Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


Loca. Esa era la palabra que plagaba mi mente al darme cuenta que de verdad estaba considerando la propuesta de Yamato. Aceptar su oferta conllevaba a considerar la gran posibilidad de que nuestra amistad de años, alcanzaría otro nivel superior. ¿Qué se supone que hiciera? Seguir mi lado racional y denegar la oferta, lo que ocasionaría un daño colateral a la relación. Si aceptaba, sé que, en ese tiempo a solas, muchas barreras serían rotas y nuestra amistad sufriría algún tipo de daño.

En resumidas cuentas, en todas saldré perdiendo.

Me aterra la idea de perderlo, pero hay una parte de mí a la que le gustaría experimentar al Yamato fuera de la amistad casi-hermanos porque, a pesar de que sé cómo conquista a las mujeres (sin mucho esfuerzo, cabe recalcar), la curiosidad de conocer al Ishida galante y conquistador no me desagrada…y eso me molesta.

Me dejo caer en la cama.

La forma en que nos besamos, acariciamos…porque sí, todo en plural; en ningún momento, lo aparté, me aferré a él como si mi vida dependiese de ello y le devolví cada atención que él me brindó con la misma intensidad.

Maldita seas, Yamato Ishida…

Como odio que seas tan condenadamente guapo e irresistible, que seas un caballero, que no seas superficial… ¡odio que eres la definición en carne y hueso de mi hombre ideal!

Tomo la almohada, me la coloco sobre el rostro y gritó con todas mis fuerzas mientras pataleo como una niña pequeña que no consigue lo que quiere. Y en mi caso, no sé si quiero a Yamato o si quiero dejar de pensar en él

Mi teléfono vibra con violencia sobre la mesa de noche.

Sin quitarme la almohada de la cara, tanteo el lugar hasta conseguirlo y sostenerlo por varios minutos hasta que me digno a ver quién es mi solicitante: Miyako.

Miyako Inoue

Iremos de campamento mañana al digimundo: ya todos confirmaron, solo faltas tu

Fruncí el ceño levemente. La idea de ver a Palmon me emocionaba sobremanera, pero esto también significaba….

Mimi Tachikawa

¿TODOS confirmaron?

Obtuve la respuesta en cuestión de segundos.

Miyako Inoue

Yeap.

Genial…

Miyako Inoue

Entonces… ¿confirmada?

No había escapatoria posible…


―No te preocupes, Mimi; será divertido. ―me responde Sora.

Como necesitaba con urgencia hablar con ella, decidí auto-invitarme a su casa y convocar una mini-pijamada entre ella y yo, sobre todo porque al día siguiente tendríamos el campamento al digimundo y sé de antemano que no tendría ni la más mínima oportunidad de discutir el tema con ella.

―No lo creo; más bien será incómodo…

―Solo lo será, si tú quieres que lo sea.

―Sora, nos besamos, nos acariciamos y él me propuso escaparme con él por unos días; yo no le he respondido y mañana nos veremos de frente, rodeados de todos nuestros amigos, los cuales, exceptuándote a ti, no saben nada. ― explico. ― ¿Y me vas a decir que no será incómodo?

―Es incomodo porque aún no te decides; si estuvieras segura de tu respuesta, sea cual sea, no te sentirías así.

―Ay Sora…―odiaba que tuviese la razón siempre; ella me conoce tan bien... ―Siento que, sin importar mi decisión, nuestra amistad se arruinará.

―Pues entonces, arriésgate. ―responde sonriente. ―Dile que irás. ―me mantengo en silencio. ―Ya sabes lo que dicen, que una amistad se rompa por sexo y no por engaños.

Espera…que…

― ¡Sora! ― exclamo escandalizada. ― ¡Yo soy la que dice ese tipo de cosas! ―expreso escandalizada. Me acerco a ella, la abrazo protectoramente y acaricio su pelo. ―Taichi te está dañando; tengo que hablar con él…―ella solo atina a reírse mientras se zafa de mi agarre.

―Solo dije la verdad. ―dice entre risas. ― La química entre ustedes dos es innegable y harían una hermosa pareja.

