Bleach y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.
Orihime Inoue
¿Nunca han sentido que ven a través de los ojos de alguien más? Bueno…eso es lo que siento en estos momentos. Y es que parece irreal toda la situación…
"Lo lamento Orihime, pero…ya no puedo con esto"
Y me dolía…demasiado a decir verdad. Era cierto que había notado su distancia en los últimos meses, pero pensé que era algo normal. Sé que necesitaba su espacio para sus cosas y cuando estuviese listo, se acercaría nuevamente a mí. Pensé que ese momento había llegado cuando me pidió que habláramos…
Jamás pasó por mi cabeza lo que realmente me diría.
― ¿Qué ocurre? ― pregunto mientras seco mis manos con el delantal. Me encontraba lavando los platos cuando el apareció totalmente serio frente a mí.
―Quiero hablarte de algo importante.
―Puedes decirme cualquier cosa…
Presentí que sus siguientes palabras marcarían un antes y después en nosotros…
―Lo lamento Orihime, pero…ya no puedo con esto…
Estoy segura de que algo se rompió en mi pecho…
― ¿A qué te… refieres?
―Lo siento, de verdad; me siento terrible por esto. Has sido la mejor madre y esposa de todas y es por eso que no quiero seguir haciéndote esto…mereces alguien que realmente pueda hacerte feliz y…
―Ichigo…solo dilo.
Tomó una gran bocanada de aire y prosiguió.
―Amo a alguien más, Orihime…
Me quedé estática ante su declaración.
― ¿Qué? ―pregunto con incredulidad.
―Lo siento…― y es que no entiendo; estoy pasmada en mi sitio como si realmente no digiriera lo que me está diciendo. ―Orihime, yo…
―Rukia…―escapa de mis labios en un susurro. ¿Cómo no lo pensé antes? Toda su indiferencia había empezado cuando se había reencontrado con ella…―Es ella, ¿no es así?
―Orihime…
― ¡Respóndeme! ―él solo asiente y siento que en mi interior se forma un sentimiento que pocas veces empleo: ira. ― No puedes hacerme esto… ― Ichigo se pasa la mano por su corto cabello; lo he visto hacerlo antes solo cuando estaba nervioso, pero esta vez, su rostro denotaba culpabilidad ― ¡Eres un maldito egoísta! ― Me sorprendo al escucharme maldecir, pero es que simplemente me niego a creerlo.
― Orihime…vas a despertar a Kazui…
Y eso me tranquiliza un poco. No quiero que mi hijo presencie esto; ya más adelante él también tendría que enfrentar esta realidad.
― ¿Eso es lo único que dirás? ― pregunto, incrédula.
―Lo siento…― y esa repuesta me enfurece…Años de mi vida dedicados a él, en ser la mejor esposa y ahora, ¿me sale con esto?
― ¿Lo sientes? ¿En serio? Todos estos años he tratado de ser la mujer que mereces, ¿y ahora me vienes con esto?
―Nunca he dicho que es tu culpa…es solo que…
―No soy ella; nunca lo fui y nunca lo seré…― Escupo con veneno en mis palabras. Me siento tan estúpida al estar en esta situación, que ingenuamente, creí olvidada ―Pensé que…realmente la habías superado, pensé que me querías a mí… ¡Dios, Ichigo, tenemos un hijo!
El ambiente cambia ante la mención de Kazui. Nuestro hijo es nuestra prioridad ante todo y solo imaginar cómo esto repercutirá en él, no hace más que agregar tensión a la situación.
― Y es por él que quiero aclarar las cosas contigo; no quiero que crezca en una mentira. Desde que la volví a ver, algo en mí despertó, algo que me obligué a apartar tiempo atrás para darnos una oportunidad, pero ya no puedo; no puedo seguir en esta actuación, te hago más daño si sigo como si nada…le hago daño a Kazui si no lo afronto…
―Ichigo, de seguro es una confusión, ¿bien? Es solo una confusión pasajera, a lo mejor…
― No. ―responde, interrumpiéndome en el acto ― Una confusión no dura tanto tiempo.
Dejo escapar un pequeño chillido de sorpresa. ¿A qué se refería con tanto tiempo? ¿Acaso…?
― ¿Cuánto tiempo? ― él solo se limita a suspirar.
―Ocho meses.
Ni siquiera sé que responderle de inmediato. Lo observo mientras él hace lo mismo conmigo y es que no sé qué decir. Ocho meses…ocho meses donde ha amado a otra mujer en secreto…
―Entonces… ¿ustedes han…?
