La curiosidad mató al gato y a la leona

En la clase de runas antiguas, asignaron un proyecto bastante complicado, incluso para la castaña; dicho proyecto no era fácil en lo absoluto para ser más claros, debían investigar y poner a prueba un sin fin de runas para la protección de sitios dispositivos de memoria post-guerra, pues algunos habían sido vandalizado por adeptos de Voldemort aún después de finalizada la guerra. Lastimosamente no iba a ser un proyecto grupal, debía trabajar completamente sola en él para prepararlos para los EXTASIS reales.

Mientras recogía sus cosas, escuchó a Parkinson decirle a la profesora Batsheda que quería saber qué libros podría usar para ese proyecto aparte de los recomendados por ella en esa clase, quería un panorama más amplio del tema.

La profesora la llamó en voz alta y le solicitó ayuda con Pansy para encontrar dichos textos, pues sabía de antemano que ella ya tenía bastante conocimiento de viejas runas y autores por los cuales empezar. Con una sonrisa fingida, miró a Pansy y le dijo que con mucho gusto le mostraría lo que ella estaba buscando. Sin nada más que agregar, la profesora las dejó en medio del aula sin imaginarse la tensión que estaba creciendo entre ellas.

Ambas se miraron fijamente por un largo rato, como luchando, retándose, ninguna iba a dejarse vencer por la incomodidad o la obvia energía que iba subiendo en esa, cada vez más pequeña, aula. Fue entonces la leona quien, sin dejar de mirarla, rompió el silencio.

-Si quieres puedo mostrarte los libros en la biblioteca después de almuerzo. Estoy libre el resto del día- al no recibir respuesta alguna, agregó- No importa si no vas, yo ya tenía planeado estar allá, solo te estoy dando la información.

La leona se fue a tal velocidad que Pansy se quedó completamente sola en el aula, dos minutos pasaron antes de poder reaccionar al intercambio que tuvieron.

En el comedor Hermione estaba que echaba chispas, eran demasiadas cosas alrededor de Pansy Párkinson, todo era un enigma y ella debía obedecer sus mandatos, que no dijera algo, que la ayudara, que no la tocara, pero desde el día anterior dejó varias dudas en su cabeza y no sabía cómo reaccionar ante ellas. Obviamente, ante su corazón curioso y valiente, no le había hecho caso en lo absoluto, había hablado con Ginny lo de las chispas y la conversación la dejó con más preguntas que respuestas.

Cuando le preguntó a Ginny sobre el tema, le dijo que había escuchado a dos niñas de cuarto año hablando de las chispas que salieron entre dos amigas al tocarse y lo impresionante que había sido. Al no entender muy bien esas cavilaciones, Hermione quería saber si la pelirroja tenía alguna idea de aquello.

Ginny la miró un poco asombrada y le dijo que entre dos amigas no creía que fuera posible, pues realmente sonaba a algo que solo pasaba si tenían otro tipo de vínculo y que solo ocurría con sangre puras. A demás, le dijo que probablemente se habían equivocado y pasó a mostrarle la carta que le había enviado Harry, en ella explicaba lo duro que era el entrenamiento para ser aurores y el gran deseo que tenía de verla de nuevo en Hogsmeade, el siguiente mes que ambos tenían un tiempo libre, pactaron una tarde para recordar sus días de clase y sus aventuras. Tiempo después Ginny se marchó para ver algo más en la carta que no quiso compartir con alguien más.

Hermione no tenía muy claro hacia dónde dirigirse con la investigación, si insistir o tratar de preguntarle a alguien sobre eso que ocurría. No conocía a tantas sangres pura y tampoco quería levantar sospechas. Mientras vacilaba con dichas problemáticas en su cabeza, Luna Lovegood se sentó a su lado y como si la hubiera escuchado le preguntó si la necesitaba.

-Me gustan tus gafas, Luna. Me parece que te quedan muy bien- empezó Hermione que no tenía idea de cómo iniciar con algo tan tabú entre brujas, y brujos al parecer. Luna agradeció y con una mirada la instó a seguir. -Por otra parte, quería preguntarte si sabes de algo sobre las chispas que saltan entre sangre puras si se tocan. Es que lo leí por ahí, pero creo verdaderamente que solo las familias sangre puras saben la veracidad alrededor de la leyenda- Hermione la miró con cierto miedo, no quería ofender la tradición llamándola leyenda, pero creía que era la palabra más adecuada para hacerlo.

-Creo que deberías hablar con la fuente de la historia. En los libros no se habla del tema porque es algo inusual. Si viste algo así o alguien más lo vivió podría decirte de qué se trata – le respondió Luna dulcemente- Aunque, si realmente quieres saber sobre ello, prueba con algún Slytherin, ellos entienden más a cerca de las tradiciones entre Sangre Puras.

Hermione se asustó un poco porque se había dado cuenta de su pequeña mentira, sin embargo, le agradeció a Luna por sus palabras, no había ninguna duda, insistiría a Pansy sobre el tema, aún si evadía el tema o pasaba de ella por completo.

Una vez en la biblioteca empezó a trabajar con unos problemas de aritmancia. Estuvo aproximadamente dos horas concentrada y estaba tan inmersa en los números que no podía pensar en otra cosa, eso le gustó. Todo marchaba bien hasta que alguien se paró a su lado y obstruyó la luz que iluminaba su escritorio. Cuando alzó la vista se encontró con unos ojos acusadores y astutos, sintió un poco de ansiedad porque su presencia era demasiado imponente en ese pequeño espacio. Sin preámbulos se sentó al lado de la castaña.

-Estaba buscándote, aunque no lo parece este lugar tiene unos cuantos espacios escondidos y te sentaste justo en uno que pensaba nadie conocía.

