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Cloeh: ¿Qué tú los seguirías en la persecución para pedirles autógrafos? ¡Buena idea! ¿Por qué no se me ocurrió? XD XD Lo primero que le pasó por la cabeza a Leo fue echarse a correr… es que al pobre lo he requetereconfundido, y no es él único, tú también por lo que me dices, que todavía no sabes a quién irle, si a Aleyda o a Yuder, esa es buena señal de que sí he logrado crear confusión. Ojalá en este capítulo y en el próximo logre angustiarte, porque la situación se pondrá color de hormiga (o al menos esa es mi intención). Ahora todos son humanos, ese enigma estuvo fácil, pero espera, aparte de averiguar quién es el(la) mentiroso(a), todavía hay por ahí un misterio más por resolver, y te doy una pista para agradecerte los ánimos que me das: en el primer capítulo hay una insignificancia, un pequeño detalle que, hasta casi el final, daré a conocer.

Manfariel: Disculpa por confundirte. Sólo te pido un poco más de paciencia, ya se aclarara el misterio en unos cuantos capítulos más XD Aunque… todavía hay otro misterio más por ahí oculto, y para agradecer que sigas al pendiente de mi fic, te diré que la pista está en el primer capítulo, es algo insignificante, pero ese detalle se sabrá casi al final de esta historia. Y así como estás confundida, ojalá y te mortifiques, porque este capítulo, y el que sigue, están de desesperación, o al menos eso intenté hacer.

Gracias por tomarte su tiempo y leer mi fic.

Disclamer:

LAS TORTUGAS NINJA no son mías, al contrario, mi corazón es de ellos, en especial de Leonardo, más que a nadie en el mundo mi corazón le pertenece a mi querido Leo. No obtengo ningún beneficio económico por escribir este fic, lo único que espero obtener son reviews por expresar lo que siento hacia mis adoradas tortugas.

Me encanta la forma de ser de cada uno de los personajes del cartoon del dos mi tres, así que me baso en éste para desarrollar las personalidades en este fic. Me fascina el look que les dieron en la película de CGI, lo único que no me gustó fue el diseño de los humanos, pero bueno, las tortugas sí me gusta como quedaron, en especial los ojos de cada uno, porque el color de sus ojos difiere en hermosas y diferentes tonalidades en cada uno, y esa es la apariencia con la que me los imagino al escribir o al leer otros fics.

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ESPEJISMO

14. Luces, cámara…

La gente alrededor se alarma y se aleja de los tres individuos que parece que no tienen buenas intenciones, y comienzan a cuchichear al respecto.

Leonardo sigue caminando, distraído en sus pensamientos y jaqueca.

Miguel Ángel lo detiene por un brazo.

-Leo, espera.

-¿Qué… pasa?- dice aturdido.

-Mira.

Observa hacia el frente, sólo distingue tres formas borrosas, quizás porque están lejos, así que da un paso más para acercarse pero se derrumba.

-¡Leo!

Miguel Ángel apenas logra cacharlo, pero uno de esos individuos, se acerca con rapidez a Miguel, lo toma del brazo, lo jala apartándolo de su hermano, quien cae de rodillas, y lo empuja enviándolo lejos.

-¡Ay!

La gente alrededor se hace a un lado.

Miguel Ángel cae de sentón, y el dividuo aprovecha su desconcierto para derrumbarlo por completo al suelo, poniéndole en la garganta una larga vara de madera que extrae de su espalda, ahorcándolo levemente.

-¡Argh!

Mientras Miguel Ángel es sometido, otro individuo se acerca a Leonardo y lo toma de los hombros, y uno más permanece al tanto de las personas que ven la escena con asombro, pues ignoran qué está pasando, les pide que se aparten, así los cinco quedan dentro de un círculo.

Entre la semiinconsciencia, Leonardo oye un susurro y percibe un aura familiar.

-Leonardo.

-…-quiere hablar pero siente que se pierde entre la oscuridad.

-Leonardo.

