Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto para su entretenimiento y mi diversion.
Taiora
Sora observaba la escena frente a ella, aun sin creer que todo aquello estuviese pasando. No es que se estuviese quejando, pero cuando Piyomon desapareció, no pensó que su vida diera un vuelco de la magnitud de lo que estaba viviendo. Todo pasó cuando Taichi, meses después le contactó para saber de ella y entre risas y risas, le propuso que fueran compañeros de piso, para que ambos pudieran terminar sus respectivas carreras, más cerca de sus lugares de interés. Terminó aceptando y seis meses después, sin saber exactamente como pasó, eran amigos con derechos, con demasiados derechos, terminando de pasar la barrera de la amistad de manera contundente.
Después de la primera vez, se convenció de que no podía volver a pasar, pero cuando hubo una segunda, una tercera, una cuarta…Sora se rindió. Taichi era más que excelente en la cama y sus encuentros, eran los únicos momentos donde se sentía realmente entendida, viva y amada desde lo que pasó con Piyomon y así, comenzaron ese juego que estaba supuesto a terminar en el momento que alguno de ellos encontrara aquella persona especial. El castaño había expresado su intención de querer estar con ella como pareja oficial desde el primer encuentro, pero la pelirroja no lo creía conveniente, a pesar de que parte de ella quería aceptar. Era simplemente riesgoso.
El problema surgió cuando un año después de iniciado los encuentros, unos controles médicos que la pelirroja acostumbraba a hacerse, arrojaron ciertos parámetros que equivalían a una prueba de embarazo positiva. Y solo allí, la pelirroja cedió ante los ruegos del castaño sobre intentar tener una relación formal.
Esos nueve meses habían sido una montaña rusa entre el embarazo y las diferentes responsabilidades de sus primeros empleos. Taichi, gracias a su tesis inspirada en sus compañeros, había obtenido un puesto, prácticamente nuevo que le remuneraba bastante bien dada la poca experiencia laboral que poseía. La pelirroja laboraba en una firma como diseñadora principal mientras impulsaba su propia iniciativa. Todo aquello, sumado al pequeño ser que crecía, derivaron en unos meses caóticos.
Eso sí, no podía quejarse del castaño. Nunca había sentido tanto miedo de una reacción como cuando le dijo a Taichi sobre el embarazo, recordaba incluso haber llorado en el momento que las palabras salieron de su boca, presa de la incertidumbre. Conocía al castaño y sabía que no era un hombre de abandonar sus responsabilidades, pero dada la situación en la que habían llegado a eso, no sabía si su relación podría manejar ese cambio.
―Este niño es el más afortunado del mundo: te tiene a ti como madre…― y allí, no pudo controlar la emoción; culpaba a las hormonas. Yagami nunca faltó a las consultas, le acompañó a comprar todo lo del bebé, cumplió cada antojo…era la perfección en toda la regla, más aun, al comentarle las buenas nuevas a las familias. Toshiko, aunque al principio estaba escandalizada de que su nieto naciera fuera del matrimonio, terminó aceptando al ver las interacciones entre los futuros padres; Haruhiko estalló eufórico casi de inmediato. La familia Yagami fue alegría desde el principio, más aún sabiendo que la madre era Sora.
Finalmente, y luego de un día en labor de parto, Taiki Yagami llegó al mundo y Sora no había visto criatura más bella que ese pequeño castaño que anunció su llegada con la misma energía que siempre había caracterizado a su padre. Había pasado 24 horas desde el acontecimiento y el desfile de amigos y familiares que venían a conocer al nuevo integrante del clan; la pequeña familia estaba disfrutando su primer momento en total tranquilidad…en el hospital. El pequeño Taiki había despertado y el joven padre se había levantado de inmediato a atenderlo. Alegaba que el parto había sido difícil y Sora debía descansar, por eso la joven madre sonreía mientras Taichi le cambiaba el pañal al pequeño, aprovechando para hacerle un cambio de ropa. La ansiedad que sintió al principio del embarazo había desaparecido en el momento que vislumbró el lado que le faltaba por conocer de Taichi: el de padre y no le decepcionó en lo más mínimo.
