Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Agradecía a Dios que no hubiera nadie en casa. El nerviosismo de lo que casi pasa con Yamato la tenia temblorosa y distraída, bueno, más de lo normal…Arrojó su mochila en algún lugar de su habitación mientras ella se dejaba caer en su cama. Tomó una de sus almohadas, la puso sobre su rostro y gritó lo más fuerte que pudo dejando salir toda su frustración. Todo había sido perfecto y, aunque le costara admitirlo, odió que el teléfono sonara. Yamato la había hecho sentir como nadie lo había hecho antes y le encantó, de verdad, le fascinó. No entendía porque no estaban juntos…Después de lo de hoy, estaba más que segura de que sentía algo por Yamato; si no sintiera nada por él, no hubiera permitido que la tocara de la forma en que la tocó, ni besado en la forma que la besó…¡Dios le gustaba! Pero luego entraba su consciencia recordándole una y otra vez que no podía. Él era Yamato, su enemigo a muerte hace algunas semanas; no podía ser cierto que ahora de la nada fuera su príncipe azul.
El sonido de su celular la sacó de sus pensamientos. Con extrema pereza, lo tomó y leyó el mensaje que le había llegado.
Sé que estas ahí, ábreme la puerta.
Sora
El destino sabía lo que necesitaba en ese momento, a su mejor amiga. Corrió hasta la puerta principal y la abrió.
─¡Hasta que te encuentro! ─exclamó la pelirroja quien aun utilizaba su uniforme ─ Ni siquiera he ido a mi casa porque quería saber si estabas bien.
─Lamento haberte preocupado. ─respondió sin mucho ánimo.
─Bueno, sí, pero…no te ves muy feliz. ¿Qué pasó? ¿Por qué no fuiste a clases? ─Mimi se mordió el labio inferior nerviosa. Sora la iba a regañar ─Dime…que…hiciste… ─la castaña suspiró derrotada y comenzó a relatarle todo lo ocurrido, sin dejar ningún detalle fuera…Si hubiera tenido una cámara al alcance, habría tomado una foto de la incredulidad en el rostro de la pelirroja ─ No sé qué decirte…
─Y yo no sé que hacer. Me invitó a su concierto, me dio uno de los días más divertidos de mi vida y te juro que si no hubieras llamado, no lo hubiera detenido…hubiera dejado que pasara…
─No lo dudo; tienes un chupetón en el cuello que te delata a lo lejos…─la castaña abrió los ojos en pura sorpresa. Corrió hacia el espejo más cercano y efectivamente, ahí estaba, visible a la vista y totalmente llamativo. Yamato era hombre muerto…
─ ¡Oh Dios mío! ¡Oh Dios mío! ¡Oh Dios mío! ─se alarmó llegando al lado de Sora ─ ¡Si mis padres ven esto me mataran! ─dijo sacudiendo a su pelirroja amiga con desespero.
─Cálmate; ─dijo ella─ solo hay que maquillarlo un poco, ¿bien? ─Mimi pareció calmarse ─Ahora creo que tienes un mayor problema que ese: Michael.
─ ¿Por qué? ¿Qué pasó?
─Digamos que no estaba muy contento de que tú y Yamato se ausentaran al mismo tiempo…─Mimi se cubrió el rostro con sus manos. Ese era otro inconveniente. Estaba segura de que Michael quería volver con ella, pero ella no con él. Todo era tan complicado…
─No sé que hacer con Michael. Él quiere que volvamos, pero yo…
─Ya no lo quieres como cuando eran novios.
─Exacto. Y no sé qué hacer.
─Díselo. ─respondió la pelirroja de manera obvia.
─No es fácil si tu familia completa quiere que vuelvas con él; ¡la presión se siente en el aire, Sora! ─La pelirroja pareció pensarlo.
─No se que responderte; tienes un buen enredo entre manos ─ Mimi suspiró derrotada ─Hablando de enredos…─la castaña prestó atención.
─¿Qué pasó ahora?
─Tai no me habla.
─¿De nuevo? ¿Qué es lo que pasa entre ustedes dos últimamente? Viven más de enemigos que de amigos…
─No lo sé….un día estamos bien, otro día no…estoy confundida, Mimi─ terminó de decir tristemente.
