Digimon y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto para su entretenimiento y mi diversión.


─ ¿Se puede saber qué fue todo eso? ─ preguntó el rubio Ishida. Tai no respondió. ¿Qué se supone que dijera? ¿Que si no lo hubiesen separado de Joe, estaría arrestado por homicidio? ─ ¿Te vas a ser el sordo ahora?

─No estoy de humor…

─ ¿Y por eso vas por ahí golpeando a tus amigos?

─Joe no es mi amigo…

─ ¿Por defender a quién has estado tratando mal? ─él no respondió. ─Mira, no sé qué ha pasado entre tú y Sora, pero debes detenerte un momento y pensar si las decisiones que estas tomando respecto a Sora, son las correctas. ─Taichi siguió sin dirigirle la mirada. ─ Tu conoces a Sora mejor que yo y cualquier cosa que según tu haya hecho, no fue para lastimarte. ─tomó su mochila y se alejó de su testarudo amigo.

Él, al igual que todos los presentes, se sorprendió al verlo enfrascado en semejante pelea con el superior. No porque Taichi estuviese involucrado en un pleito, para él eso era normal. Fue el hecho de que Joe era el otro peleonero. Aún no lo creía. Ni siquiera sabía que el joven Kido supiese lanzar un golpe; había dejado a Tai con unos muy buenos magullones. Pero bueno…ya él había cumplido con tratar de razonar con el castaño. Allá él si no le prestaba atención; él tenía sus propios problemas. Él solito terminaría de darse cuenta de su error.

El primogénito de los Yagami vio como su amigo se alejaba. Yamato no sabía toda la historia, por lo que, no tenía ningún derecho a andar juzgándolo. Si sus amigos se ponían de parte de la traidora, bien por ellos.

Dejó salir un sonido de inconformidad.

No quería admitirlo, pero Joe le había dado una buena paliza. Esos golpes le palpitaban insistentemente y ya lo tenían harto porque eran un recordatorio continuo de que, en efecto, entre Sora y el superior había algo. Y eso…lo estaba matando…


Aún no salía de su asombro. ¿Por qué su amigo había reaccionado así? Él era el vivo ejemplo de lo que era un pacifista, por lo que, la castaña no dejaba de darle vueltas al asunto. ¿Acaso todo ese embrollo era por Sora? ¿Joe estaba tan flechado por Sora?

─ ¿Ya está más calmado, superior? ─ tal vez no fue lo más ingenioso de preguntar, pero necesitaba saber si ya era seguro conversar con él. El futuro médico le sonrió tenuemente. El pobre chico estaba sentado en un banquito, sosteniendo una comprensa con hielo sobre su ojo morado mientras sostenía sus lentes con la otra. La castaña sospechaba que había una decena de golpes más a parte de ese ojo morado y labio partido.

─Sí; gracias por preguntar, Mimi. ─respondió, sabiendo muy bien que esta conversación a penas estaba comenzando.

─Eso es bueno, ahora, ¿me podrías decir qué fue todo aquello?

─Mimi…

─Quiero la verdad; no me estoy perdiendo el primer periodo de clases para nada. ─dijo mientras se cruzaba de brazos. ─ Así que, cuéntame. ─Joe suspiró.

─Yo no venía con la intención de pelear, te lo juro, es solo que…las cosas terribles que dijo sobre Sora, me sacaron de mis casillas. ─dijo mientras fruncía el ceño.

─ ¿Qué dijo?

─Cosas horribles que jamás pensé que diría sobre ella. ─respondió. ─No sé que le está pasando, pero no voy a permitir que le falte al respeto.

Tachikawa sonrió. No le agradó lo que Joe le había contado sobre Tai, pero se sintió enternecida y feliz de ver cómo el superior defendía a Sora con tanto ímpetu.

─Te gusta Sora. ─sabía de antemano que sí, ya que, la misma pelirroja se lo había confirmado, pero quería que él se lo dijese. ─No trates de negarlo, se te nota. ─él sonrió tristemente.

─Ella quiere a Tai.

─Puede ser, pero dadas las circunstancias, no creo que ni de amigos queden. ─Mimi se sentó a su lado. ─Mira, no soy de las que apoya esto de las guerras entre pretendientes, pero creo que, si quieres a Sora, deberías intentarlo.

─ ¿Crees que la pueda conquistar? ─ Ella le sonrió.

─No pierdes nada con intentarlo.

