Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.

Hikari caminaba rápidamente hacia su casa. Ya estaba oscureciendo y tenía un muy mal presentimiento. Hacia unos cuantos minutos que había llegado a la escuela junto al escuadrón de porristas. Tk no saldría por ahora; estaba con sus amigos celebrando su triunfo sobre la otra escuela; ella también estaba invitada a la fiesta, pero tenía demasiadas cosas que hacer como para quedarse, así que se fue, y se estaba arrepintiendo de esa decisión. Estaba segura de que la seguían y, lo peor de todo, es que estaba transitando una de las calles muy poco transitadas a esa hora. Caminó rápidamente por algunos minutos hasta que sintió como alguien la jalaba y luego la empujaba bruscamente contra el muro de un callejón.

─ Hola pequeña ─ dijo un joven. Estaba ojeroso, sucio y parecía borracho ─ ¿Qué tal si nos divertimos un rato? ─ Hikari sintió el pánico recorrerla completamente. Este hombre era mucho más grande que ella y podría someterla sin problemas.

─ Por favor…no me haga nada; le daré todas mis pertenencias ─ dijo tratando de zafarse.

─ Ahh, que tierna ─ comentó de modo macabro ─ Pero yo solo quiero jugar contigo ─ Hikari tragó asustada; ya entendía lo que quería, pero no podía permitirlo, no…

─ ¡No! ─ le pegó un fuerte rodillazo en la parte más sensible del hombre. El atacante cayó de inmediato al suelo, lo que Hikari aprovechó para salir corriendo del callejón. Corría lo más rápido que podía, tratando de alejarse, pero fue en vano. Sintió como él la alcanzaba y volvía a estrellarla contra la pared, esta vez, con una navaja presionada en su cuello.

─ ¡Escúchame bien, niñita! Sera por las buenas o por las malas…tú decides─ A estas alturas, la chica ya había empezado a llorar; ¡debió haberse quedado en la escuela con Tk! El atacante comenzó a arrastrarla nuevamente al oscuro callejón. Trataba desesperadamente de zafarse; si llegaban a ese lugar oscuro donde nadie podría escucharla gritar, el desconocido lograría su cometido.

Justo cuando estaban por girar para entrar nuevamente al callejón, Hikari sintió que la soltaba y automáticamente, cayó al suelo, sin saber que había pasado. Levantó la vista y vio a su atacante en el suelo y entre ellos, un joven rubio que lucía de su edad.

─ ¡Déjala en paz, imbécil! ─ escuchó decir al rubio; tenía un acento, de seguro era extranjero ─Esas no son formas de tratar a una dama ─ el hombre se enfureció.

─ ¡¿Quién te crees que eres para interrumpirnos, pedazo de entrometido?! ─ el hombre iracundo comenzó a agitar la navaja de manera amenazante, acercándose al chico ─ ¡Te voy a dar una lección! ─ gritó abalanzándose sobre el chico.

─ ¡Cuidado! ─ gritó la chica angustiada. Lo iba a lastimar; él estaba indefenso.

El misterioso rubio sostuvo el brazo del atacante con el cual maniobraba la navaja. Forcejeó un poco con él y luego lo empujó hacia atrás. Aprovechando el desequilibrio que provocó en el atacante, le propinó un contundente golpe a un lado del cuello, dejándolo inconsciente al instante. Luego de comprobar que el hombre estaba fuera de batalla, el chico se acercó a una temblorosa Hikari y se arrodillo frente a ella.

─ ¿Estás bien? ─ preguntó notablemente preocupado. La chica solo asintió aun abrumada por todo lo que acababa de pasar ─ Llamaré a la policía ─ Hikari escuchó como el chico hablaba por el celular, seguramente, con la operadora ─ Vendrán en unos minutos ─ la chica aun no se atrevía a levantar la mirada; sentía como el chico la miraba fijamente y comenzó a sentirse nerviosa ─ ¿Hikari? ─ levantó su vista para centrar su atención en el joven que la había salvado ¿Cómo sabia su nombre? ¿La conocía? Pero más importante aún: ¿Ella lo conocía? Observó al chico mas atentamente; se le hacía extremadamente familiar y de repente, supo de quien se trataba.

