CHAPTER 11
Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
El camino hacia el apartamento de Yamato pareció tardar horas. Nunca soltó la mano de la castaña, tampoco giró para presenciar su expresión. Simplemente la guio entre la multitud y las calles de la ciudad. Ella no opuso resistencia, sabiendo que no tenía caso. El rubio había entrado en modo intransigente, las palabras no funcionarían con él, mucho menos el raciocinio. No estaba segura de qué sentía, más allá de estar trabajando en automático ante lo que se avecinaba. Sus emociones parecían estar preparándose para explotar de golpe. No era lo ideal dada la situación, pero no podía remediarlo.
El edificio donde viven los Ishida apareció en el horizonte. Subieron en el ascensor ante el silencio que temían romper hasta que estuviesen entre las cuatro paredes que esperaban por su conversación. La residencia Ishida se abrió pasó ante sus ojos. Con la mirada perdida, Mimi captó los movimientos mientras Yamato le permitía entrar. Las miradas seguían sin cruzarse, las palabras no eran pronunciadas, ni siquiera cuando la puerta se cerró detrás de ellos. La castaña lo vio adentrarse en el apartamento. Ella le siguió, tratando de aminorar los nervios que seguían subiendo con cada paso. El rubio se detuvo frente a la meseta de la cocina, apoyando sus manos sobre ella, como si fuese lo que lo mantuviese de pie. Mimi lo observaba a pocos metros, no segura de qué hacer. Al final, optó por bajar la vista, ante la oleada de emociones.
─Nunca pensé…que me odiaras. ─ Mimi levantó la mirada como un resorte hacia el joven que le daba la espalda. Sus manos se convirtieron en puños ante lo que escuchaba y lo frustrante que le resultaba. ¿Creía que era fácil para ella decidir tener un hijo y dejarlo? Le parecía increíble lo que estaba escuchando.
─ ¿De verdad crees que esa es la razón? Vaya…
─ Es lo único que se me ocurre para que quisieras lastimarme de la misma manera en la que lo hicieron mis padres. ─ la furia pasó a ser confusión en el cuerpo de la castaña. Cada palabra, clavándose en su pecho, como si intentaran asfixiarla. Pensó que no podía sentirse peor hasta que, por fin, giró hacia ella, con la mirada perdida, pero con lágrimas descendiendo libremente por sus mejillas. ─ He pasado cada momento de los últimos días, pensando en qué hice mal, qué se me pasó por alto como para que, de la noche en la mañana, la mujer que amo y por la que he dado todo, mejorado para ser digno de ella y planear un futuro juntos, decidiera que no valía la pena. ─no sabía que responderle. Los ojos le ardían ante las lágrimas que se acumulaban. ─ ¿Por qué…?
─Yo nunca…
─Y encima…quieres apartarme de mi hijo. Quieres crear la familia dividida en la que crecí y quieres que mi hijo no sepa quién soy. Y tu excusa, es una maldita beca…Si no me querías, simplemente…
─ ¿Si no te quería? ¿Crees que ha sido fácil para mí? Estoy aterrada, Yamato.
─ ¿Qué solucionó dejarme? ─ el rubio le observó directamente a los ojos. ─ ¿Cómo siendo miserables resolveremos algo de esto? ¿Cuál era el plan? ¿Abortar?
─Si piensas eso, no me conoces de nada.
─No sé que pensar después de lo que has hecho…
─Esto fue lo mejor que se me ocurrió…
─ ¡¿Y decírmelo no era la opción más fácil?! ¡Maldita sea! ─el hecho de que levantara la voz, no intimidó a la joven castaña.
─ Hubieses dejado todo, sin pensarlo dos veces. ¡¿Cómo demonios te lo iba a decir?!
─ ¡Esto es importante, Mimi! No es como si hablásemos del clima, es nuestro hijo.
