Manfariel: ¡Qué gusto me da que sigas al pendiente de este fic! Y pues en este capítulo verás si son correctas tus sospechas sobre lo que le pasó a Leo.
Reki: ¡Hola! Me alegra que te hayas decidido unirte a este fic y gracias por las porras. En este capítulo sabrás lo que pasa con Leo. Rafa se dejó bailar con tal de estar con una linda chica. A mí me parece que Rafa es el más aventado (y en todo ¿no?) respecto a conquistar no una niña, sino a varias; le sigue Miguel, él las conquista no con artimañas, sino con su puro encanto; Leo se ponen las pilas para arrebatarle el corazón a la niña que le interesa, sí, sólo a una, no es un Don Juan; y Doni… él también le da cabida en su corazoncito a una única niña, aunque le cuesta trabajo declararse, pero también es decidido. Aclaro, este fic no va por ahí, dije todo eso no'más como teoría.
Ya merito se sabrá quién es la misteriosa chica.
Y el disclamer:
LAS TORTUGAS NINJA no son mías, al contrario, mi corazón es de ellos, en especial de Leonardo, más que a nadie en el mundo mi corazón lepertenece a mi querido Leo. No obtengo ningún beneficio económico por escribir este fic, lo único que espero obtener son reviews por expresar loque siento hacia mis adoradas tortugas.
Carácter: TMNT 2003
Apariencia: película TMNT 2007
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ESPEJISMO
4. Cambios
-No hay ninguna anomalía en su sangre. Es realmente extraordinario. No puedo explicar el cambio tan drástico que Leo ha sufrido.- comenta Donatelo desde el lugar donde está sentado, examinando, a través de un microscopio, la muestra de sangre de Leonardo.
En cuanto abordaron El Acorazado, Donatelo revisó a Leonardo: el chichón en la cabeza, la lesión en el tobillo y los moretones, lesiones sufridas por la más reciente pelea, desaparecieron. También obtuvo la sangre y la analizó, pero no encontró ningún cambio significativo en ella.
Leonardo, que está sentado a su lado, todavía tocando el cabello negro que apareció repentinamente en toda su cabeza, que es corto en la nuca, y un tupido y semilargo fleco casi le cubre un ojo; mira hacia la nada con perplejidad.
-¡Ya hombre, quita esa cara!- Rafael trata de sacar del shock a su hermano sin mucho éxito.
Así que se levanta de su asiento, se acerca y le pellizca un brazo.
-¡Auch!
-Es que no me pelas.
-Gracias.- se soba -¡Aaaahhh!- exclama de sorpresa.
-¿Ahora qué?
-Mi… mano.- susurra, mirando estupefacto su mano de cinco dedos de piel pálida.
-No tiene nada.
Leonardo levanta su otra mano y observa ambas detenidamente.
-Mis manos…- por la conmoción casi se le va la voz.
-¡Ya Leo! Son dos manos con cinco dedos cada una como cualquier otra mano.- a Rafael 'ya le está cayendo gordo' ese Leonardo tan quejumbroso.
Abatido, Leonardo se cubre la cara con sus manos y se recarga sobre sus piernas.
-Rafa, compréndelo.- Donatelo lo reprende- El que dejes de ser tortuga así nada más, debe ser traumatizante. Deberías ser más cuidadoso con sus palabras.
Rafael resopla de fastidio.
Miguel Ángel se acerca y frota la espalda sin caparazón de Leonardo.
-Todo estará bien, hermano.- lo conforta.
-No lo creo Miguel… No lo creo.- se le oye muy desalentado.
-Piensa en las posibilidades que tienes ahora que eres humano.- Miguel Ángel continúa.
Leonardo se endereza y lo mira expectante. Lo que acaba de decir Miguel Ángel tiene sentido.
-¿Las posibilidades?
-Esperen, chicos- les pide Donatelo - No adelantemos conclusiones. No sabemos aún si será permanente esta mutación, o si sólo es pasajera, además, si le sucedió a Leonardo, a los otros nos puede pasar exactamente lo mismo.
