HOLASAAAAA
Sé, sé que no hay excusa por no haberles traído el capítulo a ustedes, lamentablemente he tenido unos meses (y año) ajetreado que no he podido mantener al día este fic a cómo está originalmente. Así que estaré constante subiendo los capítulos que tengo hasta ahora que son 4 capítulos a partir del siguiente capítulo.
¡Disfrutenlo!
Términos dentro de DDS:
—Auras
Cada ser vivo contiene energía vital y esto mismo los diferencia de los demás. Los grupos se diferencian de los otros conforme a los poderes que resguardan en su cuerpo, al igual que el alma. Los que pertenecen al otro mundo (Cazadores, Seres Sobrenaturales y Demonios) pueden ver las auras por unos escasos segundos, parpadea entornó a la silueta del individuo.
—Clasificación y color de aura
Humano: azul celeste.
Cazador Puro: blanco.
Cazador Impuro: morado.
Lobo: rojo.
Vampiro: gris.
Felino: verde.
Mestizos-Híbridos: negro.
Ribus (demonio inferior): naranja.
Medium (demonio intermedio): amarillo.
Exoctis (demonio único en su especie): café.
—Fujunan'a hanta
Significa "cazador impuro" un título irónico conforme a la situación. Son Mestizos que se someten a un riguroso entrenamiento en los cuales se especializan en el arte de proteger a quien los contrate. Mayormente sean demonios o Seres Sobrenaturales. Es un oficio antiguo que se remota a los principios de su existencia, pues cobran por sus servicios y ejercen cualquier trabajo que se les presente. También son mercenarios, intermediados de información al mejor postor.
—Clanes de Cazadores Puros
Son los encargados de proteger la paz de los humanos como se mencionan en el prólogo. Hasta ahora se han mencionado cuatro Clanes: Haruno, Uchiha, Uzumaki y Hyuuga.
—Clanes de Cazadores Impuros
Son Cazadores con líneas de sangre derivados a los Clanes Puros. Sus poderes no son nivelados y son consideramos como "apoyo" para los Clanes; no son muy numerosos por lo que no tienen un lugar como tal en la categoría.
—Consejo Real
Es un conjunto de Cazadores Puros e Impuros que dictaminan las leyes en el Mundo Sobrenatural cual pertenecen. Tienen la función de juzgar a cada Cazador por sus actos cometidos dando una sentencia cómo castigo.
—Akatsuki
Son un grupo de Demonios y Seres Sobrenaturales de distintas especies. Antes se encargaban de ser intermediados de información entre guerrillas —siendo partícipes las mismas especies—. El Clan Haruno fue el encargado de darles caza, y se cree que por ello el Clan fue eliminado. Hasta ahora uno de sus objetivos es eliminar a los Haruno sobrevivientes y atrapar a Haruno Sakura con vida.
—Hoka No Sekai
Es la dimensión entre la tierra y el infierno. Únicamente las criaturas sobrenaturales o Demonios pueden ingresar, pocas veces lo hacen los Cazadores ya que ellos no tienen acceso a ese mundo que fue creado por los brujos como escape a sus persecuciones.
|2.26|
Las dos caras de una moneda
Reino Unido.
15 de septiembre del 2016.
Tarde.
A pesar de que la nevada les impidió avanzar al principio, Sasuke y Naruto se abrieron paso sobre el bosque con respiraciones aceleradas y corriendo con todas sus fuerzas. La tormenta fue dejada atrás después de unos kilómetros, pero incluso el cansancio de escapar días de los Cazadores les estaba agotando terriblemente. Tanto, que Naruto dio un paso en falto cerca de un barranco, y Sasuke apenas pudo estirar su brazo e intentar agarrarlo.
—¡Naruto!
Impotente, vio como su amigo rodó a bruces por la empinada, envolviéndose con la nieve blancas hasta frenar debido a que chocó en uno de los troncos. Sasuke no perdió el tiempo y bajó casi corriendo, asegurándose de no dar un paso en falso que lo llevara a la misma situación. Se resbaló al final hasta que llegó al rubio y apoyó una rodilla en el suelo, tomándolo de los hombros.
—¿Te encuentras bien? —le preguntó.
—No he muerto, ya es ganancia —se quejó Naruto, jadeando al tomarse del estomago e intentar cerrar la herida infligida por una espada bañada en agua bendita. Debido a esto, dicha apuñalada no permitía que sus genes demoniacos actuaran y lo curaran rápidamente—. Duele como el infierno...
De la boca de Sasuke escapó una respiración profunda y el vaho bailó frente a él. Un aullido rompió el silencio que envolvía el bosque, y prestó atención alzando la vista al cielo en medio de un atardecer, advirtiendo de la anomalía de un espejismo color morado, que en realidad era el campo sagrado impuesto por los Hyūga en el territorio para acorralar y matar a toda criatura maligna.
Por supuesto, ellos quedaron atrapados en la barrera al intentar salvar a algunos de sus aliados. Afortunadamente lograron sacar a los hijos de la Reina Isabela que decidió luchar con sus súbditos en el último momento; ellos quedaron para asegurar que su sacrificio no fuera en vano y abrieron camino a su descendencia.
Eso les costó su libertad. Cuando menos lo esperaron, la barrera fue puesta por los Cazadores y nada demoniaco lograría salir por su cuenta.
Era cuestión de tiempo.
—Debemos irnos —dijo el azabache después de escuchar el mensaje.
Jaló cuidadosamente a Naruto y colocó un brazo por sus hombros, ayudándole a levantarse. Su amigo apretó los dientes negándose a dejar escapar un quejido de dolor.
—¿Qué dijeron?
Sasuke no respondió inmediatamente su pregunta, pero aun así dijo escueto:
—"Escóndanse y sobrevivan cuanto puedan. Que Dios se apiade de nosotros".
Inevitablemente Naruto lanzó una carcajada.
—Puedo ser descarado y pedir misericordia, aunque no la tendré —dijo cansino y luego tosió escupiendo un poco de sangre, una señal que alarmó a Sasuke quién lo arrastró mirando a sus lados con urgencia.
—Resiste un poco más. Primero encontraremos una cueva para tratare debidamente esa herida —Si acaso pretendía aminorar el daño debía poner toda su concentración, y hacerlo en un lugar abierto los expondría tontamente. Tendría que dividir su atención en curarlo y vigilar que nadie quisiera matarlos.
La situación era tan angustiante como para rendirse sin más, pero Sasuke era terco por naturaleza y siempre lo intentaría hasta el final sin importar qué. No quería dar por perdido a su amigo, así que se negó a dejarlo pese a las insistencias del mismo rubio soltaba cada dos por tres que comenzó a hastiarlo.
—Regresaremos a casa los dos o ninguno —le gruñó lo bastante enojado logrando que Naruto se callara.
—Si alguien debe regresar eres tú, Sakura te está esperando.
—Te corrijo: nos espera a los dos. Así que cállate y centrarte a caminar.
