Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Lo primero que quiero hacer en este día, es agradecerles a ustedes por estar. FF fue la primera comunidad que me acogió mientras aceptaba mi amor por la escritura. 8 años, un libro publicado y otro en proceso después, seguimos aquí brindando cariño a estas tramas. Gracias de corazón, gracias de verdad.
Es nuestro último día de escapada y como es de esperar, no quiero que termine. Es cierto que somos una pareja ahora, pero en cuanto volvamos, ella se irá a Estados Unidos y sé que sentiré la ausencia, a pesar de que sé que en unos tres meses estaré con ella nuevamente. El programa de la NASA iniciará pronto y lo que hemos acordado es que, por el poco tiempo y para ahorrar algunos de mis gastos presupuestados para los fines, viviremos juntos. No me agrada la idea de que ella provea la gran parte de aquello, el apartamento es de su familia. Ella realizó una pequeña llamada y ya lo tiene a su disposición.
Soy muy orgulloso y extremadamente independiente, por lo que, no me gusta sentir que soy una carga, pero sé que es la mejor opción que tengo para equilibrar lo demandante del programa y el crecimiento de esta nueva relación. Ser mejores amigos es un nivel inferior a lo que tenemos ahora y aunque sabemos que el sentimiento es puro y mutuo, una relación lleva esfuerzo y si queremos hacerlo, debemos propiciar las mejores alternativas para ello.
–Aun me cuesta creer que seremos tíos. Siento como si fuese ayer el verano del '99, nuestra primera aventura– suelta de la nada. Como despedida de esta idílica experiencia, decidimos pasarlo en nuestra temporal residencia, disfrutando la compañía del otro, haciendo lo que fuese, pero juntos. Por los momentos, estamos en el área de piscina, abrazados en una de las sillas. –El tiempo ha pasado volando.
–Lo dices como si fuese algo malo, princesa.
–No realmente, solo hago la puntualización. Es increíble que Taichi vaya a ser el primer padre del grupo. – Sonrío ante el comentario porque tiene razón, es sorprendente y a la vez no porque está con Sora, el destino se encargaría, tarde o temprano, de entregarle un hijo. Mimi levanta la vista sonriente. – Sé que lo hará bien.
–Debe estar emocionado.
– ¿Quién no lo estaría? ¡Es un bebé! Lo tendrá con la persona que ama. Debe ser hermoso.
– ¿Tienes 'baby fever'?
–Siempre la he tenido, me encantan los bebes, pero me abstengo por los momentos. Quiero tenerlo, pero con la persona adecuada y cuando pueda mantenerlo.
–En estos momentos, me llega a la mente la pequeña princesa que encerró a sus amigos en un calabazo y no me creo que este diciendo este tipo de cosas.
–¿Por qué traes esto a colación? ¡Han pasado años! Además, no tiene nada que ver con lo que estamos hablando. – me dice indignada.
–Porque me recuerda lo mucho que has madurado, sin perder esa esencia que te caracteriza. – su ceño se relaja mientras parece pensarlo.
–De acuerdo, lo acepto. Es lo mismo contigo, antes querías pelear con todo el mundo, pensabas que el superior era un inútil…
–Estaba en medio de una crisis existencial, todo ha mejorado desde entonces. – me defiendo. Mucho de eso tiene que ver con el mundo digital, aunque en el momento no lo veía de ese modo. Pude pasar tiempo con Takeru, conocer a los chicos, a Gabumon, a Mimi…mi vida no sería lo que es sin esa experiencia. No me imagino donde estaría. – Estoy mejor, ¿no?
–No lo sé, tal vez si, ya no pareces que quisieras morder a todo el mundo. Solo a veces. –Me saca la lengua en burla y yo no puedo evitar sonreír. Le respondo y no puedo evitar afianzar el abrazo. Me encanta la forma en la que siento confianza con ella, especialmente, porque no me supone esfuerzo. –¿Qué te parece si vamos por un chapuzón? Hace calor. – Sin decir mucho más, la observo ponerse de pie y quitarse el bolero que cubría el bañador. En cuestión de segundos, la veo desaparecer entre las aguas. Simplemente, cierro los ojos y trato de organizar todos los pensamientos del momento para que no molesten en lo que queda de este viaje. –¡Yama! ¡No me abandones! – escucho que grita, obligándome a volver la vista hacia ella. Solo su cabeza sobresale del agua. – ¡Está deliciosa! – suspiro. No tengo otra alternativa que terminar sucumbiendo ante la princesa, quien al final, tenía razón. El agua está deliciosa y el calor es infernal.
Mientras saco las últimas provisiones de carne del refrigerador para nuestra parrillada de despedida, no puedo evitar sonreír como una tonta. Estoy tan feliz, plena y optimista que ni siquiera con mis estándares regulares puedo controlar mis emociones. No quiero que el viaje acabe, pero sé que no podemos vivir en la eterna burbuja; extrañaré estos encuentros sin estrés. Realmente quiero que esto funcione.
– ¡¿Necesitas ayuda?! – lo escucho preguntar desde afuera mientras prepara la parrillada.
– ¡No! ¡Ya salgo! – recolecto todo lo necesario y los coloco en la mesa en el momento que escucho una notificación en mi teléfono. Lo tomo y leo la simple frase ¿Podemos hablar? de nada más y nada menos que del señor Michael. Frunzo el ceño. ¿Justo ahora tiene que aparecer? Cuando le cuestiono respecto, dice que prefiere discutirlo en llamada. Sé que no debería, menos con el pacto que hicimos de 'desconectarnos' de todo, pero ¿y si le pasa algo malo? Vuelvo a escribirle, le pregunto si es urgente y me dice que no, pero que es importante. Suspiro. Sin mucha más interacción, acordamos una llamada para la noche.