-Lo siento, pero como bien dices, es un lugar en la biblioteca, la cual todos los alumnos de Hogwarts podemos usar. Puedes estar aquí también, solo si quieres- agregó en voz baja la castaña.

-Granger- la llamó Pansy- solo necesito qué me digas cuáles textos me pueden servir para la clase de runas, los que nos recomendó Batsheda no tienen las runas antiguas usadas en 1210 y debemos realizar algo de la fecha para el próximo proyecto- suspiró- necesito pasar mis exámenes.

La castaña la miró y se le ocurrió que podía negociar, ella podía intercambiar esa información si ella le decía lo que significaban las chispas.

-Pansy, yo no tengo problema alguno dándote esa información, sin embargo, quiero saber algo antes.

-No juegues conmigo, Granger- le respondió entre dientes, apretando la mandíbula- no te voy a dar lo que quieres.

-Por favor, ni siquiera te he hecho la pregunta. ¿Por qué no puedo hablar de eso? ¿Qué pasó entre nosotras dos aquí? - la miró a los ojos- aquí en este mismo lugar.

Sin pensarlo mucho la agarró de las manos y una onda expansiva de calor la golpeó por todo su cuerpo y cuando vio a Pansy, vio el horror de su mirada.

Pansy reaccionó rápido y le cubrió la boca, evitando algún grito de la castaña. Acto seguido la abrazó por la espalda, aún con su mano derecha en la boca de la castaña, la llevó para un recoveco pequeño y le susurró al oído. -Si gritas, todo se complicará para nosotras. No puedes hablar. Solo prométeme que no vas a irte o a hacer un escándalo como ustedes los Gryffindor saben hacer siempre. Asiente si entendiste.

Hermione estaba buscando su varita, empezó a sentir como se iba apoderando de ella un próximo ataque de pánico. Sentía como su garganta se iba cerrando, sabía que iba a morir, nadie la encontraría, nadie se daría cuenta de su ausencia. Empezó a llorar ahogadamente, este sería su final.

Pansy se dio cuenta de que algo le pasaba a la castaña y de inmediato le quitó las manos de la boca. Se le acercó al oído y con mucha calma le dijo:

-No pasa nada, calma, no te voy a hacer daño. Respira lentamente, deja que el aire entre a tus pulmones.

Hermione en un intento de escuchar lo que decía y al ver que Pansy le había quitado las manos de la boca, se dejó caer en el suelo y empezó a dar pequeños intentos de respiros. Mientras tanto Pansy la abrazó y dejó que sus manos acariciaran su pecho, logrando con dulces palabras calmar a Hermione.

La castaña empezó a llorar suavemente y se dejó caer, ya más tranquila y con la seguridad que todo estaba bien, se volteó lentamente y la miro con miedo. Sabía que era una bruja complicada, las cosas no iban a terminar bien si Pansy se aprovechaba de esa información nueva que tenía. Se sentía demasiado vulnerable. La ojiverde la miró en silencio y luego habló.

-¿Desde hace cuánto tiempo tienes ataques de pánico?- Le preguntó de la manera más suave que pudo.

-Desde que terminó la guerra, cuando me quedé yo sola con mis pensamientos y con la realidad de lo que ocurrió.

-¿Qué ocurrió mientras estuviste fuera?- Pansy lo dijo en tono de súplica y perdón.

-Todo y nada, fui torturada por Bellatrix Lestrange, para luego vestir como ella en un intento de robar un horrocrux. Creo que fue todo y nada lo que me dejó secuelas. ¿Vas a decirle a alguien?

-No. Jamás lo haría- dijo con determinación la Slytherin- Sé lo que sientes y te entiendo, más de lo que crees. La vulnerabilidad no es un sentimiento fácil de dejar salir, lamento mucho que esto estallara en ti un ataque, nunca te haría daño.

-Ya lo has hecho en el pasado, incluso cuando entregaste a Ha-

-No tienes que recordármelo, Hermione- La interrumpió Pansy- Sé lo que hice y también viví muchas cosas de las que no me siento orgullosa. El miedo es un arma letal, puede mover mil cosas en tu cuerpo y tu mente y te lleva a lugares que nadie debería ir. Por eso me juré después de la guerra que el miedo no me iba a dominar de nuevo, al menos ahora se que tengo la capacidad de tomar mis propias decisiones sin estar influenciada por algo más, o alguien en todo caso.

Hermione estaba confundida, no sabía qué hacer. Se quedó en silencio observando a Pansy. Ella le devolvió la mirada sin miedo, era cierto, todas las historias tienen dos versiones y está claro que en ambas partes hubo mucho sufrimiento.

Pansy se reincorporó y le tendió la mano a Hermione. Esta última se sorprendió, pero le dio la mano, sintió mucha calidez a su tacto y cuando estuvo a su altura se dio cuenta de lo cerca que estaban. Pansy no retrocedió y se miraron fijamente por unos segundos, lentamente Hermione sintió cómo su cuerpo empezaba producir cosquillas, en sus brazos y piernas. No pudo sostener la mirada un minuto más y su mirada fue bajando a su boca. El corazón se le aceleró y cuando pensó en decir algo, escucharon a un grupo de estudiantes cerca. Pansy se alejó y se sentó en el escritorio, Hermione tomó una bocanada de aire y se sentó a su lado, pasándole una nota con la lista de textos terminó su breve encuentro y con unas últimas palabras Pansy se marchó.

-Tenemos que decidir que hacer para el proyecto de runas antiguas. Espera mi lechuza.- Sin más, se fue haciendo una salida dramatica, bastante parecida a las que solía tener Snape hace un par de años.