Pues es 7/7 y la tradición continua. Honestamente, no pensé que podría actualizar nada este año, pero lo logree de alguna forma. Como algunos ya saben por mi Instagram, estoy trabajando en publicar novelas de mi autoría, eso consume muchísimo tiempo, sin contar el trabajo que financia todo. Me disculpo por la tardanza, pero no me es posible actualizar como me gustaría, pero con Dios y salud, seguiré actualizando como pueda. Muchas gracias por la comprensión, espero poder seguir cumpliendo más años con ustedes por aquí y que, cuando mis novelas salgan, puedan disfrutarlos tanto como los fics. Un abrazo.


Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


─Pues Yamato pasó el examen. Lo aceptaron en el programa 2+2 de la universidad. Sus últimos años de carrera serán en Estados Unidos para el programa de la NASA.

─No me sorprende. Yamato se esforzó para entrar.

─Nunca lo había visto estudiar tanto.

─Eso pasa cuando realmente deseas algo. Es su sueño.

─Puedo confirmarlo.

─ ¿Ah sí?

Viendo el reflejo de su novio a través de la pantalla, Sora no pudo evitar cuestionarse eso último. Luego de la escapada al digimundo de unos meses atrás, la pelirroja comenzó a interiorizar la madurez con la que identificaba a Taichi. Aún era el risueño empedernido que conocía desde su infancia, pero le encantaba lo profunda que se había vuelto su relación y sus posteriores conversaciones a futuro. Le quedaba año y medio para volver a casa y por lo momentos, lo que estaba en primera agenda como pareja, era conseguir un lugar para mudarse. Taichi estaba trabajando medio tiempo en una de las cafeterías cercana a la facultad de derecho, la cual culminaría en unos seis meses, gracias a los sobre créditos que decidió tomar. Ella seguía con el suyo, adicionando el hecho de que comenzó a trabajar un poco más como freelancer en cuanto a sus diseños originales. Sus clientes comenzaban a reclamar que la querían confeccionando de manera periódica, encantados por su toque y delicadezas en los detalles. El tema es que apenas le quedaba tiempo para dormir y aunque el negocio crecía, no quería renegar de sus otras actividades.

─Por cierto, cielo. Estoy buscando apartamentos en una zona residencial, más alejada del centro. Parecen ser más asequibles en cuanto a precio, pero más reducidas. Tienen dos habitaciones.

─Es más que suficiente, Taichi. Solo somos dos. Podemos partir con la premisa de dos habitaciones.

─Me parece bien. ─ Taichi se despereza al otro lado de la línea. ─ Ah, sabía que se me había olvidado contarte. Ingresé mi solicitud de tema para grado. Estaré haciéndolo sobre el digimundo y las relaciones que queremos construir.

─ ¿Crees que te lo aprueben?

─No lo sé, pero me encantaría que sí. Es un tema que quiero tratar, aunque sea como parte del pensum. Tal vez, alguien preste atención.

─Es un gran paso, Taichi. ─ La meta del castaño es aportar a las relaciones entre el digimundo y el mundo real. Desde el principio, la joven pelirroja supo que su elección de carrera estuvo influenciada por las aventuras en el digimundo. Eran vistos como simples monstruos cuando ellos sabían de sobra que no era así. Era el granito de arena que él necesitaba aportar. ─ Amor, ya me tengo que ir. Adelantaré algo de tarea antes de dormir

─Claro, mi cielo. Sabes que estoy a un mensaje de distancia. Te amo.

─Y yo a ti.

Cuando la llamada terminó, Sora se dejó caer en la cama. Las cosas entre ellos iban de maravillas. No podían verse a menudo por la alternativa del digimundo por la inestabilidad que aún existía, pero la última vez que se vieron fue sublime para ella. No solo en cuanto a la intimidad física, también a la emocional que supuso la conversación de aquel entonces. Se sentía mucho más tranquila y esperanzada en cuanto al futuro, a pesar de que el presente era complicado. Se reincorporó atrajo sus notas y el patrón de telas a un lado y comenzó con sus asignaciones. Una media hora después, vio una llamada en pantalla que le sorprendió. Era uno de sus mejores amigos, pero por costumbre y su forma de ser, siempre preguntaba antes de llamar, como si fuera un completo extraño. Que llamara así como así, le hizo asumir que era una emergencia. Al tomar la llamada y ver la devastación en su rostro, Sora se quedó sin habla.