–¡Mimi! ¡?¡¿Todo en orden?! – el corazón casi se me sale del pecho.
–¡Si! ¡Ya voy! – respondo. Me siento culpable por lo que acabo de hacer, un síntoma irrefutable de que no es lo correcto. Trato de disimularlo y voy hacia él con todo lo requerido.
– ¿Todo en orden?
–Si. – ahora le miento, muy bien Mimi, abogando por la confianza. Mientras lo veo colocar la carne y los vegetales sobre la parrilla, pienso en el hecho de que debo contarle. El ambiente está perfecto y no quiero arruinarlo por algo que posiblemente no valga la pena. No es necesario contarle.
Cuando me despierto solo en el jardín, viendo el cielo ya estrellado, lo primero que hago es sorprenderme de que Mimi no este por ninguna parte. Habíamos pasado la tarde en el jardín, disfrutando del sol, la parrillada y de conversaciones bastante necesarias para nuestro nuevo nivel de intimidad. No recuerdo exactamente en qué momento me quedé dormido, pero sé que Mimi estaba a mi lado. Me levanto en busca de ella.
–No podemos ser más que amigos, y siendo honesta, no debimos salir. – la conversación me toma con sorpresa. Me acerco al lugar y sin que me vea, le observo. Frunzo el ceño al ver quien está del otro lado de la pantalla.
–No lo dices en serio.
–Lo digo muy en serio, Michael. Creo que confundí mis sentimientos y terminé arruinándolo todo.
– ¿Es una manera sutil de decir que me usaste?
–Michael, por favor, sabes que nunca te heriría a propósito. – No dicen nada por unos momentos.
–Creo que solo necesitamos un tiempo.
–Michael, ya rompimos y no tengo intención de volver contigo. El tiempo no va a hacer que cambie de opinión.
–¿Es por Yamato? – pregunta directamente y ante la mención de mi nombre, contengo el liento, esperando su respuesta.
–Siempre ha sido Yamato. – Esa oración me impacta de manera profunda y aunque aún estoy confundido e irritado que rompiera nuestro pacto por él, no puedo negar que me siento especial de escucharla decir aquello. –Lo siento, pero debía confirmártelo. No puedo dejar que sigas con la esperanza de que esto se pueda arreglar. Tal vez más adelante, podemos restaurar de alguna forma nuestra amistad.
–En estos momentos, no lo veo posible.
–Entiendo. Lo siento.
–Yo también – y con eso la llamada termina. Mimi se queda por unos segundos observando su teléfono, aquello debe estar haciendo mecha en ella. Odia ser la causante del mal o sufrimiento ajeno, es demasiado para su dulce y tranquila personalidad. Sale del trance y cuando me ve, se queda de piedra, creo notar que se ha puesto incluso pálida. Frunzo el ceño ante esto, pero creo que lo interpreta como si estuviese furioso con ella.
–Yo…
–Ya lo sé, hablabas con Michael…
–Lo siento…
–Lo sé. – le respondo. – No quiero pelear, pero me hiere bastante saber que estas dispuesta a ocultarme cosas para evitar mi enojo. Como tú misma me dijiste, si no nos comunicamos, esto no va a funcionar y obviamente, no confías en mí. – veo el pánico en su rostro.
–Eso no es cierto.
–Mimi, cuando notaste mi presencia, parecía que habías visto a la mismísima muerte. No me parece divertido que prefieras mentirme para evitar que me enoje.–Veo que entiende mi punto y me felicito mentalmente por mi manejo de la situación.
–Tienes razón, lo siento. No quería arruinar nuestro último día con esto. Quise manejarlo por mi cuenta. –No la culpo, al final de día, es un impulso natural no querer involucrar a alguien si entiendes que tienes el control para hacerlo solo. Su expresión de arrepentimiento no me permite mantenerme serio.
–Está bien. No hay problema, haremos que estas barreras vayan desapareciendo. – con una sonrisa de alivio en el rostro se acerca a mí y me abraza, por supuesto que le correspondo. Levanta su rostro y me dedica aquella mirada llena de amor e inocencia que me desarma por completo.
–Siempre has sido tú, Yamato. – y esa frase vuelve a impactarme como si la escuchara por primera vez. Sin poder resistirme, atrapo sus labios con los míos, sintiendo la sensación electrizante que provocan nuestras interacciones.
–Siempre has sido tú, Mimi.
A partir de alli, todo se basó en un torbellino de emociones que no me permite ubicar cada segmento vivido entre la sala de estar y la habitación, solo soy consciente en el momento que observo a mi princesa sobre mí, envuelta en ese hechizo que me encanta. Su cuerpo, su rostro, su sedoso cabello, su voz, todo es perfecto y me hace dudar de los acontecimientos anteriores que casi nos lleva a una pelea. Esta es la mejor despedida antes de abandonar nuestra aventura, entregándonos el uno al otro. Que la mañana de la partida nos encuentre abrazados luego de que nuestras almas se encuentren de la manera más pura y pasional de todas. Porque esto solo puede pasar con Mimi, lo sé, y es lo que quiero repetirme por el resto de mis días.
Gracias a Dios, otro 7 de julio por aquí. Estaré actualizando múltiples historias en el transcurso del día. Lamentablemente no todas, porque tuve unos problemitas con algunos de los archivos y no me alcanzó el tiempo para re-escribir. Estaré respondiendo los mensajes privados en el fin de semana. Todo se me complicó a último minuto; solo pude revisar los capítulos una sola vez después de escribirlos; no es lo ideal, pero así es la vida, debo aceptarlo.
Gracias mimato bombon kou por tu review; gracias por siempre estar allí. Como siempre, siéntanse libres de comentar; su feedback es importante.
Cuídense un montón; ¡un fuerte abrazo virtual!
Bye!
