Capítulo 38

Onur abrió los ojos como platos cuando escuchó el llanto del niño. Se preguntó si Sehrazat había salido de darse el baño que él mismo le había propuesto que se diera, ella se sentía bastante agotada físicamente y él le había sugerido ese baño y luego, con viento a favor, le haría unos masajes…

-Onur…- la escuchó decir y se dirigió a la habitación, habían mudado la cuna allí para que el niño pudiera descansar en los momentos en que ellos estaban en el living y hacían ruido.

-Voy…- dijo él apresurándose a dejar lo que hacía en la cocina, un intento de comida casera y dirigiéndose a la habitación.

Cuando llegó, la vio húmeda, envuelta en una toalla, acercándose a verlo y no pudo evitar mirarla con deseo.

-Tardaste una eternidad…- dijo cuando él finalmente se acercó y lo levantó entre sus brazos y el niño comenzó a calmarse un poco.

-Me distraje preparando algo de comer, no creí que pudiera despertarse…- dijo con algo de culpa.

Ella le sonrió cuando se dio cuenta de que él, sin experiencia alguna en criar a un niño hacía lo posible y más, con tal de ayudarla…

-Está bien… quizás estoy un poco alterada… esto me trajo muchos recuerdos…

-Si quieres puedo llevarlo a mi casa unas horas, para que puedas descansar…

-No, no… no te preocupes…

-Lo hago…- dijo y se acercó a besar sus labios- quiero que estés bien…

-Lo se… no tienes idea de lo agradecida que estoy por tenerte cerca…- dijo ella y le dedicó una pequeña sonrisa.

-¿Por qué no terminas de secarte? Yo me ocuparé de este pequeño…- dijo colocándolo sobre su hombro y golpeando con suavidad su espalda, para ver si con eso lograba calmarlo del todo.

-Serás un padre increíble…- le dijo ella mientras se encaminaba hacia el baño y Onur la vio quitarse la toalla a lo lejos.

-No intentes comprarme…- dijo él a modo de broma y escuchó la carcajada de ella.


Onur le cambió los pañales y cuando salió de la habitación, la encontró con su bata puesta, destapando ollas y probando la comida…

-Y también eres un excelente amo de casa…- dijo y alzó las cejas.

-Vivo solo, no me queda opción…

-Podrías tener alguien que lo haga por ti…

-De hecho la tengo… pero nunca me ha gustado no tener idea de cómo se hacen las cosas…

-Tienes razón… me pasa lo mismo… cuando me mudé sola, no sabía ni hacer un huevo frito… ahora intento recetas de comida Thai…

-Increíble evolución…- dijo y ambos rieron.

El niño se durmió y les permitió disfrutar de la comida. Después se quedaron charlando y finalmente, cuando Mehmet se despertó para tomar su leche, se quedaron un rato con él, acompañándose y luego de dejarlo durmiendo, él le propuso darle esos masajes que le había prometido.

Sehrazat cerró los ojos al sentir los dedos de él moverse con experiencia por sus hombros y espalda. Estaba recostada boca abajo en la cama y él estaba sobre ella…

-Estás bajo mucho estrés, estos días… debes aflojarte un poco…- le dijo él en voz baja.

-Lo se… créeme que lo haría si pudiera controlarlo… pero este caso fue algo inusual y me tocó de cerca…

-Por supuesto… pero me encanta pensar que puedo ayudarte…- él continuó su camino deslizando sus manos sobre su piel.

-Me ayudas mucho… así es… y… ah…- dijo y lanzó un suspiro- si hubiese sabido que podías hacer esta clase se masajes hubiera permitido tus avances un tiempo antes…- dijo y sofocó una carcajada para no hacer tanto ruido.

-Interesada…

Sehrazat se movió y él la soltó. Ella giró y él deslizó sus ojos por ella, que lo miró con deseo…

-Sehrazat…- dijo en tono bajo, comenzando a sentirse ineludiblemente estimulado.

