Bleach y sus personajes NO ME PERTENECEN. Sólo hago esto para mi diversión y su entretenimiento


Byakuya Kuchiki


Es increíble cómo Kurosaki se las ingenia para poner a prueba mis nervios. Ahora resulta que habrá un divorcio doble porque el sub-normal y mi hermana se habían enamorado. Aunque Ichika no sabía de quién se trataba cuando acudió a mí en la mañana, no tengo ninguna duda de que se trata de él. ¿Quién más podría ser? Aunque…

Tengo que admitir que no me sorprende esto.

Cuando Ichigo y Rukia tomaron caminos diferentes, aunque no lo demostrase, me sorprendió. Todo lo que habían pasado desde que se conocieron y las miradas que se compartían entre ellos (las cuales me generaban una gran incomodidad), confirmaban a leguas la conexión que había entre ellos, pero luego, cada quien hizo su vida y tuvieron hijos.

Aún recuerdo con incredulidad aquella noche cuando Renji se acercó a mí para oficializar la relación con mi hermana. En ese momento, me pareció algo extraño, pero le di mi aprobación, pensando que Rukia diría que no.

No solo le dijo que sí…tiempo después, la feliz pareja se acercó a mí para informarme que serían padres. No puedo explicar la furia que me embargó al saber que se habían saltado una gran cantidad de pasos que toda pareja debía atravesar antes de tan siquiera pensar en concebir un niño, pero ahí se presentaron ante mí, con año y medio de relación, dos meses de embarazo y nada de compromiso. Realmente pensé que Kurosaki era historia cuando esto pasó; creí que entre Renji y ella había nacido una relación inquebrantable…

Obviamente, mi sobrina no nacería fuera del matrimonio y me sentí satisfecho cuando mi teniente pidió mi bendición prácticamente al instante de notificarme sobre el bebé. A partir de ahí, los meses siguientes fueron todo, menos pacíficos. Por órdenes mías, estrictas e inapelables, Rukia tenía ciertas actividades restringidas…realmente casi todas las actividades. Cuando entró al séptimo trimestre de gestación, Renji y yo nos encargamos personalmente de que descansara; estuvo los últimos tres meses de su embarazo en la mansión casi todo el tiempo.

¿Y cómo no?

Rukia posee una contextura tan frágil y delgada que muchos temíamos que en algún momento del embarazo se quebrara al mínimo percance; por eso tanta preocupación.

Cuando Ichika nació…todo nuestro mundo cambió.

Esa pequeña niña llegó al mundo una tarde de otoño y, a partir de ahí, no hay alma en el Seiretei que no se desviva por esa niña…incluyéndome a mí, aunque sepa disimularlo a la perfección. Al ver a Rukia sostenerla por primera vez y observándola con semejante nivel de devoción, no pude evitar pensar en cuán feliz estaría Hisana de ver a su hermanita convertirse en madre. Al principio, cuando buscaba a Rukia para cumplir el último deseo de mi esposa, ni siquiera imaginé las consecuencias de aquello. Mi hermana adoptiva era tan parecida a mi esposa que a veces dolía mirarla…y es por eso que desperdicié tanto tiempo alejándome de ella, pensando que sería lo mejor, pero no lo fue. Mi hermana casi fue ejecutada y yo, en un acto de cobardía que hasta el día no puedo entender, me quedé de brazos cruzados.

A partir de ahí, mi actitud cambió.

Me di cuenta que no estaba cumpliendo con mi promesa y debía enmendarlo. Rukia iba más allá de una promesa, era mi hermana y ya me había encariñado lo suficiente con ella para velar por su bienestar, aunque mi expresión me contradice con ímpetu. Me he metido en la boca del lobo en más de una ocasión por ella, y al parecer, me tocaba hacerlo una vez más. Porque Rukia podía ser impulsiva, rebelde, con mal genio y temeraria, pero también, era educada, valiente, inteligente y audaz; es imposible no tomarle aprecio.

Suspiro con resignación.

Ya veo venir la charla con los demás miembros del clan respecto a su inminente divorcio; las cosas se podrían intensas.

Alguien toca la puerta.

―Adelante. ― digo con tranquilidad.

Levanto la vista y como si los hubiese llamado con el pensamiento, dos figuras muy conocidas aparecen frente a mí.

―Hermano… ¿podemos hablar?

Observo a Rukia quien se ve notablemente nerviosa y luego a Kurosaki quien me observa serio.

―Si es de importancia…―respondo de manera indiferente, a pesar de que estoy impaciente por entender esta historia. ―Tomen asiento…―Obedecen mi mandato de inmediato. ― ¿Y bien? ¿Qué ocurre?

