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Cloeh: No chilles (te imaginé con la cajita de los clinex a un lado de tu pc y leyendo el capítulo anterior. También me puse a chillar cuando leí tu mensaje, me sentí terrible por haber matado a Leo TT, y la vocecita esa no deja de gritarme: ¿por qué lo mataste?), y no te angusties, las cosas se resolverán de una manera diferente a la que te imaginas, aunque no prometo que no vaya a haber más dolor que acción. Sí, Aleyda tiene su historia, hasta Yuder tiene su propia historia, ya leerás, y la Diosa invisible ya no tarda en hacerse visible n.n
En este capítulo me tomé la libertad de explicar algunas cosas del más allá, son necesarias para que se comprendan algunos conceptos que surgirán más adelante. Espero no aburrirte.
Los capítulos son más relax, ojalá y consiga aún mantenerte expectante.
Disclamer:
LAS TORTUGAS NINJA no son mías, al contrario, mi corazón es de ellos, en especial de Leonardo, más que a nadie en el mundo mi corazoncito de pollo le pertenece a mi idolatradísimo Leo. No obtengo ningún beneficio económico por escribir este fic, lo único que espero obtener son reviews por expresar lo que siento hacia mis adoradas tortugas.
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ESPEJISMO
21. Yendo al más allá
Por el asoleado cielo azul vuela una pelota de hexágonos blancos y negros.
-¡No la mandes tan lejos, Brandon!
-¡Sólo ve por ella, Ian!
El pequeño niño debe correr por la pelota que su hermano mayor arrojó lejos. Corre tanto como puede para atraparla y que no se aleje demasiado, pero la pelota lleva mucha fuerza, pasa sobre unos arbustos; valiosos segundos le lleva rodear esos arbustos. Una vez librado el obstáculo, con la vista, sigue el rumbo de la esfera, que ya desciende, y se asusta al ver que va a golpear a una persona que está recostado sobre el tronco de un árbol.
-¡Cuidado!- Ian trata de advertirle.
La persona no lo escucha.
Ian se detiene pues es inútil alcanzar la pelota que está por golpear al pobre individuo. Mira cómo va cayendo el balón.
De repente, sopla una ligera brisa que alborota los cabellos castaños del niño y el pelo negro que cubre la cara de la persona que está por recibir un fuerte golpe.
La pelota cambia de rumbo.
-¡Wow!- exclama Ian.
La pelota cae al suelo, e Ian echa a correr para recogerla.
Brandon corre donde está su hermano porque ya se demoró.
-¿Qué tanto haces?
-Aventaste muy lejos la pelota, e iba a pegarle a ese que está ahí.
-¿De veras?- Brandon se gira para ver al individuo que señala Ian -Pero si está durmiendo.
-Por eso no me escuchó, pero la pelota ni lo tocó; estaba seguro que se llevaría un duro trancazo.- Ian recoge la pelota del suelo.
-¿De qué hablas?-
-¡No viste! La pelota iba directo a esa persona, le grité, pero no me hizo caso, y parecía que le iba a romper la maceta, pero la pelota se desvió solita.
-¡Genial! ¡Quiere decir que iba a ser un gol olímpico!- exclama entusiasta Brandon.
-¿Un qué?
Brandon rodea con un brazo a Ian por los hombros y se lo lleva.
La brisa deja de soplar.
-Escucha hermanito: un gol olímpico es un tiro muy difícil porque lleva efecto.
-¿Efecto?
-¡Claro! Cuando la pelota va a la portería, pareciera que no va a entrar, pero en el último instante…
Los dos niños se alejan, no prestando atención a quien está junto al árbol. De haberse acercado más, hubieran notado que no respira.
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Una vez lo aseguró, que flotaba como mariposa, pero nunca imaginó que pudiese llegar a ser verdad.
Miguel Ángel vuela por un cielo de color azul media noche. No lleva consigo un planeador, ni un cohete propulsor, nada creado por el hombre le ayudar a volar.
