Pues es 7/7 y la tradición continua. Honestamente, no pensé que podría actualizar nada este año, pero lo logree de alguna forma. Como algunos ya saben por mi Instagram, estoy trabajando en publicar novelas de mi autoría, eso consume muchísimo tiempo, sin contar el trabajo que financia todo. Me disculpo por la tardanza, pero no me es posible actualizar como me gustaría, pero con Dios y salud, seguiré actualizando como pueda. Muchas gracias por la comprensión, espero poder seguir cumpliendo más años con ustedes por aquí y que, cuando mis novelas salgan, puedan disfrutarlos tanto como los fics. Un abrazo.
Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Teniendo en cuenta todo lo acontecido durante las horas nocturnas, realmente debería tomar unas horas de sueño, pero por alguna razón, quiero perderme en el amanecer y todos los recuerdos que trae con él. Nuestras vacaciones están a punto de terminar, este paraíso apartado del mundo real desaparecerá dentro de poco. Lo único de lo que estoy segura en este instante de mi vida es que quiero estar con Yamato. No quiero pensar en otro hombre, en mi mente no hay otra posibilidad. Temo lo que pueda pasar cuando vuelva a USA y Yamato se quede aquí. No porque no exista el sentimiento, mucho menos es tema de confianza. Es más, un sentimiento de desasosiego al generar la distancia que nos encargamos de destruir durante esos días. Me preocupa lo mucho que lo extrañaré.
Estamos en un punto de nuestras vidas donde estamos zarpando hacia nuestro futuro. Nuestras carreras están en su punto final, cada vez somos más independientes y las ideas preconcebidas de la edad comienzan a rondar mi mente al confirmar que mi otra mitad está a mi alcance. Es la primera vez en toda mi vida que veo tan claro lo que quiero en el futuro. Me asusta y emociona a la vez. Un futuro con Yamato es por demás lo que quiero, a pesar de que desconozco muchos de los detalles que necesito para fluir y el plan no implica nada más allá de amarlo con cada fibra de mi ser.
Me remuevo inquieta, pensando en lo que significa todo lo acontecido en los últimos días, incluyendo la noticia de que Taichi y Sora esperan su primer hijo. ¿Cuándo el tiempo pasó tan rápido? A veces pienso que nuestra primera aventura en el digimundo ocurrió hace poco y no más de una década atrás. Ya los no tan niños, pensamos en el futuro, algunos se dirigen a ser padres y ser los cuidadores de un nuevo ser. Me cuestiono cómo llevaría mi día a día con una vida a mi cargo. ¿Cómo lo llevaría Yamato? Son cosas que no deberían ser prioridad cuando apenas comenzamos a salir de manera oficial, ignorando el hecho de que llevamos años actuando como pareja. Pero lo conozco, él también se ve como padre en un futuro.
Ahora bien, más al presente, ¿Cómo se supone que haremos viviendo en lados opuesto del mundo? Aun me quedan cosas pendientes en Estados Unidos, él todavía no tiene respuestas sobre lo de la NASA. Estamos viviendo un pequeño momento de respiro ante la incertidumbre y me encantaría al menos tener algo claro, a parte de nuestros sentimientos. Me coloco de pie, mis músculos quejándose ante el esfuerzo físico que supone luego de toda la actividad de anoche y los últimos días. Me estiro, recibiendo los primeros rayos que calientan mi piel. Vuelvo en mis pasos y me dirijo a la habitación principal. Yamato sigue profundamente dormido, por lo que, me dirijo a la cocina para hacer el desayuno. Toca empacar en la tarde, me gustaría tener ese momento previo a volver al mundo real.
