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Reafirmar el corazón
27 de julio del 2016
Tokio, Japón
Hospital general de Tokio
Madrugada
Sakura logró esquivar los ojos de Sasuke. No soportó la mirada que le dirigía, intentó hablar, pero extrañamente sus cuerdas vocales se negaron a decir algo y terminó por cerrar fuertemente los labios. El extraño silencio que los envolvía incomodó a Kiba, Suigetsu y Karin a su alrededor; Tsunade pasó de ello terminando de vendar el brazo de la pelirrosa y dejándola libre.
—No es nada grave, en un día ya cerrará —dijo la rubia específicamente para que lo escuchara el chico a su lado que no había apartado la vista de la pelirrosa, y esta seguía removiéndose en su lugar visiblemente nerviosa.
Captó la mirada solemne de Sasuke que le indicaba privacidad. La doctora chasqueó la lengua murmurando que era su hospital y no tenía por qué darle órdenes. Finalmente suspiró cansada del ambiente, descruzando los brazos compuso una expresión seria.
—Dejémoslos solos.
Haruno echó una mirada a hurtadillas a la puerta siendo el último Kiba que le dirigió una expresión preocupada, anteriormente apareció detrás de Sasuke en completo pánico. Le sonrió a su amigo moviendo sus labios sin sonido «Estaré bien», percibió que parte de la preocupación de Kiba era la reacción que tendría Sasuke.
Una vez que la puerta se cerró igual lo hicieron sus ojos, no duró mucho pues tenía que enfrentarse a esa oscura mirada, pero fueron unos breves segundos antes de que él jalara suavemente de su brazo poniéndola de pie para envolverla con sus brazos. Se quedó completamente inmóvil al ser abrazada de esa forma por Sasuke.
Esperó de todo: reproches, regaños u advertencias. Sasuke sin duda la habría reñido por haberse separado de Suigetsu y Karin, exigiéndole saber sus motivos. A estas alturas ya debía sospechar lo de Ino y alegaría en su contra. Pero nada salió de sus labios y temió que la tormenta viniera después.
—Sasuke… —No se atrevió a decir nada más.
Terminó apoyando su cabeza en el pecho del joven, oyendo los latidos suaves de su corazón, notó su ritmo y parecía que se calmaba después de acelerarse a niveles insospechables. Sus manos apretaron la bata azul y cerró los ojos permitiéndose sentir el gesto.
—Deberías estar en cama —dijo ella después de unos minutos en que no se atrevió a separarse.
—¿Crees que estaría tranquilamente en la camilla sabiendo que resultaste herida?
Sakura se encogió ante la pregunta y alzó la cara encontrándose con la mirada de Sasuke, esta vez no pudo esquivarla. Los brazos que la aprisionaban se apretaron un poco y una mano subió a su mejilla y se quedó ahí, los ojos negros la escanearon por completo haciendo su propio reconocimiento a que no tuviera otras heridas; sus propios gestos demostraban cuan preocupado se encontraba.
—Aunque resulte difícil, debiste intentarlo.
—No juegues —le reprendió él al ver sus intenciones de desviar su atención—. ¿Qué fue lo que sucedió antes?
En verdad esperaba que no le preguntara porque no tenía intenciones de mentirle. Lo observó unos momentos más en su lucha interna hasta que dejó escapar un suspiro y lo guio a la cama de la habitación para sentarse. Se sintió segura, Sasuke no se había alterado como comúnmente lo haría; parecía dispuesto a escucharla.
Le relató, con el corazón encogido, sobre la breve pelea que involucró al Cazador Hyūga. En cuanto nombró a Ino su expresión cambió a una más oscura; esa misma cara que anticipó que haría a sabiendas que no le sería grato que Ino estuviera involucrada con ella y el hecho de que se arriesgara por una niña.
Al parecer la expresión calmada se desestabilizó de un momento a otro, pero no perdió la postura. Manteniéndose con los puños apretados y observándola con gravedad, Sakura se calló en cuanto terminó su relato y esperó nerviosa sus palabras.
—Fuiste imprudente y temeraria —le dijo y sus palabras fueron una apuñalada en su pecho—. Ocultaste tu encuentro con Ino y aceptaste que sea parte de tus líneas habiendo antes un antecedente de que intentó matarte.
—Pero ella-
—No importan la razón detrás, intentó hacerlo —le interrumpió abrupto, Sakura no tuvo fuerzas para alegar—. ¿Al menos consideraste que fuese una trampa? —Y por el silencio que le dedicó le dio la respuesta aumentando su enojo silencioso—. Eso pensé.
—Sasuke, esta es mi decisión. —Lo afrontó apoyando una mano en su pecho y retándolo con la mirada—. Si en verdad hubiese sido una trampa, Ino hubiese dejado que ese Cazador me hiciera daño, pero no lo hizo en cambio me protegió y recibió esas heridas por mí. En verdad se arrepiente de sus acciones y yo le creo.
Al pronunciar las últimas palabras algo cambió en el semblante del chico. Cejas contraídas y manos se contrajeron en puño, sin apartar la vista de la fiera que tenía frente a él defendiendo sus decisiones con pasión. Sakura no retrocedió y tampoco se retractó a pesar de lo mal que pintaba la situación para ella.
Lo vio titubear, pero no en vacilación a también retirar sus palabras, si no al considerarlas.
—¿Por qué te interesa que Ino permanezca aquí?
La pregunta la tomó desprevenida y, confundida, ladeó la cabeza bajando las manos considerando su respuesta. ¿Cuál era la verdad?
—En realidad no hay una razón en particular. Simplemente… vi sus ojos y me convencí.
El ceño fruncido de Sasuke se contrajo ante su respuesta singular y no dudó en expresar su intriga. La pelirrosa sonrió un poco más abierta y lanzó una mirada por la ventana, el cielo oscuro resplandecía en las minúsculas estrellas que se agazapaban a la distancia.
—¿Sus ojos?
—No te rías, pero… —Se detuvo un momento y regresó su vista a Sasuke, tomándolo de las mejillas y regalándole una pequeña sonrisa— Al ver sus ojos pude ver parte de ti. Ino desprende emociones desoladas, pareciera que estuvo en la soledad por mucho tiempo y tras haber encontrado un rayo de esperanza, una luz brilla con fuerza en sus pupilas.
Y los propios ojos del azabache centellaron ligeramente bajo su declaración, sintiendo las manos de Sakura calientes contra su piel, la calidez que emanaba era única y se sentía atraído por ella sin reparo alguno.
Ciertamente entendió parte del punto de la chica al referiste a Ino como él. Eran Mestizos, y su destino estaba marcado desde su nacimiento: la muerte llegaría prematuramente, y ellos la han evadido ocasionando otra clase de consecuencias y sentimientos amargos que se agazapaban en sus corazones. Tal como la soledad, de su parte, cuando mató al Demonio con el que tenía un contrato no fue capaz de regresar a su gremio por la vergüenza que sentía y su único refugió fue Mikoto y Kurama.
Personas como él que tenían las manos manchadas de sangre nunca tendrían paz, pasarían el resto de sus vidas bajo la sombra de sus pecados y perecerían entre ellas. La mayoría de los F ujun'na hantā murieron a causa de su desgracia y los incontables enemigos que los perseguían, pero él…
Él fue afortunado en gran manera y lo comprobaba al tener a su lado a la chica que sostenía sus mejillas y le dejaba un beso en la nariz dejándolo aturdido por su demostración de afecto, los vivaces ojos verdes no paraban de iluminar su soledad. No tuvo más fuerza para reprochar sobre la decisión de la chica y soltó un suspiro.
La apoyaría, aunque no estuviese de acuerdo, lo haría.
—Hablaré con Ino primero.
Centro de Tokio
—¿¡Atacaron a Sakura-chan!? —El grito de Naruto resonó entre las calles, en medio de la vereda por dónde caminaba. A su lado, Sasori se detuvo en seco al escucharlo gritar y se giró a él. Al principio no le prestó atención cuando sacó su celular, pero al escuchar el nombre de la chica le hizo perder la fachada indiferente—. ¿Cuándo sucedió? ¿Quién ha osado a intentar…? Sí, comprendo. Iremos inmediatamente.
Al cortar la llamada levantó la vista para informarle a Sasori lo que Kiba le dijo, pero ya no había rastros del pelirrojo por lo que supuso que se aproximó al hospital. Hizo una mueca, solamente esperaba que Sasuke se contuviera y no terminara discutiendo con él. Para él no era secreto que su amigo le desagradaba de sobremanera la presencia del Demonio por obvias razones.
Aspirando con fuerza dio la media vuelta dispuesto a ir al hospital, pero no contó que un cuerpo se atravesara en su camino e inesperadamente sintió un líquido caliente traspasar su camisa… blanca. Justamente hoy decidió vestir de blando ¡Genial! ¿Por qué no reaccionó rápido? ¡Era mitad vampiro! Seguramente deshonró a su padre al ser tan despistado.
—¡L-Lo siento tanto! —se lamentó una voz femenina con un acento extraño.
Naruto dejó su dramatismo de lado para ver de frente la culpable de que su camisa blanca tuviera una mancha oscura. Tuvo que bajar un poco la mirada para observar a la menuda chica morena, de una abundante cabellera negra cuyos ojos perlas lo miraban avergonzada. Debido a su piel blanquecina fue capaz de ver sus mejillas teñirse de rojo debido a la vergüenza.
Ella sacó rápidamente un pañuelo morado de su bolsillo e intentó secar la mancha de su camisa. Hasta ese momento Naruto no había procesado debidamente lo sucedido hasta que vio un aura blanca que rodeaba a la chica y desconfió un poco. Sonrió nervioso dando dos pasos en reversa, así separándose de la chica que lo miró anonadada por su acción tan repentina.
—Eh... —carraspeó—. No te preocupes, estoy bien —aseguró incomodo e incrédulo. ¿Acaso la Cazadora no notó su aura negra? No encontraba otra explicación el cual lo trataban con familiaridad.
La chica ensanchó los ojos sin dejar atrás rastro de vergüenza en su rostro mientras bajaba sus manos, el aura negra centello alrededor del cuerpo de Naruto y comprendió porque él se alejó de ella tan repentinamente.
Naruto se aclaró la garganta, ella le devolvía una mirada serena.
—Si me disculpas, tengo prisa. —Mostró indicios de moverse, pero ella le pidió que se alejara mientras se acercaba a él intentando agarrar su chaqueta.
Ante tal acción, el rubio se tensó visiblemente creyendo que lo acataría y eso lo pudo notar la chica, que se detuvo abruptamente y llevó sus manos por detrás de su espalda demostrando que no tenía intenciones ocultas.
—Eres un Mestizo...
—Es algo muy obvio —evidenció Naruto con cierto sarcasmo en su voz—. Y tú eres una Cazadora... mira, no juzgo a la gente por su origen, pero preferiría mantener la distancia. Mera precaución —acotó amablemente alejándose varios pasos así quedando a metros lejos de ella.
—Sólo deseo preguntarte algo —fue directo al grano, llevando su mano a su pecho femenino y agachando la mirada—... ¿Por qué todos los Mestizos me tienen miedo?