─¿No crees que tenga algo que ver con esa tal Akino? ─preguntó la castaña muy segura de sus palabras.
─¿Por qué lo dices?
─Sora, te adoro amiga, pero a veces eres muy inocente. ─la castaña se cruzo de piernas y miró a Sora seriamente ─ Esa relación de amistad que tienes con Tai puede ser una amenaza para cualquier chica que quisiera tener una relación futura con él.
─Eso es ridículo, Mimi─ respondió ella─ Tai y yo solo somos amigos…
─¿Con derechos?
─¡No! ─negó rápidamente─ Amigos normales y no creo que Akino tenga algo que ver…
─ Como digas, Sora; después no digas que no te lo advertí…
La pelirroja miró a su amiga un poco contrariada. ¿Y si tenia razón acerca de Akino? La idea era un poco descabellada, pero si lo analizaba con detenimiento, todos sus problemas con Tai habían empezado desde que él había empezado a salir con aquella chica, pero…ella no parecía mala, es más, le parecía muy educada y tranquila. Ella no podía ser la causa, no…Ahí debía haber algo más que ella estaba ignorando, algo tan simple o notorio que, por alguna razón, ella no podía descifrar, pero debía hacerlo… Tai era su mejor amigo, por lo que, no soportaba esas peleas sin sentido que estaban teniendo últimamente. No le gustaba el hecho de que tuviera novia por dos razones: la primera porque sentía que se alejaba de él cada vez mas y segundo…porque tenía sentimientos mas allá de la amistad, pero debía superarlo; él estaba con alguien que lo hacía feliz y eso era lo único que importaba. Ella debía concentrarse en reparar aquella amistad, que al parecer, los años habían desgastado.
Las cosas en la escuela estaban más que rara: Takeru tenía novia, Yolei gustaba de Ken y para rematar, estaba empezando a sentir algo por Wallace; no estaba segura de qué, pero estaba ahí. Ese sentimiento que la llevó a aceptar su ofrecimiento de acompañarla a casa, a pesar de que sabía muy bien que no sería muy bien visto ni por su padre ni por su hermano, pero bueno…ellos no tenían por qué enterarse…Por los momentos, se encontraban caminando hacia la casa de la castaña.
─ ¿Hikari?
─ ¿Si, Wallace?
─ ¿Tu y Tk tuvieron alguna clase de relación mas allá de la amistad…fueron novios? ─La castaña se detuvo en seco ante esa inesperada pregunta.
─ ¿Por…por qué lo preguntas? ─respondió entre tartamudeos.
─No lo sé; ustedes dos parecen muy cercanos, en ocasiones más que amigos. ─Ella sabía muy bien que todos pensaban que entre ella y Tk ocurría algo, pero era muy diferente que se lo preguntaran de manera directa.
─Tk y yo solo somos amigos…es como un hermano para mí.
─¿En serio?
─Sí. ─Wallace sonrió.
─Es bueno saberlo. ─respondió.
─En fin…─dijo tratando de cambiar el tema de conversación ─ ¿Cuándo quieres que comencemos con las tutorías?
─No lo sé, pero mientras más rápido sería mejor. ─respondió.
─¿Qué te parece si mañana en la hora libre?
─Me parece perfecto.
Pasaron el camino restante a la casa hablando de trivialidades, lo cual la castaña agradecía infinitamente. Necesitaba olvidarse de todo el asunto de Tk y Catherine; no era normal que le importara tanto. Finalmente, llegaron a la Residencia Yagami.
─Bueno…gracias por acompañarme…
─Para mí fue un placer; nos vemos mañana…
Michael sonrió amablemente y comenzó a alejarse de la chica quien en esos momentos buscaba las llaves de su hogar. De repente, el joven rubio se detuvo en seco… Él tenía ganas de hacer algo desde hace mucho tiempo y ahora que había confirmado que ella era una chica soltera, debía hacerlo. Decidido como nunca, se acercó nuevamente a Hikari, quien había por fin encontrado sus llaves, miró como se acercaba a ella extrañada.
