22
Promesas rotas
Términos dentro del fic.
—Auras, clasificación y color de aura
Humano: azul celeste.
Cazador Puro: blanco.
Cazador Impuro: morado.
Lobo: rojo.
Vampiro: gris.
Felino: verde.
Mestizos-Híbridos: negro.
Ribus (demonio inferior): naranja.
Medium (demonio intermedio): amarillo.
Exoctis (demonio único en su especie): café.
—Fujun'na hanta
Significa "cazador impuro" un título irónico conforme a la situación. Son Mestizos que se someten a un riguroso entrenamiento en los cuales se especializan en el arte de proteger a quien los contrate. Mayormente sean demonios o Seres Sobrenaturales. Es un oficio antiguo que se remota a los principios de su existencia, pues cobran por sus servicios y ejercen cualquier trabajo que se les presente. También son mercenarios, intermediados de información al mejor postor.
—Consejo Real
Es un conjunto de Cazadores Puros e Impuros que dictaminan las leyes en el Mundo Sobrenatural cual pertenecen. Tienen la función de juzgar a cada Cazador por sus actos cometidos dando una sentencia cómo castigo.
20 de junio del 2016.
Lúxor, Egipto.
Noche.
Shikamaru suspiró fuertemente al dejarse caer en su asiento dentro del avión, en su boleto visualizó su destino de regreso a casa con pocas noticias del paradero de Jiraya. Hasta el momento sus cartas habían sido enviadas exitosamente a los puntos que comúnmente el hombre visitaba paulatinamente, contando que el tiempo era relativo, pasarían incluso años para que leyera esas cartas; pero Sakura no contaba con años, progresaba tan rápido que cuando aprendía una habilidad otra surgía.
Recordó los informes que leyó de sus nuevas habilidades, cada vez le impresionaba el alcance de la chica siendo Mestiza. Él como Cazador, reconocía particularmente sus poderes, son pocos los de su especie que se posicionaban en el mundo con tanta rapidez y eficacia, contando que tenía a muchas personas detrás de ella que le ayudaban a mejorar, era de esperarse.
¿Ambicionar en tener de aliado a Jiraya? Pensó que en la osadía de Kakashi, una acción el cual le sacaba una sonrisa de lado. Sería muy problemático, pero por estas razones le es fiel al Cazador Haruno. Entre otras personales, por supuesto.
—Quien hubiera imaginado encontrarte aquí, Cazador —dijo una voz femenina a su lado.
Giró su cabeza al costado topándose con unos ojos aguamarina observándolos con intriga, una sonrisa grutesca adornando sus labios femeninos. La rubia se le hizo extrañamente familiar y después de un segundo de pensarlo detalladamente, recordó a la hermana de Gaara que detuvo con su técnica de sombras. Le pareció sospechoso tras analizar su presencia en el mismo avión que se dirigía a Tokio.
—La rubia —expresó con aparente desinterés Shikamaru, tomando un vaso con agua del carrito que empujaba la azafata por el pasillo—. ¿Qué te trae por estos rumbos? Estás muy lejos de casa.
Y bebió sin prisas, esperando a que Temari contestara. Al parecer la mujer no tenía intención de ser cautelosa y reservada porque emitió un monosílabo con un gesto de obviedad.
—Voy a buscar a mi hermano. Desterré de mi Clan, así que puedo llevarlo conmigo sin miedo a represalias.
Shikamaru imaginó la expresión que seguramente pondría Sakura al toparse cara a cara con Temari. Habría pelea.
—No creo que Gaara deseé irse contigo —objetó demasiado seguro tras terminar de beber el agua, dejando el vaso sobre la mesita frente a él—, se ha adaptado bien a su entorno y arrancarlo de su zona de confort lo haría inestable.
—Gaara no sabe lo que quiere, por eso es mejor que lo lleve conmigo —respondió ella seca, borrando todo rastro de burla y osadía.
El Cazador intuyó que se avecinaba una riña severa de ideas y conceptos conforme a la libertad de Gaara, por qué debía quedarse/irse de su propio discernimiento y las consecuencias positivas y negativas que conllevaba. Así que simplemente cruzó los brazos sobre su estómago y cerró los ojos, dispuestos a ignorar las palabras de la rubia.
Por su lado, Temari lo miró con mala cara y continuó refunfuñando sobre su falta de tacto mientras retomaba indignada la lectura de la revista.
22 de junio.
Tokio, Japón.
Departamento de Kakashi.
Mañana.
Despertó de pronto con el corazón latiéndole a mil y soltando apenas una respiración profunda. Tuvo la sensación de venir de un sueño lejano y sumamente doloroso por lo que se tocó el pecho pensando en la sensación de una espada atravesando su corazón. Lo único con lo que se topó fue su ropa, por un segundo no pensó en nada más y se sintió aliviada, aflorando el agarre al instante. Lo sintió tan real que la punzada seguía latente en su pecho.
Lo único que no se esfumó fue el eco de la incomodidad en pensar a que alguien quizás la hirió mientras dormía, lo descartó por completo al sentirse segura de un momento a otro al tener unos fuertes brazos aprisionándola gentilmente. Se permitió cerrar los ojos y apoyar su cabeza en un torso firme...
Un momento ¿torso firme? ¿Brazos alrededor de su cuerpo?
Abrió los parpados de sopetón y alzó su rostro topándose con unos ojos oscuros que la observaban desde arriba con una chispa de curiosidad. Los suyos fueron recorriendo cada rasgo de sus gráciles facciones hasta que su vista recayó en sus labios y los recuerdos fueron fluyendo de golpe en su mente adormilada, haciendo que soltara una exclamación de vergüenza combinada con incredulidad.