Su pregunta desconcertó al rubio, que sólo pudo brindarle una mirada interrogante con las cejas alzadas y un movimiento de labios sin saber que decir.
—¿A qué te refieres?
—En cada cuidad que he pasado en los últimos tres meses, y me encuentro con uno de los tuyos, huyen de mi como si fuera a matarlos —expresó con sinceridad, alzando la mirada para buscar respuestas en el chico rubio. Era su oportunidad para extraerlas, ese chico no huyó inmediatamente al verla, incluso se dispuso a esperar impaciente a sus palabras.
Naruto enarcó una ceja, totalmente intrigado por la repentina pregunta de la Cazadora, y después de dedicó una mirada llena de obviedad mientras se reía internamente por la ingenuidad de la Cazadora. ¿Qué diantres decía? A menos que fuera una táctica para retenerlo y así atacarlo, no le encontraba sentido.
—¿Cómo no se va a huir de una Cazadora? —inquirió él riendo con ironía—. Incluso yo estoy tentado a hacerlo. Últimamente los Cazadores se pasan las reglas por donde se le viene en gana y atacan a los Mestizos —bufó recordando el altercado de sus dos amigos y que ambos se encontraban en el hospital.
—Es lo que no entiendo —insistió avanzando dos pasos—. Yo no hago nada como para que ellos escapen o intenten atacarme ¡Juro que jamás atacaría sin una razón justificable! —dijo un poco alterada.
El joven se removió incómodo en su lugar sin saber qué hacer.
Ahí estaba él, en medio de la noche frente a uno de sus enemigos mortales, discutiendo un tema cual no comprendía del todo, pero quería acotar ya para largarse al hospital para encontrarse con Sakura. Pero pase a todo eso, pudo descifrar el sufrimiento y sinceridad en sus ojos perlas. Esa habilidad nata que siempre lo acompaña: leer los sentimientos de las personas. Y ella... era sincera.
—¿Cómo te llamas? —decidió preguntar el rubio después de unos segundos de silencio.
—Hyūga Hinata —se apresuró a contestar la chica.
Incluso me dijo su apellido, es del Clan Hyūga, pensó él entrecerrando los ojos. ¿Esta chica tendrá relación con Hyūga Neji?
—¿Hinata? Es un lindo nombre —aseguró mostrando una sonrisa en su rostro intentando brindarle un poco de confianza y así poder indagar—. Yo soy Naruto.
—Un gusto, Naruto-kun. —El aludido pasó por alto que lo tratara con tanta familiaridad.
—Y sobre tu pregunta —retomó la conversación sin titubear—... debes estar al tanto que los Cazadores nos buscan para matarnos, y créeme cuando te digo que lamentablemente lo consiguen. A base de eso, nosotros nos apartamos de su especie para evitar la desgracia... creo que esto responde tu pregunta.
—Un poco —concedió la chica frunciendo ligeramente el ceño—. Entonces... se alejan de mi porque creen que los voy a matar.
Naruto asintió ante su afirmación pensando seriamente que Hinata había salido quizás del Fuerte dónde estuvo recluida toda su vida y no conocía nada del mundo exterior, parecía tan ingenua.
—¡Pero yo soy diferente! —dijo con convicción Hinata llevando una mano a su pecho—. Y aun así se alejan de mí.
—No puedo asegurar eso con tan solo verte.
—¡Incluso mi hermana que es Mestiza me tiene miedo! —exclamó Hinata con lágrimas acumulándose en sus ojos.
—¿Eh? —Naruto observó nervioso a la chica cuando empezó a sollozar. Al parecer estaba tan frustrada y abatida que no le importaba desahogarse frente a un completo desconocido—. No llores, Hinata —pidió mientras se acercaba a ella e intentaba tranquilizarla, pero no se atrevía a tocarla por temor a que todo fuese un teatro y terminaría matándolo.
—Perdona. —Hinata se limpió las lágrimas con el dorso de sus manos y trato de sonreír—. Es solo que... es la primera vez que salgo del Fuerte de los Hyūga sólo para buscar a mi hermana Mestiza.
Su suposición fue confirmada ante lo mencionado. Naruto entrecerró los ojos y estuvo a punto de seguir preguntando, pero su celular vibró en llamada. Al visualizar la pantalla resplandeció el nombre de su padre y supo que requerían de su presencia.
—Tengo que irme —se disculpó con ella y Hinata negó ligeramente con la cabeza.
—Nuevamente te ofrezco una disculpa, seguramente pensaste que parezco muy lamentable —dijo con un sonrojo en sus mejillas, el rastro de sus lágrimas aún permanecía ahí.
Se dio cuenta, pensó el rubio con cierta diversión. De pronto, notó que estaba muy cerca de la chica y que su cuerpo se había relajado en niveles inesperados. Con un ligero rubor en las mejillas, se alejó de ella carraspeando de nerviosismo. La chica aparentaba una edad joven y era muy linda.
—No es problema. Adiós, Hinata.
—Adiós, Naruto-kun.
El susodicho le sonrió un segundo más para después emprender su caminata por donde vino guardando en su corazón el encuentro y que más tarde analizaría y por lo consecuente desecharía. Después de todo quizás no volviese a toparse en un futuro con esa Cazadora.
Hospital general de Tokio
—¿Sakura, estás aquí? —Kakashi atravesó la puerta de la habitación de Sasuke dónde lo encontró a él y a su sobrina cerca de la ventana. La chica volteó de inmediato para recibir a su tío quién le dio un abrazo y aspiró sobre su cabello detonando su preocupación—. ¿Cómo te encuentras? Me informaron sobre el ataque.
—Estoy perfectamente.
—¿Tienes alguna herida? ¿Ya te atendieron? —Y la soltó inspeccionándola con la mirada.
Entonces Sakura dio una bocanada de aire y se preparó.
—No tengo ninguna herida, y todo gracias a Ino.
—¿Ino? —El Cazador frunció el ceño recordando ese nombre, deslizó la vista al azabache que ya no traía su bata de paciente si no sus ropas oscuras. Mientras él se colocaba sus guantes de nudillos vio la resignación en su rostro y la inconformidad—. ¿Qué tiene que ver la antigua compañera de Sasuke en esto?
Oyeron un chasquido de lengua. El azabache estaba un poco irritado.
—Al parecer Ino se reunió anteriormente con Sakura para pedirle que la aceptara como su segundo protector. —Su voz reflejaba el descontento que sentía y eso lo notó el Cazador tras notar que él clavaba los ojos en la pelirrosa—, y ella ya lo aceptó.
—Hija, no puedes decidir estas cosas por tu cuenta —intervino Kakashi bastante serio, pero el gesto de Sakura no abre debate a quejas ni cambios. Su decisión estaba tomada.
—Yo no les pedí permiso a ninguno de los dos —rebatió de vuelta—. Quiero que Ino esté de nuestro lado. Ustedes estaban buscando aliados ¿no es así? Ya les conseguí a alguien más.
Con este punto Kakashi le dio la razón, ciertamente tener de aliado a otro F ujun'na hantā era como tener a un segundo Naruto, mucha ventaja. La fuerza con la que se manejaba Ino era delicada y a la vez brutal, conocida por saber del manejo de venenos y gases mortíferos, además de ser tan ágil con su látigo. En el pasado solamente la vio en las guerrillas y en todas estuvieron del mismo lado gracias a la influencia de Sasuke, pero desde que amenazó la vida de su sobrina la consideró como una enemiga más.
Incluso Sakura le tenía reticencia al principio, entonces ¿Qué sucedió para que cambiara de opinión?
—Hablaré con Ino —avisó Sasuke dirigiéndose a la salida y el Cazador lo detuvo recordando un detalle en particular.
—En una hora tendremos una reunión de emergencia.
El moreno solamente respondió con un gruñido y salió de la habitación. Incluso el Cazador notó su malhumor sobre el tema.
Una vez que se quedaron solos, Kakashi se giró de nuevo a Sakura y la tomó de las manos, intuía que la razón detrás de este embrollo era poderosa y quería saberlo. Sus ojos negros la cuestionaron y sus palabras expresaron sus dudas ¿Por qué aceptó a Ino como aliada con sus antecedentes? Aunque Sakura le explicó a detalle su plática con la rubia, no lo convenció del todo.
—Hay algo más ¿verdad? —Pidiendo explicaciones, Kakashi no le apartó la vista y notó que Sakura desviaba los ojos y dudaba—. ¿Se trata de Sasuke?
Dio en el clavo, inmediatamente la chica se encogió un poco de hombros y el dolor traspasó su rostro. Un dolor que jamás pensó presenciar y se relacionaba con el azabache. Su sobrina agachó la mirada y suspiró compasadamente.
—Acepté a Ino como aliada por una razón: no quiero que Sasuke salga herido por mi culpa —dijo y él pudo notar el temblor de su voz—. Verlo indefenso y a punto de morir me hizo darme cuenta la facilidad con la que puede desaparecer una persona. Sonará cruel, pero el propósito a que Ino esté aquí es para ayudarlo a aligerar su carga conmigo.
Pero tampoco quieres alejarlo, pensó el peligris al percibir la resistencia de la chica y sus dudas. Sakura se contrajo en sí y recogió el bolso que estaba sobre la cama, la que Hikoro trajo unas horas atrás para el cambio de ropa, supuso que Tsunade dio por fin la autorización de Sasuke para irse a casa.
—Comprendo. Si es así, entonces no me opondré —aseguró sonriéndole bajo su máscara, debido a que quizás Fugaku anduviera rondando cerca no se la quitó. Salieron al pasillo rumbo a la sala de juntas—. Pero debes tomar en cuenta que si Sasuke descubre algo que no sea correcto, tendremos que tomar ciertas medidas.
—Ino está dispuesta a recibir cualquier castigo, pero no sean tan severos, ha recibido las heridas que yo debí recibir —pidió la chica.
—Discutiré con Mei al respecto, ella es quién rige sobre los Felinos.
—¿Sabe cómo está la niña? —Sakura recordó tal detalle importante.
—Sigue en operación, un objeto filoso atravesó su cuerpo y daño parte de sus pulmones. La operación fue muy complicada, apenas cerraron su herida y cayó en coma.
La preocupación destiló en el rostro de la joven, apretó la correa del bolso que pronto fue quitada de sus manos para ser cargada por su tío, le agradeció el gesto y relajó un poco su semblante.
—Espero que pueda sobrevivir —murmuró absorta en sus pensamientos.
Al entrar a la habitación en la que descansaba Ino, Sasuke jaló la silla más cercana y tomó asiento frente a la camilla con los brazos cruzados y apoyó una pierna sobre la otra en una posición casual, esperando los segundos a que la rubia abriera los ojos, sobresaltada del repentino ruido y enfocara sus propios ojos azules en los negros de él. La mirada indiferente del muchacho era algo con lo que la chica lidiaba en el pasado y lo seguía haciendo.
Se sentó en la camilla intentando no moverse demasiado, le dolían las heridas, por lo que agradeció tener los analgésicos ministrándose por la intravenosa. Murmuró unas cuantas cosas y se enderezó a cuestas, el silencio seguía entre ellos e Ino sería la primera en romperlo. Lo miró fijamente y lo saludó con una pequeña sonrisa.