―No; nunca hemos…llegado tan lejos. ― responde. ― No lo creímos prudente…―Limpio las lágrimas que han surgido de mis ojos y le sonrío de manera cínica. ¿De verdad cree que eso mejora la situación de alguna forma?
―Claro, los muy morales…
―Orihime…
― ¿Y qué se supone que le dirás a tu hijo? ¿Le dirás que estás enamorado de otra mujer?
―Le diré lo que un niño de su edad necesita saber…
―Exacto; dile que sus padres se van a separar…―Tal vez sea la decepción que experimento, pero siento que debo alejarme un poco de todo…―Mañana temprano saldré; volveré en un par de días.
―No es necesario que te vayas…yo me mudaré y les dejaré el hogar a ustedes.
―Aun así…necesito tiempo para pensar…
Y esa fue la última vez que intercambiamos palabras. Él durmió en el sofá y yo en nuestra habitación. Me levanté extremadamente temprano, tomé algunas de mis cosas y pasé por el cuarto de mi hijo antes de partir. Kazui es y siempre será uno de los regalos más bellos que la vida me obsequió. Cuando supe que estaba embarazada, al principio sentí algo de miedo. Al fin y al cabo, tenía 21 años e iba a mitad de carrera. Ichigo y yo llevábamos par de años de noviazgo, pero, aun así, la noticia fue sorpresiva. En mi cuarto mes de gestación, nos casamos…
Ahora me pregunto si, aun sin Kazui en camino, él se hubiese casado conmigo…
Me despedí de él mientras aún dormía y salí de la residencia sigilosamente para dirigirme al hogar de la única persona que realmente podría escucharme.
― ¿Orihime? ―pregunta notablemente sorprendida de verme. ―Son las seis de la mañana, ¿qué haces aquí? ¿Ocurrió algo? ―y solo con esa oración, me derrumbo por completo.
― ¡Tatsuki! ― simplemente no lo contuve más. Era difícil para mí que esto estuviese pasando. ¿Qué se supone que haría de ahora en adelante?
Obviamente, Tatsuki me pregunta que está pasando y yo en esos momentos soy incapaz de responder. Necesitaba tranquilizarme para proseguir, pero era simplemente imposible teniendo en cuenta que las palabras de Ichigo se repetían una y otra vez en mi cabeza.
― ¿Sabes qué? Iré a comprar el desayuno para darte tiempo de tranquilizarte; cuando regrese, hablaremos.
Y así es que había llegado aquí. Me tranquilicé lo mejor que pude mientras observaba la bella vista que tenía la residencia de uno de los muelles de la ciudad. Como tanto había ansiado, Tatsuki forjó una lucrativa carrera en las luchas, ganando algunos títulos importantes y hasta fama a nivel internacional. Es por eso que tenía las comodidades que observo en la linda residencia, a pesar que seguía siendo tan sencilla como la propia dueña.
Tal vez haya sido lo mejor que me dejara a solas para así poder organizar mis ideas. Ahora es que entiendo realmente lo real de la situación. Ichigo y yo nos separaremos, nos divorciaremos y yo tengo que lidiar con el hecho de que, no solo tendré un ex – esposo…también tendré una ex – mejor amiga…Va a ser difícil, lo sé, pero no se trata de mi…se trata de Kazui. En el momento en que supe que estaba embarazada, el bienestar de mi hijo está por encima de todo, incluyendo del mío. Me siento mal, es verdad, pero no por eso debo dejar que él lo vea y mucho menos, dejar que Kazui tome algún tipo de rencor hacia Ichigo. No importa lo que pase entre ambos, él ha sido el mejor padre en todo este tiempo y no es justo que por problemas que tengamos los dos, como adultos que somos, el niño tenga que tomar un bando.
Ahora bien, no sé cómo afrontaré a Rukia…
Sin que Ichigo supiera, a lo largo de estos ocho meses, he estado visitando la sociedad de Almas con el fin de hablar con ella. Había algo en mi interior que me decía que, aquella a la que yo alguna vez llamé "mejor amiga", sabía que le ocurría a Ichigo, pero siempre me desviaba de mi destino, presa del miedo a lo que posiblemente descubriría con mi visita, así que, siempre terminaba paseando por el Junrinan…El punto es que, hasta ahora, no tuve el valor de enfrentarla.
Es simplemente irónico el hecho que iba a charlar con ella para saber que le ocurría a Ichigo…
Escucho como la puerta principal se abre, sacándome de mis pensamientos.
