Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


Mimato 2.0


Había reaccionado como un patán, lo sabía.

"Creo que estoy embarazada" fue la simple afirmación que hizo que el gran Yamato Ishida se aterrara. ¿Lo peor? No entendía por qué.

Tenía el trabajo de sus sueños, ganaba bien, pero, sobre todo, amaba a Mimi. Estaba seguro de sí mismo. Entonces, ¿por qué la ansiedad? ¿Por qué el miedo? ¿Por qué tenía aquella incertidumbre hacia esa criatura mitad suya y mitad de su adorada castaña?

Tienes miedo de arruinarlo ―aseguró su consciencia.

Como si ya no lo hubiese hecho…

―Soy un idiota... ― susurró para sí mismo mientras llevaba nuevamente el cigarro hacia su boca. La expresión de la castaña al verlo partir, no hacía más que aumentar su culpa. Conociendo a la Tachikawa, debía estar cargando con todo el peso de la revelación, culpándose por ser tan irresponsable y de seguro, hasta de su partida. Mimi amaba a los niños, siempre había soñado con tener hijos y él, de imbécil estaba arruinado uno de los sueños de su novia.

Terminó su cigarro y se puso de pie; no podía seguir así.


El toque en la puerta la sacó abruptamente de sus cavilaciones. Intuyendo quien podría ser, la castaña se dirigió hacia ésta, comprobando sus sospechas.

― No pensé que volverías... ―su intención nunca fue sonar fría, pero la actitud que tomó el rubio, la había condicionado.

― Vine a hablar contigo. ― ella no respondió; volvió sobre sus pasos, dejando la puerta abierta. Yamato entró sin más, cerrándola tras sí ― Mimi, perdón, yo no quise...

― ¿Dejarme aquí con la palabra en la boca? ¿Dejarme en uno de los acontecimientos más importantes de mi vida pensando que hice algo mal?

―No se trata de eso.

― ¡¿Y de qué demonios se trata?! ―explotó. Pocas veces durante sus seis años de relación, la castaña había dejado que su ira escapara, sin tratar de entender al rubio primero. Al ver que el Ishida se había quedado paralizado, con una clara expresión de culpa, la castaña no pudo batallar con las lágrimas que llevaba reteniendo desde que él había dejado el apartamento que ambos compartían. ― Maldición, Yamato... ― respondió dándole la espalda ― Me hiciste sentir como si fuese una cualquiera, como si el tener un bebé con la persona que amas no significase nada para ti... ― volvió a girarse hacia él ― ¿Acaso...es eso? ¿No me amas? ¿Hemos estado perdiendo el tiempo durante estos seis años? ― Fuertes declaraciones; palabras que calaron en todo su ser. Claro que todos esos años habían significado el mundo completo para él; la amaba, ella lo hacía feliz y no cambiaría nada de lo vivido con ella ―Si ese es el caso, no te preocupes; yo me haré cargo de este bebé, si es que realmente viene en camino.

El corazón de Yamato pareció encogerse ante esa afirmación.

―No, yo... Lo único de lo que estoy completamente seguro en esta vida es de que te amo; si realmente estas embarazada, estaré ahí para el bebé ― La castaña analizó la expresión de Yamato. Era un libro abierto para ella, por lo que, podría decir si estaba mintiendo. Su expresión era sincera y se notaba que la situación le preocupaba.

El tema de los niños, a pesar del tiempo de relación, no había sido un tópico muy discutido por ambos, pero Yamato nunca mostró señales de que no estuviese de acuerdo, tampoco de que fuese un deseo; era bastante neutral al respecto.

― Entonces... ¿por qué? ― el rubio se acercó a ella. Odiaba verla llorar y más aún, si él era el causante.

―Miedo... ― fue su simple respuesta. Ella levantó la vista para encararle.

― ¿A qué?

― A no hacerlo bien... ― respondió ― Mi familia no fue la mejor... me abrumó la noticia. Necesitaba irme, pensar, para poder venir y afrontarlo ―explicó― Jamás pensé en desentenderme, no podría, los amo demasiado.

"Los amo", palabras que hicieron que el corazón de la castaña se llenara con el más puro de los regocijos.

― Estaremos juntos en esto; como siempre.

El rubio sonrió, para luego atrapar sus labios con los suyos, recibiendo aquella radiante sonrisa que le volvía loco.

― ¿Te has hecho la prueba? ― ella asintió.

― Me hice tres diferentes; esperaba a que estuviesen listas cuando volviste. Ya...deben de estar los resultados. ― Tornados de la mano, se dirigieron al baño, donde reposaba aquella prueba que posiblemente cambiaría sus vidas. ― ¿Listo? ― el asintió. La castaña soltó su mano. El rubio se dedicó a observarle, ansioso mientras comprobaba los resultados con las indicaciones de las cajas ― Positivo... ― susurró ― Todas dicen positivo.

De manera sincera, una sonrisa apareció en su rostro. Abrazó a la castaña, preso de la emoción.

―Un bebé... ― susurró. Después de exteriorizar su preocupación, la idea de ser padre, seguía creándole cierta ansiedad, pero la alegría había llegado y él nunca se sintió tan feliz.

Un hijo con su princesa.

― Yama... ― susurró al separarse de él y ver una lagrima resbalar por su mejilla.

― Soy realmente feliz...gracias...―dijo y Mimi solo atinó a aferrarse nuevamente a él. Yamato podía llegar a ser una persona muy complicada, aun así, lo amaba y le encantaba la idea de que un nuevo Ishida venía en camino

Un pequeño o pequeña que representaba la máxima unión de ambos.


Espero leer que les pareció!