había chocado con él y ahora ella se encuentra sentada en el suelo, sobándose su nuca.

—¡Oye tú!

—¡Discúlpeme, es que la maleta no…! —La chica se giró a él y muy rápido se levantó, dando una reverencia a su dirección, ofuscada. Sai soltó un quejido interrumpiéndola de su monologó.

—Deberías fijarte por dónde caminas, ¡hiciste que ensuciara mi camisa! —le reclamó ofendido, señalando dicha parte donde cayeron gotas de sangre—. ¡La sangre no se quita fácilmente! —Genial, ¡y era su traje favorito!

Hasta ese momento, mientras ella se ponía roja de vergüenza y buscaba algo en la bolsa que colgaba de su hombro, Sai se fijó de su ausencia de aura. La menuda silueta no resplandecía de ninguna y le pareció bastante sospechoso. Entrecerró los ojos buscando una explicación en su mente, recordando alguna información que podría serle útil.

No percibía ninguna clase de energía demoníaca en ella, tampoco hallaba un rasgo raro como ojos de colores o una deformidad de extremidad para catalogarla como un Demonio o Monstruo, fácilmente sus ojos dotados verían a través de una ilusión, a menos que fuera un conjuro fuerte.

—Si le sirve de algo puede limpiarse con este pañuelo —le extendió el pañuelo morado, se le quedó mirando unos segundos hasta que extendió su mano. Pero no agarró el pañuelo, sino la muñeca de la chica que se tensó de inmediato por su acción—. ¿Qué hace?

—Tu ausencia de aura me intriga —reveló ciertamente curioso, pero sin dejar de lado la fuerza con la que la sostenía. Apretó más la mano al sentir como intentaba soltarse—. Te exijo que me digas que clase de criatura eres.

«¿Quién se cree que es?» los pensamientos de Sakura se agitaron con fuerza. Indignándose por el tono de voz del hombre.

—Oh, perdone mis modales. Se me olvidó presentarme con el mismísimo Rey de Roma —replicó irónica, jalando su mano lo bastante fuerte para crear un forcejeo entre ambos. Vaya estupidez que provocó al chocar con alguien perteneciente al mismo mundo—. Si no me sueltas ahora mismo te golpearé para dejarte sin descendencia.

—Inténtalo, veamos quién gana más —Sai siguió insistiendo, acercándose a ella intentando intimidarla, pero no hubo ningún efecto, en vez de ello Sakura lo miró más desafiante—. Responde. Ahora.

Los ojos verdes se entrecerraron a modo de advertencia, abriendo la boca preparada para armar un revuelto y Sai pensó que exageraba e iba a cubrirle la boca, pero alguien intervino a tiempo, sujetando el agarre que tenía Sai sobre ella. Ambos giraron y observaron a Sasori sin dejar de mirar al Cazador que inmediatamente se puso a la defensiva tras notar el aura alrededor de su cuerpo.

—Te pediré que la sueltes si no quieres que te rompa el brazo, Cazador —advirtió con una voz demasiado sutil, dejando entre ver la amenaza implícita en sus palabras.

El azabache alternó la vista entre el hombre pelirrojo y la chica de letales ojos verdes que no dejaban de verlo, desafiándolo. Como odia esa mirada, que lo desafíen tan silenciosamente cuando está acostumbrado a que todos le obedecían al ordenar algo. Por eso se frustra de sobremanera en cuanto las cosas no salen como le esperaba.

Segundos que parecieron eternos, Sai soltó bruscamente la muñeca de Sakura dejándola libre, Sasori la atrajo a si retrocediendo unos pasos sin quitarle la mirada de encima.

—Desaparezcan de mi vista antes de que los asesine —espetó el joven dando media vuelta y retomar su camino en compañía del hombre que lo guiaba, perdiéndose por el pasillo.

Sasori no le quitó la vista de encima hasta que lo perdió de vista, Sakura se separó rápidamente de él y giró, con el rostro abochornado.

—Gracias por ayudarme, pero… ¡no vuelvas a abrazarme! —reclamó en voz baja, la sensación de sus brazos alrededor de ella le causaban escalofríos.

—Vi la oportunidad y no quise desaprovecharla —dijo él, serio, sin dejar de mirar por dónde se fue el joven—. Tú sí que tienes mala suerte, apenas vienes saliendo de un problema y te metes en otro al toparte con un Cazador. ¿No tendrás un imán que atrae desgracias?

Y tomó de su brazo, alzándolo y tocando su cadera sin reparos. Al mismo tiempo sintió un golpe en la cabeza que lo obligó a soltarla y frotarse su nuca, Sakura le había dado un coscorrón y parecía un poco molesta.

—¡No hagas eso! —reclamó, y luego tuvo que aspirar con fuerza intentando que no le afectaran las palabras de Sasori, los sentimientos que le profesaba se encontraban más que enterrados en su corazón, siendo sustituidos por el amor que sentía hacia Sasuke. Sin embargo, no podía evitar sentirse un poco nerviosa con él—. Regresemos con los demás, y por favor, ¿podrías mantener esto en secreto?

Su petición agarró con la guardia baja a Sasori, que se dedicaba a admirar su rostro hasta ese momento, enarcó una ceja, suspicaz.

—¿Por qué debería hacer?

—Cómo dijiste, apenas salí de un embrollo y este encuentro insignificante podría alterarlos un poco, sobre todo a Sasuke —explicó, poniendo sus manos al frente casi componiendo un rostro de súplica—. Y no quiero preocuparlo con más cosas, ¿puedes hacer eso por mí?

«No sé si se aprovecha de mis sentimientos por ella o lo hace inocentemente», pensó Sasori entrecerrando sus ojos y soltando un cansino suspiro.

—Bueno, no me importa si alteramos un poco al lobo sarnoso, pero lo haré por ti —replicó a lo último sabiendas que Sakura iba a reñirle sobre el insulto a Sasuke. Tomó de la mochila que cayó al suelo y la colgó en su hombro—. Vámonos antes de que aparezca de nuevo tu amigo el Cazador.

La chica no lo pensó dos veces antes de seguir hacía el otro lado del aeropuerto, dónde sus amigos la esperaban.


Hospital General.

Itachi alzó la vista al techo en busca de que esta le revelara la solución a sus futuros problemas, pidió con todas sus fuerzas que letras mágicas aparecieran formulándole el alivio a su reciente ansiedad. Le picaba las manos y tuvo que contenerse a no soltar una maldición. Era visto por Hikoro y Shisui, pero ninguno decía nada al respecto.

Permanecían callados, el jefe de la policía sentado en el sillón admirando el horizonte por la ventana y la mujer a su lado, apretando los puños, llena de frustración.

—Debemos decirle —sentenció ella.

—No, no, no. —Su hermano negó inmediatamente deteniendo sus pasos, girándose a ella como si se hubiera vuelto loca, y es que lo creyó así—. ¿Acaso quieres que la bomba explote? Sasuke no debe saber por ningún motivo que nuestro padre está aquí.

—¿Qué te hace pensar que no lo intuye? —inquirió ahora Shisui sin despegar su vista del cielo plagado de nubes blancas, ambos hermanos lo miraron fijamente—. Sabe que Obito está en la ciudad, me lo reportó hace unas semanas y me pidió investigar los motivos de su visita. Claro que, no pude darle mucha información porque Fugaku sigue mis pasos, pero Sasuke seguramente lo intuye, no es nada tonto.

—Tenemos que decirle que Fugaku está en la ciudad antes de que él haga algo en contra suya —sentencio Hikoro.

—¿Sabes la razón principal de que mi padre esté en Tokio? —preguntó sorprendido Itachi.

Hikoro ladeó el rostro, intentando que la culpa no la carcomiera. Ella lo sabía y decidió ocultárselo a Itachi lo más que pudiera, pero el tiempo corría y se enteraría tarde o temprano, así como Sasuke, pronto sabría que Fugaku andaba merodeando muy cerca de ellos.

—Tengo entendido que nos busca a los tres —mencionó evitando paulatinamente su mirada negra, llena de culpa—, principalmente a Sasuke.

Itachi permaneció callado unos segundos, sospesando la actitud de su hermana.

—¿De nuevo? Hubo un tiempo en que lo dejó de perseguir, ¿por qué ahora tiene tanto interés? Sabe que es casi imposible atraparlo.

—Ni siquiera mi padre lo sabe —reveló Shisui consternado—, lo único que le ha dicho es que el Consejo Real lo envío para evaluar la situación de Tokio después del altercado de Akatsuki, pero como no se perdió ninguna vida y los Cazadores intervinieron, al parecer decidieron dejar las cosas como están por un tiempo. Minato seguirá estando cargo de la ciudad, quizás…

—Por eso le pidió una audiencia a Minato-san —murmuró Hikoro pensativa, por supuesto, su padre no trataría con otros los temas de sus hijos, menos el de Sasuke—. Ayer los escuché decir que se verían hoy en el transcurso de la tarde.

—Espero que estén correctas nuestras deducciones —dijo el mayor volviendo su vista al techo.

Su conversación fue interrumpida por pasos rápidos, la puerta se abrió casi de sopetón, Tenten esbozó una sonrisa radiante sin ocultar la felicidad que desbordaba todos sus gestos.

—Ya están aquí. —Tomó una bocanada de aire mientras Itachi se enderezaba de sopetón, con los ojos muy abiertos—. Sakura ya está de regreso.

Sakura se encontraba muy ansiosa en cuanto piso la recepción del hospital, todo seguía igual a cómo lo recordaba durante sus chequeos. A su lado, Gaara observaba todo con extrema curiosidad, sobre todo, algunas criaturas que poseían auras cómo la suya, no eran demasiadas, pero si las suficientes para intrigarse.

—¿Cómo dices que se llama este lugar? —le preguntó casi en susurro.

—Se le dice hospital, aquí tratan a todas las personas que estén heridas o tengan alguna enfermedad —respondió la chica a explicación, esperando el momento en que la recepcionista regresara y así preguntar el número de habitación dónde se encontraba su tío.

De reojo observó de nuevo la entrada, ahí Sasuke hablaba con Aoda y un hombre que se presentó como Garuda, al parecer eran Nahuales a su servicio. Hicieron una reverencia al chico y desaparecieron tan rápido de su vista que apenas los captó; Kiba también se quedó sorprendido. Siguió absorta en cuanto Sasuke se giró a Sasori que era acompañado por dos policías, intercambiaron unas palabras más y se lo llevaron.