─ ¡Lo dices como si no lo supiera! ─ Yamato se revolvió el pelo frustrado antes de caer de rodillas frente a la castaña. Deja salir un sonoro suspiro mientras se limpiaba las lágrimas con el antebrazo. Mimi estuvo a segundos de quebrarse ante la imagen de Yamao tan destruido y vulnerable. Sabía que lo que estaba viendo era todo lo que había contenido hasta el momento. Ella también lloró, cada noche desde que se enteró de su embarazo, lo que hacía que la situación fuese aun peor porque su bebé no tenía la culpa. Toda la situación no le permitía disfrutar del hecho que traería una vida al mundo con el hombre que amaba, pero era arrebatarle sus sueños por un mal funcionamiento del método anticonceptivo. No sabía bien cómo lo haría, pero quería que los planes de Yamato siguieran como hasta ese punto. Ante el peso de sus pensamientos, sus piernas imitaron las del rubio y fallaron ante la carga de la situación. ─ Entonces… ¿qué se supone que hiciera? Yo solo…es tu sueño. No tengo el corazón…para arrebatártelo. Te has esforzado tanto… ─ se observaron directamente a los ojos. Yamato había sido capaz de controlar las lágrimas, pero sus ojos seguían cristalinos y cansados. Se sentía dolido y traicionado por Mimi, nunca pensó que haría algo así, pero al verla derrotada, en un peor estado que él, se recordó con quien estaba lidiando: la joven más bondadosa y pura que conocerá jamás, de la cual se enamoró por esos motivos y los que le impedían sentir otra cosa que entendimiento mientras la razón volvía a él. Nunca haría algo con la intención de lastimar a alguien; en su mente, era lo mejor para todos, aunque le doliera. La vio ocultar su rostro entre sus manos en ese gesto característico que él conocía durante sus momentos de vergüenza; esta vez, era su vano intento de detener su llanto. La escena frente a él, lo despertó totalmente. Luego de unos segundos, observándola a la distancia, gateó hasta ella y sin mediar palabra, tomó sus manos para descubrir su rostro empapado en lágrimas.
─No me gusta verte llorar…─ la frase la tomó totalmente por sorpresa. Limpió las lágrimas de sus mejillas ante la atenta mirada de la joven.
─Yama…
─Está bien…
─No, no lo está, yo nunca…─ suspiró mientras apartaba la mirada por un momento. ─ No podría odiarte, ni aunque quisiera, jamás…quiero que vivas lo que viviste cuando fuiste un niño. Solo quería que tus planes no cambiaran. ─ Yamato se mantuvo en silencio, atento al relato.
─Esto es importante.
─No podré vivir con la culpa de haberte arrebatado tu sueño y sé que sentirías resentimiento en un futuro y yo… ─ entendió su punto y sabía que era una posibilidad.
─Aun así, no era la manera. ─ rehuyó su mirada.
─Lo siento…─ el silencio envolvió el lugar. Yamato solo pensaba en lo dicho por la castaña. Un bebé era algo serio y por supuesto que no se desentendería. A la vez, tenía que seguir con sus planes, si quería proveer la estabilidad que su hijo merecía, debía graduarse. La pregunta es cómo manejarían la situación del bebé hasta que terminaran los estudios y con él, al otro lado del mundo. Observó a la castaña por unos segundos. Con todo el ajetreo, lo básico no había sido preguntado.
─ ¿De cuánto estas?
─ 10 semanas. ─ el joven colocó su mano sobre el vientre de Mimi. ─ Aun no se nota tanto…─ pero él sí poda sentir el bulto en su bajo vientre. Tal vez a la vista pasase desapercibido, pero al tacto era más que evidente que estaba alli.
─ ¿Cómo…ha sido todo?
─Un poco difícil. Ocultar los síntomas de mis padres fue complicado. ─ asintió, sintiéndose culpable de que haya pasado por aquello sola y conociéndola, con miedo. Mimi tenía la tendencia de anteponer el bienestar ajeno ante el suyo. ─Yama…─ él no la dejó terminar, envolviéndola entre sus brazos.
─Solo…mantengámonos así un momento, por favor…─ La castaña no entendía del todo lo que pasaba, pero se sentía bien ante la presencia que extrañó durante su tiempo de separación, el cual, en teoría, continuaba vigente. Al menos era lo que podía intuir ante lo que acababa de pasar, por eso se derretiría en su abrazo, como si el mundo no le entregara preocupaciones que no sabía cómo manejar.
Sora no podía conciliar el sueño. Los últimos días habían sido agitados tanto en lo laboral como en lo académico. La habían aceptado para la pasantía reglamentaria, en la empresa que quería, por lo que tuvo que tomar todas sus clases en la tarde para que no interfiriera con su trabajo de medio tiempo durante tres noches a la semana y los sábados todo el día. Estaba más que agotada y, aun así, no podía dormir. En ese momento, Yamato y Mimi estaban contándole a sus padres sobre el embarazo. Decidieron que lo mejor sería que cada quien lidiara con un set de progenitores y luego tendrían la reunión familiar. Era extraño pensar que todo aquello ocurría a kilómetros de distancia. Suspiró, ante su predicamento, observando el techo hasta que su teléfono captó su atención en su mesita de noche.