Con anterioridad, él se había hecho la idea de que al menos haría el intento de conquistarla, pero ahora que la mejor amiga de ella, le daba la luz verde…definitivamente lo haría.

─Gracias, Mimi.

─No hay de qué.


Había sido una mañana emotiva para las mujeres Takenouchi. Nunca habían hablado con tanta profundidad antes y se dieron cuenta de que lo necesitaban. Sora decidió no omitir nada; se sinceró con su madre de una manera como nunca antes lo había dicho. Le contó de sus inseguridades y de cómo sentía que su antigua relación con ella fue la causante, ya que, jamás pensó que sería aquella hija que su madre quería. Toshiko lloró…Sora no podía creerlo; jamás había visto a su madre derrumbarse de esa manera, pero era necesario que se lo dijera. Ya no podía con esa carga y la única forma de liberarla, era sincerándose. Entre disculpas y abrazos emotivos, ese tema fue dado por concluido.

Después, fue el turno de hablar de lo actual. Toshiko escuchaba asombrada todo lo que su hija le contaba. ¿Cómo podía ser posible que estuviese involucrada en una situación amorosa tan complicada? Simplemente no sabía qué decir.

─…y así estoy, peleada con mi mejor amiga y con otros de mis amigos cortejándome. ─dijo dejando escapar un suspiro.

─No entiendo cómo te metiste en este embrollo.

─Ni yo, pero por ahora, lo único que me interesa es cómo salir…─su madre se acercó a ella y lo abrazó.

─Eres muy inteligente, Sora; sé que encontrarás una solución. ─ Ella sonrió agradecida ante esas palabras. Al fin, se cerraban todas aquellas heridas que no terminaban de sanar entre ellas. ─Iré un momento a la tienda y luego, te cocinaré tu platillo favorito, ¿bien? ─ella asintió más animada.

─Te amo, mamá. ─Toshiko sonrió.

─Y yo a ti, mi niña. Ahora vuelvo. ─dijo, y luego, abandonó la habitación de su única hija.

Se dejó caer en la cama. A penas eran las 9:30 de la mañana y no tenía idea de qué hacer. Decidió que lo más inteligente de hacer sería arreglar un poco la casa, pero recordó su madre era una fanática de la limpieza y, de seguro, no habría nada que ordenar. Su segunda opción: estudiar. Tomó sus apuntes y comenzó a leerlos con detenimiento, tratando de que su mente se concentrase en todos esos datos, en vez de Taichi y Joe. Lo mejor era distraerse. Cuando llevaba unos 20 minutos repasando, su móvil sonó, indicándole que tenía un nuevo mensaje. La pelirroja tomó su móvil; tal vez era uno de sus amigos preocupado por su ausencia a clases, aunque después de lo que pasó la noche anterior, lo dudaba bastante. El mensaje era de Mimi.

Hola, amiga. Espero que ya te sientas mejor. ¡Te extraño muchísimo! No puedo sobrevivir esta educación sin ti T_T. Pero ya en serio, no sabes el lío que se armó esta mañana. Hubo una pelea entre Tai y…Joe.

─ ¡¿Qué?! ─exclamó para sí misma. No podía ser posible que…

Llámame a la hora de receso, ¿bien?

Mimi.

¿Joe en una pelea? Ni siquiera sonaba natural. ¡Joe era pacifista! ¿Qué se supone que hacía peleando y, justamente con Tai? Por todos los cielos, Tai era un peleonero de nacimiento; debió haberlo herido gravemente. ¿Eso pelea fue su culpa? Oh por Dios, se sentía culpable. Miró la hora, ya Mimi debería estar en el almuerzo, por lo que, sin pensarlo dos veces, marcó su numero.


─No sé si sea tan bueno, Hikari.

─ ¿Pero qué dices, Wallace? ─dijo Hikari divertida ─El baloncesto se te da muy bien; de seguro ganan en el próximo partido. ─comentó animadamente.

Después del susto de Sora la noche anterior y la pelea entre su hermano y el superior, el asunto de Wallace había quedado prácticamente olvidado. El chico la había besado el día anterior, por lo que esperaba algún tipo de explicación de su parte, pero no. Llegó como siempre a buscarla y la saludó como si nada hubiese pasado. Como no estaba de ánimos para una conversación incómoda, le siguió el juego y se hizo la desentendida también. En esos momentos retornaban a su salón después de haber almorzado, ya que, el rubio le había pedido que lo ayudara con una tarea.

