TWO HEARTS IN A FISHBOWL

DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.

...

Capítulo 11. Lo difícil de tratar con críos.

Decir que tenía el cuerpo adolorido por el partido del día anterior era poco, lo correcto era usar la expresión "molido como pista de baile después de una boda".

Sasuke definitivamente se había sobre esforzado y ahora tenía que sufrir las consecuencias.

De hecho, desde antes de dormir se había planteado el posiblemente ausentarse de las actividades del día siguiente con el propósito de descansar.

Sin embargo, contrario a sus deseos, incluso fue sacado de su descanso un poco antes de la hora en la que usualmente acostumbraba despertar.

—Buenos días Sasuke-kun... — al menos hubo un considerable grado de delicadeza implicado, mientras la persona que lo saludaba se sentaba a su lado en la cama y posicionaba su cabeza en su regazo, comenzando a acariciarle con cariño las rebeldes hebras de su oscuro cabello.

—Buenos días... — él murmuró adormilado acomodándose boca arriba, sin abrir los ojos, negándose a despertar.

—Feliz cumpleaños — Sakura le susurró inclinándose en su oído, dándole un suave beso en la mejilla, para después rosar su nariz con la de él —. ¿Quieres que te cante una canción de cumpleaños?

—No gracias.

—Bueno, entonces vayamos a la siguiente parte del ritual de cumpleaños tradicional — la joven lo vio fruncir el ceño, probablemente anticipándose a otra cosa que preferiría que se saltaran.

—¿Y eso sería?

—Tus regalos — al escucharla, Sasuke por fin abrió los ojos, imaginándose que se trataría de una sesión de besos que estaba más que dispuesto a aceptar.

No se esperó en lo absoluto que la chica se levantara, dejando caer de regreso su cabeza en la superficie del colchón y se encaminara al escritorio para tomar un plato que contenía un pequeño pastel del tamaño de una taza, cubierto de abundante crema y coronado con una expectante y pequeña vela roja, rodeado de rodajas de fresa.

Aun con la aversión que sentía por los dulces, sobre todo por los postres de cumpleaños, el Uchiha sonrió abiertamente por el detalle mientras se incorporaba de la cama y se sentaba para recibir a su novia en su regazo.

Sakura ya había encendido la vela por lo que, sentada cómodamente sobre sus piernas y con el cumpleañero sosteniéndola por la cintura, asegurándose de tenerla pegada a él, solo tuvo que acercar el plato a su rostro.

—Sé que no te gustan los pasteles, pero quería que al menos tuvieras algo a lo que pedirle tu deseo de cumpleaños, asi que adelante Sasuke-kun... — inmediatamente después de su orden, el chico se dispuso a soplar la vela, por lo que ella apartó el pastel de su rostro con una expresión alarmada —. ¡Espera! Ni siquiera pediste algo.

—Si lo hice, solo que fui muy conciso al respecto — el pelinegro respondió despreocupado al tiempo que tomaba el postre de la mano de su novia y soplaba la vela.

En realidad, no había pedido nada, pero era porque todo había ido tan bien para él los últimos días que no se le ocurrió algo en específico que desear.

Se la estaba pasando genial en el campamento.

Estaba en buenos términos con sus padres.

Tenía una belleza como novia en sus brazos.

Por primera vez en mucho tiempo su vida era buena y le gustaba.

Bueno, pensándolo bien, pudo haber aprovechado para pedir que Neji desapareciera de sus vidas. No era que confiara en que una vela de cumpleaños tuviera el poder de cumplirle algo así pero no perdía nada intentando.

Sakura hizo un puchero con los labios no muy convencida de creerle, por lo que el joven le embarró la boca con crema batida para cambiar su semblante.

—¡Sasuke! — ella lo reprendió en una suave risa —. ¡Se supone que es al cumpleañero al que se le hace eso!

—Entonces dame un poco.

Y sin esperar ni un segundo, ni detenerse a pensar en el desagrado que sentía por los sabores dulces, el joven tomó sus labios en un apasionado beso que ella no tardó en responder.

Con un poco de dificultad, pues estaba atendiendo los cálidos labios de su novia entre los suyos mientras la sostenía aún sobre sus piernas, Sasuke dejó en el suelo el pequeño pastel y luego procedió a tirar sobre la cama a la chica, posicionándose encima de ella sin dejar de comerle la boca.

Poco a poco, la ansiedad por estar más en contacto con el otro los obligó a intensificar el beso y a acariciarse mutuamente.

Sakura se sostenía de su espalda, descubierta debido al habito de su novio de dormir sin camisa, pasando sus uñas delicadamente por sus omóplatos, mientras que Sasuke la sostenía por la cintura con una mano y del cuello con la otra, ejerciendo una pequeña presión deseosa.

Debido al intercambio de caricias y el rosar de sus lenguas, fue inevitable que ambos comenzarán a jadear suavemente, sobre todo la pelirrosa, quien estaba dejándose hacer por él, decidida a disfrutar el momento.

Ninguno hubiera querido tener que separarse y el buen rato se hubiera extendido mucho más de no haber sido porque el pelinegro comenzó a sentir una muy conocida sensación en su entrepierna que lo obligó a tomar distancia de su novia en pro de que ella no se diera cuenta.