—Buenos días ¿dormiste a gusto? —preguntó el pelinegro con esa sonrisa retorcida que le robaba el aliento.
—Sasuke... —susurró atónita.
Lo recordaba perfectamente: se habían besado y dormido juntos. ¿Cómo terminaron así? El calor en sus mejillas fue intenso, pasando la escena con tanta frescura en su mente que pronto se sintió cohibida al estar en tal posición de desventaja claramente para ella.
Sin ser consiente buscó todos los ángulos posibles escondites y pedir que Sasuke no la viera avergonzada o soltara alguna de sus palabras crueles al respecto de lo ocurrido; la parte racional de su cabeza reclamaba su cobardía al no mirarlo directamente y evitar enfrentarlo; y la otra parte sentimental le expresaba que siguiera sus deseos y simplemente dejarse llevar.
Indecisa, no supo que obedecer, así que decidió por el momento que era mejor escapar, intentó deshacerse del agarre, su objetivo más cercano: el baño.
Sus intentos de escape fueron frustrados. Pasó de estar de lado a boca arriba a un cuerpo firme sobre ella poniéndola más nerviosa, y es que no tenía a cualquiera encima.
El azabache la miraba con ojos entrecerrados, antebrazos apoyados a los costados de su cabeza y torso sobre ella dejándola aprisionada entre sus brazos. Se encogió de hombros y sintió sus mejillas más calientes, no se atrevió a mirarlo a los ojos y ninguno dijo palabra alguna. Cada quién lidiaba con sus propios pensamientos y sentimientos, pero en lo que respecta a él los tenía bien definidos.
—¿Planeabas escapar?
—Yo no... —Se aclaró la garganta al sentir su voz débil— iba a escapar. Solamente quería ir al baño.
Pero claramente no lo engañó, lo vio fruncir el ceño y al mismo tiempo acercarse a su rostro. Todo su cuerpo reaccionó de inmediato: tensa, nerviosa, ojos inquietos que inevitablemente no se apartaron de él en todo momento. Sus narices rozando y respiraciones entremezclándose, la pelirrosa experimento el mismo retorcijón en el estómago de anoche.
Inconscientemente su cuerpo reaccionando ante él a un palmo de distancia, entreabriendo sus labios.
—Recuerda que aún tienes una deuda pendiente que pagar —afirmó a medio susurro, Sakura comprendió que se refería a los besos de anoche. Hoy no se sentía lo suficiente atrevida ni valiente para intentar decir algo más, sin embargo...
Deseó más que nada ese besó que no llegó.
El peso extra se alejó de su alcance. El chico se había apartado de encima suyo y sentado en la orilla de la cama dándole la espalda, Sakura de inmediato apoyó un codo en el colchón y lo miró un poco decepcionada, mas no lo admitió abiertamente. ¿Qué le sucedía? Era de suponerse que lo de anoche no se repetiría, solamente estaba jugando con ella, la sola idea trajo a ella un dolor similar a una acuchillada en su corazón.
Intentó ser objetiva, después de todo ella le siguió el juego a sabiendas de las consecuencias. Él pondría distancia, por supuesto, desde siempre le ha dejado en claro que se trataba de su deber protegerla y que no estaba interesado en más cercanía; aunque su actitud demostrara lo contrario en ocasiones.
Se levantó de la cama casi arrastrando los pies buscando su toalla olvidada en el respaldo de la silla anunciando sin palabras que necesitaba su espacio, en cuanto tomó el pomo de la puerta, la presencia de Sasuke detrás suyo la detuvo.
—Por si no te importa tomaré un baño matutino —dijo Haruno corriéndolo implícitamente.
Se esforzó en no voltear en el último segundo, pero en ese instante los labios de Sasuke recayeron en la parte descubierta de su cuello. Tuvo un estremecimiento y respingó, sus ojos se ensancharon y brillaron al voltearse y verlo dirigirle una mirada serena y a la vez llena de calidez.
La abrumó por completo las emociones, llevándose la mano a dicha parte, tratando de no hiperventilar por su repentina y ansiosa acción.
—¡Uh-!
—¿Deseas algo especial para desayunar? —le interrumpió.
Su pregunta la desconcertó, pensó que únicamente intentaba desviar su atención. Atinó a considerarlo o fingir que lo hacía, estaba más concentrada en hallar una respuesta a sus acciones tan inusuales y cariñosas a con ella. Vale, de un tiempo para acá Sasuke acariciaba los pómulos de su rostro, lo había pillado mirándola y en ocasiones la abrazaba sin previo aviso, el que se haya agregado unos besos...
—¿Omelette? —Al final su respuesta sonó más a una pregunta confusa.
Lo vio enarcar débilmente una ceja y la sonrisa relampagueó en su rostro. Maldita sonrisa que la dejaba embobada.
—Omelette será —afirmó asintiendo y por fin alejándose.
No esperó ni dos segundos antes de meterse rápidamente al baño pegando la espalda a la puerta, soltando el aire que retuvo en sus pulmones y deslizándose hasta quedar sentada. Tocando su pecho, apretando la toalla entre sus manos, se convenció de que todo lo que vivió anoche, los besos, las caricias, sus palabras dulces, todo; no se trató de un sueño que su subconsciente le obligó a pensar en el momento.
Fue real.
En verdad sucedió.
Sasuke la besó, acarició su alma con sólo mirarla.
