Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


ADVERTENCIA: El capitulo contiene Lime. Si no les gusta el lime, no lo lean; ya se los advertí ;)


─ ¿Terminaste los deberes? ─Mimi sonrió algo avergonzada.

─En un 70% ─ Sora la miró no muy convencida ─ ¡Es la verdad! Hice la gran parte de la asignaciones; solo dejé las que no me sabia.

Las dos amigas se dirigían al Instituto, con muy poco ánimo. Mimi pensaba en su "problema de rubios" como lo había catalogado, mientras Sora solo pensaba en Joe y en Tai. ¿Cómo era posible que dos personas tan diferentes, le generaran esos dolores de cabeza?

─Sora ─comenzó Mimi llegando mientras se acercaba a la puerta del Instituto ─ ¿Ese no es Joe? ─ Sora miró rápidamente hacia el lugar que Mimi señalaba y, efectivamente, era él. El futuro medico cargaba lo que parecía ser un arreglo floral, muy lindo y delicado.

─Sí; es él…─dijo aun sin poder creerlo─ ¿Qué hace aquí?

─Seguramente por ti─ dijo Mimi de manera sugerente ─ Ven, vamos a acercarnos…

─ ¡Mimi, espera! ─pero fue en vano. La castaña ya la había tomado de la mano, arrastrándola hasta su amigo─ ¡Superior Joe! ─el chico levantó la vista al escuchar el llamado. Sonrió al ver a la castaña acercarse, pero su sonrisa se ensanchó más al ver quien venía con ella.

─Hola chicas, buenos días.

─Buenos días ─respondió ─ ¿Qué es eso que traes ahí? ─ Joe se puso nervioso.

─Es…un pequeño arreglo floral que yo hice…─ dijo totalmente rojo.

─ ¿Y se puede saber para qué o quién? ─ Sora miraba la escena expectante. Vio como su amigo tomaba aire, para luego, mirarla a ambas con determinación.

─Son para Sora… ─el corazón de la pelirroja dio un brinco ─Sé que no es el más lindo de todos, pero me esforcé y espero que te guste ─Sabía muy bien que el superior Joe no era una persona muy artística y se reflejaba en el arreglo, pero el simple hecho de que lo hubiera intentado, le parecía mas valioso que el regalo ─ ¿Te gusta?

─Sí─ respondió sinceramente la pelirroja. Mimi sintió que sobraba, por lo que, se escabulló silenciosamente dejándolos solos ─Está muy bonito…─sonrió orgulloso.

─Me alegro que te haya gustado; no sabes lo que me costó armarlo ─ella sonrió.

─Gracias… ─Sora abrazó a Joe, tomándolo totalmente por sorpresa. El joven universitario se quedó estático por unos minutos hasta que cayó en cuenta de lo que pasaba. ¿Cuántas veces había soñado con tenerla entre sus brazos? Debía de aprovechar el momento.

─No hay de que…─se separó un poco de ella y le plantó un beso en la frente de la manera más tierna. La pelirroja se sonrojó fuertemente por el pequeño gesto y sobre todo, porque sentía las atentas miradas de sus compañeros de clases sobre ella, después de todo estaban en la entrada del Instituto, pero uno en especial…miraba la escena dolido.

─ ¿Ves? Te dije que ellos dos estaban juntos─ dijo Akino, aparentando tristeza cuando por dentro, sonreía como una niña en un cumpleaños. Le encantaba el hecho de qué todo estaba saliendo como ella quería. No importaba si no estaban haciendo nada malo, desde la distancia a la que estaban, todo se podría malinterpretar fácilmente ─ ¡Hasta le trajo flores! ─exclamó falsamente indignada ─ y de seguro, están riéndose a tu costa, Taichi.