—¿Sasuke-kun? — ella se sintió confundida por su abrupto cambio de humor.

—Es que creí escuchar algo afuera... — él rápidamente mintió haciendo alusión al deber que ambos tenían de ocultar su relación de las autoridades del campamento.

—Oh, yo no escuche nada — Sakura respondió aún recostada en la cama, recuperándose del número que el chico había hecho en ella hacia un par de segundos.

Para el Uchiha fue imposible que sus ojos recorrieran el cuerpo de su novia mientras su pecho subía y bajaba al ritmo de su acelerada respiración. La tela del top que usaba ese día debía ser más delgada de lo usual pues era evidente que sus pezones estaban erectos, lo cual le secó la garganta y oscureció los ojos al chico en cuanto lo notó, así como la erótica vista de sus labios hinchados y, tanto su cintura como el cuello, levemente enrojecidos en las zonas de donde él se había afianzado a ella mientras la besaba.

—S-sí, pero creo que no fue nada — apenas pudo hilar una serie de palabras coherentes, pues, anudado a todo lo anteriormente mencionado, había un brillo nunca antes visto por él en los ojos de su novia.

Se parecía mucho al deseo que ella mostraba cuando quería ser besada, solo que multiplicado por diez.

Intentó analizarla un poco más para identificar de qué se trataba, pero sus esfuerzos se vieron interrumpidos cuando la vio levantarse y ponerse de pie ya más repuesta.

—También tengo otro regalo para ti, precioso cumpleañero — ella anunció buscando algo en un cajón del escritorio, luego se giró hacia él extendiéndole una pequeña cajita color rojo —. Casi me sale humo de la cabeza tratando de pensar que te gustaría que te diera, luego recordé que eres un poco vanidoso y entonces la respuesta fue muy clara.

—No lo soy — él replicó al tiempo que abría su regalo, encontrándose con un par de pendientes negros que complementaban a los que ya tenía y siempre usaba —. Pero definitivamente esto me va bien, ven a ponérmelos.

Complacida por su recepción, la pelirrosa soltó una breve risa, aproximándose a él para cumplir su pedido y aprovechando su cercanía, Sasuke le sostuvo la cadera con ambas manos, acariciándosela, mientras le besaba los hombros y el cuello como agradecimiento, haciéndola estremecer en respuesta.

—Sí lo eres, pero... — ella detuvo lo que decía para concentrarse, con mucha dificultad dadas las atenciones de su novio, en ajustar los aros para que quedarán a la medida de la parte del hélix y cerrarlos una vez colocados en su lugar —. Pero supongo que eso es necesario cuando se es tan guapo como lo eres tú... ¡Listo!

En cuanto ella anunció que había terminado, Sasuke la soltó y tomó el espejo de mano que la pelirrosa siempre tenía sobre el escritorio para verse y, al analizar su reflejo brevemente, le gustó mucho como se veía el aro simple en la oreja izquierda, así como el doble en la derecha.

Ahora tenía dos obsequios de su parte, tomando en cuenta el brazalete que le había comprado el día de lo que ahora ambos consideraban su primera cita y que la chica había explotado de alegría cuando se dio cuenta de que él lo estuvo guardando amorosamente durante el tiempo que estuvieron distanciados.

Así que no pudo evitar pensar en que debía darle algo también a ella pronto, para hacerla sentir tan mimada como él se consideraba así mismo.

—¿Y cómo es que...?

—¡Es un secreto! Nunca sabrás como los conseguí, lo siento — ella se anticipó a su duda, aunque equivocándose en el proceso, pues eso no era lo que el chico quería saber.

—En realidad iba a preguntarte como supiste que era mi cumpleaños.

—Oh, tu papá me lo dijo — ella le concedió esa información sin dudar.

—¿Así como así? — Sasuke enarcó una ceja, incrédulo, mientras apagaba el despertador que estaba a punto de sonar, inútilmente, dado ya estaban despiertos.

—Sí, tu papá es realmente agradable, creo que te pareces mucho a él — ella comentó distraídamente, al tiempo que se sentaba frente al escritorio y se veía al espejo, analizando como había amanecido su rostro, algo que hacía todas las mañanas —. Es muy serio, pero cortés y amable.

—Es extraño que lo digas, todo el mundo siempre me ha dicho que me parezco a mi madre.

—Por lo que me has contado de ella puedo decirte que heredaste su gentileza, Sasuke-kun — ella lo observó a través del reflejo cuando él la abrazo desde atrás y colocó su cabeza sobre su hombro. Sakura entonces no se contuvo en acariciar su mejilla con cariño —. Y su dulzura... Eres un hombre muy dulce.

Internamente, el Uchiha sopeso sus palabras como si hubiera escuchado la observación más dudosa que jamás le hubieran hecho.

Lo cual era bastante posible.

Ya estaba más acostumbrado a escucharla hacerle cumplidos o regalarle cien palabras de amor por día, pero no dejaba de sorprenderle la facilidad con la que ella lo dejaba desarmado cada vez que expresaba lo que pensaba de él.

Era la primera persona en su vida que lo veía con tanta inocencia y pureza, como si sus evidentes defectos no importaran o fueran relevantes, lo que realmente apreciaba muchísimo de ella.

Era una de las razones por las que la quería tanto.