Las palabras de Sasuke fueron duras, pero aún así Naruto notó la desesperación detrás de ella. No quiso darle más preocupaciones y se concentró en caminar —o, mejor dicho, intentar correr— por el sendero del bosque extenso ¿Cuánto tiempo había recorrido el bosque, evadiendo a los Cazadores que patrullaban o los prados que les ponía en desventaja? El tiempo pasó demasiado rápido para él y únicamente por el cielo dictaminó que caía la noche.
Sinceramente no pensó que la guerrilla sería tan reñida y sangrienta al final. Lo que comenzó en un conflicto en apoyar a sus aliados en defender su hogar, se convirtió en una guerrilla sangrienta que arrebató demasiadas vidas; vio caer a cada criatura en el campo de batalla y él hubiese sido uno de esos, si no fuera por su fiel compañero de lucha, Sasuke, que le protegió las espaldas en todo momento.
Sí, debieron tener en cuenta este panorama en un principio, sin embargo, nadie anticipó el haz bajo la manga de los Hyūga en crear una barrera de tal magnitud. Sin duda alguna, estos Cazadores no tuvieron reparos en derramar sangre de uno de sus hombres para mantener y absorber a su vez la energía demoniaca de todos los que quedaron atrapados.
Una barrera hecha con dispositivos espirituales o por un mismo Cazador sólo abarcaba un rango pequeño, su propósito era contener a una o varias criaturas no tan fuerte; pero el hecho de que apareciera restringiendo kilómetros y kilómetros daba a entender que iba bastante en serio con exterminarlos, ignorando los tratados de paz establecidos por el mismo Consejo Real.
Naruto salió de sus desordenados pensamientos al sentir a Sasuke detenerse abruptamente y comenzar a gruñir. En ese instante elevó la vista y se topó con una figura que se interponía en su camino. Juzgando sus ropajes y su silueta brillando momentáneamente en una luz blanca, supuso que inevitablemente se cruzarón con un Cazador.
Tensó su cuerpo y Sasuke lo soltó obligandolo a estabilizarse por su cuenta, poniéndose frente a él sin dejar de gruñir y dispuesto a atacar.
—¡E-Esperen, no voy a atacarlos! —gritó la persona, y justo extendió las manos haciendo que la nieve a su alrededor se detuviera instantáneamente. Los copos se quedaron congelados en el aire como una imagen y se logró ver con claridad su silueta.
Naruto tuvo un ligero espasmo al descubrir su identidad. ¡Era Hinata! Estuvo en su estupor que apenas se dio cuenta que ella soltó la lanza que traía entre sus manos, dejándola caer frente a sus pies y extendiendo las manos descubiertas en un gesto de rendición.
Ante esa acción, dudó, pero Sasuke no. Se mantuvo firme como una roca y no bajó la guardia.
—¿Piensas que te creeré? Eres una Cazadora —alegó bastante seguro. Después le dio una ligera mirada sobre su hombro—. Aléjate un poco, lidiaré con esto rápido.
—Aguarda, conozco a esta chica —le detuvo al ver sus intenciones de irse contra la Cazadora que seguía clavada ahí sin quitarle los ojos de encima. La preocupación se dibujaba genuinamente en su semblante—. No creo... que-
Justo cuando dijo eso, inevitablemente escupió la sangre que venía reteniendo desde hace tiempo, manchando sin querer la nieve a sus pies y el ropaje, de por sí ya sangriento, del azabache.
—¡Naruto! —exclamó Sasuke sosteniendo por los hombros, su cuerpo desplomó sin contemplaciones demasiado cancado. De reojo notó que la Cazadora respingó e intentó acercarse, así que le gruñó más fuerte en amenaza—. Si das un paso más te mataré.
Por un momento la Cazadora se mostró seria.
—¿Él está herido? Sé de una cueva cerca de aquí, puedo examinarlo y ayudarte a tratarlo —ofreció rápidamente pareciendo un poco vacilante al principio al sentirse amenazada.
En su mente, Sasuke ya había replicado, pero el agarre de Naruto en su brazo le hizo considerarlo y mirarlo. Vio que su amigo confiaba un poco en la Cazadora, o por lo menos que no mentía con respecto a la cueva. Tampoco tenía otras opciones: si no trataba pronto la herida podría empeorar y posiblemente jamás sanaría, el agua bendita era atroz si no se trataba a tiempo.
Después de una batalla interna consigo mismo, se giró a la Cazadora.
—Que quede claro, Hyūga, no se te ocurra intentar algo sospechoso —amenazó, y sus ojos brillaron en escarlata al haber invocado el Sharingan.
Inmediatamente Hinata desvió los ojos, sudando frío pase al clima. Los copos de nieve volvieron a caer y el tiempo pareció recobrar sentido. Se preguntó quién era este tipo que acompañaba a Naruto y también se cuestionó la presencia del último en esta guerrilla.
Con esas preguntas, los guio a petición del azabache que iban detrás de ella. La única confianza que poseía era al sostener su arma mientras bajaban una empinada y se sumergían en la cueva que escondía la misma empinada y las raíces del árbol sobre esta, dándole un aspecto de telón que cubría la entrada.
Sasuke recostó a Naruto en el suelo y le rompió rápidamente lo que restaba de la camisa intentando examinar la herida sostenida por las vedas cuales se tiñeron de color carmín. Chasqueó la lengua al quitarle las vendas.
—Esto será más complicado de lo que pensé —murmuró para sí. No imagino que el efecto fuera tan rápido.
—Puedo ayudarte —dijo tímidamente Hinata desde la entrada, recibiendo una mirada para nada agradable.
—¿Ayudarme a matarlo? Mejor quédate ahí, así puedo rebanarte más rápido la cabeza si intentas algo —dijo fríamente poniendo su atención a la herida ignorando la reacción de miedo que provocó en la Cazadora. Entonces sintió un agarre en su brazo, era Naruto medio consciente.
—Deja que lo haga —le murmuró lo bastante bajo para que sólo él pudiera escucharlo.
Sasuke tenía sus dudas.
—¿Qué tal si intenta matarte? —susurró de vuelta.
—Estarás tu vigilando ¿No? Esto únicamente puede ser curado por un Cazador o un brujo. No tenemos lo segundo, pero si lo primero.
Viendo sus opciones realmente escasas, Sasuke se giró a Hinata que esperaba expectante una respuesta.
—Bien, Cazadora, lo curarás —Ante su declaración, los ojos perlas de la chica brillaron un poco antes de congelarse llena de intimidación a lo que dijo a continuación—. Pero si veo que intentas matarlo —Se detuvo brevemente al sentir el tirón de Naruto y su apenas negación de cabeza, como si no quisiera que la amenazara. También lo ignoró—, no dudaré en someterte a una ilusión. ¿Sabes a lo que me refiero?
Por supuesto, sus ojos escarlatas hablaron por sí solos y Hinata titubeó un momento por la amenzada, dejando el arma en el suelo y acercándose a ellos.
—Lo sé perfectamente, pero no haría nada para dañar a Naruto-kun.
La impresión que tuvo Sasuke al escuchar el nombre de su amigo en labios de la Cazadora, no lo reflejó, en cambió se cuestionó si acaso Naruto la conocía de algún lado. Dejó sus dudas para otro momento y se concentró vigilar cada movimiento de la chica sobre la herida de su amigo.