—Sasuke-kun, tanto tiempo sin verlos.
El muchacho no dijo nada al principio, con los ojos entrecerrados seguía mirándola:
—¿Se puede saber qué planeas exactamente? Acechaste a mi protegida en un principio y luego te aparecer frente a ella queriendo ser su protectora. —Fue a lo directo. Él no era de irse por las ramas y no le apetecía desperdiciar su tiempo de esta forma. La expresión de la rubia no cambio mucho, simplemente se tornó pensativa y luego le sonrió apenada.
—Me disculpo si mi antigua actitud les causó problemas. He de confesar que al principio pensé en acabar con ella porqué temí que su influencia fuera como la del último Señor que serviste. —Ante la mención del hecho, los hombros de Sasuke se tensaron visiblemente—. Pero me di cuenta que Sakura no es así.
—Por supuesto que ella no es como las demás personas —refutó el azabache como si se tratase de una ofensa, rápidamente se calló regañándose mentalmente al dejarse al descubierto.
Ino sonrió un poco más.
—Lo sé. Cuando los atacaron los Cazadores Uchiha noté su desesperación por salvarte, por eso decidí ayudarlos y me propuse a ser parte de sus filas. Hay algo en ella… que transmite mucha paz cuando estoy cerca —dijo y se miró las manos, como si no pudiera explicar su sentir—. Y tampoco quiero ir contra la persona que es especial para mi antiguo líder de gremio.
Sus palabras lograron una reacción en el azabache: rostro disgustado. Había olvidado lo que era ser respetado por ser líder de su antiguo gremio de F ujun'na hantā, pero de eso fueron hace demasiados años que no le toma la debida importancia. Ino parecía renuente a no dejarlo pasar, quizás se debía a que cuando se conocieron él salvó su vida y la integró al gremio siendo su guía. Por eso Ino era poderosa: creció con las enseñanzas de él y al inicio fue capacitada por sus abruptas enseñanzas.
—Lamentablemente para ti tendré que informarle esto a Nagato para que tome cartas en el asunto con tu puesto en el gremio —sentenció poniéndose de pie dispuesto a mandar un mensaje elemental al actual líder del gremio.
—Será inútil, nadie la recibirá.
Se detuvo al escuchar las palabras de la rubia, dándose la vuelta para observarla, notó la tristeza que cubría sus ojos azules y no pudo evitar tener un mal presentimiento. Frunció el ceño y se giró completamente, avanzando hasta quedar al pie de la camilla.
—¿Qué quieres decir con eso?
Los ojos de Ino dejaron su brillo habitual.
—Nadie recibirá el mensaje porque están muertos.
—¿Qué?
El chico ensanchó sus ojos, estupefacto. Se obligó a dejar su impacto de lado antes de que le afectara severamente y no logró componer otra expresión más allá que el desconcierto.
—Cómo escuchaste. El gremio Vladimirdejó de existir hace bastante tiempo. Tú y yo somos los únicos sobrevivientes. Después de que fuiste con ese Señor demoniaco empezaron a cazarnos uno por uno. Los demás creyeron que finalmente caíste loco por el poder y mandaste por nuestras cabezas, pero Nagato-san, Lucy-san y yo siempre creímos que no fue así. Eres uno de los fundadores del gremio. ¿Qué caso tenía mandar a matarnos?
—Blasfemias. Jamás lo pensé.
—Lo sé.
Se miraron mutuamente durante un corto tiempo.
—¿En serio están muertos? —Él no quería aceptarlo.
Y era trabajo de Ino darle el golpe de realidad.
—... No sólo nosotros fuimos perseguidos, los demás gremios F ujun'na hantā fueron cayendo uno por uno con pocos sobrevivientes —dijo con muy pesar la rubia—. Hoy en día somos un tipo de espécimen para la sociedad.
El silencio reinó una vez más. Mientras intentaba procesar la información se dejó caer de nuevo en la silla, apoyando los codos en las piernas y enterrando la cara entre mis manos, tratando de recuperarse de la noticia. Finalmente, y después de serenarse, no movió más que sus labios.
—¿Cómo sucedió? ¿Quién los asesinó?
—Hay varios rumores al respecto: que el Consejo Real mandó por nuestras cabezas o que los Demonios se unieron en nuestra contra, pero hasta ahora no es claro. Cuando empezaron los ataques masivos decidimos recurrir a tu ayuda como último recurso con ciertas dudas. Escuchamos que estabas familiarizado con Akatsuki, pero nadie dio contigo. Entre la búsqueda acabaron con todos, fue una emboscada por Exotics. Yo sobreviví porque tuve mucha, pero mucha suerte.
Seguía conmocionado con la mirada perdida entre sus manos. Los recuerdos pasaban por su mente como si se tratase de viejas fotografías. Mentiría si dijera que no les tuvo un cariño y apego especial a las personas de su gremio, los fundadores fueron él y Nagato, posteriormente llegaron Zabuza y Haku en una extraña neblina; después apareció Lucy queriendo volverse fuerte para buscar venganza por la muerte de su familia, y por último encontró a Ino.
Cuando estuvieron juntos los días eran divertidos y amenos pase a sus misiones, las ocasiones en que iban a las tabernas a beber después de una misión; los largos entrenamientos que superaban de su mentor. Los días en que sentaban en la orilla del río a cazar peses y hablar de cualquier tontería y volvían con Mikoto que les cocinaba los pescados y el pequeño Kurama revoloteaba alrededor; de las batallas que sostuvieron juntos cuidándose las espaldas.
A pesar de que eran diferentes entre sí, compartieron ese lazo de compañerismo. Y él, siendo el líder designado los dejó por algo tan absurdo como el irse detrás de ese Demonio que lo embriagó de poder. Al apartarse del gremio delegó su cargo a Nagato, pero jamás dejó de considerarlo sus compañeros, si ellos lo hubiesen encontrado al comenzar los ataques no hubiese dudado en ayudarlos.
¿Desentendió demasiado a sus antiguos compañeros que perecieron ante su ausencia y no se había dado cuenta de ello hasta ahora?
Se enderezó en medio de su remolino de emociones encontrándose con la mirada triste de Ino.
—¿Dónde están sus armas? —inquirió pausadamente.
—Ni si quiera dejaron que las manifestarán —susurró Ino ladeando el rostro—. Nos los dejaron morir como Fujun'na hantā.
—Maldita sea. —Se puso de pie tan rápido y pasó las manos por sus cabellos, deteniéndose a tirar de sus mechones.
Al morir, los Fujun'na hantā reunían sus últimas fuerzas para mantener en pie sus armas si querían ser recordados; en su caso, Sasuke consideraba que Kusanagi no debía permanecer en el mundo y así evitar catástrofe, así que no se preocupaba por ello. Pero la tradición dictaba a que el arma prevaleciera ya que estaba ligada a su alma y debía ser entregada a los familiares o amigos cercanos para preservar sus memorias.
Le hubiese gustado conservar sus armas para recordarlos.
—No hay nada que hacer. Después puedo llevarte a la tumba que levanté con sus cenizas, fue lo único que pude recuperar.
Escuchó a Ino a medias y se concentró tanto en el asunto que por un momento olvidó a que venía en realidad, pero ¿necesitaba más pruebas? Ino estaba ahí porque ya no tenía lugar en el mundo cual volver, seguramente su antigua guarida fue destruida o ya no era habitable; vagó en el mundo por mucho tiempo intentando encontrarlo y cuando lo hizo, seguramente notó que estaba atado a un nuevo 'Señor'. Sus acciones fueron, como dijo Sakura en su momento, impulsadas por el deseo de salvaguardar a su único compañero de pie.
Hasta ese punto la comprendió y por un momento se sintió fatal el haberla juzgado, pero las acciones hablaron por sí solas en un principio, así que no debía lamentarse. Y ahora lo único que buscaba Ino era un lugar al cuál pertenecer.
Consideró jamás volver a dudar de las decisiones de Sakura. Realmente atinó a su sentir.
—Hablaremos después de ello. Descansa mientras tanto —le aconsejó poniéndose de pie.
Si Ino iba decir algo no la dejó, salió de la habitación con un nudo en la garganta intentando controlar su sentir. Terminó por apoyarse en la pared y apretar la mano, aspirando con fuerza. La impactante noticia rasgó su ser, pero debía mantenerse firme, ellos ya no estaban y no había nada que pudiera hacer para remendar el pasado más que alzar la vista y afrontar el presente.
Se tragó sus emociones y se dirigió a la sala de conferencias. No dejaría que su corazón se perturbara pronto.
Desde que lo vio ingresar lo notó extraño, su semblante de antes de por sí era serio y firme, pero ahora, agregado a eso una neblina de dolor surcaba en sus ojos que nadie se daría cuenta a menos de que lo mirara fijamente. Acción que Sakura no disimuló en lo absoluto mientras Sasuke se acercaba a su lado y tomaba asiento, lanzándole una mirada a su dirección que cambió a una de desagrado, no se atrevió a pensar que fue para ella, si no a la persona continua sentada a su derecha.
—¿Qué haces aquí, pinocho?
El insulto de Uchiha le obligó a suspirar con fuerza y dejar de lado un momento su preocupación al notarlo diferente. De igual manera la voz de Sasori irrumpió entre ellos.
—¿Y a ti qué te importa, lobo rabioso? —espetó el pelirrojo de malhumor, hasta ahora había intentado tener una conversación con la pelirrosa a pesar que esta parecía más interesada en intercambiar miradas con la pared concentrándose en las imágenes—. ¿Acaso nadie te enseñó que es mal visto llegar tarde a una reunión?
Y, por si fuera poco, la junta ya había comenzado. Las luces de la sala estaban apagadas y la única luz provenía el proyector que reflejaba imágenes sobre la pared blanca del costado, imágenes de posibles Cazadores Hyūga de los cuales se tenían reportes de visita en la ciudad en el último mes. Sakura había estado inmersa en su papel hasta que apareció Sasuke y rompió su estabilidad.
Quiso preguntarle sobre Ino, pero se abstuvo y finalmente esos dos se lanzaron saludos mordaces. Incluso si los demás ignoraban la razón, era muy visible el disgusto mutuo que existía en ambos.
—Eres tú quién no debería estar aquí, estás infectando el aire con tus apestosos olores demoníacos —gruñó el azabache ignorando por un momento que se encontraba frente a los demás y estos se giraron a ellos a presenciar con cierta resignación el intercambio de insultos.
Y sin que se dieran cuenta, Naruto y Kiba cruzaron apuestas por debajo. Itachi y Hikoro, quienes estaban del otro lado, sonrieron un tanto divertidos por la escena. Por su lado, Shikamaru volvió a entornar los ojos y apoyar su mentón en la mano, escuchado el susurro de Mei que, incrédula, decía que esta reunión perdía su credibilidad. Kakashi y Minato no pudieron estar más de acuerdo, pero no pudieron evitarlo.
—Entre los dos, tú eres el más apestoso aquí —desairó el de ojos cafés agitando su mano—. Siéntete en otro lado, perro, hasta aquí me llega tu pestilencia.
Se visualizó claramente una vena saltar en la frente del azabache quién chasqueó la lengua acomodándose en su lugar.