─Si tú me lo dices, debe ser cierto. ─razonó mientras le abría la puerta del salón a la castaña, como todo un caballero.

─Ay por favor, no he dicho nada que…─Kari se congeló en su sitio al ver una escena que le pareció bastante desagradable: Tk y Catherine, muy acaramelados, besándose como si no hubiese mañana. Un nudo se le instaló en la garganta. Si no fuera porque Wallace estaba a su lado y notaría que algo estaba mal, ya habría salido disparada por la puerta.

─Oh, hola, Kari. ─saludó Tk al notar la presencia de los chicos. ─Aún no acaba el receso.

─Bueno, tenemos cosas qué hacer. ─respondió Wallace al ver que Hikari se mantenía sería. Tomó a la castaña de la mano y prácticamente, la arrastró hasta su asiento, ante la atenta mirada de los dos rubios. ─ ¿Todo orden? ─La menor de los Yagami le dedicó una sonrisa forzada.

─Claro…─Wallace frunció el ceño. Sabía que la escena entre Tk y Catherine y no le gustaba verla así. No era justo…

─Kari, yo…─la chica le prestó atención. ─quisiera hacer algo.

─ ¿Qué cosa? ─ sin mediar palabra alguna, tomó el rostro de la castaña entre sus manos y le plantó un beso. Tanto Kari como los pocos testigos que presenciaban la escena, quedaron boquiabiertos. Wallace se alejó cautelosamente, esperando una muy merecida cachetada ya que, no era la primera vez que hacía eso. Ella lo observó por unos momentos, aún en shock. Era muy diferente a que la besara sin que nadie los viese, pero ¿ahí? ¿Frente a Takeru? Tk…

Y ahí, fue que entendió. Ella no podía seguir pensando en Tk. El tenía novia y ella…debía aceptarlo. Tomó el rostro del chico como él lo había hecho con ella minutos antes y ante la mirada de la pareja presente, ella lo besó. Wallace no podía creerlo, ella tomó la iniciativa. Se separaron al escuchar un golpe rápido como si alguien hubiese empujado bruscamente un pupitre. Tk y Catherine se habían ido…

─Entonces… ¿qué significa lo que acaba de pasar?

─Significa que…─tomó una de sus manos. ─podemos intentarlo. ─Wallace sonrió totalmente feliz.

Hikari sintió una pizca de culpa en su ser. No sabía a ciencia cierta si ella gustaba de él con la misma intensidad que Wallace le profesaba, pero estaba harta de sufrir por alguien imposible. Takeru tenía novia y a ella le gustaba su recién llegado amigo. No había que discutir más el asunto y menos aún, si le gustaba la manera en que él la besaba…


Estaba hecho una furia…Cuando vio que Wallace besó a su Hikari, sintió una ira descomunal. Esperaba que Kari le diera una merecida bofetada por atrevido, pero no, ella lo besó devuelta y, sinceramente, eso fue demasiado para él. ¿Hikari y Wallace juntos? Eso no podía ser cierto.

─ ¡Tk! ─gritó alguien girándolo bruscamente. ─ ¡¿Se puede saber que mosca te picó?! ─él no le dijo nada. ─ ¿Fue por lo de Hikari y Wallace? ─preguntó sabiendo muy bien la respuesta. ─ ¿Por qué te importa tanto? ─dijo cruzando sus brazos sobre su pecho. Takeru no podía reaccionar así; Hikari era su amiga y ella su novia. Que pensara bien lo que diría a continuación…

─No me gustó que se besaran.

─ ¿Por qué no? ─él la miró aún con el ceño fruncido.

─Porque nadie puede besar a Hikari al menos que sea…

─Tú. ─terminó la frase. ─ ¿Sabes qué? Ni me respondas. ─dijo mientras comenzaba a caminar en dirección a la salida.

─Catherine, espera…─hizo un ademán de tomar su brazo, pero ella se negó. ─ ¿A dónde vas? Las clases van a empezar.

─Cualquier sitio donde no estés tú.

El rubio pensó en detenerla, pero en el estado en que estaba él, de seguro solo empeoraría las cosas. Sabía que tenía razones de sobra para enfadarse con él, pero es que, esa escena no era de su agrado. ¡Hikari no podía besar a un chico! Ella era muy pura, muy joven e inocente para estar en esas cosas. Catherine tenía que entender que Kari era como su hermanita y por nada del mundo dejaría que ese Wallace se aprovechara de su Hikari.