De nuevo escucha el susurro, ahora un poco más audible.

-¿Pa… pá?- por fin logra que esa palabra salga de su boca, aunque débilmente.

-Sí Leo, soy yo. Tranquilo hijo, todo saldrá bien.

Siente una calida caricia en su cabeza.

Sí, es su padre.

Leonardo entreabre los ojos y le sonríe a una forma borrosa.

Miguel Ángel coloca sus manos en el largo bastón para apartarlo de su garganta, sin éxito. Examina fugazmente al agresor: es un humano de piel blanca y cabello corto y chino, pero no muy rizado, y castaño claro. Al mirarle a los ojos, que son café oscuro, se da cuenta quién es.

-¡DONI!

-¡Miguel! ¡Por favor, escucha!-dice ansioso-Leo ya tiene el poder consigo, sólo debe aceptarlo para que forme parte de su ser permanentemente. Si no lo hace antes del tiempo establecido, Aleyda lo matará y…

-¡No… es… cier…to!

Donatelo empuja más su bo en la garganta de Miguel.

-¡Au!

-Por favor, más atrás, más atrás, - el otro individuo mantiene a raya a la multitud -se está rodando una película…

-¡Una película!

-¿Oíste?

-Ya me estaba asustando, creí que era una pelea de verdad.

-Son buenos actores.

Miguel Ángel oye la voz de Rafa y la de algunas personas. Con que se trata de una película. Y antes de preguntarle a Donatelo por qué no le dijeron que están grabando una película, siente otro empuje sobre su garganta.

-¡Ay!

-¡Presta atención! Aleyda lo matará y ella se adjudicará el poder, lo necesita para dominar el mundo, tanto el espiritual como el de los vivos, es por eso que es de suma importancia que Leo acepte el presente de la Diosa, independientemente de los beneficios que trae consigo ¿No lo entiendes?

La multitud por sí misma guarda silencio para escuchar los diálogos, sumiéndose una parte de la plaza en silencio al instante.

Rafael no tuvo que esforzarse mucho para convencer a la gente que lo hiciera.

-Leonardo, hijo, te pido que escuches.

Splinter le habla a su hijo mayor con la mayor delicadeza que le es posible y sin dejar de acariciarle la cabeza, reconfortándolo, haciéndole saber que no hay peligro ni amenaza alguna.

-Quiero…regresar… a casa.

Leonardo cierra sus ojos, muy pesadamente.

-Iremos a casa, tan sólo te pido que escuches.

Leonardo lo entiende, es su padre, está bien si él lo dice.

-Claro.-acepta sumisamente.

-Hijo, Lady Earane…

Leonardo esboza una débil sonrisa al escuchar el nombre.

Miguel Ángel mira fijamente a su hermano.

El dolor de Donatelo se refleja en sus humedecidos ojos.

-Ya no me importa tener mi propio equipo de investigación,- confiesa apenado-yo… no quiero que mi hermano muera.- termina en un hilo de voz.

En ese segundo, Miguel Ángel se convence. Leonardo puede morir, y Aleyda quizás esté entre la gente esperando el momento oportuno para…

Miguel Ángel asienta con desesperación.

Ha entendido… Ya ha entendido… Por su culpa, ha expuesto en un enorme peligro a Leonardo, pero puede remediarlo.

Donatelo advierte que Miguel Ángel ha cambiado de parecer, así que afloja la presión en el cuello de su hermano menor.

-¿Qué sucede aquí?

Un oficial de la seguridad interna aparece acompañado de cinco más.

Un chico se planta frente a él.

El oficial lo mira de arriba abajo.

El muchacho es alto, piel morena clara, cabello corto y castaño oscuro y ojos color ámbar, cuyos brazos denotan claramente que se ha ejercitado con pesas y ya resalta el empeño con que se aplica. Plantado frente a ellos, no les deja avanzar más.

-Amigos, silencio. Se está filmando una película.

"¿Película?", Miguel Ángel reacciona.