—Te lo juró Sakura, tienes una forma tan extraña de verme que a veces me cuesta creérmela— él se rió levemente besándola en la sien, haciéndola reír también. Pero, perturbando su felicidad por el momento, una duda que siempre lo atacaba hizo aparición, así que, mientras le acariciaba el brazo con delicadeza, Sasuke hizo un nuevo intento por esclarecerla —. ¿Tú cuando vas a hablarme de tu familia?

Al escucharlo, la expresión antes pacífica y jovial de su novia desapareció paulatinamente, hasta que sólo hubo un innegable malestar que se manifestó como un velo en sus ojos verdes, mientras se mordía el labio inferior.

Si acaso estaba haciendo el intento de no mostrarse perturbada, fracasó sin duda.

—Cuando no sea un día tan bonito y especial como tu cumpleaños Sasuke-kun — finalmente sentenció al tiempo que se levantaba de su asiento, dispuesta a alejarse. Pero, al ver como el chico también cambiaba su semblante por uno afligido, regresó a él y le dio un pequeño beso en los labios —. ¿De acuerdo?

—Bien — él suspiró no teniendo de otra más que aceptar esa resolución, aun cuando no quería hacerlo.

A veces sentía que el que la chica guardara tan recelosamente esa información, además de por lo dañino que había admitido que era para ella hablar de eso, también era porque, por alguna razón, la asustaba compartirlo.

Como si el que él supiera su situación fuera a hacerlo tener una percepción diferente de ella o pudiera hacerlo quererla menos.

—Gracias Sasuke-kun... — le mostró de regreso su usual sonrisa encantadora.

—Pero a cambio quiero que hagas algo por mi — la pelirrosa de inmediato mostró receptividad a cualquiera que fuera a ser su petición, plantándose frente a él y viéndolo a los ojos alegre y expectante —. No le digas a nadie que es mi cumpleaños.

—¿Qué? ¿Porqué? — ella se sorprendió al escucharlo, para nada gratamente.

No era un día como cualquier otro, estaba cumpliendo años y por si eso fuera poco se trataba de su llegada a los 18 años de edad. Debía ser celebrado por todo lo alto y reconocido por todos a su alrededor.

Justo como se merecía por ser su día especial.

—Porque no me gusta la atención que esta fecha siempre implica — él se encogió de hombros haciendo una mueca mientras se preparaba para ir a asearse —. Me incomoda.

—Entiendo... — razonando que el pedido venía de un chico tan introvertido como su novio, a quien las situaciones sociales que requerían cierto grado de participación de su parte le producían aversión, para Sakura fue más fácil aceptar complacerlo.

—Gracias — él la besó en la frente, para luego pasar a su lado rumbo a la puerta sin molestarse en despedirse, aunque, cuando estuvo a punto de marcharse, se giró a verla recordando a algo —. Oh y no vayas a comerte mi pastel, fue hecho para mí y yo me lo comeré más tarde.

"Por más que vaya a costarme trabajo manejar su dulzor" pensó para sí mismo.

Ella ni siquiera pudo decir algo, pues el pelinegro desapareció de su vista lejos de su rango de conversación, por lo que una vez sola, se permitió sonreír emocionada y enternecida por su disposición, mientras observaba el pequeño postre en el suelo y luego procedía a tomar su cámara.

—Con recibirlo fue más que suficiente Sasuke-kun — se dijo en voz alta antes de fotografiar el pastel con la crema corrida.


Sin embargo, nuevamente contradiciendo los deseos que el Uchiha tenía para superar ese día, Kakashi se encargó de hacerle saber a todos que era su cumpleaños.

Y para colmo fue de la manera menos discreta.

—¡Felicidades Sasuke, de parte de todos tus compañeros y superiores aquí en "Atlantis"! — el director se plantó con micrófono en mano, frente a todo el comedor mientras desayunaban, para abordar la fecha especial.

Sakura que estaba sentada al lado de su novio solo pudo encogerse agobiada por lo evidentemente tenso e irritado que el joven festejado se puso en cuanto se dio la noticia, sintiendo todas las miradas posarse sobre él y convirtiéndolo en el centro de atención.

Justo como había querido evitar que pasara.

Además, como si la situación no fuera lo suficientemente incómoda para el Uchiha, la señora Chiyo salió de la cocina con un redondo pastel glaseado de azul con un montón de velas encendidas sobre él y encaminándose para entregárselo, en tanto todos coreaban una canción de cumpleaños.

La amable mujer lo puso frente a él en su mesa, murmurando una felicitación que a duras penas Sasuke pudo responder con una mueca.

El cumpleañero entonces decidió enfocarse en mirar únicamente a su segundo pastel del día para evitar levantar la mirada hacia todo el público que se acercó a él para verlo soplar sus 18 velas y expresarle sus buenos deseos, mismos que él agradeció entre murmullos y forzados intentos de sonrisas.

Incluso dos pequeñas bombas de confeti explotaron por encima de su cabeza haciéndolo saltar del ligero susto y al mismo tiempo amenazando con colmar su poca paciencia.

Por debajo de la mesa, sintió que la mano de su novia se aferraba a la suya, queriendo transmitirle un poco de calma para prevenir que su ansiedad social lo hiciera explotar y convirtiera el espectáculo lleno de buenas intenciones, preparado por la gente del campamento, en un desastroso circo de insultos y desplantes.