Vuela por un cielo repleto de nubes, gruesas, enormes y blanquecinas. Sobre y debajo de él, hay normes nubes blancas, algo insólita la blancura de las nubes ya que no hay una luna que les ayude resplandecer, y ni siquiera una pequeña estrella que brille en ese oscuro cielo.
Con sólo desearlo, cambia de dirección, va hacia arriba, girando sobre su propio eje. Sube y sigue subiendo; sube alto, muy alto.
Se detiene.
Enseguida baja en picada.
Baja.
Baja
Y continúa bajando.
Le parece que no hubiera suelo en ese lugar. Entonces se detiene, y sube nuevamente.
Unos metros hacia arriba, y hace un giro imitando a una vuelta en la montaña rusa; sólo una vuelta, y continúa su ascenso. Otros metros más, y hace otro giro de montaña rusa. Para, y mira hacia abajo. ¿O será arriba? Con todas esas nubes rodeándolo (y por las volteretas), ya perdió la orientación. Así que se da otro impulso y va hacia abajo, según. Baja varios metros y continúa sin ver otra cosa más que nubes, así que extiende los brazos y desciende de lado, como avión, hasta hace el sonido del avión.
-¡Yiiiion ¡
Continúa descendiendo de lado hasta que divisa algo por el rabillo del ojo. Se ladea levemente y cambia su dirección hacia el otro lado.
-¡Yiiiion ¡
Llega cerca de cuatro figuras que también están volando entre el infinito banco de nubes. Aumenta la velocidad; sabía que no estaba tan perdido.
-¡Yiiiion ¡
Una Itzama, una rata y dos tortugas oyen un sonido extraño y voltean hacia donde proviene éste, y justo a tiempo, para esquivar a un objeto volador no identificado.
-¡Fíjate por donde vuelas!- Rafael le reclama a Miguel Ángel levantando el puño, por su imprudente forma de volar.
Miguel Ángel se frena, y con menor velocidad, regresa junto a los que casi se lleva por delante.
Todos se reúnen; continúan su rumbo a través de ese inmenso "cielo".
Atraviesan una nube.
-Lo siento, pero tengo que practicar.- Miguel Ángel se excusa.
-Miguel Ángel, - le habla Aleyda -le recomiendo que no gaste energías, de otra forma, no tendrá ninguna posibilidad de regresar a la Tierra.-
-¿Puedes decirme otra vez el por qué? Es que no entendí.
-Querrás decir que no prestaste atención.- Rafael le hace ver.
-Es que…
-Nada más te dieron alas, y te echaste a volar, gavilán.
-¡Oye! No todos los días sales a volar por el cielo, sin ayuda de ningún invento del hombre blanco.
-Es fácil, Miguel.- se le acerca Don.
-¿Volar?
-La explicación.
-Ah.
-Imagina que eres un automóvil…
-¿Qué modelo?
-No importa…
-¡Claro qué importa! Que tal si soy un modelo anterior al dos mil, no puedo traer la calcomanía cero, por cierto, ¿qué día es hoy? ¿Qué tal si no me toca circular? Supongo que soy calcomanía naranja… naranja… naranja ¿Qué día no circula el naranja?
-¡Ash! ¡Tú y tus divagaciones!- Rafael interfiere y le da un zape.
-¡Auch!
-No importa el color de la calcomanía, ni el modelo…- sigue Rafael con la explicación -sólo imagina que tienes poco combustible, y no hay ninguna estación de servicios en kilómetros y kilómetros a la redonda. Si te acabas lo poco que tienes, te quedaras varado en la mitad de la nada.
-¡Ah! ¿Pero por qué un auto? ¡Mejor un avión! ¡No! ¡No! ¡Mejor un jet!
Miguel Ángel abre sus brazos de nuevo para despegar.
-¿A dónde vas, conejo Blas?- pero Rafael lo agarra del brazo y se lo lleva consigo.
-¡Prometo que es la última vuelta!- Miguel Ángel se suelta de Rafael para juntar sus manos para suplicarle.
-Miguel Ángel,- se acerca Aleyda-debe comprender que es de vital importancia. Explicaré de nuevo, dada su ausencia.
