Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
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Sentía que el aire abandonaba sus pulmones; una sensación asfixiante se instaló en su pecho. No podía ser cierto; no podía creer lo que escuchaba.
─ ¿Sora? ─ escuchó como Tai la llamaba. Hace unos minutos que le había contado sobre su reciente noviazgo y ella no había emitido una palabra desde entonces ─ ¿Qué te pasa?
─ Nada…es sólo que…me has tomado por sorpresa ─ dijo ella regalándole una forzada y falsa sonrisa, que al parecer, logró engañarlos ya que la nueva pareja le devolvió el gesto ─ Realmente…no me lo esperaba. Felicidades…
─ Gracias, Sora; me alegra que aceptes nuestra relación; sé lo importante que es tu opinión para Taichi ─dijo Akino. Se acercó al chico y le plantó un beso en los labios. Sora sintió unas ganas de llorar inmensas, pero tenía que ser fuerte; no se iba a derrumbar, por lo menos no frente a él.
─ Yo…me tengo que ir. Se me había olvidado que prometí ayudar a mi mamá con algunas cosas…nos vemos mañana ─ y sin esperar respuesta alguna de la pareja, pasó a su lado y comenzó a caminar tranquilamente, tratando de no dar indicios de lo destrozada que estaba por dentro.
En el preciso momento en que atravesó las puertas de la escuela, las lagrimas comenzaron a descender por sus mejillas. Se sentía tan estúpida. ¿Cómo pudo llegar a pensar que tenía alguna oportunidad con Tai? Luego de un tiempo caminando, no pudo aguantar los sollozos que escapaban sin piedad de sus labios. Se detuvo en un parque y sacó su teléfono. Sus manos temblaban por los nervios y su vista estaba borrosa por las lágrimas, por lo que fue prácticamente un milagro de que pudiera marcar el número que buscaba.
─ Hola, has llamado a Mimi; ahora no puedo atenderte, deja tu mensaje y te devolveré, Peace and love ─ Sora suspiró angustiada. ¿Dónde estaba Mimi cuando la necesitaba?
─ M-Mimi ─ habló quebradizamente; el llanto no la dejaba ni siquiera articular. Respiró profundo un par de veces y se tranquilizó por unos instantes ─ Soy Sora…por favor, te necesito amiga ─ cortó la llamada y siguió caminando hacia su hogar. Solo quería llegar y encerrarse en su cuarto a llorar y gritar todo que sentía; la tristeza la estaba consumiendo.
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Había sido un día liberador. ¿Quién hubiera pensado que faltar a clases le haría tanto bien? Tk subía las escaleras de su edificio tranquilamente. Le había pedido de favor a su madre que lo dejara faltar a la escuela, alegando que se sentía algo asfixiado por todas las exigencias de sus estudios y que si no quería que su pequeño hijo terminara loco, debía dejarlo descansar. Su madre, no muy convencida, aceptó, no por las razones estúpidas que su hijo le había explicado, sino porque Tk era un gran estudiante y si necesitaba un día sabático; ella podría dárselo. El rubio había salido desde muy temprano. Había ido al parque, salió a comer, a jugar videojuegos, incluso había ido a jugar algo de basketball con unos chicos del vecindario. Después de un día tan relajante como ese, ya era momento de volver a casa. Llegó a su piso y de inmediato, vio una silueta sentada en la entrada de su apartamento. Se acercó más y reconoció a la persona: Hikari.
La menor de las Yagami se encontraba sentada en la puerta de los Takaishi, totalmente dormida. Aun usaba el uniforme de la escuela y tenia las rodillas flexionadas, al parecer, para poder encajar perfectamente entre los soportes de la puerta. Takeru la miró extrañado. Eran casi las 6 de la tarde y la escuela acababa a las 3. ¿Llevaba tres horas esperándolo? Porque obviamente había venido directamente desde la escuela. El chico se agachó a su altura; en momentos como ese era que caía en cuenta de que Hikari era en realidad hermana de Taichi.
─ Hikari… ─ comenzó a moverla delicadamente ─ Oye…despierta ─ la chica se removió un poco, pero no despertó. Takeru frunció el ceño. ¿Cómo podía dormir tan tranquilamente en un pasillo? La zarandeó aun más fuerte. Hikari entreabrió los ojos y cuando reconoció al chico frente a ella, se incorporó rápidamente.
