Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


Curiosamente, contarle mi historia no fue tan traumático como pensé que sería. Por supuesto que había confianza entre nosotros, pero mi niñez seguía siendo un tema tabú, un suceso no grato que no me gusta recordar, mucho menos compartir, pero sé que, si quiero que esto funcione, debo ser totalmente abierto, no sólo las palabras aéreas que empleo cuando me refiero al tema, expresar pensamientos y sentimientos que ni siquiera he tratado de entender por años. Tal vez, con la intervención de la mujer que siento es la indicada para mí, pueda decodificarlos.

– ¿Cómo te sientes respecto a las acciones de tu madre luego del divorcio? – hace la pregunta que llevo años tratando de descifrar. Después de la primera aventura al digimundo, nuestra relación había mejorado y se esforzaba en estar presente, pero siempre ha quedado algo, una especie de rencor que de vez en cuando me ataca. Tal vez, mi problema está en que era un niño y en ese momento, la necesité más de lo que podría necesitarla en mi situación actual. Que volviese cuando había aprendido a arreglármelas solo, ya no tenía sentido. El daño estaba hecho y pienso que mi pequeña versión aún no estaba feliz.

– Nos llevamos bien…

– Esa no fue mi pregunta… ¿No quedamos en que serías totalmente sincero? – Allí me atrapó. Observo el ahora cielo nocturno y suspiro; ni siquiera soy capaz de organizar mis ideas por unos instantes.

– Lo que puedo entender es que...todavía siento el abandono. Es estúpido; ella se esfuerza por mantenerse en contacto y tratar de enmendar el error y yo...no creo que sea tan fácil como ignorarlo y hacer como que no pasó.

– Espera, ¿tú y tu madre nunca se han sincerado al respecto?

– Pensé que estaba implícito.

– No, Yamao; no puedes asumir que todos sabemos lo que estás pensando. Sabes que si lo hubiesen hablado las cosas serían diferente.

Lo sé, sé que tiene razón, pero para mí había resultado más fácil hacerme de la vista gorda que enfrentar semejante situación. Mi inteligencia emocional no está tan desarrollada como los demás esperan para mi edad. No es que no tenga sentimientos, simplemente no soy bueno gestionándolos.

– Ya lo sé...– la expresión de Mimi era lo más cercano que puedo asemejar a un poema. Sé que se contiene, tiene mucho qué decir, pero no quiere que suene a juzga.

– Yamato, – dice, mientras se acerca lo suficiente para poder acariciar mi mejilla – sabes que no vas a superar esto si no lo enfrentas. Eres un chico increíble y no deberías estar reteniendo algo que no te permita ser como eres, menos aún si puede crearte temores que están boicoteando cosas hermosas en tu vida.

Y aunque no lo dice, sé que se refiere a nuestra situación, a esa futura relación que estamos tanteando de a poco. No prosperará a menos que ambos podamos sincerarnos y dejar cualquier demonio que nos atormente. Sin decir nada, la acercó y rodeo su cintura.

– Quiero que esto funcione...– respondo con sinceridad. Ella sonríe con esa sonrisa que sabe me vuelve loco. Por los momentos, solo me concentro en besarla y demostrarle en acciones lo que siento en los momentos, pero estoy consciente de que esta vez es solo una distracción. Un sinfín de escenarios pasan por mi cabeza, ninguno con el que me sienta necesariamente cómodo, pero que debo sopesar si realmente quiero que esto funcione y demostrarle mi compromiso.


El reloj marca medianoche y no tengo rastros de sueño en mi sistema. Traté de dormir, incluso fui a la cama con Mimi, pensando que podría forzar el descanso, pero fue imposible, así que, decidí que lo mejor era dejarla descansar, sin mi constante movimiento. La conversación que tuve con ella aún ronda mi cabeza y me hace cuestionar tantas cosas. He pasado toda la noche viendo la información de contacto de mi madre, ignorando cualquier notificación que pueda llegar de otra red. Mis pensamientos enfocados en contactarla de alguna forma.

Mi teléfono se oscurece por unos segundos, para luego mostrarme una llamada entrante. Suspiro pidiendo paciencia al ver de quién se trata y la hora en la que llama.

– Sé que eres despistado, pero hasta para ti, es ridículo.