Taichi se consideraba un ente simple y de pocas complicaciones. Por eso amaba a Sora porque ella lo entendía y no complicaba las cosas más allá de amarse mutuamente de la mejor manera posible. Por eso, no entendía qué pasaba ni que ocurría entre Mimi y Yamato pues para él, esos dos eran una pareja establecida, a su manera por supuesto porque a veces no entendía como Mimi aguantaba al gruñón de su mejor amigo. Aunque tampoco le sorprendía porque Sora lo soportaba a él. El punto es que cuando vio la videollamada entrar poco después de terminar de hablar con su novia, no esperó verlo a él allí. Sora le explicó que Mimi terminó con el joven Ishida, de la nada y sin razón aparente más allá de un simple "no está funcionando". Mentiría si dijera que no le ofendió que no fuese la primera opción del rubio para desahogarse, pero cuando supo que llamó a Sora para saber si sabía el motivo del accionar de Mimi, hizo sentido.

Al final, la llamada no fue productiva. No recordaba una vez donde lo vio tan destruido. Yamato siempre fue un experto en ocultar sus sentimientos. En esa ocasión, era imposible no ver todo lo que albergaba en su interior. Taichi sabía lo serio que era el Ishida en cuanto a su relación con Mimi, él se imaginaba un futuro con ella, lo sabía porque había compartido sus planes con él. ¿Qué pasó en tan poco tiempo como para que ella diga que ya no funcionaba? Hace poco le confirmaron a Yamato sobre su aprobación en el programa de sus sueños, ella estuvo allí apoyando desde el inicio, a su lado celebrando y, ¿ahora terminó con él? No tenía ningún tipo de sentido. Ambos eran sus amigos, pero por los momentos, Mimi no estaba en su lado bueno.

Contra todo buen razonamiento, él decidió preguntar directamente. Al acabar su clase, tomó unos minutos que le sobraban antes de entrar a trabajar para embaucar a la castaña. Esperó pacientemente a que saliera del recinto. Ella no se veía aliviada ni feliz, se veía horrible y se notaba incluso en su vestimenta. No llevaba sus coloridos atuendos. Llevaba simple vestido negro con zapatillas deportivas, con una cola de caballo y algunos mechones sobre su rostro. Ahora bien, su rostro era de ultratumba y las ojeras eran señal de que no había dormido. No cuadraba con la imagen que se esperaría dada la situación. Decidido, Taichi se acercó a ella.

─ ¿Qué pasó? ─ pregunto sin tan siquiera saludar. Mimi lo observó unos segundos antes de desviar la mirada, suspirando con notorio cansancio.

─Hola a ti también, Taichi. ─ ni siquiera intentó camuflar la tristeza en su voz. ─No tengo tiempo y sé que tú tampoco.

─Siempre tengo tiempo para lo importante. ─ ella no respondió, aun sin observar al castaño. ─ ¿Por qué terminaste con él?

─No es de tu incumbencia, Taichi

─Lo es si mis dos amigos están como si le hubiese pasado un camión por encima. Además, Yamato me tiene a mí, pero por lo que sé, tu no quieres hablar con nadie pues ni siquiera le tomas las llamadas a Sora, quien está sacando tiempo de donde no tiene para tratar de ayudarte y entenderte. ─ vio cómo se mordía el labio ante el regaño. Nunca le gustó levantarle la voz a la castaña. Era una mujer fuerte que daba su parecer y terca como ella sola, pero le afectaba cuando venía de alguno de ellos. En ocasiones normales, no lloraba, pero en estos momentos, estaba al borde de sucumbir y lo sabía. ─ Oye…solo quiero ayudar, ¿bien? Esto no tiene sentido

──Las personas rompen, es natural cuando sus caminos son tan diferentes. ─ eso le entregó la primera pista. Tenía que ver con sus carreras, posiblemente, el programa al que Yamato fue aceptado. Lo confundió aún más, teniendo en cuenta que la castaña fue el principal pilar del rubio.

─Ustedes no, Mimi. Ustedes no. ─ suspiró antes de proceder. ─ Lo que voy a preguntar, me resulta una tontería, pero tengo que preguntar: ¿te fue infiel? ─ por primera vez desde que llegó, vio un cambio en su expresión. ─ ¿Le fuiste infiel?