─ ¡Tk! ¡Por fin llegaste! ─ La chica se abalanzó sobre él y lo abrazó. Cuando llegó a la residencia Takaishi y nadie le atendió, comenzó a preocuparse; ni siquiera Yamato sabia del rubio menor ─ pensé que te había pasado algo ─ El rubio sonrió. Era típico de ella en preocuparse por las pequeñas cosas. Estuvo todo el día pensando en lo acontecido en el digimundo. Él quería a Hikari, pero si ella era feliz con otra persona, él debía apoyarla. No sabía por qué Kari no se lo había contado; ella y él eran muy unidos y se lo contaban todo, pero si Kari no se lo había comentado, sus razones debía tener, así que debía dejar su actitud infantil con ella.
─ No pasó nada; tenía unos asuntos que resolver, Kari ─ la chica lo miró extrañada. ¿Ya le decía Kari otra vez? Estaba empezando a pensar que el chico era bipolar.
─ ¿Ya me hablas? ¿No estás enojado conmigo? ─ el chico negó.
─ No…yo…quería pedirte perdón. Me desquité contigo sin razón.
─ ¿Se puede saber la razón?
─ No tiene importancia…lo importante es que, si tú me perdonas, ya todo volverá a la normalidad, ¿Qué dices? ─ la chica lo miró divertida.
─ No lo sé… ¿Por qué debería? ─ el chico simplemente le siguió el juego.
─ Porque es imposible estar enojada con un galanazo como yo ─ dijo sonriéndole pícaramente. Ella solo rió.
─ Eres un tonto ─ el chico estuvo de acuerdo. Luego de eso, Tk la invitó a pasar, pero ella se negó; había perdido la mitad de la tarde esperándolo y ahora tenía muchas cosas que hacer, por lo que, se despidió del chico y se marchó a su hogar. Cuando llegó a su residencia, saludó a sus padres, se encerró en su habitación y se dejó caer en la cama. Sentía que se había quitado un gran peso de encima. Bien, ya estaba en paz con uno, faltaba una persona más.
─ Ahí voy, Yolei Inoue…
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─ ¡Sora, ya llegué! ─ no obtuvo respuesta. Miró el reloj; ya era tarde. Su hija no era de las de llegar tarde sin avisar, por lo que, su instinto maternal se encendió ─ ¿Sora? ─ no obtuvo respuesta. Cuando estuvo a punto de marcar al celular de su hija, escuchó un sollozo; provenía de la habitación de Sora. Aunque respiró aliviada, no pudo dejar de preocuparse. Al parecer, su hija estaba llorando, cosa muy rara en ella. Dejó el teléfono de lado, caminó hasta la puerta de la habitación de Sora y tocó levemente ─ Hija, ¿estás bien? ─ no recibió respuesta. Toshiko abrió la puerta levemente y vio a la adolescente arropada de pies a cabeza en su cama, temblando levemente debajo de las sabanas. Sin dudarlo, se acercó a ella, se sentó en la cama y comenzó a acariciar la espalda de su única hija ─ Cariño, ¿Qué te pasa? ─ la joven siguió sollozando por unos instantes, inmóvil… ─ Sabes que puedes contarme lo que sea ─ La chica lo dudó por unos instantes, pero terminó saliendo de las sabanas y sentándose en la cama al lado de su madre. Toshiko miró la apariencia de su hija; tenía los ojos rojos, su rostro estaba adornado por los rastros de lagrimas y su cabello estaba realmente desordenado ─ Cuéntame que pasó ─ y así, Sora le contó todo. La relación con su madre había mejorado a tal punto, que ya confiaba en ella para contarles cada uno de sus problemas.
─ Y eso…fue lo que pasó ─ terminó de contar. Toshiko la miró comprensivamente.
─ Mi vida…no eres la primera ni serás la ultima con un corazón roto ─ comenzó a decir ─ Todo pasa por una razón y esto, no es la excepción.
─ ¿Y cuál es la razón de esto? ─ preguntó.
─ No lo sé, pero con el tiempo lo averiguarás ─ Sora le dedicó una pequeña sonrisa. Amaba la nueva relación que tenia con su madre ─ ¿Ya te sientes mejor?
─ No mucho, pero gracias ─ le respondió. Toshiko sonrió.
─ En ese caso, iré a prepararte tu platillo favorito para cenar, ¿te parece? ─ la chica asintió. Su madre salió de la habitación.