Tai no lo podía creer. Akino tenia razón: Sora y Joe estaban juntos y, al parecer, en su contra. Se sentía dolido. ¿Cómo pudieron hacerle eso a él? Ellos dos eran sus amigos… ¡El confiaba en ellos! Especialmente en Sora… ¿Tantos años de amistad habían sido en vano? ¡¿Todo este tiempo estuvo fingiendo?! Simplemente no podía creerlo.

─Hoy entraremos por detrás…─susurró simplemente. Tomó la mano de Akino quien sonrió complacida ante su trabajo. Tal vez Tai estaba destrozado en esos momentos, pero no importaba, su amor lo curaría. Con Sora fuera del camino, todo marcharía mejor…


¡Quería que la Tierra se la tragara! Ella era un genio, planeaba sus planes de manera meticulosa para que tuvieran éxito, pero por alguna inexplicable razón… ¡siempre salían mal! Solo recordar el incidente del día anterior, la vergüenza la consumía. Luego de que Ken las viera a la salida del restaurante, les había preguntado que hacían ahí. Ella se había quedado petrificada, al inconscientemente, compararse con la chica al lado del joven. Toda pulcra, elegante y totalmente hermosa mientras que ella estaba totalmente bañada de pintura, nada arreglada y…no era la chica perfecta. Se sintió tan avergonzada que, sin pensarlo dos veces, salió de la escena dejando a Hikari con todo el embrollo, por lo cual, debía disculparse por cierto. Y ahora…debía enfrentarse a él. Entró al salón con algo de indecisión.

─ ¡Yolei! ─ escuchó como la llamaba ─ Pensé que ya no vendrías… ¿estás bien? ─ dijo el chico notablemente preocupado.

─S-Si… ¿no estás enojado? ─ El sonrió amablemente ─Hikari me contó todo─ Yolei se congeló al instante.

─ ¿A sí? ¿Qué te dijo?

─Me contó que tratabas de ayudarla en una tarea para su club de drama ─ Yolei lo miró sorprendida ─ Tenia que meterse en el mundo del espionaje…bueno, experimentar como si fuera una de verdad ─ La pelimorada quedó sorprendida. ¿Hikari había dicho eso? ¿De cuando acá sabia mentir? ─ Y me dijo que saliste corriendo porque te sentías avergonzada por el pequeño accidente de pintura ─ ¿Pequeño? ¡Pero si había sido toda una tormenta de pintura sobre ella! ─Entonces… ¿estás bien? ─ la chica sonrió ante su preocupación.

─ ¡Estoy bien! ─ exclamó con su entusiasmo ─ No te negaré que me sentí algo avergonzada, pero… ¡nada puede derrotar a Miyako Inoue! ─ dijo utilizando su muy conocida exageración.

─Me alegro…estaba preocupado cuando te vi partir tan apresuradamente ─explicó.

─ ¿De verdad estabas preocupado? ─preguntó esperanzada.

─Claro…eres mi amiga─ Una palabra…Auch…Eso le había dolido. ¡Ella no quería ser su amiga, quería ser algo más! ─ Ya puedo decirle a Megumi que estas bien ─ ¿Y encima mencionaba a…esa? Era como si miles de cuchillas se clavaran en su pecho.

─Sí…que bueno ─ dijo forzando una sonrisa.

Tenía tres cosas en mente. Primero: ¡Dios bendiga a Hikari! La joven castaña la había salvado de dar explicaciones estúpidas y sin sentido; Kari era la mejor amiga de todas. Segundo: aunque él no sospechara nada, aun se sentía extremadamente avergonzada, no por la misión de espionaje, al contrario, estaba orgullosa; le molestaba el hecho de que había salido mal y no pudo averiguar nada. Y tercero…Megumi. Ella sabía perfectamente que la chica no era malvada, pero para ella…era una amenaza. No quería juzgarla, pero sentía que ella acabaría con esa relación que ella quería forjar con el ex – Emperador de los Digimons; algo tenía que hacer…


Mimi caminaba de lo más distraída por los pasillos del Instituto. Tenía los audífonos puesto mientras borraba algunas conversaciones de su celular. Llego a una y dudó en si borrarla o no: la de Yamato. La releyó un par de veces más y llegó a la conclusión de que el rubio era alguien muy importante para ella. Era más que su amigo, pero menos que un novio… ¿Acaso eran amigos con derecho? ¡Ni siquiera de eso estaba segura! Sin previo aviso, alguien la jaló y de inmediato, su vista se oscureció.