Japón, Tokio.
Noche.
—AAAAAAAAAAHHHH.
El estruendo resonó en todo el bosque, disipando varios cuervos que descansaban en las copas de los árboles. Los chillidos de las aves, combinados con los gritos de abajo trajeron más sed de sangre al demonio que yacía entre los troncos, sonriendo con todos sus dientes expuestos, de sus labios escurrían hilos de sangre y extremidades como brazos y piernas.
A simple vista, la oscuridad se cernía sobre la criatura de pelaje cenizo, cuyos ojos redondos y grandes miraban fijamente a los enormes lobos frente suyo, comparándolo con su tamaño, estos parecían simples perros que gruñían a su dirección. Alzando una de sus manos, dejó expuesta sus largas garras que no dudaron en arremeter contra los lobos, estos esquivaron con dificultad, algunos fueron dañados por las garras dejando cortes profundos.
Uno de esos eran Hachiro, en su forma lupina chocó en un tronco y escupió sangre.
—¡Hachiro! —A la distancia, Kiba lo miró de reojo. Pero no pudo acercarse, una garra se precipitó a él y tuvo que esquivarlo.
¡Este demonio les estaba dando muchos problemas! El grupo vigía rondaba por la oscuridad de la noche en lo profundo del bosque, quién sabría que se encontraron sorpresivamente con una bestia que medía más de seis metros devorando los que restaba de un grupo de humanos extraviados a mitad de la noche.
Sin otra más opción que pelear, el grupo de siete se precipitó al demonio, dándose cuenta a tiempo de que se trataba de un demonio Exotics al ver su aura café brillar momentáneamente. Hasta ese momento no había atacado seriamente, pero dado que no desprendía ningún olor ni presencia, sería realmente poderoso. Lamentablemente sus capacidades no eran suficientes para enfrentarlos por su cuenta, tendrían que esperar a por refuerzos.
Por telepatía fue avisando a los demás que pidieran ayuda. No tardarían en llegar, pero mientras tanto debían contenerlo en lo profundo del bosque; si el demonio llegase a salir del perímetro dañaría a más humanos.
Sin embargo, pensarlo y hacerlo eran dos cosas muy diferentes.
Afortunadamente el grupo de Lobos contaba con experiencia en batallas y se precipitaron a embestirlo y abalanzarse sobre su cuerpo buscando alguna carne débil cual morder, el demonio rugía y se balanceaba de un lado a otro, moviendo ferozmente sus garras a la espalda enterrándolas sin piedad. Algunos Lobos fueron afectados por el ataque, y apenas tocaron la sangre, aullaron de dolor y se alejaron precipitadamente.
Kiba fue uno de los primeros en reaccionar, lanzándose sin dudar al frente cambiando de forma, se apresuró a tomar del hocico a uno de los lobos que quedaron atascados a metros del demonio que se movía locamente salpicando la sangre. Unas gotas cayeron en la frente del lobo café y entendió porque los demás aullaron y se alejaron: la sangre quemaba. Seguramente en cuanto mordieron sintieron la sangre arder y quemándoles los hocinos.
—¡No se acerquen! —bramó en su mente retrocediendo arrastrando al lobo junto a él.
Hachiro recobró su forma humana y se tambaleó mientras se escabullía a espaldas del demonio, buscando un hueco para reunirse al otro extremo donde un montículo de rocas serviría de escudo, justo dónde los demás se reagruparon. Dio un vistazo al demonio que parecía loco agitando los brazos dejando que las gotas se impregnaran en los troncos y hojas, al ver que estos seguían intactos dedujo que la sangre no era ácida, si no estaba la sensación de quemazón. Sólo eso.
—El dolor está en la mente —murmuró preparándose para salir detrás del tronco.
Desde la distancia, Kiba volvió a su forma humana y asomó la cabeza entre las piedras para observar al demonio que se había detenido abruptamente y alzaba la vista al cielo haciendo gárgaras. Segundos después, notó que pequeñas gotas caían al suelo y se quemaban al contacto.
Su rostro se contrajo y en el mismo momento Hachiro salió disparado de su lugar para ir con ellos.
—¡NO, VUELVE AL ÁRBOL! ¡LA SANGRE ES ÁCIDA!
Su grito llegó demasiado tarde, en cuanto Hachiro lo escuchó se detuvo de sopetón y al mismo tiempo el demonio dejó de hacer ruido y bajó la cabeza inflando sus mejillas dedicándoles una sonrisa de lo más siniestra sacada de sus peores pesadillas.
—Carajo.
El demonio expulsó el chorro de sangre dirigido a Hachiro, los gritos de los lobos no tardaron en aparecer y Hachiro vio cómo la sangre se precipitaba a él, si todo eso impactaba en su cuerpo no habría duda de que mínimo su cabeza quedaría derretida, pero la velocidad de la sangre superaba a la propia y no pudo evitar maldecir y gritar preso del pánico.
Justo en ese momento un muro de piedra se alzó repentinamente entre él y la sangre obstruyendo el ataque. Hachiro cayó a bruces al suelo y vio dos sombras pasar a sus lados sin detenerse.
—¡Pero si son...!
Una figura esbelta se impulsó en el muro para dar un gran salto al costado desviando la atención del demonio que ya tenía preparado el segundo ataque de sangre. Esta figura era relativamente más rápida que cualquiera, por lo que la sangre impacto directamente a los troncos; el demonio rugió al no ver su presa derretida y se movió al costado deslindándose de los lobos persiguiendo a la persona que se movía con astucia de aquí para allá, guiándolo más a lo profundo.
Por más que el demonio moviera sus garras y escupiera sangre, la sombra era más rápida.
¡Quién se movía así no era nadie más que Sakura!
—Retrocedan. —La segunda persona no se trataba más que Ino, que desató su látigo y lo movió tentativamente. Desde atrás, Hachiro la miró consternado y Kiba se dejó caer a su lado.
—¿Por qué demonios están aquí? ¡Sakura no debe exponerse al peligro! —gruñó bastante enojado. ¡Si algo le sucedía a Sakura sería un problema, Sasuke lo destazaría vivo!
Ino habló mientras vigilaba atentamente los movimientos de Sakura.
—Estábamos llegando al territorio cuando nos topamos con las noticias, Sakura decidió intervenir. Naturalmente yo he venido con ella.
—¿¡Pero dejar que se enfrente a un Exotics!?
—Kiba-kun, en estos dos meses he supervisado su entrenamiento paso a paso, el que distraiga a un demonio que apenas está tomando conciencia no es nada —refutó Ino agachándose un poco—. Además, por eso estoy aquí. Ambas lo contendremos.
Después salió disparada al cuerpo de la criatura, llegando a su altura agitó su látigo justo en las manos del demonio separando las garras de su cuerpo. El rugido agónico hizo temblar la tierra, y Sakura se detuvo en lo alto de una rama observando fijamente al demonio que exhaló una bocanada de aire y comenzó girar sobre su eje lanzando sangre por doquier.