-Si no es mucha molestia.
-No es una molestia que explique otra vez.- protesta Rafael -¡Tú eres la molestia!
-Niños…-
Miguel Ángel y Rafael reciben una llamada de advertencia de su maestro.
-Disculpe Sensei.
-Lo siento.
-Para mí no es problema.- Aleyda aclara -El inconveniente es el tiempo. Yuder y Leonardo nos llevan ventaja.
-¡Pues pise el acelerador, Mi Lady, en lo que nos cuenta!- pide Miguel Ángel.
-De acuerdo.
Con el simple deseo de sus voluntades, todos vuelan a una velocidad más vertiginosa, como auténticos jets.
-Estamos yendo al Mundo de los Muertos, vamos a El Kibalch.
-Creo que eso sí lo oí ¿y luego?
-Es sensato pensar que los vivos no son bienvenidos, es por eso que no deben separarse de mí.
-Aja, ¿y qué más?
-Si los encuentran conmigo, yo seré la responsable de su intromisión…
-Pero…
-…porque si los sorprenden solos, serán enviados al Infierno sin juicio previo.
-O sea, que no habrá servido de nada que me portara bien, porque me mandarán derechito al fuego eterno.
-¿Cuándo te has portado bien?- le insinúa Rafael.
-Ese es un riesgo, - Aleyda debe aclarar otro punto -hay uno más, no tan consolador como este último.
-¿Qué es?
-Quienes aún respiran, poseen algo muy preciado que cualquier Krause desea.
-¿Un qué?
-Un no vivo.
-¡Un zombi!
-¡El alma de alguien que ha muerto, zopenco!- Rafael le "aclara".
Donatelo se aparta y Rafael se acerca a Miguel Ángel para propinarle un zape, pero él lo esquiva, y se cubre con Aleyda; nuevamente centra su atención en ella y no en la cara de rabia de Rafael.
-Entonces, ¿qué es lo que quiere un no vivo? ¿Mi mega colección de cómics?
-No.
-¡Uf! ¡Menos mal!
-Es la vida misma.
-¿Qué?
-A el Alma se le llama Mitzle. Son contados los Mitzles que se niegan a aceptar el final de su vida, creen que es injusto que hayan muerto, por eso, hay algunas almas que se quedan en la Tierra, para "arreglar un asunto pendiente". A estos se les llama Krause.
-Fantasmas.
-Bueno, los humanos así los nombran, pero hay otros Mitzles que se quedan varados en el otro mundo, porque no logran llegar a su destino final, se demoran demasiado y no consiguen llegar ni al Infierno ni al Cielo, a estos se les llama Nori, son potencialmente peligrosos para cualquier ser vivo.
-Y porque…
-Porque un Nori puede absorber un poco de la vida aún latente.
-¿Cómo Mua?
-Oui.
-No me diga eso.
-Es una advertencia. El Nori puede absorber un poco de su vitalidad, pero no lo matará, el inconveniente es que no hay forma de saber qué Miztle es un Nori que puede hacer daño, por eso no deben acercarse a ningún Mitzle. Si corre con suerte, sólo se encontrará a uno y no pasará nada, en cambio…
-¡Qué alivio!
-Pero si sufre el infortunio de encontrarse con varios de ellos a la vez…
-Adiós mundo cruel.- Miguel Ángel se angustia.
-Mejor dicho, "Hola Más allá".- dice Rafael.
-Y así como…- continua Aleyda
-¿Todavía hay más?-
-…un Nori absorbe la vitalidad, todo El Kibalch también.
-¿TODO EL MÁS ALLA?
-Pero El Kibalch no está tan ávido de la vida, así que el proceso es lento en comparación con lo que puede llegar a hacer un Nori. Sin embargo, si gasta sus energías, corre el enorme riesgo de quedarse en El Kibalch, el cual se encargará de extraerle toda su vitalidad y morirá. Por esta razón, no tienen mucho tiempo para encontrar a Leonardo y llevarlo con ustedes de regreso.