─Genial…estoy en un deja vu…─ dijo ella quitándose los audífonos viendo la familiar sombra frente a ella ─ ¿Cuál es tu favoritismo con los armarios de conserje? ─ preguntó ella algo fastidiada.

─ Porque quiero hablar contigo…

─ ¿Y no pensaste en…que se yo…preguntarme de una manera más normal?

─ ¿Quién me asegura que me darías la oportunidad? ─ella guardó silencio y puso cara de pocos amigos ─ No pongas esa carita.

─ ¿Qué quieres Yamato? ─el rubio sonrió.

─Quiero proponerte que tengamos una cita… ─la castaña parpadeó un par de veces, incrédula ante sus palabras ─…ahora mismo.

─Las clases están a punto de empezar…

─Vamos a escaparnos…─la castaña lo miró como si hubiera dicho la cosa más impropia del mundo.

─ ¡No! ─exclamó ella ─ No podemos escaparnos así nada más; si mis padres se enteran…

─No lo harán ─interrumpió él. Mimi lo miró contrariada porque en realidad…¡estaba considerando su propuesta! ─ ¿No te da curiosidad lo que tengo planeado?

─Yamato…

─Por favor…─dijo de manera suplicante. Al parecer, era muy importante para él ─Te juro que si nos atrapan, diré que yo te secuestré, ¿bien? ─bromeó él ─ ¿Vienes? ─ Luego de un momento de silencio, ella asintió. Una sonrisa que jamás había visto en el rostro de él, se plasmó de improvisto ─ ¡Vamos antes de que cierren las puertas! ─tomó la mano de Mimi y salió disparado por la puerta, arrastrándola prácticamente fuera de la escuela. Justamente cuando doblaban la esquina, escucharon las campanas del Instituto anunciar el inicio de las clases que ellos perderían…


Su vida en América era buena, pero debía admitir que la nueva en Japón no estaba mal. Ahora que estaba cerca de Mimi y haría lo imposible para volver a su lado, aunque tuviera que enfrentarse a aquel musiquito de cuarta. Sabía que tenía ventaja, después de todo, tenía la confianza de sus padres y dudaba que ellos aprobaran algún tipo de relación con aquel…malviviente. Dejando esos pensamientos atrás, entró a su salón de clases y saludó de manera educada a Sora, la mejor amiga de Mimi; una chica muy agradable en su opinión. Luego saludó a Izzy y decidió no saludar a Taichi; parecía a punto de asesinar a alguien, por lo que pensó, que lo mejor era no molestarlo. El profesor hizo acto de presencia y Michael frunció el ceño.

─ ¿Sora? ─susurró el rubio. La joven se apoyó en el respaldo de la silla para escucharlo sin que el profesor se diera cuenta ─ ¿No has visto a Mimi?

─Vinimos juntas esta mañana, pero en algún momento en la entrada, se desapareció; tal vez olvidó algo en casa.

─Puede ser… ─dijo para sí mismo ─Gracias, Sora ─la chica sonrió de manera amable para luego prestar atención nuevamente al profesor.

Michael se sintió un poco más tranquilo. Mimi era muy descuidada seguramente se le olvidó algo y tuvo que volver. Era lo más lógico…

─ ¿Ishida Yamato? ─llamó el profesor pasando lista ─Al parecer, el señor Ishida no estará con nosotros hoy.