Permaneció dudosa.

—¿A dónde se llevan a Sasori? —inquirió en voz alta a nadie es especifico.

Naruto, quién se encontraba a su lado hojeando al azar documentos arriba de la barra, le respondió con toda la calma del mundo:

—A las celdas de la alcaldía.

Sakura se azoró.

—¿¡Qué!? ¿Por qué lo llevan ahí?

Su reacción pareció sorprenderle al rubio, enderezándose, frunció el entrecejo sin comprender del todo su reacción tan escandalosa.

—¿Cómo que "por qué"? —Naruto hizo un ademán—. Es normal, ese fue el trato que hizo con Sasuke. Después de que regresaras pasaría unos días más en los calabozos.

—Pero… tengo entendido que Sasori les ayudó a rescatarme —seguía consternada.

—Sí, pero parece que se te olvidó que te secuestró una vez —le recordó con cierto ahínco, un poco incrédulo, Sakura pareció recordarlo porqué su semblante se tensó y bajó los ojos unos momentos. Naruto suspiró—. Aunque estoy sorprendido.

—¿Sorprendido a que "defienda a Sasori"? —La pelirrosa hizo señas con los dedos, cosa que le causó curiosidad a Gaara que intentó imitarlo, sin prestarle mucha atención a su plática.

Pero, para su impresión, Naruto sonrió a medias y negó con la cabeza desviando la mirada al frente dónde Sasuke parecía darle órdenes a Kiba que no dejaba de atender a cada una de ellas.

—No, el Sasuke del pasado no hubiera dudado en aniquilar a Sasori una vez que lo tuviera enfrente —dictó cruzándose de brazos sin despegar la vista del aludido, provocando que Sakura, llena de curiosidad, también redirigiera sus ojos a la espada ancha del Fujun'na Hanta.

—Sí, seguramente lo hubiera atravesado con su espalda —aceptó ella.

Muchas veces había escuchado sobre la falta de compasión del Sasuke en el pasado, de los rumores que recorren sobre su falta de tacto con sus enemigos, el cruel asesino que fue al cegar la vida de cualquiera que pasara frente a él. Sin importarle nada en lo absoluto más que su propia vida, y pensándolo de una manera más objetiva y frívola, ¿quién no abatiría contra quién intenta lastimarte?

Incluso Sasuke se lo reveló esa noche, aceptando su propia culpa al permitirse ser dominado por sus propios sentimientos de suficiencia a que nadie le haría daño mientras tuviera un enorme poder, saboreando lo que era ser realmente cruel y despiadado. Y, una vez que se dio cuenta que esa no era la vida por la que debía caminar, dejó atrás toda emoción que le recordara a su pasado teñido de sangre.

—Quiero agradecerte por estar alado de Sasuke y que no hayas huido creyendo en los rumores que se dicen de él. —Siguió diciendo Naruto, sonriéndole a ella dejándola confundida.

—¿Me agradeces por provocarle estrés de tantos problemas en los que me involucro? —inquirió, incrédula.

La risa de su amigo fue corta. «Tal para cual», pensó él divertido por su ocurrencia tan parecida a Sasuke.

—Nada de eso. Desde que te conoció hace tiempo se volvió más… compasivo, perceptible a sentimientos —reveló, y Sakura jamás había visto tanta gratitud en sus ojos zafiro, mientras sonreía más—. Y eso jamás nadie lo ha logrado.

Roja. Las mejillas de Sakura se tiñeron de aquel color inevitablemente, y no podía evitar pensar que ella únicamente provocó ese cambio en él, no quería ser impertinente y tener un ego tan grande para presumirlo, pero ¿provocar algo así en Sasuke? Comparándolo con ahora…

—¡D-Debes estar bromeando! En realidad, él me hace el favor a mí… me siento bien a su lado —rectificó Sakura nerviosa, moviendo su mano dando una revelación implícita que prendió una llama de esperanza en su amigo.

—Sakura —la llamó, deteniendo su incesante deseo de esconderse debajo de la barra de recepción—, ¿acaso estás enamorada de Sasuke?

Verde y azul chocaron. Ojos impresionados y otros serenos, indagan una verdad que incluso es vistosa para quién supiera ver con detenimiento.

—¿Qué significada "enamorada"? —interrumpió intrigado Gaara entre la inminente tensión que creó la repentina postura de la chica, cara más roja y hombros tensos. Esta casi ignoró la pregunta del pelirrojo si no fuera porque en ese momento Sasuke cruzaba las puertas automáticas y se acercaba a ellos.

El azabache rápidamente notó el ambiente un poco cargado, alternó la vista de Naruto que extrañamente estaba serio y el rostro rojo de Sakura, con ese ceño fruncido y labios apretados. Viniendo de ella, pocas veces vio esa reacción, ¿qué habrá ocurrido? Estuvo dispuesto a indagar hasta que Gaara lo llamó primero.

—Sasuke, ¿qué significa "enamorada"? —la ocurrencia repentina de Gaara lo dejó confundido.

¿De dónde escuchó eso?

—¿Qué? —soltó el moreno.

Y el pelirrojo comenzó a explicarse como si intentara exponer un enorme misterio y Sasuke tuviera la repuesta que iluminará su ignorancia.

—Es que hace un momento Sakura…

—¡No es nada! —exclamó ella cubriéndole la boca a tiempo que repitiera lo que Naruto dijo.

No quería ni imaginar el revuelto entre ellos si Sasuke se enteraba de sus sentimientos, Dios, ¡más que eso, sería incómodo! Después de todo él solamente la ve cómo la persona que debía proteger, y hasta tentaba su suerte si la consideraba una amiga, sentía que si ambicionaba a aspirar a más quebrantaría la extraña confianza que depositó en ella.

Pero tenerlo enfrente, examinándola con sus ojos ónix tan intrigados a saber de lo que hablaban antes de que llegara, la ponía aún más nerviosa y quedaría al descubierto. Le lanzó una mirada de advertencia a Naruto que a espaldas de él sonrió divertido, ¡se mofaba de ella!

—¡Suficiente! Iré yo misma a buscar la habitación de mi tío —farfulló como excusa para escapar.

Jaló a Gaara antes de que pudiera zafarse de su agarre, hacia los pasillos dejando atrás a Naruto y Sasuke, que este miró con extrañeza a su amigo que se limitó a sonreír y encogerse de hombros, haciéndose el inocente que no sabía nada al respecto, siguiendo a una distancia prudente a la pelirrosa.

—Escucha, Gaara —le susurró Sakura en su oído, tan bajo que apenas lo escuchó—. No repitas lo que dijo Naruto, ¿sí? Yo luego te explico que significa.

Aunque no comprendió del todo porqué Sakura se veía tan nerviosa y porqué no le explicaban nada, terminó por acceder. Quizás era algo de lo no debía hablar a la ligera.

—¡Ahí estás, Sakura!

Gaara apenas vio a Tenten abrazar a Sakura tan sorpresivamente de espaldas, dio un respigó debido a la impresión al ver a una desconocida casi ahorcando a la chica, estuvo a nada de quitársela de encima, pero al ver su expresión de alegría y el hecho de que Naruto y Sasuke no se hallaban alerta, intuyó que no había peligro alguno.

—Estoy tan feliz de verte sana, pensé lo peor cuando me enteré de que fuiste secuestrada —dijo la castaña separándose de ella, con lágrimas en sus ojos. Haruno no estaba lejos de derramar las suyas debido a la emoción que oprimía su pecho—. Por favor, no vuelvas a darme un susto de muerte.

—Trataré de no hacerlo —prometió ella a medias, pues el futuro para ella aún le resultaba incierto.

En cuanto Tenten estuvo relativamente satisfecha, lo que hizo después dejó al trío de amigos impresionados. Pues se giró a los chicos y tomó de las manos a Sasuke, tanto Sakura como Naruto ensancharon los ojos y se miraron de soslayo, ni qué decir del mismo azabache. Él mejor que nadie percibía que no le agradaba del todo a la mujer. Así que lo esté tomando de las manos y profesándole un gesto de agradecimiento, le supo algo nuevo.

Pero, más que eso, extrañamente incómodo, ya se había acostumbrado a su sequedad. Tampoco es que él fuera expresivo con ella, sólo la trataba por Sakura.

—Sasuke, quiero agradecerte por hacer todo lo posible en rescatar a mi prima —dijo con total sinceridad, apretándole más las manos, y él solamente la miró sin decir nada— es lo más valioso que me queda en este mundo.

Se abstuvo de decir que consistía en una de sus obligaciones, seguramente Sakura lo tomaría a que era su trabajo cuando, por más que lo haya intentado rebatir, no lo era. Su deseo, el miedo que sintió de pensar en perderla fue el impulso para dar todo en traerla de regreso.

Ojos verdes se enfocaron en él en todo ese momento, a la expectativas de sus palabras, y, demonios, decir esa clase de pensamientos en voz alta y frente a los demás no le era cómodo. Quizás a solas con Sakura. Hasta ahora no se cuestionó la intensidad de sus propios sentimientos, pero con sólo verla y saber que por el momento se encontraba a salvo, todo estrés, miedo y desesperación yacían dentro de una caja en lo profundo de sus pensamientos.

Aclaró rápidamente su garganta al darse cuenta de que estuvo mucho tiempo en silencio.

—No fue nada, es… —pensó detalladamente lo que diría—… un alivio de que ella esté de regreso.

Lo único que pensó, y, sin embargo, logró sacarle una sonrisa pequeña a la chica de cabellos rosados cuales utilizó para cubrirse un poco el rostro y dar la media vuelta para que nadie viese su reacción. Pero él alcanzó a ver la curva de sus labios antes de que lo privara de verla.

Tenten le dedicó una sonrisa más ancha y lo soltó, volviendo con Sakura, pero mirando curiosa a Gaara que hasta ese momento se mantuvo en silencio, observándolos detalladamente.

—¿Y quién es tu nuevo amigo?

Y mientras los guiaba a la habitación de Kakashi, Sasuke se dedicó a mirar a Sakura y todas las expresiones que pasaban por su rostro ladeado, presentando al pelirrojo a su prima, sonriente mostrando sus dientes; el ceño fruncido que apareció entre sus cejas, el puchero de sus labios ante una broma, la esperanza en sus bellos ojos resplandecientes al sentirse segura.