—Felicidades Sasuke, cumplir 18 es algo muy importante... Significa que estas encaminándote a ser un hombre — Iruka le regaló unas palabras de aliento con un aire paternal en la mirada que el Uchiha no supo de dónde había salido, pues ni siquiera Fugaku Uchiha, siendo su verdadero padre, se había puesto así cuando lo llamó esa mañana —. A partir de aquí las cosas serán cada vez más serias para ti y te encontrarás de frente con dificultades que deberás ser muy resiliente para superar... Pero nunca te olvides de que aun eres joven y que la vida se trata de disfrutar el camino no de matarse para llegar a una meta. Sé siempre un buen chico Sasuke y haz de tu presente y futuro algo que te enorgullezca.

Todos vitorearon apoyando las palabras del coordinador, quien incluso se había emocionado al punto de lagrimear casi imperceptiblemente.

Un discurso muy lindo que quizá en otras circunstancias Sasuke hubiera atesorado, aunque fuera un poco, pero que en ese momento no podía apreciar debido a su imperioso deseo de que toda la humillación que hubieran planeado para él terminara de una vez por todas.

—Ahora Sasuke, pide un...

Antes de que Kakashi pudiera continuar con su instrucción, Sasuke sopló con fuerza apagando de una todas las velas de su pastel, ansioso porque su deseo de desaparecer de ahí se hiciera realidad en los próximos cinco segundos.

—Gracias... — pronunció escuetamente, empujando el pastel de regreso a donde Chiyo estaba parada, pidiéndole con la mirada que se lo llevara para que pudiera repartirlo.

Al menos para ese punto todos ya se habían dado cuenta de su descontento e incomodidad y se habían dispersado poco a poco, regresándole su espacio vital.

—¿Estas bien? — Sakura le preguntó preocupada.

—Bastante... — él respondió con los dientes apretados y una vena saltándole en el cuello, evidenciando que mentía.

—Lo siento Sasuke-kun, juro que yo no le dije a nadie que era tu cumpleaños.

—Lo sé, tranquila — el pelinegro se apresuró a calmar la ansiedad de su novia, apretando la mano con la todavía lo estaba sosteniendo y en cuanto le fue entregado su pedazo de pastel se lo pasó a ella —. Ahora come para que podamos irnos.

—¿Puedo limpiarte el cabello? E-es que tienes un poco de... — su voz disminuyó paulatinamente, temerosa de hacerle saber que tenía la cabeza repleta de confeti y hacerlo estallar por fin.

—En cuanto nos vayamos, asi que, por piedad, come — él seguía tenso, pero al menos se estaba esforzando por ser gentil con ella y no hacerla pagar por su ira, como en el pasado seguramente hubiera hecho, así que Sakura no tardó en obedecer y comió más rápido de lo que acostumbraba y su cuerpo le permitía.

No tardó ni dos minutos en terminar, cosa que, aunque sorprendió a su novio también agradeció inmensamente.

Así pues, ambos se dispusieron a marcharse, pasando a un lado de Iruka y Kakashi, ante quienes Sasuke tuvo la cortesía de inclinarse para agradecer el muy innecesario gesto y llegaron a la puerta casi corriendo, como si todo el oxígeno del planeta se encontrara afuera y él ya no pudiera aguantar la respiración ni un segundo más.

Pero, por si no había quedado claro que a Sasuke no le iba a salir bien nada ese día, antes de que pudiera alejarse del comedor lo suficiente, Naruto y Shikamaru lo abordaron impidiendo su huida.

—¡Sasuke, el bastardo más arrugado de todo "Atlantis"! — el rubio lo saludó abrazándolo por los hombros.

—Suéltame y quitate de mi camino idiota... — definitivamente el pelinegro se merecía un trofeo por haber controlado su temperamento durante tanto tiempo, aunque eso estaba por acabarse.

—¿Porqué? El trámite de tu muy necesario seguro de vida puede esperar, ven un rato con nosotros.

—Naruto, no creo que... — la pelirrosa intentó intervenir antes de que siguiera provocando el enojo de su novio.

—Tranquila Sakura-chan, sé que a su edad el tiempo vale oro y que cada minuto que le queda hay que aprovecharlo, pero solo vamos a robártelo un rato — al escuchar que planeaban llevárselo, el Uchiha hizo un intento más enérgico de quitarse de encima al rubio, aunque luego Shikamaru se unió para aprisionarlo, impidiéndoselo.

—¿Qué mierda quieren? — Sasuke uso toda su hostilidad disponible para hablarles.

—Solo hablar contigo de una tradición aquí en el campamento para celebrar a los cumpleañeros — el Nara le respondió comenzando a caminar con él.

—Oigan ¿Qué van a hacerle? — Sakura no pudo evitar preocuparse, había visto muchas películas en las que los hombres se hacían terribles cosas entre ellos a modo de bromas y no quería pensar en su novio sufriendo algo así.

—Nada malo Sakura-chan, es una tradición inofensiva, lo prometo — para ese punto Shikamaru ya había llamado a Kiba y Chouji para que ayudaran a sostener a Sasuke, quien cada vez ponía mayor resistencia —. Te lo devolveremos por la tarde, a la hora de la fiesta secreta en el puesto de vigilancia.