―Pero…

―Respóndeme estas preguntas y después me dices que piensas, ¿vale? ―asiento

― ¿Le temes a Yamato?

―Claro que no…

― ¿Alguna vez te molestó que esté o te hable con una chica?

―Todo el tiempo; son unas estúpidas que no les conviene.

― ¿En serio? ¿Y cuál le conviene?

― Le conviene alguien que lo trate bien, que vea más allá de su físico, aunque no es un pecado admirar lo guapo que es; que sea extrovertida, alegre, que sea capaz de contagiarle su felicidad, que lo entienda, que lo escuche, que le tenga paciencia porque Yamato no es un chico muy fácil que digamos. Que aprecie los pequeños detalles porque, a pesar de que no es el más expresivo o cariñoso de todos, siempre está pendiente…Él debería estar…

―Contigo…

―Exacto… ¡digo no! ¡Sora!

―Tú eres la única que no quiere aceptar lo obvio…―inflo mis cachetes. ―Ambos están locos por el otro y deberían terminar de aceptarlo. ― me aconseja. ―Ustedes han estado en un noviazgo sin haberse dado cuenta; ya solo faltaría que lo hicieran oficial. ― ¿Cómo que de noviazgo? ¿Qué clase de noviazgo teníamos si habíamos salido con otras personas? Debo admitir que él y yo nos llevábamos mucho mejor entre nosotros que con nuestras respectivas parejas, pero eso no era suficiente. ― No lo pienses tanto; sigue tu corazón…

Ojalá fuera tan fácil…


― ¡Mimi! ―Palmon me saluda con entusiasmo y yo se lo devuelvo; la había extrañado tanto…― ¡Me da tanto gusto verte de nuevo!

― A mí también. ―le respondo. Mis amigos repiten esta misma escena con sus respectivos compañeros y es que, aunque ya el acceso al digimundo no estaba tan limitado como antes, ya no somos unos niños y tenemos un sinfín de responsabilidades nuevas a las que responder.

Aparto la mirada de mi compañera al sentirme observada. Giro mi vista hacia la derecha y me encuentro con la mirada penetrante de Yamato. El muy descarado ni siquiera intenta apartarla, es más, creo que se concentra más en observarme de arriba abajo.

Tal vez me veo mal…

Pero no creo; elegí mi atuendo para que estuviese de acuerdo a la ocasión, pero sin perder mi sentido de la moda en el proceso. Mi atuendo sport estaba más que impecable. Tal vez es mi peinado…pero ¿Qué cosas digo? Llevo una sencilla cola de caballo que él ha visto miles de veces…

Entonces…, ¡¿por qué no deja de mirarme?!

Porque quiere que le des una respuesta. ―me responde mi conciencia.

Cierto…

―Mimi, ¿estás bien? ―me pregunta Palmon. ―Te has puesto toda roja; ¿no será qué tienes fiebre? ― genial…ya hice que se preocupara.

―No, no; estoy bien. ―busco en mis bolsillos y saco los dulces que había traído. Se supone que se los entregaría después de la cena, pero tendré que sacrificar algunos de ellos para zafarme de esto. ―Mira; ve y compártelos con los demás. ―veo como los ojos se le ilumina. ― Luego les daré más.

Palmon me abraza y comienza a llamar a los demás digimons, quienes corren de inmediato hacia ella.

Yo giro mi vista a Yamato que, ahora solo, me observa con esa sonrisa galante y me guiña el ojo de manera coqueta. Siento literalmente que se me quema la cara.

Maldito Ishida….


Todos parecen estar en paz...menos yo. Decidimos que el mejor lugar para acampar y pasar plácidamente la noche era a orillas de aquel lago que tantas aventuras nuestras había presenciado. Hace un buen rato que habíamos cenado y ahora cada quien se había dispersado. Los digimons, con ayuda de Koushiro, Cody, Joe y Disuke, asan malvaviscos alrededor de la fogata. Miyako y Ken estaban observando algo en una revista, bueno, o por lo menos, Ken intentaba descifrar qué cosa Miyako quería que viera. Hikari y Takeru se encontraban recostados a orilla del lago. Ella señala algo en el cielo a lo que Takeru aprovecha para entrelazar sus manos en el aire; son la pareja más tierna que he visto en mi vida. Y al final, estaban Taichi y Sora, quienes, se encuentran chapoteando en el lago. Observo como corren alrededor hasta que Taichi la atrapa por la cintura y entre risas, se sumergen en una pasional ronda de besos que me obliga a apartar la vista.