Llevó la toalla a su rostro intentando controlar sus emociones. Justamente cuando creía que su mente se aclaraba conforme a sus sentimientos aparecía él y desconectaba todas sus ideas y sentidos, haciéndole caer bajo sus encantos, ¿y cómo no resistirse a semejante hombre? La camisa que traía puesta tenía dos botones desabrochados exponiendo la venda, cabello rebelde que le daba un aire extremadamente sexy, esto sumando aquella sonrisa encantadora que esbozaba sólo para ella.
¡Pero qué cosas estoy pensando! Se reclamó en su mente agitando su cabeza e incorporándose directo a la bañera.
Definitivamente tenía que ser un sueño o no sabría cómo lidiar con esto.
El azabache estaba concentrado en sus pensamientos mientras preparaba el desayuno, en su espacio se encontraba su soledad y él pues desplazó la presencia de Gaara en la sala, hasta ahora solamente cruzaron un saludo y se fue directo a la cocina encerrándose en sus memorias, el pelirrojo lo captó de inmediato y decidió no molestarlo.
Recordando y analizando lo que sucedió anoche, admitió que se dejó llevar por sus propios deseos cuando no debió ser así y se apresuró demasiado con Sakura ¿lo habrá considerado una falta de respeto? Quiso creer que no fue así, ella le correspondió en todo momento, incluso durante la mañana, pudo intuir y sentir su anhelo a que la besara, pero no lo hizo.
Todavía no tenía muy en claro las intenciones de la chica ¿guiada únicamente por el deseo o costumbre? Todas sus acciones parecían esconder algo más, la mirada que le dirigía de un miedo indescifrable para él que escondía muy bien detrás de su anhelo. Pero se arriesgaba y se dejaba llevar.
Él siendo el que daba el primer paso debía ser cuidadoso y analista, pero su corazón actuaba por primera vez dejando de lado la razón y las posibles consecuencias.
Por eso no evitaba el preguntarse: ¿En qué juego placentero se involucraron?
Admitía que este progreso inesperado le beneficia, ya no tenía que inventarse ninguna excusa para acercarse y besarla o incluso tocar su rostro o cabello como le gustaba.
Sus divagaciones fueron cortadas al detectar el aroma de Kakashi inundar la estancia. De reojo lo observó sentarse en una de las sillas sin apartarle su mirada circunstancial de encima, intuyó lo que diría, así que se concentró de nuevo en terminar el desayuno.
—¿Por qué no fuiste directamente a entregar el informe? —cuestionó Kakashi a sabiendas de sus razones, pero aun así prefirió preguntar.
—Supe que Ino apareció en los alrededores de Sakura —respondió sin rodeos como de costumbre. Moviendo sus manos colocando el omelette en el plato, no se molestó en voltear y confrontarlo de frente. Sus razones son válidas para él y debía ser lo más importante—, está demás decir cuales son mis prioridades.
Imaginó el ceño fruncido de Kakashi, no le importó en lo absoluto, no se arrepentía de haberse desviado de la alcaldía a su departamento con la preocupación latente de que algo posiblemente le sucedería a Sakura. No es que confiara a los demás, en su ausencia había ocurrido nada grave, pero con Ino debía ser precavido: estaba hecha de la misma madera que él. Y teniendo un pensamiento similar, conocía muchas formas de abordar a una presa y aniquilarla e Ino no dudaría en utilizar alguna de esas tácticas.
—Concuerdo contigo sobre las prioridades —advirtió el Cazador con un tono de voz reñido, por lo que Uchiha enarcó una ceja a su dirección. El rostro del hombre estaba serio listo para darle una reprimenda, sospechó que había otra razón por la cual se hallara particularmente enojado—, pero Karin estaba aquí para protegerla en caso de que sucediera un incidente.
El chico iba a responder que la Vampiresa no sería suficiente, pero otra voz lo interrumpió.
—No necesito ninguna niñera, tío.
La aparición de Sakura alertó a ambos hombres, en esta ocasión Sasuke la admiró aparecer por el umbral con su cabello húmedo pegado a sus mejillas, con una blusa verde manga larga y un pantalón entallado negro. Apretando fuertemente el par de guantes entre su mano derecha y una mirada mortal dirigida a Kakashi que ablandó casi de inmediato su semblante.
—No necesito a nadie si me van a mentir —escupió ácida la chica rodeando la mesa, quedando frente a frente del hombre—. Estoy harta de que ser la última de enterarme de quienes me persiguen y la única manera en que me entero es escuchando por accidente conversaciones ¿Acaso pretende mantenerme ignorante a quienes intentan lastimarme?
—Es lo que menos deseo, hija mía —rebatió Kakashi, sus fracciones se crisparon por las palabras de su sobrina—. Sólo no quiero que te preocupes de más, eso es todo.
—Pues ¡muchas gracias por su preocupación! —exclamó Sakura enojada apoyando las manos en la mesa—. No necesito su lastima, lo que quiero es saber cuándo una amenaza se acerca ¿cómo voy a estar preparada si no sé a qué me enfrento?
Desde ese punto, Kakashi le dio la razón. Si ella supiera a que se enfrentarse estaría mejor preparada, sin embargo, no es algo que él haga intencional. Solamente quiere que conserve un poco más su vida normal antes de que la sobrenatural la alcance por completo y sus días soleados se vean oscurecidos por nubes de tormentas que no la dejarían dormir.
Deseaba que disfrutara más de ello, pero reconoció que esos tiempos de paz nunca fueron una opción, ni antes ni ahora, por el simple hecho de existir ya la tenían en la mira. Incluso a Sasuke, ambos, al ser Mestizos, la mayoría de los Cazadores pensaban que merecían la muerte sin miramiento alguno.