―Bueno…verás…

―Amo a Rukia y quiero que lo sepas.

Tan insolente como siempre…

― ¡Ichigo! ―le regaña, frunciendo el ceño. ― ¡¿Para qué ensayamos si lo ibas a decir así de todos modos?!

― ¡Bueno, enana, dijiste que debíamos ser directos!

― ¡Tambien te dije que con tacto y educados, anormal! ―volvió a rebatir. ― ¿Qué es eso de llamarlo por su nombre de manera tan familiar?

―Lo llamaré Byakuya hasta el día de mi muerte; si no le gusta, pues que se aguante. ―siento una vena palpitar en mi frente. Habla de mi persona cómo si no estuviese presente…

Se desafían con la mirada como si se tratase de un juego de quién cedía primero, pero como siempre, algo curioso pasaba entre ellos. Aunque sus facciones denotaban enojo, no se sentía ese sentimiento en el ambiente; ellos tienen una manera muy peculiar de interactuar…

Carraspeó para acabar con el argumento sin sentido…

―Entonces…ahora son una pareja... ¿cómo han tomado la situación sus parejas oficiales?

Mi pregunta los toma por sorpresa; sé que esperaban una reacción muy diferente de mi parte.

―Ya hemos hablado con ellos al respecto. ―es la simple respuesta del Kurosaki. Lo observo por unos momentos y analizo su lenguaje corporal. A pesar de que mi pregunta hizo que se tensara, su mirada seguía denotando seguridad y determinación. ―Escucha: sé lo importante que es para Rukia tu opinión y es por eso que he venido. También sé que lo que hemos estado haciendo estos últimos meses no es lo correcto, pero honestamente, no puedo decirte lo que quieres escuchar; no me arrepiento de todo lo que ha resurgido entre los dos porque me abrió los ojos y ahora, a pesar de que no todo es perfecto dada la situación, Rukia está a mi lado y eso es más que suficiente.

Mi expresión sigue siendo la misma, pero por dentro, estoy sorprendido. De todas las personas, no esperé que justamente sea el que se está expresando tan fácilmente en mi presencia. No es cómo si no lo hiciese antes; el insolente no perdía la oportunidad de hablar conmigo con cero respeto hacia mi posición y rango, pero esto es diferente, porque ahora me habla de sentimientos que involucran a mi hermana menor y lo hace con tanta seguridad, que no puedo concebir que sea el mismo Kurosaki altanero de siempre y menos aún, que esté entrelazando sus dedos con mi hermanita sin importarle mi presencia.

―Kurosaki, retírate…

―Pero…

―Ahora. Quiero hablar con mi hermana ―vuelvo a decir. Observo como busca algún tipo de contestación por parte de Rukia, quien le asiente, forzando una media sonrisa. Gruñe por lo bajo y sale de la habitación, sin antes dirigirme una mirada que yo interpreté de advertencia.

Realmente es la persona más insolente que he conocido en mi larga existencia…

Me aseguro de que realmente se ha ido para concentrar mi atención en Rukia. Se muerde ligeramente el labio inferior, señal de los nervios que la embargan, gesto que su hermana mayor solía hacer también.

―Yo…

―Ya lo sabía. ―digo, sorprendiéndola. ― Ichika pasó por aquí hace poco; no se veía nada feliz.

―Lamento si te importunó. ― me dice. Noto que su tono se torna triste y hasta desolador ante la mención de su única hija. Estoy al tanto del pasado de Rukia y hasta de Renji y sé cuánto se esfuerzan por brindarle a su hija todo el amor y las comodidades que ellos no experimentaron en su infancia. Conociendo a Ichika como la conozco, estoy seguro de que antes de salir disparada como un huracán de su hogar, le dijo un sinfín de cosas hirientes a su madre que ni siquiera puedo comenzar a imaginármelas…

Y sé que, aunque las palabras venían de una niña que no podía ni comenzar a entender las implicaciones de un divorcio realmente, Rukia debió sentir las palabras como dagas directas a su corazón…Desde que mi sobrina nació, mi hermana menor solo vivía para ella. Su personalidad había permanecido casi intacta, pero cuando se trataba de Ichika, salía ese lado maternal y cariñoso que ninguno habíamos presenciado con anterioridad.

Y estoy totalmente seguro de que, si ha decidido estar con Kurosaki, es porque el sentimiento era mucho más poderoso que ella. Si lo pudiese controlar, solo por no lastimar a la pequeña Abarai, permanecería al lado de Renji sin dudarlo.