"No te asustes"
Sin darle espacio a reaccionar ante el extraño comentario, su portátil se iluminó frente a ella. Se sentó en la cama con un salto mientras la luz la deslumbraba por unos segundos. Escuchó un golpe seco, justo antes de que todo volviese a la oscuridad. Confundida ante la figura frente a ella, encendió la lámpara a su lado. La figura del joven Yagami hizo que sonriera.
─ ¿Cómo lo hiciste? ─ Taichi se acercó a la joven pelirroja, uniéndose en la cama con ella, como si viviese en el lugar de manera cotidiana.
─Koushiro. Solo tengo cuatro horas, pero lo vale. ─ dijo mientras se inclinaba para darle el beso que tenía mucho tiempo esperando entregar. ─ ¿Te desperté? ─ ella negó de inmediato.
─No podía dormir.
─ ¿No te sientes cansada?
─ Más de lo que parece, pero mi cuerpo no coopera. Tal vez, estoy en un nivel tan alto de agotamiento que no sabe qué hacer. ─ Taichi hizo una mueca con los labios.
─ ¿No crees que deberías renunciar a tu trabajo de medio tiempo? Me preocupa que te sobre exijas, especialmente, estando sola. ─ comentó acariciando dulcemente su mejilla, su otra mano disponible, aferrada a la cintura de la pelirroja. ─ De verdad, es algo que me mantiene despierto en las noches.
─Me cuesta creerlo, sabiendo como duermes.
─Ese es el efecto que causas en mí. ─ la joven sonrió enternecida.
─ Estaré bien; lo prometo. ─ Taichi la observó, no muy convencido, pero sabiendo que mucho no puede hacer cuando su testaruda pelirroja. ─ ¿Tienes noticias sobre Yamato y Mimi?
─Sus padres lo tomaron…regular. Lo último que supe es que los Tachikawa iban camino a la residencia Ishida. ─ Estaba preocupada por toda la situación, especialmente, porque sus amigos no habían especificado si volvieron o volverían a ser pareja. Yamato se sentía dolido por el engaño y Mimi se sentía culpable. Se amaban, pero la situación no estaba clara en sus mentes como para dar por reanudada su relación. Tenía esperanza de que fuese un sentimiento pasajero. ─ Pudo haber sido peor.
─Espero que puedan encontrar un punto medio. Realmente se quieren. ─ el castaño asintió, siendo un poco egoísta en cuanto al hecho de estar hablando de una relación ajena cuando tiene tiempo limitado con la suya.
─ ¿Cuenta que diga que amo a mi pelirroja? ─ ella sonrió mientras le sorprendía un bostezo. ─ Parece que Morfeo ha llegado a la habitación.
─Pero…acabas de llegar…─ sonrió ante lo suave que sonó su voz. No perturbó el ambiente, le acomodó la frazada y la atrajo hacia su pecho para que sintiera su presencia envolverla.
─Duerme, amor. ─ no recibió respuesta, más allá de la respiración tranquila.
Taichi se dedicó a observarla en silencio, sonriendo ante lo angelical que la encontraba. No era lo que tenía planeado para su fugaz visita, pero con tenerla a su lado, aunque fuese de esta manera, valía la pena. Ya tendrías más encuentro, ya podrían conversar. Por ahora, se sentía agradecido de estar y amarla con la mirada. La situación entre Yamato y Mimi lo hizo reflexionar más de lo que recuerda haberlo hecho antes. Un hijo era una responsabilidad que no podía hacerse del todo a la distancia. Los gastos médicos, el cuidado una vez nacido, la atención…se preguntaba cómo podrán compaginar el futuro que tenían, lo complicada que estaba su relación y el capital que conllevaba. A pesar de que solo de pensarlo se estresaba, por supuesto que estaría en primera línea para ayudar. Eran sus amigos y si le necesitaban, estaría ahí, pues estaba seguro de que, si fuera su caso, ellos los estarían para él.
¡Back de a poco! Para los que habían preguntado, la segunda parte de 'Sora' está en edición (pueden seguir todas las actualizaciones en el IG). Muchas gracias a krimtz, brugita26, Adrit126 y Marce por los reviews en la ocasión pasada.
Brugita26: ¡Hey! En planes; espero actualizar pronto. ¡Un abrazo!
Marce: Me alegro que te esté gustando, esperando que este capítulo también sea de tu agrado.
¡Un abrazo a todos y nos leemos pronto!
