Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Dicen que las cosas pequeñas son las que verdaderamente importan y en este momento, siento el significado de esas palabras. El simple hecho de caminar por las calles tomada de la mano con Yamato, se sentía tan natural que no puedo creer que tardé tanto en apreciarlo como tal. Por supuesto que no era la primera vez que lo hacía, siempre ha sido sobreprotector conmigo; cuando salíamos y quedábamos atrapados en algún lugar con mucha gente, su mano era mi fiel brújula. Esta vez era diferente, nos comportábamos como una verdadera pareja y me encanta que las personas puedan inferir que lo éramos por ese pequeño detalle.
–¿Qué quieres almorzar, princesa? – pregunta deteniendo el andar, observándome por una respuesta.
–Si me das las opciones, puedo responderte mejor.
–Solo dime qué te apetece y buscaré un local.
–¿Mariscos? – el rubio asintió, reanudando el caminar, sin soltar de mi mano.
–El sitio que tengo en mente está un poco retirado; se puede llegar a pie, pero si es más cómodo, podemos volver por el coche.
–Algo de ejercicio no caería mal…
–Mimi, en serio, está algo retirado; no quiero que…
–Estaré bien. – No muy convencido, pero decidido a alimentarme, no sigue protestando. Solo asiente mientras hace algo que me desanima al instante: suelta mi mano. La idea de hacer este 'ejercicio' era no separarme de él y realizar esta caminata tomados de la mano. Así no valía el trato. Estuve a punto de protestar cuando sentí como me acercaba a él y rodeaba mi cintura con uno de sus brazos. Levanto la vista para cerciorarme de sus acciones y encontré esa tenue sonrisa que me volvía loca.
–De acuerdo; sé que te gustará. – besa mi frente y reanuda el paso. Y no pienso quejarme de lo bien que se siente andar a su lado de esta manera.
Luego de que habló con su madre, noté un cambio significativo en él. No se había vuelto a repetir el episodio de inseguridad de aquella noche, su comportamiento es más relajado, más fluido y más afectivo, eso es mucho decir. Fue él quien me contó lo que había acontecido con ella y la conversación más a fondo y de verdad que sentí felicidad ante la pequeña sonrisa que aparecía en su rostro durante todo el relato. Y luego de aquello, nos dedicamos a convivir de todas las maneras posibles. Desde ver una película hasta compartir encuentros más que pasionales que aun provocan sonrojos de tan solo recordarlos y es que, no sé si tiene que ver con el hecho de que habíamos reprimido los sentimientos por años, pero cada encuentro era una experiencia única. Las primeras veces fueron un desenfreno total, pero a medida que terminábamos de conocernos en ese aspecto, los encuentros fueron más pacientes, más cariñosos, más sensuales…habíamos terminado de derribar ese muro que nos quedaba y estoy segura de que, al igual que yo, piensa que perdimos muchísimo tiempo sin necesidad.
–¿Estás bien, Mimi? – asiento. –Estas extrañamente callada…– le sonrió sinceramente.
–Solo pensaba.
–¿Sobre…?
–Nosotros. – respondo, sin tapujos. – Es la primera vez en mucho tiempo que me siento en paz y no lo digo solo por la actividad 'des-estresante' que hemos estado llevando a cabo.
–Mimi…estamos en público. – advierte en voz baja, notablemente sonrojado. Como me encanta mortificarlo.
–Nadie nos está escuchando. – le respondo. – Ya en serio; me alegro que hayamos hecho esto; no dejo de decirlo. – El sonrojo seguía presente en su rostro, pero se las arregla para sonreírme tiernamente.
–Lo sé y quiero que, si aún no ha quedado claro, quiero que esto se mantenga, quiero ser exclusivo contigo.
–Tiene una manera muy extraña de pedirle a una chica que sea su novia, señor Ishida. – me burlo. – Pero de acuerdo, acepto ser exclusiva con usted. – digo, aferrándome más a él. Soy consciente de la burbuja de felicidad en la que nos encontramos. Las cosas son más complicadas de lo que queremos aceptar, con nuestras carreras y el insignificante detalle de que vivimos en países diferentes, existían cosas que necesitábamos hablar, si queríamos que esto funcionara a largo plazo. Claro, lo habíamos logrado cuando éramos mejores amigos, pero ser pareja era un nivel mucho más profundo de relación y la cercanía que estábamos compartiendo en los últimos días, sería lo más afectado. Nuestra intimidad había evolucionado y teníamos que seguir trabajando en ella.
