Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
El día había pasado relativamente rápido. Todos los chicos habían acosando a los nuevos estudiantes del salón durante el día completo. Catherine y Wallace eran las nuevas celebridades del grado y eso no les agradaba mucho a ciertas personas. Al terminar las clases, Catherine y Tk habían desaparecido, Davis se había ido a la práctica de soccer y Yolei estaba preparando todo para "la misión de espionaje" que ella y Hikari tenían, por lo que, Wallace acompañaba a la castaña mientras su amiga pelimorada hacía acto de presencia.
─Tu escuela es asombrosa, Hikari.
─Me alegro que te guste, Wallace. Pensé que te sería difícil adaptarte…
─ ¿Bromeas? Me ha encantado, especialmente, la compañía…─dijo sonriente, mirando a la castaña.
─Bueno…─comenzó a decir, notablemente nerviosa y sonrojada ante sus palabras ─eso está muy bien… ¿piensas unirte a un equipo? ─preguntó tratando de cambiar el tema.
─Sí…quiero unirme al equipo de baloncesto.
─ ¡Eso es genial! Tk está en el equipo y podría fácilmente ayudarte a entrar al equipo─ respondió entusiasmada.
─Tal vez, tengas razón… ¿crees que puedas decirle por mí?
─Seguro…
─Umm…¿Hikari?
─ ¿Qué pasa, Wallace?
─Me preguntaba si podrías ayudarme en algo ─Hikari lo miró algo dudosa. La última vez que le pidieron un favor, terminó envuelta en una misión de espionaje que en pocos minutos iniciaría; esperaba que lo que él fuera a pedirle fuera más…normal.
─ ¿Qué cosa?
─ ¿Podrías ayudarme con mis clases de literatura? Entendí muy poco de la clase de hoy y me gustaría que fueras mi tutora y me ayudaras un poco. ¿Qué dices?
─Claro que puedo ayudarte. ¿Qué te parece mañana en el receso? Podemos almorzar en las butacas de aquí afuera que son más tranquilas y, luego, podría explicarte algunas cosas.
─Perfect! ─exclamó en ingles─ Eso suena genial ─Hikari sonrió complacida. Claro que podía ayudarlo, le encantaba ser de ayuda ─ ¿Sabías que…te ves aun más hermosa cuando sonríes? ─la castaña contuvo el aliento; no esperaba ese cumplido. Sintió como el rubio acariciaba su mejilla dulcemente, causándole una adrenalina inexplicable por todo su cuerpo. El rostro de Wallace se aproximaba lentamente hacia el de ella y, para ser honesta, no quería moverse, quería que pasara…
─ ¡Hikari! ─ Ambos jóvenes se separaron de inmediato y voltearon a ver a la dueña de la voz. Yolei podía ser muy inoportuna a veces…─ ¡Ya nos podemos ir! ─la castaña asintió.
─Nos vemos mañana, Wallace
─Adiós, Hikari. Pasaré por ti mañana temprano ─se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla ─Adiós, Yolei.
─Adiós…─dijo la pelimorada extrañada ─ ¿Interrumpí algo? ─la castaña lo miró incomoda.
─No…nada…─mintió─ ¿Ya nos podemos ir? ─el rostro de Yolei se iluminó.
─Sí…hora de entrar en acción…
─ ¡¿Me estas escuchando?! ─ Taichi casi se cae de la silla.
─Discúlpame, Akino…es que estoy muy cansado.
─Si fuera Sora si prestarías atención─ pensó enojada ─ No importa, amor. Lo importante es que estamos compartiendo este momento─ sonrió de la manera más falsa existente.
─Te prometí que así seria, ¿no? ─la joven arrastró la silla hasta ponerse a su lado donde de inmediato, apoyó su cabeza en su fuerte pecho y comenzó a hablar nuevamente de cosas que a Tai no le importaban.
Sabía que hablaba con él, pero sus palabras se escuchaban tan lejos… Para su propio asombro, él estaba pensando en alguien más…en Sora. La había visto hace poco en la práctica y debía admitir que, como siempre, su visita le cayó de la mejor manera posible; incluso habían bromeado como niños sin nada que hacer. Eso era lo mágico de Sora; con ella podía ser el mismo: El Tai infantil, cariñoso, valiente y original que era y por eso…le era tan difícil olvidarse de ella en un plano más allá de la amistad y, para ser honesto, Akino no estaba haciendo un buen aporte a la causa…
─Tai… ¿puedo decirte algo en total confianza? ─Tai la miró extrañada─ Es acerca de Sora…
─ ¿Qué pasa con ella?
