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Reki-zen: gracias por seguir echándome porras y descuida, todo tiene un por qué.

n.n

No os preocupéis, en este capítulo se despeja todas las incógnitas…ejem… la mayoría, y aparece otro misterio por resolver. Sorry si la trama la complico, es que me encanta complicarme la vida. Espero que continúes conmigo a pesar de que los capítulos son kilométricos y enrede más las cosas.

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ESPEJISMO

7. Albricias

Splinter bebe apaciblemente una taza con delicioso té verde.

Hace hora y media que sus hijos salieron y no han regresado.

No se preocupa.

Están los cuatro juntos. Se cuidan mutuamente. Además, las calles son más seguras. El crimen no ha desaparecido del todo, pero ya no hay amenaza alguna directamente relacionados con ellos.

Por ahora.

Termina el sorbo.

Suspira hondamente.

Parece irrealizable una vida tranquila, pero desde hace tiempo que está absolutamente convencido de que nunca será así.

Da un último sorbo a su bebida caliente.

Lo único que puede hacer es tener fe en que tendrán el suficiente coraje para afrontar lo que el futuro les tenga deparado.

Se pone en pie y sale de su habitación.

Va a la cocina, llevándose su taza vacía.

Como ha estado corriendo un poco de viento frío, seguramente, cuando lleguen sus muchachos, querrán beber chocolate caliente.

Eso les preparará.

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Miguel Ángel conduce el Acorazado.

Donatelo atiende las heridas de Aleyda; la ha recostado sobre una pequeña plataforma.

Rafael está al pendiente de Yuder; permanece de pie.

Leonardo está junto a Yuder; ellos están sentados.

Leonardo mira detenidamente a los ojos de Yuder. Aún no logra leer sus verdaderas intenciones.

-Puedes hablar con calma ahora.- insta a Yuder a hablar.

-Gracias. Sólo le pido que le haga saber a su hermano que deje de amenazar con ese objeto puntiagudo.

-Se llama sai, y mejor cuéntame una de vaqueros.

-Claro, si me permite…- vacila pues el arma está demasiado cerca de su yugular.

-¡No estoy agarrándote la boca!

Leonardo mira a Rafael, y asiente en señal de que puede guardar su arma.

Con un refunfuño, Rafael obedece, pero está alerta para detectar el más mínimo movimiento de Yuder que le indique peligro.

-Se lo agradezco, y…- aún se siente nervioso –bueno, ¿por dónde comienzo?

-Tú nos conoces, pero nosotros a ti no.- resalta Rafael.

-Es debido a que los he vigilado por un tiempo, al igual que lo ha hecho Aleyda.

-¡Wow!- exclama Miguel Ángel –Entonces, esta es la parte donde dices: ¡Sonrían, están en Cámara Escondida!-

-Disculpe, no entendí lo que me quiso decir.

-Mejor dinos, - interviene Rafael -¿por qué nos has estado vigilando?-

-Porque he tenido que esperar el tiempo más adecuado para revelarles una bienaventuranza.

-¿Qué es bien… bien… ?

-Miguel, bienaventuranza es una buena noticia. -aclara Donatelo, sin dejar de atender a Aleyda.

-¿De dónde vienes?- pide Leonardo -¿Qué es esa buena noticia? Debe haber una buena razón por la que estábamos siendo observados. Por favor, cuéntanos desde el principio.-

Yuder respira profundamente intentando tranquilizarse. Rafael ya no lo amenaza con su arma, pero sí con una temeraria mirada.

-Existe toda una civilización que profesa un culto muy diferente al de esta ciudad. Es una civilización muy antigua. Se hace llamar Orense. Como cada civilización, tiene sus propias leyes, costumbres y sus propios Dioses. La vida y la muerte no son la excepción. Una persona, al morir, es llevada ante nuestra Diosa Kimnale, es quien decide si el alma va al cielo o al infierno. Aleyda es una Itzama, escolta de almas.

-¿Algo así como, como…?- se aterroriza Miguel.