No apartó nunca la mirada que fue casi un milagro que nadie le dijese nada al respecto, claro que, nadie no entra Naruto que seguía caminando a su lado, en silencio. A juzgar por su expresión se percató de lo que hacía y no dudó en cuestionarle.

—¿Hoy está hermosa Sakura?

Al principio se desconcertó por la repentina pregunta, apartando lentamente el rostro a regañadientes de la chica a su amigo que le sonreía divertido.

—¿A que vino esa pregunta?

—Noté en particular que no la dejas de mirar —comentó encogiéndose de hombros. Al frente nadie parecía prestarle atención a la plática que se daba entre ellos, así que aprovechó para presionar al azabache. Lo escuchó bufar ligeramente.

—Solamente observó que ya está más tranquila cuando se encuentra con Tenten, imagino que cuando vea a Kakashi radiará más alegría —se excusó, y casi lo convencía sino fuera porque Naruto sabía la verdad.

—Claro, sigue intentando engañar a los demás, pero es imposible que lo hagas contigo mismo. Sólo admite que te gusta mirarla.

Ceño fruncido, ojos negros entornados en exasperación.

—Escúchate decir tonterías, cuida no decirlo frente a Sakura o lo malinterpretará.

Ahora fue el turno del rubio mirarlo seriamente, ese mismo gesto que hacía él.

—¿Qué? ¿Acaso no pretendes que se entere de lo que sientes?

Al parecer lo dijo muy alto porque Sasuke casi lo mata con la mirada sino fuera porque Sakura y Tenten iban inversas en su propio mundo junto a Gaara que no le prestaron atención, así que, calmado se detuvo y Naruto no tardó en interpretar su gesto, esperando su respuesta.

Esperó unos segundos a que los demás se alejaran más y se dispuso a hablar.

—Cuida tus palabras, Naruto.

No era una amenaza, a pesar del tono sombrío que utilizó, el rubio diferenciaba cuando le hacía una petición que involucraba sus propios sentimientos, y esta ocasión se trataba una de esas veces. Pero él no la respetaría, no cuando lo que sentía Sasuke no era predestinado para quedarse solamente dentro de su corazón. No cuando Sakura parecía sentir lo mismo que él, pero, o los dos eran demasiados ciegos para verlo o no querían aceptarlo.

Porque, en el fondo, ambos no creían merecer al otro.

Sasuke por todos los pecados que carga sobre sus hombros, creía no merecer felicidad, privarse de aquellas cosas que le hacían feliz sería autocastigarse.

Sakura por no querer ser egoísta al pensar que merecía más felicidad en su vida, que con lo que tenía estaría más que satisfecha, pero sabía que era mentira y trataba de convencerse.

Algunas veces las personas eran tan tontas, tenían todo frente a sus narices y no aprovechaban esa oportunidad. Y Naruto no estaba dispuesto a quedarse de brazos cruzados ante tal situación, no le incumbía, por supuesto, pero le hastiaba de cierta forma la actitud de su amigo con sus propios sentimientos.

—No, más bien tú deberías darte prisa y hacer algo al respecto.

—¿Al respecto con qué? —preguntó esta vez Sasuke de forma amenazadora.

—Sakura y tú —apuntó lo más obvio—. Si no te das prisa, podrías dejar pasar la oportunidad de tu vida.

—No hay nada que hacer —alegó Sasuke retomando su marcha. En el pasillo ya no se hallaba nadie, por lo que tuvo que seguir el aroma de Sakura para dar con Kakashi, pisándole los talones Naruto lo seguía. Sentía en su nuca la mirada de su amigo, por lo que volvió a gruñir por debajo—. Y no hay ninguna oportunidad. Para Sakura soy solamente su protector, nada más.

¿Dónde está la maldita puerta? Ya quería llegar para dejar de escuchar a Naruto, porque en el fondo algo dentro de él se movía ante sus palabras. Sabía que debía hacer algo al respecto, pero… se impedía hacerlo.

Él mismo se impedía avanzar más.

Encontró el aroma de Sakura, terminaba en la habitación 36 e iba a entrar de una vez por todas si no fuera porque las siguientes palabras que escuchó lo dejaron helado.

—Y si ella te viera de la misma forma que tú la ves a ella, ¿le dirías que la quieres?

Todo su cuerpo se paralizó frente a la puerta, con una mano sobre la perilla, oscilando en ser tocada, dedos crispándose a medida que procesaba lo que conlleva las palabras pronunciadas tan calmadamente por su amigo. Su ser vibrando en ese instante, a su alrededor el aire fue más pesado y pudo escuchar la melodiosa voz de la chica del otro lado de la puerta, hablando con tanto esmero con Kakashi, casi llorando.

Del otro lado de la puerta se encontraba esa chica que robaba cada instante, cada latido de su corazón que no creía tener.

Pero no, no debía ser. Él… no la condenaría a quererlo, con él todo es caótico, desastre, desdicha. Fuera pura suerte si ella lo consideraba de esa forma.

De sus labios brotó una risa seca, arisca, llena de resentimiento. Naruto entristeció sus fracciones al ver la desesperanza en los ojos negros cuando lo enfocaron sin reparo alguno.

—¿Quién en su sano juicio amaría a un tipo que tiene las manos manchadas de sangre? —le cuestionó, y sin esperar a su respuesta, se adentró a la habitación dejando a su amigo solo en el pasillo, cerrando los ojos cansado por la terquedad de su amigo.

«La hay, Sasuke, hay una persona que te ama sabiendo de lo que fuiste capaz», pensó mirando la puerta cerrarse y apenas viendo por la rendija a Sakura sonreír radiante en cuanto vio a Sasuke aparecer. Esos ojos brillosos, llenos de bondad sólo podía expresar tantas emociones hacia su amigo.

Lamentablemente no se creía merecedor de esos sentimientos y se engañaba.

—Se dará cuenta tarde o temprano, sé que lo hará —susurró suspirando, regresó sobre sus pasos por el extenso y desierto pasillo.


Kakashi observó la sonrisa de Sakura en cuanto Sasuke apareció por la puerta, inmediatamente detectó que algo no andaba bien con él por el semblante endurecido en sus fracciones. Pensó en ello mientras lo veía apoyar una rodilla en el suelo e informarle que la misión de rescate fue un éxito, como podía ver.

—Te agradezco mucho que hayas traído de regreso a mi sobrina —dijo lleno de gratitud, si no hubiera estado postrado en la camilla lo hubiese rodeado en un abrazo.

Dónde antes Sasuke diría: "es mi trabajo", ahora en silencio asentía y de reojo miraba a Sakura que parecía desbordar felicidad en estos momentos. Haruno la tomó de la mano una vez más y se la beso, el alivio que experimento al verla seguía en él, días atrás la incertidumbre de su paradero no lo dejó dormir y recuperarse bien, pero ya que la tenía a su lado no tenía de que preocuparse demasiado por hoy, mañana sería.

Por ahora…

—Desde que llegaste, hija, he tenido curiosidad —admitió, girando poco a poco la cabeza a la nueva presencia desconocida y hasta ahora no sintió amenaza alguna pues venía con Sakura, y también contribuía el hecho del aura negra alrededor del chico—, ¿quién es el chico?

Inmediatamente Gaara alzó ligeramente los hombros al sentir todas las miradas sobre él. Se sentía algo nervioso pues Sasuke le explicó con anterioridad de que tendría que pasar por una serie de pruebas para determinar si podía quedarse cerca de Sakura por más tiempo o no, y principalmente debía agradarle y convencer al tío de esta.

Recabando la información hasta ahora escuchada, el hombre sentado en la camilla era Kakashi, el tío de la chica. Pero, siendo sincero, ni idea cómo actuar.

—Yo…

Para sorpresa del mismo Cazador, Sasuke fue quién le explicó brevemente la identidad del chico, en cuanto escuchó de sus genes Vampíricos, ensanchó los ojos a su dirección sin dejar de atender al informe oral. Los detalles de cómo lo rescataron del mismo lugar dónde Sakura estuvo atrapada y siendo esclavo toda su vida. En cierta manera se compadeció de él y, tomando en cuenta la situación —y el hecho de que Sasuke estuviera abogando por Gaara— consideró lo que le proponía a que le dieran la protección.

—¿Puedes aceptarlo, tío? —le pidió Sakura una vez que el chico dejó de hablar, sus ojos verdes le veían suplicante—. Gaara apenas sabe del mundo, yo… le ayudaré a entender. Además, ¡es demasiado fuerte! Con el entrenamiento necesario…

—Tranquila, Sakura —le calmó el hombre al ver que comenzaba a hablar más rápido en un intento de convencerlo—. Después de todo, Gaara es un Mestizo y nosotros nos encargamos de ayudarlos —declaró, esta vez mirando al pelirrojo que parecía sorprendido por sus palabras, sus ojos verdes decaídos parecieron recobrar vida.

—¿Enserio… puedo quedarme? —Su voz salió en murmullo.

Kakashi asintió, sonriendo. El grito eufórico de Sakura irrumpió la calma, lanzándose a abrazar a Gaara totalmente emocionada.

—¿Lo escuchaste? ¡Podrás quedarte!

La celebración subió el ánimo de Sasuke en ese instante, verla tan emocionada y feliz bastó para que olvidara sus dudas internas, se permitió sonreír un poco siendo visto por Kakashi que se percató de su cambio de humor y lo miró con cierto interés. Con sus ojos brillando de esperanza.

—¿Qué estamos festejando? —irrumpió Tsunade por la puerta con la mano metida en su bata, cerrando detrás de ella. Primero se topó cara a cara con el mocoso Uchiha, ambos se miraron con ojos entrecerrados—. Uh, con qué estás aquí, mocoso.

Abuela Tsunade.

—¡Ten más respeto, niñato! —le dijo en gruñido porque sabía que lo decía con ironía. Entornando los ojos, lo rodeó y se reunió alado de Kakashi, observando a Sakura y al pelirrojo extraño que seguía aturdido—. ¿Y quién es el nuevo integrante de nuestro extraño grupo?

—Se llama Gaara y estará con nosotros a partir de ahora —anunció Kakashi con una sonrisa, Sakura reaccionó y le obligó a Gaara hacer una reverencia en forma de saludo a la bruja—. Te agradecería que hicieras las pruebas con él para estar completamente seguros de que no es una amenaza para los humanos.

—Uh, con que es mitad Vampiro —expresó Tsunade acercándose al pelirrojo, tomándolo de la barbilla para mirarlo cual espécimen raro, y es que lo era. Gaara se tensó, pero tras mirar de reojo a Sakura y entender que no debía atacar, se dejó ser—. No es normal encontrarse con Mestizos Vampiros y, sobre todo, controlados.

