Pues es 7/7 y la tradición continua. Honestamente, no pensé que podría actualizar nada este año, pero lo logree de alguna forma. Como algunos ya saben por mi Instagram, estoy trabajando en publicar novelas de mi autoría, eso consume muchísimo tiempo, sin contar el trabajo que financia todo. Me disculpo por la tardanza, pero no me es posible actualizar como me gustaría, pero con Dios y salud, seguiré actualizando como pueda. Muchas gracias por la comprensión, espero poder seguir cumpliendo más años con ustedes por aquí y que, cuando mis novelas salgan, puedan disfrutarlos tanto como los fics. Un abrazo.
Dragon Ball Z y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Él ha sido el único hombre al que ha amado. Videl nunca pensó que sería tan fácil enamorarse de alguien antes de los androides. mucho menos pensó que lo haría en el infierno que habían creado, pero la vida es caprichosa. Le quitó a su padre, no sabe qué pasó con sus amigos, sólo sabía que estaba viva y enamorada de Son Gohan. Conocerlo fue una cuestión del azar. Se encontraba buscando un lugar "seguro" luego de la devastación del único pueblo que llegó a considerar su hogar. En medio de los escombros de la casa que decidió usar como refugio, lo encontró herido, tratando de curar sus heridas sin mucho éxito, bajo la premisa de su único brazo.
Al principio, se puso en guardia, pero su humanidad salió a flote al ver a otro ser humano desvalido frente a ella. El joven era enorme en cuanto a músculos, pero con las heridas que tenía, veía a un hombre frágil, casi agonizante frente a ella. Al principio fue con cautela, pero mientras cuidaba de él, le tomó confianza. Ya fuese por lo solitario que era el mundo, gracias a la devastación o el simple hecho de que Gohan era la persona más noble dentro de la brutalidad. Él batallaba contra los androides, perdió el brazo gracias a ellos y, aun así, Videl no recordaba haber conocido a un hombre más noble y dulce que el que le acompañaba en el terror del presente. Se volvieron compañeros de supervivencia, luego en amigos y finalmente, para su sorpresa, en amantes.
No sabía exactamente que propició ese encuentro que desató el fuego. La confianza estaba, el cariño también, pero ella no se consideraba una persona capaz de amar. Era muy desconfiada para algo como eso. Por eso, no entendió por qué se dejó besar, por qué se dejó acariciar, por qué dejó que un hombre la conociera de esa manera, pero lo disfrutó. Más aún porque Gohan le hizo sentir hermosa, amada, importante…pero se negaba a creer que era amor. En el mundo en el que vivían, no había espacio para aquello. Videl se convenció de que solo era una forma de liberar estrés, un proceso natural entre un hombre y mujer, la necesidad biológica de intimar. Al principio, funcionó. Pero el tiempo no le permitió mantener la fachada.
Las cosas simples, los besos furtivos, las risas, los abrazos, el acto que identificaba con amor, eran imposibles de negar lo obvio. ¿Cómo podría explicar la paz que le embargaba al estar en sus brazos? ¿Cómo explicar la plenitud de saberse una con él? Gohan era la única persona a su lado, el que le daba esperanzas de que, tal vez, el futuro tenía oportunidad. Ella no quería hacerlo oficial, pero el joven Son sí. Se sinceró, sin reparos. Era la primera vez que alguien le decía "Te amo". Fue un punto de inflexión donde ninguno quería romper el silencio con palabras, Gohan decidió que quería romperlo con besos y ella se dejó hacer. Se convirtieron en pareja oficial, para sorpresa de Videl.
Gohan siguió entrenando, junto a su discípulo Trunks, con quien entrenaba cotidianamente para ser la esperanza del mundo distópico que habitaban. Días antes de que se enfrascaran en su nuevo intento en contra de los androides, Videl tuvo una epifanía en cuanto a su ciclo menstrual, o, mejor dicho, en la ausencia del mismo. No quería pensar en la posibilidad que rondaba el ambiente. No en este mundo, no en este momento, no cuando la realidad de perderlo era tan cercana. Ella no era material de madre, mucho menos en una situación donde el mundo era el peor lugar por los momentos. Aun así, parte de ella, sentía emoción al ser ella quien le diera un hijo al hombre que amaba.
Exteriorizar su sospecha a Gohan fue surrealista, especialmente porque estalló en alegría. No pensó que lo tomaría tan bien como lo hizo ante la posibilidad de ser padre y nunca conocer a su hijo. Sin esperar, la dirigió a las ruinas de Capsule Corp, donde la madre de Trunks confirmó sus sospechas. No recordaba un momento más emocional que aquel mientras navegaba entre las aguas del miedo, la alegría y la incertidumbre. Traería una vida al mundo, era un acontecimiento importante. Justo por eso, Gohan la llevó a la montaña Paoz, con su madre, para que, en su ausencia, pudiera tener el soporte que no podía brindarle ante su obligación con la pelea. Dos mujeres de temperamento fuerte no se llevaron bien de inmediato. En cierto punto, durante los primeros días de convivencia con Gohan de mediador, pensó que se odiarían por siempre. Pero cuando habló de manera más profunda con Chi-Chi y conoció su historia, supo que eran muy parecidas y enfrentaban el mismo dilema de saber que Gohan tal vez no volvería. Ella había perdido a su amado y Videl sentía que pronto sería su destino.
