Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Mi reflejo en el espejo es la definición perfecta de desastre: mi cabello parece un nido de aves, mi semblante se ve un tanto demacrado, mi piel mostraba ciertas señales de mi actividad previa...Aun así, sonrío, completamente feliz. No me arrepiento en lo más mínimo y me felicito mentalmente por haber sido valiente. Jamás, en toda mi vida, me había sentido de esa manera y no quiero que termine.
Y pensar que estuvo a mi alcance todo el tiempo…
Dirijo mi vista hacia el rubio dormido en la cama. Pensé que la situación sería mucho más incómoda, pero no, me siento bien, en paz...enamorada. Porque sí, estoy enamorada, ya no podía negarlo; después de lo que acabo de experimentar, estoy segura y no creo posible que este sentimiento que se extiende por mi pecho, pudiese existir si se tratase de alguien más.
Suspiro como colegiala enamorada; la realidad superaba la ficción.
Recién duchada y con unas ganas terribles de desahogar lo que siento. Salgo a la terraza con teléfono en mano y marco el número de la persona que sé me escuchará sin problemas. Me pierdo por unos momentos en mis pensamientos, observando cómo el atardecer se presentaba frente a mí.
─ Hola, Mimi
─ Hola, Sora ─ respondió ─ ¿Estás ocupada?
─ No.…no realmente ─ respondió ─ Sólo estoy organizando algunas cosas en mi habitación. ¿Todo bien? ¿No estás con Yamato?
─Sí; está dormido…
─ ¿Dormido? A penas son...─la pelirroja calló abruptamente ─ Oh…
─Sí...─ admito, con cierta vergüenza
─ Entonces... ¿algo salió mal?
─ No; todo fue perfecto…es solo que...aún no lo creo ─ la escucho sonreír ─ Quieres decir "te lo dije", ¿no es así?
─ Creo que está más que implícito ─ responde ─ Me alegro por ustedes, de veras
─ Sé que sí
─ ¿Qué me dices de ti? ¿Algo que contar? ─ Se mantiene en silencio por unos instantes. Sora es una persona directa y jovial; ya me hubiese respondido sin titubear. ─ ¿Sora?
─ Mimi...he estado guardando un secreto y necesito contárselo a alguien…
─ Sabes que puedes decirme lo que sea… ─ la escucho suspirar. Pasaron un par de segundos.
─Estoy embarazada ─ me quedo sin habla. No era ni siquiera una de las posibilidades que tenía en mente.
─ Ok...me tomaste totalmente desprevenida, pero… ¡felicidades!
─ Gracias… ─ el tono con el que agradeció mi comentario, me preocupa
─ No suenas muy contenta… ¿no te agrada la noticia?
─ No es eso...es sólo que, Taichi y yo teníamos ciertos planes; esto lo cambia todo; no sé cómo decírselo.
─ Sora...tu y yo sabemos que Taichi estará más que encantado con la noticia; ustedes son una de las parejas más hermosas que conozco; esto pasaría eventualmente.
─Sí…─ sigo sin sentir la emoción
─ Sora, en serio, ¿qué sientes? No tomes en cuenta lo demás; ¿qué causa la noticia en ti? ¿Qué te hace sentir el pensamiento de ser "mamá"?
─ Me causa emoción; ya lo amo y trato de cuidarme para no afectarlo...─ ¡Era lo más lógico! Sora era una madre, solo que sin hijo; la vida, por fin, había enviado al bebé.
─ Como lo imaginé...Sólo falta que le cuentes a Taichi, quien va a estar más emocionado de lo que te imaginas...Por favor, graba la reacción; debo ser testigo de esto.
La escuchó sonreír
─ Lo tendré en cuenta ─ dijo ─ Gracias, Mimi; terminaste siendo mi fiel confidente
─ Para eso estamos; somos hermanas ─ respondo con entusiasmo ─ Hablamos luego, ¿bien?
─ Sí; gracias.
La llamada termina. Mantengo mi vista fija en la pantalla apagada del mismo. Cosas como estas me recuerda lo mucho que hemos crecido; cada quien está en su mundo, logrando metas y hasta formando familias. El tiempo ha volado, sin lugar a dudas.
─ Si sigues allí, vas a resfriarte ─ me sobresalto al escuchar la voz detrás de mi
─ Me asustaste...─ respondo, girando hacia él. Yamato está vestido en una especie de pijama, con una frazada en su brazo
─ Eso vi; ─ acerca una de las sillas, de tal manera que lo convertimos en una especie de sofá. Antes de que lo note, me envuelve entre sus brazos, ambos cubiertos por la frazada.
─ ¿Por qué no me despertaste?
─ Te veías muy a gusto...no quise molestarte… ─ respondo. Levantó la vista y le sonrió; al parecer, ese simple gesto le había dado tranquilidad.
La pregunta es: ¿por qué estaba intranquilo?
Despertar y no encontrarla a mi lado, no fue agradable. La inseguridad me atacó casi de inmediato, seguido muy de cerca por la confusión. Había sido perfecto, cada momento del mismo…Hubiese terminado de la misma manera si ella estuviese aquí.
Me aterra la idea de haberlo arruinado.
Me visto y salgo de la habitación para buscarla. La veo en la terraza, hablando por teléfono. Lo primero que viene a mi mente es que está anocheciendo y Mimi no se ve muy abrigada; me regreso en mis pasos y tomo una de las frazadas del armario. Cuando regreso, ha terminado su llamada; aún no nota mi presencia.
─ Si sigues allí, vas a resfriarte ─ se sobresalta al instante
─ Me asustaste...─ responde, girando hacia mí.
─ Eso vi; ─ acerco una de las sillas, de tal manera que la convierto en una especie de sofá. La envuelvo entre mis brazos, ambos cubiertos por la frazada.