Michael miró el asiento vacío al final del aula. Yamato no estaba…Mimi tampoco… ¿Acaso ellos…? Furia recorrió todo sus ser. Estaban juntos, no tenia duda de ello. De alguna forma, Yamato estaba con Mimi y a juzgar por el beso que, descaradamente, le plantó a Mimi en su presencia, no estaban haciendo nada inocente. Estaba frustrado y enojado porque no podía hacer nada, pero eso no se iba a quedar asiria…no, señor.


─ ¡Muy bien, quiero que se reúnan para seleccionar a los jugadores de cada equipo! ─ dijo el profesor de Educación Física─ El primer capitán es Takaishi…¿Quién quiere ser el otro? ─ los chicos de la clase, incluyendo a Davis, dieron un paso hacia atrás. Nadie quería ser el capitán contrario a Takeru: ¡eso era un suicidio!

─Yo─ todos voltearon hacia Wallace. Takeru sonrió para sus adentros. Esa era su oportunidad de demostrarle al americano su puesto aquí y con Hikari.

─ ¿Estás seguro? ─preguntó Davis

─Sí ─respondió felizmente.

Mientras los chicos formaban el equipo, las chicas miraban desde las gradas, algo aburridas. Hikari miraba la escena totalmente distraída. El día anterior, había sido…peculiar. La misión de espionaje de Yolei fue más que desastrosa. Gracias a Dios que había ideado una mentira creíble, por lo cual, aun estaba sorprendida. Después, estaban Takeru y Catherine; aun no entendía por qué esa relación la deprimía y la angustiaba de tal manera. Y al final, pero no menos importante: Wallace. Solo Dios sabía que era lo que sentía por el recién llegado…no podía entender sus sentimientos.

─Hola ─Hikari levantó la vista ante tan cordial saludo y forzó una sonrisa.

─Hola, Catherine─ saludó. La francesa se sentó al lado suyo sonriente ─ ¿Estas esperando a que comience el juego?

─El juego ya empezó, Hikari; están en el medio tiempo, pronto comenzará el segundo─ la castaña miró con incredulidad hacia la cancha. ¿Sus pensamientos la tenían tan distraída? Era increíble…─Y dime… ¿te ocurre algo?

─ ¿Por qué lo dices?

─Es que te noto algo…ausente ─no podía decirle que su llegada era uno de esos factores que la tenían pensativa ─ ¿Estás bien?

─Sí, estoy bien; no te preocupes ─respondió amablemente.

─Me alegro mucho…

─Y… ¿Cómo va el partido? ─dijo tratando de sacar algún tema de conversación, viendo como los muchachos reanudaban acciones.

─Va muy parejo, a decir verdad. Wallace es tan bueno como Takeru ─explicó ella. Hikari fijó su vista en el recién llegado que corría de un lado a otro en la cancha con verdadera destreza, esquivando incluso al propio Tk ─ ¿Sabes, Hikari? Creo que debo darte las gracias… ─la castaña no esperaba esas palabras de ella.

─ ¿Por qué lo dices? ─ ella sonrió.

─ Por haber estado con Takeru todos estos años. Él siempre habla de ti y dice lo especial que eres. ¡Eres una gran amiga! ─ Catherine sonrió feliz mientras dentro de Hikari algo se retorcía. No sabía por que la palabra "amiga" le incomodaba tanto.

─No hay de qué ─ respondió. Últimamente, se sentía la persona más hipócrita de todas…

─ ¡Hikari! ─escuchó como una entusiasta voz lo llamaba ─¿Viste? ¡Ganamos! ─exclamó Wallace.

─ ¿De verdad?

─ ¡Sí! El profesor quedó tan impresionado que me ofreció unirme al equipo de baloncesto, cosa que haré ─ Hikari se contagió del entusiasmo del chico; estaba realmente feliz.