-OK, ya entendí. Nodebomovermenodebomovermenodebomovermenodebomovermenodebomovernodebomo vermenodemovermenodebomovermenodebomovermenodebomovermenodebomoverme... - cierra los ojos para concentrarse mejor.
Conforme Miguel Ángel repite la frase, va rezagándose.
-El que evitemos cualquier movimiento, eso no ayuda, ¿verdad?- pregunta Donatelo.
-No, de ninguna ayuda es. Inclusive cuando respiran, su vitalidad les abandona.
-¿Respirar tampoco?- Miguel Ángel abre los ojos al escuchar eso último, así que jala una gran bocanada de aire y lo sostiene.
-Por favor, vayamos más despacio, estamos por llegar.- pide Aleyda.
Vuelan a una velocidad menos vertiginosa.
Las nubles están más dispersas unas de otras.
Ya van más despacio, pero Miguel Ángel ha dejado de volar. Splinter lo nota, y regresa por su hijo.
-Miguel Ángel, se sensato, esto no te ayuda.
Miguel Ángel no le contesta a su padre, no quiere dejar escapar su vitalidad, así que la vieja rata toma la muñeca y se lo lleva.
Se reúnen con los demás que se han detenido.
Aleyda mira por sobre su cabeza.
-Cuánto a que sólo aguanta cinco segundos.- apuesta Rafael.
-¿Tan poquito?- pregunta Donatelo.
-Lo digo por eso.- señala hacia arriba.
-¡Aaaaahhh!- Miguel Ángel grita y se agazapa a su padre -Eso… es…
-Caballeros, esta es Mithrain: la Puerta que conduce a El Kibalch.
-¡Es!... ¡Es!...- Miguel Ángel está por darle un colapso nervioso.
-Pero si…- Donatelo permanece sereno.
Todos miran sintiéndose inquietos, curiosos e incrédulos.
Sobre sus cabezas, podría decirse que está la Bóveda Celeste, ya que el color de esta infinidad es el mismo, un profundo azul media noche, sin embargo, esta infinidad, no tiene ni una estrella, ninguna Luna y mucho menos un Sol. Es una infinidad sin luz.
-¡Ahí no hay nada!- se queja Rafael, voltea hacia Aleyda- No hay otra cosa que nada.
Miguel Ángel y Splinter también voltean hacia Aleyda, esperando a que responda; Donatelo insiste en escudriñar esa nada.
-Discúlpenme, olvidé que ustedes no pueden ver a Mithrain.- no aparta la vista, pues mira maravillada -Podrán deleitarse con la magnificencia de la Puerta, cuando sea el momento del juicio de sus acciones.
-Quiere decir que, cuando colguemos los tenis, podremos ver esta maravilla.- acierta Rafael.
-Correcto.
-Es indudable que algún día podré ver de nuevo a mi maestro Yoshi.- Splinter suspira, como si anhelara ese día.
-Yo paso.- asegura Rafael.
-Yo también.- Miguel Ángel piensa igual que su hermano.
-Debe ser algo digno de verse.- comenta Dontaelo, anonadado por esa colosal oscuridad.
Aleyda entiende el poco interés de Rafael y Miguel Ángel, y Donatelo es curioso, pero en realidad, ninguno de ellos desea ver la puerta. Son muy jóvenes, es lógico que todavía no les pase por la cabeza ese hecho inevitable.
-Aunque sea invisible para nuestros ojos… se siente algo en el estómago… vértigo, creo yo.- Donatelo voltea hacia otro lado, sintiendo una ligera náusea.
-¿Vértigo mirando hacia arriba?- Rafael dice con incredulidad.
-Compruébalo por ti mismo.
Muy obediente, Rafael voltea hacia arriba, o quizás también sea curiosidad.
-No pos sí.- voltea a otro lado, tras unos segundos.
-Debe ser por la visión de infinidad…- Donatelo intenta encontrar la explicación.
-No es lo que cree Donatelo, es… el rechazo que perciben de El Kibalch hacia ustedes, pero se puede remediar.- ella se acerca a Rafael -Deme su mano.
Rafael le sonríe, poniendo cara de: "¿No que no caías, chiquita?"