─¿Qué pasa, Wallace? ¿Acaso…?─ pero no pudo terminar. El chico la atrajo hacia él por la cintura y le plantó un tierno beso en los labios. La castaña abrió los ojos totalmente sorprendida; no se esperaba eso. Wallace se separó de ella y la miró sonriente ─¿Qué…?
─Nos vemos mañana, Kari.
¡¿Nos vemos mañana Hikari?! ¡¿Era en serio?! ¡¿La besaba a diestra siniestra y lo único que pudo decir era eso?! Aun no salía del asombro. No esperaba ese beso y mucho menos, semejante reacción. La menor de los Yagami suspiró frustrada. Entre Takeru y Wallace la volverían loca…
─¿Me vas a decir que es lo que te pasa?
─¿Eh? ─respondió Takeru totalmente distraído.
─¡A eso me refiero! ─se quejó la francesa─ Si no estás distraído, estas enojado y no quieres decirme la razón…
Tk se sintió culpable. Ella no tenia culpa de su humor de perros, pero es que…¡su día había sido horrible! Todo el asunto con Hikari lo tenía distraído, contrariado, confundido…¿Por qué lo trataba de manera indiferente? No recordaba haber hecho algo que la molestara, por lo que, su actitud lo desconcertaba. Y ahora que andaba con Wallace…Una sensación de furia recorrió su cuerpo. Wallace estaba ganando terreno con su mejor amiga y no le gustaba para nada. Trató de demostrarle a Hikari que el chico no era tan perfecto como aparentaba, pero falló miserablemente; fue Wallace quien lo venció. No entendía por qué se molestaba tanto. Él tenía una hermosa novia que lo quería sin ningún tipo de problema y aun así, él estaba pensando en Hikari y rogaba en Dios que no fueran más allá de celos amistosos.
─No te preocupes, Catherine…es solo que fue un día bastante agitado; estoy cansado ─la respuesta pareció convencer a la joven rubia.
─Está bien. ─respondió simplemente ─Estaré en la sala viendo TV si me necesitas.
Tk suspiró aliviado. Se acomodó en su cama y cerró los ojos. Tal vez una siesta le reanimara el ánimo; por lo menos Catherine le había creído…o eso pensaba él…
La joven rubia cambiaba los canales sin mucho interés. Sabía muy bien que lo que fuese que estuviere afectando a su novio tenía que ver con Hikari. Esa chica representaba el mundo de Takeru y ella lo sabía, claro que sí…sintió celos de ella incluso antes de conocerla porque era de lo único de lo que hablaba el menor de los Takaishi. Puede ser que estuvieran de novios, pero Kari seguía siendo una amenaza latente en su relación. Y lo peor era que la chica era tan buena que no notaba el daño que le hacía al noviazgo de ambos…Se sentía amenazada por ella y necesitaba concentrarse en mantener a Tk de su lado…
Estaba enojado con el mundo, específicamente con Sora. No lo podía creer lo ciego que había sido. Ella estuvo jugando con sus sentimientos durante todo ese tiempo y él ni cuenta se había dado. Se sentía herido, traicionado, hasta utilizado por ella. Tantos años de supuesta amistad…¡Estaba furioso! Esperaría una traición de cualquiera, pero no de ella…
─¡Tai! ─el chico ignoró el llamado; no quería hablar con ella en esos momentos, así que, siguió caminando ─¡Espera! ─escuchaba la voz acercarse cada vez más, pero no giró…de verdad no quería escucharla. Finalmente, sintió como lo tomaba del brazo ─ ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Por qué me ignoras?! ─él no dijo nada. Apartó bruscamente su agarre, sorprendiendo a la pelirroja ─Tai…
─Aléjate de mi…
─Yo…
─ ¡Aléjate! ─ La pelirroja se asustó. Él nunca, nunca, le había gritado así antes.
─¿Por qué me tratas así? ¿Qué…que te hice?
─¿Qué? Tengo que tratarte de la misma manera en que tú me tratas a mí, ¿no?
─¡Eso es mentira!