—Tienes ambiciones muy grandes. Como si fuera a moverme de aquí.
Incluso antes de que Sasori pudiera responder a su insulto, Sakura azotó una mano sobre la mesa sobresaltando a ambos jóvenes que la miraron con los ojos muy abiertos y se apresuraron a quedarse callados sabiendo del carácter espeluznante que poseía cuando se enojaba.
Justo cuando pensaron que recibirían algún regaño, la chica se levantó sin dejar de apoyar la mano enfundada en guante, y, con el ceño fruncido, extendió su dedo al costado señalando las imágenes.
—Lo encontré. Es el quinto de la tercera fila contando de derecha a izquierda.
En pocas palabras: cállense que estamos en medio de una reunión importante. Y, obedientemente, los dos no abrieron más la boca para insultarse.
—Perfecto, ya sabemos la identidad de nuestro enemigo —dijo Kakashi acercándose al centro, la mesa en dónde se encontraban era ovalada dejando un espacio considerable en medio para ir y venir a su antojo. Ahí el hombre se giró a la pared mientras se proyectaba toda la información que se tenía respecto al hombre.
—Así que se trata nada más que Hyūga Neji —murmuró Itachi del otro lado, a su lado, Hikoro se entretuvo mirando la imagen. Observó a su hermano menor fruncir el ceño desde su posición.
—Pertenece a un grupo de élite y la Rama Secundaria del Clan, es del sobrino de Hyūga Hiashi, la actual cabecilla —comenzó a explicar Shikamaru leyendo la información recabada—. Lleva un año asentado en la ciudad y hasta ahora no hubo problemas, cazaba criaturas a las afueras de Tokio por lo que no se le puede acusar de infligir las reglas, hasta hoy.
Sakura miró fijamente la imagen y recordó vagamente haberlo visto. No fue la única, los demás también tuvieron esa sensación hasta que ensanchó los ojos y cubrió su boca con la mano, impresionada.
—¿Este… no es el Cazador que merodeaba por aquí junto a Tenten?
Sí, lo recordaba perfectamente. Un par de veces observó en la lejanía a su prima siendo acompañadas por un Cazador de largos cabellos, aunque la expresión de su prima era malhumorada y la de él estoica, pasaron poco tiempo juntos. Últimamente no se veía en lo absoluto.
—Hace un mes dejó la ciudad —siguió informando Shikamaru cruzándose de brazo y reclinándose en la silla.
—Si acaba de regresar, ¿por qué razón atacaría a Sakura-chan? —inquirió Hikoro sin comprenderlo.
—Quizás hasta ahora no hubo algún percance —intervino Minato pensativo—. Si descubrió la verdadera identidad de Sakura pudo haber ido en su contra.
La aludida se vio en la obligación de interrumpir.
—Debo decir que el Cazador no fue directamente a mí. Yo fui directamente a él —Aclaró confundiéndolos—. Escuché a la niña llorando y fui a su rescate. Ino y yo terminamos involucradas con él, al parecer ese Cazador fue quién la atacó primero.
—O puede que no. —Mei se abrió paso colocando una mano en su cintura y sonriéndole de forma falsa, una sonrisa que colmaba los nervios de la pelirrosa. Ella odiaba esa clase de gestos, que las personas la trataran con falsa amabilidad—. ¿Consideraste la idea de que fue otra criatura y el Cazador te acechaba desde antes, vio la oportunidad para atacar y lo hizo?
A Sakura se le secó la boca, quería decir que sí lo pensó, pero en realidad esa idea no pasó por su cabeza. Estaba más que segura que el Cazador atacó a la niña ya que esta se asustó de sobremanera al verlo lo que le dio paso a que el temor infundido anteriormente por el Cazador era justificado.
Pero claro, no logró decirlo antes de ser interrumpida de nuevo.
—Por supuesto, tendremos que esperar a que la niña despierte para saber la verdad. —Siguió diciendo la Felino apartando la mirada como si le desagradara la conversación—. En caso de Ino, Kakashi ¿Qué harás con ella? Tengo entendido que antes intentó atacar a Sakura, puedo llevármela a los calabozos.
Ante la pregunta la pelirrosa se sobresaltó un poco y miró fijamente a su tío. A decir verdad, antes tenía toda la seguridad de sus decisiones, pero los demás no la tomaban en serio como lo hacían con su tío o Minato. Aunque ella dijere «sí», si su tío decía «no» todo se cumplía. Temió a que Kakashi no cumpliera su promesa y no pudo evitar apretar los puños.
Sin embargo, quién contestó no fue el Cazador.
—Se quedará con nosotros y será unos de los guardianes de Sakura —estipuló Sasuke sin dar paso a quejas.
La sonrisa de Mei se acentúo mientras se giraba a él.
—Con todo respeto, Sasuke, le preguntaba a Kakashi.
Estaba más que claro que dejaba firme su posición de Sasuke frente a los demás: sólo eres un súbdito más, la decisión de Kakashi es la que cuenta. Y Mei no desobedecería las estipulaciones de Kakashi y menos haría caso a las del chico.
—Ino será nuestra aliada —confirmó Kakashi, no tenía por qué ser lo contrario. En un principio Sasuke fue a verificar la sinceridad de la rubia y con sus palabras lo confirmó: debían confiar en ella—. No habrá castigo, protegió a mi sobrina y recibió heridas complicadas. Con que esté unos días en el hospital será suficiente.
El gesto de Mei se desvaneció lentamente, frunciendo el entrecejo observó brevemente a Kakashi y asintió aceptando su orden. Después se giró a Sakura y le volvió a sonreír como si no hubiese ocurrido nada.
—Sakura, disculpa mi ignorancia en no presentarme en un principio. Soy Temuri Mei y estaré vigilando a Ino por cuestiones de reglamentos internos —se presentó haciéndole una ligera reverencia, pero al incorporarse, la chica fue espectadora de sus ojos felinos letales que traspasaban su alma—. Sólo déjame decirte una cosa, querida. Estoy impactada por tu corazón bondadoso y caritativo, pero recuerda: no puedes salvar a todo el mundo. Puedes intentarlo, pero fracasarás tarde o temprano.
Aquella frase impactó más de lo que imaginó en Sakura, quién ensanchó sus delicados ojos en respuesta y el silencio embargó su ser. Algo en su interior se agrieto como si le hubiesen atravesado una fina espada y lo sintiera, pero no se atreviera a hacer ningún ruido para no demostrar que le dolió la herida.
Por supuesto, ahora podía hacerlo. Salvar a quiénes gritaban por ayuda sin duda acudiría, su corazón en un momento se volvió así a pesar de haber atravesado por un periodo oscuro. Pero fue esa misma motivación lo que hizo su transformación, no olvidaba de dónde vino porque sería reprochar lo que es en realidad, simplemente lo pasó por alto su pasado y caminó al presente.
Empero, siempre estaría ahí. Recordándole de su debilidad y que debía ser más fuerte y sobreponerse. Eventualmente habría un hueco en toda su bondad y no lograría salvar a nadie.
No escuchó la conclusión de la reunión. Se mantuvo en un estado similar a un viaje astral que no prestó atención en nada. Cuando se dio cuenta, ya se hallaba dentro del automóvil conducido por Kakashi rumbo al departamento. Apoyada en el hombro de Sasuke, se percató de que él adormitaba con la cabeza echada hacia atrás y los brazos cruzados. Viéndolo así le entraron ganas de tocar su rostro y comprobar que dormía, el nudo de su garganta fue intenso.
En verdad que las palabras de Mei le llegaron en el fondo porque sabía que eran verdad. Y temía que se cumplieran pronto.
Tarde o temprano le sería imposible proteger a Sasuke.
Y eso le dolía.
Lugar desconocido
Madrugada
—Es gracioso que tú me informes sobre el ataque de un Cazador a Haruno Sakura —dijo Izumi sentada en su majestuoso sillón dedicándole apenas una miraba interesada a Kisame.
Este le devolvió la sonrisa desde su lugar, agitando ligeramente su mano en modestia.
—Pain me ordenó trasladar al Cazador a la ciudad ¡Ja! Tuve que guiarlo como a un niño pequeño hasta que se topó con ella, vi la oportunidad y no lo detuve, después todo sólo tenía que atacar un Mestizo ¿cuál es la diferencia? —expuso el Demonio con toda naturalidad—. Resultó un poco herida, lamentablemente. ¿Por qué no aprovechamos para atacarla?
—Sí sabes que ella estará más protegida qué nunca después de esto ¿verdad? ¡Sasuke y Sasori estarán más al pendiente! —apuntó como si fuese obvio.
—Hay muchas formas de derrumbarlos.
—¿Y ponernos en desventaja más de lo que ya estamos? No, gracias.
—Si no mal recuerdo... —Kisame se frotó su jocosa quijada—. Fuiste tú quien dejó nos dejó en desventaja.
Izumi lo fulminó con la mirada recordándose de que si mataba a Kisame sería un peón menos en su ejército. Conseguir a otra bestia como el demonio sería difícil. Además, no solamente ella atacó la última vez, también lo hicieron Konan, Deidara y Tobi; por lo que la culpa no recaía enteramente en su persona. Pero, por supuesto, como líder intermediado se acobijaba de la responsabilidad.
—Mejor lárgate —espetó de malhumor. Sin embargo, fue ella quién pasó de largo y desaparecer de su vista.
Sus pasos resonando por el pasillo revelaron la furia oculta detrás de su expresión siniestra. Debido a que Pain le ordenó que detuviera momentáneamente sus ataques a Haruno para concentrarse en conseguir Mestizos y Cazadores, tuvo que encerrar sus ansías y obedecer por el bien de su pellejo.
Cada vez veía más lejos su deseo de convertirse en la cabecilla del Clan Haruno.
… ¿En verdad era su único deseo?
Deteniéndose abruptamente frente a un espejo observó su silueta, recordó su verdadera identidad escondida bajo hechizos poderosos: cabello negro abundante y ojos del mismo color, con una cara ovalada y rasgos finos. El aura negra resaltaba alrededor de su apariencia falsa y verdadera y sus pupilas cambiando constantemente a rojo, ese carmesí que ansiaba sangre.
Últimamente casi no se reconocía al verse a sí misma en cualquier espejo. Sus ojos estaban llenos de rencor y odio, sentimientos que antes no gobernaban su vida y que poco a poco se metieron debajo de su piel hasta convertirlo en obsesión. Pero... ¿Dirigidos a quién? ¿A Sakura por poseer el cargo que ella deseaba o a su abuelo, Sakumo, por haber desterrado a su madre y por lo consecuente su familia sufriera?
Reconocía que la chica no tenía la culpa de las acciones de sus abuelos, empero ¿Con quién podría desquitarse si no es con ella? Sakumo estaba más que muerto.
Por otro lado, si quitaba a Sakura de en medio ella sería invencible e intocable. Nadie se atrevería a pasar sobre ella como lo hicieron el pasado. Nadie la miraría con los pensamientos retorcidos y se acercarían para buscar beneficio.
Nadie le haría daño.
«¿A cambio de una vida inocente?»,se preguntó apartando la mirada con brusquedad.