─ ¿Wallace? ─ el chico sonrió.

─ Sí…Oh por Dios no sabía que eres tú. ¿De verdad estas bien?

─ Sí, gracias a ti; te lo agradezco mucho ─ dijo aferrándose a él en un abrazo; se sentía cómoda con él, al fin y al cabo, era un conocido.

Ambos jóvenes permanecieron así hasta que llegaron las autoridades. Los policías tomaron las declaraciones de ambos chicos y, luego se llevaron al atacante; al parecer, estaba más que intoxicado por el alcohol, por lo que, era muy probable que no recordara nada cuando se despertara, pero aun así, pasaría tiempo de calidad en prisión.

─ La llevaremos a casa, señorita; debemos informarles esto a sus padres ─ dijo uno de los oficiales.

─ ¿Puedo acompañarlos?─ dijo Wallace.

─ No es necesario Wallace, en serio...

─ Yes, it is… ─ respondido el chico en ingles. Hikari no tuvo más opción…


─ ¡Gol! ─ gritó el castaño.

─ ¡Taichi Yagami, deja el escándalo! ─ regañó su madre. El castaño solo bufó por lo bajo. El era fanático del soccer y fanático que se respeta celebra hasta los comerciales y su madre debería ya saber eso perfectamente.

─Pero mamá si acaban de anotar un gol…─ trató de defenderse, recibiendo una mirada asesina por parte de su madre.

─ No me importa; ¿estás en el estadio para estar vociferando como un salvaje? ─ Taichi solo frunció el seño; su madre era imposible.

Irritado por la mini-reprimenda que acababa de recibir, apagó la Tv y se dirigió a su habitación. Pensó por unos momentos en hacer la tarea, pero estaba muy cansado para hacerla, así que prefirió encender su ordenador y ver que había de nuevo en las redes sociales. Inició sesión y casi de inmediato, subió una ventana de chat.

Akino Marimoto

¿Cómo está el novio más sexy de todos?

Taichi Yagami

Muy bien. ¿Qué tal te fue en tu excursión de porristas?

Akino Marimoto

De lo mejor. ¡Nuestra escuela ganó! :D

Taichi Yagami

Me alegra escuchar eso

Akino Marimoto

Lindo, ¿tienes algo que hacer mañana en la tarde?

Taichi Yagami

Umm…tengo práctica, pero acaba a eso de las 5, ¿por qué?

Akino Marimoto

Estaba pensando en que podríamos salir juntos… ¿Qué te parece?

Taichi Yagami

Si puedes esperar hasta que salga, por mi está bien

Akino Marimoto

¡Perfecto! Me quedaré a esperarte =D. Ahora me tengo que ir; iré a hacerme un facial para que mi rostro se vea aun más perfecto para ti. Adiós

Taichi Yagami

Adiós

En el preciso instante en que vio que Akino se había desconectado suspiró aliviado. Debía admitir que era una chica muy linda y atrayente y que le gustaba un poco, pero a veces su personalidad era muy problemática y eso no le agradaba. Con el poco tiempo que tenia saliendo con ella, se había dado cuenta que le importaba mas el que dirán que cualquier otra cosa; parecía que quería mantener una pantalla perfecta a su alrededor todo el día. Decidió que no era el momento de pensar en eso. Akino le gustaba lo suficiente para seguir esa relación con ella, además, estaba convencido de que ella era la salida de todos sus problemas. Vio como otro chat subía.

Sora Takenouchi

Mimi está bien, gracias por preguntar =)

El castaño sonrió algo triste; era como si la llamara con el pensamiento.

Taichi Yagami

Me alegro y no era necesaria la ironía ¬_¬

Sora Takenouchi

¡Claro que sí! Ni siquiera preguntaste

Taichi Yagami

Sora Takenouchi

Por favor, Tai no te pongas así XD

Taichi Yagami

Sora Takenouchi

Ya Tai, basta…

Taichi Yagami

Sora Takenouchi

¡Taichi Yagami, ya basta!