-Las posibilidades... - repite Leo con más confianza.
-¡Sí!- prosigue Miguel Ángel -Imagina: ya no tienes porque cubrirte completamente, puedes lucir tus grandiosos músculos que has conseguido tras años de arduo entrenamiento.
-Sí.- Leo está de acuerdo.
-Miguel.- primera llamada de advertencia de parte de Donatelo.
-¿Cuáles músculos?- les hace ver Rafa -Si con su nueva facha los perdió.- con aspecto humano, Leonardo es un chico esbelto.
-Las chicas derraparán por ti. ¡Mírate! Eres guapo, inteligente, audaz…
-Miguel.
Segunda llamada.
-Tienes la apariencia, tienes a las chicas, ¿qué te falta? ¡UN AUTO!
-¡Miguel!- tercera llamada y Donatelo se exaspera, se levanta y se acerca a Miguel Ángel, para darle a entender que ha sido suficiente.
-Sólo trato de darle ánimos.
-¿No fui claro? No tenemos la certeza de que esta transformación…
-No Don. Miguel tiene razón.- Leonardo afirma con seguridad.
-¿Qué dices?
-Pero nunca me hacen caso.
-Creo que ya se le zafó un tornillo.
-Es lo que quería.- Leonardo recalca.
-¿Es lo que querías?- Donatelo sigue sin comprender las palabras de Leonardo.
-No tenemos que irnos de la Tierra para buscar otro lugar a donde vivir si somos humanos.
-¿Irnos de la Tierra?
-Sí, Miguel.– Donatelo le responde -Hace aproximadamente tres semanas, Leo y yo hablamos sobre la posibilidad de vivir en otro planeta. Aquí en la Tierra, ni siquiera podemos ir al pan sin que nos cubramos de pies a cabeza. En otro planeta…
-No será necesario mudarnos.- Leonardo se pone de pie.
Ha recuperado el temple.
-Vaya, vaya.- Rafael se molesta porque no fue considerado en esa plática -Han estado planeando mi vida sin mi permiso. ¿Quién les dijo que quiero vivir en otra parte?
-Nosotros sólo…- trata de explicar Donatelo.
-Ya lo dije, no será necesario.- Leonardo persiste con esa idea.
-¿Y quién dijo que quiero ser humano?- continúa reclamando Rafael.
-¡SÓLO LES PIDO QUE ME ESCUCHEN!- Leonardo eleva la voz, atemorizando tanto a sus hermanos, que no pueden evitar un sobresalto.
El sobresalto no fue porque les haya gritado. Ya una vez, no hace mucho, lo vieron en ese estado de… enojo. Lo que les ha atemorizado, es la intimidante expresión en la cara de Leonardo.
Ya que ha obtenido la atención de sus hermanos, les habla con calma, pero firme.
-Gracias.- comienza a ir de un lado hacia otro, una y otra vez -Siendo humanos, no tenemos porque mudarnos ni tampoco permanecer ocultos. ¿Acaso no desean abandonar las alcantarillas, vivir en un lugar decente, salir a la calle libremente, sin ningún temor a ser cazados como extraños especímenes? ¿Acaso no quieren ver realizados sus sueños?
Todos se preguntan de qué está hablado su querido hermano mayor.
-Tú, Miguel,- se detiene frente a él; el pobre aludido pega un brinco- ¿Acaso no quieres crear tu propia compañía de tiras cómicas?
"¿Que qué?", Miguel Ángel prefiere pensar en vez de hablar; no vaya a ser que Leonardo se enoje más.
-Rafa…
-¿Con qué me vas a salir?- él le dice con desgano; ya no se siente amedentrado.
-¿Acaso no quieres ser un corredor de motocross profesional?
Rafael abre la boca, pero no dice nada; aprieta los dientes. Se ve que le está costando trabajo contener su rabia.
-Y tú, Don,- Donatelo espera indiferente el veredicto, ya más calmado -¿No quieres ser el científico más reconocido del mundo, el más famoso en la historia de la humanidad?