─Chicos, iré con Takeru─ dijo Catherine al notar la cara de pocos amigos que tenía el rubio. Hikari también notó ese humor de perros que traía su amigo. ¿Estaba enojado por haber perdido? Takeru no era así; siempre jugaba para divertirse y con competencia sana. ¿Qué le pasaba? Observó como Catherine le decía algo y luego se acercaba a él y lo besaba mientras el rubio le correspondía…Eso…dolió. ¡¿Pero por qué le dolía?!

─Are you ok, Hikari? ─ la castaña salió de su ensoñación y se encontró con el rostro preocupado de Wallace.

─Fenomenal; felicidades por tu victoria ─dijo tratando de desviar el tema, lo cual, funcionó. El chico comenzó a relatar el partido con gran emoción, para alivio de Hikari quien no quería profundizar más el asunto de Takeru.


Tenía que admitirlo, había sido la cita matutina más increíble de su vida, en verdad la única, pero aun así….Yamato había sido muy caballeroso con ella y le había regalado un maravilloso día.

La había llevado a la feria, donde luego de subirse en algunas atracciones, él se había ganado un osito de peluche que a ella le había encantado. Luego, la invitó a comer en un pequeño restaurante, no muy lujoso, pero con comida deliciosa y ahora…estaban frente al apartamento del rubio, ya que aun faltaba una hora para que "salieran del Instituto". Increíblemente, no se sentía culpable de haber faltado a la escuela; se había divertido demasiado como para que le importase.

─Gracias por todo, Yamato…─ agradeció Mimi mientras él abría la puerta─ Me divertí mucho…─el rubio sonrió.

─Esa era la idea…─ le encantó escuchar eso de sus labios; esa era su meta final. Cuando Yamato pudo abrir la puerta, ambos jóvenes se adentraron al apartamento ─Siéntete cómoda; estás en tu casa ─ Mimi escaneó el apartamento disimuladamente. Se notaba que era una guarida de hombres, no era que estuviera sucia, era más por el aroma a colonia que invadía todo el lugar. Se quitó su chaqueta mientras se sentaba en el sofá.

─ ¿Por qué me trajiste aquí?

─Es que…tengo algo para ti; espera aquí ─Yamato desapareció por el pasillo que llevaban a las habitaciones. Mimi estaba feliz, pero a la vez confundida. Yamato podía ser un total caballero y otras veces, un total patán. No sabía que pensar… Luego de unos segundos, el rubio volvió a aparecer, tomando asiento a su lado─ Toma.

─ ¿Qué es esto?

─ Unas entradas

─ ¡No me digas! ─dijo de manera irónica. ¡Obviamente sabia que eran! ─ Me refiero a su propósito

─Tendremos un concierto este fin de semana y quiero…que estés ahí─ Mimi lo miró sorprendida ─Quería entregarte la primera entrada a ti; a los demás se las daré después…

─ ¿En serio? ─ el asintió─¿Qué hay de tus fanáticas? No me dejaran en paz.

─Por eso no te preocupes; yo me encargo de todo ─ y no mentía. Una de las condiciones que puso para ese concierto era que se le negara la entrada a ciertos personajes hasta nuevo aviso, incluso, tenía sus fotos para que los guardias pudieran reconocer a esa banda de lunáticas

─No lo sé…

─De verdad…quiero que estés ahí…─ no le gustaba tragarse su orgullo, no señor. ¡Él era Yamato Ishida! No debía pero, llegaba Mimi y todo… se iba al carajo. La castaña pareció pensarlo por algunos momentos. Se lo estaba pidiendo de la manera más sincera y no creía poder negarse y mucho menos, después de haberse perdido en sus ojos. No supo cuando sus rostros se habían acercado; solo se dio cuenta de ello cuando sintió sus labios sobre los de ella. ¡Podía morir ahí mismo! Aunque no quisiera admitirlo, amaba los besos de Yamato. Eran una combinación de ternura y cariño, pero a la vez, eran pasionales e intensos; le hacían olvidarse del mundo.