Tai solo reía divertido; le encantaba hacerla rabiar ; solo él podría lograr eso.

Taichi Yagami

Está bien, Sora. No te enojes =3

Sora Takenouchi

Taichi Yagami

¿Ves? Te gusta la carita xD

Sora Takenouchi

Estúpido Tai

Taichi Yagami

Jajajajajaja…En fin, hablemos de Mimi

Sora Takenouchi

Bueno, pasamos el día en su casa tratando de que se distrajera de todo lo que paso y lo logré :D, pero aun así, está preocupada de ir a la escuela mañana =/

Taichi Yagami

¡Que no se preocupe! Si alguien intenta molestarlas, se las verá con nosotros, ¿de acuerdo?

Sora Takenouchi

De acuerdo

Taichi Yagami

Oye, ahora que lo pienso…

Sora Takenouchi

¿Tú piensas? ._.

Taichi Yagami

-_- Muy graciosa…

Sora Takenouchi

Jajajajaja…Era en broma. ¿En qué pensabas?

Taichi Yagami

En que ya es muy tarde y Hikari no ha llegado

Sora Takenouchi

Tal vez está en la casa de una de sus amigas

Taichi Yagami

No creo…Estaba de porrista en el partido de Tk y ya Akino me habló y no me mencionó a Hikari

Sora Takenouchi

Ummm…eso es raro…

─ ¡Taichi! ─ escuchó que su madre lo llamaba. Por Dios, ¿Qué había hecho ahora?

Taichi Yagami

Mi mamá me está llamando; hablamos luego.

Sora Takenouchi

Ok…suerte

Tai se desconectó. Hablar con Sora era tan fácil y ameno, pero con Akino no. Escuchó que su madre lo volvió a llamar. Por su bienestar, era mejor que saliera a ver que necesitaba.

─ Mamá, ¿qué es lo que…? ─ calló al ver a su madre abrazando protectoramente a una muy pálida Hikari. También divisó a un joven rubio que creía haber visto antes y a un oficial de policía─ ¿Qué ocurre?

─ Un hombre intentó agredir a la señorita aquí presente ─ la expresión de Tai pasó a ser una de extremo pánico y luego en ira al pensar que un malviviente quiso lastimar a su hermana ─ Afortunadamente, este chico llegó a tiempo y pudo inmovilizar al sujeto en cuestión, y así, salvarla ─ Tai miró en dirección al rubio y asintió levemente. El oficial le explicó algunas cosas a la señora Yagami, para luego, irse.

─ ¡Oh Dios mío, Hikari! ─ exclamó Yuuko totalmente escandalizada mientras abrazaba a su hija menor ─ ¿De verdad te encuentras bien?

─ Estoy bien; solo tengo algunos raspones y moretones; nada grave ─ trató de tranquilizarla. Taichi volteó a ver al rubio parado a un lado de su hermana observando toda la escena en silencio.

─ Oye…─ dijo llamando la atención del chico ─ Muchas gracias…

─ Wallace ─ completó Hikari ─ él es un niño elegido de Estados Unidos; te hable de él tiempo atrás…Ahora que lo pienso, ¿Qué haces aquí, Wallace?

─ Gennai me dijo que necesitarían ayuda pronto, por lo que, me he mudado por una temporada aquí ─ explicó con su acento muy marcado ─ Es más, estoy viviendo en este mismo edificio…tres pisos más arriba.

Hikari se fijó en su joven amigo quien sonreía feliz. Había crecido bastante bien. El aire inocente que tenía su rostro la última vez que lo vio, se había transformado en un aire varonil, que la tenía en trance en esos momentos, ¿y qué hablar del cuerpo?; se notaba de lejos que hacia alguna clase de ejercicio o practicaba algún deporte; el chico se había transformado en un joven extremadamente guapo…

─ Muchas gracias, jovencito, de verdad, si no hubieras llegado quien sabe qué cosa le hubiera pasado a mi hija ─ volvió a agradecer la matriarca de los Yagami.