─¡No lo es! ─ gritó furioso─ ¡Eres lo peor que me ha pasado en la vida! ─ esas palabras no solo la sorprendieron, la hirieron de una manera inimaginable ─ Todos estos años actuando como si de verdad me quisieras como si te importara…¡como si fueras mi amiga!
─¡Lo soy!
─¡No! ─respondió─ Lo único que me provocas es sufrimiento, tristezas y decepciones. Honestamente…estoy harto…
─Tai…─susurró ella mientras las lagrimas descendiendo por sus mejillas. No podía imaginar que fue lo que hizo para que le hablara de ese modo. Ella nunca quiso lastimarlo; lo quería demasiado como para hacerlo ─Tranquilicémonos; dime qué fue lo que hice y yo…─Tai se acercó a ella y la miró a los ojos, con dolor, decepción y hasta…odio.
─ ¿Tu qué? ¿Buscarás una solución factible? ─rió cínicamente─ Tú y tus soluciones…
La mirada de odio que le había profesado su "mejor amigo" fue como un puñado de filosos cuchillos clavándose en su corazón. ¿Qué se supone que hizo? ¡Por Dios, necesitaba que le dijera!
─Tai, por favor, dime…
─No quiero saber más de ti, ¿me entiendes? Sal de mi vida─ Le dio la espalda por unos instantes, tratando de convencerse a sí mismo, de lo siguiente que iba a decir ─ Te odio…─Tai se alejó sin decir nada mas, dejando a la pelirroja totalmente destrozada.
Sora se sentó en los escalones de la escalera. El poder de las palabras de Tai aun la tenía paralizada. Se conocían desde siempre y escucharlo decir semejantes atrocidades de frente y sin ningún tipo de titubeos, la hirieron de una manera inimaginable. Cubrió su boca con su mano, tratando de esconder sus sollozos; no podía controlarse. Se sentía mal, tan poca cosa…había perdido a Tai y ni siquiera sabía por qué…
La mayor de los Motomiya era la fan numero uno de Yamato y como tal, estaba enterada de su más reciente concierto. Había intentado contactar a su apreciado rubio para preguntarle si podía conseguirles a ella y a sus más cercanas amigas algunas entradas, pero al parecer, estaba muy ocupado pues no contestó ninguna de sus llamadas. Aun así, la chica era optimista. A primera hora de la mañana, conseguiría esas entradas y disfrutaría de ese concierto como si no hubiera mañana. Estaba consciente de que la broma que le hicieron a Tachikawa enojó a su bello rubio y que cabía la posibilidad de que estuviera aun enojado con ellas, pero eran sus fans. Él nunca les daría la espalda, nunca se vengaría por una chica tan corriente como Tachikawa…estaba segura de eso…
─Oh, Yamato, estaré en primera fila observándote…─suspiró cayendo de lleno en su cama.
La fan numero uno se llevaría una no muy grata sorpresa…
─¡Hikari! ─la joven castaña alejó el teléfono de su oreja.
─Yolei, me dejaras sorda.
─¡Lo siento, lo siento! ─ volvió a gritar. Kari rodó los ojos.
─Está bien, ¿Por qué has llamado?
─ Quería agradecerte por haberme cubierto con Ken; sé lo difícil que es para ti mentir.
─No fue nada…
─¡Claro que fue algo! ─volvió a gritar ─ Y te lo agradezco de corazón. ─un momento de silencio surgió en la conversación ─ Hikari, ¿estas ahí?
─Ah, sí; perdóname, ando algo distraída…
─¿Se puede saber por qué? ─ Hikari se mordió el labio inferior. ¿Debía decirle?
─Está bien, te contaré, pero prométeme que no harás un escándalo ni le dirás nada a nadie lo que te voy a contar.
─¡Prometido! ─ la castaña respiró profundamente.
─Wallace me besó…─alejó el teléfono rápidamente de su oreja, esperando aquel ensordecedor grito que, sorprendentemente, no llegó ─¿Yolei?
─¡Estoy en shock! ¡Lo besaste!
─No, yo no lo besé, él me besó a mí.
─¡Aun así! Eso es genial, ¿ya están juntos?