─ ¿Por qué no me despertaste?
─ Te veías muy a gusto...no quise molestarte… ─ responde. Me sonríe y, de inmediato, me siento tranquilo ─ ¿Por qué? ¿Qué pensaste?
─ Nada…
─ Yamato, después de lo que pasó, ¿crees que me iría porque sí?
─ No
─¿Entonces?
─ Son tonterías mías…
Ella vuelve su atención al horizonte. Siento que acabo de arruinarlo con mis estúpidas dudas. Ella no me ha dado ninguna señal de arrepentimiento, no me ha expresado desagrado...nada en lo absoluto y yo, vengo a estropearlo, por inseguridades no fundadas.
─ Yamato, si quieres que esto funcione, debes de confiar en mi
─ Confío en ti…
─ Si lo hicieras, no tendrías estas inseguridades al respecto ─ dice ─ Entiendo tu pasado, pero yo no te he dado motivos para que reacciones de este modo…
Tiene toda la razón….
─ No fue mi intención
─ Lo sé…─ Nos mantenemos en silencio. En ningún momento, Mimi hizo algún tipo de ademán para alejarse de mí, tampoco me habló con tono enojado o decepcionado y, honestamente, no sabía qué podía significar aquello─ Espero que sepas que te amo.
Mi corazón latió desbocado.
─ Yo también te amo ─ ella me observa seriamente (muy raro en ella). Se escabulle un poco de entre mis brazos, para tomar mi rostro entre sus manos. Contengo el aliento cuando, por fin, veo una pequeña sonrisa aparecer en su rostro
─ No esperaba que lo dijeras tan fácilmente…
─ Se siente bien poder decírtelo después de todo lo que hemos pasado. ─ Yo soy el que termina de eliminar la distancia entre nuestros labios. Necesito esto todos los días de mi vida. Nos separamos por falta de aire; nuestras frentes apoyadas entre sí, nuestras narices rozándose, nuestros ojos cerrados disfrutando de la sensación, La conversación con Taichi vuelve a mi mente; vale la pena y quiero, algún día, poder estar en la situación en la que él se encuentra.
Sus manos abandonan mi rostro, lo que aprovecho para besar tiernamente su frente. La amo y me esforzaré para no arruinarlo.
Es imposible mantenerme enojada con él. En el momento que respondió a mi "te amo", todas mis barreras se derrumbaron. Me remuevo un poco entre sus brazos, para tomar su rostro entre mis manos; un impulso neto de mi parte para apreciar al hombre frente a mí.
Antes de que note que pase, me besa y yo, oficialmente, he dejado de pensar. Yamato tiene ese adictivo efecto en mí; soy consciente nuevamente de mi alrededor en el momento en que siento sus labios sobre mi frente.
Sé que no siempre será perfecto y que hay temas en los que aún debemos trabajar, pero también sé que no existe nadie que me haga sentir como él lo hace; no existe nadie como Yamato Ishida y quiero que funcione...quiero que esto sea eterno.
─ Yama, ¿por qué dudaste de mí? ─ trato de encubrir mi decepción, pero mi voz, como siempre cuando estoy con él, me traiciona.
─ No dudo de ti, es solo que...todo fue tan perfecto que, por tonto que suene, no lo creí verdad...─ explica ─ No tiene nada que ver contigo.
Me mantengo en silencio. Estoy a punto de sugerir algo a lo que no sé cómo reaccionará, dada la naturaleza retraída de Yamato (y el hecho de que nuestra relación ahora es diferente), pero que sé que lo necesita para superar los traumas del pasado y que, le he sugerido varias veces a lo largo de los años.
─ ¿Aún piensas que la terapia es una pérdida de tiempo?
No respondo al instante. Sé que lo sugiere con la mejor intención; Mimi es incapaz de hacer otra cosa, pero el hecho de sincerarme con un perfecto extraño, me parece imposible.
─ Puedo acompañarte, si te hace sentir mejor…
Sí, eso de cierta forma me tranquiliza, pero…
─ Vamos a hacer un trato: aún tenemos unos días de estadía; dejemos que todo fluya y, cuando volvamos a casa, te diré mi respuesta, ¿bien?
Ella se mantuvo en silencio por unos segundos.
─ Con una condición: cuéntame todo lo que te preocupa; desahógate conmigo y allí, podré entenderte y estar en la misma página. ─ Ella sabía mi historia hasta cierto punto, pero aún existían detalles que me sentía incapaz de revelar en ese entonces.
Ahora, es diferente...
Ni siquiera tuve que pensarlo detenidamente; Mimi es una de las personas en que más confío y si quiero que esta nueva etapa de nuestra relación funcione, debo poner de mi parte. Me acomodo de tal manera, que quedo frente a ella, la frazada sirviendo como nexo entre ambos.
Solo me tomó un año actualizar esta historia nuevamente, pero no se preocupen, estoy trabajando para actualizar mucho más rápido. Bien, ¿qué les ha parecido? Quise hacerlo en la perspectiva de ambos para hacerlo más interesante.
Gracias por los reviews en el capítulo anterior, al igual a todos los que han dado favs y follows. Cada vez que escribo, lo tomo como un momento de aprendizaje sobre lo que escribo y hasta dónde puedo llegar, así que, leerlos, es parte del proceso. Gracias por seguir por aquí, a pesar de que, a veces, tardo en entregarles un nuevo capítulo. Con Dios mediante, seguiremos dando lo mejor hasta el final.
Como siempre, siéntanse libres de comentar.
Nota: Cualquier cosa, pueden contactarme a través de PM/Review o a través del blog que les dejé especificado en mi perfil
¡Cuídense!
¡Bye!