─No quiero que te enojes porque sé que ella es muy importante para ti, pero…─miró a Tai apenada─ creo que ella te está utilizando, amor ─Tai parpadeó un par de veces, incrédulo ante sus palabras.
─ ¿Por qué lo dices?
─La vi junto a un chico con anteojos: hablaban de que tú estabas enamorado de ella y se burlaban de ello ─ dijo fingiendo tristeza ─ bromearon con que ella te tenía en sus manos y que tú harías todo lo que ella te pidiera, además…se veían muy enamorados ─Tai la miró contrariado, con una gran confusión en su rostro.
Akino se felicitó internamente. Eso era lo que quería, sembrar la duda en él y así, empezar el proceso de sacar a Sora del camino. Lo que le había dicho, se le había ocurrido a partir de la escena que presenció entre la pelirroja y un muchacho de anteojos; esa era la única parte verdadera de su historia. Las demás, las ideó a partir de sus necesidades porque ella había escuchado muy bien cuando Sora le aclaraba al chico que aun amaba a Tai y, obviamente, no le diría eso al castaño.
─Creo que tal vez malinterpretaste las cosas ─dijo el joven elegido del valor. Sora nunca diría algo así. Ella era demasiado buena como para estar utilizándolo, pero estaba también lo del chico de anteojos. Sin duda era Joe, por lo que, lo de enamorados podía ser cierto, después de todo, él mismo los había visto besándose…
─Sé que es difícil de creer, pero estoy segura de lo que te digo, amor ─la chica acarició el despeinado cabello color chocolate ─Te digo esto porque me preocupo…no quiero que te lastimen…─Tai estaba pensativo; habían aspectos que no podía comprender en su historia.
─Tengo que hablar con ella.
─ ¡No!...es decir, te lo va a negar; nunca te dirá la verdad ─dijo ella algo nerviosa ─ Taichi tienes que creerme. ¿Qué razón tendría yo para mentirte? ─Aunque dudara de sus palabras, ella no tenía ninguna razón para mentirle, pero es que no podía creerle. Conocía a Sora desde que estaban en pañales y no podía creer que esas palabras hubieran salido de su boca.
Akino sonrió de medio lado, satisfecha ante la pequeña batalla interna que había causado en el castaño. Todo iba de acuerdo a lo planeado; Sora no sería su dolor de cabeza por mucho tiempo…
─Yolei, ¿de dónde sacaste todo esto? ─preguntó la castaña.
─Del club de teatro, mi queridísima Hikari.
Cuando aceptó la "misión", no pensó que iba tan en serio; ni siquiera sabía cómo su amiga había averiguado donde estaría Ken. Ahora se encontraban escondidas en un área boscosa, al lado de algunas escaleras de unos pintores que se encontraban retocando un mural, frente a la cafetería donde supuestamente, se encontrarían Ken y su amiga. Hikari aun no sabía por qué había aceptado ser parte de este plan, pero en verdad, no podía dejarla ir sola. La chica de anteojos había traído binoculares, sombreros de árbol, pasamontañas y… ¿una cuerda?
─ ¿Y para que necesitamos una cuerda?
─Para escalar.
─ ¡¿Escalar?! ¡¿Escalar qué?!
─Arboles, muros, rascacielos… ─Hikari la miró en puro pánico. ¡Esta vez había enloquecido de verdad! ─ ¡Ahí vienen! ─ Kari fijó su vista hacia la dirección que señalaba su amiga, y en efecto, ahí estaba Ken con una chica quien, debía admitir, era preciosa. Ahora entendía el por qué de todo esto: Yolei estaba celosa. Ken y la tal Megumi, como le dijo Yolei que se llamaba, habían entrado a una cafetería. Los minutos pasaban y los dos jóvenes se encontraban conversando animadamente mientras comían algo. Yolei estaba atenta a cada movimiento sospechoso de la "enemiga": roce de manos, sonrisas cómplices…todo la mantenía alerta. Hikari era otra historia, hace un buen rato que se había quedado dormida apoyada en uno de los arbustos cercanos. Luego de una hora, los amigos salieron de la cafetería conversando de quien sabe qué cosa ─ ¡Ya vienen, Hikari! ─dijo moviendo abruptamente a su amiga castaña. Kari se sobresaltó a tal grado que chocó con una de las escaleras de los pintores, quienes afortunadamente, no cayeron, pero otra cosa si cayó…un balde completo de pintura directamente en la cabeza de Yolei. La pelimorada soltó un chillido de frustración mientras se ponía de pies para admirar su "pintada persona" mientras la menor de las Yagami la miraba mortificada.