Cuando logró calmarse lo suficiente, volvió a su salón. Tenía que mantener a esos dos vigilados.


─ ¿Alguno sabe dónde se metió Hikari? ─preguntó Yolei.

─Se fue con Wallace a hacer una asignación pendiente. ─respondió Davis.

La chica frunció el ceño. Últimamente, la menor de las Yagami no se separaba de Wallace, Es decir, se alegraba de que se estuviese creando algún tipo de vínculo entre ellos dos y, con suerte, tal vez se convirtieran en pareja, pero, Dios, necesitaba a su amiga. Ken y Megumi la volvían loca. Esos dos se estaban uniendo cada día más y ella sentía que una especie de muralla comenzaba a separarla de él. Ya ni siquiera sabía que idear para llamar la atención del ex-emperador de los digimons.

Sinceramente, Megumi le estaba ganando sin esfuerzo.

─Pero que calamidad…

─ ¿Y ahora qué te pasa? ─preguntó Davis. No entendía qué le pasaba a su amiga. Ella era dramática por naturaleza, pero últimamente, estaba rebasando su cuota. Estaba más extraña que de costumbre y eso era mucho decir. ─Mira, ahí viene Ken. ─Yolei giró un poco esperanzada al escuchar eso, pero al ver que venía acompañado, todo aquello se esfumó.

─Hola, chicos. ─saludó Megumi. ─Es bueno verlos de nuevo.

─Lo mismo por aquí. ─respondió Davis. ─ ¿Cómo les va?

─A mí, no muy bien. Tengo una tarea de programación muy importante y no tengo idea de cómo hacerla.

─Yolei podría ayudarte. ─Si los malos deseos mataran, estarían en el funeral de Davis. No podía ser más imprudente…─ ¿Verdad que sí, Yolei? ─ Iba a matarlo; claro que sí…

─Por supuesto. ─respondió. ─ ¿Cuándo nos podríamos reunir?

─La próxima semana; yo te aviso el día, ¿bien? ─ Yolei asintió. No entendía cómo se metía en situaciones así con tanta facilidad, era increíble.

Pero no podía ser cruel. Ella no lo hacía con mala intención y mucho menos con el propósito de dañarla. Suspiró. Observó a Ken quien no había dicho palabra alguna desde que llegó, como si estuviese pensando en algo sumamente importante. Era tan diferente a ella y eso…era lo que le encantaba de él.

Valía la pena pelear por él…


Las clases habían reiniciado y ella…decidió no asistir. Estaba preocupada por la reacción que había tenido Sora al enterarse de todo lo acontecido esa mañana durante su ausencia. Su amiga estaba enojada, de eso no había duda. No le gustaba la violencia y menos aún, si ella era la causante. Por experiencia propia sabía que cuando Sora se enojaba, nada podía salir bien… Se estaba arrepintiendo de habérselo contado, pero su amiga necesitaba saber y más, si tenía que ver con ella porque, obviamente, la involucraba a ella. Guardó algunas cosas en su casillero y se dirigió a un lugar, prácticamente, un escondite detrás de varios árboles, para evitar que cualquier vigilante la encontrara. Se sentó en el suelo, recostada de un tronco; necesitaba algo de paz…

─ ¿También faltarás a clase? ─la castaña dio un pequeño respingo al escuchar esa voz de tras suyo.

─No hagas eso, Yamato. ─él sonrió. ─¿Qué haces aquí?

─Lo mismo que tú: faltando a clases por mero capricho.

─No estoy faltando a clases por capricho, simplemente, estoy distraída. Todo lo que ha pasado en estas últimas 24 horas, ha sido una locura.

─Ni que lo digas. ─apoyó. ─ Sora se pierde, Tai se convierte en un patán y Joe inicia una pelea.

─¿Qué es lo que le pasa a Tai? Él no es así y menos cuando se trata de Sora.

─No lo sé, pero sea lo que sea, estoy casi seguro que tiene que ver con Akino. ─Mimi lo observó con atención.

─¿Crees que le haya llenado la cabeza de ideas en contra de Sora? ─él se encogió de hombros.

─No me sorprendería, es decir, cualquiera se sentiría amenazada por la amistad que tienen Tai y Sora. ─ella asintió. Desde un principio, había sospechado que la muchachita esa tenía algo que ver, pero no tenía pruebas.