—Por eso requiero que hagas las pruebas con él —insistió Kakashi.

La rubia asintió soltándolo.

—¿Cada cuánto bebes sangre?

—Me daban sangre cada veinte días, en ocasiones cada treinta —dijo desconcertado Gaara.

—Impresionante —murmuró Tsunade frotándose la barbilla.

Después de hacerle un par de preguntar más, se giró a Sakura tomándola del brazo con tanta familiaridad. La chica, dudosa, le preguntó mudamente la razón.

—Bien, haré un en unas hora. Por ahora me ocuparé de Sakura, me preocupa que el veneno tenga un efecto secundario —explicó jalándola lentamente a la puerta, hablándole más al hombre descansando en la camilla—. Así que mientras tanto explícale a Gaara todas las normas —expresó sin dejarles renegar, casi arrastrando a la pelirrosa que, aturdida, solamente atinó a intentar caminar bien.

—Pero…

—Nada de peros.

Resignada, se dejó guiar dedicándole una mirada de soslayo a su tío que le sonrió. Apenas pasó a un lado de Sasuke, la chica pudo escuchar claramente lo que Tsunade le dijo con cierta seriedad:

—Tus hermanos te están buscando.

Pudo observar el sereno rostro de Uchiha crisparse un momento, justo antes de que la puerta se cerrara a sus espaldas en el pasillo.

Tres segundos pasaron para que el Cazador suspirar hondamente y sonriera a Gaara, le invitó a sentarse en la silla posicionada a un costado de la cama. Los ojos del chico eran del mismo color que los ojos de su Sakura. A pesar de que sentía el miedo y la incertidumbre de Gaara, reconocía su valía de enfrentarse a algo desconocido.

—Sasuke —le llamó al ver sus intenciones de dejarlo solos. El azabache se giró a él, esperando a sus palabras. Consideró un momento lo que diría, pero si no lo hacía, sería no prepararlo mentalmente para lo que se vecina—. Sé que apenas acabas de llegar, pero nos iremos en un par de días en busca de aliados.

El ceño fruncido del muchacho reveló consternación.

—Esto es repentino, ¿por qué la urgencia?

—Ya lo entenderás. —Fue lo único que le dijo—. Regresa en cuanto termines de hablar con tus hermanos.


Fugaku tenía sus objetivos bastante claros, siempre fue un hombre que pensaba primero en las consecuencias de sus actos antes de cometerlos. Analizando cada punto de partida y un desenlace por lo que pocas veces las situaciones lo toman desprevenidos; como en esta ocasión, mientras leía el informe que le entregó uno de sus eficientes lacayos, de pie frente al escritorio de su oficina.

La información de aquí verídica. Fotos de aquel Cazador de cabellos plateados siempre cubriendo su rostro o parte de él, dejando a la vista únicamente sus ojos negros. En ninguna de ellas aparecía sin su protección, pero no necesitaba ser un adivino para saber de quién se trataba.

El nombre, simplemente fue el nombre que lo descubrió.

Hatake Kakashi.

Un rostro incompleto que tenía nombre. Casi sonrió con ironía sin dejar de leer el reporte de investigación, a ciencia cierta no era demasiado, simplemente la fecha de su primer avistamiento en la ciudad, nombre falso proporcionado en la base de datos de la policía y un breve relato de su "vida" falsa.

Aunque, la sorpresa mayor se lo llevó al descubrir que Haruno Kakashi seguía con vida, pensó que fue asesinado por los Hyūga años atrás. Seguramente fingió su muerte y se encargó de hacerse de una nueva identidad. Ni tan nueva, si hubiera querido pasar desapercibido completamente debió cambiarse el nombre poco común, además de el apellido de su progenitora.

Un grupo pequeño conoció a la madre humana y enfermiza de Kakashi y Hana: Hatake Yua.

Todavía recuerda la primera y única vez que la vio. Siglos atrás, cuando apenas se formaba cómo Cazador acompañó a su padre a una reunión que tendría con Haruno Sakumo. Fugaku se quedó admirando la belleza de los jardines traseros repletos de nieve blanquecina y entonces la vio: una hermosa mujer de hierbas platinadas similar al brillo de las estrellas, ojos verdes centellantes de emociones sinceras, caminando por el pasillo de la casa con un abrigador kimono morado arrastrándose en el suelo.

Ella lo saludó con una sonrisa suave, en ese instante no supo que se trataba de la esposa del líder del Clan Haruno, le parecía una mujer hermosa, con aspecto cansado y unas ojeras apenas visibles. Recuerda que ella se bajó de la madera a pesar de las insistencias de sus acompañantes que evidentemente la estaban cuidando. Unas cómodas getas hundiéndose en la nieve hasta quedar a su lado.

—Es inusual ver a un Cazador de otro Clan merodeando por aquí —le había dicho ella con gentileza.

Él había mirado de reojo a la mujer sin inmutarse, pensó en ese momento que debía tratarse de alguien importante juzgando por sus vestimentas y las mujeres detrás que susurraban entre sí, así que hizo una reverencia en saludo.

—Solamente admiraba el jardín hundido en la frialdad del invierno —comentó él dirigiendo su vista de nuevo al árbol ausente de flores, con sus ramas resguardando la nieve que se acumulaba y caía en copos de nieve, pequeños átomos blancos sin forma concisa.

Yua le había sonreído sin moverse demasiado, estirando una mano para atrapar la nieve entre sus manos, se derretían al contacto de su piel.

—¿Sabes que viene después del invierno?

Su pregunta lo desconcertó uno segundos, hasta que Fugaku respondió con lo más obvio:

—Agua.

—Incorrecto —acertó ella sonriendo gentilmente ante la duda que reflejó su rostro—. Lo que viene después del invierno es la agradable primavera. Las flores vuelven a nacer, ¿no te parece curioso? Aunque ahorita estén hundidas en el frío, todos los años vuelven a crecer.

En ese tiempo pensó que Yua era una mujer realmente extraña, era humana después de todo. Apenas después descubrió que se trataba de la esposa de Sakumo y esperaba a su segundo hijo, desde que se casó no salía del Fuerte del Clan Haruno, por lo que solamente las Cabecillas de los demás Clanes sabían de su identidad, pues no querían que circulara información que pondría en peligro su vida ante los enemigos.

Claro, las anteriores Cabecillas y Fugaku sabían el verdadero apellido de Yua, y este último sólo fue un golpe de suerte.

Por eso piensa que es inusual de Kakashi ser descuidado con tal detalle con una apellido, quizás pensó que al pasarse por muerto nadie reaccionaría por aquel nombre. Subestimó el hecho.

Fugaku cerró la carpeta sobre la mesa sin escarbar demasiado al respecto, después de todo Kakashi era un Cazador desterrado, buscado por aliarse con Seres Sobrenaturales, los mismo hechos de que esté en la ciudad hablan por si solos. Pero al ser el único sobreviviente avistado del Clan Haruno cambiaba un poco la situación, por lo menos para él.

Si avisaba a los del Consejo actuarían rápido o podía mantenerse callado a su beneficio por el tiempo que le sea conveniente.

Sus pensamientos fueron irrumpidos por el bullicio próximo, al alzar la vista detectó que su hijo y sobrinos entraban por la puerta de la oficina, habían arribado muy pronto.

—Tío Fugaku —Saludó el primero, Samuel, un joven azabache de ojos cafés. Sus rasgos americanos revelaban su procedencia. Esbelto, envuelto en un conjunto de ropa demasiado cómoda para su gusto. Siempre le había parecido un joven demasiado tranquilo y algo miedoso—. Es un gusto verle de nuevo —intentó hacer una torpe reverencia.

—Que horrible te salió eso —criticó la chica a su lado con pena ajena y Samuel se contrajo en su lugar.

A su lado, Vanessa ni siquiera lo saludó correctamente. Siempre había sido altanera, arrogante y vanidosa, hacía honor a su nombre con creces. Con su abundante cabellera azabache y ojos negros que cautivaban a cualquiera; terminando con su forma de vestir siempre lo desaprobó, se reusaba a utilizar los trajes entallados que le daban libertad en las batallas.

—El viaje fue pesado, espero que haya valido la pena tanto sufrimiento —siguió diciendo la azabache sentándose en una de las sillas frente al escritorio, cruzando las piernas. La sonrisa descarada se asomó en sus labios al inclinarse a Fugaku— y también que tenga preparado una suite en el mejor hotel, no aceptaré cualquier porquería de tres estrellas.

—Vanessa —replicó Samuel dejándose caer en la silla continua, bastante avergonzado por la actitud de su hermana mayor. Se dirigió a Fugaku un poco temeroso—. Discúlpela, tío, está estresada por el viaje.

Fugaku no dijo nada, se limitó a mirarlos en silencio evaluando la situación. Los mandó a llamar a ambos para que le ayudaran con la búsqueda de Sasuke y reforzar sus fuerzas en la ciudad en el tiempo que estará. Sus planes comenzarían a rodar pronto, tenía sus propias intenciones y necesitaba de ellos. Por eso soportaba las ofensas de Vanessa.

Se levantó de su asiento deslizando la carpeta del otro lado, ordenando a su lacayo retirarse. Hasta ahora Sai había estado particularmente callado, mirándolo nada más. Les dio la espalda a ambos y admiró por el enorme ventanal la ciudad bajo sus pies. Moviéndose a un ritmo constante, humanos tan apresurados en el tiempo y siendo ignorantes de las amenazas ocultas del mundo.

Entrecerró los ojos, considerando de nuevo sus opciones.

Sasuke se incorporó bruscamente de la silla, con los ojos abriéndose de par en par, enfocando a sus hermanos sentados en la camilla, no dejaban de expresar seriedad y hasta cierto punto, inquietud en sus miradas.

Y a él le supo mal, demasiado, esto parecía ser una cruel broma del destino o el mismo Dios que intentaba castigarlo de todas sus ofensas.

—¿Qué has dicho? —tuvo que preguntar de nuevo, rogando que hubiera escuchado mal a Itachi.

—Fugaku está en la ciudad junto a Obito y Sai.

Cerró los ojos dejando entrever el cansancio que recayó en él en ese preciso instante. La tensión de su cuerpo fue demasiado evidente, apretando las manos a puños hasta que sus nudillos estuvieron blancos, intentando no rechinar los dientes, lleno de frustración.