No me complicaré demasiado, Un desayuno continental, pero monumental que disfrutemos frente a la piscina. No me toma mucho tenerlo listo, me toma más tiempo ordenar todo en la pequeña mesa que proporciona el lugar. Trato de no hacer ruido en cuanto a la reorganización del espacio, pero soy conocida por ser torpe y no lo puedo evitar. Luego de varios intentos, logro colocar todo en una linda disposición. Giro sobre mis talones y me encuentro de frente con la imagen recién levantada del rubio. A pesar del desastre que observo en su cabeza y el ceño fruncido, sonrío con ternura. Cada imagen de él es preciada.
No encontrar a Mimi en su lado de la cama, no era como esperaba iniciar el último día en el paraíso, sabiendo que en pocos días volverá a Estados Unidos. Amo a esta mujer y me gustaría tener una relación normal con ella. Verla todos los días, salir a citas, hablar bajo el mismo techo de lo acontecido en el día. Pero sé que no es posible a corto plazo porque, aunque somos unidos y estamos seguros de nuestros sentimientos, una relación conlleva mucho más. Me genera pensar que estaré reviviendo la relación de mis padres de una manera rara. Me preocupa como pueda evolucionar la situación, pero si quiero que esto funcione, debo aspirar un poco más al idealismo de Taichi y menos a mi negatividad – realismo– que me caracteriza.
Me siento en la cama, tomando mi ropa interior para salir del lugar. Estoy cansado, pero en el buen sentido luego de todo lo acontecido con Mimi. Estos días han sido de ensueño y espero que sean el motor suficiente para luchar a pesar de la distancia. Escucho movimiento en el exterior. Sin querer adivinar demasiado, me dirijo al lugar de los acontecimientos, encontrándome a mi castaña novia, batallando con los muebles del exterior. El desayuno parece ser la razón de su batalla campal en contra de ellos. Doy un paso más hacia su dirección, los rayos del sol me abofetean sin remedio, haciendo que frunza el ceño. Justo en ese momento, ella gira hacia mí; su sonrisa hace que nada más importe.
–Buenos días, príncipe. – responde mientras da unos pasos hasta llegar hasta mí. Me besa en los labios de manera breve. –Hice desayuno.
–Eso veo. – respondo, tomándola de la mano mientras la dirijo al pequeño manjar. –No era necesario o al menos, me hubieses despertado para ayudarte.
–Pero no me pesa consentir a mi hombre. – este es un momento sencillo, donde solo hablamos mientras degustamos la comida que Mimi nos preparó, aun así, me siento en paz con su presencia. – ¿Está bueno?
–Por supuesto. Muchas gracias, princesa. – da un bocado a su tostada mientras se sirve un poco de café. –Pensé que dormiríamos un poco más.
–Yo también, pero estaba inquieta.
–¿Te preocupa que el viaje está por terminar?
–Así es. – responde sin intentar cubrir lo que pasa por su mente. – Quiero que esto funcione.
–Lo haremos funcionar. De alguna y otra manera, estas vacaciones no serán las únicas memorias que forjaremos juntos. – Estoy maquinando mis alternativas. Encontraré la forma de que estemos juntos, sin tener que sacrificarnos tanto, creando crecimiento tanto en nosotros como en nuestras carreras. Son un punto clave, significan mucho para nosotros y si no encontramos la forma de equilibrar ambas, esto no llegará a nada. – Esperamos suficiente, es lo que debe pasar.
–Suenas seguro.
–Lo estoy, Mimi. No creo haberlo estado tanto hasta este momento. – ella no responde de inmediato. Me sonríe con amabilidad y me entrega una de sus conciliadoras sonrisas. Toma un sorbo de su café, antes de observar las aguas tranquilas de la piscina.