—¡¿Hasta la tarde?! — ella se alarmó al escucharlo y continuó siguiéndolos mientras ellos cargaban entre los cuatro al Uchiha, ignorando como él se deshacía en insultos hacia ellos —. ¡No, Naruto! ¡Yo quería pasar el día con él!

—Lo siento Sakura-chan eso no podrá ser — el rubio trato de calmarla con un poco de dificultad, pues sostener al Uchiha estaba siendo más difícil de lo que espero —. Pero no te preocupes, aunque no lo parezca, todavía le quedan unos cuantos años más de vida por delante para pasarlos contigo.

—¡Pero Naruto!

—Nos vemos Sakura alistate para antes de las 6, adiós.

Ni siquiera la dejaron despedirse de Sasuke y era más que claro que a donde fueran a llevarlo para esa dichosa e inofensiva tradición de cumpleaños, ella no estaba invitada, por lo que se quedó parada en medio del patio, angustiada y decepcionada por ver arruinado su deseo de pasar el día con su novio mimándolo por su cumpleaños.

Al menos la consolaba que no hubiera sido Sasuke quien la hiciera a un lado y que, aunque sonara feo, seguramente él se la estaría por pasar mucho peor que ella.

Lo interesante fue que el castigo de Sakura por haber pensado eso fue que más tarde, mientras se arreglaba para la reunión en el puesto de vigilancia, su novio regresó aparentemente ileso, pero por completo renuente a contarle que había sucedido en las últimas horas que pasó con los demás hombres del campamento.

—Solo diré que de la rabia envejecí 18 años más — Sasuke respondió a los preocupados cuestionamientos de su compañera de cuarto.

Y en efecto, fue todo lo que estuvo dispuesto a decir.


El par de novios emprendieron camino por si solos un poco pasada la hora en que Naruto había indicado que la reunión empezaría.

Sasuke en todo momento se había mantenido silencioso mientras caminaban con una inquietante expresión de estrés en su rostro, aunque al menos sostuvo la mano de su novia para demostrarle que, a pesar de su estado, la quería cerca.

Sakura habría querido respetar por más tiempo el silencio entre ambos en pro de darle su espacio, pero estaba tan preocupada por lo contraproducente que podría ser para él ir a una reunión dado su humor, que al final decidió interrumpirlo.

—Sasuke-kun... — lo llamó al tiempo que detenía el paso obligándolo a hacer lo mismo.

—¿Qué? — él apenas la miro.

—¿De verdad quieres ir? Yo podría avisarles que no estas de humor, seguro entenderán y...

—Iré, así que vamos — él trato de reanudar el camino, pero ella se deshizo de su agarre y no se movió ni un centímetro.

—No creo que sea buena idea, es que te ves...

—Sakura no tengo ningún problema, ahora ven — él la interrumpió pareciendo ansioso porque ella le creyera mientras intentaba, sin éxito, volver a tomar su mano, pues la pelirrosa no se lo permitió. Fue entonces que giró su mirada para verla finalmente, encontrándose con toda su angustia y recelo dirigidos a él, lo cual no le gustó. — Ven Sakura... — volvió a repetir su llamado, esta vez haciendo un monumental esfuerzo por sonar mucho más calmado, lo cual la hizo acceder a hacer lo que le pedía. En cuanto la tuvo lo suficientemente cerca, Sasuke la tomó por los hombros comenzando a besarla suavemente. — No te preocupes estoy bien. Créeme...

—Me lo pones difícil.

—Lo sé, perdón — él suspiró audiblemente, volviendo a besarla en la mejilla en repetidas ocasiones hasta que la hizo sonreír. — ¿Vamos?

—Sí, pero quedémonos solo un rato ¿Sí? — la joven le pidió comenzando a caminar. — Estas muy irritable y no quiero que pelees con nadie.

—Tengo razones de sobra — él le recordó esbozando una irónica mueca, la cual la hizo fruncir el ceño —. Pero si, nos quedaremos poco tiempo.

Sin embargo, no fue así, se quedaron hasta el final de la fiesta.

Naruto, Kiba y Chouji habían estado guardando el alcohol que compraron en aquella visita a Konoha hacia unas semanas para un evento en el que valiera la pena usarlo y por supuesto que el cumpleaños de alguien era la excusa perfecta para consumirlo en compañía de todos.

Lo sorprende fue la velocidad con la que la mayoría se emborrachó.

Incluyendo al festejado.

—¡Todos, denme su atención por favor! — el Uzumaki, quien se había autoproclamado el anfitrión de esa noche se paró en medio de la casita —. Estamos aquí para celebrar a nuestro perro bastardo con cataratas favorito, que está... esta... — el chico bastante desorientado por su estado etílico comenzó a dar vueltas en su lugar buscando a su amigo pelinegro —. Está... ¡Ahí está! ¡Hey Sasuke! ¡Muchas gracias por escaparte del asilo hoy y acompañarnos un rato! Prometo aceitarte las rodillas al terminar la noche, ahora suelta a Sakura-chan un rato y dinos a todos a qué cementerio tenemos que ir a visitarte cuando el verano termine.