La charla con su madre la había ayudado algo, pero no lo suficiente. Aun sentía el corazón destrozado en miles de pedacitos. Solo un pensamiento rondaba su cabeza. ¿Cómo iba a hacer para verlo todos los días con ella? Dos palabras: Infinita Tortura.
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¡Que día tan largo! A parte de que estuvo incomunicada sin su celular, tuvo que pasar todo el día evitando a cierto rubio. ¿Por qué tuvo que volver a besarla? Como si no tuviera suficiente con el enredo que tenia después de esa noche en el campamento, ahora, no contento con mirarla de una manera que le ponía la piel de gallina, la besaba como si no hubiera un mañana. Ya no sabía qué hacer, pero estaba seguro de una cosa: su situación era patética; no podía esconderse de él. Primero, estaba en casi todas sus clases y segundo, pertenecían al mismo grupo de amigos; no tenia escapatoria. Pero había un detalle que no sabía y le aterraba averiguar: ¿Qué sentía Yamato por ella? Y más importante aún, ¿Qué sentía ella por Yamato? Antes del campamento, podría haber respondido sin titubear y decir que la relación entre ella y el era de amienemigos, mas enemigos que amigos, pero ahora no estaba segura. Cada vez que él la miraba, un extraño escalofrío recorría todo su ser y cuando la besada, oh Dios, cuando la besaba, era inexplicable lo que sentía, pero… ¿y él? ¿Qué sentía? ¿Solo jugaba con ella o le pasaba lo mismo? Era un misterio.
─ ¡Mimi, que bueno que has llegado a casa! ─ Su madre la sacó de su ensoñación. Estaba tan metida en sus pensamientos que no se percató de cuando había llegado a su casa y mucho menos cuando sacó sus llaves y abrió la puerta de su hogar ─ ¿Cómo te fue hoy en la escuela?
─ Muy bien ─ no le diría que le fue de la patada, le montaría todo un interrogatorio y no estaba de humor para eso. Fue a su habitación, dejó sus cosas tiradas en su cama, para luego tomar una toalla y entrar al baño a ducharse. Luego de la ducha, se vistió y salió a cenar con sus padres. No estaba atenta a lo que le decían; aun seguía pensando en su problemática con Yamato. Luego de terminar la cena fue a su habitación y encendió su celular. Actualizaciones de aplicaciones, notificaciones de facebook… ¿un mensaje de voz? ¿De Sora? Mimi escuchó atentamente el mensaje y se preocupó. Sora no lloraba por cualquier estupidez; algo serio debió haber pasado. Miró el reloj; eran casi las 8 de la noche; aún era temprano, además, Sora vivía unos pisos arriba. Tomó su abrigo, se puso los zapatos y tomó su celular; no le pasaba dos veces ─ Vuelvo en un rato, voy a casa de Sora.
─ Muy bien, querida ─ escuchó como respondió su madre.
En cuestión de dos minutos ya estaba frente a la puerta de los Takenouchi. Tocó el timbre y pronto fue recibida por Toshiko Takenouchi.
─ Buenas noches, Mimi, ¿Cómo has estado?
─ Muy bien, gracias… ¿Se encuentra Sora? ─ la mujer la miró algo contrariada.
─ Veras Mimi…Sora no está de muy bien ánimo.
─ Lo sé; por eso estoy aquí ─respondió sonriente.
─ En ese caso, pasa; está en su habitación ─ Mimi sonrió agradecida, entró al hogar de los Takenouchi y se dirigió a una habitación que ella conocía muy bien.
─ ¿Sora? ─ dijo mientras abría la puerta.
─ ¡Mimi! ─ exclamó Sora en el momento que la vio. Se levantó de la cama y abrazó a su amiga fuertemente. La había necesitado tanto, lo que le recordaba…
─ ¡Auch! ¿Por qué el golpe? ─ se quejó la castaña por el pequeño zape que le dio la pelirroja en la frente.
─ ¡Tengo toda la tarde tratando de localizarte! ─ respondió molesta.
─ Lo siento; me había olvidado mi celular en casa ─ Mimi observó a su mejor amiga detenidamente; se veía mal ─ Lo importante es que estoy aquí ─ dijo sentándose en el borde de la cama de la pelirroja ─ Dime que ha pasado ─ el semblante de Sora se apaciguó un poco.
─ Yo…iba a declararme hoy…a Tai ─ Mimi se sorprendió.