─ ¿Y no se lo dijiste a Tai?

─ ¿Serviría de algo? Sabes cómo es Tai de cabeza dura. Tiene que darse cuenta por sí mismo. ─ella sonrió.

─ ¿A quién me recuerda eso? ─él frunció el ceño.

─ ¿Insinúas que soy cabeza dura? ─ella asintió. ─He sido ofendido…─dijo fingiendo estar indignado.

─ Oh, vamos, no te pongas así. ─dijo golpeándole juguetonamente el brazo.

─ ¿Y encima utilizando la violencia? Estás muy rebelde, princesa. ─bromeó él.

─Eres malo, ¿sabes? ─él sonrió.

Un momento de silencio pasó entre ellos.

─Oye, Mimi…─la castaña le prestó atención. ─ ¿Irás al recital? De verdad…me gustaría que estés allí. ─Mimi lo miró asombrada. ¿El gran Yamato Ishida se estaba sonrojando?

─Claro que iré a apoyarte, es decir, todos estaremos ahí, ¿no?

─Por supuesto. ─contestó.

─Y estoy segura de que el recital será todo un éxito. ─La sonrisa que le dedicó el rubio la derritió por completo. No porque fuese una coqueta o varonil, sino porque era una de esas sonrisas que Yamato muy pocas veces utilizaba. Una sonrisa pura, sincera y sin ningún tipo de esfuerzo. Ese era el chico que debía estar siempre presente. ─Me encanta esa sonrisa.

─ ¿Cuál?

─Esa que acabas de poner. ─respondió. ─No la muestras muy seguido.

─Está apareciendo con más frecuencia cuando estoy contigo.

Todos los colores se le subieron al rostro.

─Deja de decir tonterías…

Yamato rió con ganas. Solo con ella podía soltarse de esa manera y esperaba que pronto, pudiese ganarse su corazón. Entre charlas, bromas y risas, los dos jóvenes pasaron uno de los momentos más relajantes en mucho tiempo.


─ ¡Hikari! ─escuchó como alguien la llamaba. Detuvo su andar y giró hacia el dueño de la voz.

─Oh, hola Takeru, ¿qué se te ofrece? ─preguntó.

─Necesito hablar contigo.

─ ¿No puede ser otro día? De verdad tengo cosas qué hacer en casa…

─Es importante. ─la menor de los Yagami vio la seriedad de su expresión. Le había prometido a su madre que iría directo a casa cuando saliera de la escuela para ayudarla, pero por la seriedad que profesaba su amigo, su madre podría esperar unos cuantos minutos más.

─Está bien. ¿De qué se trata? ─Tk miró a todos lados, buscando a cierto chico.

─ ¿Dónde está Wallace?

─Se quedó a arreglar algo con unos papeles en la dirección. ─él asintió. ─ Entonces…¿qué es eso que quieres decirme?

─Bueno, es acerca de eso que está pasando entre Wallace y tú. ─ella enarcó una ceja. ─ Hikari, no creo que sea lo ideal.

─ ¿Qué cosa?

─Ya sabes…esa relación que ustedes tienen. Tú no deberías tener novio. ─la castaña frunció el ceño. Debía haber escuchado mal.

─ ¿Disculpa? ─preguntó indignada. ─ ¿Qué se supone que significa eso?

─Que eres muy joven para estar de novia con alguien…

─Tenemos la misma edad.

─El asunto es diferente.

─ ¿Y se puede saber cómo es diferente? ─ él frunció el ceño.

─Porque lo es y punto.

─ ¿Sabes que, Tk? No tengo tiempo para esto. ─dijo girando en sus talones para irse, pero el rubio la tomó del brazo.

─Solo te digo esto para protegerte. ─ella se rió de manera burlona.

─ ¿En serio dijiste eso? Desde que tienes novia, apenas me registras. ¿Y ahora, me dices que debo permanecer sola para estar bien? ─ se soltó de su agarre bruscamente. ─Lo que pase entre Wallace y yo no es asunto tuyo, así que, te agradecería que te mantengas al margen. ─ ¡Eso era el colmo! ¿Él podía hacer su vida y ella no la suya? Además, ya muy pocas veces salían juntos como para creerse con derecho a opinar en su vida. ─Nos vemos.