El Acorazado frena bruscamente y sus ocupantes sufren un ligero zarandeo. Miguel Ángel se distrajo, y por poco se pasa la luz roja que ahora marca el semáforo.

-¡Miguel!- le suplican sus tres hermanos que tenga más cuidado.

Pasado el susto, Yuder prosigue.

-No. Se equivoca, Miguel Ángel. Aleyda no es, de ninguna manera, la figura con que la relaciona, no es la Muerte. Ella simplemente se encarga de guiar a las almas al eterno sufrimiento.

-¿Qué?- otro susto para Miguel Ángel.

-Osease, que los lleva al infierno.- aclara Rafael.

-Los Orenses le llaman a su "infierno" Kahal Saashil, el lugar de la amargura y oscuridad perpetuas.

-De acuerdo.- Donatelo se une a la plática; ha terminado su labor, y deja a Aleyda descansando -Si el trabajo de ella es llevar a las almas a la oscuridad, ¿qué hace aquí en Nueva York?

-Quiere impedir que yo le entregue a Leonardo un presente que le ayudará a él realizar sus sueños. Aleyda sólo desea adjudicarse egoístamente ese presente para sí misma.

-¿Un presente que le ayudará a realizar sus sueños?

-¿Algo así como la Lámpara Maravillosa?

-A ver, a ver. Barajéemela más despacio.

El Acorazado se pone en marcha.

-Yo soy un Kibentakal, un mensajero de los Dioses, y ha sido un Dios que me ha enviado a entregarle este presente a Leonardo. Este presente solamente él puede recibirlo. Se trata de un inmensurable poder que…

-Poder… - Miguel Ángel interrumpe -Mmmm… o sea que podrá ver a través de las paredes, correr más rápido que una locomotora e incluso volar. ¡Estupendo!

-Con permisito…- Rafael quiere llegar donde Miguel, pero Leonardo y Yuder le impiden el paso -Ese atolondrado ya requiere de su dosis diaria de zapes.

Leonardo le sujeta un brazo, y lo mira diciéndole que guarde compostura.

Rafael desiste voluntariamente a fuerzas.

Sin comprender qué acaba de suceder, Yuder continúa.

-Leonardo, usted recibirá, si desea aceptarlo, un poder con el cual logrará obtener todo cuanto desee: una casa en algún lugar pacifico; ejercer la profesión que más se adecue a sus habilidades y aptitudes; o vivir con desahogo en un lujoso castillo; poseer autos, yates; viajar por todo mundo… Todo lo que desee lo obtendrá.

-¡Entonces sí es una Lámpara Maravillosa!

-Se encuentra en un error, Miguel Ángel.

-Lástima. Entonces, ¿qué es?

-No es ningún objeto, si es a eso a lo que se refiere. Se trata básicamente del poder de la voluntad.

-Ah… No entiendo.

-Cuando lleguemos a la Guarida, - Rafael le habla a su hermano haciendo un esfuerzo por conservar la paciencia - yo te explico con gusto, Miguel.

Miguel Ángel ve por el retrovisor que Rafael le enseña su puño cerrado; traga saliva.

-Compruébalo.- Donatelo reta a Yuder -Yo no creo en la existencia de los Dioses ni de la magia, porque, si entendí bien, el poder del que habla es magia.

-Ha acertado Donatelo, es magia.

-Como lo supuse.

-¡Orale!

-Y todo ese choro- Rafael parece desilusionado -para decirnos que se trata de eso. Esperaba algo más emocionante, quizás, haber ganado la lotería. Con el dinero se pueden realizar muchos sueños también.

-Incrédulos como usted, existen muchos, Rafael. Leonardo sí cree.- todos voltean a verlo, lo que provoca que él se ponga un poco nervioso -Fue por eso que es humano ahora.- Yuder capta de nuevo la atención -Él pidió serlo, y se le concedió.

-¿Fue gracias a la magia que Leo es humano?- continúa Donatelo con su postura de escepticismo -¿Por qué él lo deseó? Imposible.