-Ven…- le dijo y estiró sus brazos para recibirlo.

Onur se dejó llevar y la besó con intensidad. Su cuerpo descendió sobre el de ella. Él estaba vestido con su pijama y ella deslizó sus manos entre ellos para desabotonar la parte de arriba y así quedar piel contra piel…

Él la escuchó suspirar cuando sus torsos se encontraron sin barreras e interrumpió el beso. Se perdió en sus ojos y cuando descendía, su sonrisa cómplice adivinando las intenciones de ella, escucharon el llanto de Mehmet…

-El niño…- dijo ella con la voz agitada y él apoyó suavemente la frente sobre su hombro y luego lo besó antes de moverse para dejarla pasar. Sabía que ella quería ir a buscarlo a la cuna.

Sehrazat se colocó la bata y fue a levantar al niño que se calmó no bien ella lo tomó entre sus brazos…

-Cariño… ¿qué pasa? Te hemos alimentado, te cambiamos el pañal hace poco…- dijo, de alguna manera repasando lo que podría haberles faltado hacer por él.

-Tendrá dolor en su pancita…- dijo Onur, detrás de ella, asomándose por sobre su hombro para mirarlo.

El niño se calmó y se acomodó en los brazos de Sehrazat. Ella sonrió y acarició su carita.

-Él tenía el cabello y los ojos más oscuros… dicen que todos los bebés se parecen, pero el mío era distinto… al menos para mí…

-Por supuesto…- dijo él y besó su nuca con suavidad.


Se quedó un rato acunándolo hasta que volvió a dormirse y lo colocó en su cuna. Onur se había ido a acostar y cuando ella llegó lo vio dormido. Se había quitado la parte de arriba de su pijama y Sehrazat se quitó su bata y se puso una remera larga y cómoda que usaba para dormir a veces…

Onur protestó un poco cuando ella se reunió con él y Sehrazat cerró los ojos no bien consiguió colarse entre sus brazos.

Intentó dormirse, pero le costó un poco y de repente sintió que podría continuar con lo que habían dejado lado cuando el niño los había interrumpido.

Se movió un poco y deslizó sus labios por el cuello de Onur. Él suspiró en sueños y se acomodó boca arriba mientras ella seguía testeando su piel con suavidad.

Un rato después, se despertó y se encontró con ella mirándolo con deseo mientras sentía sus manos acariciándolo, tentándolo…

Hicieron el amor lentamente, y ambos lo sintieron especial, porque se tomaron su tiempo y estuvieron pendientes de los deseos del otro…

Y cuando todo terminó, se durmieron abrazados, satisfechos, felices…

A la mañana siguiente, cuando él abrió los ojos, la vio acunando al pequeño, ya vestida y sonrió. Ella lo vio despierto y se acercó con el niño…

-Buenos días…- le dijo y alzó las cejas.

-Buenos días, mi vida…- le contestó él.

-Tu madre llamó, vendrá en un rato para darnos una mano… le dije que no era necesario, pero insistió…- dijo y se alzó de hombros.

-No hay nadie quien se le resista cuando ella quiere algo…

-Me da un poco de miedo eso…- dijo ella y ambos rieron.

-No tienes por qué tenerlo…- dijo y se levantó.

Sehrazat lo acarició con la mirada y él sonrió al darse cuenta. Se duchó rápidamente y cuando terminaba de vestirse, escucharon el timbre…

-Yo voy… - le dijo a Sehrazat dirigiéndose hacia la puerta para recibir a su madre.

-La señora Feride vendrá a malcriarte… ya verás…- le dijo con una sonrisa y cuando escuchó que alguien se acercaba, no se giró enseguida para mirar a la mujer…

-Mehmet…- escuchó y sintió que su corazón se perdía un par de latidos. Esra estaba allí…


Bueno, hasta aquí llegamos. Prometo seguir pronto! Gracias por leer!