―No lo hizo. ―respondo. ―Llegó triste y me dijo lo que había escuchado; incluso me preguntó si podía hacer algo para evitar la inminente separación ―Rukia es incapaz de mirarme a los ojos. Solo necesito que me responda una pregunta para dar por terminado esta conversación. ― ¿Realmente lo amas al punto de cambiar toda tu existencia solo por él? ―Me observa directamente a los ojos por primera vez y no tarda en responderme con la misma seriedad con la que Kurosaki me había respondido con anterioridad

―Él ya ha cambiado toda mi existencia y hasta el día de hoy, lo sigue haciendo―me responde y yo no necesito más respuesta que aquella.

―Bien…convocaré una reunión del consejo y discutiré el asunto de tu separación; no será fácil, pero no es como si tuvieran como impedirlo.

― ¿Solo así? ― pregunta notablemente sorprendida.

―No te entiendo; debes ser un poco más específica. ―le respondo.

― ¿No te opondrás? ¿Estás de acuerdo?

―Puede que seas de la nobleza, pero es tu vida y tú decides cómo vivirla. ― respondo. ―Yo también desafié a todos para casarme con tu hermana y no hay un solo día donde me arrepienta de mi decisión. ―le digo de manera calmada, a pesar de que los recuerdos me embargan. ―Si realmente Kurosaki vale la pena para ti, no tengo ningún derecho de opinar al respecto. ― me pongo de pie y la observo: mi expresión inquebrantable como siempre. ―Tu hermana nunca me perdonaría el hecho de que no velara por tu felicidad; si eres feliz…hazlo…

Sus ojos se cristalizan mientras me dedica una pequeña sonrisa. Se levanta de su lugar y, sorprendiéndome sobremanera, me abraza. Realmente no esperaba esa reacción. Ella y yo no somos las personas más afectuosas, así que, el hecho de que ella se olvide de todo y me abrace como lo hace, es algo que jamás hubiese anticipado.

―Gracias, hermano…gracias por todo…―me dice.

Sé que esas gracias van más allá de este momento. Me agradece por todo lo que he hecho por ella porque, aunque no lo demuestre, he tenido que meter la mano en el fuego por ella en más de una ocasión y ella lo sabe, lo entiende y nunca reprocho mi falta de tacto con ella porque entiende que yo simplemente no soy del tipo demostrativo sentimentalmente hablando.

Nuestra relación ha mejorado más de lo que pensaba cuando la adoptamos y es que Rukia se había esforzado tanto en agradarme…Sé que a veces lo duda, pero ella había logrado tantas cosas en su vida profesional como shinigami y en la personal como amiga, madre y esposa, que simplemente era imposible no sentirme orgullosa de ella; solo me gustaría que Hisana estuviera aquí para verla…

Coloco mi mano sobre su cabeza y le doy una leve caricia; ese es mi abrazo.

―No hay nada que agradecer. ―le digo. Ella se separa de mí, limpiando las lágrimas que habían aparecido en su rostro. ― Ahora, ve con la fiera a que llamas novio; iré al consejo más tarde a plantear la situación.

Ella asiente, me dedica una media sonrisa y sale de mi despacho.

Por mucho que me molestase estar relacionado de una manera tan directa con Kurosaki, no puedo dejar de admitir que, si no fuese por él, las cosas serían muy diferente. Rukia estaría muerta, no hubiese ascendido hasta el puesto más alto que un shinigami puede tener…no sería feliz…no tendría aquella paz que se refleja en sus ojos. Mi orgullo nunca dejara que lo diga en voz alta, pero le debo unas cuantas al insufrible de Ichigo.

Suspiro.

Los ancianos del Consejo arderán en furia al mencionarles la palabra "divorcio", pero no queda otra alternativa. Ya deberían estar acostumbrados a los actos "totalmente inmorales y fuera de las leyes del clan" (como ellos decían) de Rukia; aun así, debo ir a dar la cara nuevamente por ella y apaciguar la tormenta que se iba a armar.

―Tu hermana es igual de impredecible que tú. ―digo al aire observando el retrato de mi tan amada esposa en el escritorio.

Si Ichigo amaba tanto a Rukia, como yo amé a Hisana, no habría ningún tipo de problema.

Pero más le vale que se comporte.

Sería muy desafortunado que tuviese un encuentro desafortunado con Senbonzakura…


Siempre imaginé que las perspectivas de Byakuya serían muy diferentes a la expresión desinteresada que siempre deja ver; y espero haberme acercado a ello. Muchísimas gracias por los reviews favs y follows; significa un mundo leer sus comentarios y ver que la historia les agrada.

Espero les haya gustado el capítulo, y como siempre, siéntanse libres de comentar.

Cuídense,

Bye!

Próxima Perspectiva: Orihime Inoue.