No sabían cuanto tiempo llevaban besándose, pero era evidente que ninguno de los dos quería soltar al otro. Se separaban por breves instantes para tomar pequeñas bocanadas de aire. La pasión aumentaba y Mimi pudo sentir como él la recostaba en el sofá sin romper el beso. Cuando la falta de aire se hizo evidente, el rubio descendió hacia su cuello, donde besó, lamió y mordisqueó con verdadero entusiasmo. Mimi gimió ante ese placentero contacto. Yamato comenzó a desabotonar uno por uno los botones de la camisa de la castaña, dejando al descubierto el sostén que llevaba debajo. La castaña se sonrojó al sentir el aire tan directamente en su cuerpo. Su lado racional gritaba que detuviera todo esto, pero otra parte de ella, parecía no importarle la situación. Mimi hizo lo mismo con la camisa del rubio y la tiró a un lado del sofá. Yamato estaba más que cegado, comenzó a dejar besos desde el cuello de la castaña, bajando por su clavícula, entre sus pechos y finalmente en su plano abdomen. Mimi gimió mas fuerte al sentir como sus labios regresaban a su cuello y sus manos subían por su espalda, buscando desabrochar su sostén. ¿Así sería su primera vez? ¿En un sofá y con un chico con quien no podía definir su relación? En el preciso momento en que las manos de Yamato estaban por desabrochar la prenda femenina, el celular de la castaña sonó, trayéndolos a ambos devuelta a la realidad. Se separaron como si un incendio tuviera lugar entre ellos.

De manera nerviosa, Mimi se acercó a su bolso y contestó el aparato. Era Sora; quería contestarle, pero no creía conveniente contestarle en semejante situación. Tomo su camisa y se la puso de manera torpe

─ Tengo que irme ─dijo atropelladamente. Tomó su celular, su chaqueta y las entradas para guardarlas en su bolso.

─Espera, yo…─pero el rubio no pudo terminar la frase, ya que la castaña, se dirigía hacia la puerta.

─Nos vemos, mañana… ─ dijo antes de salir apresuradamente.

En cuanto se fue, Yamato pateó el sofá, frustrado. La habían pasado de maravilla y él, por no saber controlar sus hormonas, la había ahuyentado. Se sentía el peor patán del mundo. ¡¿Qué pensaría Mimi de él en esos momentos?!


Frunció el ceño mirando fijamente a su celular. ¿Dónde se había metido Mimi? Había faltado a clases y no se dignaba a tomarle la llamada; podía apostar a que estaba con Yamato.

Miró hacia adelante y vio a Taichi con su novia. La imagen le produjo una sensación muy desagradable, pero la ignoró porque había algo que la preocupaba aun más: Tai no le hablaba. No sabía que había hecho mal, pero de buenas a primeras, el castaño le evadía la mirada y si no lo hacía, la miraba mal, casi con…odio. Estaba empezando a pensar que el elegido del valor era bipolar. Sora suspiró desganada. Primero, localizaría a Mimi y, luego, averiguaría qué le pasaba a Taichi…esta vez.


Hola chicos, aquí con un nuevo capítulo

Reviews:

windyluu: Gracias! Espero que este te agrade también =)

netokastillo: Bueno, ya sabes cómo son los dramas juveniles; solo se complican mas xD. Espero que te haya gustado este capítulo =)

manuel4898: No me gusta hacerlos sufrir…en serio xD. Es solo que esta historia lleva mucho más tiempo de escritura que las demás y mientras trabajo con esta, también trabajo con las otras. Ustedes son la causa de que la historia continúe; nunca los haría sufrir. Espero que disfrutaras el capitulo =)

Gracias por los nuevos favs y follows, chicos. Significan un montón. Y ya saben, siéntanse libres de dejar un review; ellos alimentan mi imaginación ;)

Cuídense,

Bye!