Capitulo VII: Navidad
I try and try to forget you
But your mother thinks that I'm the best for you
Try and try to erase you
But, you won't disappear
El invierno se acercaba cada vez más, así que cuando el semestre por fin acabó y Gilbert tomó el tren a Avonlea, fue para encontrarse con los copitos blancos de la Navidad. Llevaba dos años reservando el tren nocturno para ir a casa. La primera vez fue para estar solo y las siguientes para prepararse antes de llegar, pues siempre había chismorreos en cuanto ponía un pie en Avonlea y, lo que probablemente fuera peor, tenía la sensación de que faltaba algo, o más bien alguien: Anne.
Cada día que pasaba, Gilbert extrañaba la amistad de la chica pelirroja, de ojos grandes e ideas dementes. Quería ser su amigo otra vez y maldecía la hora en la que decidió hablar, porque ya no anhelaba su amor tanto como el confort que lo gobernaba cuando estaba con ella.
Antes de subir al tren que conectaba Charlottetown con Avonlea, Gilbert encontró a una señora vendiendo baratijas en la estación. Cuando se acercó a observar, esperaba encontrarle un regalo de Navidad a su madre, pero encontró algo mejor. La anciana tenía un collar con un pequeño corazón púrpura que, como Gilbert pensó, quedaría perfecto en el cuello de Anne. Tenía que comprarlo.
Y así, cuando llegó a su casa, llevaba un regalo de Navidad para la Driade.
Un día antes de la víspera de Navidad, se enteró por Diana de que Anne y Marilla irían al día siguiente a Charlottetown a comprar las cosas para la cena. Tal vez lo adecuado sería llevarle el regalo a la señora Rachel en lugar de entregárselo a Anne.
Así que en la víspera de Navidad, se encontraba de camino al sendero de los Amantes, con un pequeño regalo en mano. Tocó la puerta de Green Gables esperando que la señora Rachel abriera, y ya estaba listo para su interrogatorio cuando Marilla apareció ante él.
—Buenos días Gilbert ¿Estás buscando a Anne? Temo decirte que salió esta mañana a Charlottetown con la señora Lynde y no creo que regresen hasta la noche. Se suponía que yo iría con Anne, pero Rachel quiso ir personalmente por los ingredientes para su pudin.
—No se preocupe Marilla, sólo quería traerle un regalo de Navidad ¿se lo podría entregar por mí, por favor?
—Claro Gilbert, pero pasa. Los mellizos están en la casa de los Boulter y yo desde hace un tiempo quería hablar contigo. —dijo Marilla, invitándolo a pasar con una sonrisa.
—¿Hablar conmigo?¿De qué exactamente?
—Bueno, probablemente esto es incómodo, pero quiero que sepas que es incómodo para los dos. Yo… sé lo que pasó con Anne el verano pasado, no es que ella me lo haya contado, pero ya todos lo saben. Y considero que es mi deber preguntarte si estás bien.
Ambos se sentaron en la mesa de la cocina. Y sí era incómodo, pero de alguna manera, Gilbert se sentía como en casa cada vez que estaba en Green Gables.
—Estoy bien Marilla, ya ha pasado un tiempo y, aunque Anne y yo no tenemos el mismo contacto que antes, lo entiendo.
—Sé que debí hablar contigo antes, y sé que no estás bien Gilbert. Tu padre ha hablado conmigo. Está preocupado por lo mucho que estudias y trabajas; creemos que lo haces para distraerte y está bien, es una manera sana de olvidar, pero cada que pones un pie en Avonlea se te ve mas decaido.
Gilbert sonrió, aunque en realidad no quería hacerlo. Sentía los ojos calientes y notó el peso en su espalda que implicaba el que tantas personas se preocuparan por él.
—Tengo que admitir que no es verdad— dijo con un suspiro — no estoy bien. Siento que Anne y yo estamos encerrados en una isla sin olas, siendo un espectáculo para la gente. Y es que ella está en todos lados. Usted lo sabe Marilla, es imposible ignorarla porque es como el aire. Me lo pone todo difícil: es difícil respirar, o comer, o pensar cuando está a donde quiera que vaya.
—Yo no soy la madre biológica de Anne, pero ella es mía. La he cuidado y amado desde hace más de diez años y me hubiera encantado saber que tú eras el indicado. Tú eres lo mejor para ella, lo sé. La única persona que le pone los pies sobre la tierra cuando es necesario, pero la deja ser lo suficientemente libre como para destacar todo lo bueno que hay en ella. Su espíritu y fuego y rocío están a salvo contigo. Y no sé si esto te ayude o no, pero creo que necesitas hablarlo con alguien, y si yo soy esa persona, o lo son tus padres, queremos que sepas que te escuchamos y comprendemos.
—Yo lo sé, siempre ha sido así y no creo que sean conscientes de lo mucho que me importan. Pero voy a estar bien. Cuando me digo a mi mismo que todo está bajo control, y creo que lo estoy superando, pasan cosas como esta, y todo el círculo de decepción comienza de nuevo. Pero ningún hombre ha muerto por amor. Y mientras ustedes no se rindan ante la situación, ni la favorezcan, será más sencillo. Así que, por favor ¿Podría decirle a Anne que le envié el regalo por correo? Cuando pienso en venir hasta aquí se siente demasiado personal.
—Por supuesto y le diré a tus padres que no se preocupen, pero no puedo asegurar que no lo hagan, y tu no puedes culparlos Gilbert. Y estoy segura de que todo mejorará.
Gilbert se levantó de su asiento y se dirigió a la salida.
—Claro que mejorará— dijo con una sonrisa.—Feliz Navidad.
Pero ya habían pasado casi dos años y nada mejoraba.
Entonces sacó de su bolsillo el cuaderno que llevaba siempre consigo y un bolígrafo. Escribió una nota. Para olvidar más rápido, decía siempre.
Pero no funcionaba.
...But, you won't disappear
La canción de este capitulo es Everywhere de Niall Horan, compuesta por él mismo, Julian Bunetta y John Ryan. Quería jugar con la idea de que Marilla en realidad estaba molesta con Anne por rechazar a Gilbert y no encontré una canción mejor.
~Mund X.