─ No fue nada, señora ─ comentó el chico a decir ─ Yo haría cualquier cosa por Hikari ─ besó la mano de la castaña, sonrojándola al instante. Taichi no vio con buenos ojos ese gesto, ¿acaso estaba coqueteando en sus narices con su hermanita? ¿Acaso quería morir? ─ Ya debo retirarme, mañana empiezo la escuela y debo terminar de organizar mi apartamento.

─ ¿A cuál iras? ─ preguntó Hikari realmente interesada en saber.

─ No me sé el nombre, pero sé que el uniforme tiene una chaqueta verde.

─ Espera…─ dijo Tai. Entró rápidamente a su habitación y trajo una chaqueta consigo ─ ¿Se parece a esta?

─ ¡Yes! Esa es la chaqueta

─ Al parecer, estamos en la misma secundaria ─ comentó Taichi.

─ Es bueno saberlo─ el rubio dirigió su atención nuevamente a la castaña ─ ¿puedo pasar a recoger a Hikari mañana, señora? Me gustaría llegar con alguien conocido a la escuela─ preguntó educadamente.

─ No sé si Hikari deba ir a la escuela mañana después de todo lo que paso, ella debería…

─ No mamá ─ interrumpió ─ estoy bien y no es bueno para mí perder más clases; ya hoy las perdí por el evento de porristas ─ Yuuko pareció pensarlo.

─ Si crees que estarás bien…─ Hikari sonrió

─ Gracias mamá ─ respondió girando para ver a su hermano, pidiéndole permiso con la mirada; el castaño solo asintió ─ Pues decidido está… ─ Wallace dibujó una gran sonrisa en su rostro.

─ Vendré por ti a las 7: 30 ─ El chico besó nuevamente la mano de la chica, ante la atentas mirada de Tai y Yuuko ─ Mu buenas noches ─ hizo una pequeña reverencia y salió de la casa.

Hikari podía escuchar los murmullos incoherentes de su hermano y los chillidos de emoción de su madre que vociferaba a los cuatro vientos el hecho de que se había conseguido un pretendiente en semejante situación, pero no eran su prioridad en estos momentos; su prioridad eran aquellos sonrojos que trataba desesperadamente de desaparecer de sus mejillas.


Caminaba feliz hacia su casa. Le encantaba ganar ¿a quién no? Pero le encantaba ganar cuando era una ganancia por esfuerzo y él y todos sus compañeros de equipo podrían dar testimonio del gran esfuerzo que tuvieron que hacer para ganar ese partido. Había llegado a su edificio después de una muy merecida celebración y se encontraba en el elevador, esperando llegar a su piso. Eran casi las diez de la noche y estaba casi seguro de que su madre se enojaría con él. No valdría explicación; era noche de escuela y llegaba a altas horas de la noche: era hombre muerto. La puerta del elevador se abrió. El chico caminó por el pasillo hasta llegar a la puerta de su hogar, introdujo las llaves y entró sigilosamente.

─ ¡Ya llegué! ─ gritó al ver que su madre no estaba a la lista. Casi de inmediato sintió unos pasos apresurados hacia él y vio a su madre mirarlo con una expresión de alivio, la cual, cambio de inmediato al ver que se encontraba bien y en una pieza.

─ ¡¿Estas son horas de llegar, jovencito?! ─ preguntó notablemente furiosa.

─ Lo que paso es que…

─ No quiero escucharlo; hablaremos en la mañana ─ dijo mientras masajeaba sus sienes tratando de calmarse ─ Tenemos una huésped que ha estado esperando mucho por ti; es mas ya está en pijamas; se iba a dormir sin verte ─ la curiosidad del chico se elevó al instante camino hasta la sala y vio a una chica rubia de su edad. Su pelo se encontraba recogido en una cola de caballo y como su madre le había dicho, vestía una pijama, sus grandes y azules ojos lo miraban felices.

─ ¡Catherine! ─ exclamó el chico feliz. Soltó su mochila y demás pertenencias y corrió hasta la chica, a quien envolvió en un fuerte abrazo.