Todo le daba vueltas.

Mal momento para que Fugaku decidiera aparecerse. Sí, sabía de Obito y ciertos detalles como la inmobiliaria que compraron para hacer una fachada, pero comprobar la presencia de Fugaku era otra cosa, sobre todo por Kakashi, nadie debía descubrirlo.

—¿Qué tanto sabe de nuestro paradero? —volvió a interrogar mirándolos.

Itachi no apartó la vista.

—Solamente a confirmado nuestro paradero, el tuyo aún le es incierto. Fue un golpe de suerte que hayas estado fuera este tiempo —acertó a decir a sabiendas que eso no calmaría los nervios del menor, justamente ahora veía cómo se inquietaba y movía los dedos, con su mente yendo a mil por hora.

—¿Tienen idea a qué vino?

La verdadera pregunta que rondaba en la mente de Sasuke. Amargamente recordó que Fugaku no hacía un movimiento sin propósito, él era un tipo calculador y lógico, pensaba sus movimientos meticulosamente.

—Por lo que sé de Minato, padre vino a dictaminar su podía seguir al mando del gobierno, pero, seamos sinceros, su verdadero propósito no es ese —opinó Hikoro alternando su vista entre los dos hombres—. Para nadie es un secreto que cuando los Haruno murieron, él quiso encargarse de Tokio, pero gracias al último deseo de Sakumo la ley que actualmente protege a los Mestizos impidió todo.

El menor de los hermanos caminó con cierto desespero hasta la ventana, lanzando una mirada de soslayo sin mirar realmente, intentaba por todos los medios serenarse y le cuesta demasiado trabajo hacerlo. Cerró los ojos conteniendo el impulso de gritar de rabia.

Ahora lo entendía. Las palabras de Kakashi y su orden de irse en busca de aliados. Necesitaban que estuviesen fuera de la ciudad para que Fugaku no los encontrara tan rápido.

—Debemos irnos —sentenció Sasuke apresuradamente dirigiéndose a Itachi.

Este negó con la cabeza.

—No nos combine. Si damos un pie fuera de Tokio, padre nos cazará uno por uno.

Nuevamente Fugaku aparecía en sus vidas y estaba seguro de que nada bueno saldría de todo esto. Una pelea se avecinaba. Un desastre asegurado. Sasuke podría sin problema alguno hacer frente a ese hombre, y quizás, en un golpe de suerte, acabar de una vez por todas con su vida, así como Fugaku cegó la de Mikoto.

Pero, todo eso fue eclipsado ante la imagen del rostro de Sakura. Ella…

La preocupación oprimió dolorosamente su pecho. Sakura corría peligro si Fugaku se enteraba de su verdadera identidad, para hacerse del control de Tokio primero tendría que acabar con todo aquel que pudiera intervenir en sus planes. Y la chica era un blanco amenazante para él.

—Sakura... ella es la siguiente Cabecilla —hablo en susurró apoyando una mano en la pared y bajando la mirada al suelo, perturbado—. Si él lo sabe, la matará para a hacerse del control de Tokio...

—Eso no sucederá Sasuke. —Itachi se levantó al ver los ojos oscuros de su hermano opacarse de un sentimiento negativo—. Nuestros padre jamás descubrirá la identidad de Sakura.

—No. —Sasuke se enderezó, girando bruscamente a él con los ojos potentes, un reclamo que pretendía ser silencioso, alzándose en coro—. ¡No digas que es nuestro padre!

Hikoro dio un respingo sentada en la cama, consciente de que Sasuke perdía la calma cuando trataban temas de su padre, pero ahora el asunto se torna diferente porque Sakura se hallaba en medio de sus preocupaciones. Aceptaba que su padre no es el mejor hombre del mundo, hasta lo considera el peor, pero era su progenitor, al fin y al cabo. Le gustase o no.

—Mi padre murió el día en que intentó matarme —la voz de Sasuke de tornó indescifrable para ambos, un nudo formándose en sus gargantas. Pocas veces habían visto a su hermano tan vulnerable de sentimientos.

—Sasuke, sé que para ti es difícil aceptar que Fugaku es tu padre… nuestro padre —corrigió Itachi apoyando una mano en el hombro que tiritaba—, pero el odio no te llevará a ninguna parte.

—No comprendes. —Sasuke apartó la mano de un golpe, y le dolió al corazón a Itachi por su rechazo.

«No de nuevo», pensó lleno de amargura. De nuevo aquella brecha que al principio les costó superar se estaba abriendo poco a poco por culpa de su padre.

Hikoro sintió los ojos arder por las lágrimas que se avecinaba.

No querían que su hermano sufriera, y la presencia de Fugaku en la cuidad no hacía más que alterarlo y abrir las heridas que apenas cicatrizaban. El dolor era algo que Sasuke no soporta bien, le hacía perder la cordura y podía hacer cosas inimaginables. Era demasiado sensible en ese tema y más cuando era relacionado con su vida y seres queridos.

—Te comprendemos, siempre buscamos hacerlo —le aseguró Itachi intentando calmarlo. Escuchó su risa ronca, llena de amargura y desdicha, una risa con propósito de tratar de serenarse así mismo sin revelar sus sentimientos por completo.

—No, no lo hacen. No saben que se siente que quién dice ser tu padre… —su voz fue ganando intensidad y sentimiento a cada palabra— intente matarte incontables veces. No saben lo que es vivir tu niñez escondiéndose de los Cazadores. No saben... —jadeó conteniendo la respiración— lo que se siente perder a tu madre a manos de tu mismo padre —gimió apretando los dientes y sus ojos negros pasaron a ser rojos mientras perceptibles lágrimas se asomaban sus ojos.

Su hermana se levantó e intentó abrazarlo, pero él le rechazo extendiendo su mano frente a ella, una barrera se interponía entre ellos nuevamente; ella una Cazadora y el un Mestizo. Así debía de ser, ambas especies no debían coexistir en el mismo lugar, todo terminaba mal.

Siempre terminaba mal.

—¡Ustedes no saben el dolor que me provocó ese imbécil! —exclamó casi desgarrándose la garganta.

Sus manos temblaban, todo él temblaba de furia, miedo, desesperación. El miedo se apoderó de él tras pensar nuevamente que Fugaku podía hacerle daño a Sakura, las posibilidades aumentaban cuando estaba cerca de ella, la encontrarían por medio de él y era lo menos que quería: exponerla a un peligro.

La protegía de todo peligro, incluso si él mismo representaba uno, no estaba dispuesto a verla desaparecer en un llameante susurro si había manera de evitarlo. Estaba cansado de sufrir a causa de la pérdida de sus seres queridos, desgarrador. Como si su pecho fuera expuesto por completo y la angustia lo consumía lentamente; era como arder en la hoguera eterna.

—¡Claro que lo sabemos! —dijo Itachi tratando de que su voz no saliera quebradiza, tenía que mantenerse firme para que Sasuke se calmara—. Sabemos tu dolor, pero debes dejar de mortificarte por ello.

—¿Qué deje de mortificarme? —El chico abrió lentamente los ojos, llevando sus manos a la cabeza, agachándola un poco—. ¿Cómo quieres que lo haga? Si él… acabó con todo lo que una vez fue importante para mí.

—No, todavía no…

—¡No entiendes nada! —Volvió a gritar alejándose de ellos— ¡Fugaku mató a mi madre! ¡Mató mis creencias! ¡Mató mis sueños! ¡Mató al niño que lo amaba! —gritó desgarrando su propia garganta y sus ojos rojos cambiaron las aspas negras del Sharingan a una forma diferente.

El Mangekyō Sharingan reflejó la mirada llena de recelo y odio les dirigió a los Cazadores.

El aire la faltó a sus pulmones y le dolió el pecho, pero finalmente pareció percatarse de todo lo que salía de su boca. Pareciera que volvió de un sueño eterno y no supiera que estaba haciendo ahí, de pie en medio de la habitación con la respiración acelerada. Mirándose las manos y momentáneamente a sus hermanos; Hikoro todavía sentada en la cama, llorando silenciosamente e Itachi de pie, con ese rostro lleno de sufrimiento.

Cómo si ellos sintieran su dolor.

Cómo si ellos le entendieran.

Le ardió la nariz al respirar y finalmente abandonó la habitación, cerrando de un portazo la puerta.

Al igual que la puerta de su corazón para sus hermanos, cerrándola de nuevo con doble llave para que no ingresaran en él en un futuro, no quería que lo hicieran, que se compadecieran de él.

No, ya estaba cansado de la compasión de sus hermanos. De sentirse débil y dudar en cuanto Fugaku se hallaba cerca.

Y cansado de perder a las personas que le importaban a su vida.

Por nada del mundo dejaría que con Sakura pasara lo mismo, ella no moriría en manos de Fugaku, se aseguraría con su propia vida si es necesario.

Salió dando trompicones del hospital encontrándose con Ali vestida de hombre, debía tener una expresión inusual en su rostro pues la chica compuso una mueca de total sorpresa al verlo. Sus ojos volvieron a ser negros en ese instante, su mente todavía era un remolino de emociones, pero debía serenarse y pensar con la cabeza fría.

Un paso a la vez.

—Sasuke, ¿Qué sucedió…?

—Dile a Sakura que regresaré en unos días para despedirme de ella. —Fue lo único que alcanzó a pronunciar antes de echarse a andar al otro lado de la calle, teniendo en su mente ver a su manada antes de ir a Hoka No Sekai.


25 de junio.

Un par de días después dieron de alta a Kakashi en el hospital, en el caso de Hikoro se quedaría unos días más para verificar que todo estuviese en orden, casi al mismo tiempo Gaara también terminó su lapso de observación en varias áreas para dictaminar si era peligroso o no. Tsunade les dio la gran noticia que Gaara parecía ser apto para convivir con los humanos, pero se comprobaría totalmente después de la prueba social.

Al ir rumbo al departamento, Kiba llegó con el auto y los escoltó hasta ahí. Tenten los recibió a todos con una enorme sonrisa y una comida gratificante. Por primera vez en semanas pudo sentarse a disfrutar de la agradable compañía de su familia y amigos, se conmovió cuando Gaara sonrió lleno de felicidad por primera vez, mirando el plato frente a él con tanta emoción que se reflejaba en su rostro.