– Pues perdóneme, ¡supuesto mejor amigo que se supone debe estar disponible en todos mis eventos importantes!

– ¿De qué hablas?

– Te he estado escribiendo por todas partes. – Una pequeña pizca de culpa aparece en mí. Así que todas las notificaciones eran de Taichi.

– No he podido entrar a las redes sociales…– se mantiene en silencio por unos segundos. Si me llamaba a semejante hora, el asunto debía ser importante. – Lo siento, ¿bien? ¿Qué está pasando? ¿Por qué me llamas a estas horas? – Me gustaría poder verlo en esos momentos e interpretar sus expresiones. No me gusta este tipo de expectativas. – Entonces…

– Voy a ser papá. – Así de simple lo soltó y claro que no lo esperaba.

– ¿Es un chiste? ¿Con Sora?

– ¡¿Como que si es con Sora?! ¡¿Qué demonios, Yamato?!– Sí...no razono de la mejor manera ante la sorpresa.

–Ya; fue solo la sorpresa – Me defiendo. – ¿Cómo te sientes al respecto? – tarda un momento, pero me respondo.

– Feliz...no te puedes imaginar cuanto…

– Acaso... ¿ustedes lo estaban buscando?

– No, fue inesperado para ambos. – responde – Por supuesto que al principio me quedé de piedra, tratando de procesarlo…

– Para variar...– se ríe del otro lado de la línea.

– ¿Me vas a dejar terminar?

– Lo siento, continúa…

– Como te decía, me sorprendió, pero tan solo de imaginar a un pequeño o pequeña, mío y de Sora fue...mágico. No lo sé, fue una explosión de gozo en mi pecho y en lo único que pude pensar fue en lo mucho que amo a Sora y lo emocionante que será hacer esto con ella. – ¿Cómo no le daba miedo? Yo, en su lugar, estaría en pánico.

– Pues...felicidades, Taichi.

– Gracias; – me responde– eres de los primeros en enterarse; estamos esperando que pase el tiempo de riesgo para hacerlo público totalmente.

–Que honor; me conmueves...– respondo con cierta burla.

– Si serás...– dice del otro lado de la línea. Nos mantenemos en silencio por unos instantes, cada quien pensando en la situación. Jamás me pasó por la cabeza que Taichi sería el primero en ser padre. Sí, el hecho de que fuese con Sora lo hacía un poquito más creíble, pero aun así... – Gracias, Yamao; necesitaba compartir este regalo con mi mejor amigo; te juro… que nunca había sentido este nivel de felicidad...Espero que cuando le pida matrimonio, todo vaya bien.

Espera…

– ¿No se lo propusiste?

– No pude o, mejor dicho, no creí correcto. Ese era el momento de disfrutar de la noticia del bebé. Además, después de esto, quiero hacerlo más especial; ahora pediré la mano de la madre de mi hijo.

– ¿Sabes que hacerlo luego de la noticia del bebé hace que luzca que lo haces por obligación?

–Sí, lo sé, pero sabes que lo tenía planeado antes de todo eso.

– Yo lo sé, pero ella no. – se queda en silencio por unos momentos, seguramente entendiendo que es justo como le comenté.

– Le pediré ayuda a Hikari y Mimi para ver cuál sería mi mejor opción.

– Wow, eso es muy inteligente de tu parte; la paternidad te está cambiando.

– Ja, ja; no puedo con tu humor. – respondió. – En fin, solo te llamé para darte las buenas nuevas; ya te dejaré dormir en paz o, mejor dicho, divertirte con Mimi en paz.

– Tenías que arruinar el momento…

–Para eso estoy…

Poco tiempo después, me encontraba sumido en mis pensamientos, viendo mi opaco reflejo sobre la pantalla de mi teléfono. ¿Cómo sería si yo fuese el que se convirtiera en padre? ¿Cómo lo manejaría? No sé nada sobre bebés, menos sobre criarlo. ¿Cómo se supone que lo hiciera? Taichi debe estar nervioso, pero la felicidad opaca cualquier duda. ¿Yo sería como él? ¿Sería capaz de tener y amar a un pequeño que me llame "papá"?

Eres un chico increíble y no deberías estar reteniendo algo que no te permita ser como eres, menos aún si puede crearte temores que están boicoteando cosas hermosas en tu vida.