─ ¿Yolei? ¿Eres tú? ─ escuchó una voz familiar dirigida a ella.
Genial… ¡Simplemente genial!
─ ¿Cómo vas con esos vegetales, querida?
─Aquí están, mamá ─ dijo Mimi mientras se los pasaba.
Hace aproximadamente una hora que había llegado en compañía de Michael a su hogar. El trayecto desde la escuela fue realmente incómodo. No intercambiaron palabra alguna, es más, ella tenía la impresión de que la ignoraba, pero todo cambio cuando llegaron a la casa de la castaña. Su madre y su padre se volvieron locos de felicidad al verlo, tanto como si fuera otro miembro más de la familia. Michael no se quedó atrás, sonrió, abrazó y alabó a los señores Tachikawa. En el tiempo que él y Mimi estuvieron de novios fue el segundo hijo que el matrimonio nunca tuvo.
─Y… ¿Cómo van las cosas entre tú y Michael? ¿Están juntos de nuevo? ─ Mimi parpadeó repetidamente, incrédula ante las palabras de su madre. Ella y Michael se habían recién encontrado y ya su madre estaba pensando en una posible reconciliación.
─No, mamá, no hemos vuelto y dudo mucho que lo hagamos.
─ ¿Pero por qué? Se nota que el aun siente algo por ti y recuerdo lo triste que te pusiste cuando terminaron ─razonó Satoe.
─Lo sé, pero ya no es lo mismo; eso es pasado, mamá…
─Pero él es un buen chico…
─ ¡Mamá! ─ chilló Mimi. ¿Qué era lo que pretendía? No creía posible que algo con Michael volviera a ocurrir; había sido hace mucho y aunque sabía que aun le gustaba, ya el sentimiento no era tan fuerte y no necesitaba que su propia madre la estuviera presionándola al respecto.
Un momento de silencio pasó entre madre e hija.
─Hay otro chico, ¿verdad? ─Mimi casi deja caer los platos que llevaba en las manos ─Creo que di en el clavo.
─Mamá, no empieces…
─ ¡Claro que empiezo! ¿Quién es? ¿Cómo es? ¿Lo conozco?
─ ¡Oh, mira, la cena esta lista! ¡Iré a poner la mesa! ─ dijo la castaña saliendo apresuradamente de la cocina. Sabía que era un escape momentáneo, pero no quería discutir el asunto.
Minutos después, estaban todos sentados a la mesa, disfrutando de una rica cena. El matrimonio Tachikawa y Michael no paraban de contar anécdotas y demás historias de cuando el rubio y Mimi mantenían una relación, lo cual incomodaba a la joven castaña. Y para empeorarlo todo, sus padres no dejaban de insinuar un posible regreso entre ellos dos, lo cual, Michael parecía aprobar, ya que sonreía con verdadera satisfacción. Luego de un par de horas, el joven rubio decidió que era hora de marcharse.
─Gracias por la esplendida cena, señores Tachikawa─ agradeció cortésmente el rubio.
─No hay de qué, Michael. Sabes que siempre serás bienvenido en esta casa ─ el rubio giró hacia la menor de la familia con una sonrisa.
─Nos vemos mañana, Mimi ─ se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla. Mimi se extrañó ante el acto. Le resultaba muy extraño que de la nada el enojo que tenia hacia ella hubiera desaparecido tan de repente, es más, ni siquiera lo había mencionado durante la velada, por lo que, su nueva actitud alegre la desconcertaba. Tal vez, el hecho de que tenia la confianza de sus padres, lo hacía sentir superior a Yamato sobre toda la situación.