—Sabrás como actuar sorpresivamente, por eso tienes entrenamiento —objetó muy seguro.
—La cuestión aquí no es si tengo entrenamiento o no. —La muchacha apunto su dedo sobre la madera un par de veces, detrás sentía la presencia silenciosa de Sasuke que se dedicaba a observar, pero no reparó mucho en él. Estaba enojada y en aumento, sus ojos estaban más oscuros de lo normal—. Si no que todos ustedes me ocultan información. Dígame, en realidad ¿cuántas entidades quieres acabar conmigo?
Kakashi se quedó callado el tiempo suficiente, provocando que los nervios de Sakura se crisparan.
—¿¡Cuántas!?
— Por el simple hecho de respirar y ser quién eres, te buscan. —El Cazador le habló firme, levantándose de su asiento imponiendo su autoridad. Sakura apenas si inmutó a su acción, únicamente alzó la barbilla y siguió desafiándolo—. Sólo por existir.
La comprensión tildó en la mente de la pelirrosa que se enderezó lentamente mientras ensanchaba los ojos, enfocándolo con furia contenida que no tardó de explotar de la peor manera.
—¿Es debido a que soy la próxima Cabecilla de los Haruno? —preguntó, pero no hubo necesaria respuesta para afirmarlo, el silencio otorgó. Una sonrisa ácida surco en sus labios—. Debí imaginar desde el inicio que este título solamente me traería fatalidades al igual que a los demás.
—De una u otra forma la fatalidad llegaría a nosotros —rectificó él con dureza en sus palabras. ¿En qué momento la conversación se desvió de los reclamos de Sakura por ocultarle hechos importantes a la importancia del título en su presente? — Todos conocemos el riesgo de morir y aceptamos la misión de protegerte porque creemos que eres parte de la salvación de nuestro mundo. Todos nosotros.
¿Preferían morir por ella? La muchacha lo vio absurdo desde ese punto a que quienes eran sus aliados estuvieran dispuestos a morir por ella apegados a la idea de que era la salvación a la nueva especie; y todo por la cuestión legitima de que heredaría estas tierras que pertenecieron a los Haruno, entablando un nuevo resguardo para los indefensos.
Teniendo esperanza... muriendo en el proceso...
Fue cuestión de percepción. Sakura giró lentamente la cabeza a Sasuke que se mantenía al margen de la discusión a un costado de la cocina. En cuanto sus ojos se conectaron, supo incluso que él acepto el mismo riesgo que los demás: morir protegiéndola. Lo supo cuando lo observó largamente, y él no se molestó en ocultar sus emociones como en ocasiones pasadas.
En verdad él pensaba de esa manera.
De pronto el zumbido de su mente fue intenso que no escuchó lo demás que Kakashi decía, el ruido fue en aumento paulatinamente que se aisló del exterior, observando sin mirar al frente.
Todo se volvió negro de pronto, pasando una y otra vez frente a sus ojos un escenario dónde todos yacían muertos en la pirámide de cadáveres, rostros conocidos y desconocidos, perturbándose de ver a su tío en medio de ellos, escurriendo sangre a charcos.
Horrorizada, alzó la mirada mientras retrocedía. Aparecieron las siluetas de sus persecutores que intentaban matarla sonriendo brabucones, entre ellos los más visibles eran Izumi y Deidara; los demás siendo sólo contornos con ojos y sonrisas rojas.
Ahogó sin dejar de retroceder hasta que de pronto sintió algo tibio en la planta de sus pies, al dirigir la vista a ellos, se encontró con sus pies manchados de sangre. Dio la media vuelta con temor de encontrarse algo peor. Sus ojos se ensancharon al ver a Sasuke tendido en el suelo con una espada atravesada en el corazón, completamente sin vida y la sangre escurriendo debajo de él.
Gritó mientras se derrumbaba sobre él para abrazarlo, sintiendo un dolor insoportable al perderlo.
Viendo su peor pesadilla volverse realidad.
—¡Es inaceptable! —comenzó a gritar negando tomándose de la cabeza, agitándola sin parar mientras retrocedía hasta casi topar con la encimera de la cocina—. ¡Es absurdo que mueran por mí en vano! ¡No quiero que nadie muera!
Sus gritos alertaron a Kakashi y Sasuke que la vieron temblar deliberadamente mientras sus manos emitían una extraña energía azul mientras seguía negando con fervor.
—¡Si ese es el caso, prefiero morir a que todos se sacrifiquen por algo tan ridículo como la esperanza puesta en mí!
El suelo bajo sus pies tembló. Kakashi observó con asombro la maseta que reposaba en la ventana de la cocina, las raíces rompieron la parte inferior y los tallos crecieron deliberadamente, pegándose al marco de la ventana haciéndola añicos por la presión de estas, recorriendo la barra se agitaron tirando los cuchillos y vasijas sobre esta.
Los tallos se extendiendo rápidamente por toda la pared de la cocina cubriéndola como segunda piel, llegando al pasillo por dónde venía corriendo Gaara al escucharla gritar, no tardó en llegar al umbral, impresionándose por la luz azul que iba rodeando el cuerpo de Sakura.
—¡Sakura, contrólate! —Exclamó el Cazador dispuesto a acercarse al ver cómo alzaba su rostro ahogando un grito, ojos verdes que cambiaron constantemente a azules y viceversa sin detenerse. No lo escuchó en lo absoluto. Temió por ella, a que el poder que yacía en su interior la acabase en ese momento.