―Es un poco tarde, campeón, ¿tuviste un mal sueño? ―preguntó tomando al pequeño en brazos, antes de dirigir su atención hacia Sora. ― Tal vez tienes hambre.
―Es tu hijo; no sería extraño. ― respondió con burla, ganándose una sonrisa de su parte. ―Tráelo…― cualquier excusa para sostener a su hijo era bien recibida. Sin protestar, obedeció y con cuidado, entregó al pequeño castaño de ojos rojizos a su madre. Yagami besó la frente de la diseñadora. ―Gracias.
―Gracias a ti, mi cielo. ― Sora sostuvo a su hijo en brazos, observándole de frente, admirando al ángel que le llamaría 'mamá' en un futuro cercano, su corazón explotaba de amor por este pequeño que hace nueve meses no imaginaba tendría en brazos. Mientras le sonreía con adoración a su niño, prestó atención al enterizo que llevaba. Tenía unas letras grabadas y no recordaba haberlo comprado. Acomodó al niño mejor en su regazo para poder leer lo que decía y al hacerlo, sus ojos se abrieron en sorpresa.
Observó a su lado y encontró a su novio de rodillas frente a la cama, una cajita de terciopelo entre sus manos, esperando la respuesta a lo que el enterizo le cuestionaba: "Mami, ¿te casarías con papá?"
―Taichi…― no se esperaba aquello; no lo vio venir, cuando salió del estupor, sonrió con lágrimas en los ojos mientras asentía frenéticamente. ― Sí…
―Oh Kami, gracias al cielo…―comentó con una sonrisa de oreja a oreja mientras se reincorporaba para llegar a ella y colocar el anillo en su dedo. ―Estaba tan nervioso que pensé que me desmayaría.
―Usar a Taiki para tus propósitos es trampa; no puedo decirle que no a esos ojitos.
―Justo por eso era el método infalible. ― bromeó, besándola con ternura. ―Al final, serás la señora Yagami; me tomó tiempo, pero, ¡lo logré!
―Nueve meses no es tanto tiempo…―rebatió la pelirroja.
―Llevo trabajando en esto desde que nos conocimos; perdí las esperanzas varias veces, pero las recuperé…cuando pasó lo de Agumon. ―admitió― Decidí pelear por mi felicidad y…― la emoción era palpable en su voz mientras envolvía a sus dos personas favoritas entre sus brazos. ― me empeñé en conseguirlo. ―Darían lo que fuese por tener a sus compañeros allí, viviendo aquel momento con ellos, pero sabían que, si no hubiese pasado, no estarían viviendo ese instante. Su pequeño no existiría. ―Tengo fe de que Izzy encontrará alguna forma.
―Yo también…― secundó. ― Volverán…―por unos instantes, la pequeña familia se mantuvo silencio. Incluso el pequeño Yagami había optado por volver con Morfeo para preservar la paz. La nostalgia invadió el lugar, el amor nunca lo abandonó.
―Entonces… ¿sonaría mal si cuento nuestra historia como que estamos saliendo desde el kindergarten, pero comenzamos a hacer cositas y un año después nació nuestro hijo?
―Como te encanta arruinar los momentos…
―Para eso estoy…― y ella seguiría viviendo estos episodios por el resto de su vida.
Este capítulo es parte de una historia más larga que tengo guardada desde que vi la película, pero no creo poder desarrollarla en un futuro cercano, así que, comparto una pequeña parte por aquí. Espero que haya sido de su agrado.
Muchísimas gracias a Adrit126 y mimato bombon kun por los reviews y a todos ustedes que le han entregado favs/follow a la historia. Significa un montón. ¡Mil gracias! Como siempre, siéntanse libres de comentar.
Cuídense un montón,
Bye!