—Vete a la mierda — el cumpleañero respondió despegándose apenas un poco de los labios de su novia, quien estaba sentada sobre sus piernas y continuando al instante con su labor, con el mismo desesperado ímpetu.

—Bueno, nuestro añejo vampiro de 1018 años está muy ocupado... Igual que Ino y Sai... y TenTen y Shino... y Temari y Shikamaru — conforme el rubio nombraba a las parejas que, al igual que los novios de la cabaña "Dorado", estaban comiéndose entre ellos ignorándolo, su voz disminuyó producto de la decepción por su soledad, aunque luego volvió a ser tan ruidoso como siempre con el propósito de que le devolvieran la atención —. Así que al demonio el discurso emotivo que tenía para él ¡Juguemos verdad o reto!

Esa orden sí que llamó la atención de todos, quienes de inmediato se organizaron en un círculo en el que en medio colocaron una botella con la que decidirían quienes otorgarían las preguntas y desafíos y quienes tendrían que atender a ellos.

El primer giro indicó que Sai sería el jefe de Kiba, quien queriendo aparentar valentía escogió reto.

—Enséñales a todos tu micro pene.

Todos comenzaron a reír al escuchar lo que tendría que hacer, anticipándose a que Inuzuka se acobardara, pero, motivado por sus burlas, el chico comenzó a quitarse el cinturón en una clara señal de que iba a hacerlo, por lo que Sasuke rápidamente le tapo los ojos a Sakura y Hinata por sí sola cubrió los suyos.

Sin embargo, aunque su valentía en otras circunstancias pudiera haber sido alabada, cuando Kiba se bajó los pantalones únicamente recibió más estruendosas risas y expresiones burlonas, así que rápidamente se cubrió habiendo cumplido su reto.

—La naturaleza es cruel — Sasuke se rió levemente tomando un sorbo de su cerveza y soltando a su novia regresándole la visibilidad.

—¿Por qué no enseñas el tuyo, eh? — Kiba contraataco rojo de la vergüenza, consiguiendo una peculiar reacción recelosa del Uchiha. Al menos Sakura, a quien la bebida parecía adormecerla no se dio cuenta. — Eso creí, ahora mi turno.

Para fortuna del chico de cabello castaño, la botella apuntó a la novia del cumpleañero como un karma instantáneo por haberse burlado de él.

—Verdad — la pelirrosa que luchaba por no quedarse dormida recargada en el hombro de su compañero de cuarto eligió sin dudar.

—Dinos una fantasía sexual — a su alrededor todos parecieron emocionarse por saber que respondería la chica, todos menos Sasuke, quien se prometió a sí mismo encargarse de Kiba cuando todo el juego terminara.

Sakura era conocida por ser tan cerrada con sus pensamientos más profundos al mismo nivel con el que era abierta para los más superficiales, así que personas como Temari o Ino pensaron que no se atrevería a responder.

—Me gustaría saber cómo se siente que terminen dentro de ti — pero se llevaron una sorpresa cuando la escucharon contestar sin titubear y hubo un pequeño silencio apoderándose del cuarto mientras todos sopesaban lo que había dicho, unos más reflexivos e impresionados que otros, sobre todo Sasuke, quien se congeló al escucharla y se puso rojo hasta las orejas —. Pero es taaan arriesgado...

—Mi papá es ginecólogo — Shino se atrevió a romper la tensión ofreciendo opciones a la chica pelirrosa —. Puedo pedirle una cita para ti para que te liguen las trompas cuando quieras.

—Gracias Shino, que dulce — ella le agradeció conmovida mientras se separaba de su perturbado novio para girar la botella, la cual terminó apuntando a Hinata.

—Reto — la pelinegra respondió para sorpresa de todos (aunque no era tan sorprendente tomando en cuenta que se había emborrachado con un solo vaso de vodka) al menos Sakura se apiadó de ella y simplemente le pidió que se comiera dos pedazos de limón, asombrando a todos otra vez cuando lo hizo sin rechistar.

Luego cuando la Hyugga giró la botella, está apuntó a Gaara.

—Verdad — el chico respondió sin dudar, pues como era de los pocos ahí que no estaba tan ebrio, pudo razonar que viniendo de Hinata ninguna pregunta podría ser tan mala.

—De todas las personas aquí ¿Con quién tendrías una relación y por qué?

—Mejor reto — el pelirrojo cambió de opinión para disgusto de todos, quienes de inmediato afirmaron que no podía hacerlo, así que Gaara, luego de una larga pausa reflexionando qué decir mientras miraba a todos sus expectantes acompañantes, se animó a responder en un murmullo —. Sakura.

—¡Yeiii! ¡¿Qué me gane?! — exclamó la susodicha, quien había estado semi inconsciente y ni siquiera escuchó cuál había sido la pregunta

—Desarrolla — Ino le ordenó muy interesada en la expresión oscura con la que Sasuke observaba al pobre pelirrojo que trataba de no verlo a la cara.

—B-bueno, la escogí por proceso de eliminación: Temari es mi hermana, TenTen es un poco mandona, Hinata es demasiado tímida para mi e Ino es en extremo exigente... Sakura me parece mucho más agradable y accesible.

—No para ti — el cumpleañero respondió acercando más a su novia a él demostrando su punto y al segundo todos comenzaron a vitorear deseosos de una pelea.