Pero Sasuke actúo en su momento de duda. Estando más cerca de ella, se aproximó por detrás inmovilizando envolviéndola en un abrazo aprisionador, bajando las manos contra su vientre y apegándola contra él, aun así, Sakura no dejó de ejercer fuerza y la luz crecer.
No permitió que su desesperación al ignorar cómo controlara le ganara, ejerció la fuerza necesaria cuidando no lastimarla. Ella no dejaba de aumentar su energía y a este pasó terminaría por destruir el departamento con la fuerza de las raíces, ni siquiera Kakashi que le exclamaba que se controlara no parecía surtir efecto; lo vio mover velozmente las manos dispuesto a realizar un sello con la esperanza de contenerla.
Apretó los dientes y contradijo en acciones lo que el Cazador estuvo a punto de hacer, giró de un movimiento a Sakura quedando frente a él, por un momento observó sus ojos cambiar de color a azules. Cerró los parpados y al abrirlos el Manguekyo Sharingan coloreó sus pupilas, el rojo carmín resplandeciendo cuando la enfocó directamente a los ojos.
—Detente, Sakura —ordenó.
Casi de inmediato la luz de sus manos fue culminando y sus ojos titubearon hasta volver a ser verdes, quedándose sumamente quieta respirando con fuerza, mirándolo como si no creyera lo que estaba pasando.
Las raíces dejaron de extenderse por el departamento, habían llegado hasta el recibidor, a nada de toparse con la puerta principal. El suelo también fue víctima de las enredaderas, al igual que algunos muebles como la mesita cuyas patas se mezclaron con lo verde de la vegetación. Y el lugar donde todos se quedaron de pie, evitando el contacto humano.
—Respira profundo —susurró el azabache suavemente contra su oreja. Sakura se mantuvo tensa cuando se percató de lo que estaba sucediendo, mirando a su alrededor las raíces tapizar toda la cocina. El rostro preocupado de su tío que permanecía a la misma distancia que Gaara, esperando un movimiento de su parte. Hizo caso a la indicación del muchacho y lo miró.
Pase a la situación en que se encontraba, encontró de cierta manera atemorizante los ojos de Sasuke, la figura de sus ojos no tan desconocida para ella; visto únicamente en los libros antiguos que leía en sus estudios. Los ojos de los Uchiha, antes considerados una bendición, en el presente lo consideran una maldición por sus pecados o eso escuchó a palabras de Hikoro.
¿Cuál pecado enorme tuvo que cometer Sasuke para obtener esos ojos?
Inhaló con fuerza siguiendo las acciones del chico que la sostuvo con sus brazos fuertes, sus propias piernas temblaban.
—Así... vuelve a intentarlo —Sin darse cuenta, la voz del azabache parecía arrulladora y a cierto punto, tranquilizadora que le estimuló a cerrar los ojos y repetir la acción.
Estuvieron así unos momentos en que el cerebro de la chica procesó lo ocurrido, mientras los brazos de Sasuke seguían firmes a entorno a su cuerpo, lo único que pudo escuchar fue los latidos de su corazón sincronizándose con el suyo al igual que su respiración.
Poco a poco fue recobrando su control, pasando la mirada a su alrededor. Ahí Kakashi y Gaara la veían preocupados. La culpa le pego en lleno al ver el desastre que provocó con su enojo.
—Yo... lo siento tanto... no quería...—Se miró las manos temblorosas libres de sus guantes, con miedo a tocar a Sasuke y absorber su energía.
Había hecho engrandecer la plantita que Hikoro trajo a escondidas el día anterior con la excusa de alegrar el departamento. Kakashi se había deshecho de cada planta del lugar, al principio no entendió porque hasta que hizo creer la flor.
Fue precavido para que ella no se descontrolara.
Ya no soportaba esto. Cuando creía saber todo de sus propias habilidades aparecía una nueva.
No... ya no más.
Se soltó bruscamente de Sasuke y huyó hacia el pasillo evitando verlos.
—¡Sakura, espera! —gritó Kakashi yendo detrás de ella.
La siguió a prisas y no encontró rastro de su sobrina en la sala, la prueba de que salió del departamento fue la puerta principal que permaneció abierta anunciando su huida. Se llevó las manos a su rostro intentando controlar la repentina ansiedad, fue consiente de los muchos pensamientos que pasaban en la mente de Sakura, este poder lo manifestó de la peor manera al no saber controlar sus emociones.
Pasos detrás de él. Sasuke se acercaba abrochándose el cinturón de sus cuchillos. Lo miró a los ojos unos segundos.
—Voy detrás de ella —avisó pasando de largo, una vez que tomó el picaporte de la puerta, se giró a él entrecerrando los ojos—. Intentaré razonar sobre lo ocurrido, pero piensa muy bien cuál será tu excusa por haberle ocultado esto.
—Sabes que no lo hice a propósito.
El chico asintió a medias.
—Lo sé, pero tomar en cuenta su reacción. Ya está asustada por su que puede absorber la energía vital y la misteriosa distorsión de acceder a los recuerdos de los demás, agregarle una habilidad más la perturbaría. —Le hizo ver con cierto afán a que entrara en razón cual consiguió al ver el desosiego en el rostro del hombre.
No quería ser duro con Kakashi, pero ya era momento de hacerle ver, aunque él mismo fuera un cínico porque se excusaba detrás de él por no tener el valor suficiente para hacerle frente a las dudas de Sakura.
—He respetado tu decisión en no decirle sobre las habilidades que posee, pero no cuentes a que permanezca por callado por más tiempo.
Y cerró la puerta a sus espaldas dejando atrás la ruidosa mente de Kakashi.