En el preciso momento en que las puertas de su hogar se cerraron tras la salida de Michael, ella corrió a su habitación. Para su sorpresa, su madre no la había detenido para averiguar quién era el misterioso chico, pero estaba casi segura que eso no iba a quedar así. Sacó su pijama y entró al baño donde se dio un muy merecido baño. Cuando salió, ya vestida en sus pijamas, vio su celular encendido. Se acercó a él y vio que alguien le hablaba por su servicio de mensajería instantánea. Sus ojos se abrieron como platos al ver de quien se trataba.
Yamato Ishida
Buenas noches, princesa.
Mimi Tachikawa
¿Cómo conseguiste mi número?
Yamato Ishida
Siempre lo he tenido, solo que…hoy fue que me animé a escribirte
Mimi dudó si debía seguir la conversación, pero luego pensó que esto era un gran avance; no seria malo
Mimi Tachikawa
Ok…
Yamato Ishida.
¿Qué haces?
Mimi Tachikawa.
No mucho…iba a hacer mi tarea.
Yamato Ishida
Oh… ¿acaso te interrumpo en mal momento?
Mimi Tachikawa.
No, para nada…de todos modos, no tenía ganas de hacerla.
Yamato Ishida
Estas muy de tu cuenta, ¿no? Jajaja
Mimi Tachikawa
Ha sido un día largo, Yamato, ¡no molestes! -.-
Yamato Ishida
Jajaja. Está bien, está bien…lo que pidas, princesa.
Mimi Tachikawa.
¿Desde cuándo me llamas "princesa"?
Yamato Ishida
Desde que entendí que en verdad eso eres…por lo menos para mí…y lo digo en el buen sentido.
Mimi quedó boquiabierta. Jamás, de los jamases pensó que escucharía eso de su parte, bueno, en este caso, que lo leería.
Mimi Tachikawa
Estás algo inspirado hoy…
Yamato Ishida
Sí…ese es el efecto que tienes tu en mi, ¿sabías?
Mimi Tachikawa
Oh Dios…
Yamato Ishida
;) Bueno, princesa, solo te escribí para saber cómo estabas y para desearte unas muy bellas noches. Dulces sueños.
Mimi Tachikawa
Igual para ti…
Mimi cerró el chat incrédula. Esa conversación había sido muy…peculiar y aun así, le había encantado. ¡Una de las tantas contradicciones que Yamato provocaba en ella!
Tomó su mochila e hizo un esfuerzo sobrehumano para hacer sus deberes escolares, pero no podía concentrarse. Encima de que no tenía ganas de hacerla, Michael y Yamato ocupaban su mente de manera abrumadora; no quería ni pensar el infierno que se desataría teniéndolo a ambos en constante guerra. Mimi suspiró frustrada. Tenía que hacer tarea y eso haría…
─ ¡Mimi, teléfono! ─ y después decían que era ella la que no quería hacer sus deberes…
La castaña fue hasta la sala y tomó el teléfono inalámbrico.
─Bueno…
─ ¡Oh, Mimi, necesito contarte algo!
─ ¿Sora? Te oyes ansiosa, ¿Qué ocurre?
─Es Joe
─ ¿Qué pasa con él?
─Él, literalmente, anunció su cortejo, Mimi. ¡Dijo que me iba a conquistar!
─ ¿Joe? ─preguntó sin poder creerlo.
─Sí
─ ¿Nuestro Joe?
─ ¡Sí!
─ ¡Oh por Dios, eso es genial! ─ Sora tuvo que alejar el auricular de su oreja.
─ ¡¿Cómo que genial?!¡¿No me estas escuchando?!
─Claro que sí, Sora, por eso lo digo. Tú y el superior Joe harían una muy linda pareja.
─Tu sabes muy bien que estoy enamorada de Tai…
─ ¿Y? No es como si no se pudiera superar. Sabes que Joe es un gran chico y que te haría muy feliz.
─Pero Mimi…
─ ¡Sin peros, Tahenouchi! Por más duro que suene, Tai está con alguien más, tu deberías seguir adelante y dejar que Joe entre a tu corazón.
─No lo sé…
─Por lo menos deja que lo intente, ¿bien? ─ un momento de silencio se escuchó del otro lado de la línea.
─Bien…
─ ¡Esa es mi chica! Ahora…yo soy la que tengo algo que decirte…
Mimi comenzó a relatarle todo lo acontecido a su pelirroja amiga quien solo escuchaba boquiabierta el relato.