-Exacto.

-Es más verosímil que haya acudido con algún renombrado científico para que le ayudara a mutar a humano.

-Disculpe mi descortesía, pero me he percatado de que no logro entender algunas fragmentos en nuestra conversación.

-No es el único, nadie entiende a Doni.- se mofa Rafa.

-Yo sí le entiendo.- dice Leonardo afablemente.

Donatelo le sonríe a Leonardo agradeciendo el apoyo.

Rafael abre sus ojos de par en par por el atrevimiento del Cerebrito, sintiendo que le hierve la sangre, pero debe tranquilizarse. Teniendo al hermano mayor cerca, no podrá estrangular a Donatelo a gusto, pero vuelve a anotarlo en su lista negra.

Miguel Ángel tiene que aguantarse la risa, es el conductor asignado.

Donatelo prosigue como si no hubiera hecho nada.

-Mi hipótesis es mucho más razonable que decir "Abracadabra".

-Pero si sólo tienes tres deseos, y ya se te concedió uno,- aconseja Miguel Ángel -debes meditar bien cuáles serán los otros dos restantes, Leo.

Miguel Ángel no tiene ninguna duda sobre la magia, dada su experiencia con la magia que ha visto en sin fin de películas y shows.

-No tiene tres deseos únicamente.- Yuder aclara -El número de deseos es infinito.

-¡Wow!

-Esa si no me la creo.– refuta Rafael -¿Qué Dios haría eso por nuestro valiente líder?

-Su amiga.

-¿Amiga?- se extraña Leonardo.

Las miradas se posan nuevamente en él.

-¡Qué escondidito te lo tenías, eh, Leo! Una amiguita…- le dice Rafa con picardía.

-No tengo ninguna amiga,- Leonardo decide aclarar ese punto -y mucho menos que sea una Diosa.-responde con calma -Admito que quería ser humano, por las razones que ya discutimos.

-¡Qué mis oídos se los traguen los escarabajos por escuchar semejante blasfemia!- los chicos pegan un brinco por la estrepitosa expresión de Yuder -¡Por supuesto que tiene una amiga! Y déjenme decirles que ella es una de las Diosas de más alto rango.

-Te codeas con la alta aristocracia, ¿eh, hermano mayor?- Rafael no desaprovecha la oportunidad para avergonzar a su hermano mayor.

-Yo no conozco a nadie como lo describe Yuder.- Leonardo intenta defenderse.

-Bueno… - Yuder intuye lo que pudo suceder para que Leonardo reniegue de su amiga –Quizás, Leonardo, su confusión se deba a que no han sido presentados correctamente, pero ella le considera un amigo muy cercano, Leonardo. Recuerde, la ve todas las noches… disculpe, me corrijo, puede verla en ciertas noches.

-¿En ciertas noches?

Leonardo empieza a creer que Yuder está loco, y lo peor, sus hermanos le creen. Se siente incómodo; todos tienen los ojos puestos en él.

-En las noches de plenilunio, para ser más exactos.

-En plenilunio.

En las noches de Luna Llena a la única que él ve es a…

-Además, usted se ha referido a ella como la joya más esplendorosa del firmamento.- Yuder comienza a describir a la amiga de Leonardo con un tono poético.

-¿Esplendorosa?

-Tan pacífica y radiante.

-Pacífica… y…

Esas son las mismas palabras que ha usado para expresar sus sentimientos por…

¿Cómo lo sabe?

Su corazón comienza a agitarse.

-Le fascina su tímido andar.

Sacude la cabeza, indignado. Es imposible que se trate de… su Dama.

-Cuando usted, Leonardo, la contempla en el firmamento, su alma…

-¡No puede ser ella!- Leonardo exclama con un hilo de voz.

-¡Ya confesó!- grita victorioso Rafael.

Donatelo le mira incrédulo.

¿Leonardo tiene una amiga que es una Diosa?

Miguel Ángel, por otra parte, se ve decepcionado.

¿Por qué Leonardo les ocultaría algo así?

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