Medio día.
Samuel observó la entrada al distrito mientras iba al volante, a su lado, Sai pasaba su mirada superior sobre todo aquel ser que caminara por la vereda. Secretamente entornó un poco los ojos y luego los entrecerró. No cabía en su mente la egocéntrica actitud de su primo, de todas las actitudes que existían, tenía que poseer una insoportable.
Y no sólo eso, al ser el único de los hijos de Fugaku que permanecía en el Fuerte, se le concedió por derecho el título de próxima Cabecilla del Clan Uchiha una vez que su tío se retirara del mandato. Para eso quizás faltaran más de diez o veinte años —no si antes Fugaku moría, lo cual es prácticamente imposible— y Sai no dejaba pasar la oportunidad de restregárselo a todo el Clan.
Creía que todos debían hacer su voluntad cuando ordenara, lo demostró en cuanto se paró en la comisaría a visitar a Shisui y lo obligó que le diese toda la información de la chica pelirrosa que andaba en busca. No comprendió el repentino interés de su primo por encontrarla y sigue sin entenderlo.
Pero con Sai no debía haber una razón profunda detrás, si quería algo simplemente lo tomaba, y si esa chica era algún ser Sobrenatural quizás la estaba cazando para aniquilarla y así pasar el tiempo. Después de todo Fugaku no lo llevaba de casería con ellos alegando que debía hacerse cargo de las cosas desde la oficina.
Debía aburrirse horrores y la mejor distracción qué encontró fue la chica. A pesar de que seguramente pertenecían a distintas especies se compadeció de ella, de lo que estaba a punto de experimentar.
—¿Estás seguro de qué esta es la dirección? —inquirió Samuel dándole un vistazo al copiloto.
Sai bufó y cerró la carpeta de sopetón.
—¿Acaso estás dudando de mi capacidad de interpretar direcciones? —rechinó los dientes viéndose enojado por tal ofensa.
El Cazador menor pidió paciencia. Samuel era una persona sumamente tranquila que prefería evitar los conflictos y mantenerse al margen lo más posible, e incluso tenía sus propios ideales que ocultaba evitando llevarle la contraria a los Jefes; pero su tolerancia ante Sai cada día era menos.
—No. Lo pregunté porqué no parecer ser una zona segura —comentó al ver los alrededores.
—Cómo sea. —Le restó importancia a su comentario— Estaciona en dónde sea, iremos a pie.
El ojiazul asintió a medias y estacionó automóvil frente a un pequeño parque infantil que apenas seguía de pie. Una vez fuera, Samuel se dedicó a mirar los edificios y de pronto tenía la carpeta estampada en el rostro, frunció el entrecejo mientras la tomaba y veía a Sai alejarse por la calle.
—¡Léelo, ignorante! Y cuando te armes de conocimiento sígueme —dijo caminando con su porte habitual y andando por la calle hasta los edificios.
Una vez más, Samuel pidió paciencia al abrir la carpeta y seguirlo. De reojo solamente leyó la información que prácticamente no era nada más que la dirección de su vivienda y su antiguo empleo, Ichiraku... había escuchado de alguna parte el restaurante.
Le restó importancia y siguió a Sai a prisas antes de que lo dejara atrás.
Su búsqueda por la chica no duró más de unos minutos después de que contactara a Naruto y le preguntara si acaso se encontraba con él; en cuanto le confirmó que no, pensó en el único lugar en que se le pasó por la mente.
Abrió la puerta del pequeño departamento. El reciente aroma de Sakura pegó a su rostro reafirmando sus sospechas de que en su antiguo hogar se refugió de todo lo exterior, el único lugar en que aún podía regresar sin que nadie la esperara y cuestionara sobre su ser. Cerró suavemente la puerta y se quitó la gabardina dejándola sobre el sillón.
Reparó que ni siquiera se quitó los zapatos e ingresó, así que hizo lo mismo y miró a su alrededor. No cambió casi nada desde la primera vez que piso el lugar, únicamente unos muebles ausentes que Tenten iba vendiendo ya que al vivir con Kakashi no los necesitaría. Pasó por todo el lugar y no halló a la chica, no había muchas habitaciones en ese departamento por explorar, así que debía estar en uno solo.
Caminó sin molestarse en ser cauteloso hasta llegar al dormitorio cuya puerta abierta reflejó una figura sentada en el suelo, dando la espalda al umbral. Respiró finalmente tranquilo al tenerla frente a sus ojos y se quedó ahí unos instantes antes de avanzar a ella.
En silencio se posicionó a su lado, bajando la mirada se percató de que Sakura tenía esparcido a su alrededor fotografías. Reconoció varias de ellas que incluso él tomó en su infancia, un secreto que aún guardaba para él esperando a ser revelado. El problema: sus inquietudes se basaban en cómo lo tomaría ella, por eso prefería callar por el momento.
No veía su rostro desde arriba, pero las manos femeninas de movieron a la fotografía de su familia, la última que se tomaron antes de que el matrimonio muriera en ese accidente.
—¿Sabes? Hoy es uno de esos momentos en que los extraño demasiado. —Su voz salió suave, con pizcas de tristeza. Sasuke se dedicó a escucharla—. Pero... también me pregunto, si hubiéramos estado en la misma situación ¿ellos me dirían la verdad de mis poderes, o, igual que mi tío, se quedarían callados?
Siguió acariciando la fotografía sin esperar una respuesta, cual llegó de la persona que menos quería escuchar.
—Te lo hubieran ocultado por tu bien —respondió él.
La sonrisa amarga de Sakura no tardó en aparecer.