─Bueno mi querida amiga…estas metida en un buen lio.
─ ¡Lo sé! Te juro que no tengo idea de cómo resultaran las cosas con Yamato y Michael tan cerca. Dudo que Michael y yo volvamos o no sé porque tuvimos una historia, pero entonces entra Yamato y… ¡Dios que drama!
─Tranquilízate…desesperarte no te ayudará en nada ─ aconsejó la chica.
─ ¡¿Qué hago, Sora?!
─Por ahora…nada. Debes ver como se desenvuelven las cosas y ahí, es que pensarás en que hacer ─Mimi pareció pensarlo.
─Tienes razón; seguiré tu consejo.
─Bien por ti.
Luego de algunos minutos más de una simple charla entre amigas, Mimi se despidió con la excusa de que haría su tercer intento de hacer sus deberes. ¿A quién engañaba? No estaba segura si realizaría su trabajo a tiempo; un par de rubios la tenían muy pensativa.
El rubio miró el teléfono sonriente. La conversación con Mimi había durado apenas unos pocos minutos, y aun así, le había alegrado la noche. Tenía que admitir que la castaña lo traía loco. No entendía como Mimi pasó de ser la chica malcriada que siempre pensó que era, a esta chica casi madura y especial que era para él ahora, eso sin contar su extraordinaria belleza…
Su celular se encendió y por un momento, tuvo la esperanza de que se tratara de Mimi nuevamente, pero su expresión de esperanza se transformó en una de enojo cuando vio el nombre en la pantalla.
Jun Motomiya.
Hola, Mattie lindo. ¿Cómo pasas tu noche?
El rubio frunció el ceño. Normalmente, le respondería por cortesía, pero hoy no y posiblemente no por mucho tiempo. No se le olvidaba lo que le había hecho a Mimi, y hasta que no se disculpara, él no entablaría ningún tipo de contacto con ella y mantendría su amenaza en pie. Dejó a la chica en un muy merecido "visto". Dejó su celular en su mesita de noche, tomó su bajo y comenzó a tocar acordes de diferentes canciones. Se sentía tranquilo, todo gracias a ella y por eso, no permitiría que ese americanito se entrometiera entre ellos. Él iba a conquistar a Mimi y no le importaba si tenía que hacer que las cosas pasen…él lo haría por su princesa.
─Está aquí…no… ¡mejor aquí!...no… tampoco─ murmuraba el futuro medico. Había hecho todo lo posible para hacer ese arreglo floral, pero no le salía bien. Sabía perfectamente que para Sora el ikebana era algo muy importante y le gustaría aprender un poco al respecto, pero pareciera que ese arte no estaba de su lado. Pero no se iba a rendir…no señor, él lo lograría.
Miró la montaña de papeles a su lado y suspiró desganado. Tenía muchísimos deberes que hacer, estaba consciente de ello, pero a veces, en la vida había que hacer algunos pequeños sacrificios y él estaba haciendo uno. Tal vez durara días sin dormir para poder acabar todas esas asignaciones pendientes, pero no le importaba; todo sea por conquistar el corazón de cierta chica pelirroja que lo traía loco. Era un completo estúpido en el ámbito del cortejo, por lo que, probablemente, este sea el examen más difícil que alguna vez haya enfrentado…tal vez, uno de los más importantes...
¡Hola todo mundo! He vuelto y ¿saben por qué? Porque hoy, 7 de julio, ¡Es mi cumpleaños! Y ACTUALIZARÉ TODAS MIS HISTORIAS, como un regalo tanto para mí como para ustedes. Espero que les haya gustado el capitulo, y ya saben, por favor, dejen reviews ;)
Gracias por los follows y favs y también a manuel4898 y netokastillo por sus reviews en el capitulo pasado, ¡gracias, chicos =)!
Y les pido a los demás que también digan presentes. Yo sé que la vida está ajetreada y todo (yo misma estoy hasta el cuello de deberes T_T), pero un pequeñito review significa un mundo para un escritor y pareciera como si ya no les interesara la historia =/ ¡Vamos, anímense y déjenme un review ;)! Si quieren lo pueden considerar un regalo de cumpleaños XD
Nos vemos en la próxima,
Bye!