─ ¿Te sorprendí? ─ preguntó la chica cuando se separaron del abrazo

─ ¡Claro que lo hiciste! ─ respondió el chico entusiasmado ─ ¿Viniste de visita?

─ No, vengo a quedarme una temporada; Gennai dijo que necesitarían ayuda pronto y aquí estoy ─ respondió.

─ ¿Y te quedaras aquí?

─ Sí; nuestras madres hablaron y decidieron que era más seguro para mí vivir con ustedes que vivir sola en un apartamento ─ Takeru sonrió a más no poder.

En uno de sus viajes vacacionales a Francia, su madre y la de Catherine se volvieron muy buenas amigas, por lo que, no le extrañaba lo que su amiga le había dicho.

─ No quiero arruinarles la fiesta, pero ambos tienen clases mañana; es hora de que vayan a dormir.

─ Pero mamá, apenas llegué…

─ Yo no tengo la culpa de ello ─ respondió simplemente ─ Buenas noches. Tk vio a su madre desaparecer en el pasillo, luego se acercó a Catherine y le susurró al oído.

─ Iré a darme una ducha; en cuanto salga me escabullo a tu habitación, ¿bien? ─ la chica solo asintió.

Tk salió disparado hacia el baño para tomar una rápida ducha. Cuanto terminó se vistió con su atuendo habitual de dormir, una franela y pantalones holgados y se escabulló en la habitación de su nueva invitada.

─ Pensé que ya no vendrías ─ susurró ella cuando lo vio a un lado de su cama.

─ Debía esperar a que mamá se durmiera ─ susurro sentándose en la cama ─ El punto es que estoy aquí, así que, cuéntame: ¿Qué hay de nuevo en tu vida?

─ No mucho desde la última vez que hablamos, creo que fue hace… ¿una semana? ─ El chico asintió. Desde que se conocieron años atrás, se habían mantenido en contacto; desarrollaron una muy cercana amistad, viéndose cada vez que el menor de los Takaishi iba de vacaciones a Francia, es más, en uno de esos viajes fue donde las madres de los chicos habían forjado una amistad que los benefició en gran manera. Tk la adoraba, es más, creía que le gustaba, pero no sabía si al mismo nivel que Hikari. Los dos rubios charlaron de cosas triviales hasta que Catherine vio la hora.

─ Deberíamos dormir; mañana tenemos clases

─ ¿Estas en mi secundaria?

─ Estoy en tu secundaria ─ El chico asintió contento.

─ Muy bien; buenas noches Catherine

─ Buenas noches, Takeru ─ el rubio se acercó al rostro de la chica para plantarle un beso en la mejilla, pero Catherine fue más astuta; giró la cabeza en el momento justo, uniendo sus labios con los de él. Tk se sorprendió, pero no negó el beso, se unió a él fervientemente. La sensación de besar a la joven francesa no era nada desagradable, al contrario, le encantaba.

─ Cathy…

─ Hemos hablado varias veces sobre esto ─ susurró la chica aun muy cerca del chico ─ Siempre dices que por la distancia no funcionaria…estoy aquí contigo

─ ¿Pero por cuánto tiempo?

─ No me importa el futuro, me importa el ahora, Takeru… y ahora…estoy aquí ─ Takeru lo pensó por unos instantes. Realmente se sentía atraído por Catherine y podía decir que sentía algún tipo de enamoramiento por ella, pero… ¿y Hikari? ¿Qué pasaría con Hikari? Bueno…nada; era su mejor amiga y no creía que algún día eso cambiara. Takeru se acercó nuevamente a la rubia y besó sus labios tiernamente. La chica lo miró esperanzado.

─ No perdemos nada con intentar… ─ Catherine se abalanzó sobre Tk y él le devolvió el abrazo cariñosamente.