-La administración no nos entero de ninguna película…

-El papeleo, ya saben, quita tiempo, así que…

Miguel Ángel aprieta fuertemente los ojos, concentrándose, busca en su interior la respuesta; ya no está seguro de lo que Aleyda les advirtió a Leonardo y a él… Desea recordar sus palabras… su tranquila aura…

Entonces, siente que algo, o más bien, alguien siniestro invade su mente.

"¡ALÉJATE!"

Abre sus ojos de golpe, y tomando desprevenido a Donatelo, apoya su pie en el estómago de él, y lo arroja.

Miguel Ángel se levanta y sale corriendo donde Leonardo y su Sensei,

-¿Ese… es Sensei?- Miguel Ángel reconoce a Splinter

Ahora es un anciano de mediana estatura, de complexión algo fornida y cabello grisáceo.

-¡Hey tú!- Rafa ya se dio cuenta de la huida de Miguel Ángel y va tras él.

-Escucha hijo mío. Lady Earane…

-Lo que sea…por… Mi… Lady.

-Bien hijo. Ella te suplica que…

Splinter no se percata que Miguel llega de frente a él.

Miguel Ángel aprovecha la atención de su maestro con su hermano mayor, y de una patada en su costado, lo arroja lejos; de inmediato sostiene a Leonardo para que no se desplome en el piso.

-¡Lo siento Sensei!- Miguel Ángel se disculpa y se arrodilla junto a Leonardo.

Enseguida siente el aura maligna detrás de él, Miguel se gira en una fracción de segundo a la vez que saca un chako de debajo de su larga playera y golpea la espinilla del agresor. En ese diminuto espacio de tiempo, su mirada se enfrenta a unos ojos color ámbar.

"¡Rafa!"

Rafael cae. Lleva sus manos a su palpitante espinilla, dándose cuenta que siendo humano, el dolor se intensifica con ganas.

Miguel Ángel, rápido guarda su arma debajo de la playera, no hay tiempo para más disculpas, se vuelve a su hermano y toma la cabeza inerte de Leonardo, que está inconsciente, y sin pensarlo más, lo carga a su espalda, y sale despavorido.

Rafael se pone de pie, aguantándose el dolor, y se lanza como toro en embestida.

Miguel Ángel le lleva poca ventaja.

-¡QUÍTENSE QUE AI LES VOY!- Miguel Ángel corre por su vida, después de todo, es un experto en huir de Rafael, y sabe lo que le espera si lo atrapa.

Cooperativamente, la gente alrededor se hace a un lado dejándole es paso libre para que escape.

Donatelo enfunda su bo y junto con Splinter, se unen a la persecución, nuevamente.

-¡Piensa! ¡Piensa! ¡Piensa!-se exige Miguel Ángel.

No es lo mismo salvar su pellejo que el de dos. Leonardo no pesa, pero no puede correr tan rápido como quisiera.

Va por un amplio y largo corredor, esquivando a cuanta persona se cruza en su camino.

Su mente está en blanco, no se le ocurre qué debe hacer.

Repentinamente, aparece Rafael, cayendo frente a él al dar un gran salto, cortándole el paso.

Miguel Ángel que se detiene en un enfrenon y casi pierde el equilibrio, pero da media vuelta.

-¡Corre! ¡Corre! ¡Corre! ¡Leo es el de las ideas! ¡Leo despierta!

Dobla en otro corredor, pasa por un pequeño estanque a manera de fuente, y se encuentra conque no hay salida y regresa. Pasando junto al estanque se topa con sus perseguidores, y también con la muchedumbre que los ha seguido para no perderse de los acontecimientos.

-¡Entréganos al costal de papas! ¡No le haremos nada, sólo lo cortaremos en tiritas y lo freiremos en aceite hirviendo!

-¡Esperen chicos! ¡Hablemos! ¡Aún… aún hay tiempo!-intenta entablar una conversación y hacer tiempo para que su hermano se recupere- Podemos… llegar a un acuerdo en que ambas partes…

-Sólo resta media hora para que el plazo venza, Miguel.- presiona Donatelo.