—Sí, por mi bien —repitió arrugando la fotografía antes de flexionar las rodillas y esconder el rostro entre ellas—. Estoy cansada de que todos lo hagan. Incluso tú... me ocultas cosas.
El modo en que lo dijo le alertó. El espacio se extendió sobre entre ellos, el mismo que le costó conseguir y prevalecer. Un abismo abriéndose deliberadamente ahora que los sentimientos de ambos era un revoltijo.
Entrecerró los ojos considerando cuales de todas las cosas se refería. Se odió asimismo por ser hipócrita en esa parte, alegando a los demás que no debían subestimar su capacidad de sobrellevar todo cuando él fue uno de los primeros en hacerlo y hasta la fecha, sin ser consciente, lo seguía haciendo.
Y de una manera u otra, le afectó a ella, a su propia confianza.
—No entiendo a qué te refieres.
Una sonrisa se asomó en los labios de Sakura, apenas la alcanzó a percibir pues su cabello largo le impedía un poco la vista.
—¿Crees que no me daría cuenta de la fotografía que falta? —preguntó alzando por fin la vista a él, señalando las que están esparcidas a sus pies, él las miró una por una haciendo memoria escuchando su voz recitándolas—: "Ten presente por quién te mantienes de pie. No dejes que los sentimientos negativos rijan nuevamente tu vida, para ti U.S"
El muchacho la miró ensanchando los ojos, ella lo sabía.
—Al principio no comprendí a quién iba dirigida por las iniciales hasta que supe que estuviste conmigo en mi niñez ¿a quién más le interesaría una fotografía de mí cuando era niña? ¿por qué tanta importancia? —Se preguntó abatida, acariciando el suelo con sus dedos desnudos, triste sin escuchar más que sus respiraciones. Se incorporó poco a poco sin voltearse a mirarlo, más bien enfocando las imágenes a sus pies—. Tú querías que no lo supiera desde el inicio y así evitarte mi posible hostigamiento ¿verdad? Aunque si me hubieras explicado desde inicio no tenía por qué hacerlo. Lo hubiera entendido.
Apenas lo miró sobre su hombro con una sonrisa triste.
—Supongo que incluso hubieras preferido que no supiera para seguir con esto.
Sasuke reaccionó finalmente a sus palabras y le envió una mirada severa.
—No negaré que lo hice, pero no por las razones que piensas.
—Eso ya no importa —dijo volviendo la vista al frente más quebrantada de lo que se hallaba—, todos me mienten y ocultan cosas, no confían en mí. Si es así no tiene caso que siga aquí, puedo irme a dónde sea y así todos no se preocuparían por "protegerme".
¿Irse? Por un momento Sasuke se rio internamente con gracia ¿acaso pretendía alejarse de ellos? ¿De él? Comprendía por qué su arrebato impulsivo, la chica era temperamental y temeraria, esta decisión entraba en su comportamiento. Estando herida y creyendo que nadie confiaba en ella lo suficiente para ponerla al tanto de lo que sucedía a su alrededor.
—Eres tan ingenua.
Sus repentinas palabras provocaron que la pelirrosa frunciera el ceño y girara finalmente su cabeza a él, confundida y a la vez desafiante.
—¿Cómo dices?
El chico se acercó más a ella que permaneció firme en su lugar, desafiándolo con los ojos y barbilla alta, pupilas brillando con los rastros del enojo de horas atrás. Veía en ellos la chispa que detonaría de nuevo en cualquier momento, pero no les temía a sus poderes. Lo que realmente temía era a las palabras y acciones de Sakura al cumplirlas.
Dejó atrás el rastro de burla y compuso una expresión seria.
—Lo que escuchaste. —Apresuró a decir, bajando su cabeza hasta que sus narices rozaron. La respiración de Sakura se aceleró un instante—. ¿En verdad piensas que permitiré que te marches sin más?
La chica parpadeó, desconcertada por su osadía de creer que la controlaría.
—No te estoy pidiendo permiso —rebatió casi indignada dando unos pasos atrás.
La sonrisa cínica que le regaló Sasuke le dio realmente escalofríos agradables.
—Yo tampoco —Concordó de lo más pasivo pase a la situación, eso le dio mala espina, él se giró a la puerta—. Así que empacaré nuestras cosas e iremos a donde tú quieras.
—¿Nuestras? —Sakura lo miró similar a que le hubiera salido un tercer ojo—. Creo que te falla la audición. Me voy so-la. —Mientras hablaba iba dando la vuelta a su armario dónde aún conservaba parte de sus pertenencias. Abrió la puerta—. No pienses en detenerme que utilizaré toda mi determinación para irme y no-
De pronto la puerta que abrió fue cerrada bruscamente y su cuerpo girado al frente quedando aprisionada en el torso de Sasuke, que la miraba desde arriba con tanta intensidad, de la misma forma que la noche anterior. Por un instante se sintió realmente intimidada por esos ojos que parecían devorarla por completo.
Se le fue la respiración cuando sus labios quedaron casi sobre los suyos. Su respiración se cortó y fue incapaz de hablar, con la lengua pegada al paladar y los nervios a flor de piel en tenerlo tan cerca, a un palmo de distancia, casi besándolo.
—¿Piensas qué te dejaré ir después de lo que ocurrió anoche? —preguntó él con voz ronca acariciando su mejilla con sus dedos, tan delicadamente como si se tratase de una muñeca de porcelana. Sus ojos negros no la dejaron de observar en todo momento, moderando su voz—. Tienes una deuda que pagar ¿no eres una mujer de palabra?