La comida transcurrió con anécdotas y varias preguntas por parte de Gaara que cuestionaba cual niño pequeño. A Kakashi le pareció algo entretenido la intriga del chico que captaba y comprendía todo en cuanto le explicaban bien.

En cuanto la comida culminó, Sakura se dirigió a la habitación que su tío le concedió a usar, había ido ella al departamento en busca de ropa y acomodado en los cajones del mueble, y productos de uso personal sobre la mesita, frente al espejo.

Miró fijamente su reflejo y se notó distinta, una mirada más suave y sus ojos brillantes, si no fuera por sus fracciones juraría que no se reconocería. Apartó rápidamente la vista y se aproximó al baño. Inmediatamente la bañera la recibió, identificó en el agua pétalos de flores amarillas, y al tocarla el agua tibia la recibió.

Sus pensamientos fueron vagos mientras se sumergía en la bañera, recostando la cabeza en la orilla y centrando su vista el techo. Los suspiros que salían de sus labios se transformaron en vapor, estiró una de sus manos para lavarla con cuidado, apenas notando las líneas más blancas en su piel, heridas de batalla. Tocó las de su espalda apenas sintiendo el pequeño bulto casi inexistente, no fueron necesarios tanto ungüentos para ayudarle a cicatrizar.

"Son marcas de que sobreviviste" voz gentil en su mente, tan presente en su corazón que podía jurar que lo escucha tan claro como si estuviese a su lado.

—Sasuke… ¿dónde estarás ahora? —se preguntó en voz alta, atrayendo las rodillas a su pecho, apoyando la quijada en ellas en un gesto pensativo.

Parte de su emoción yacía recelosa en el interior de su pecho ante la ausencia de Sasuke. Desde ese día en el hospital fue la última vez que lo vio, y a boca de Ali supo él volvería en un par de días para despedirse. ¿Qué quería decir con eso?

Tuvo miedo. Miedo a que él haya decidido irse al percatarse de lo peligroso que era protegerla, incluso su propia vida estando de por medio. Sin embargo, quería creer que no era así, Kiba se lo aseguró cuando le preguntó por él creyendo que sabría al respecto, pero el chico solamente reveló que Sasuke marchó a Hoka No Sekai por un asunto urgente, únicamente sabían que regresaría en un par de días.

Pensar en que el Sasuke se alejara de ella de esa forma… su pecho dolía. Llevó la mano a su corazón, ese que latía desbocado cada vez que pensaba en él y cuando lo tenía cerca de ella, mirándola tan intensamente con sus ojos negros y un rostro lleno de serenidad y calidez a la vez, tocando sus mejillas en un gesto casual o robándole sonrojos.

Cubrió su rostro, avergonzada con sus propios pensamientos. Por más que intentaba convencerse de dejar estos sentimientos ocultos cada vez le era más difícil no emocionarse, ni que evitar el sentimientos que se fortalecía en su interior. Una vez escuchó que, cuanto más luchas en no reforzar tus sentimientos, estos se sobreponen y al darte cuentas, ya estás ahí, sintiendo, buscando más de la otra persona.

No supo el tiempo que llevó reflexionar y terminar de lavarse, al salir el agua ya estaba fría y se sentía somnolienta, ¿sería el efecto calmante de los pétalos y polvos que echó Tenten a la bañera?

—Gaara, ya está desocupado el baño —avisó en el pasillo, inmediatamente el pelirrojo se encontró a su lado utilizando su velocidad sobrenatural, la chica sonrió—. Recuerda que frente a los humanos debes controlar tu velocidad, ¿vale?

—Sí, pero ahora mismo estoy ansioso por entrar de nuevo a esa tina tibia. En el hotel que me alojé con Kurama no tuve la oportunidad de hacerlo varias veces —dijo atisbando a la impaciencia, traía consigo una bata azul y sus ansias de entrar.

Sakura se rio quedamente.

—¿Sabes utilizarlo y cómo funciona la regadera?

—Fue lo primero que aprendí —aseveró serio.

—¿Incluso antes que el teléfono?

Gaara asintió con ímpetu y ella no pudo evitar volver a reírse, enternecida por las prioridades bastante notorias del chico. No le hizo perder más el tiempo y le concedió la entrada.

—¡Tómate tu tiempo!

Seguramente se tardaría una eternidad.

Al caminar a la habitación vio la puerta de la oficina de su tío abierta, se debatió apenas si acercarse o no y sus pies se dirigieron allí de inmediato. En el umbral de la puerta lo vio admirar la pared de un costado, al principio no se percató de lo que hacía realmente hasta que, al virar su cuerpo, se percató de la pintura colgada en la pared.

A pasos lentos se fue acercando a su lado, abriendo de par en par los ojos. Admirando también el imponente retrato pintado en lo alto de la pared. Kakashi apenas la miró de soslayo notando los ojos resplandecientes de la chica al ver a Hana en el retrato familiar. En medio se encontraba Sakumo, su padre; y sentada en una sillas con orillas de oro, su madre, Yua; Sakura había heredado sus ojos verdes, notó. A los costados de ambos estaba Kakashi un poco más joven y Hana.

—Mamá… —murmuró la chica. También se fijó en Sakumo y Yua—. ¿Quiénes son ellos?

—Tus abuelos —respondió Kakashi sin dejar despegar la vista—. Tu abuelo Sakumo era Cazador y tu abuela Yua una humana.

Sakura se quedó intimidada por la imagen que proyectaba Sakumo, una mirada severa y ojos que reflejaban seriedad, sin duda alguna la cabecilla del Clan Haruno hombre imponente de autoridad, no cómo ella… que a pesar de tener en sus hombros y destino el título de la próxima líder del Clan, carecía de todo eso. Observando este retrato se percató de que le falta mucho para verse así de autoritaria.

Y su abuela… Yua, una hermosa mujer de ojos verdes fue ahí de dónde supo de quién los heredó. Siempre escuchó de Sakumo, pero jamás de ella.

—¿Y mi abuela Yua? ¿Ella… también murió con el Clan? —dudosa, plantó la pregunta sabiendo que era un tema demasiado delicado.

—Mi madre murió antes. Después de dar a luz a Hana quedó muy débil y su cuerpo sucumbió años después —explicó bastante sereno Kakashi. Sonrió con un deje de tristeza dando la media vuelta avanzando al escritorio, encima yacía una bolsa de viaje llenándolo de dinero que sacaba de su caja fuerte—. Pero fue hace bastante tiempo. En actitud te pareces mucho a ella, más que Hana.

¿Más que mi madre? Volteó de nuevo al retrato familiar, unos ojos gentiles le devolvían la mirada. Ojalá hubiera tenido la dicha de conocer frente a frente unos ojos tan puros y gentiles, ¿o quizás no? Tal vez la despreciaría por ser Mestiza, cómo todos. Sus ánimos menguaron en ese momento, distrayéndose.

Entonces se percató de lo que hacía su tío, el dinero en la bolsa, otra dónde sobresalía un pasaporte falso y varios documentos. Frunció el entrecejo.

—Tío, ¿va a alguna parte a esta hora? —preguntó.

Kakashi cerró la bolsa con el efectivo dentro, suspiró quedamente sabiendo lo que se avecina.

—Sakura, se hará un viaje de unas semanas a reunir aliados para protegerte.

Un ligero escalofrío atravesó la espalda de la pelirrosa, ojos escurecidos y entrecerrados. Días de paz siempre se veían opacados por estos detalles: peligro, amenaza, muerte. Ciertamente la estaban cansando lentamente. Ser el centro de odio y un objetivo claro la desgasta poco a poco.

—¿No son suficientes los aliados de ahora?

—Jamás serán suficientes —aseguró Kakashi acercándose a su sobrina para tomarla de los hombros, intentando sonreírle para darle seguridad.

—Pero usted todavía no se recupera de sus heridas —objeto intentando persuadirlo, lo vio negar con la cabeza.

—No, yo me quedaré. He enviado a Sasuke, Naruto y Minato para hacer ese trabajo —reveló, percatándose de los ojos decaídos de Sakura al mencionar al primero. Sonrió para sus adentros intuyendo sus pensamientos—. Sólo serán unas semanas, Kiba y Karin estarán protegiéndote junto a los demás, así que no debes preocuparte.

La vio negar con la cabeza, apenas captando.

—Sí… está bien. Si es una orden suya supongo que no se puede hacer nada —susurró encogiéndose de hombros.

Pero, aunque fuera una orden mía, Sasuke aceptó porque sabe que debe mantenerse alejado de la ciudad, pensó Kakashi al ver a Sakura desearle buenas noches y partir por el pasillo.

La resignación la siguió al entrar a la habitación, quedándose de pie en medio de esta. Con la mente en blanco se dirigió a los cajones y se quitó la bata poniéndose su piyama, un comisión rosado demasiado grande que le llegaba debajo de las rodillas. Hasta ese momento no se había percatado del sueño que tenía hasta que se encontró sola.

Una vez más se miró al espejo mientras peinaba sus largos cabellos rosados.

Sasuke se iría por semanas. Apenas había disfrutado de su compañía y su tío lo mandaba lejos a una misión de reclutamiento, por ese lado lo entendía, por supuesto. Para su propia seguridad y reforzar la fuerza del grupo debían conseguir más aliados, era cuestión de lógica y tiempo.

Sin embargo, para su corazón…

Dejó con fuerza el peine en la cómoda y se metió a la cama a cuestas, el efecto de las hierbas y polvos relajantes hicieron mecha en ese momento, cerrando los ojos, el último pensamiento antes de dormir fue el rostro de Sasuke y la incesante pregunta de lo que le hacía sentir a su corazón.


Madrugada.

—¿Sabías que existen las puertas por dónde puedes entrar? —dijo Kiba al llevarse un susto tras ver a una sombra deslizarse por el ventanal de la sala, al levantarse de un salto del sillón y ponerse en guardia, identificó al instante el aroma de Sasuke, por lo que se relajó considerablemente.

Adentrándose al lugar, Sasuke fue enarcando una ceja sin comprender la queja de su tercer al mando.

—No me dejarían pasar con esto —se justificó mostrando la katana que traía en su mano.

—¡Oh! ¿Eso es lo que creo que es? —preguntó el peli café acercándose a tomar la katana de funda roja, el bordado del inicio reflejaba la insignia del Clan Haruno, un circulo blanco y en el centro un pétalo de ciruelo. La sacó un poco de la funda, la hoja metálica relució débilmente—. Vaya… es casi una réplica de la antigua espada de Sakura, no… esta es más pequeña.