No importaba. En verdad no lo hacía. La desesperación la embargaba a cada segundo que recorría la mansión en busca de las botellas de vino que Konan escondía de su vista. Fue fácil hallar su escondite, no tardó mucho en que su fuerza de voluntad flaquera y fuera tras el Minotauro a su servicio.
Si ella no podía atacar directamente a Sakura, haría que los demás lo hicieran en su lugar.
31 de julio
Tokio, Japón
PROGETO
Tarde.
Regresar a la escuela después de mucho tiempo le venía un tanto aburrido a Sakura que no le veía el caso asistir. Las insistencias de su tío no se detuvieron hasta que aceptó por el momento, pero amenazando que no la obligarían para siempre. Quizás contribuyó el hecho de que Sasuke se ausentó varios días para buscar a Neji hasta debajo de las rocas y traerlo como prisionero a Tokio, que decidió asistir a la escuela.
Naturalmente alguien la acompañaría en clases, pero ese día todos parecían tan ocupados que nadie de su confianza podía hacerlo. Ino se encontraba en el hospital aún, así que descartaban su compañía. Los demás como Kiba y Naruto tenían responsabilidades en la manada y alcaldía respectivamente, y en definitiva no dejaría a Sasori merodeando cerca. Y Shikamaru estaba en compañía de Sasuke.
Suspiró esperando a las afueras de la preparatoria la presencia de Karin o Suigetsu que eran los encargados de escoltarla al departamento. Se encontró ansiosa en llegar y conversar con Gaara, en los últimos días el chico parecía dominar el idioma y cada vez que llegaba lo hablaba con fluidez, ella se conmovía y practicaban juntos.
Por lo menos tomarían su curso normal, aunque en los días pasados tuvo que entretenerse hurgando los libros de la biblioteca que su tío le permitió ver plenamente cuando le persuadió aludiendo que no era justo que no le permitiera verlos si se trataba de información vital; al Cazador no le quedó de otra más que aceptar y permitirle conocerle la historia a fondo, le advirtió que los hechos grabados sucedieron, había muchas cosas detrás, por lo que sería mejor verlo panorámicamente y sin dar un juicio certero.
Entre otras cosas, permanecía a la espera de que la niña despertara. Pero los días pasaban y ella seguía en coma; la recuperación de Ino no tardaría en culminarse demostrando su inigualable resistencia. Además, en sus andares descubrió muchas cosas de la rubia y podía decir que su relación parecía estrecharse más en tan poco tiempo.
Por otro lado, esperaba paciente a la respuesta de Jiraya, Shikamaru le dijo que la carta fue entregada a uno de sus mensajeros y tendrían suerte si el profeta pasaba en los próximos meses a ese lugar —por no decir años— así que Sakura pensaba seriamente en buscar otra vía para encontrarle explicación a su extraño don de ver las memorias pasadas.
Mirándose las manos cubiertas por guantes, se preguntó una vez cómo funcionaba, hasta ahora ocurría vagamente y en cada oportunidad entrenaba a su mente en no confundirse, si tocaba accidentalmente a alguien al siguiente segundo podría verse envuelta en sus memorias. Si no tenía cuidado podría confundir la realidad con el mundo de los recuerdos.
Le parecía estresante mantenerse en control constante. Tampoco olvidaba que la energía fluía en su interior, tenía que evitar tocar o acercarse deliberadamente a las plantas o árboles cuando sus emociones eran intensas. Prefería observar fijamente los capullos de flores que brotaban cuando las tocaba, por supuesto.
Los sonidos de su alrededor fueron bloqueados de su mente tales como la muchedumbre e ignorando a las personas que pasaban a su lado, hasta ese momento en que sintió a alguien detenerse frente a ella. Alzó la vista con ceja alzada encontrándose con una joven extravagante de cabellera negra abundante y figura bella, portaba un traje entallado y unas botas de tacón de infarto. Le miraba de arriba a bajo con un gesto de incredulidad y una sonrisa nada grata se dibujaba en sus labios carmesí que le recordó vagamente a Mei. Manteniendo una mano bajo su barbilla, la inspeccionaba como si fuere alguna clase de espécimen.
A tientas retrocedió algunos pasos, precavida. La desconocida tenía un aura petulante que le ahogaba.
—¿Eres Sakura? —cuestionó la azabache deteniéndose de su chequeo.
La aludida apretó los labios, pero no afirmó nada.
—Es un placer, soy Uchiha Vanessa. —Le tendió la mano en forma de saludo que no fue correspondida así que dejó caer su mano y frunció el ceño—. Es descortés no responder el saludo.
—¿En qué puedo ayudarte? —Sakura frunció el ceño mientras se enderezaba completamente porque Vanessa era alta y más con sus tacones de aguja. Notó que varios chicos de la preparatoria se la comían con la mirada, como no si el traje negro era se apretaba a su cuerpo como segunda piel.
—Ya que lo preguntas, necesito saber qué eres. —Vanessa fingió desinterés mientras se cruzaba de brazos y miraba sus uñas largas pintadas con un esmalte rojo—. ¿Eres un Exotics? Esa apariencia tuya está muy bien elaborada… ¿o quizás una Cazadora? —relató fingiendo desinterés a pesar de sus impactantes palabras notando la ausencia de su aura.
Los únicos que podían mantener una apariencia humara eran los Exotics pudiendo engañar a los Cazadores a simple vista, a menos que estos miraran atentamente se darían cuenta. Los Médiums y Ribus eran otro cuento, su apariencia era un desastre y los delataba desde la prueba hojeada.
—No es de tu incumbencia —espetó inmediatamente a la defensiva, Vanessa era una Cazadora y agradecía internamente portar su collar con ella o descubriría su verdadera identidad. Ató cabos al instante y supuso que esta mujer seguramente era aliada de los Uchiha asentados en la ciudad. Había escuchado que castigaron a Sai y justamente el día anterior salió del calabozo.
El pequeño engreído se había tardado en hacer algún movimiento.
—Respuesta incorrecta. —Vanessa la miró sonriente.
Su misión era simple: descubrir que era la chica. Si encontraba alguna información en particular como su origen podrían pedir otra apelación y dejarla en desventaja, y ella más que interesada en verla caer.
Sonrió de forma maliciosa al ver lo menuda que era la chica y su patético cabello rosa, ¡Rosa! ¡Qué horror de marañas! Y sus ojos verdes hacían un juego espantoso en su rostro. Además, se notaba que Sakura no tenía bastante fuerza para defenderse o sostener una batalla digna, le costaba imaginar que esta chica dejó en mal estado a Samuel.
Sai no le dijo los métodos para conseguir la información, así que lo haría a su manera.
Sin previo aviso, estiró su mano para tomar el cuello de Sakura, estaba segura de que podría amenazarla. A ella no le importaba tener espectadores, no era como su hermano Samuel que prefería ser discreto, al contrario, disfrutaba llamar la atención para que todos observaran su superioridad y poder.
Pero no se esperó lo que sucedió a continuación.
Justamente cuando su mano se posaba alrededor del cuello contrario; la hábil mano de Sakura se movió a su costado a la altura de su pierna extrayendo una cuchilla de aspecto filoso que no dudó en poner sobre sobre su garganta. Una acción sumamente rápida e inesperada para la Cazadora. Vanessa ensanchó los ojos y sus labios rojos fueron una línea fina de molestia. Nadie había sido extremadamente rápido como ella para tomarla con la guarida baja.
La mirada verde se intensificó en advertencia. Sakura estaba más que cansada y frustrada por la situación. Con esta ocasión sería la tercera vez que recibía una agresión por parte de un Cazador ¿Qué tenían contra ella? Apostaba que la mujer no sabía su origen y deseaba torturarla para conocerlo, pero no le daría el gusto de hacérselo saber, le daría pelea sin importar qué.
—Apriétame el cuello y terminaras desangrándote. —Sakura compuso una sonrisa angelical demasiado falsa—. Veamos quien ríe a lo último.
—Maldita niñata.
Se desafiaron con las miradas pase a la diferencia de estatura, conscientes de que el alumnado empezaba hacer bullicio por el intercambio de miradas letales y gesto agresivos por parte de las dos.
Antes de que Vanessa decidiera correr el riesgo y de que Sakura le enterrara la cuchilla, Asuma llegó corriendo al ser advertido por unos chicos del acontecimiento que se suscitaba frente a la preparatoria. Se detuvo en medio de ambas y pidió a Vanessa que retirara su mano del cuello de Sakura, tuvo que aumentar su energía espiritual para que la azabache supiera que hablaba en serio.
—No estoy segura de que ella desee bajar su arma —renegó la mujer dirigiéndole una mirada letal a la otra.
Asuma las miró con gravedad esperando que retrocedieran, después de unos segundos que ninguna cedió, tuvo que agarrar ambas muñecas y alejarlas quedaron completamente separadas; las ansias de ambas eran tan palpable a simple vista. Por un lado, Sakura se mantuvo tiesa en su lugar sin apartar la vista de Vanessa que fue obligada a retroceder y enviarle una amenaza en gruñido.
—Le pediré que se retire y no vuelva por estos rumbos. —Asuma la miró con dureza y ladeó la cabeza invitándola a marcharse, ligeramente se colocó frente a la pelirrosa en un gesto de protección dándole a entender que si intentaba algo primero no le iría bien.
Vanessa se mostró enojada y frustrada visiblemente. Arrugando los labios y las cejas, como si hiciera una clase de berrinche interno. Al final rechinó los dientes, alzó el mentón dejando ver que su ego no fue herido y partió entre la multitud que se había formado a su alrededor con el fin de chismorrear sobre lo suscitado entre las dos mujeres.
Haruno se relajó, pero no demasiado. Apretando fuertemente el mango de la cuchilla, la colocó en su lugar sin apartar la vista por dónde desaparecía la Cazadora. Hasta que no la vio más se permitió voltearse al hombre a su lado que mantenía la misma postura, con una mirada seria. No dudó en agradecer su intervención, de no ser por él hubiese ocurrido una pelea imposible de ocultar.
—¿No deberías estar con Sasuke o Naruto? Se supone que ellos están encargados de tu cuidado — expresó Asuma.
—Nadie ha venido... —Se quedó pasmada de que el maestro supiera del asunto—. Un momento ¿Cómo sabe que ellos me cuidan? —murmuró lo último procurando que nadie más los escuchara. Gracias al cielo que los alumnos empezaron a dispersarse cuchicheando de lo sucedido, podía sentir sus miradas de curiosidad.
Vaya, ahora sería catalogada como una loca que sacó un arma contra una mujer, aunque fue un poco discreta al hacerlo y trato de que la cuchilla se viera lo menos posible, no debería llamar mucho la atención. De por si tenía otra fama de fenómeno y golpeadora, ya no sabía si reír o llorar a que su reputación se viera manchada de nuevo.
Con el trabajo que le costó intentar limpiarla, internamente se encogió de hombros ¿Qué más podía hacer?
—Mejor entremos de nuevo —sugirió Asuma con una mirada nerviosa, Sakura entrecerró los ojos dándose cuenta de que el hombre habló de más—, no es seguro que estés aquí.