─ Y… ¿Qué pasó? ─ Sora desvió la mirada.
─ Alguien me interrumpió antes de que pudiera decir algo.
─ Eso no es un problema, Sorita. Mañana buscas otra oportunidad y se lo dices, no es el…
─ Fui interrumpida por su novia ─ Mimi abrió los ojos en shock.
─ ¿Tai tiene novia? ─ Sora simplemente asintió. ¿Cuándo había pasado eso? Miró a Sora y vio como unas rebeldes lágrimas descendían por sus mejillas. Se acercó a ella y la abrazó ─ Amiga…
─ Me sentí tan estúpida, Mimi. ¿Cómo pude pensar que se fijaría en mi? Yo no soy el tipo de chica de él ni de ningún chico porque yo…
─ ¡Whoa! Hold on ─ exclamó Mimi en inglés ─ Que estés triste no te da derecho a desvalorizarte. Sora, eres una chica hermosa y atlética. Eres inteligente, dulce, amorosa, confiable…cualquier chico seria afortunado de tenerte, ¿sí? Así que, no quiero escucharte decir eso otra vez. Estoy segura de que hay alguien que está detrás de ti ─ bromeó la castaña, esperando una exclamación de reproche o algo así por parte de su amiga, pero nada llegó, al contrario, Sora se sonrojó y Mimi lo comprendió ─ ¡Picarona! ¿Quién es? ¿Lo conozco? ─ Sora dudó si decirle o no ─ Sora, por favor, dime ─ Sora suspiró.
─ Es Jou ─ Mimi casi se cae de la cama ─ Se me declaró en el campamento.
─ ¡Sabia que algo había pasado entre ustedes dos! ─ celebró ─ ¿Qué pasó después de que se te declaró?
─ Me dijo que no esperaba nada de mí, que sabía que yo quería a Tai y que simplemente quería decírmelo y me pidió que…para cerrar ese ciclo en él…yo…─ pasaron los segundos y Sora no hablaba.
─ ¡Por Dios, mujer! ¡Termina de hablar! ─ la paciencia no era uno de los fuertes de la castaña.
─ Me dijo que lo besara…
─ Y… ─ si Sora no terminaba de hablar, le iba a dar algo.
─ Nos besamos ─ Mimi quedó sin habla.
─ ¿En serio? ─ Sora afirmó ─ ¿Y qué sentiste?
─ ¿Qué voy a sentir? Solo lo veo como un amigo, Mimi.
─ Es una lástima; ustedes dos harían una linda pareja ─ Sora se sonrojó.
─ Nos estamos desviando del tema; aquí estábamos hablando de Tai y su novia ─ dijo rápidamente tratando de cambiar el tema ─ No sé cómo voy a poder soportar verlos juntos ─ dijo mientras escondía su rostro entre sus manos.
─ Vas a poder, Sora. No eres ninguna cobarde; tu enfrentas tus problemas y los vences. Así eres ─ golpeó juguetonamente el hombro de su amiga ─ al principio, será difícil, pero con el tiempo, todo mejorara ─ Sora meditó las palabras de su amiga y sonrió. Mimi tenía razón.
─ ¿Qué haría yo sin ti, amiga? ─ Mimi sonrió.
─ Muchas cosas, pero por ahora, diremos que nada.
Ambas amigas rieron. Eran muy afortunadas de tenerse una a la otra, en las buenas y las malas.
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Revisaba su facebook distraídamente. Estaba pensando en todo el embrollo que había causado por adelantarse a los acontecimientos. No sabía cómo hablaría con Hikari. Honestamente, la había tratado horrible y comprendería si la chica no la quería ver ni en pintura, pero tenía una excusa; el amor vuelve tontos a muchos y ella estaba en ese grupo. Siguió revisando su página de inicio; tal vez algún chisme la distraía un rato.
Taichi Yagami tiene una relación con Akino Marimoto.
Los ojos de la chica se abrieron como platos. ¿Tai en una relación con esa…insufrible? Este tema debía ser tema de conversación en la mañana.
Siguió revisando, pero no encontró nada de interés. Suspiró desganada. Buscó en el chat a ver si encontraba alguien con quien charlar y como si fueran azares del destino, solo había una persona conectada: Ken Ichijouji.
Yolei Inoue
Hola =)
Ken Ichijouji
Hola
Yolei Inoue
Yo… quería disculparme por haber sido tan infantil contigo; no era mi intención.