Su reloj despertador marcaba la 6:30 a.m. ¿Qué diantres hacia ella despierta a las 6:30 a.m.? Desganada, se levantó de su cama y se adentró al baño para darse una ducha. Mientras se duchaba, pensaba en lo que le traería este nuevo día: dolores de cabeza. Primero, debía ir a la escuela a enfrentar a los miles y miles de estudiantes que se burlarían de ella, gracias a la situación "pegajosa" en la que la había metido Jun, luego debía ponerse al corriente con las clases del día, bueno esta razón no era tan grave, pero le daba flojera solo de pensarlo, y la tercera, la más importante y estresante de todas: tenía que enfrentar a cierto rubio. Sé juró a si misma que aunque sea las gracias les daría por el ramo de flores, pero ya se estaba acobardando y ni siquiera estaba en la escuela. Salió de la ducha se vistió y cuando salía de su habitación se encontró con su madre, quien la miró de manera extrañada.

─ ¡Que temprano te has levantado! ¡Esto es un verdadero milagro! ─ Mimi solo rodó los ojos ─ El desayuno ya está servido ─ Mimi camino hasta la cocina, saludó a su padre que estaba sentado leyendo el periódico. Cuando terminó de desayunar, tomó sus cosas, se despidió de sus padres y salió de su casa en dirección a la casa de los Takenouchi, con suerte Sora aun no había salido, después de todo, aun era temprano ─ Buenos días, señora Takenouchi, ¿Sora está aquí?

─ Muy buenos días, Mimi, sí, está lavando los trastes del desayuno, pasa ─ Mimi vio a la pelirroja secándose las manos con un paño de cocina. La pelirroja levantó la vista y vio a la castaña sorprendida.

─ Parece que es mas tarde de lo que pensaba ─ Mimi le envió una mirada asesina a su amiga, quien solo rió divertida ─ Era broma; no te pongas así…─ la castaña solo giró la cabeza indignada. La pelirroja sonrió inocentemente. Tomó sus pertenencias, se despidió de su madre y salió con Mimi de su casa ─ Ya en serio, ¿Por qué tan temprano por aquí?

─ Me levanté más temprano de lo que esperaba y pensé en ir a la escuela contigo.

─ ¿Y…?

─ Y si no iba contigo a la escuela, te juro que me devolvería por donde vine

─ No te preocupes, Mimi todo saldrá bien, ya verás.

Mimi no estaba tan segura de ello, pero trataría de confiar en su mejor amiga. Caminaron tranquilas por las calles, olvidando todos aquellos problemas que las aquejaban y, en cuestión de minutos, llegaron a la escuela. En el preciso momento en que la castaña pisó la entrada del centro educativo, todas las miradas se fijaron en ella. Muchos se reían disimuladamente y otros la apuntaban sin importarles que ella pudiera notarlos. Mimi se sintió incómoda, pero no se dejaría intimidar, no lo haría.

─ Sora, adelántate al salón; tengo que buscar algo a mi casillero ─ la pelirroja la miró no muy convencida.

─ ¿Estás segura? Si quieres puedo…─la castaña negó.

─ No te preocupes; estaré bien ─ la pelirroja aceptó aun insegura. Se despidió de su amiga y la dejó sola. Mimi miró a su alrededor; aun todos la observaban y aunque la hacían sentir incomoda, le daban el coraje para enfrentarlos; no dejaría que la sometieran, no lo iba a permitir.

Tomó su celular de su bolso y comenzó a revisar sus redes sociales mientras caminaba hacia su casillero. Cuando estaba pasando por la puerta de unos de los armarios del conserje esta se abrió de golpe y antes de que se diera cuenta, fue jalada hacia ella y encerrada con un individuo al que no podía ver, ya que sus ojos no se habían adaptado aun a la oscuridad repentina que la envolvió. Mimi entró en pánico cuando vio que una silueta se le acercaba ¿Qué quería? ¿Acaso era un acosador o algo por el estilo? ¡Tenía que defenderse después haría preguntas! Con todas sus fuerzas pateó a su atacante en la entrepierna y vio como cayó al suelo.

─ M-Mimi─ escuchó que decía desde el suelo. Mimi paró en seco; no podía ser. Miró mas detenidamente al individuo en el suelo. Ahora que sus ojos se habían acostumbrado a la poca luz del armario, pudo notar una cabellera rubia que ella conocía muy bien.