Inmobiliaria Uchiha
Oficina del vicepresidente
Tarde
—No se puede ser más estúpida que tú, Vanessa —escupió Sai con enojo sentándose en el sillón después de darse una ducha. A pesar de haberlo hecho antes, sentía que aún no se quitaba la suciedad que acumuló en una semana—. ¿Qué pensaste al armar un alboroto a plena luz del día?
—Me ordenaron que descubriera su origen. —Ofendida y a la defensiva, Vanessa le clavó los ojos cafés como estacas—. Mas no dijeron que método.
—Sabías de sobra que era con discreción.
—¡Ja! La discreción es para los inútiles que no confían en sus capacidades. —Y era cierto, los Cazadores tenían un sexto sentido cual hacia afán de que tenían un ser sobrenatural frente a ellos o no. Pero el caso era que Vanessa le importaba poco ser discreta.
—Tal vez es una Cazadora Pura —atinó a decir Obito con una mirada seria, pero sonreía internamente. Si supieran que Sakura era una Mestiza los dos se irían al calabozo al infligir uno de los acuerdos establecidos por la ley.
—Nadie pidió tu opinión —rugió Sai.
—Si mi hermano se entera de que actúan a sus espaldas, se enojara muchísimo. —Les recordó.
Vanessa frunció el ceño al igual que Sai con fastidio.
Fugaku no tenía por qué saber que ellos estaban investigando el origen de la pelirrosa para facilitarle el trabajo. Y, por otro lado, ambos le tenían resentimiento a la chica. Sai porque ella lo había enfrentado, se atrevió en sostenerle la mirada y a desafiarlo, su orgullo exigía a gritos venganza; y Vanessa, simplemente porque la humilló ¡A ella, una Cazadora Uchiha! Por no decir que burló sus sentidos.
—No me importa. Esto ya es personal... Esa niñata me las pagará —sonrió de lado y una risa afloró de sus labios—. Me ha humillado ¿Y a ti qué te hizo, Sai?
El chico se molestó por la pregunta, pero se limitó ignorarla. Y antes de que la azabache pudiera replicar, precisamente Fugaku entró por la puerta, todos se quedaron callados pensando que escuchó de su plática, pero en cambio los miró duramente.
—Nos vamos.
Esas dos únicas palabras lograron impactar a los jóvenes.
—¿Qué quiere decir con qué "nos vamos"?
—El Consejo Real pidió apoyo en las afueras de Malasia, prevén una masacre en la cuidad que involucra a Akatsuki —dijo y los miró con ojos entrecerrados—. Debemos partir ya. Obito, encárgate de todo en mi ausencia.
—Sí, hermano.
—¡Espera, padre! —Sai corrió detrás de él cuando partió y su prima los siguió con un gesto lleno de inconformidad—. ¿Qué pasará con nuestros planes…? Quiero decir, Tokio…
—Obito se encargarán de pasar el reporte al Consejo Real y vigilará a Minato.
La mirada que le dirigió su padre claramente le advertía que no siguiera preguntándole, Sai calló sabiamente a sabiendas que si insistía aumentaría la furia de Fugaku. Sólo se pudo tragar la amargura de no averiguar el origen de la chica y así continuar con sus planes; pensándolo mejor, lo podría hacer cuando volviese.
Departamento de Kakashi
Noche
Cuando Kakashi le informó durante la cena sobre el inesperado viaje que harían Naruto y Sasuke al extranjero, Sakura no pudo evitar sentir una pesadez en el estómago. Sobre todo, al saber que acudirían a auxiliar en una guerrilla que se suscitaba en algún pueblo abandonado de Rusia, alguien importante envío un mensaje elemental a su tío por la mañana y no podía simplemente ignorar la petición.
Después de todo, buscaban aliados para fortalecerse, y teniendo alguien en el extranjero sería beneficioso. Debían hacerlo de la mejor manera posible y por eso mismo eligieron a Naruto y Sasuke para la encomienda.
A este punto Sakura ya no sabía qué pensar. ¿Sentirse triste por la pronta lejanía de Sasuke? Quiso recordarle a su tío que él aún estaba recuperándose, pero al parecer tomarían el riesgo lo que logró una sensación inconforme en su ser. Arriesgaban demasiado al chico en algo que perfectamente otros podían hacer.
Lo que llevó a mantenerse enojada por el resto de la noche hasta que se encerró en su habitación y se permitió pensar adecuadamente. Mientras la irritación se disipaba y abría paso a la tristeza y soledad. ¿Por cuánto tiempo se irían?
Tuvo la sensación de no saberlo y temió el ignorar el tiempo. Lo consideró mientras se recostaba en la cama observando fijamente el techo en medio de la oscuridad de su habitación, a la espera de conciliar sueño lo cual le resultó imposible contando con la intensidad de sus pensamientos.
Dando vueltas por la cama, pensó en los sucesos de la tarde intentando dispersar su preocupación reciente, lo cual no ayudó a tranquilizarse en lo absoluto. Anticipó que, si no tenía cuidado llegaría a oídos de Sasuke y lo menos que quería era preocuparlo por cosas innecesarias justo cuando se ausentaría por un tiempo. Lo mejor sería mantenerlo en secreto.
Volviendo a sus pensamientos al respecto de su charla con Asume y Kurenai, la sensación era parecida entre elegir tragarse una barra de hierro ardiendo o tragar una espada, una visión dolorosa. Aún renuente a lo que se decía de ella, de la posición que cargaba en sus hombros.
Que no podía evitar su destino.
Destino ¿Cuál era su destino? ¿Ser la cabecilla del Clan Haruno? Le parecía irónico hasta ahora, ni siquiera había asumido formalmente el título y todos tenían puestas sus esperanzas en ella; lo que le dijo Asuma y Kurenai por la tarde lo confirmó: quienes se unían lo hacían por la esperanza en ella, de que algún día lograra extender la ley y proteger a los Mestizos.
Quisiera decir que tenía la misma ambición, pero ¿por qué mentirse? ¡Realmente no compartía el mismo pensamiento! Era más egoísta que cualquiera, más vil que nadie porque no veía el beneficio por los demás, si no por quienes eran su familia. Si luchaba por ello no era por los otros Mestizos —quizás una parte de la razón en verdad le decía que sí, pero aún dudaba— sino, por sus seres amados.
Tales como Kiba o Naruto, sus queridos amigos, o Ali, a pesar de no verla a menudo sabía que la chica mantendría su amistad; también estaban los Lobos Mestizos de la manada asentada en la ciudad, por supuesto. Y más importante: Sasuke. ¿Cómo no luchar por esa ley cuando los beneficiados eran todos ellos? Ambicionando un lugar en cual llegar sin mantenerse alerta y descansar a gusto, sin miedo a morir. Pensaba en los demás Mestizos del mundo, qué más quisiera creer que la ley se extendiera hasta los cofines de la tierra, pero siendo sinceros ¿algún día lo lograría?
Quizás su renuencia se debía a sus pocas esperanzas que tenía sobre su persona.
No se sentía capaz de velar esas leyes, no se sentía lo suficientemente valerosa para enfrentarse a los enemigos que amenazaban en derrumbar su mundo, en el momento en que alguien se ponía frente a ella quería correr y esconderse debajo de las rocas para que no la viesen; sin embargo, reunía todo su valor y, temblorosa e ida, se enfrentaba al peligro.
Pocas veces salía triunfadora porque era débil.
—¿Sabes por qué los Mestizos son débiles?
Cerró los ojos ante la voz que resonó en su mente, transportándose a unas horas antes en uno de los salones de la preparatoria. Sentada frente al escritorio y observando afectada a las dos personas frente a ella. Kurenai y Asuma le sonreían dónde antes le miraron con preocupación al escucharla gritar que no debían tener muchas esperanzas en su persona cuando ni siquiera ella creía en sí misma.
—Por qué se tienen lástima de sí mismos. Deciden creer en las palabras de los demás en vez de su propia convicción, tienen pensamiento tan destructivos y complacientes sobre su persona, conformándose con lo que tienen y anhelando lo que ven, pero no haciendo nada por obtenerlo. Pocos son los que se atreven a creer en sus propias fuerzas, y esas mismas personas son ahora los más fuertes de este mundo.
Sus propias fuerzas…
Se miró las manos haciéndolas puños. ¿En verdad era tan fuerte? Muchas veces intentó sobreponerse, pero… recientemente todo se salía de control, una prueba clara fue cuando cubrió todo el departamento de raíces gracias a su desvió de emociones.
—No minimices tus logros ni tu fuerza, tampoco tu convicción. —Kurenai le regaló una sonrisa, apoyando una mano en su hombro que tiritaba—. Antes de creer en nuestras esperanzas, cree primero en ti. Puedes ser más fuerte y vivir en este mundo.
Vivir, cuando antes pensó con fuerza en abandonar el mundo encontró razones para vivir. Y una de ellas…
—¿Sakura? ¿Estás despierta?
… Justamente estaba detrás de la puerta y había tocado suavemente la puerta. Su corazón se aceleró ante esa voz que le traía tranquilidad. Rápidamente se levantó de la cama con los pies descalzos y se apresuró a abrir la puerta, la figura de Sasuke se reveló frente a ella, tenuemente iluminado por la luz que otorgaba la habitación continua. Apenas la vio, una sonrisa de lado se dibujó de inmediato en su rostro cincelado.
Le devolvió la sonrisa no dudando en colgarse en su cuello, rodeándolo con sus brazos. Él se sorprendió por su gesto, pero lo tomó a gusto. Aún entrelazados se adentraron a la habitación y cerró la puerta detrás de sí, apoyando su espalda y mirándola con ceja alzada ya que no se apartó ningún momento.
Ojos negros brillaron en medio de la oscuridad, y Sakura no pudo evitar anhelar fundirse en ellos.
—¿Y este grato recibimiento? —preguntó él genuinamente curioso.
—Por nada en particular —murmuró sin borrar su sonrisa. Lo sintió apoyar las manos en su cintura y dejarle un beso en la frente, aquella que de niña se quejaba que era enorme, al parecer a él le gustaba—. Sólo pensé en atraparte una vez más.
—¿Atraparme?
Su declaración lo dejó un poco confundido y Sakura no evitó que su semblante decayera un poco, antes de que él pudiese decir algo, se hundió en su torso y se aferró fuertemente a su camisa. Con urgencia y algo de renuencia.
—Supe de tío que te irás.
Por un momento pensó que lo dijo tan bajo, pues apenas tuvo fuerzas para decirlo y salió en un murmullo poco audible; alzando la vista se topó con los intensos orbes del joven que no le apartaron la vista notándolo resignado y culpa al respecto. Confirmó sus sospechas y no evitó hundirse más en sus ropajes, componiendo una expresión que seguramente le removió el corazón a él, pues sostuvo sus mejillas y le hizo observarlo fijamente.
—Estallará una guerrilla en Rusia contra los Hyūga, y un viejo conocido de Kakashi pidió apoyo—relató sereno, como si quisiera hacerla comprender el motivo de su ausencia. Pero no se lo tenían que repetir, Sakura sabía los motivos y aumentaba su preocupación.
—¿Por qué tienes que ir tú? Aún sigues en recuperación.
Por un momento le pareció ver vacilación en sus ojos, pero no dudó en expresar sus pensamientos.