–Gracias, señorita Tachikawa; me honra. – Yamato había cambiado tanto con los años que era sublime para mi ver esta actual versión. El chico que, honestamente, llegaba a intimidarme con su actitud fría, se había vuelto un joven más abierto, pero no demasiado; el lujo de desentrañar el hermoso ser humano que era Yamato Ishida estaba reservado para sus más allegados, sobre todo para mí.
–De nada; sé que es un honor. – él ríe divertido y yo me le uno. La paz que siento es solo uno de los tantos indicativos de lo hermoso que es lo que tenemos. Seguimos nuestro camino hacia el almuerzo más lejano de la historia. Me arrepiento de no haber optado por la opción de ir por el auto, me arrepiento profundamente.
De lo que no me arrepiento es de estos días. A nuestra aventura le queda poco y aunque me entristecía volver a la realidad, sé que es necesario para que pudiésemos desarrollar este nuevo nivel del vínculo en la vida real, con las responsabilidades y el diario vivir de por medio. Esa será la verdadera prueba de fuego y confío en que Yama y yo podemos con eso y mucho más. Tengo fe en esto que tenemos y pienso firmemente que esto es para largo.
– ¡Taichi llamará en cualquier momento!
–¡Ya lo sé! Casi termino. – responde Mimi desde la habitación. Luego de un muy relajante almuerzo que tuve que negociar tal cual fuese una negociación de rehenes para que me dejara invitarla, regresamos a nuestro hogar temporal. Nos relajamos una gran parte de la tarde, apreciando el tranquilo movimiento del agua de la piscina. Cuando el sol comenzó a ocultarse, decidimos que había sido suficiente y justo en ese momento, recibí un mensaje de mi supuesto mejor amigo diciéndome que me llamaría en una hora. No, no me preguntó, me afirmó que llamaría y me exigió que Mimi estuviese en la llamada porque él es así y hay que soportarlo de esa manera. Aunque tiene lógica, por supuesto que ambos nos estuvieron hablando por separado; si estábamos al tanto, la llamada podía ser grupal. Mi teléfono se ilumina sacándome de mis pensamientos.
–Como fastidias, ¿eh?
–Ishida, la gente normal responde una llamada con cierto tono de cortesía.
–Lo haría, si supiera el motivo de la llamada.
–Eso es fácil; vengo a presentarte a tu sobrino. – frunzo el ceño. – Bueno, la imagen de tu sobrino desarrollándose.
–Taichi, ¿de qué hablas?
–Traduciéndote: hoy fui al primer control y la doctora nos entregó algunas imágenes del bebé.
–¡Oh! ¡¿De verdad?! – la exclamación a mis espaldas hace que me sobresalte y cause una pequeña risilla por parte del idiota. Mimi, como si no hubiese pasado nada, se sienta en mis piernas y entra a la conversación. – ¿Qué les dijo la doctora?
–Dijo que todo anda bien; me recetó unas vitaminas.
–¡Y nos dio esto! – respondió el castaño emocionado, mostró la imagen a la pantalla.
–No distingo nada. – respondo.
–¿Cómo qué no? Si está…– se queda mirando la ecografía y frunce el ceño. –Sora, se volvió a perder…–sonrío al ver como rueda los ojos. Se nota que no es la primera vez que Tai pierde de vista a su hijo. Sora toma la ecografía y nos muestra un lugar específico en la imagen.
–Este punto pequeñito, por el momento, es el nuevo Yagami…– Si, era pequeño, tengo que concentrar la vista para no perderlo. – Solo tiene unas ocho semanas; en el próximo control, podremos escuchar su corazón y saber el sexo.
–¡Estoy tan feliz por ustedes, chicos! – exclama Mimi. – Prometo ser la tía que lo malcriará, no me interesa lo que diga Hikari. – Ante esto, soltamos algunas risas. En ese tipo de momentos, es que pienso en todo lo que hemos pasado y como ya no somos niños. Cada quien sigue forjando su camino y me alegro de que, al menos, podamos seguir compartiendo esta amistad.