Oh…por…Dios…

─ ¡Yamato! ─ exclamó aterrada, arrodillándose a su lado; ¡había golpeado a Yamato en su parte más sensible! ─ Lo lamento tanto, ¿estás bien? ─ se regañó mentalmente; menuda pregunta hacia…

─ Estoy bien… ─ dijo en voz estrangulada; se notaba que experimentaba un gran dolor ─ Solo dame un minuto, ¿bien? ─ Mimi asintió; no podía sentirse peor en estos momentos…


Lo primero que vio Sora al entrar al salón fue una muy acalorada escena entre Akino y Tai que casi la hace perder la compostura; era hija de Toshiko Takenouchi, nunca se doblegaría tan fácilmente.

─ Hola, Sora ─ saludó alegre el castaño. Sora solo asintió amablemente.

─ Bueno mi amor, mis clases están por empezar; nos vemos después ─ la chica se acercó a Tai y le regaló otro beso. Sora nunca había sentido una tortura similar en su vida; ¿Cómo iba a sobrevivir a esto? ─ Adiós, Sora.

─ Adiós ─ respondió por cortesía ─ Llegaste temprano ─ dirigió su atención a su castaño amigo.

─ Sí, en realidad fue por Hikari; no iba a dejar que viniera con ese rubio y menos después de lo que pasó ayer

─ Y… ¿Se puede saber que pasó ayer? ─ Tai le narró todo lo acontecido con su hermanita, juntando la versión de Hikari, el rubio y la policía ─ ¿Ella está bien?

─ Solo tiene algunos moretones y rasguños, pero no pasó a mayores, gracias a Wallace

─ ¿Y por que tu celos? Si no hubiera sido por él, quien sabe que hubiera pasado.

─ Lo sé…pero Hikari es una niña

─ Por Dios, Hikari no es una niña, entiéndelo Tai ─ regañó ella; sabia que el punto débil de su amigo era su hermanita y eso nadie lo podía cambiar.

─ ¡Chicos! ─ Tanto Sora como Taichi voltearon a ver quien los llamaba.

─ Hola Izzy

─ Buenos días a ambos ─ respondió cordialmente ─ Quiero avisarles que a la hora del almuerzo tenemos una reunión de digielegidos.

─ ¿Pasa algo, Izzy? ¿Alguna amenaza? ─ preguntó el castaño.

─ En realidad, no estoy seguro; les explicaré todo lo que sé cuando estemos reunidos. Ya les he mandado un mensaje a todos para que asistan

─ ¿No nos podrías dar aunque sea un trailer? ─ preguntó nuevamente el castaño.

─ No, Tai, no puedo ─ el castaño resopló sonoramente; no era bueno esperando y mucho menos, cuando despertaban su curiosidad.


─ ¿Ya te sientes mejor? ─ seguían sentados en el suelo del armario esperando al que el rubio se recuperara.

─ Sí ─ mintió el chico; aun le dolía horrores, pero él no estaba ahí para lamentarse, él estaba ahí para hablar con ella ─ Y tu ¿te sientes mejor?

La pregunta tomó a la castaña por sorpresa. No esperaba que en esta situación tan embarazosa le estuviera preguntando por su bienestar.

─ Claro…a propósito, gracias por las flores; estaban muy bonitas ─ bien, ya le había agradecido, podía salir libremente corriendo del armario.

─ Me alegro de que te gustaran; busque las más bonitas solo para ti ─ respondió dulcemente ─ Mimi…

─ Yamato…escúchame ─ expresó seria ─ No tengo la mas mínima idea de lo que pasa entre nosotros dos; no sé ni siquiera que pensar es todo tan…

─ ¿Extraño? ─ preguntó el rubio. La castaña asintió ─ Yo no lo veo así…

─ ¿No? ─ preguntó ─ ¿Y cómo lo ves?