Ken Ichijouji
…..
No es nada, acepto tus disculpas, pero…
¿Ya te disculpaste con Kari?
Yolei Inoue
Uno a la vez, por favor =/
Ken Ichijouji
Jajajajajaja
Yolei Inoue
Entonces, ¿me perdonas?
Ken Ichijouji
Si
Yolei Inoue
BINGO =D
Los chicos siguieron charlando de cosas triviales, sin mencionar varias dudas que los aquejaban. Ken quería preguntarle qué pasaba entre Izzy y ella, pero no se sentía con el derecho para hacerlo, así que lo dejó pasar…por ahora. Encontraríauna forma de saber.
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Como era habitual en él, estaba en la escuela desde muy temprano. Le gustaba llegar y encerrarse en el laboratorio de computación; era su manera de prepararse para lo que podría acontecer en el día. Encendió su portátil y comenzó a revisar su facebook. No buscaba nada en específico; solo miraba publicación por publicación algo interesante.
Taichi Yagami tiene una relación con Akino Marimoto.
¿Qué? ¿A Tai no le gustaba Sora? Ere increíble como en menos de dos segundos se sentía tan…desubicado. Nunca entendería el amor.
Resignado, abrió su correo electrónico. La mayoría eran de actualizaciones de las redes sociales, memos del club de electrónica o mensajes de autoayuda de diferentes contactos…nada nuevo, pero luego, miró mas detenidamente y encontró un correo de… ¿Genai?
─ ¿Qué querrá? ─ cuando recibía un e-mail de Genai, se angustiaba automáticamente. No siempre era para dar malas noticias, pero tomando en cuenta que estaba marcado como importante…
Sin perder tiempo, lo leyó. Frunció el ceño y suspiró. Debía reunir a los muchachos e informarle la situación.
─ Aquí vamos de nuevo…
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Lo que le pasaba con Mimi no era nada normal para él. Nunca, en sus 17 años, una chica le había quitado el sueño. Se suponía que no se llevaban bien, que no la quería cerca de él, pero después de haber compartido dos apasionados e inolvidables besos con la castaña, sentía que no podía vivir mucho tiempo sin ella. ¡Ya sonaba como un estúpido protagonista de telenovela!
─ ¡Yamato! No me estas escuchando─ escuchó como Tai se quejaba a su lado. Yamato solo rodó los ojos.
─ Sí te escuché ─ dijo el rubio, restándole importancia ─ Estas saliendo con una chica para tratar de olvidarte de Sora ─ Tai lo miró indignado.
─ ¡Claro que no! ─ chilló el moreno.
─ ¿En serio? ─ le rebatió el chico irónicamente ─ ¿Cómo se apellida? ─ El moreno abrió la boca como si fuera a responder, pero la cerró de inmediato.
─ ¡Maldición! ─ masculló. Yamato solo miró divertido. Tai lo sorprendía cada día más, ¿Cómo no te sabes el apellido de la persona con la que sales?
─ Hola, Matt ─ escuchó como una voz chillona y muy conocida para él le hablaba.
─ Hola, Jun ─ listo, la había saludado; no le daría razones para entablar una conversación.
─ Te tengo una sorpresa ─ oh no…nunca, de los jamases, las sorpresas de Jun habían sido gratas para él ─ Pronto la verás y creo que te gustará; te quitará un estorbo de encima─ ¿Un estorbo de encima? ¿De qué demonios estaba hablando? Antes de que pudiera preguntarle, la chica se marchó con una sonrisa maliciosa en el rostro que le causó un escalofrío por todo el cuerpo. Tenía un muy mal presentimiento.
─ ¡Marimoto! ¡Es Marimoto! ─ escuchó como exclamó Tai a su lado, pero no le importó, ya que en ese preciso momento, divisó a la causante de sus desvelos.
Mimi venia tan hermosa como siempre. Su pelo suelto, liso hasta la mitad, para luego llegar a su fin onduladamente. Su rostro estaba levemente maquillado, por lo que, se apreciaba su belleza natural y el uniforme… ¡Dios! ¿Cómo un uniforme podría quedarle tan bien a alguien? Definitivamente…Mimi lo había flechado e inconscientemente, sonrioo como un bobo enamorado ante ese pensamiento.
Mimi levantó la vista y encontró a Yamato sonriéndole. Se extrañó sobremanera y cuando estaba a punto de salir corriendo del lugar, escuchó que la llamaban.