–Al menos, ustedes lo tomaron de manera más normal que este señor de aquí. Taichi se congeló y llegué a preocuparme seriamente por él. Y cuando se recuperó a medias, el muy tonto dijo "tenemos que decírselo al padre". –No podemos controlar la risa. –Tuve ganas genuinas de matarlo.
–En mi defensa, luego de salir del shock, expresé mi alegría; fue un corto-circuito temporal.
–Tremendo cortocircuito, Taichi. – me burlo.
–Tu cállate. –Hablamos por un par de horas hasta que Taichi proclamó que no habían cenado y que eso era inaceptable en una persona embarazada. Ante esa estupidez, no tuvimos de otra que aceptar.
–En serio que me alegro por ellos; lo que Sora está sintiendo, debe ser lo más hermoso del mundo. – me mantengo en silencio.
–¿Te gustaría estar en esa situación? – Mimi me observa como si lo pensara.
–No ahora mismo, me gustaría estar más establecida, – responde. –pero si llegara antes, sería igualmente feliz. ¿Y vos? – me pregunta.
–Siempre pensé que tendría hijos, pero no por algo especial, solo…porque es algo normal en el transcurso de la vida.
–Dijiste "pensé", ¿ahora qué crees?
–Quiero serlo, no porque todo el mundo lo hace, quiero serlo porque el cuadro se está completando solo y puedo imaginarlo perfectamente. – Me sonríe y sé que captó la idea. El hecho de estar así con ella, es parte de mi respuesta. Estamos iniciando este aspecto de nuestra relación y puede que sea pronto para pensar en hijos, pero pienso en un bebé junto a Mimi y la idea me agrada, es más, pienso en toda una familia. No me asusta, me emociona y espero que se pueda cumplir. Un beso me toma desprevenido y siento la intención de esta maléfica castaña. – Mimi, ¿no que íbamos a hacer la cena?
–No tengo hambre…–sonrió contra sus labios. Esta es la mujer que quiero que permanezca conmigo y que, en un futuro, con su ayuda, podamos crear a aquella niña castaña de ojos azules que aparece en mi mente luego de lo expuesto. Le abrazo a más no poder y apago mi cerebro por los momentos, como siempre pasa cuando Mimi me atrapa en su hechizo.
La vibración del teléfono de Yamato me despierta en medio de la noche. ¿Qué podría ser tan importante para que estuviesen escribiéndole a esta hora? Aun mejor, ¿por qué Yamato no se levanta a tomarlo? Temí por unos segundos de que estuviese muerto pues no se inmutó en lo más mínimo, pero un enorme ronquido me devolvió la tranquilidad. Me coloco el pijama y me dirijo al aparato que reclama por atención. Ni bien enciendo la pantalla, veo el título de lo que parece un correo que dice…
–¡Yama! ¡Despierta! – de inmediato, se sienta en la cama, observando a todos los lados como si buscase que está mal.
–Mimi, ¿qué…?
–¡Es de la NASA! – ante esa declaración, cualquier rastro de sueño despareció de él y así como llegó al mundo, se puso de pie y toma el teléfono de mis manos. Tal vez nuestras reacciones pueden parecer exageradas, pero este siempre ha sido el sueño de Yamato. Meses atrás, había aplicado para un programa especial que tenían para estudiantes universitarios avanzados en su carrera y no le habían dado respuesta hasta ese momento. – ¿Y bien? ¡¿Qué dice?! – preguntó impaciente. Levanta la vista y me observa en shock.
–Me aceptaron. – Me duele el rostro de lo fuerte que estoy sonriendo mientras me lanzo a sus brazos. Esto puede cambiar muchas cosas en nuestra recién iniciada relación, pero estoy tan feliz por él que, por los momentos, es lo último que me preocupa. Yamato es un chico increíble, merece que sus sueños se cumplan y la ilusión que sale de él es la prueba.
Cada quien está haciendo su vida y tengo la esperanza que las nuestras estarán más que entrelazadas.
Pues, por fin, he pasado por aquí. Les comento que esta historia está en su recta final. Estimo que le quedan entre tres y cuatro capítulos más antes del desenlace y espero que no me tome tanto tiempo actualizar.
Muchísimas gracias por los favs y follows. Gracias a mimato bombon kou y Kmtz por sus reviews en el capítulo anterior; significa un mundo ver el apoyo cuando escribo.
Sin más nada que agregar, espero que les haya gustado y como siempre, siéntanse libres de comentar.
Cuídense,
Bye!