Para ese punto, el pelirrojo estaba muy arrepentido de haber aceptado ir a esa reunión y de paso asistir al campamento ese año.

—Respeta a tus mayores Gaara ¿Qué no tienes educación? — Shikamaru exigió aportando más irritabilidad al Uchiha.

—Dile lo que querías hacer Temari — TenTen animó a su amiga con una sonrisa traviesa, todos estaban disfrutando sacar de quicio a Sasuke por lo sencillo que era y no podía desaprovechar la oportunidad.

—Sasuke si no te aplicabas con Sakura y el primo de Hinata no hacía ningún movimiento tampoco, iba a hacer hasta lo imposible porque estuviera con mi hermano.

Habiendo recibido tantos ataques en un lapso de tiempo tan corto, el Uchiha comenzaba a creer que no podía confiar en nadie ahí.

¿Era su fiesta de cumpleaños o un complot en su contra?

Pero, anticipándose a la serie de insultos que Sasuke estaba por decirles a todos ahí, la somnolienta pelirrosa le buscó los labios besándolo y haciéndolo perder la concentración.

—Púdranse todos — aun así, tuvo la fortaleza para decir mientras continuaba besándola con fuerza, no dejándoles de otra a todos ahí más que poner alto al fuego e ignorarlos.

Aunque, a pesar de que ya los habían visto así durante toda la velada, a la mayoría les seguía pareciendo increíble como el primer día habían mostrado tan abierta animadversión el uno por el otro y ahora se comían entre ellos como si no hubiera un mañana.

El Uchiha incluso tenía manchada la boca y parte de las mejillas por el labial rojo que a Sakura tanto le gustaba usar.

Luego de unas cuantas rondas más en las que TenTen se besó con Hinata, Naruto no consiguió averiguar quién era su admiradora secreta, Lee se puso de cabeza durante cinco minutos, Shikamaru confesó haberle hecho un montón de travesuras a un profesor de su escuela por diversión y Sai e Ino de alguna manera terminaron en ropa interior, entre otros vergonzosos eventos, fue el turno del protagonista de la noche de ser cuestionado.

—¿Verdad o reto, mi paleolítico amigo? — Naruto, a quien como castigo le habían dibujado un miembro en la mejilla apuntándole a la boca, le preguntó tratando de contener su emoción.

—Reto — él respondió con naturalidad.

—Olvida tus nuevos rencores en contra de Gaara y besalo — el Uzumaki se creyó muy astuto con su idea, pero no se esperó que en lugar de que el pelinegro se negara a hacerlo, fuera Sakura quien, totalmente despierta como por arte de magia e indignada por la petición, le lanzara una botella de agua justo en la frente, obligándolo a ordenarle otra cosa y dejándolo bastante desorientado por el ataque —. Okay, Sakura-chan le daré un mejor trato a tu esfinge, solo tendrá que tomarse toda esa botella hasta el fondo...

Sobra decir que el Uchiha lo hizo y que su entusiasmo se contagió a todos provocando que se acabaran hasta la última gota de alcohol.

Para cuando llegó la hora de retirarse de verdad fue un problema bajar de regreso a tierra firme, sobre todo para Kiba y Sakura quienes iban totalmente fumigados y que amenazaban con quedarse dormidos a mitad de la escalera mientras la bajaban con la máxima lentitud posible.

Así pues, Sasuke, quien había resistido la borrachera como un fiestero experto a pesar de que en realidad no acostumbraba beber tanto, tuvo que cargar en sus brazos a su novia hasta su habitación, cuidándose de ser silencioso y escurridizo para no ser atrapado por algún coordinador.

Una vez adentro se dispuso a dejarla sobre su cama, la cual era la más cercana disponible, pues tenía ya los músculos demasiado entumidos por el largo rato que la sostuvo como para subirla a la de ella.

—Sasuke-kun... — ella murmuró una vez que la recostó y le impidió alejarse afianzando sus brazos alrededor de su cuello.

El chico estuvo a punto de pedirle que lo soltara para que ambos pudieran disponerse a descansar, sin embargo, ella no le dio oportunidad pues comenzó a besarlo ansiosamente.

Algo a lo que él no pudo resistirse ni por un segundo, por lo que de inmediato correspondió su ímpetu saboreándola al tiempo que se subía en la cama, posicionándose sobre ella.

El calor de los besos que comenzaban a intensificarse cada vez más se combinó con la necesidad de sentirse el uno al otro mucho más cerca de lo que ya estaban, por lo que Sasuke se atrevió a acariciarle las piernas desnudas por la corta falda que la chica usaba y Sakura metió una mano bajo la camisa de su novio, deleitándose con la extensión de su abdomen.

Fue inevitable que debido al contacto la pelirrosa comenzará a gemir y jadear ahogando en los labios de su novio los agudos sonidos que se le salían sin control y que le endulzaron el oído al pelinegro, aumentando aún más su excitación.

Luego de un par de minutos asi, ambos decidieron mandar al diablo la cordura y el primero en comenzar a deshacerse de su ropa fue Sasuke, quien se sacó la camisa y le permitió a su novia deleitarse con la vista un par de segundos antes de volver a inclinarse sobre ella para seguir consumiendo sus labios.