Los árboles y hojas fueron las primeras víctimas de la sangre ácida. Frunciendo el ceño, Sakura intercambió una mirada con Ino que yacía detrás de un tronco a medio derretirse. Ino no tardó en abalanzarse al demonio lanzando sus esferas de humo atormentando a la bestia al ser limitada de su vista.
Una capa de humo obstruía el territorio, Ino escabulló y llegó frente al demonio cual retrocedió rápidamente esquivando latigazos, no le dio tregua y siguió avanzando sin parar, el demonio rugió y sacudió las manos cuyas garras comenzaron a regenerarse. Una vez más fueron cortadas y mientras el demonio gritaba, el látigo fue a parar a su rostro separando la mandíbula del resto.
—¡AHORA! —Gritó Ino retrocediendo.
La pantalla de humo fue disipándose y Sakura, desde la rama del árbol, estuvo atenta a los movimientos del demonio que bramaba furioso al verse en desventaja. Tanteó el mango de su espada, con los ojos fijos en la bestia estimando encontrar una abertura y atacar. Pero dudó.
Aprensó con fuerza el mango, observando su arma de reojo y luego al demonio, alejó su mano y cerró los ojos, aspirando con fuerza. Comenzó a susurrar palabras que se combinaban con el viento y su ceño se fruncía cada vez más, concentrada al máximo en su labor.
Al cabo de unos segundos el suelo tembló y los lobos instintivamente sintieron un peligro eminente acercándose. El demonio también lo percibió y alejó su atención de Ino al sentir la amenaza dirigirse a él.
Cuando se topó con la presencia de Sakura sobre el tronco, un destelló verdeazulado fue lo que vio al mismo tiempo que el suelo se detenía y de improvisto, de las profundidades surgieron dos raíces el doble del tamaño de la criatura, tan rápido que apenas pudo percatarse y fue envuelto en las raíces.
El rugido que lanzó el demonio parecía un lamento, y se movía intentando librarse de las raíces alrededor suyo cual era un esfuerzo inútil.
Sakura aterrizó justo a su lado y posó sus manos desnudas sobre las raíces, antes, su expresión era solemne, pero ahora su ceño fruncido y ojos cerrados demostraron su concentración. Las yemas de sus dedos brillaban ante el contacto.
—¡Sa-! —Antes de que Hachiro pudiera hablarle, Kiba le lanzó una mirada de advertencia a que guardara silencio.
—No la interrumpas, está concentrándose para mantener las raíces —le dijo.
Ino se había posicionado a un lado de la pelirrosa, vigilante al demonio que tenía medio rostro descubierto, el humo salía de esa parte evidenciando que la sangre intentaba derretir las raíces, por eso mismo Sakura tenía que regenerar las mismas, sumando el hecho de mantener la posición de captura no la tenía nada fácil.
Mirando su reloj, Ino le midió el tiempo. Esto también era una prueba para Sakura, ella había decidido entrar sus poderes liberados como el manejo las plantas y Kakashi no tuvo contemplaciones cuando le explicó que dicha habilidad pertenecía al clan Haruno. Al tener una afiliación con la naturaleza misma tanto con plantas y animales, era normal que pudieran manejarlas, pero siendo que se manifestó en Sakura siendo Mestiza, en realidad no sabían que tanto control tenía sobre dicho poder.
Una prueba de ello, la ocasión que discutieron en el departamento de Kakashi toda la cocina y sala se llenó de raíces a consecuencia de sus emociones alteradas. Pudo dañar a alguien, así que armándose de valor decidió enfrentar sus poderes en lugar de huir de ellos.
Pensando en ello, Sakura apretó los labios y miró fijamente sus manos por un largo rato a medida que su respiración se volvía pesada y sus fuerzas flaqueaban, pero se negó a ceder. El demonio quemaba las raíces y ella las regeneraba manteniendo el control sobre las raíces y no se retirarán.
Después de un tiempo indeterminado, repentinamente un par de raíces más salieron de los costados y enrollaron por completo al demonio que rugió desesperado antes de que fuera inmovilizado por completo. Las manos de Sakura quedaron al aire cuando el capullo fue suspendido hacia atrás y permaneció inmóvil, al verlo suspiró tranquila. Detrás de ella una mano familiar se posó sobre su hombro y alzó la vista para encontrarse con los ojos de Kakashi.
—Tío.
—Lo has hecho bien, Sakura —le elogió ayudándola a levantarse.
Por supuesto, quién controló las otras raíces no era más que Kakashi.
—Buenas noticias, lograste invocarlas. —Ino señaló el reloj de su muñeca, y Sakura mostró una sonrisa cansada y agradecida, no dijo nada.
Los logros al respecto no los celebraba como tal, ella misma conocía el alcance y en ocasiones los controlaba y en otras no. Por esta vez fue una apuesta al llamar a la naturaleza, había veces que no respondía y ni una flor florecía; además, mantener su concentración en eso no era más superficial que saber manejar su extraña habilidad de ver el pasado.
Dividir su mente en ambos trabajos eran cansino.
Observó sus manos mientras caminaba de regreso al punto de reunión de la manada, Ino venía a su lado y contemplaba su extraña actitud. Afortunadamente Kakashi venía unos pasos atrás hablando con Kiba sobre el altercado.
—¿Sucede algo? —Escuchó la pregunta de Ino, Sakura alzó la vista y le sonrió.
—No te preocupes, me encuentro bien. Sólo estoy pensando en cuando podré controlar ambas cosas —confesó.
Cada vez que pensaba en ello no podía evitar sentirse un poco angustiada. Dos meses practicando sobre sus habilidades y el único avance que tenía sobre el retroceso de las mentes aumentaba, en vez de hacerla sentir mejor, ocasionaba un profundo terror ya que tardaba más tiempo en regresar en sí. ¿Y si alguna vez no lograba regresar y quedaba atrapada en el mar infinito de los recuerdos?
Esa cuestión se respondía en el pergamino que descansaba en su habitación enviado anteriormente por Jiraya, el Profeta más reconocido del mundo. Fue una respuesta a la carta enviada pidiendo su ayuda; aunque el hombre tenía asuntos atendiendo y no podía presentarse envío un pergamino con algunos consejos de cómo controlarlo así evidenciando que sabía más sobre el don y lo compartiría una vez que arribara con ellos.
Gracias a sus consejos el avance de Sakura fue conciso y peligroso. Las tardes se sentaba en medio de la sala y agarrando las manos de Ino para rememorar en las viejas memorias, en compañía de Gaara que se dedicaba a tomarle el tiempo en el mundo real. En ocasiones Hikoro le ayudaba, ya que teniendo un Manguekyo Sharingan con la capacidad de ver recuerdos estaba familiarizado con el tipo de sensación, aunque en ambos casos eran distintos.
Agotada mentalmente lo único que le hacía falta era saber controlar las raíces, Kakashi la esperaba en el bosque. La primera vez que estuvieron rodeados de los árboles, su tío le quito los guantes y le hizo cerrar los ojos.
—Escucha el susurro de las hojas chocando con el viento ¿Qué te dicen?