─ ¡Tachikawa! ─ llamó Jun, desde el medio del pasillo. Al escuchar el grito de la mayor de los Motomiya, todos se hicieron a un lado, dejando a Mimi y a ella, frente a frente, en el medio del pasillo. Mimi la miró contrariada. ¿Qué le pasaba a esta loca? ─ Ya llegó el momento.
La castaña miró a la chica aun más extrañada. ¿Momento de qué? De repente, sintió como un líquido caía sobre ella y la empapaba de pies a cabeza. Se frotó los ojos tratando de aclararse la vista y trató de comprender que era lo que había pasado. Salió un poco de su asombro y palpó el liquido que la había manchado, era… pintura verde.
Escuchaba como las personas a su alrededor se reían y se burlaban cruelmente de ella; nunca se había sentido tan avergonzada en su vida. Jun se acercó sonriente hacia ella y la miró altaneramente.
─ ¿Por qué…? Tú… ─ trató de articular en vano la castaña. Sentía como las lágrimas descendían de sus mejillas.
─ Esto es para que aprendas a no meterte con Yamato.
Mimi sintió una punzada en el pecho. ¿Acaso Yamato…estaba detrás de todo esto? Ahora todo tenía sentido; por eso le sonrió cuando llegó…se estaba burlando de ella. Mimi miró a Yamato dolida, estaba a segundos de romper en llanto. ¿Cómo pudo hacerle eso? Ella que pensaba que entre él y ella existía algo, pero se equivocó. Se sentía una tonta. No solo jugó con ella, también la convirtió en el hazmerreír de la escuela.
Por su parte, Yamato estaba horrorizado. ¿Cómo no entendió la indirecta de Jun? Debía haber anticipado que alguna de sus psicópatas fans, notaría su reciente interés en Mimi. Se sentía realmente culpable y se sintió aun peor, cuando vio como Mimi le miraba. El labio inferior de la castaña temblaba incontrolablemente y sus ojos se miraban vidriosos, lo miraba dolido…ya ahí fue que lo entendió; ella pensaba que él estaba detrás de todo. Yamato se sintió morir cuando la vio llorar.
─ ¡Cállense todos! ¡No es divertido! ─ escuchó como Tai gritaba. Lo vio llegar al lado de Mimi, quien no dejaba de mirarlo de la manera más desgarradora posible; esa mirada lo tenía paralizado. El castaño se quitó la chaqueta y cubrió a Mimi con ella, sacándola del pasillo y alejándola de todo el alboroto y las burlas que llenaban el pasillo. Mientras la sacaba de la escuela, se encontraron con Sora en la entrada, quien la miró preocupada
─ ¡Oh mi Dios! ¿Qué te pasó? ─ Mimi miró a su amiga y se abalanzó a abrazarla, llorando amargamente. La pelirroja aceptó el abrazo, sin importarle mancharse ella tembien y miró a Tai confundida.
─ La hermana de Davis le hizo una broma de mal gusto ─ dijo notablemente enojado.
─ S-Sora…vámonos de aquí, por favor ─ la pelirroja no lo pensó dos veces y, luego de decirle a Tai que cualquier cosa ella le haría saber, se marchó de la escuela con la castaña aun alterada.
Yamato la vio partir. Luego de que Tai sacara a Mimi del lugar, el rubio, furioso, buscó a Jun por todos lados y no la encontró; la muy cobarde había escapado. Se sentía increíblemente mal. ¿Cómo pudo todo salirse de control tan rápidamente? No lo sabía, pero no era una sensación muy linda ver a la chica de la que estas enamorado llorar desconsoladamente. Los ojos del rubio se abrieron en sorpresa. ¿Enamorado? ¿Él? ¿De Mimi? Suspiró derrotado. No lo podía creer…estaba enamorado de Mimi Tachikawa.
Hola! Aquí les traigo un muy interesante capitulo. Espero que hayan disfrutado de la lectura. Gracias a todos los que han dejado sus reviews y que han dado favs y follows, significa muchísimo. Please, dejen sus reviews y díganme que les gustó, que no les gustó o lo que se les ocurra acerca de la historia; los reviews siempre son bienvenidos y representan un gran incentivo a la hora de escribir el próximo capítulo. Nuevamente, muchas gracias por tomar un poquito de su tiempo y leer esta historia; no saben lo que eso significa =D. Hasta la próxima actualización, Bye!