─Taichi, por Dios…

─ ¿Hay un tercero? ¿Hizo algo que no te gustara?

─Taichi…

─Mimi, es que no entiendo. Él hablaba del futuro contigo, con su carrera e incluso con familia en el futuro, sabiendo que el tema del matrimonio es un tema sensible para él. Pensé que tendrían bebés y todo eso. ─ Taichi para milagro, notó el sutil cambio en su postura. Se tensó y le apartó la mirada. Su última oración tenía la clave. Rápidamente rememoró lo dicho en su mente, ninguna de las palabras a excepción de una que es superiormente mayor en el contexto. Sus ojos se abrieron como platos, por un momento solo atinó a señalarla como un niño cuando descubre al responsable de una travesura. Cuando su voz recordó cómo funcionar, prácticamente lo gritó. ─ ¡¿Bebés?!

─ ¡Taichi! ─ le gritó, pero su nombre, en ningún momento lo negó.

─Mimi, ¿qué demonios? ─ la castaña, sabiendo lo escandaloso que podría llegar a ser el Yagami, lo arrastró a uno de los callejones cercanos. ─ ¿Estás loca?

─No, estoy cuerda. Él no necesita ser padre ahora. ─ dejó atrás su reserva al regañarla, se lo merecía con creces.

─ ¿Le destruyes el corazón y lo separarás de su hijo? Cómo va a funcionar si tienen conocidos en común, sin contar que el niño puede parecerse a él.

─No lo he pensado del todo.

─ ¡No lo has pensado nada! ─ como odiaba ser el ente de la razón. No recordaba la última vez que estuvo tan enojado. ─ Maldición, Mimi…

─Taichi, no espero que lo entiendas…

─Como yo tampoco espero que entiendas mis razones para contárselo.

─No te corresponde, Taichi.

─Pero sé que no lo harás y yo como alguien que sí quiere a Yamato bien, lo hará. Sinceramente, yo…estoy muy decepcionado de ti. ─ Ni siquiera espera por una respuesta. Se fue del lugar con el humor de perros. Era mucho más grave de lo que llegó a imaginar.

─Taichi! ¡Espera, por favor, oye! No. ─ pero no se detuvo. Iba a cumplir su amenaza de inmediato.


─Pensé que lo estaba haciendo bien, Sora. Realmente, di lo mejor y no fui suficiente. ─ ¿Que se suponía que le dijera? Nunca había tratado con el Yamato depresivo. Había escuchado sobre él en su primera aventura al mundo digital cuando al final, él tuvo que rescatarla de la oscuridad junto al superior Joe y Takeru. La versión que le mostraba la pantalla de Yamato era irreconocible para ella. Era tal que se encontraba en una de las cafeterías del campus, desahogándose con ella, sin importarle quien escuchara; no podía importarle menos─ Al parecer, mi asunción estuvo correcta desde el principio: no sirvo para las relaciones.

─Yamato, no digas esas cosas.

─Es la única explicación que tengo. No sé cómo pude pensar que sería suficiente para alguien como Mimi. ─ Quería defender a su amiga, pero no encontraba la manera de hacerlo, teniendo en cuenta de que no sabía que estaba pasando. La última vez que hablaron, no vio ningún tipo de indicio en su amiga de que algo andaba mal. Por alguna razón, Mimi no quería tomarle la llamada. Le ofendía, pero era muy probable que la castaña, por primera vez, no tuviera nada que decir. ─Pensé que todo iba bien…

─No te martirices. Esto tiene que tener una explicación. Ella siempre ha proclamado que te ama. ─ suspiró con desgano mientras abría la puerta de su dormitorio, para luego proceder a abrir la puerta e iluminar todo el espacio. ─ Esto debe ser…

─ ¡Yamato! ─ escuchó a su novio llamar fuera de pantalla.

─Taichi, ¿qué…? ─ se quedó observando fuera de la pantalla, preocupando a la pelirroja. ─Mimi…─ Sora se paralizó ante el enfrentamiento.

─Vamos, afuera. Ahora…─ escuchó al castaño decir con el tono un poco más tranquilo.

─Taichi, por favor…─esa vez fue Mimi que habló fuera de pantalla.