─ Único… ─ respondió dejando a la castaña bastante confundida ─ Sé que los que nos pasa no es necesariamente normal, pero…

─ ¡Es lo más lejos a lo normal! ─ dijo poniéndose de pie, exasperada─ Querías hablar conmigo, así que, me jalaste a un cuarto oscuro como todo un agente secreto y saliste herido…literalmente hablando

─ ¡Eso fue tu culpa! ─ se puso de pies para poder mirarla a los ojos.

─ ¡¿Mi culpa?! ─ preguntó indignada ─ Tú fuiste el subnormal que me jaló a un armario oscuro.

─ Porque sabía que si me acercaba directamente saldrías huyendo ─ ¡Rayos, tenía razón! ─ Mimi me estoy enamorando de ti ─ la castaña abrió los ojos sorprendida ─ Yo también estoy sorprendido, pero no quiero luchar contra esto que siento. Nunca y óyeme bien, nunca una chica, ni siquiera Sora, logró quitarme el sueño como tú lo has hecho. Eso no me pasa todos los días ni con cualquiera, ¿Qué crees que eso signifique? ─Mimi se congeló por unos segundos; no podía creer lo que escuchaba. Ella también sentía algo por el joven rubio, pero todo era tan confuso en su corazón que temía terminar metiendo la pata. Yamato se acercó a ella y tomó su rostro entre sus manos ─ Sé que te pasa lo mismo que a mí ─ acercó sus labios y la besó inocentemente. Cuando quiso profundizar el beso, la castaña se alejó.

─ No puedo… ─ susurró ─ No puedo ─ volvió a repetir ─ No puede terminar de creer que hace menos de una semana me declarabas la guerra y ahora me declaras amor, simplemente no cuadra ─ Yamato frunció el seño, odiaba admitirlo, pero ella tenía razón, no sonaba creíble

─ ¿Y qué quieres que haga? Dime

─ Sólo…deja que las cosas fluyan, Yamato ─ respondió ella, tomando sus pertenencias y caminando hacia la puerta ─ El tiempo decidirá por nosotros…

Mimi no volteó a ver el rubio, solo salió del armario y siguió hacia su clase, olvidándose completamente de que debía hacer una parada en su casillero. Lo que le había dicho Yamato ocupaba sus pensamientos completamente. El chico parecía sincero al decírselo, pero es que ellos tenían una historia turbulenta y pensar que de la noche en la mañana se convertiría en una de hadas, era ridículo. Llegó al salón y se sentó sin decir nada; estaba segura que Sora notó eso y cuando saliera le haría muchas preguntas. Al poco rato, llegó Yamato con una expresión inexpresiva plantada en su rostro que ella misma se había encargado de elaborar en el. Justo detrás de Yamato, llegó el profesor y Mimi supo que su tortura número dos del día empezaría.

─ Muy bien, estudiantes. Hoy recibiremos a un nuevo alumno en esta clase y espero que todos se comporten y lo traten con respeto ─ el maestro centro su atención a la puerta ─ Pasa adelante ─ Un chico rubio, alto y de cuerpo atlético entró al salón. Mimi casi se cae de la silla de la impresión ─ Preséntate ante la clase.

─ Buenos días, mi nombre es Michael Washington, un placer conocerlos ─ la castaña estaba muda de la impresión. Michael y ella habían sido novios durante su estadía en Estados Unidos y terminaron en buenos términos porque ella se iba a Japón nuevamente ─

─Muy bien, señor Washington, bienvenido; siéntese al lado de Tachikawa, es esa chica de…

─ No se preocupe, profesor…sé quién es ─ Todas las miradas, incluyendo la del profesor, se clavaron en ella. El chico caminó tranquilamente hasta su asiento ─ ¡Sorpresa! ─ dijo emocionado. Mimi solo forzó una sonrisa; si que la había sorprendido. Giró para ver al otro rubio detrás de ella y vio que miraba la escena con el ceño fruncido. Dios mío, ¿exnovio y pretendiente actual juntos?...no era nada bueno.


Algo larguito el capitulo xD. Espero que les haya gustado. Ya saben, cualquier cosa me dejan un review =D

Hasta la próxima,

Bye!