─¡No! ─respondió rápidamente ─ Y no creo que lo estemos en algún punto.
─¿Por qué? Es muy lindo, amable, inteligente…¡es perfecto para ti!
─¡Pero no es Tk! ─dijo sin pensar. Cuando se dio cuenta de lo que acababa de decir, sus ojos se abrieron de sorpresa.
─¡Aja!¡Lo admitiste!
─Yo no…
─¡No lo niegues! Sabía que te gustaba Tk. ¡Eso es genial!
─No lo es, Yolei…me di cuenta muy tarde; él ya tiene novia…
─Bueno sí, pero…
─Pero nada…él está feliz con ella; es todo lo que importa. ─Miyako sintió pena por ella. Aunque su situación con Ken no era exactamente igual, entendía perfectamente cómo se sentía su joven amiga en esos momentos.
─¿Qué harás?
─Nada…todo seguirá como siempre entre él y yo y con Wallace…veremos qué pasa…
─Cualquier cosa, sabes que cuentas conmigo, amiga. ─Hikari sonrió.
─Lo sé…y tú también conmigo, cuando quieras ─ambas amigas se despidieron y terminaron la llamada.
La castaña quedó pensativa. ¿Cómo pudo ser tan ciega? Muchos se lo habían dicho y ella los ignoró sin saber que sus palabras eran ciertas. Ahora que se había dado cuenta…¿Qué iba a hacer? Iba a ser un infierno verlo con Catherine ahora que aceptaba sus sentimientos.
El teléfono sonó.
Sin mucho entusiasmo, contestó.
─Hola…
─¿Hikari?
─ Sí… ¿Quién habla?
─Es Toshiko, la madre de Sora.
─Oh, hola, señora Takenouchi, ¿Cómo está?
─Preocupada. ─respondió rápidamente. El tono desesperado de Toshiko no le dio muy buena espina.
─¿Cómo te fue en la facultad hoy, hijo?
─Muy bien, mamá. ─respondió Joe mientras entraba a su hogar. Eran casi las 9 de la noche y estaba más que exhausto, por lo que, decidió dirigirse directo a su habitación. El joven médico se dejó caer en la cama. A pesar de que había sido un día bastante largo y tedioso, había valido la pena: había aprobado una serie de exámenes, terminó varios ensayos y reportes y logró concluir algunos pendientes que tenia… estaba orgulloso de sí mismo. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro al recordar a cierta pelirroja. ¿Qué estaría haciendo en esos momentos? Después de su pequeño regalo improvisado y ver su reacción al mismo, se sintió un poco mas aliviado. Sentía que por primera vez, desde que aquel sentimiento por su amiga había nacido, tenía alguna oportunidad de estar con ella de una manera más que amigos. Ya no había impedimento para ello, es decir, Tai ya tenía novia.
Escuchó el teléfono sonar, pero lo ignoró por completo, pensando que era algún colega de su padre.
─ ¡Joe! ─suspiró derrotado. Al parecer, su día aun no acababa.
─Está bien, mamá; atenderé por aquí. ─ se reincorporó un poco en la cama y contestó el teléfono inalámbrico en su mesita de noche ─ ¿Hola?
─¡Joe, gracias al cielo que te encuentro!
─¿Mimi? ─preguntó extrañado. Su tono de voz sonaba desesperado ─¿Qué pasa?
─Necesito que vengas a la casa de los Takenouchi lo más pronto posible. ─ respondió rápidamente. ¿Qué hacían a estas horas en la casa de Sora? ─ Solo faltan tú y Tai que, por alguna razón, no ha venido.
─ ¿Están todos allá?
─Sí…
─Mimi, ¿Qué está ocurriendo? ─un momento de silencio pasó. Joe tuvo un mal presentimiento que involucraba a cierta pelirroja.
─Joe…Sora no aparece…
¡Hola! ¡Lamento tanto la demora! Espero que el capitulo lo compensara. Gracias por los reviews en el capitulo anterior y también a los nuevos favs y follows; significan mucho para mí =)
Como ya había mencionado, gracias por leer y, ya saben, siéntanse libres de comentar ;)
Cuídense,
Bye!