—Es una 1Wakizashi de doble filo, es ideal para defensa. —dijo percatándose de Kakashi acercándose lentamente por el pasillo atentó a él—. He notado que el estilo de pelea de Sakura es a media y corta distancia, ella es ágil, le beneficia una espada corta.

—Siento una energía emanando de la espada. —Kakashi fijó los ojos en el arma y después en el chico en busca de una explicación.

—Le pedí a Tsunade que la hechizara.

—¿Qué le hizo?

El chico observó a Tenten que le hablaba desde la cocina, bebiendo un vaso con agua de lo más calmada del mundo. Se veía interesada en el tema cómo los otros dos frente a él, y, aunque no veía necesario dar una explicación de la nueva katana y luego tener que decírselo a Sakura, a regañadientes tuvo que hacerlo.

—La conectó con Kusanagi —reveló refiriéndose a su katana—. Para crear esta katana brinde parte de mi energía demoniaca, a causa de ello y con un poco de magia, es capaz de crear un campo de energía de protección. Y si Sakura sabe manejar los elementos, combinarlo con los ataques que haga —a medida que seguía hablando, miró a su alrededor buscando algo, o a alguien, precisó Kakashi a sabiendas a quién buscaba—. ¿Dónde está Sakura?

Kiba le regresó la espada y se dejó caer de nuevo en el sillón, sin saber qué responder realmente porque no sabía. Tenten salió de la cocina dejando el vaso en el fregadero, en dirección a su propia habitación mientras le hablaba.

—Seguramente durmiendo, le preparé un baño con hierbas somníferas para que lograra descansar. De haber sabido que vendrías no lo hubiera hecho —comentó aparentando resignación, sonriendo un poco antes de entrar a su habitación—. Suerte el intentar despertarla, literalmente le puede pasar un elefante encima y no se despertará.

El Fujun'na Hanta entrecerró los ojos en cuanto se cerró la puerta, miró la katana que sostenía y el pasillo sospesando las posibilidades en la advertencia de la humana. Pero se percató de una seña que hizo Kakashi indicaba seguirlo, no tuvo más remedio que acatar.

Al pasar por una puerta en particular captó el aroma de Sakura proveniente de ahí, se calmó al pensar que se hallaba bien y segura, no pedía más que eso. Los días en que estuvo lejos de ella y pensando que le podrían hacer daño le colmó demasiado los nervios, que ahora simplemente gozaba de la tranquilidad que le brindó la situación conforme a su seguridad, por lo menos por parte de sus antiguos enemigos.

Su mente sucumbió al entrar al despacho y ver las bolsas llenas de efectivo y documentos encima del escritorio. Deslizó la vista al rostro severo de Kakashi y lo supo: era justo el momento de partir a su misión. Afirmó la katana de su mano y endureció el gesto. No pensó que partiría al volver.

Comprendió entonces que Kakashi le apresurara cuando le dijo el motivo de su ausencia de un par de días para terminar de forjar la katana que pidió meses atrás y se retrasó a causa de no procurar al forjador para darle su energía.

Después de todo quería que esa espada fuera especial, que la protegiera mientras él no estuviese a su lado. La mando a hacer justo poco después que comenzara a entrenarla, visitó al forjador en Hoka No Sekai que afiló a Kusanagi una vez que apareció por primera vez; desde entonces visitaba al forjador cuando este se lo pedía para dar su energía, a causa de que sus visitas eran constantes el arma no tardó en estar casi hecha, pero con todo el alboroto anterior no pudo acudir a completarla, hasta ahora.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz del Cazador que le habló con voz apacible.

—Debes partir ya, Naruto y Minato te esperan en la estación del tren a Kioto.

No dijo nada, permaneció en silencio y mirándolo fijamente.

—Kakashi…

Una mirada bastó para que al aludido comprendiera su verdadera preocupación.

—No debes preocuparte por Sakura o por mí, estaremos bien —aseguró Kakashi acercándose a Sasuke, dónde horas atrás estuvo de pie su sobrina con la misma mirada agónica de no querer separarse del azabache al mencionarle que tendría que irse—; piensa que la proteges alejándote de ella unas semanas, si lo ves de esa forma será soportable.

El rostro del muchacho se crispó.

—¿Quién dijo que la voy a extrañar?

—Tu cara lo dice todo —acertó, además, también aceleraste el proceso de la espada para que Sakura tuviera con qué defenderse en tu ausencia—. Imagino que también estará vigilada por manada, así que no debes preocuparte de más, céntrate en la misión.

Renuente, Sasuke siguió pensando que la mejor manera era quedarse en Tokio en vez de irse, pero su lado lógico le decía lo contrario. Pensar con la cabeza fría y analizar la situación a la que se enfrentan en estos momentos.

Lo más sensato sería irse y así Fugaku no toparía con Sakura mientras lo busca a él, después de todo su objetivo siempre había sido asesinarlo y no escatimaría en acabar con todo aquel que interfiriera, y está completamente seguro de que la pelirrosa, siendo tan temeraria, no dudaría en intervenir.

—Me despediré de Sakura —anunció sin esperar obtener una aprobación.

Se encaminó al pasillo hasta la habitación en que sentía el aroma de Sakura. Sin reparos se adentró a la habitación procurando no alborotar demasiado, aunque su intención era despertarla para darle personalmente la espada, no quería hacerlo de sopetón. Casi a oscuras su entornó con reflejando la luz del exterior que dejaba filtrar las cortinas a medio correr del ventanal, rodeó la cama paulatinamente.

Gracias a la poca luminosidad y sus ojos adaptándose, notó de inmediato el cuerpo tendido en la cama, cubierto por una fina sábana que no la protegía de la frescura que era envuelta la habitación. Dejó la espada apoyada a un costado de la cama y jaló el edredón de los pies de la chica hasta la cintura, admirando por un segundo el rostro durmiente. Tan calmo, tan sereno, como si no tuviera temor a ser dañada por nada en el mundo.

Se sentó en la orilla de la cama, inclinando la mirad de su cuerpo a ella, recibiendo el aroma fresco que desprendía su cuerpo y las hierbas somníferas que le invitaban a recostarse a un lado de la chica y acomodarla entre sus brazos, escuchando sus suspiros.

Cerró los ojos apartando esos pensamientos, si no la despierta ahora cedería a sus impulsos.

—Sakura —le llamó con gentileza, tocando su mejilla, sintiéndola fría. Dejó ahí su palma para brindarle calor corporal—. Sakura, despierta.

Pero ella no respondió, apenas dio una respiración profunda y continuó durmiendo. Tenten tenía razón, un elefante podría pasarle encima y no reaccionaría, pensó Sasuke suspirando resignado. Observó unos momentos más su rostro calmo, recorriendo sus fracciones, pestañas largas, nariz respingada, labios rosados…

Moviendo su rostro al de ella, aspirando de nuevo el aroma que lo reconfortaba y traía loco a su lobo interior. Se privaría de tal maravilla durante unas semanas, que ahora que lo piensa detenidamente, sería un suplicio no ver sus ojos o hacerla enfadar para ver sus expresiones graciosas. O sus sonrojos. Sus mejillas ponerse roja cada vez que él hacía algo que lograba ponerla nerviosa, después de todo no le era tan indiferente su presencia.

Tocó un mechón de su cabello largo, se preguntó vagamente si se lo dejaría crecer más, quería verla con cabello largo. También se cuestionó sí se lo pedía lo miraría con extrañez o le concedería ese capricho.

Capricho…

Lo que sentía por Sakura no era un capricho suyo.

«Y si ella te viera de la misma forma que tú la ves a ella, ¿le dirías que la quieres?» retomar las palabras de Naruto en estos momentos no fue la mejor decisión porque sus ilusiones crecían, mientras la admiraba dormir, tocando su cabello, acariciando su mejilla… creyó en esa posibilidad. De que los sentimientos de Sakura fueran sólo para él.

Siendo egoísta una vez más, quería todo de ella. No puso en qué momentos esos pensamientos cambiaron de rumbo en su vida, cuando años atrás su única preocupación era mantenerla a ella con vida mientras fuera una niña; al encontrarla meses atrás, al principio la vio así para mantener en el olvido esos sentimientos que generó en los años de su búsqueda.

Al darse cuenta, verla sonreír era su mayor regalo. Tenerla a su lado, sana y salva, no pedía nada más. Pero, siendo sincero, intentó engañarse para no exigir algo que no le pertenecía. Y ahora, en medio de la habitación mientras sus pensamientos remoloneaban, pensó que no habría otra oportunidad para él en saber la intensidad de sus sentimientos.

Su corazón comenzó a palpitar más rápido, pero su respiración se mantuvo calma al acercar su rostro al de Sakura, y sin duda alguna unió sus labios con los de ella en un delicado beso, sin movimiento, sin otra caricia de por medio. Bastó a que sus labios se conectaran para saber la intensidad de su propia necesidad de ella, de lo que quería obtener verdaderamente.

Todo su cuerpo sucumbió, su mente se abrió cual flor en pleno brote en primavera después de un devastador invierno, con sus memorias congeladas. Los recuerdos que yacían sellados en lo recodito de su mente volvieron a él abruptamente, pero sin lastimarlo como tal, reafirmando una vez más que una criatura tan despiadada cómo él también tenía un corazón que profesaba amor.

Amor.

Quiso reír por tal ironía. A causa del amor él ha sufrido terriblemente, y, sin embargo, ahí se encontraba, pensando en los sentimientos que guarda su corazón a con esta chica que jamás pensó que sería así de importante para él. Si alguien le hubiese dicho hace veinte años que terminaría amando a una mujer le habría escupido en la cara por decir tal cosa ofensiva.

Alejándose de su rostro la miró más tiempo, permitiendo acariciar el rostro de la chica cuyos parpados fueron abriéndose lentamente revelando el destello verte entre ellos. Lejos de alterarse a que ella se hubiera dado cuenta de que la besó, se mantuvo calmo y no se alejó, si no que se inclinó un poco, sin despegar su vista.

—¿Sasuke? —murmuró Sakura con voz modorra.

—¿Hum?

Sasuke acarició con suavidad su mejilla, sin apartar la vista de sus ojos que se movieron pesadamente a él. Posiblemente Sakura pensaría que todo esto era un sueño, por un lado, le pareció sensato que ella lo considerara así, no se dejó desilusionar cuando su plan original era no darle a conocer sus intenciones.

