Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Contiene pequeño spoiler del OVA 3
Takari
El fuego de la fogata ardía frente a sus ojos. No sabía cuánto tiempo llevaba sumido en sus pensamientos. No entendía por qué de nuevo le ocurría lo mismo. Sabía que los demás también habían perdido a sus compañeros, y lo entendía, pero a él le pesaba más.
Perder a Patamon por segunda vez fue duro y no sabía si se repondría por completo.
― ¿Tampoco puedes dormir? ― preguntó una voz a sus espaldas. Él negó con la cabeza. Hikari, sin mediar palabra alguna, se sentó a su lado.
―No es justo, Hikari…― menciona casualmente mientras observa a Tokomon y los demás dormido plácidamente.
―Sé que no…, pero vinimos con la esperanza de poder hacer algo.
―No es fácil perderlo por segunda vez…―Hikari mantuvo silencio por algunos instantes. A pesar de que no estuvo presente cuando Angemon se había sacrificado en su batalla con Devimon, pero por todo lo que le habían contado y lo que ella había percibido por sí misma mientras interactuaba con el rubio, sabía que tenía que ir con cautela.
―Creo que eres fuerte, Takeru. ―él la miró con incredulidad.
― ¿Acaso no me viste llorar en los brazos de mi hermano como un bebé? ―trató de bromear el rubio para aligerar un poco la situación. Hikari le dedicó una media sonrisa.
―Llorar no te hace débil, simplemente…necesitabas desahogarte. ―respondió. ― ¿O me vas a decir que no te sentiste mejor después de hacerlo?
―Siempre sabes qué decir. ―La castaña apoyó su cabeza sobre el hombro del rubio.
―Encontraremos una forma de que vuelvan; ya verás. Ellos nos recordarán; todo lo que hemos vivido no puede desaparecer así sin más ―Takeru la atrajo hacia él rodeándola por la cintura, abrazándola como pudo. El cuerpo de su amiga (al igual que el de él) había cambiado y cuando la tenía tan cerca, se le dificultaba saber cómo actuar o hasta donde podía acercársela para no irrespetarla, pero en esos momentos necesitaba con urgencia la paz que solo ella podía transmitirle.
―Quiero que sepas que nadie puede calmarme y consolarme como tú lo haces, Hikari. ― admitió sin pensar, besando su pelo tiernamente en el proceso. Después de todo lo que había pasado, no tenía cabeza para meditar sus palabras.
Hikari se sorprendió ante las palabras del rubio. Se alejó un poco de él para mirar su expresión y se sorprendió cuando Tk la tomó delicadamente de la barbilla para que lo mirara a los ojos.
―Takeru…― susurró. El rubio solo se limitó a rozar sus labios con los de ella. Esperó unos segundos por su reacción, y al ver que no le rechazaba, se animó a besarla con más confianza. Hikari no era una de las tantas chicas con la que solía salir y ser sociable. Ella era diferente y esperaba que lo entendiera. Y aunque la sintió tomar su rostro con ambas manos para besarlo mejor, él sabía que este beso podría no cambiar nada entre ellos porque cabía la posibilidad de que ella le estuviese respondiendo por compromiso o porque pensara que era lo que necesitaba. Y ese último pensamiento, en vez de enojarlo, lo enternecía porque era obvio que no era una experta en la materia, pero, aun así, daba su mejor esfuerzo.
Al final, se diese cuenta o no, él necesitaba ese beso e iba a aprovecharlo, por más egoísta que sonara. No le importaba que el muy sobreprotector hermano de la castaña, su hermano, sus amigos y sus recién encontrados digimons estuvieran dormidos a pocos metros de ellos, la atrajo más hacia él, la abrazó por completo y profundizó el beso mientras ella movía sus brazos hacia su cuello.
Estaban tan sumidos en su propio mundo que no notaron al par de espectadores que observaban a la distancia.
―Nyaromon, ¿no deberíamos ayudarla? Él está comiéndose su cara.
―No creo, ella no parece resistirse; al parecer le gusta.
― ¿A quién le gustaría que le hicieran eso?
―No sé, Tokomon, los humanos son extraños.
―Tienes razón, Nyaromon, los humanos son extraños.
―Mejor volvamos a dormir.
Ajenos a su alrededor, los jóvenes se separaron.
―TK...
―No necesito palabras; solo…abrázame; te necesito. ―y ella no se lo negó. Independientemente de que significara el beso que acababan de compartir, él la necesitaba y ella no se negaría a ayudar a alguien en su momento de quiebre y Takeru era un caso muy especial.
Las lágrimas que empapaban su hombro eran la muestra de cuanto la necesitaba él en ese momento.
La tercera OVA realmente me conmovió y les digo que hasta lloré cuando la dichosa cuenta llegó a cero; fue realmente desgarrador. Estoy realmente esperando por la próxima.
En fin, varios capítulos de este fic han sido inspirados de esta OVA y espero ser capaz de subirlos pronto.
Gracias a todos ustedes por leer y como siempre, siéntanse libres de comentar.
Cuídense,
Bye!