Suspiro; realmente escenas como esas, no me ayudan para nada.

― ¿Quieres un malvavisco asado? ―salgo de mis pensamientos al escuchar la voz de alguien que no esperaba.

―Gracias, Gabumon. ― el digimon asiente y se sienta a mi lado.

―Ten cuidado; está algo caliente. ―yo asiento. Estoy extrañada, realmente me sorprende verlo a mi lado porque, aunque me llevo genial con Gabumon y hemos compartido bastante a través de los años; dada la situación, presiento que Yamato lo envió. ― Mimi, ¿puedo preguntarte algo?

―Claro

― ¿Sabes que Yamato te quiere? ―casi me atraganto con el malvavisco. ― ¡Perdón, perdón! ¿Estás bien?

―Sí…estoy bien…―le respondo. ― ¿Por qué…me preguntas eso?

―Porque es muy posible que él no te lo de a entender cómo se debe. ―me responde y no puedo evitar darle la razón porque, aunque me propuso lo que se consideraría unos días románticos, Yamato no ha sido muy claro en si es solo por matar curiosidad o si es algo duradero. ― Pero sé que te quiere y me gustaría que lo tengas en cuenta.

―Gabumon, yo no sé si…

― ¿Acaso tú no lo quieres?

―No es eso…

― ¿Y entonces?

―No es tan sencillo como suena; nuestra situación es muy compleja y no es como que podamos resolverlo fácilmente.

―Bueno…ustedes los humanos son tan complicados…―me responde notablemente confundido ante mis palabras. ― ¿Pero al menos lo vas a intentar? ¿Eso me lo puedes prometer?

―Sí. ―mi respuesta parece complacerlo. ―A propósito, ¿dónde está?

―Dijo que quería estar solo, pero en realidad, quería acercarse a ti, pero como no pudo, decidió alejarse de todos para pensar.

A veces, no logro comprender a Yamato. ¿Primero me sonríe y me guiña el ojo coquetamente y ahora no tenía e valor para acercarse a mí? No tiene ningún sentido…

Como si lo hubiese invocado, una melodía inunda el lugar; esa melodía que los niños originales conocían a la perfección y que de inmediato, caló en todos nosotros: La melodía de la armónica de Yamato. El ambiente se tornó más placentero de lo que ya era y es que ésta melodía evoca tantos recuerdos y al mismo tiempo, me acelera el corazón porque todo lo que tenga que ver con Yamato tiene ese efecto en mí.


El silencio de la noche me parece acogedor…o de eso trato de convencerme. Todos duermen, la fogata sigue encendida iluminando todo el campamento y yo no puedo conciliar el sueño. ¿Por qué? Lo primero es que Yamato volvió al campamento y simplemente se fue a dormir; segundo, las palabras de Gabumon aún rondan mi cabeza y tercero…me muero de ganas por hablarle a cierto rubio.

Cuando nos peleábamos, creo firmemente que me afectaba más a mí que a él. Odio que me ignoren y teniendo en cuenta que esa era la especialidad de Yamato cuando algo simplemente no le agrada, esa es su arma principal. Al final, era yo la que tenía que ceder.

Preferiría mil veces estar peleados que estar en este limbo.

No le hablo, él no me habla…al parecer ya la situación era incomoda sin importar que hiciese.

Algo aterriza a mi lado y lo miro con desconfianza. Al parecer, en el digimundo llovían lapiceros envueltos en papel. Lo tomo, lo desenrollo (todo con sumo cuidado para no despertar a Palmon) y leo lo que está escrito.

"¿Tampoco puedes dormir?"

Sonrio para mis adentros. Me reincorporo un poco y observo al rubio totalmente despierto a unos pasos de mí. Tal vez debería seguirle el juego por un momento…Tomo el bolígrafo, escribo la respuesta, lo enrollo y se lo lanzo.

