Pues es 7/7 y la tradición continua. Honestamente, no pensé que podría actualizar nada este año, pero lo logree de alguna forma. Como algunos ya saben por mi Instagram, estoy trabajando en publicar novelas de mi autoría, eso consume muchísimo tiempo, sin contar el trabajo que financia todo. Me disculpo por la tardanza, pero no me es posible actualizar como me gustaría, pero con Dios y salud, seguiré actualizando como pueda. Muchas gracias por la comprensión, espero poder seguir cumpliendo más años con ustedes por aquí y que, cuando mis novelas salgan, puedan disfrutarlos tanto como los fics. Un abrazo.


Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


Toshiko Takenouchi sabe que le falló a su hija.

Nunca fue su intención hacerlo, solo quería el bienestar para Sora. En ese entonces, pensaba que eso significaba que fuera como ella. Una joven refinada, tradicional, con el decoro y la sutileza para ser su sucesora en el ikebana. Pero el espíritu de Sora aspiraba a mucho más y se resistió desde el principio ante sus enseñanzas. Cuando llegó a la adolescencia, Toshiko pensó que la fase había pasado y que su hija retomó el camino que debió transitar desde el principio. Por lo menos, fue lo que pensó hasta que Biyomon desapareció.

Fue la primera vez que vio lo rota que estaba su pelirroja y cayó en cuenta de que era su culpa. Reflexionó en cuanto a todo lo transcurrido a lo largo de su vida. Sora era una de las personas más maternales que conocía, lo que se traducía dejarse de lado en las cosas importantes. Podría ver los patrones que, sin querer, les había inculcado y que se sentía culpable de identificar en ella. Cuando Biyomon desapareció también lo hizo la luz de sus ojos y por primera vez vio claramente que todo lo que Sora había cambiado a través de los años, no fue por voluntad propia, lo hizo para obtener su aprobación y mantener la paz. Aun así, Toshiko Takenouchi sabía que sus maneras no cambiaron; nunca dejó de ser la figura fría que no le mostraba afecto, gracias a sus propias limitaciones. Se sintió la peor madre del planeta, y no tuvo ningún tipo de oportunidad de remediarlo antes de que Sora se mudara.

Y aunque le doliese, fue lo mejor que pudo pasarle a su hija. Se mudó con Taichi, su mejor amigo de toda la vida, lo bastante lejos como para no tener la oportunidad de verse tan a menudo. Aun así, cuando la veía, Toshiko no podía evitar notar que el brillo en sus ojos había vuelto, gracias a la innumerables aventuras y buenas vivencias que tenía con su compañero de cuarto. La madre de Sora observaba cada interacción, cada comentario respecto a su nueva vida y se sentía menos culpable al ver este resurgir, a pesar de que ella no era parte de la misma. No le sorprendió cuando un año después, Sora anunciara su noviazgo con el joven Yagami.

No podía decir que le sorprendiera. Esos dos se conocen desde el pre-escolar. Le sorprende el tiempo que tomó y todas las vivencias que pasaron para que se suscitara una relación. Hasta donde tiene conocimiento, Sora solo tuvo dos novios previo a Taichi, siendo la más larga unos tres años con Yamato Ishida, el mejor amigo de ambos. Con el joven Yagami, se percibía correcto. Él es la pizca de emoción, broma y relajación que Sora no posee, que ella admitió nunca tener y que, por ratos, su exmarido parecía tener. Lo único que no le agradaba era la libertad de que estuviesen viviendo bajo el mismo techo antes del matrimonio.

Era increíble para ella lo más importante eran las formalidades. Su hija podría estar teniendo intimidad con alguien que la aprecia, ¿lo que le importa son las tradiciones? ¿Cuándo terminará de entender que esto no se trata de ella? Sora nunca tuvo la responsabilidad de llenar sus expectativas. No nació para ser una versión mejorada de ella, nació para ser Sora y por eso, a partir de ese momento, decidió recuperar el tiempo perdido. Fue increíblemente difícil para ella mostrarse vulnerable, sincerarse y dejar caer el escudo férreo que le cubría, pero amaba a su hija y haría lo que fuse por enmendar algo del daño que le había provocado.

―Estoy embarazada. ― el anuncio llegó año y medio después de iniciado su noviazgo con Taichi. Estaba nerviosa, expectante ante lo que Toshiko tendría que decir al respecto, pero estaba feliz, desbordaba en dicha ante su nueva maternidad. La maestra de ikebana olvidó sus reservas, las tradiciones y costumbre, solo se concentró en la joven frente a ella. La abrazó, posiblemente sorprendiéndola en el acto.

―Esas son excelentes noticias. Felicidades, Sora. ― lo importante en este instante es la felicidad que irradia el tesoro más importante que tiene en la vida. ― Serás una gran madre. ― su hija le respondió el afecto.

―Gracias, mamá. Te amo. ― sintió la emoción de esas palabras. No importan las circunstancias, Sora siempre será su mejor obra y está orgullosa del ser humano que crio.

Tal vez, no haya fallado miserablemente.


Gracias por leer! Espero que no se me haya escapado nada.