Donatelo está por dar su opinión, pero Leonardo no lo deja hablar.
-¡Hermanos! ¡Esta es una oportunidad única! ¡Nuestra única oportunidad para ser felices!
-¿Qué no lo somos?- pregunta Donatelo ahora muy intrigado; Leonardo delira.
-No lo somos.
-Discúlpame, pero perdóname hermano. – habla Miguel Ángel después que se le ha pasado el susto - ¡Yo sí soy feliz! Así como estamos es suficiente para mí. Si tenemos todo: televisión por cable, videojuegos, una supernave… Aunque, el único detalle que falta para completar el dulce hogar es una mascota.-
-Pero Miguel… - Leonardo pretende seguir con su discurso incomprensible, pero…
-¡Escúchame TÚ ahora!
Antes de que Leonardo pueda hacer algo, Rafael lo agarra del cuello de la sudadera, lo levanta como a un muñeco de trapo y lo obliga a tomar asiento, y no lo suelta.
Ahora es el turno de Leonardo para asustarse.
-¡Escúchame, intrépido líder!
Donatelo sabe perfectamente que cuando Rafael se enfurece, es impredecible. Teme que golpee a Leonardo. Ahora que es humano, está indefenso.
-¡Rafa, cálmate!- le suplica.
No escucha.
-¡Rafa!- implora Miguel Ángel.
-¿Quién te crees para decidir lo que nos conviene?- lo sacude -¿Cómo te atreves a decidir por nosotros la vida que queremos? ¿Nunca se te ocurrió pedirnos nuestra opinión? ¡Mudarnos! ¡Convertirnos en humanos! ¡Hasta ya escogiste nuestras profesiones! ¿Qué sigue? ¿Con quién nos casaremos?
Rafael respira agitado por su rabieta.
Leonardo no responde; sus ojos se han humedecido.
-Lo siento… Lo siento… Sólo… Sólo quiero lo mejor para ustedes… Lo mejor… para mi familia.- finalmente consigue hablar, torpemente.
Desahogado su coraje, Rafael recapacita: su hermano no le miente. Por fin lo suelta, y se aparta apenado.
-No… Perdóname a mí. Sé perfectamente que no es tu intención… gobernar nuestras vidas, sólo haces lo que crees que es mejor para nosotros, pero, ¿qué te cuesta preguntarnos?
-Perdónenme.- pasa la manga de su sudadera por su cara para limpiarse los ojos -Entonces, no quieren…
-¡NO!- responden los tres al mismo tiempo.
-¿Lo ves? Hablando se entiende la gente.
Leonardo se lleva una mano a la cabeza, desconcertado.
¿Qué pretendía imponiéndose de esa manera?
Miguel Ángel se acerca y lo abraza.
-Vámonos a casa.- ruega.
Leonardo apoya su cabeza en el plastrón de su hermano y lo abraza también.
-Regresemos. Ha sido una noche muy… extraña.- suspira, ya tranquilo.
Rafael se lleva a Donatelo un tanto aparte.
-¿Qué caparazones le pasa?- habla bajo.
-Ni idea.
-Pero escuchaste lo que dijo, es lo que quería, transformarse en humano.
-Probablemente, después de nuestra charla… Me aterra pensar que buscó a alguien para que lo ayudara a mutar.
-Pero, ¿quién?
-Es otra incógnita que hay que resolver. Es por eso que ayer lo derribaban tan fácil. Su capacidad de pelea no era del cien por ciento porque estaba padeciendo la mutación.
-Vaya.
-El cambio repentino de temperamento quizás sea un efecto secundario. Posiblemente no resultó del todo bien, me refiero a que quizás… mute a algo no humano ni tortuga, es… ¡Oh Dios! ¿Qué has hecho, Leo?- suspira agobiado.
-Y luego se quejan de que yo soy el que actúa sin pensar.- Rafael pone una mano sobre el hombro de Donatelo-Tranquilízate.
-Mejor volvamos. Intentaré averiguar qué es lo que le hicieron.
-Ojalá y se digne a decirnos qué fue lo que hizo.
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