"¿Qué crees? Alguien anda lanzándome papelitos a la cabeza -. -"

Sonríe ante mi comentario, escribe y me lo lanza.

"Es que me dio pereza ir hasta allá"

Es realmente ridículo lo que estamos haciendo, pero me parece divertido.

"Que holgazán"

Esta vez, no enrollo el papel muy bien y el lapicero salió volando. Si no es por Yamto y los innumerables malabares que hizo para atraparlo, hubiese golpeado al pobre e indefenso Gabumon que yacía dormido a su lado.

"Mejor sígueme antes de que alguien salga herido"

Sonaba a un buen plan.

De la manera más silenciosa posible, nos escabullimos hasta la orilla del lago donde tomamos asiento. Yamato toma una frazada que había llevado y me la pasa por los hombros.

― Está haciendo algo de frio; no quiero que te refríes. ―le regalo una pequeña sonrisa. No había notado que estaba titiritando hasta que él me envolvió con la frazada.

―Gracias.

Nos quedamos en silencio por unos momentos, admirando el reflejo de la luna sobre el lago. Nunca habíamos experimentado este nivel de incomodidad, ni siquiera cuando cada uno le presentaba al otro su pareja de turno. ¿Por qué las cosas debían complicarse de la nada?

―Oye…―finalmente se anima a hablar. Yo lo observo expectante. ― Yo…lo siento. ― comenzó a decirme―Lamento haber actuado como un salvaje; debí abordar la situación mejor. ―pasa su mano sobre su pelo, en aquel gesto nervioso que yo reconozco de inmediato y que me enternece cada vez que lo hace.

― No tienes que disculparte…

―Claro que sí; estuve totalmente fuera de lugar…tal vez es mejor que lo olvides todo.

― ¿Qué?

―La propuesta; sé que te ha puesto incómoda y no es justo, así que, mejor olvidémonos de…

―La acepto. ―me observa totalmente sorprendido. Sé que no se lo esperaba y puedo asegurarles que yo tampoco. Pero es que al verlo tan vulnerable, tan preocupado, tan pendiente de mi bienestar…simplemente es perfecto y muero por experimentar esto que me propone. Quiero sentirme más que su amiga, aunque fuese por poco tiempo.

Quiero sentirme como si verdaderamente fuera su mujer.

― ¿En serio? ―asiento con una media sonrisa en mi rostro.

―No creo que podamos vivir sin saber cómo pudo haber sido. ― Porque lo sé, nosotros ya habíamos llegado a la frontera entre el amor y la amistad; solo era cuestión de tiempo para que termináramos de cruzarla del todo.

Me observa, sus ojos brillan y sus labios se curvan en esa encantadora sonrisa que me acelera el corazón. Acaricia mi mejilla y me ve directamente a los ojos. Mi respuesta afirmativa parece quitarle un tremendo peso de los hombros; finalmente, veo de vuelta a mi tan preciado Yama.

― ¿Puedo besarte? ― me sorprende que me lo pregunte.

―Sí. ―le respondo segura.

Me toma del rostro, me observa con esos profundos zafiros que me hipnotizan al instante y me besa de una manera muy diferente a la última vez. Este era más tierno, más paciente, más llevadero…más delirante que el anterior. No había otra persona en esta Tierra que me besase como él lo hacía; era una sensación extraordinaria.

Y es por eso que acepté su propuesta.

Porque soy consciente de que marcará un antes y después en nosotros, pero las sensaciones que Yamato me provoca son increíblemente fuertes y quiero seguir sintiéndolas, aunque sea por un periodo de tiempo…

Incluso si estas van más allá de los besos y las caricias…


Hola a todos. Espero que se encuentren bien y que hayan disfrutado del capítulo. Como había anunciado, la historia cambiaría su rating, solo que aún no sé si en el próximo capítulo o al que le sigue al mismo, pero ya está cerca.

Gracias mimato bombon kou por el review, también a ustedes que me han otorgado favs y followa y, a ti también, lector anónimo por tomarte un tiempecito en leer; espero que pronto se animen a dejarme su review.

Como siempre siéntanse libres de comentar,

Cuídense,

Bye!