Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


En el momento en que el avión toca la pista, siento como mi alma se libera de pronto. Estoy en Japón nuevamente, aunque claro, por unas pocas semanas. Veré a Taichi hacer toda clase ocurrencias, a Sora, mi mejor amiga de siempre, sonrojarse ante las ocurrencias de su castaño novio. Ver a Joe todo estresado por estudios, Koushiro en su mundo de computadoras, la parejita recién formada que eran Hikari y Takeru, los chicos de la segunda generación…estoy genuinamente emocionada por verlos a todos, incluyéndolo…a él.

─Ya estamos aquí, Meems. ─me anuncia mi novio. Yo solo me limito a asentir. A pesar de que llevamos casi dos años de relación, la verdad es que yo no he logrado amarlo y cada día me siento más culpable. No sé cuántas veces me he odiado por ilusionarlo así porque sé lo mucho que se ha esforzado. Pasó años cortejándome hasta que, por fin, decidí darle una oportunidad. Michael es un gran chico, es el novio que cualquier chica quisiese tener y aun así…no lo amo.

Toma de mi mano y ambos vamos en busca de nuestras maletas. Impaciente, como siempre he sido, camino y camino, buscando un grupo de personas familiares para mí; y ahí estaba una maraña de pelo castaño que nunca podría confundir.

─ ¡Chicos! ─ no lo puedo evitar; corro hacia ellos.

Los abrazo a todos y me detengo al llegar a cierto rubio. Mi corazón se acelera al verlo; pareciese que cada vez que lo veo está más guapo, más alto, más varonil… Yamato parecía un dios griego…un dios griego que me traía loca…y con el que nunca podría estar…

Me abraza, yo lo abrazo… A todos les parece un abrazo por compromiso, pero la verdad es otra muy diferente. Al abrazarlo, siento como todo mi ser se electrifica.

Estoy tan enamorada de este hombre…

─Bienvenida. ─me dice con una sonrisa.

Yo no puedo evitar devolvérsela.


Tirada en mi cama, observo el techo como si fuese lo más interesante del mundo. Ver a Yamato en persona en vez de en una pantalla, fue una experiencia extra corpórea para mí. Solo pensaba en quedarme en sus brazos, besarlo, acariciarlo y tal vez ir más allá…

Sacudo la cabeza al percatarme hacia donde van mis pensamientos. Él no debería estar en mi mente, él no es mi novio, pero aun así…

No me desagradan las escenas que pasan por mi cabeza.

Pero siento que no son idóneas si yo tenía un novio que me quiere. ¿Existe la infidelidad por pensamiento? Michael y yo somos pareja hace ya un tiempo, y como es normal, ya exploramos el ámbito íntimo. En lo físico, todo es fabuloso; él es realmente considerado y me hace pasar un buen rato, pero…algo falta.

Di que sí, Mimi; yo puedo hacerte feliz. ─ La castaña no sabía qué responder. Michael acababa de pedirle por tercera vez que fuese su novia. Se conocían desde que tenían trece años y desde entonces, él se había convertido en alguien muy importante para ella y…ya no sabía cómo decirle que no.

Michael, ya hemos hablado sobre esto…

Por favor, una oportunidad. ─respondió. ─Te amo, Mimi.

No era la primera vez que se lo pedía y eso la mortificaba sobremanera. La primera vez, fue a los dieciséis años. Al salir de una fiesta, él la acompañó como todo caballero a su hogar y se lo propuso, pero la castaña lo rechazó delicadamente, tratando de no lastimarlo. Él significaba mucho para ella y lo último que quería era dañar su amistad. Aunque trató de aparentar que no era la gran cosa, Mimi sabía que le había dolido.

La segunda vez, fue en la fiesta de cumpleaños de él. Michael cumplía 19 y, como era de esperarse, festejaron la ocasión juntos. Con el alcohol en la sangre, Michael declaró su amor a los cuatro vientos y ella tuvo que contenerlo mientras la borrachera se le pasaba. No sabía si era por la fuerte resaca con la que amaneció el rubio, pero ellos no discutieron el hecho.

Y la tercera oportunidad había llegado…

La mirada de Michael le profesaba el amor y la esperanza que depositaba en ella y justo ahí, Mimi se cuestionó severamente. Tenía a un joven guapo, responsable, leal, amoroso, jovial…que le profesaba su amor sin ningún tipo de impedimentos y, aun así, ella no podía amarlo. ¿Por qué? Una simple razón…

Yamato.

Y no entendía por qué se empeñaba en aferrarse al que era "su mejor amigo"; ella no concebía su actitud. Tenía un chico perfecto frente a ella y no reaccionaba.

Pero ya no más.

Creo que podemos intentarlo.

Michael no dijo nada más. Hace tanto que ansiaba esa afirmación que sintió que las palabras no eran necesarias. Tomó a la castaña delicadamente del rostro y la besó con todo el sentimiento que venía guardando desde hace tanto.

La oleada de culpa que me invade es una sin precedentes. Ya no puedo seguir haciéndole esto a Michael; él no se lo merece. Él ha sido un verdadero príncipe conmigo y saber que no soy capaz de devolverle el amor que me profesa, me carcome.

No quería pensar en él mientras intimaba con su novio, pero últimamente era la única forma de poder alcanzar el cielo junto a Michael. Y le dolía, porque sabía que él le hacía el amor y ella no sentía ese sentimiento. La estimulación física era muy diferente a la compenetración sentimental que ella no experimentaba. ¿Cómo era posible que, para sentirse satisfecha, debía imaginar la situación con cierto rubio?