Siendo sincera, Sakura no entendió qué debía escuchar. Lo único que en sus oídos susurraban eran palabras incomprensibles, varias voces entrelazadas entre sí, como si le contaran un secreto íntimo del cual se perdía. Gentiles y gráciles, como si estuvieran a la deriva y buscaran una existencia cual agazaparse.
Por más que intentara comprender, lo único que acaparaba su mente era controlar las raíces para no dañar a nadie con sus cambios drásticos de humor que parecían estar ligados. Se frustró a niveles insospechables.
—No entiendo sus palabras.
La mirada de Kakashi no fue diferente a lo comprensible y ligera desilusión. Su corazón se oprimió y estuvo tentada en decir lamento ser una Mestiza.
No lo dijo, en cambio Kakashi le sonrió y empezaron el entrenamiento. Después de ese día no escuchó más esas voces por más que cerrara los ojos y quisiera encontrarlas.
Volviendo al presente, Ino le dio unas palmaditas en la espalda.
—Estás avanzando satisfactoriamente, a comparación de hace dos meses has mejorado en otros aspectos como el manejo de la espada y pelea cuerpo a cuerpo. ¿A qué mi entrenamiento te ayudó bastante? —Ino movió su melena rubia y sonrió esperando unos elogios.
Haruno no pudo evitar reírse. Desde hace tiempo descubrió que Ino poseía un ego bastante alto y le gustaba recibir elogios, contrastaba en ocasiones con su personalidad extrovertida y amable. Jamás pensó que forjaría un lazo de amistad con ella, le hacía recordar un poco a Ali, en ausencia de esta en sus misiones largas no podía hacer más que extrañarla y esperar su retorno.
—Han sido de mucha ayuda, tus enseñanzas de parecen mucho al método de Sasuke.
—¡Oh! Eso es porqué él me entrenó.
Esa nueva información le interesó a la pelirrosa que no tardó en cuestionarle.
—¿Eh? ¿Fue tu maestro?
A decir verdad, había visto sus memorias, pero existía una fina línea de lo que podía ver y no pues la persona decidía qué mostrarle, y supuso que Ino seleccionó recuerdos no tan pesados para experimentar.
—Él me entrenó, así que nuestro estilo de pelea tiene la misma base, aunque mi tipo de ataque es de media-corta y media-larga distancia, Sasuke-kun es más de corta distancia por Kusanagi.
Analizando las antiguas peleas, Sakura descubrió que era cierto, por eso se le hacía familiar los movimientos de Ino, aunque también atribuía a su propia experiencia. Quizás debido a tal rasgo conocido fue que terminó por adaptarse a las enseñanzas de la rubia.
De un momento a otro, se encontró suspirando al recordar a cierto azabache.
—Un suspiro por un beso —comentó Ino dándole unos ligeros codazos. Sakura se sonrojo un poco y le devolvió el gesto—. ¿Pensando en Sasuke-kun?
—No lo digas así —farfulló ella dando vistazos a sus espaldas. Bien, su tío parecía ajeno a su conversación—. Otros podrían malinterpretarlo.
—¿Y qué tiene de malo que lo sepan?
Sí, ¿Qué afectaría a que los demás supieran su enamoramiento por Sasuke? Siendo sincera, no lo sabía. Por eso mismo no quería causarle problemas a su protector y prefería mantener la boca cerrada al respecto, por lo menos hasta que volviera Sasuke y lo conversaran adecuadamente.
Pero han pasado dos meses en los que no había tenido contacto alguno con él, no desde aquella noche que le entregó el collar y prometió que regresaría con bien. Las únicas noticias que obtuvo fueron por parte de Kakashi, que aseguró que no había llegado ninguna noticia de muerte, únicamente tuvieron que desplazar sus planes ya que la riña con los Hyūga era más intensa de lo que imaginaron. También dijo que pronto Naruto y Sasuke regresarían, una vez que lograran desalojar a todos sus aliados del país, pues, a pesar de sus esfuerzos, los Cazadores tomaron ventaja superándolos en número.
Sakura sólo podía levantar una oración a su cuidado, aunque ¿Sería impropio pedirle a Dios que cuidara de criaturas que eran los enemigos de sus amados hijos? Tuvo que contenerse y confiar que regresarían vivos.
Sólo pedía eso.
—Vamos al hospital, necesitamos verificar que el ácido no les haya afectado. —La voz de Kakashi la sacó de sus pensamientos.
—Yo estoy bien—dijo para calmarlo tras notar la preocupación en sus ojos negros—. No tuve ningún contacto con el ácido.
—Lo sé, pero me preocupa otra cosa. Pudiste invocar a las raíces ¿Recuerdas que sucede cuando lo logras?
Sakura asintió, resignada. Por supuesto que lo sabe, el que la naturaleza la respondiera ya era en sí un hecho sorprendente pues siendo Mestiza no debía tener el control y pocas veces lo lograba —en esta situación fue una apuesta—, y cuando lo lograba, la energía espiritual que emergía de su ser luchaba con la demoniaca. Dentro de su cuerpo era un caos y tendría un desequilibrio total de poder si no lo atendía con cuidado.
A pesar de que su lado Cazador predominaba ante la demoniaca, no la eximía de los efectos secundarios.
—Sí, sé las consecuencias.
—Aun así, decidiste intentarlo.
—¡Sólo estaba probando! En realidad, no... no esperaba que respondiera —dijo observando sus manos desnudas. Ya más a menudo las traía descubiertas, la confianza en que no le haría daño a nadie iba en aumento, se permitió ese gesto—. Bien. Iré al hospital, pero no me quedaré, mañana es al aniversario luctuoso de mi hermano.
Sus palabras implicaron que por nada del mundo se perdería el visitar a su hermano fallecido, lograron traer tranquilidad al corazón de Kakashi, quién asintió en respuesta y la guío a las afueras del bosque seguidos por los lobos heridos que los acompañarían.
Reino Unido.
Madrugada.
Sasuke debió admitir a regañadientes que Hinata hizo mejor trabajo de lo que pensó en un principio. Con el pasar de las horas la tez pálida de Naruto fue agarrando vida y la herida comenzó a sanar, demasiado lento para su gusto, pero sanaba.
En todo el proceso no le quitó los ojos de encima, amenazándola con cada respiración que hacía, notó el miedo en la chica pero que a pesar de ello no flaqueó y se movió debidamente salvando la vida de su amigo; bien, por el momento no la mataría.
Al no querer dejar a Naruto sólo, Hinata fue en busca de leña para una fogata cual Sasuke se encargó de encender con un soplido. El cansamiento venció a Naruto que durmió por unas horas y él se quedó despierto vigilando estrechamente a la Cazadora que se ubicó en la entrada de la cueva y vigiló el exterior. A pesar de sentir el cansacio sumirse en sus hombros, ignoró la sensación de pesadez y se mantuvo despierto toda la noche, vigilando los movimientos de la Cazadora que hasta ese momento no había hecho más que admirar en silencio la entrada de la cueva y en ocasiones lanzarle miradas agudas al rubio cuando creía que no la veía.
Naruto despertó en el transcurso de la madrugada. Sasuke se inclinó a él preguntandole si tenía algún malestar.