─Afuera, dije. ─Yamato había tenido la cortesía, dentro del caos que suponía estar ahí, de dirigir el teléfono hasta el par de castaños que discutían. Incluso a través de la pantalla podría ver la rabia en Taichi y la desesperación en Mimi. ─ Vamos. ─apremió. La joven Tachikawa observó hacia la dirección del rubio. Yamato siguió a su mejor amiga. El escenario cambió de inmediato; Sora se sentó en la cama, expectante y frustrada ante su posición actual de inactividad.

─ ¿Qué ocurre? ¿Por qué ambos…?

─Está embarazada. ─ Sora abrió los ojos con sorpresa. Yamato no dijo nada por unos instantes. Cuando reaccionó, le entregó el teléfono a Taichi; este se percató de la presencia de su novia en pantalla. Le devolvió una mirada de circunstancias antes de girar la pantalla nuevamente hacia la recién reencontrada pareja.

─ ¿Eso es cierto? ─ la voz de Yamato sonó más profunda de lo usual. ─ Mimi, contéstame. ─ Solo podían ver la espalda del rubio, pero por la expresión de Mimi, el joven rubio debía estar mucho más allá de la seriedad. Su silencio era confirmación para los presentes. ─ Así que, terminaste conmigo porque descubriste que estás embarazada. ¿Cómo se supone que eso funcionaría?

─Yamato…

─Pregunté algo. ─ Taichi estaba asombrado ante el dominio del joven rubio de la situación. Él estaba furioso y no era su caso.

─Deberíamos hablarlo más tranquilo.

─ ¿Ahora quieres hablar? ─ saboreó el veneno en esas palabras.

─Sí. ─ Mimi tomó nuevamente la seriedad, no dejándose amedrentar por el justificado enojo que le proyectaba su exnovio. Ante su respuesta, Yamato giró hacia Taichi. ─Mis cosas están en la mesa' llévatelas.

─Pero…

─Me importa muy poco. Guárdalas. ─ volvió la vista hacia la castaña y le señala el camino detrás de ella. Mimi obedeció comenzando a caminar quien sabe a dónde con Yamato siguiéndola.

─Taichi! ¿Qué demonios? ¿Cómo te enteraste de esto?

─Lo adiviné. ─dijo mientras volvía el teléfono hacia ella. ─ Comencé a tirar posibilidades hasta que llegué a la correcta. ─ Por la cabeza de la pelirroja no pasó la posibilidad de un embarazo, aunque atando cabos, todo cobraba sentido, al menos desde la extraña lógica de Mimi y lo que pretendía con lo que hacía. No compartía su solución. ─ ¿Cómo se le ocurre hacer algo así? Dejarlo porque está embarazada.

─Creo que esto está más orientando con el tema de la NASA. Mimi quería evitar que lo rechazara. ─ Taichi frunció el ceño.

─Suena a que la defiendes.

─No, sólo comento que entiendo lo que hizo. ─ el castaño no le respondió. ─ ¿Qué pasa?

─ ¿Tú me harías eso?

─No, al menos no lo tengo pensado. Nunca he vivido esa situación.

─Sora…

─Nos basamos en la honestidad, ¿no? Te entrego mi respuesta más sincera. ─ el castaño no cambió su expresión. ─ Vamos, ahora lo importante es que aquellos dos se pongan de acuerdo. Tendrán un hijo, es importante. Espero que solucionen las cosas.

Taichi no estaba seguro de que fuese tan fácil. Yamato no era de los que confiaba fácilmente y esa jugada de Mimi hizo mecha en su confianza. Además, hablaban de un niño. ¿Qué harían si estando del otro lado del mundo? Era por demás complicado y no tenía idea de cómo acabaría. Se despidió de su novia, para recoger las pertenencias que el rubio le había encomendado, pensando en todo momento en cómo reaccionaría si fuese el que estuviese viviendo ese episodio tan trascendental en su vida, con la posibilidad de no tener a su cielo al lado.


¡Reportándome por aquí! Agradecida porque estén leyendo y con daniela-licethti y Marce por sus reviews. No he podido responderlos, pero los leí y me ayudaron a continuar con esta y las historias mencionadas en los mismos. Solo pude revisar una vez, así que, espero que no se me haya perdido algo de camino.

Cuídense un montón,

Bye!