─Pero… ─y fue lo último que llegó a decir. La castaña ya lo había dejado solo. ¿Es que no veía que solo quería ayudarla y protegerla para que no saliera herida? Wallace no era el indicado para ella; lo sentía en lo más profundo de su ser y no descansaría hasta demostrárselo.


Por alguna extraña razón, su familia se había alegrado de verlo llegar herido. Sonaba ilógico, pero era la pura verdad. Al ser el chico tan estudioso y pacifista al que estaban acostumbrados, verlo llegar con todos esos moretones, el ojo morado y la ropa totalmente sucia, fue una verdadera sorpresa. Esperó una reprimenda o cualquier tipo de sanción, pero no, al contrario, lo felicitaron por comportarse como un joven de su edad. No supo si ofenderse ante ese comentario…

Se dejó caer en su cama.

Nunca en su vida había actuado de esa forma, pero es que, las palabras hirientes de Tai hacia Sora, sumadas a las imágenes de una destrozada pelirroja la noche anterior, fueron demasiado para su autocontrol. ¿Cómo Tai podía decir semejantes atrocidades de la que se supone era su mejor amiga? Él era un chico muy listo y ni siquiera su lógica lograba responderle esa interrogante.

─ ¡Joe, tienes visitas!

Extrañado, se levantó de su cama y salió de su habitación. Su madre le señaló la puerta.

─¿Sora? ─preguntó al ver a la pelirroja frente a él. Su expresión era de sorpresa y…¿enojo? Lo mejor sería cerrar la puerta tras de sí. ─¿Qué haces aquí?

─Estoy furiosa contigo…─Joe suspiró.

─Sora, escucha…

─ ¡No, no te escucho! ─explotó ella. ─¡¿Ahora te has vuelto un peleonero?!

─Sabes que no…

─ ¿Y entonces? ¿Qué te pasó? ¿No has visto cómo quedaste?

─Valió la pena…

─ ¿Sabes qué? Olvídalo. ─dijo con intenciones claras de marcharse. ¿Acaso buscaba que se enojara más? Pues lo había logrado. Después de haber hablado con Mimi, quiso comprobar la magnitud del asunto, por lo que, cuando Joe abrió la puerta y vio todos esos magullones y el ojo morado, no pudo evitar enojarse, no con él, a pesar de que le había dicho que sí, sino con ella misma por llevar a dos buenos amigos a estas instancias.

─Te puedes enojar, pero no me disculparé, Sora. ─dijo él tomándola del brazo. ─ ¡Él estaba insultándote!

─ ¡Aún así, no debiste!

─ ¡Sí, sí debía! ─rebatió él. ─ Y más, si esa persona es la chica más increíble que he conocido en mi vida. ─ estaba tan sumida en sus palabras que no notó cuando el superior la tomó de la cintura y la acercaba peligrosamente a su cuerpo.

─Joe…yo no…─pero era imposible articular palabra. No quería admitirlo, pero que la defendiera de esa forma, la emocionaba y mas, teniendo en cuenta lo tranquilo que era. ─ No creo que…

─No hables…─susurró peligrosamente de sus labios. No quería contenerse y no lo haría.

La besó tímidamente, como si tuviese miedo a dañarla o a que se quebrara entre sus brazos y es que para él, Sora era un ángel muy frágil que necesitaba cuidar. Separó sus labios de los de ella y esperó alguna señal de enojo, de confusión, algo que lo alertara, pero definitivamente, no estaba preparado para esa reacción:

Ella lo estaba besando.

Sus ojos se abrieron a más no poder. De verdad no esperaba eso, pero se dejó llevar…La quería y no dejaría pasar esa oportunidad.

Estaba cansada de perseguir a un chico que la odiaba. Tal vez era para mejor darle una oportunidad al superior. Él era tan especial con ella y creía que lo mejor sería intentarlo. Sucumbiendo totalmente a sus deseos, se dejó llevar completamente por aquel beso.


¡Hola! Por aquí es tardísimo, pero aun así, decidí traerles este capítulo. Espero de corazón que les haya gustado. Gracias por los follows, favs y sus reviews; son una gran motivación a la hora de escribir.

Ya saben, siéntanse libres de comentar y decirme que les ha parecido.

Estoy un poco apurada, por lo que no me ha dado tiempo de releerlo, pero les prometo que más tarde lo hago y arreglo cualquier error que pueda existir,

Cuídense,

Bye!