—Quita esa cara, estoy bien. Hinata hizo un buen trabajo —dijo suspirando, inconscientemente se acercó al calor de la fogata y sus ojos adormilados pasaron desapercibido cómo la chica le lanzaba una mirada aliviada.
—El que haya echo un buen trabajo no significa que no sea nuestra enemiga —espetó Sasuke sin contemplaciones, al estar sentado cara a la entrada de la cueva, pudo notar los hombros tensos de Hinata, aquello se supo bien, por lo menos la Cazadora no olvidaba la amenaza.
—Sasuke —le reprendió su amigo por debajo—. Ella me salvó la vida.
—Su gente intentó quitártela primero —le devolvió voraz, dirigiéndole una pesada mirada a la Cazadora que le devolvió el gesto, pero más retraída—, no se te olvide en dónde estamos.
—¡Yo no soy su enemiga! ¡Ni siquiera participé en esta guerrilla! —exclamó de pronto Hinata, levantándose de sopetón y su rostro se crispó, dolida—. ¡Hasta curé a Naruto-kun!
—Porque te sirve más vivo que muerto ¿no?
—No es así, ¡debes creerme!
Sasuke no tuvo piedad en ignorar sus palabras, dispuesto a seguir atacando con sus frases llenas de sentido para él, pero de nuevo Naruto lo detuvo. Enarcó una ceja, su amigo negó con la cabeza estando en desacuerdo de sus métodos.
—Ella dice la verdad.
—¿Le crees? —Le lanzó una mirada incrédula.
—Sí ¿Acaso hueles la sangre en sus manos?
El azabache estuvo a punto de afirmar, pero olfateó mejor con disimulo sin apartar la vista de la Cazadora, tanteando desde ahí entre las manos y la cuchilla de su arma. Comúnmente la sangre quedaba impregnada en la piel por dos a tres días, es un rasgo que solamente los lobos o vampiros podían distinguir debido a su olfato.
Quizás pasó el detalle que Hinata no olía a sangre de días. La última masacre en que participaron la mayoría de los Cazadores fue la noche anterior, y esta chica se veía a leguas que fue entrenada para la lucha a pesar de su actitud retraída, pero no se veía cansada ni fatigada como un guerrero que estuviera en medio de una lucha.
Entonces una nueva duda surgió en él después de contemplarla en silencio.
—¿Por qué tanto empeño en convencernos?
Al lanzar la pregunta, Hinata volvió a tensarse, pero al mismo tiempo vio su oportunidad perfecta. Así que dejó su lanza apoyada en la pared de la cueva y se acercó dos pasos firmes, esta vez se mostró más confiada.
—Por favor, llévenme con ustedes —dijo completamente seria.
Bastó unos segundos después para que Naruto ensanchara sus ojos, impresionado por su petición. Y al contrario, Sasuke únicamente enarcó una ceja, sin decir nada esperando que la chica continuara a explicarse. Hinata aspiró un poco más confiada al ver que no fue interrumpida y procedió a hablar.
—No quiero ser parte de esta guerra, sé que es hipócrita de mi parte pedirles a ustedes esto, pero en verdad les juro que no participé ni maté a nadie. Llegué el día anterior debido al llamado de mi padre solicitando refuerzo, pero no imaginé que fuera una masacre —tragó grueso, como si le costara hablar—. Es horrible...
—¿Es el primer conflicto en el que estás involucrada? —preguntó suavemente Naruto recibiendo una negación de su parte.
—No con Mestizos. Mayormente extremino a demonios puros.
—Hm, con razón. —Sasuke se cruzó de brazos y entornó los ojos—. Eres demasiado ingenua, en la guerra siempre habrá muerte y destrucción.
—Yo... jamás me atrevería a matar a ningún Mestizo —confesó con hilo de voz.
Tanto Naruto como Sasuke se miraron de reojo.
—¿Por qué?
—Mi hermana —respondió simplemente—. Si mato a algún Mestizo estaría matando al hermano de alguien.
De nuevo el silencio, y esta vez fue roto por Naruto.
—Independientemente si decidimos llevarte con nosotros, aún tenemos el problema en cómo salir de aquí.
Ciertamente ninguno de los dos tenía idea de cómo romper la barrera. Les tomaría días en buscar los dispositivos espirituales, además del cuerpo de la persona que sacrificó su sangre para crear dicha barrera y así pulverizarlo. Teniendo a un centenar de enemigo detrás suyo, sería difícil.
—Yo me puedo encargar de ello, sé dónde está oculto el dispositivo más cercano.
—Aunque rompamos el dispositivo necesitamos de la sangre del Cazador que se sacrificó para abrir una abertura —replicó Sasuke esperando ver su determinación, notando que se debatía en dudas—. Sin la sangre, no servirá de nada. Cuando rompamos el dispositivo sabrán nuestra ubicación y nos atraparán.
Sólo así estimaría si matarla o no, si la dejaba viva revelaría su ubicación. Aún no se fiaba de ella.
Hinata pareció pensarlo seriamente, alternando su vista de Naruto a Sasuke, y luego al rubio.
—Sólo necesitan un poco de sangre, ¿verdad?
—Incluso con una gota basta —Asintió.
—Muy bien, la conseguiré.
Y con esa misma determinación, Hinata desapareció por la blancura de la nieve dejando a ambos Mestizos frente a la fogata que repiqueteaba sin cesar. Después de unos minutos Naruto habló sereno:
—Si ella regresa con la sangre tendrás que aceptar que venga con nosotros.
El Mestizo-lobo bufó, sonriendo sardónico.
—Mejor pensemos en una manera de salir de aquí.
Una hora después Hinata se plantó frente a ellos mostrándole un frasco lleno de sangre.
Naruto se rió entre dientes ante el gruñido que brotó en la garganta de Sasuke, y Hinata les extendió el frasco viéndose completamente seria.
—¿Es suficiente o necesitan más sangre?
Japón, Tokio.
Hospital General.
Madrugada.
—¡Espera pequeña no puedes salir!
Ella siguió corriendo pase a los llamados de la enfermera.
El miedo la impulsó a escapar en cuanto abrió los ojos y se encontró en un lugar totalmente desconocido. Tratando traer a su mente los últimos recuerdos, recuerda la sensación de las heridas hechas por su primo que la atacó sin miramientos, ¡y pensó le caía mejor desde la última vez que la visitó! Nada de eso, apenas la vio y la intentó matar pase a los sollozos de suplicas que no la lastimara. Sería una buena niña, no se portaría mal ni escaparía de la celda de nuevo, pero por favor ya no más. Quizás sus súplicas fueron escuchadas, su primo se detuvo abruptamente antes de gritar y alejarse, apenas captó palabras sueltas "huye" y "corre" antes de que desapareciera de su vista.
Cuando creyó que no podía más con su dolor, aparecieron unos cálidos brazos que la acobijaron y unos ojos seguros que le brindaron confort. Su voz era tan gentil y su presencia un catalizador, olía tan bien, como a cerezos. Flores. Muchas flores.
