Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Taiora
Al ver aquel baño fuera de servicio, los "mejores amigos" se sonrieron con complicidad. El castaño tomó de la mano de la pelirroja y rápidamente se adentraron en él; allí nadie los molestaría…y más aún porque deberían estar en clase.
Taichi la aprisionó contra la pared y reclamó sus labios con pasión, sintiendo como Sora le correspondía al instante.
No era la primera vez que se besaban de ese modo, ni la primera vez que se obsequiaban caricias y mucho menos…la primera vez que hacían el amor.
Con desespero, Taichi abrió los botones de la camisa de la pelirroja mientras atacaba su cuello, con besos y mordiscos que quedarían plasmados en su piel. Desabrochó su sostén y atacó esos pechos que cada día lo volvían loco.
─Taichi…─suspiró presa del placer. Taichi nunca imaginó que la chica a la que no le importaba ensuciarse en el lodo con él, se convertiría en la hermosa mujer que lo volvía loco. Esas horas de futbol y tenis habían moldeado su cuerpo a la perfección…La pelirroja detuvo sus avances de manera brusca e hizo que le mirara directamente a los ojos. La lujuria que encontró en ellos, provocó que el castaño gruñera de placer. ─Te quiero…ahora…
Y no tuvo que decir más.
Ella le desabrochó los pantalones y liberó la hombría más que lista del chico mientras él adentraba su mano por debajo de su falda y bajaba su ropa interior. No más juegos, ni rodeos, el castaño la cargó y la apoyó aún más en la pared (si eso era posible); ella lo rodeó con sus piernas. Se hundió en ella como si de eso dependiera su vida. Ambos gimieron cuando se sintieron unidos una vez más.
Cada encuentro era mágico; era como si cada vez que estaban juntos, nuevas y más poderosas sensaciones los embriagara.
─Demonios, Sora…─dijo Taichi, Se sentía bien y sabía que solo era cuestión de tiempo para que ella llegara al tan aclamado climax.
─Tai…─gimió. Sentirse atrapada entre la pared y el castaño, quien la estaba poseyendo de una manera descomunal, la tenían mordiéndose el labio. Taichi era un amante excelente y sabía que le gustaba.
El vaivén se hizo más frenético y las embestidas más profundas. Ninguno de los dos podía contener los sonidos que salían de sus bocas.
Y por fin, ambos llegaron al ansiado orgasmo.
Con la respiración agitada, ambos jóvenes se sonrieron y se besaron una última vez, antes de que Taichi saliera de ella.
─ ¿Sabes? Ya deberíamos hacerlo oficial.
Porque ellos eran novios, solo que el mundo no lo sabía. Ella sonrió.
─ Me gusta más que seas mi mejor amigo frente a todos; eso lo hace más excitante. ─ Y Taichi no pudo evitar darle la razón porque, aunque adoraría que todos supieran que era su novia, la adrenalina de hacer el amor sabiendo que alguien podría descubrirlos en cualquier momento, era adictiva. Observó a la pelirroja arreglándose el uniforme.
Mientras compartiesen momentos como aquellos, él no se quejaría.
¡Nos vemos en una próxima actualización!