-¿Media hora? Si Yuder dijo que Leo tenía hasta la tarde de hoy.

-¿Tu entiendes algo?- dice un niño.

-Ni jota, pero se ve que están a punto de haber guamazos.- responde otro.

-¡Genial!

-Entendiste mal, nunca prestas atención.- Donatelo le aclara -Dentro de media hora, la Diosa Earane le exigirá a Leo su respuesta. Él nos ha dejado en claro cual es, pero es porque está confundido y…

-¡Aja! Ustedes son los que están confundidos. Yo recuerdo claramente que Yuder nos dijo primero que el plazo era hasta el día de hoy en la tarde, ahora resulta que sólo falta unos minutos ¿No lo ven? Yuder es quien el verdadero malo de la película.

-¡Rayos!- Rafael se desespera -Entiendo que Aleyda le haya lavado el cerebro fácilmente a Miguel, después de todo no tiene…

-¡Sí te oí!

-… pero, ¿cómo convencido a Leo? Y con lo terco que es… Cuando se le mete algo en la cabeza, ni cómo ayudarlo.

-Se parece a alguien que conozco.

-No es momento para malos chistes, Don; esto es muy muy grave.

-Lo digo para que te des cuenta que pasamos por la misma situación cuando tú te pones en ese mismo plan.

-Nada más espera a que regresemos a casa, para que veas que tan testarudo puedo ser.-lo amenaza con el puño cerrado.

-Niños.

-Perdón.-se disculpan al unísono.

-Si al menos me hubiesen dado un par de minutos más con Leonardo.

-Lo siento Sensei…- Donatelo se disculpa -Me confíe. Creí que Miguel ya había comprendido.

-Sólo tenemos una única solución.- Splinter sentencia.

-Con mucho gusto.-Rafa saca sus sais de de bajo de su ajustada playera.

-Yo aún tengo mis dudas.

-Donatelo, recuerda que es la vida de tu hermano que está en juego.

-Lo sé... pero…

"Ni para dónde correr.", Miguel Ángel mira pensativo hacia el alto techo, "Si tuviera un gancho… ¡lo lanzaría hacia esa columna, se incrustaría y lo accionaría para que nos elevará y saldríamos volando! ¡Es un buen plan! Sí, siempre y cuando tuviera uno... No se me ocurre nada. Rafa tiene razón, soy un descerebrado.", se pone triste, "Bueno...", voltea hacia un lado, mira la fuente que parece un chapoteadero para niños -Lo siento hermano, es hora de despertar.

Lo baja, lo recuesta dentro del agua, sumergiéndolo completamente, se levanta y se aparta rápido.

A los dos segundos, Leonardo se incorpora, quedando sentado, tosiendo el agua que ha tragado.

-¿Cómo te sientes?- Miguel Ángel se pone de cuclillas, cuidando que no lo moje.

-Gracias… por el… chapuzón… de agua… fría.- dice entre temblores y toses- Ya… me siento… lúcido.

-¡Qué bueno! Necesitas estar bien despierto porque, ¿qué crees?

-¿Qué?- se abraza a sí mismo, por el frío y temiendo una catástrofe más.

-Voltea hacia allá, a ver si adivinas quiénes son.

Leonardo gira hacia donde Miguel Ángel le señala. No muy lejos de ellos ve a tres seres humanos. Les echa un rápido vistazo: un chico de cabellos castaño oscuro trae puesto un pantalón de mezclilla rojo y una playera blanca ajustada; otro chico de cabellos castaño claro, viste un pantalón de vestir café claro y una camisa morada a cuadros; y un anciano… el anciano, que no lo es tanto, debería traer un bastón… un anciano…dos chicos y un anciano. Mira de nuevo al chico del pantalón rojo, pasó por alto que trae entre sus manos unos sais, que las gira con inquietud, y el otro chico, trae una vara larga en la espalda...

Se les queda mirando con asombro.

-Dioses…-

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