—Tengo una duda de vida con esa personas. Cuando ocurrió la guerra de Jiyu me salvó de morir, arriesgó su vida por mí. Ahora tengo la oportunidad de pagar esa deuda.
—Pero… estoy preocupada ¿Y si uno de esos Cazadores logra lastimarte? ¿Si no regresas a mi lado?
Su verdadera preocupación era que desapareciera, si Sasuke muriera ¿Qué sería de ella? ¿Sería lo suficientemente fuerte para soportar su ausencia? No sería capaz… sabía que no, sus manos temblaron un poco y se obligó a encerrar esos pensamientos después de vocalizarlos, si decía todo eso le daba a entender que no confiaba en él ¡Claro que lo hacía!
Pero el hecho de que confiara no significaba que no le preocupara.
Parpadeó varias veces intentando disipar las lágrimas que amenazaron sus ojos. Su agarre aflojó y bajó la mirada, no la alzó incluso al sentir que Sasuke se inclinaba ligeramente y le hablaba más de cerca, dejándola estática.
—Si tú me pides en este momento que no vaya, me quedaré a tu lado.
Ensanchó los ojos y elevó su vista ante su declaración llena de seguridad. Sus propias manos temblaron irremediablemente y sus labios se entre abrieron a punto de pedirle que permaneciera junto a ella y evitara la catástrofe, pero nada salió de sus labios, permaneció estática sin apartar los ojos de los suyos expectantes a su respuesta.
¿Sería egoísta de su parte obligarlo a quedarse? Desvió la vista, ahogada en sus emociones. Claramente sería egoísta de su parte pedírselo, Sasuke dijo que saldaría una deuda de vida. Además encontró en conflicto, si él permanecía a su lado Naruto iría sólo y su vida correría más riesgo. Quizás enviarían a alguien más, pero Sasuke en verdad era una fuerza crucial entre ellos por ser uno de los más habilidosos.
¿Cómo podría quitarle a los demás una de sus fuerzas potenciales?
Estaba siendo egoísta. Definitivamente.
Se encogió de hombros y negó con la cabeza.
—No, necesitas ir. No soy quién para detenerte. —Las manos de Sasuke yacían poco que abandonaron su cara, colocándolas alrededor de su cintura, apretándolas ligeramente ante sus palabras—. Mis peticiones no tienen mucho peso si no es primero confirmado por tío Kakashi.
Ah, le sabía tan mal recordar lo sucedido con Ino y la mirada de Mei que no aceptaba órdenes que no fuera de su tío e inclusive Minato, aunque de una forma más certera y pasiva; tampoco era que Sakura quisiera liderarlo, simplemente que su voz se escuchara.
Y en medio de sus pensamientos, la voz de Sasuke se abrió paso.
—Sakura, tus peticiones son muchos más importantes para mí que cualquier otra persona —declaró tomando de su mano dejándola más aturdida de lo que ya estaba—. Incluso si quisieras algo de este mundo, buscaría la forma de dártelo.
Su corazón se aceleró a niveles insospechable y levantó su cabeza hasta toparse con él, dejando salir un suspiro de impresión y un jadeo ante la repentina declaración. Sus piernas temblaron al percibir la intensidad de sus palabras, tan entregado a ella como si sus peticiones lo fueran todo para él. Manos temblorosas, ojos cristalinos, no pudo evitar el nudo en su garganta y la emoción filtrarse por sus poros.
Él… en verdad…
Sin darle tiempo de pensar en nada más, Sasuke se agachó para pasar su mano debajo de sus rodillas y cargarla, apoyando la otra mano en su espalda. Sakura atinó en encogerse un poco sobre sí, negándose a apartar la vista de su rostro sereno mientras caminaba a la cama y se sentaba dejándola sobre su regazo. Las cálidas manos del muchacho se aferraron a sus piernas y rostro, Sakura sentía su corazón latir desenfrenado cuando él la miró intensamente.
—Y si me pidieras que no fuera, no dudaré en desafiar mi orden y mi deuda —aseguró acariciando sus pómulos con delicadeza—. Después de todo, prometí quedarme a tu lado todo el tiempo que desearas.
Sí, Sakura lo recuerda perfectamente. Una promesa que jamás rompería.
Una sonrisa curvó sus labios.
—No te lo pediré. — Aunque quiero hacerlo, pensó fugazmente—. Sé lo importante que es, sólo… escucha mi petición.
—Tienes toda mi atención.
La extraña forma en que Sasuke le miraba la embelesó internamente. Había notado desde el día en que despertó en el hospital que algo en su mirada cambió, incluso su relación. A pesar de que se obligaba a pensar que sus sentimientos fueron por fin aceptados, y dudó al principio, ahora, sentada sobre sus piernas y observándolo fijamente, se convenció.
Lo hizo, en verdad fue gratificante descubrir que sus sentimientos eran correspondidos. La forma en que el chico la veía era diferente, cálida y dulce. Como si fuera el centro de su universo, atento a todo lo que decía, sus gestos cariñosos como acariciar suavemente sus piernas con ternura en un gesto tan íntimo que no percibió ningún deseo lujurioso en sus acciones como la primera vez que se besaron guiados por su coqueteo.
En esta ocasión sentía su dedicación y amor. Su corazón explotaría de la emoción en cualquier momento.
—Regresa a salvo. —Su voz ahogada rompió la pasividad que hasta ahora los había envuelto, entonces tomó la mano que yacía sobre sus rodillas y la apretó ligeramente contra su pecho, intensificando su petición—. Por favor, regresa a mí.
La mano que sostenía se contrajo un segundo, dedos largos que atraparon los suyos. Una mirada cálida y llena de convicción que la observó y una sonrisa convincente se instaló en sus memorias.
—Ni un ejército me impedirá regresar a tu lado.
Algo burbujeante dentro de su pecho no le permitió pensar con claridad unos momentos. La mano de acariciaba su mejilla se entornó en su cintura y él se acercó sin rodeos a besarla. Sakura ahogó un suspiro entre sus labios con sabor dulzón y se aferró a su rostro, impidiéndole que se separara pronto. Sus labios acariciando al otro, acariciándolo a él, era lo único que necesitaba en este momento para no volverse loca.
Para reafirmar sus sentimientos.
Para convencerse de que no era una ilusión.
Para confirmar su propio corazón.
En algún momento de sus caricias Sasuke terminó con la espalda apoyada en el colchón teniendo a Sakura recostada sobre él, separándose un poco para mirarse, él llevó un mechón rosado detrás de su oreja. Las puntas de sus cabellos le hacían cosquillas en el rostro y los ojos verdes de ella nunca le perdieron de vista.
—Sellaste tu promesa —murmuró la chica acariciando su rostro.
—Hum…
Rio embriagada de felicidad. Notó que Sasuke deslizaba su vista por su rostro hasta caer en su pecho dónde los dos collares se suspendían y rozaban con gracia su torso. Él extendió sus dedos y tomó de ambos collares, el que ocultaba su aura de los curiosos y el que su madre le regaló antes de morir. Pareció más interesado en el segundo, pero la mente de la chica repentinamente se intrigó al ver el collar de Sasuke alrededor de su cuello, similar al suyo.
—Tu collar se parece al mío —comenzó a decir rozando su torso con la punta de sus dedos, Sasuke detuvo a la par sus acciones y le dirigió una mirada fija con ojos entrecerrados, expectantes—. ¿O será el mío similar al tuyo? Ambos ocultan nuestras auras.
Al insinuarlo abría brecha a que él decidiera contarle, aunque respetaría si prefería guardárselo, la curiosidad era un rasgo particular en su ser. En ocasiones le había traído problemas, pero esperaba que esta vez fuera diferente.
Aún con medio cuerpo recostada sobre él, esperó paciente. Sasuke volvía a juguetear con sus collares y meditaba demasiado para su gusto, en silencio.
—Mande a crear estos collares después de rescatarte de niña —relató tomando la esfera verde cubierta con tubos dorados ondulados que lo sostenían—. No quería que tuvieras problemas de nuevo por tu origen, pero mientras yo estuviese a tu lado no necesitabas de esto. Se lo di a Hana para que te lo diera en el futuro.
Un futuro dónde no estuviese a su lado.
Incluso Sakura recuerda el momento en que Hana se lo dio en una cajita de terciopelo, asegurándole que era un regalo especial de una persona que la quiso mucho. En su mente ingenua y tras el shock infantil no se le ocurrió pensar en Sasuke. En aquellos años sus recuerdos eran borrosos, e incluso después de quedar huérfana y sufrir hipotermia, su niñez era un lapso que no recordaba del todo.
Pero jamás olvidaría su calidez. El joven que estaba debajo de ella pensó en todo, en resguardarla en el futuro si no estaban juntos. Otorgándole su protección indirecta mientras regresara a su lado; y lo cumplió, regresó a ella.
—De alguna u otra forma te las empeñaste para protegerme —soltó una risa enternecida y terminó apoyando su cabeza sobre él, apegándose a su cuerpo y rodeándolo con sus brazos—. Gracias por estar a mi lado de alguna u otra forma. Gracias por quererme tanto.
Siendo atrevida, dando por hecho sus sentimientos. Su corazón tembló al no escuchar ninguna negación de su parte, sus latidos se aceleraron mientras el silencio los rodeaba y una sonrisa titubeante adornó sus labios. ¿Acaso esto era a lo que él se refería a "darme cuenta"? ¿Qué compartimos el mismo sentimiento? Apretó su abrazo hundiendo su rostro en su pecho, aspirando su aroma natural.
Dio un pequeño respingo al sentir las manos tibias de Sasuke rodear su cintura y moverla a su lado, quedando frente a frente. Acarició su mejilla con tanta dulzura que era incapaz de imaginar que muchos temían a esas manos que tomaban vidas sin piedad, eran las mismas que la trataban con delicadeza, como si fuera una hermosa flor a punto de quedarse sin pétalos y el más mínimo toque la quebrantaría.
Sus ojos brillaron y sus labios se curvaron en una fina sonrisa.
—Soy yo el que debería de agradecerte por existir, Sakura. Eres lo mejor que pude encontrar en mi desdichada vida. Si tuviera que atravesar el pasado de nuevo para encontrarte, lo haría sin dudarlo porque al final del camino estás tú.
Sus palabras llegaron a su corazón que se engrandeció al escucharlo. Incluso su tono de voz era especial, su mirada también lo reveló. La emoción no cabía en su pecho al igual que la conmoción. Manos delicadas pasaron por su cuello y Sakura hundió su rostro ahí, para llorar de felicidad. Jamás pensó que él diría tales palabras, en sus más profundos sueños.
Iba decirle cuanto lo quería. Que su corazón le pertenecía, todo de ella lo hacía y gritaban sus desbordados sentimientos. De la alegría que inundaba su pecho al ser correspondida. Las palabras estuvieron de más, con sólo mirarse fijamente a los ojos quedo claro. Con las pocas dichas y los gestos compensados ambos lo supieron.
Que eran correspondidos.
Que eran amados.
Y le supo agridulce a Sakura. Darse cuenta de sus sentimientos cuando tenía que partir a la guerrilla con la promesa de que regresaría a su lado; decidida, quitó su segundo collar y se lo entregó al chico que la miró confundido.