Esa chica de sonrisa angelical y energía pura. ¿Dónde está? Se preguntó mientras seguía corriendo buscando su aroma. Perdió rápido a quienes la perseguían al doblar por un pasillo y se apegó a la pared.
De pronto el aroma que buscaba golpeó rápidamente su rostro. Entonces giró a su derecha y la vio. ¡Era ella! Venía caminando en compañía de otra chica rubia.
—Afortunadamente para ti, pasarás hoy sin ningún malestar. Me compadezco de los chicos, tendrán que quedarse hasta mañana —decía la de coleta alta a su lado ocultando una sonrisa divertida—. Los perros son tan débiles.
—Ino, el que tengas genes Felino no te exime de las heridas. —Y la chica angelical reprendió suavemente—. Incluso yo, en ocasiones mis heridas no sanan tan rápido como deberían.
Ignorando lo débil que se sentían sus piernas a cada pisada, fue directamente a ellas.
—Nada de eso. Entre nosotros, Naruto y tú sanas más rápido —decía Ino, cuando de pronto sintió la presencia de alguien y se percató de que iba a ellas, sin darles tiempo de decir algo, chocó impecable con Sakura aferrándose a su cintura—. ¡Eh!
Sakura estaba igual de sorprendida que su amiga, quedando estática al sentir dos brazos alrededor de su cintura, cuando la niña la miró directamente a los ojos la reconoció de inmediato y sus ojos se ensancharon de emoción. ¡Por fin abrió los ojos! En todo este tiempo estuvo en un severo coma y nadie creía que sobreviviría.
La sostuvo por los hombros al ver sus piernas temblar.
—Parece que alguien te aprecia. —Ino se rio ante la mirada anhelante de la niña, sus ojos perlas miraban con devoción a Sakura.
La aludida se sonrojo de vergüenza, dicha niña en verdad la veía así. Despejó todo rastro de bochorno y se agachó a su altura, sonriéndole para infundirle confianza.
—Hola, pequeña ¿Puedo preguntar que hacías corriendo por los pasillos? —preguntó con delicadeza.
La niña la miró por unos segundos, bastantes de hecho, antes de abrazarla de nuevo, como si buscara su protección. Este acto siguió impactando a Sakura que reaccionó de inmediato envolviendo a la niña en brazos, la comprendió en el sentido de que quizás acababa de despertar y se aferraba a la última persona que vio antes de dormir.
—¡Ahí estas! —Una de las enfermeras apareció por el pasillo, apenas jadeando por el esfuerzo y se acercó a ellas, muy preocupada dando miradas de alivio a la niña—. Ino-san, Sakura-san, gracias por encontrarla. La niña despertó en la mañana, pero no ha dejado que le suministremos nada y muerde a quien se le acerca —informó con preocupación.
Haruno meditó sobre ese dato y miró a la niña ocultó el rostro en su hombro negando frenéticamente con la cabeza. La sentía temblar en sus brazos y claramente se veía muy asustada.
—Yo la llevaré a su habitación —se ofreció amablemente al intuir que no la niña no tenía intenciones de separarse de ella.
—La estaré esperando. —Avisó la enfermera partiendo al interior dejándolas solas.
—Se ha pegado como lapa a ti —dijo divertida Ino la notar que la niña se aferraba más a su amiga.
Sakura también lo notó. Hizo que se separará y examinó los ojos de la niña. Recordó que la primera vez que la vio mientras estaba en coma, pensó que su apariencia no dejaba revelar más de unos diez años, quizás, pero saber su edad real sería preguntarle directamente. De todas formas, no es algo fuera importante ahora.
—¿Tienes algún malestar? —Siguió preguntando, la niña se tardó en negar con la cabeza. Aun así, le sonrió—. Mi nombre es Sakura ¿cómo te llamas?
La niña la miró parpadeando varias veces su expresión transmitía serenidad, pero jamás respondió.
—Quizás no pueda hablar —tanteó Ino inclinada a ellas con extrema curiosidad. La niña se veía un poco confiada a su alrededor, pero más con Sakura. No hacía más que aferrarse a las ropas de Sakura y mirar sus manos con si fuera lo más interesante del mundo.
—Está bien si no me quieres decir tu nombre, pero debo llevarte con las enfermeras ¿De acuerdo? —Esperó paciente a que la niña asintiera.
Teniendo su permiso, se levantó y tomó de su mano para cruzar por los pasillos en busca de su habitación. Ya había estado allí anteriormente y conocía el camino perfectamente, se hacía un tiempo a venirla a visitar en compañía de Gaara que traía libros infantiles para leerle un cuento de niños —el pelirrojo aseguró que leyó en un libro que a los niños les gustaba que les contara historia—, o ella misma le relataba lo bello que era el clima.
Los pasillos por los que transitaban no fueron muy concurridos, el Ala de Cuidados Especiales conforme a criaturas sobrenaturales estaba apartado del Pabellón Humano, cómo Tsunade lo describía. La habitación de la niña estaba en una de las primeras, cuando entraron se encontraron con las enfermeras que aguardaban a su paciente.
Cuando Sakura intento soltar a la niña y guiarla a la cama, esta negó con la cabeza y se aferró a ella con más fuerza mirando con miedo a las enfermeras.
—Debes dejar que las enfermeras te cuiden. —Sakura le miró sonriéndole gentil, no quería que la niña empeorara por no tener atención médica, pero ella se negaba a cooperar—. Yo estaré aquí mientras te revisan, vigilaré que no te hagan daño ¿De acuerdo?
La niña lo consideró seriamente. Luego asintió sin más y se sentó en la camilla soltando al fin la mano de la chica, sin apartar los ojos de ella. Sakura se hizo a un lado dejando el espacio a las enfermeras sin borrar su gesto de su rostro, no quería que se alterara.
—Muy bien pequeña, deja que te pongamos esto —habló una de las enfermeras mostrando la aguja de vía intravenosa.
Asustada, la niña mordió la mano de la enfermera apenas se acercó.
—¡D-Duele!
—¡No hagas eso! —exclamó exaltada Sakura yendo a separarla.
Después de una batalla ante una niña que se negaba a ser inyectada, se dejó recostar en la camilla no queriendo despegar su vista urgente de Sakura, que le aseguró que no se iría. Dejó por fin que le pusiera la intravenosa y los medicamentos, especialmente un relajante que la adormecería pronto.
Muy pronto, cabe decir. En menos de veinte minutos cerró los ojos y su respiración se compasó, rindiéndose así al fin al medicamento.
—Gracia por su ayuda, Sakura-san —Las enfermeras agradecieron. La chica negó con la cabeza—. Dormirá por unas horas, tuvimos que sedarla para que el medicamento fluya, pero después de esto Tsunade-sama la valorará y dictaminará si es necesario o no.
—Entonces volveré por la tarde —avisó mirando el reloj en la pared, eran las tres de la mañana. Tendría tiempo de dormir unas horas e ir a la tumba de su hermano a presentar sus respetos—. Si llega a despertar antes agradecería que me informara.
Ante sus palabras, sintió la duda en los ojos de Ino, la miró de reojo y volvió su vista a la niña sumergida en sueños.
