Capítulo V: La caída de las hojas
Oh, I'm scared to see the ending
Why are we pretending this is nothing?
I'd tell you I miss you but I don't know how
I've never heard silence quite this loud
Durante el verano, la boda de Diana fué la comidilla de los habitantes de Avonlea; no obstante, la causa principal no fueron los recién casados. Diana y Fred sólo propiciaron la noticia principal, pero los protagonistas fueron Anne, Gilbert y en particular, las personas que difundieron el rumor de que se les vió hablando cuando iban a sus casas.
A Gilbert no le importaba y hubiera soportado un verano completo en Avonlea si Anne también se hubiera quedado. La última vez que hablaron fué en la boda y al parecer todo iba normal, pero una semana después Anne ya había marchado para dar clases en Valley Road.
Así que cuando el otoño llegó acompañado del último año en Redmond, Gilbert partió contento a Kingsport pensando que la pelirroja volvería a hablarle y todo sería como antes. Ya no le importaba Roy Gardner: no podía arruinarle los momentos con la que fué su mejor amiga, incluso antes de darse cuenta de la intensidad con la que la quería, y antes de las vacaciones había dejado las cosas en claro con Christine. No había ningún inconveniente para que retomaran su amistad, ni para que eso no llegara más lejos otra vez, pero ahora de una manera más inteligente, con una estrategia real. Todo era más fácil si Anne hablaba.
La felicidad reinó en Gilbert hasta el viernes de la primera semana de clases, cuando Anne no había hecho ni una señal de reconocimiento hacia él.
Ya había perdido toda esperanza cuando, por la tarde en la reunión de apertura de semestre del Philomathic, el Profesor Woodleigh le pidió a algunos alumnos que se quedaran para pegar los volantes que promocionarían el club con los alumnos de nuevo ingreso y que se habían impreso en la imprenta nueva de Redmond. Woodleigh mandó a Phil y Stella a los pasillos del primer piso y a Gilbert con Anne a las bibliotecas.
Y así estaban sólos en una biblioteca.
No había salida para Anne, tenían que hablar.
—Y… ¿Cómo has estado Gilbert?— Dijo algo incómoda. Estuvo demasiado tiempo evitando este momento. No quería admitir que después de la boda tuvo algunos sueños con vestidos blancos y un chico de ojos castaños.
—Bien, gracias Anne. ¿Qué hay de tí? ¿Cómo te fue dando clases?
—Increíble, creo que no te platiqué, pero volví a ser casamentera en Valley Road, debería empezar a cobrar un sueldo.
—Si, no me lo contaste, creo que has estado ocupada Dríade, no has hablado conmigo desde la boda de Diana.
—Perdon Gil. No pensé que necesitaras hablar.
—De hecho, hay muchas cosas que me gustaría que supieras, que debería decirte— dijo bajando la voz— ¿Pero por qué tengo la impresión de que te estás alejando de mí?
—No me alejo de tí, tú también podrías hablarme pero no lo haces— dijo Anne un poco molesta.
Salieron de la biblioteca principal para ir a la de la segunda planta.
—Bueno, es que tu siempre estas ocupada… o con compañía.—añadió Gilbert para no mencionar el nombre de Roy — Además, te envié cartas cuando estabas en Valley Road y no las contestaste.
—Creo que lo olvidé.
Pero Anne no lo había olvidado. Las cartas de Gilbert tenían un tono demasiado amistoso que no le gustaba. ¿Qué significaba que de un día para el otro quisiera retomar su amistad?¿Que los rumores sobre Christine Stuart eran ciertos? Prefería mantener el orgullo que ver cómo otra persona tomaba su lugar.
Entraron a la biblioteca e intentaron ocuparse pegando los carteles del Philomathic, pero era una tarea que requería de dos personas y no podían ignorarse durante mucho tiempo. Hubo un punto en el que sus manos se rozaron y sintieron un hormigueo, como una soga tirando de ellos hacia el otro, haciendo que alzaran la mirada.
Anne tenía los ojos grises cansados. Gilbert tenía los ojos marrones tristes y preguntaban, preguntaban como siempre lo hacían, de esa manera irresistible que hacía que una siempre quisiera responder.
—¿Cómo terminamos así, Anne?
—No lo sé.
—Parece que ahora estamos en la sección de tragedias y tengo que decirte que no me gusta nada. ¿Podemos volver a ser amigos como antes?
—Claro, ¿quieres contarme algo? creo que es el primer paso— dijo Anne con una sonrisa. Pensó que podría hacerlo, que sería fácil, ya era su amiga desde mucho tiempo antes de que las ideas románticas se incrustaran en su mente.
—No te lo dije antes porque no supe como hacerlo, pero te extraño. Bien, tienes la palabra ahora.
Pero Anne no supo qué contestar.
Entonces, la chica que nunca paraba de hablar se quedó sin palabras. Terminaron con las bibliotecas y no dijo nada. Salieron del edificio de Redmond y Anne seguía sin decir nada. Gilbert empezó a sentirse estúpido ¿Le decía algo horriblemente personal a su driade y esta no contestaba? ¿Qué había hecho mal esta vez?
Gilbert se despidió para irse a casa y en el camino empezó a sentirse muy mal. Era como si a cada intento de agradarle a Anne, alguien le arrebatara algo, como el otoño le arranca a los árboles sus hojas. El silencio de Anne era demasiado ruidoso. No le iba a contar lo que había pasado a Phil ni a Jonas, probablemente ni siquiera se lo mencionara a su padre. Y tampoco volvería a presionar a Anne para hablar. Nunca en mil años. Porque verla incómoda dolía más que no verla. Las hojas caían y se rompían con la fuerza del viento.
Cuando llegó a su casa, sacó su libreta de notas y escribió unos versos a modo de resumen de lo que había pasado. Se quedaba ahí, entre su cuaderno y él.
Otro capitulo y me da miedo que esto ya casi acaba. La canción usada aquí es (claro está) The Story Of Us de la increíble Taylor Swift, compuesta por ella misma y en menos de un mes bajo la marca de Taylor's Version. Al principio este capitulo no lo había incluido en la historia, pero tenía un salto temporal y tengo que decir que el video musical de esta canción me inspiró demasiado.
Ahora, pasando a algo un poco más importante, tengo que pedir disculpas por no actualizar cada semana, pero prometo que lo compensaré subiendo dos capitulos la próxima semana.
A partir de ahora la historia se vuelve un poco complicada. Estoy muy emocionada por compartir con ustedes lo que escribí porque no se salía de mi cabeza hasta que me dí cuenta de que era lo suficientemente decente como para invertirle tiempo, y muy agradecida por que ustedes se hayan interesado por esto. Los adoro.
XX
~Mund.