—No mezcles las circunstancias —logró decir, tensando los hombros y sus labios temblando—. Lo único que quiero es...
Se quedó callada abruptamente ¿Cuál era su verdadera intensión? Tenía la oportunidad de decir que buscaba su opinión en cuanto estuvieras en dilema en decidir sobra sobre su vida; pero en realidad escondía su más profundo deseo.
Lo que realmente anhelaba era saber y conocer, era razón por la cual carga un título tan importante y porqué debía aceptarlo sin más.
¿No había una razón para ello? Un día simplemente le dijeron que sería la Cabecilla, sin explicación, sin preguntarle si quería aceptarlo o no, la forzaron a hacerlo. Lo que hubiese querido era tener el libre albedrió con la opción de aceptarlo, no que se lo impusieran de sopetón dando por hecho que lo aceptaría sin cuestionarlo.
Lamentablemente aún no se era capaz y no lo aceptaba.
—¿Qué es lo que realmente quieres, Sakura?
Tu confianza.
El cuestionamiento de Sasuke la obligó a enfocarlo de nuevo, a punto de volver a llorar. Con el nudo de su garganta y la opresión de su pecho, se llevó las manos allí, apretándolas contra sí creando su propia barrera. No le vio el caso ser sincera cuando él le ocultaba cosas, se entristeció al saber que lo que sucedió anoche no sería más que algo superficial para el chico cuando para ella lo fue todo.
Sentirse querida por él y sentir su corazón explotar de emoción al recibir sus caricias pensando en que correspondería. Ciertamente que ingenua había sido.
No respondió su pregunta y el silencio que se formó entre ambos fue intenso, mirándose mutuamente intentando leer los pensamientos del otro. La tensión del ambiente fue nivelándose a medida que Sasuke no dejaba de acariciar suavemente su rostro con esmero y delicadeza, su cabello largo como si fuese el tesoro más valioso. Quiso apartarle la mano de sopetón y no extender su sufrimiento, pero al verlo, su rostro parecía de lo más tranquilo y sereno, pocas veces había expresado esa emoción.
Algo en su mirada no le permitió apartar la suya, casi embelesada sin demostrarlo realmente queriendo que la envolviera una vez más en sus fuertes brazos y la besara hasta dejarla sin aliento. Cerró los ojos al percatarse de sus pensamientos ¡Estoy enojada con él, no debo pensar en sus labios!
Repentinamente la mano de Sasuke se detuvo sobre su piel y haciendo que lo mirara dudosa, vio sus ojos negros oscurecerse un poco más, alertándola, un escalofrío se extendió en su columna.
Él acercó su rostro a escasos centímetros, cuando habló sus alientos se entremezclaron.
—Quieres que te bese. —Su afirmación provocó que ella se sonrojara ligeramente intentando mantener su cabeza fría ¡estaba enojado con él! No debía ceder—. Lo deseas.
No, quiso responder, pero su corazón la delató. Rostro serio y mejillas sonrosadas.
—Lo que realmente deseo es que confíes en mí y no me ocultes nada —sus palabras salieron atropelladamente, y su gesto fue de lamentación. La mano que la acariciaba se detuvo abruptamente y de nuevo una mirada a los ojos—. Es lamentable que no todos nuestros deseos se hagan realidad.
Deseos. Él llevaba reprimiendo los suyos por mucho tiempo que lo carcomían por dentro y no lo dejaban en paz, las reglas que se autoimpuso le ayudaban a mantenerse calmado.
Su mano se contrajo a un costado de su cabeza al escuchar el timbre resonar una y otra vez. Sakura apartó la vista y Sasuke se rehusó a retirar sus brazos.
—Tengo que abrir la puerta —aseveró la chica sin moverse ningún centímetro—. Pueden ser mis vecinos.
Ojos negros se entrecerraron peligrosamente ante su petición, sentía que si la dejaba ir su conversación se mantendría en el olvido, y quería aclarar sus asuntos antes de que se hiciera ideas erróneas.
—No hemos terminado esta conversación —dijo haciéndose a un lado dejándole el paso libre.
Sakura apenas le dirigió una mirada de reojo y se encaminó a la puerta, deteniéndose en el último instante al escucharlo:
—Si escapas ten por seguro que te seguiré.
Una advertencia que le cayó en el estómago, siguió caminando firme con la mente echa un revoltijo hasta dar con la puerta. Aspirando profundamente antes de componer una expresión serena y tratar de sonreír cortésmente para despachar a la persona del otro lado, también quería seguir la conversación con Sasuke.
En cuanto abrió la puerta se topó con un azabache de ojos azules que inmediatamente la miraron fijamente. Le sonrió a medias.
—Buenas tardes, señorita —dijo el muchacho, mirándola una vez más y luego le pareció fruncir el ceño—. Dispense mi error, creo que me confundí de apartamento.
Estuvo a nada de darse la vuelta, pero Sakura lo detuvo con la idea de que quizás buscaba a los vecinos, no desconfió ya que no se veía con intenciones de hacerle daño.
—¿Buscaba a alguien en especial? Puedo ayudarle a encontrarlo.
—En serio, señorita, me equivoque de apartamento —insistió alejándose para subir al siguiente piso, hasta que de pronto una tercera voz los interrumpió.
—¿Estás ciego, Samuel? Por supuesto que no te has equivocado.
La pelirrosa reaccionó de inmediato a esa voz, volteando a las escaleras del pasillo se topó con la silueta de Sai en el comienzo de los escalones dirigiéndole una mirada petulante que pronto se convirtió en una sonrisa arrogante.
—Te encontré.