–Confío en que no ha sido tiempo perdido. Solo…no estábamos listos en ese momento para correspondernos. – Puede que tenga razón, el Yamato rebelde y temperamental no hubiese entendido el ímpetu malcriado y desdeñoso de la Mimi de antaño, por lo menos, no más allá de la amistad. Todo pasa a su justo tiempo y el de nosotros, es este instante. Gira hacia mí nuevamente, Detengo mi intento de alimento, ante la expectación, Se acerca a mí y como anticipé, me besa, lentamente, sin prisas, dejando que probemos el último bocado de cada quien en la boca ajena. No se siente que vaya a evolucionar a más, mucho menos que sea sin sentimiento, es solo un contacto, de esos que se harán escasos y que quiero pensar en un futuro serán cotidianos. Amo a esta mujer y es lo único que mi corazón tiene claro en la actualidad.
Los últimos días fueron un sueño sádico para mí. Al volver de nuestro paraíso personal, hicimos nuestra relación oficial ante nuestros para nada sorprendidos amigos. Vivimos como cualquier pareja por el efímero tiempo de dos días hasta que lo inevitable se está por concretar. Mi maleta pesa una tonelada, y eso que solo llevo una, la más pequeña; Yamato arrastra el resto. No me quiero ir, he tenido que recordarme que tengo cosas pendientes que atender y que debo ser responsable, pero extraño a Yamato, incluso teniéndolo al lado, sabiendo que lo dejaré pronto. Hemos hablado mucho sobre lo que se avecina y lo que queremos como pareja. Hemos ideado un plan en el que se resuelve el caso. No somos ingenuos, somos conscientes de las dificultades que acarrea esto en nuestra relación, pero no tenemos de otra si queremos afianzar lo que tenemos.
Nos detenemos frente al tablero de las próximas salidas. Mi vuelo es uno de los primeros registrados en el lugar. Observo a Yamato, concentrado en lo que lee. Esta es una situación replicada por años entre nosotros. No es la primera vez que nos despedimos y le pierdo de vista al abordar, el tema es que ahora hay un vínculo mucho más profundo, evolucionado y duele mucho más la separación que antes. Trago en seco. No quiero que lo último que vea de mi 'en vivo' sea mi tristeza, no es la mejor forma de despedirnos.
–Volverás para las festividades, ¿verdad?
–Sí, llego una semana antes. – respondo rápidamente. Suelta mis maletas para atraerme de la cintura, y abrazarme.
–No falta tanto. – no es cierto, pero me alivia que lo vea de esa forma. – Estaré preparando algo para la semana previa antes de que todo clamen por tu atención.
–Me parece bien. – anuncian mi vuelo, por lo que, nos separamos, observando la pizarra como si eso ayudase de alguna manera. Nos devolvemos la mirada nueva vez, esta vez terminando en un beso de despedida que me encantaría fuese eterno y no el último dentro de mucho tiempo.
–Cuídate, princesa. Estaré a una llamada de distancia, cuando me necesites.
–Lo mismo digo. –siento los ojos arder cuando el contacto se pierde. Giro de inmediato, tomando mis cosas y maniobrando para llegar a mi destino, sin mayores inconvenientes, a pesar de que cada paso parece ser una tortura.
–¡Te amo! – grita a la distancia, lo que me sorprende al tener en cuenta que Yamato no es de los que le guste ese tipo de cosas, mucho menos en público, donde llama la atención. Giro y lo encuentro, como espero, sonrojado. Aun así, está serio, dándome a entender que lo dijo desde el corazón.
–¡Yo también te amo! – le devuelvo, sin importarme los mirones que presencian la escena, Nos sonreímos, sigo el camino hacia al abordaje, esperanzada y asustada a la vez por esta nueva etapa en nuestra relación. Al menos, por lo vivido en estos días y hace unos segundos, vamos por el buen camino, comprometidos en esta relación que nos envuelve y nos hace creer en el amor. Estoy dispuesta a enfrentarlo todo mientras sea con él. Esta es la primera prueba de fuego.
Por aquí como acostumbro en esta fecha. A esta historia le queda un par de capítulos, por lo que, veré si puedo acabarla antes de que finalice el año. ¡Muchísimas gracias por leer! Espero no se me haya escapada nada por el tiempo.
Cuídense,
Bye!