La siguiente en quitarse algo fue la pelirrosa quien, levantándose hasta quitarse de encima al Uchiha, también se quitó la blusa, aunque rápidamente fue un paso más allá deshaciéndose también de su falda, quedando así solo en sostén y bragas.

Sasuke la observó embelesado, aunque con la vista un poco borrosa por la ebriedad y la lujuria y la recibió gustoso en sus brazos mientras ella se sentaba a horcajadas sobre su regazo, con ambas piernas rodeándole la cintura.

Nuevamente reanudaron el beso, mucho más intenso que antes y esta vez acompañado del contacto entre sus pieles semidesnudas y las caricias que se repartían entre los hombros, el torso y el bajo vientre en el caso del chico y la cintura, las piernas y el pecho de la chica.

Inclusive, debido a la posición en la que estaban, la creciente erección que Sasuke guardaba bajo su pantalón hizo contacto con la vagina de Sakura, apenas cubierta por las bragas, causándole escalofríos de placer a la chica que la obligaron a poco a poco mecerse sobre él, frotando sus sexos.

—Sasuke-kun... — ella jadeo extasiada mientras él le tomaba el trasero con ambas manos para aumentar el ritmo con el que su núcleo se movía sobre él, al tiempo que la miraba a los ojos queriendo beber de su erótica imagen.

—¿Te gusta? — él le preguntó comenzando a besarle el cuello.

—S-sí — su respiración comenzó a alterarse paulatinamente, haciéndola gemir aún más.

Pero, cuando creyó que podría estar a punto de hacerla correrse, de manera sorpresiva la joven se precipitó cayendo sobre su hombro.

—¿Sakura? — la llamó confundido mientras la tomaba por los hombros para ver que le pasaba.

Aunque gracias al cielo no era nada grave o alarmante, pues la joven simplemente se había quedado dormida.

Sasuke nunca había presenciado algo así, la joven había pasado de la completa lujuria a un pesado descanso.

Su pelirrosa, dulce y al mismo tiempo sensual novia se había dormido mientras estaban en el previo a tener sexo.

Así entonces, sosteniendo el cuerpo inerte de la chica y comprendiendo lo que habían estado a punto de hacer, Sasuke quiso darse una paliza a si mismo por su estupidez.

Sakura estaba ahogada en alcohol, inconsciente y falta de sus cinco sentidos como para dar consentimiento de cualquier cosa que tuviera que ver con su cuerpo y por más que él también estuviera borracho, no debía aprovecharse de ello para hacer avances que, de estar sobria, la pelirrosa seguro no sería capaz de permitirle con tanta facilidad.

Así pues, tremendamente avergonzado por su accionar, la recostó en la cama y se encaminó hacia su cómoda para buscar algo con que cubrirla, eligiendo una blusa larga con la que la había visto dormir ya varias veces.

La joven estaba tan cansada que se dejó vestir por él sin despertar y una vez que terminó, Sasuke decidió dejarle su cama y él dormir en la de ella.

De pie junto a la litera, el Uchiha contempló por última vez ese día a su adorable novia, quien dormía como un tronco como si no se hubieran manoseado hasta el alma hacía unos minutos y, a pesar de su aflicción y estado de desprecio por sí mismo, el chico se permitió reafirmar que Sakura le gustaba muchísimo.

Así como de que, de cierta manera, estaba muy aliviado de que se hubiera detenido a tiempo el error que habían estado a punto de cometer.

También se permitió esbozar una pequeña sonrisa al tiempo que le corría un mechón de rosado cabello que le cruzaba el rostro y se inclinaba para darle un beso en la frente. Hubiera deseado tener la oportunidad de agradecerle ese mismo día por esforzarse para cuidarlo y hacer de su cumpleaños algo bonito para él, pero se aseguraría de hacerlo por la mañana.

Con esa conclusión y habiendo sufrido demasiadas emociones por ese día, Sasuke se preparó a sí mismo para dormir cambiándose de ropa, procedimiento que le hizo recordar la humillante sesión de depilado intimo que sus compañeros le habían hecho esa mañana en contra de su voluntad y que aún le dolía un poco.

Otra razón por la que haber tenido sexo con Sakura hubiera sido un error fatal.

Aunque no se arrepentía de haber elegido eso sobre quedarse sin cejas.

Ya estaba por acostarse, decidido a olvidar todos sus tropiezos y enojos del día, cuando recordó que tenía que alimentar a los peces.

Así que, por más dificultad que tuviera para seguir en pie, a duras penas se encaminó a cumplir con su deber como cuidador de las tres mascotas que les quedaban y que habían estado aumentando su tamaño los últimos días.

Justo como su optimismo y emoción por el futuro.

Algo que no podía adjudicarle a su entrada a la adultez, sino a la joven que dormitaba en la cama de abajo.

...

NOTAS FINALES:

Me tarde, pero a la vez no tanto jaja, lo bueno que avise que onda con mi situación emocional.

No tengo mucho que decir aquí, asi que solo me queda agradecerles por leer y pedirles que si les gustó el capítulo tanto como a mí me divirtió escribirlo, me lo hagan saber. Asi pues como siempre les mega doy las gracias a quienes se toman el tiempo de escribirme un comentario y recomendarme, no saben que mega ayuda eso es para mí.

Sin mas por añadir nos vemos en la siguiente actualización. BYE!