En verdad le preocupaba esa niña, parecía tan indefensa y vulnerable, un cachorro en busca de protección. Sin saberlo, un nudo se formó en su garganta al preguntarse si alguna vez Sasuke estuvo así de desprotegido y lleno de miedo.
Seguramente sí, pero ¿Alguien estuvo ahí para protegerlo?
¿Tuvo una Sakura a su lado en ese momento?
Quizás no, y eso le hizo doler el corazón.
—Fracasó el plan.
Tres palabras que detestaba profundamente, esas tres malditas palabras. Cómo las odia.
También odia...
—... La incompetencia —dijo, o más bien exhaló con cierto pesar.
¿Cuántas veces había fallado este plan? La primera, ciertamente. ¿Debió hacerlo él mismo?
—El Cazador no absorbió el alma moribunda de un Mestizo para acelerar el proceso a convertirlo inmediatamente en brujo y huyó sin que pudiéramos detenerlo, podemos buscarlo o mandar a otro sujeto de prueba. Por favor, sea paciente. —Orochimaru le aseguraba sin parar.
La paciencia es algo con lo que ha aprendido a familiarizarse con el paso de los años.
Debe esperar para que las flores florezcan.
Debe esperar a ver cómo el animal moría lentamente para tomar de su carne.
Debe esperar para tener entre sus manos al objeto de su profundo amor.
Sí, la mujer que siempre amaría más allá del tiempo. También debía esperar a que su alma esté completamente nutrida y así arrancarla de su seguridad, llevándola con él a dónde siempre debieron estar, se deleitaría profundamente de la desesperación y miedo en sus ojos, el olor que desprendía una persona cuando esas emociones ecplisan todo eran tan reconfortante y apetecible. Se preguntó si acaso Sakura ya está lista y cuánto recordaría de sus antepasados.
¿Cuántos años pasó desde la última vez que la vio? Era extraño que no recordarse, comúnmente está ansioso por encontrarse con ella, pero se retenía a tiempo a pesar de estar consumido de celos y deseos sangrientos de destrozar quién la protege: ese maldito Fujun'na Hanta ¿Cómo se llamaba? Ah, sí, Uchiha Sasuke. Un maldito Uchiha, su maldición encarnada.
Oh, cierto. Recordó que ya era hora de comenzar a mover sus piezas. Mataría su aburrimiento y se entretendría viendo cómo los Cazadores se señalan entre sí, primero debía quitar el último pilar de su familia, su tío sin mal no recordaba.
Doblegar a un Uchiha y un Haruno a la vez, nada le daría más deleite. Como en los viejos tiempos.
Pero ahora su atención se centró en lo que tenía enfrente.
—Sabes que la paciencia es una virtud valiosa... —alegó él caminando hacía el científico que contenía el alma de su viejo amigo que esperaba paciente un nuevo cuerpo inmortal, cuerpo que se había atrasado gracias a la incompetencia de este científico.
Deteniéndose a unos pasos frente al hombre, lo tomó rápidamente del cuello y lo estampó tan rápido a la pared el otro extremo de la habitación en negrura. Se escuchó un quejido y el jadeo, antes que unas manos se apresaran en sus muñecas en un intento vano de quitarlo. Le clavó sus garras en la base de la garganta, la sangre escurrió por sus dedos y la sintió familiar.
—...Una virtud que no poseo. Todo tiene un límite, pero en estos meses no haz avanzando en absoluto. Si puedes darme un motivo para mantenerte con vida, es mejor que hables ahora —amenazó ejerciendo fuerza.
Orochimaru apenas pudo hablar.
—S-Soy el único brujo que queda en el mundo que puede evitar que Yuya desaparezca —dijo, sonriendo de lado a pesar de que le faltaba el aire.
Frunció el ceño. Ciertamente, Orochimaru era el único brujo disponible como contenedor. Senju Tsunade y Killer Bee poseían un sinfín de protecciones de los primeros Cazadores por lo cual era imposible que Yuya renaciera en sus cuerpos, todos los demás brujos yacían exterminados, y si no quería esperar otros quinientos años para su resurgimiento en uno de los tantos cuerpos que Orochimaru estaba creando.
No se creía capaz de esperar por más tiempo.
Sin más, soltó a Orochimaru que jadeó dando bocanadas en busca de aire. Lo observó con sus potentes ojos rojos, carmines que parecían la sangre misma impregnada en toda su persona.
—La próxima vez, te mataré.
Con esa advertencia se alejó dejando atrás al científico que se apoyó en la pared, respirando bocanadas de aire fresco preguntándose por la hora en que se libraría de ese hombre tan siniestro y tétrico que desprendía un aura tan oscura y densa, que apenas se había acostumbrado a respirar a su alrededor sin sofocarse. Todo a su alrededor era un baño de sangre, incluso su olor, como si trajera consigo la muerte misma paseándose por su laboratorio pareciendo la parca con esa piel tan pálida como la nieve, hebras tan negras cómo la tinta y ojos rojos inyectados de la sangre de los cautivos.
Este hombre era el mal encarnado en persona, peor que cualquier demonio sacado del mismo infierno.
No, más bien, era como si el mismo infierno caminase en la tierra.
Orochimaru siguió de rodillas y se inclinó ante el hombre que viró a él esperando una muestra de que no quería perder su vida, o más bien, una muestra de humillación. El sentido del humor de este demonio era tan sádico. Se preguntó vagamente sobre cómo los miembros de Akatsuki lidiaban con él, aunque apostaba que nadie más que Pain conocía su rostro.
Una vez más, se humilló frente a este poderoso demonio que tenía el poder suficiente para someter a cualquier que le diera tan sólo una mirada y te haría gritar de miedo, pidiendo clemencia cuando claramente no la obtendrías.
—No te fallaré esta vez, Indra, cuente conmigo.
Indra le dedicó un corto reconocimiento y desapareció al instante dejando atrás una capa de niebla espesa que nadie se atrevería a tocar, eclipsando de inmediato la poca luz en la esperanza de Orochimaru.
Porqué, así como Dios mandó a sus poderosos Cazadores a exterminar las tinieblas en su paraíso, Luzbel mandó a sus mejores Demonios a extinguir la vida misma.
Hola, Hola!
Lo sé, me llevó demasiado tiempo actualizar este fic, pero en verdad estaba tan ocupada que apenas logré sacar tiempo para traerles este capítulo. No se vio nada de SasuSaku, pero no deben desesperarse, pronto les daré su dosis. Este fue para más introducción a este nuevo "arco" con una nueva-posible aliada, y los problemas avecinandose.
¡Y por fin! Sabemos quién es el hombre que está detrás de Akatsuki, ¿Quién imaginó que podría ser Indra? Él tendrá un papel importante ahora y las respuestas a algunas preguntas.
Si alguien por aquí sigue leyendo ¡Gracias por la espera! No puedo asegurarles cuando estará el siguiente capítulo, pero sí que después de la actualización de El Sonido del Silencio, ya estamos a dos capítulos de darle fin y quiero acabarlo para meterme en lleno en este y así sea más constante.
¡Nos leemos luego!
Alela-chan fuera.