Las palabras de Mimi vuelven a mi como una tormenta inesperada. Si antes le di la razón, luego de lo que acabo de reflexionar, no tengo dudas. Soy consciente de la hora, aun así, desbloqueo mi teléfono y busco el chat de mi madre.

"Cuando veas esto…me gustaría hablar contigo. Es importante".

Dejo el teléfono a un lado; mensaje sencillo, pero con un impacto colosal. Respiro profundo, desordenando mi cabello con mis manos. El insomnio parece no querer abandonarme.

El brillo del teléfono llama mi atención. Un simple mensaje ilumina la pantalla y me sorprende sobremanera por la hora y el poco tiempo que había pasado.

"Llámame"

Y eso hago.


Abro los ojos cuando no lo encuentro en la cama. Extrañada, me siento y trato de ubicarlo en la habitación, pero no lo veo. El reloj marca las 1:33am. y no entiendo que puede estar haciendo. Al estar totalmente despierta, percibo su voz fuera de la habitación, es casi imperceptible, pero sé que es él, así que, me dirijo hacia la fuente.

– En algún momento, ¿realmente sentiste haber tomado esa decisión? – me detengo en seco ante su pregunta. ¿Con quién hablaba? Me asomo con cuidado por el marco de la puerta, y lo veo, con su teléfono en mano y su madre en la pantalla.

– No me arrepiento de mi decisión porque sigo creyendo que era lo mejor en aquel entonces. Lo que sí siento es no haber actuado mejor: que no estuvieras conmigo, no quería decir que permitiera el deterioro en nuestra relación. Lo lamento y sé que seguiré sintiendo esta culpa hasta el final de mis días.

No debería estar escuchando esta conversación privada, pero tengo que estar pendiente de su reacción. Yamato y su madre, se parecen bastante en varios aspectos, siendo la principal característica su pobre manejo de las emociones.

– Solo quería tener certeza de que lo sentías. – respondió Yamao de manera sincera. – Creo que me brinda cierto grado de cierre que cuando niño no encontré.

– Lo entiendo; tengo que dejar de asumir que las cosas están implícitas. – escucho la tenue risa de Yamato, ante la similitud entre ambos. Al cerciorarme de que todo está bien y que madre e hijo están teniendo una conversación productiva, decido volver a la cama. No creo que vuelva a dormir hasta que vuelva, pero por lo menos, todo pintaba a mejor.


Dejo el celular sobre la mesa y suspiró aliviado. ¿Quién diría que una simple conversación podría hacer tanto? Escuchar de manera directa una disculpa me brindó la paz que no sabía necesitaba. El simple hecho de que me atendiera a esas horas, era prueba de que le importaba. No lo postergó, no puso excusas, le dije que necesitaba hablar con ella y sin importar qué, me respondió a la brevedad. Le importo y pude confirmar lo que sospechaba, pero que por alguna razón no podía terminar de creer.

Tomo el teléfono y me dirijo a la habitación, por fin, con vestigios de Morfeo sobre mí. Cuando llego, veo la figura de mi adorada castaña. Dicen que reconoces a la persona para ti cuando la ves y ya no tengo dudas de que es ella. Propició un proceso que me había costado años, siempre parecía leerme tal cual libro abierto, sabía lo que necesitaba incluso antes de que lo pensara. Dejo el aparato en la mesa de noche y me meto bajo las cobijas para rodearla hacia mí.

– ¿Todo bien? – me sorprende escucharla, pensé que estaba dormida. Gira entre mis brazos y me observa a través de la oscuridad. Sonrío, besando su frente tiernamente.

– Sí; nunca había sido tan perfecto. – Esta mujer es mi brújula y jamás quiero que se aleje de mí. Me esforzaré para que esto funcione.


¡Hi! Como ya es tradición, los 7 de julio (y a veces los 8, en dado caso que se me complique), actualizo varias historias a la vez como regalo tanto para mí como para ustedes y esta casualmente, le tocó ser de las agraciadas dada el ritmo de actualizaciones que he estado implementando.

Muchísimas gracias por seguir por aquí y a mimato bombon kou por el review en el capítulo anterior y a todos los que se han estado siguiéndola. Espero que les guste y como siempre, siéntanse libres de comentar y decir qué les pareció.

Espero que se encuentren bien,

Cuídense un montón,

Bye!