Agotado y con una gran sonrisa en su rostro, el joven Washington atrajo a su novia en un tierno abrazo. No le importaba el hecho de que ambos aún trataban de recuperar el aliento, o que una fina capa de sudor adornaba sus cuerpos, él era feliz de tenerla en sus brazos después de hacer el amor.

Te amo tanto, Meems. ─dijo en un susurro antes de caer rendido ante el sueño.

Ella no respondió. Porque, en su mente, las manos que la acariciaron, los labios que la besaron, el hombre que la poseyó…no era su novio.

Tomo mi teléfono y le escribo un mensaje para reunirnos a primera hora en la mañana. Como esperaba, se muestra preocupado por mi bienestar y yo solo pude responderle con un simple "hablamos mañana".

Ya no puedo utilizarlo como escape.


Me observa cómo si esperase que de repente le dijese que se trataba de una broma, pero su sonrisa desaparece al ver la seriedad en mi expresión. Sé que al invitarlo a desayunar, lo último que pasó por su cabeza era que lo citaba para terminar nuestra relación.

─Dime que es una broma, por favor.

Soy incapaz de mirarlo a los ojos. Está herido, lo siento en su tono de voz. ¿Y cómo no estarlo? Él había invertido más de un año en esta relación y yo descaradamente, le ponía fin sin más, pero ya no podía seguir mintiendo. Ver a Yamato casi a diario, me ha hecho entender que no importa qué, yo siempre veré a Michael como un amigo y, a pesar de que no pretendo ligarme sentimentalmente con Yamato, no siento que sea justo retenerlo a mi lado mientras sienta esto en mi pecho.

─Michael…

─ ¿Hice algo mal?

─No…es algo mío…yo…ya no siento lo mismo y no quiero seguir atándote a una relación que posiblemente no tenga futuro.

Me animo a mirarlo de frente y veo el dolor que percibí antes en su voz; sé que trata de buscar una explicación a lo que le digo, pero al parecer, ninguna llega a complacerlo. Me sentía horrible, pero sé que es lo correcto.

Hace dos semanas llegamos a Japón y sé que sintió mi distancia, pero la ignoró. Ahora que se la dirijo de frente, parece no poder creerlo.

─Esto es por Yamato. ─me quedo en silencio ante su afirmación. ─ Siempre ha sido él; todo este tiempo me he convencido de que era mi imaginación, pero al parecer, no me equivocaba.

─Michael…

─ Déjalo; entiendo perfectamente.

El brusco movimiento que hace al incorporarse, llama la atención de los presentes quienes descifran de inmediato que algo anda mal. Saca algo de efectivo de su bolsillo y lo deja sobre la mesa. Yo no hago más que verlo partir.

Los ojos me arden; las lágrimas no tardan en aparecer producto de la culpa que me embarga. Necesito hablar con alguien y sé exactamente quién podría escucharme sin juzgar.


─Lo sabía. ─afirma sonriente y no me sorprende en lo más mínimo. Sora siempre ha tenido ese talento de percatarse de esos pequeños detalles que conformaban una total verdad. Desde que le envíe aquel mensaje, ella no tardó en responderme que estaría de inmediato a mi lado; es más, llegó a mi apartamento antes que yo ─La forma en que ustedes se miran, no es de dos perfectos extraños.

─Me siento muy mal por lo de Michael.

─Me imagino, pero hiciste lo correcto; no podías seguir tapando el sol con un dedo, Mimi─ y por eso es que adoro a mi mejor amiga; ella siempre tiene las palabras justas. ─ ¿Qué harás con Yamato?

─Él es mi mejor amigo y eso no debe cambiar.

─ ¿Quién lo dice? ─ Esa es una buena pregunta. ─ Estoy segura de que Yamato siente lo mismo que tú.

─Nada es seguro con Yama. ─respondo y una sonrisa aparece en su rostro.

─Que lindo sobrenombre el que le tienes. ─ me dijo ─Estoy segura de que él no permitiría que nadie más lo llamase así ─ y yo sé que es verdad. Mi mejor amiga toma de mi mano y me sonríe con su sonrisa maternal. ─ Sé que te asusta comenzar algo con él porque sientes que, si sale mal, lo perderás, pero Mimi, a veces tenemos que arriesgarnos.

─Vivo del otro lado del mundo, Sora; nunca funcionará.

─De nuevo: ¿Quién lo dice?

─Es que…

─Ten fe y, por lo menos, habla con él. ─abro la boca para replicar, pero ella me detiene. ─ Yo tenía ese mismo temor cuando Taichi se me declaró, pero decidí tomar el riesgo y hasta el día de hoy, no me arrepiento.

─ ¿Qué pasa si…nos equivocamos y él no…siente lo mismo?

─Al menos saldrás de la duda…

Me cuesta admitirlo, pero ella tiene razón.

Un fuerte toque en la puerta nos saca de nuestros pensamientos. Al ver que no me inmuto, Sora decide dirigirse a la puerta.

─ ¿Yamato? ¡¿Qué te pasó?!

Me levanto del sofá como si mi vida dependiera de ello. Llego a la puerta y frente a mí, está Yamato, con un ojo morado, el labio partido y un notorio moretón en su mejilla.


¡Muchísimas gracias por los favs y follows! Gracias por el apoyo de verdad; ustedes hacen la historia posible. Gracias por el review mimato bombon kou; me alegro que te haya gustado el inicio y espero que te siga encantando a conforme se vaya desarrollando la historia.

Gracias a todos los que, aunque no han dicho presente, leen la historia; significa mucho para mí.

Espero saber que piensan; siéntanse totalmente libre de comentar,

Sin más que decir,

Cuídense.

Bye!