-Miguel Ángel,- continúa Aleyda -tome la mano de Rafael.
Miguel Ángel se acerca a él, pero Rafael le rehúye.
-¿Qué no sabes que tres son multitud?-
Miguel Ángel le da un zape.
-¿Qué te traes?- Rafael se soba la nuca.
-Esta no es una cita entre Aleyda y tú, soquete.- le aclara Miguel Ángel.
-¿De qué hablas, SOQUETE?-
-Ella nos va a dar un empujoncito.- Miguel Ángel agrega, señalando la oscuridad.
-Pues claro, ¿quien más nos puede hacer el favor?- remarca Rafa, aceptando la mano de Miguel Ángel finalmente.
-Yo, que soy una Iztama, puedo ir y venir entre ambos mundos, y por lo tanto, soy la única que puede ayudarles a cruzar Mithrain. Usted Rafael, es el más fuerte, no debe soltarme. Donatelo, sosténgase de Miguel Ángel. Splinter, usted de Donatelo.
Así lo hacen.
-¿Es algo así como cuando llevas a las almas a la paz eterna?- pregunta Miguel.
-Es similar.
-¡Uy sí!- Rafael se mofa -Miguel es un chico muy listo.
-Para que veas.
-¡Niños!- les llama la atención Splinter de nueva cuenta.
Donatelo tan sólo mueve la cabeza.
-Disculpe Sensei.- dicen los dos juntos.
-Sujétense con todas sus fuerzas.- Aleya prosigue -Si llegan a soltarse durante el trayecto, irían al Yatziri, lo que ustedes llaman Limbo.
-¿Qué es el Limbo?- pregunta Miguel Ángel.
-No es el Infierno ni el Cielo, es la Nada.- Aleyda dice con palabras muy sencillas.
-Ah.
-Mejor déjelo así, - Rafael la previene -o a Miguelito le dará dolor de cerebro.-
-Quiso decir- Miguel Ángel decide explicar lo dicho por Aleyda con sus propias palabras -que es un lugar en el que no existe el sufrimiento, pero tampoco existe la dicha, es… la aburrición sin fin.
-Buen ejemplo, Miguel.- Aleyda aprueba esa explicación.
Miguel Ángel voltea y le saca la lengua a Rafael; él sólo entre cierra los ojos.
-Este es el primer obstáculo que las almas deben pasar, - Aleyda agrega algo más -si no lo logran, vagarán errantes quizás por la eternidad.
-¿Quizás?- pregunta Donatelo.
-Si el Mitzle recuerda lo que fue en vida, tal vez eso le ayude a obtener la fuerza necesaria para salir de ahí. El caer en el Limbo o en el Infierno, no significa que esté ahí por siempre.
-Es por eso que la esperanza muere al último.- dice Splinter
-No quiero ser grosero – Miguel Ángel interrumpe -y perder mi entrada al cielo. Todo esto es muy educativo, pero…. ¡Leo nos necesita!
-Paciencia Miguel Ángel, sé perfectamente la premura de nuestra visita, pero al entrar, la misma puerta nos dará… ¿cómo dijo usted hace un momento? ¡Ah, sí! La misma puerta nos dará un empujoncito, y llegaremos donde se encuentra su hermano rápidamente.
-¿Entonces?- Miguel Ángel presiona de nuevo.
-Prepárense.
Todos se aferran las manos con fuerza.
-Es admirable la paciencia con la que ha logrado manejar a estos dos malcriados, Itzama.- le reconoce Donatelo.
Los dos malcriados voltean a verlo con ganas de ahorcarlo.
-Un par de miles de años conforman mi experiencia con niños difíciles.- dice orgullosa.
-¿Miles de años?- todos dicen en coro, sorprendidos por tal revelación.
Rafael piensa, sacado de onda, que es imposible que tenga miles de años, si parece tener la edad de…
-¡MOYSE!- exclama Aleyda.
Todos dejan escapar un grito de sorpresa al sentir un poderoso tirón, pero son acallados en cuanto son engullidos por la abismal negrura.
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