—Tuve un sueño hermoso… —dijo después de unos segundos, su voz carecía de volumen por lo que el azabache tuvo que hacer un mayor esfuerzo para escucharla.

—¿Sí? ¿Y qué soñaste? —indagó curioso, su voz seguía siendo tan suave.

Sakura lo miró abriendo un poco más los ojos.

—Soñé contigo.

Su revelación logró detener las caricias del chico, que se quedó quieto un momento para retomar, con cierto regocijo, su acción mientras ella continuaba hablando.

—Estabas en medio de una nevada, me llamabas con tanta gentileza cómo ahora. Dijiste… —Voz arrulladora, sus ojos verdes le parecían más hermosos a cada momento— que no me abandonarías.

Los ojos de Sasuke se ensancharon al escucharla. Lo que ella soñó fueron los recuerdos que volvieron a él, al besarla le transmitió ciertos retrasos de sus propias memorias, pero como dijo ella, pensaría que fue un simple sueño, que no era real.

Mejor así.

—¿Tú… cumplirás esa promesa? —murmuró Sakura parpadeando lentamente, haciendo un esfuerzo por escucharlo. Estirando su gentil mano para tocar el rostro del chico, quién la miró intensamente, poniendo su mano sobre la de ella, apretándola en un toque sincero.

—Pretendo hacerlo —aseguró con toda la convicción del mundo—, no te abandonaré de nuevo.

Aunque fuera un sueño para Sakura, quería prometérselo. A pesar de que se alejaría físicamente por unas semanas, volvería a ella.

Intercambiaron miradas por unos segundos hasta que contempló los ojos de Sakura cerrarse poco a poco y el agarre de su mejilla perder fuerza, había caído dormida. Su respiración compasada lo confirmó, sus labios apenas entreabiertos dejando salir sus pequeños suspiros.

Besó el dorso de su mano antes de dejarla a un lado, se incorporó teniendo suficiente por esa noche, se llevaría su calor con él.

Buscó un pedazo de papel y pluma, escribiendo en él dejándolo en la cómoda con la katana a un lado, cuando despertara por la mañana lo vería a primera vista. Miró una vez más a la chica durmiendo plácidamente, soñando seguramente con sus recuerdos. Apretó los labios apartando la vista, y teniendo una calidez en su pecho, abandonó la habitación con desosiego.

Pues al pisar fuera, también abandonó sus esperanzas.


Sakura abrió los ojos de sopetón después de lo que sintió un largo y hermoso sueño, se sentó rápidamente en la cama con la respiración agitada, tocando sus mejillas que las sentía calientes. Los retrasos de sus sueños lograron quitarle su adormecimiento. Cerró los ojos, reclamándose una y otra vez por no tener límites, ¡había soñado que Sasuke la besaba!

—Dios, ¡no, no! —exclamó cubriéndose el rostro. ¡Que extremista de su mente divagar con cosas que jamás sucederán, sus fantasías la llevaron al límite!

Tocó sus labios con la yema de sus dedos preguntándose si en verdad los labios de Sasuke eran suaves y gentiles cómo lo soñó. Volvió a cerrar los ojos y apartar la mano, suficiente. No quería lastimarse más con ideas suyas que jamás sucederán.

Contrajo las rodillas contra su pecho, ladeando la cabeza hacia la ventana media abierta, apenas indicios de los rayos del sol se asoman perezosamente por la cima de los edificios, marcando un nuevo día. Extrañamente se sentía más ligera y descansada, estimó que fue gracias a las hierbas que Tenten puso en su ducha.

Se levantó con cierta energía desplazando las cortinas para poder mirar el amanecer, pero algo llamó su atención de inmediato. Algo que no estaba ahí antes de irse a dormir reposaba encima de la cómoda. Extrañada, se acercó hasta quedar frente al espejo y fijarse en la espada de funda roja descansando sobre el mueble.

La tomó con cuidado detallando en el grabado de la insignia del Clan Haruno en la orilla de la funda, pasó un dedo sintiendo la nivelación. Una pequeña nota acompañaba el arma, identificó de inmediato la caligrafía pulcra de Sasuke.

"Sé prudente"

Sasuke

Se le fue la respiración, su mano tembló ligeramente.

¿Sasuke estuvo aquí? Su corazón dio un sobresalto intenso, lleno de emoción.

Corrió hasta la sala con ambos objetos en las manos, mirando a todos lados en busca del azabache sólo para encontrarse con su tío frente al gran ventanal de la sala, admirando el comienzo del amanecer con tanta pasibilidad. No se movió a pesar de notar su ruidosa entrada.

Tragó grueso antes de hablar.

—¿Dónde está Sasuke?

—Justo ahora debe estar a mitad de camino a Kioto —La respuesta de Kakashi provocó que los hombros de Sakura decayeran y mirase el arma y nota entre sus manos. Su tío la miró por fin—. Se marchó apenas unas horas atrás, no lo hubieras alcanzado.

—Debió despertarme. Yo… quería despedirme de él.

La tristeza embargó su semblante, procuró por todos los medios que no le afectara. En cuanto escuchó de su tío la partida de Sasuke pensó en despedirse y pedirle que tuviera mucho cuidado, verlo una vez más ya que estarían lejos unas semanas.

Si él estuvo en su habitación y le dejó la espada, eso quería decir que… ¿el beso fue un sueño? Ensanchó los ojos al considerar la posibilidad de que no fue así, sin embargo… pronto se esfumó, estaba loca, ¿cuándo en su juicio nato Sasuke la besaría durmiendo? Sólo a ella se le ocurría tal idea descabellada.

Pero, se puso feliz al saber que él pensó en ella al darle la espada y tener la intención de despedirse, quizás le hubiera dicho algo parecido a: «me iré de vacaciones» aludiendo a que le causaba más estrés por todo lo que sucedía a su alrededor. O simplemente le jugaría una broma con la que terminaría con un puchero de su parte.

Claro, eso era más factible que considerar que el sueño que tuvo fue la realidad. Pase a ello, no se entristeció, siguió mirando la espada y la nota con tanto agradecimiento que Kakashi contempló en sus ojos, y también sonrió para sí.

—No te preocupes por él, volverá en dos semanas cuanto mucho —aseguró atrayendo su atención. Le invitó silenciosamente a que se colocara a su lado, y Sakura así lo hizo. Ambos admirando los primeros rayos del nuevo amanecer—. Por lo pronto, también debemos ponernos en marcha.

—¿A que se refiere?

—Tenemos que hacer que Jiraya-sama lea la carta que escribimos, es difícil contactarlo —aseguró—. Él es la única persona en el mundo que quizás sepa sobre tu extraño don, así que debemos comenzar en su búsqueda. Mientras tanto, debes practicar la absorción de energía vital.

La chica volteó a él, el rostro de su tío lleno de convicción la convenció de que él no sabía nada al respecto de que podía ver recuerdos de otras personas, ya le había explicado en estos días todo lo que sucedió y la manifestación de sus extraños poderes, que incluso para ella le parecían de cierta manera abrumadores.

Se suponía que un Mestizo era débil y no contaba con los dotes de su línea sanguínea de Cazador Haruno, y ahí estaba, pudiendo absorber energía vital, no solamente de animales, sino posiblemente de toda criatura; aquello le aterraba de sobremanera ya que en un descuido podía matar incluso a sus amigos, y Kakashi lo sabía.

—Está bien, tío.

La sonrisa apacible que le dedicó Sakura lo reconfortó y le hizo saber que todos los sacrificios que hizo a lo largo de esos años valieron la pena en este momento, verla viva y estado a su lado. Llenándose cada día de convicción a la vida y recuperando sus propias fuerzas que creía perdidas en lo profundo de su encierro.

Lo cierto es que, a causa de que Sakura manifestó el rasgo de los Cazadores Haruno en poder absorber energía vital, esperaba con cierta precaución a que el otro rasgo peligroso se manifestara en ella, por eso debía enseñarle a controlarlo o no soportaría la carga que estaría próxima a venir.

Debía comenzar a preparar a la última heredera.


1Wakizashi: Espada japonesa que sustituía a la katana cuando no se contaba con ella. Los Samurái lo utilizaban para defensa en espacios cerrados, podían dormir con tales espadas para repeler cualquier ataque cercano. Al ser pequeña les daba ventana en los espacios pequeños y cerrados.

¡Hola! Otra actualización de este fic. Por fin doy por concluido completamente el "arco" con todo esto del secuestro de Sakura, dando hincapié a los futuros problemas cómo la presencia de Fugaku, en el capítulo anterior vimos al Alfa anciano que se acerca y el inminente peligro de Akatsuki que aún sigue rondando en busca de Sakura.

Comentado sobre este capítulo, Neji ha salido de acción, Gaara por fin tuvo la autorización para quedarse junto a Sakura. La plática de Sasuke con sus hermanos abrió de nuevo una brecha que apenas se estaba cerrando, cada vez que están cerca de lograr que Sasuke crea en ellos sucede algo que le hace alejarse de nuevo.

Pero ¡vaya! Sí que les he traído tremenda escena SasuSaku, ¡por fin se besaron! Bueno, Sasuke besó a Sakura estando dormida y tuvieron un tierno momento, pero personalmente me encantó. La introducción a las dudas de Sasuke se encargó de ponerlo Naruto en el hospital y él no pudo estar tranquilo los días consecutivos.

Un comentario adicional: en la versión antigua esto no sucedía, ciertamente hay escenas que quité y otras que coloqué conforme a la trama del momento. Pero el rumbo sigue siendo el mismo.

El próximo capítulo nos encaminaremos al comienzo de lo que sería la otra mitad del fic, nos vamos acercando con seguridad a la verdad, Sakura tiene que pasar por pruebas junto con Sasuke, pero será más pronto de lo que imaginan. Así que doy por concluida la "primera parte" del fic: la última heredera. ¡Ahora sí se viene lo genial! Si se preguntan porque estamos llevando varios capítulos, es porqué al reeditar decidí separar algunos capítulos dónde el concepto era largo para no se les hiciera pesada la lectura.

¡Muchas gracias por leer, por sus comentarios y vistos! Espero que haya sido de su agrado, cuando vengan a ver una nueva actualización vendrá, se vendrán los sucesos que ocurrieron cuando Sasuke estuvo con Sakura de niña y aquel misterio de "su muerte". Pronto, pronto.

Se me cuidan, tomen mucha awa y coman verduras (¿

¡Nos leemos pronto!

Alela-chan fuera.