Cuando Gohan partió a la batalla una vez más, su vientre apenas era visible. No quería que su rostro lleno de desesperación fuese lo último que Gohan viera, pero al ver el miedo en sus ojos, fue más que evidente que él tampoco quería que fuese un adiós. Lamentablemente, lo fue. Tres meses después, Trunks aparecería en la residencia Son. Ella lo presentía, lo sintió en todo su ser, noches atrás cuando comenzó a llorar de la nada al sentir una opresión en el pecho. Sabía que se había ido y su luto había iniciado desde entonces, pero Videl sabía que no podía rendirse. Su pequeño nacería en unas pocas semanas y ella no podía dejarse vencer. Su bebé era lo último que le quedaba de Gohan y no lo decepcionaría. No conocía su rostro, pero le amaba y lo protegería con su vida.
Son Pan nació en una tarde de octubre mientras el sol se ocultaba. Fue recibida en casa, con su abuela Chi-Chi y Bulma, quien le asistió en el parto. Cuando vio los ojos de su primogénita, se derrumbó ante la imagen del personaje que se los heredó. La vida era injusta, odiosa e impredecible. Gohan hubiese sido el mejor de los padres, incluso cuando apenas el embarazo estaba iniciando, amó a Pan y se fue al campo de batalla, con la esperanza de asegurar un futuro para ella. Murió tratando de crear un mundo mejor para ellas. Esa era la razón por la que Videl estaba decidida a darle una excelente vida a Pan, dentro de lo que cabe. Ese pedacito de amor que crearon juntos, sería feliz. Y se prometió ser la mejor madre de todas.
Mes tras mes, se dedicó a su hija. Aprendiendo de ella, creciendo con ella, entendiéndola lo mejor que podía para que fuera la bebé más feliz del mundo. Ver la sonrisa inocente en el rostro de su bebé, valía cualquier sacrificio. Aun así, no podía evitar las noches y el dolor que le embargaba no tener a Gohan a su lado. Ver a Pan crecer, sin que él pudiese presenciarlo, le afectaba y ningún tipo de nivel de aceptación, podría reemplazar al hombre que amó y amará hasta el final de sus días. Esa noche, lo sintió nuevamente, el presentimiento, pero al inverso. Sintió plenitud, paz y un sentimiento de que todo estaría bien. Disfrutó la sensación mientras observaba la figura de su hija de ocho meses a unos metros de ella. Al día siguiente, se levantó temprano, como de costumbre. Lo extraño fue que Pan lo hiciera con ella. La bebé solía dormir hasta media mañana, pero ese día, se despertó antes del amanecer. La joven no tuvo de otra que tomarla en brazos y llevarla a sus actividades matutinas al aire libre. Pan estaba más entusiasta de lo normal, como si percibiera algo en el ambiente que ella no. Aun así, amaba su felicidad y por supuesto que se unió a la gracia.
–¿Videl? – la voz que inundó el rocío de la mañana la paralizó de inmediato. Aferrándose a Pan, temiendo que sea un sueño o una ilusión cruel, giró hacia la figura que se suponía ya no estaba entre los vivos. Se quedó sin habla.
–¿Como? Tu… – sonríe con todos los dientes.
–Trunks los derrotó. – respondió simplemente. –Y revivió a todos los asesinados por ellos.
–Tu brazo…
–Viene como parte del paquete, supongo. - su atención viajó hacia Pan, quien desde que lo vio, se mantuvo observándolo. –Es…
–Pan. –Gohan se acercó con cautela, como si temiera asustarlo. Gohan extendió sus brazos hacia la niña quien, para sorpresa de ambos, se inclinó hacia él, en un intento claro de contacto. La tomó en brazos y por un momento, Videl olvidó cómo respirar ante la emoción que le llenaba. Gohan sostenía a la bebé contra su pecho mientras lloraba, feliz de poder conocer a su hija. Observó a Videl, acomodando a Pan con un brazo, extendiéndole el otro a ella. No lo dudó, se dejó envolver y se permitió besarlo como tanto quiso hacer desde la última vez que se fue.
–No me volveré a ir, lo prometo. Estaré con ustedes de ahora en adelante. – Videl vio la convicción en sus palabras. Abrazó a las dos personas más importantes de su vida, agradecida del futuro que les esperaba. Todo gracias al extraño malherido que le recordó su parte humana. El hombre al que ama y que le amaba más de lo que podría imaginar.
Esto no va directamente relacionado con la linea temporal, pero la idea rondaba mi cabeza por un tiempo y esta es la historia perfecta para compartirlo. Espero que les haya gustado. Gracias a Gust y iNotPiero por los reviews. Espero que no se me haya escapado algo.
Cuidense!
Bye!