—Ya que tú me diste uno, yo te concederé el mío para que cuando lo veas recuerdes tu promesa.
Y se acurrucó a su lado en busca de calor agradable sin darle tiempo de protestar. Cerró los ojos escuchando los latidos de su corazón y le pareció que aumentó brevemente su ritmo. Sus fuertes brazos la acurrucaron y el sueño se hizo presente después de un rato en silencio; entre ellos no existían más los momentos incomodos, su relación había evolucionado a un punto en dónde ambos se hallaban tranquilos junto al otro.
Sin prisas, demostrándose con miradas y caricias su desbordante sentimiento. Cada toque que Sasuke brindaba a su piel era reconfortante, su voz a taranteo la adormecía; él acariciaba su espalda con la yema de sus dedos y su dulce melodía irrumpía el antiguo silencio en que se envolvían.
El sueño la vencía, pero no quería cerrar los ojos. La dominaba el miedo de que cuando despertara no lo encontraría a su lado. Así que se aferró a él por más tiempo, negándose a caer dormida. Pero Sasuke no contribuía en nada al adormecerla, como si ese fuera su objetivo desde un principio.
Una mirada confundida de su parte y una sonrisa ligera en los labios contrarios. Un beso en su frente y palabras hermosas que se instalaron en lo profundo de su corazón mientras sus parpados cedían y se cerraban lentamente, perdiéndolo de vista poco a poco.
—Nos veremos pronto, Sakura. —Fue lo último que escuchó.
Y creyó en esa promesa.
Territorio de los Lobos
Lado norte
Madrugada
Sasuke observó a sus espaldas por inercia mientras caminaba a lo profundo del bosque, alejándose cada vez de la ciudad.
Apartándose de su lado.
No le gustaba romper sus promesas, por eso mismo no las hacía. Pero con Sakura le jalaba la fuerte necesidad de mencionar las viejas promesas que pretendía cumplir como quedarse a su lado. Una promesa que rompió en el pasado y no quería volver a incumplirla.
Después de todo, también se lo juro a Hana. Él era un hombre de palabra, pocas veces se retractaba y rompía sus ideales.
Suspiró retomando su camino siendo perseguido a sus espaldas, sin prisas, por Naruto y Kiba. Esperaba que con su despedida fuera suficiente para Sakura en mantenerse serena el tiempo que estuviese lejos, esperaba que no fuese más que un par de días. Agachó un poco los ojos fijándose en sus manos, las mismas dónde repartió un último gesto a su rostro adormilado; a pocas horas del amanecer tuvo que abandonar esa habitación con resignación. El aullido de los Lobos le avisaban que los preparativos estaban listos.
A medida que avanzaba se colocó el nuevo collar que brillo momentáneamente a la luz natural de la luna antes de ser resguardado bajo sus ropajes. Notó que a su lado Naruto le dirigía una breve mirada y sonreía de lado, como si conociera el secreto que guardaba el objeto. Entrecerró sus ojos negros con cierto recelo.
—Con que ya están juntos ¿eh? —murmuró su amigo sin borrar su sonrisa.
No dijo nada, se limitó a cerrar los ojos y llegar al punto culminante de su territorio dónde lo esperaban. Reunió toda la calma que consiguió y se detuvo a unos metros lejos de la persona que yacía de pie en medio del prado, esperándolo con cierta impaciencia.
—Cómo lo pediste, reuní a Ryuta aquí —dijo Kiba deteniéndose a su lado. Dedicándole una mirada asintió sin más, después sintió una palmada en su hombro y la sonrisa de su tercero al mando deslumbró en su rostro—. Ustedes dos más vale que regresen a salvo. —Esa última frase fue dirigida a ambos Mestizos, Naruto sonrió a respuesta y Sasuke devolvió la vista al frente, sin decir nada más.
No apartó su vista de enfrente mientras las pisadas a sus espaldas desaparecían. El rubio a su lado emitió un pequeño sonido, cruzado de brazos como si estimara lo que haría a continuación.
—Entonces me adelantaré para que conversen en paz —se apresuró a decir Naruto, pero antes de que pudiera avanzar un ademán de Sasuke lo detuvo. Le dedicó una mirada confusa mientras lo veía adelantarse unos pasos.
—Espera, esto no tomará ni cinco minutos.
Incluso su declaración se volvió repentinamente fría. Su rostro no reveló ni un ápice de sentimiento al estar frente a su abuelo; yacía tantas décadas que no se topaban frente a frente y nunca estuvo atento a las noticias de aquella manada después de declinar la propuesta del mismo Alfa en traspasarle su título.
—Ryuta-sama —saludó escuetamente. Le pareció ver un brillo en los ojos del hombre, como si estuviese emocionado—. ¿A qué se debe tu visita?
Aunque ambos los sabían, tuvo el descaro de cuestionarlo. Y a pesar de mantenerle cierto respeto también sabían que no lo hacía por él, si no por Mikoto cumpliendo una de las promesas que le hizo en no guardarle ninguna clase de odio a su abuelo por darles la espalda en su momento.
Ha sido difícil, por supuesto, sobre todo para él que era alguien propenso a recordar a las personas que lo hirieron durante su vida.
—Sasuke, que gusto verte. —Evadió su pregunta con cierta astucia, dando vueltas a su alrededor sin dejar de escudriñarlo con la mirada—. Estás diferente a la última vez.
"Diferente" supo que se refería a su condición de Alfa. Ambos lo eran y la vibra que transmitían chocaban ligeramente, pero por parte del mayor no se sentía la hostilidad. Hubiera sido diferente si detrás de él estuvieran esos cachorros que lo acompañaban, afortunadamente no estaban presentes.
—Sí estás aquí por lo mismo de siempre, tendré que decírtelo de nuevo: no pienso ser Alfa de tu manada.
Como si hubiesen apuñalado su corazón, Ryuta se contrajo en sus acciones y su semblante decayó.
—¿Por qué sigues negando tu cargo? Por derecho te corresponde —le recordó.
—Jamás luché por ese título y no me interesa.
—Pensé que era porque no querías ser Alfa, pero aquí estás tomando el liderazgo de una manada —rebatió señalando a sus espaldas el territorio del Mestizo. A leguas se veía lo basto que era y tampoco ignoraba los olores, se dio cuenta del incremento que sufría su manda, incluso a Sasuke le impresionaba a pesar de no tener trato directo con los nuevos integrantes—. No puedo ignorar esto.
—Pues no lo hagas. Eres bastante perceptivo con ciertas cosas y muy lento para otras —escupió el chico agitando su mano al aire comenzando a caminar y anunciando que no quería seguir conversando—. La razón por la que no acepto liderar tu manada es simple: todos ellos son Lobos Puros, yo soy un Mestizos, la encarnación de la vergüenza. ¿Crees que unos Puros permitirían ser liderados por un bastardo? Por supuesto que no.
—No tendrán otra opción —aseguró Ryuta con convicción.
Por supuesto que los miembros no tendrían otra opción más que obedecer al nuevo Alfa. Si tanto les disgustaba tenían la opción de desterrar de la manada o enfrentarlo a muerte para usurpar su lugar. En cualquiera de los casos causaba dolor de cabeza al azabache y un escenario innecesario que podía evitarse.
Sasuke se detuvo, y, suspirando hastiado viró a su abuelo que también se volteó para clavarle sus ojos ónix. Cuando lo veía a los ojos le parecía encontrar a su madre en ellos, para su maldita mala suerte su madre se parecía tanto a este hombre. Toda su mirada destilaba de sus rasgos. Quizás por esa misma razón no pudo ser tan cruel y despiadado.
—No tomaré una manada y los lideraré contra su voluntad.
Tales palabras provocaron algo dentro del corazón del mayor, con su rostro contraído y su expresión decayéndose, Ryuta entrecerró los ojos. Sasuke no le apartó la mirada de encima apenas advirtiendo que Naruto caminaba su dirección, pasando de largo de ellos sin dirigirles otra mirada.
—Si ellos quieren ser parte de mi manada no tengo objeciones… sólo si es a voluntad —aclaró.
Mató su punto con su última frase a sabiendas que le dio dónde más lo retenía. Quisiera o no, los Lobos bajo el mando de Ryuta no soportaban verlo y no perdían la oportunidad para despreciarlo por ser Mestizo. Incluso a Mikoto le dieron la espalda al enterarse de que lo tuvo a él, mentiría si no dijera que les guardaba rencor, pero sabía separar las cosas y una de ella era la promesa que le hizo a Mikoto de no hacerle tantos imposibles a su abuelo.
Bien, no le daba imposibles, pero le brindó una opción sin posibilidad.
Finalmente retomó su camino, alejándose de Ryuta que permaneció de pie en medio del prado. No le prestó más atención concentrándose en continuar avanzando por el bosque de árboles enormes y vegetación abundante. El silencio fue envolviéndolos a medida que avanzaban y dejaban atrás los vestigios de su territorio.
A cada paso que daban el ambiente se cargaba y podría ser cortado como un hilo fino. De pie frente a la cueva que se extendía frente a ellos dónde Aoda y Garuda los esperaban; estos le dedicaron una reverencia respetuosa a su Maestro y el resplandor a sus espaldas proyectó brevemente la entrada a Hoka No Sekai; una vez que traspasaran el umbral no sabrían que esperar, la guerrilla que enfrentarían sería un enorme reto, de eso no cabía duda.
—Mi ambición de este momento es regresar entero a casa —dijo Naruto resignado, sonriendo por debajo.
—Ni si quiera hemos llegado a nuestro destino y tú ya piensas en regresar. —Alegó Sasuke retomando su marcha con las manos dentro de su gabardina.
—¿Y tú no? Te apuesto que mueres por dar la media vuelta y regresar con Sakura-chan —pinchó su amigo con toda la astucia.
Un gruñido brotó de su pecho y lo vio desaparecer por el espejismo del portal, el rubio soltó una sonora carcajada mientras le seguía, y a sus espaldas Aoda y Garuda cerraron el portal volviendo aquella cueva en un espeluznante lugar de asedio a muerte y pestilencias.
—Que tengan buen viaje, Maestro, Naruto-sama —dijo Aoda sin apartar la vista de la cueva vacía frente a ellos.
Continuará...
Hola! Hola! Hace tiempo que no pasaba por aquí a dejarles el capítulo. Lamento la tardanza, como dije anteriormente ha sido unos meses algo complicados y todavía no acaban haha pero me di un espacio que ya quería actualizar y compartirles el capítulo.¿Qué les ha parecido? Las cosas comienzan a moverse, aunque fue un capítulo un poco lento, el siguiente lo compensará. Ya se va abriendo paso a lo que en verdad nos compete, Izumi y sus locuras será uno de los detonantes, esperen a ver que hará para atacar indirectamente a Sakura.Las cosas entre Sasuke y Sakura por fin se están dando con fluidez, ambos ya reconocen sus sentimientos y aunque no se han confesado como tal sus acciones hablan por sí solas.En fin espero que les haya gustado el capítulo. Si alguien por aquí lee ESDS aviso que pronto estaré actualizando, así que estén al pendientes.¡Gracias por leer!Alela-chan fuera.