― ¡Orihime, ya volví!― la veo aparecer con un par de bolsas en la mano. Se acerca a mí y me entrega una de ellas. ―Había tanta variedad en la cafetería que traté de traerte un poco de todo. ―me explica dedicándome una sincera sonrisa que yo soy incapaz de devolverle. ―Muy bien… ―comenzó a decir. Se sentó frente a mí y abrió su desayuno. ― ¿Qué es lo que pasa? ¿Tiene que ver con Kazui? ―niego con la cabeza.
―Tiene que ver con Ichigo…
― ¿Y ahora qué hizo el gruñón ese? ―me dijo tomando un bocado de su sándwich.
―Nos vamos a separar…―se atraganta de inmediato. ― ¡Tatsuki! ¿Estás bien? ―se da unos golpecitos en el pecho.
―Sí…eso creo. ―me dice― Pero espera un momento…¿Cómo que se van a separar? ¿Pero por qué…?
―Él quiere a alguien más…y ella le corresponde…
―Pero… ¡¿quién en su sano juicio quisiera…?!― se calla abruptamente y entrecierra los ojos. ―Rukia…―Es increíble como todos llegan a la misma conclusión tan rápido…―Es ella, ¿no es así? ― yo solo me limito a asentir. ―Maldita sea…―murmura entre dientes y guarda silencio. No sé si debería preocuparme al respecto. Tatsuki es de esas personas que son menos peligrosas cuando están gritando a los cuatro vientos lo enojada que está, pero ahora, solo se limita a pensar con el ceño fruncido y eso me aterra…―Sabía que aquella reunión traería consecuencias…
Me sorprendo ante esa afirmación.
― ¿A qué te refieres? ―ella parece dudar. ―Dime…
―Bueno… ¿realmente no notaste nada raro cuando vino de visita hace unos meses? ―yo niego con la cabeza.
―Solo dime…―le digo impacientándome en el acto. Si era tan obvio, ¿por qué le daba tantas vueltas al asunto?
―Las miradas, la complicidad…las risas… ¿de verdad no viste nada de eso?
―No. ―respondo de manera sincera.
No miento; no noté absolutamente nada. Estaba tan entusiasmada por aquella reunión que lo último que se me pasó por la cabeza era notar las interacciones que ocurrieron entre ellos. Se supone que nos reuniríamos todos como en los viejos tiempos y nos divertiríamos. ¿Por qué me pasaría siquiera por la mente el vigilar sus acciones?
―No creí necesario intervenir porque como no mostrabas señales de estar incómoda, no había necesidad. ― me observa por unos instantes. ―Entonces… ¿es definitivo? ―y por más que me duela, asiento. ― ¡Voy a matarlo!¡¿Acaso cree que es un jodido adolescente para estar de picaflor?! ¡Me va a escuchar! ― Formo una pequeña sonrisa: Tatsuki, tan apasionada como siempre…
Le agradezco que se solidarice conmigo, pero sé que esa no es la solución. ¿Realmente fui tan ciega? No noté las señales que mi amiga acaba de mencionarme…Luego de algunos minutos, veo cómo se tranquiliza y me observa seriamente por lo que me pareció una eternidad. Conozco esa mirada a la perfección…Siempre la utiliza cuando hay algo que siente que no debería decirme, pero que cree que es necesario que yo entienda.
Sé que me va a doler…
―Tatsuki…lo que sea; solo dímelo ―ella suspira.
―Definitivamente, lo mataré; ni siquiera lo dudes, pero…― declara. ― no puedo decir que esto me sorprende…Lo que sí me sorprendió fue que…él demostrara tal afecto hacia a ti, incluso, aunque suene cruel, siempre pensé que si Rukia aparecía nuevamente, su relación no podría afrontarlo. ― y como esperaba…dolió y cuánto... Sé que notó mi semblante de inmediato― Orihime…―Es como una rutina que siempre se repite cuando ella me dice una verdad que sabe que podría entristecerme…Yo me entristezco, ella se arrepiente de habérmelo dicho y yo le sonrío diciendo un "no te preocupes" para que no se sienta mal, pero esta vez, no hay sonrisa.
―Iré a dar una vuelta…
―Pero tu desayuno…
―Comeré luego…―sin darle tiempo a responder, me levanto y dejo la residencia sin mediar una palabra más. Sé que Tatsuki no lo dijo para herirme adrede, pero ella solo confirmó lo que yo venía pensando desde hace tiempo. ¿Acaso era cuestión de destino? Muchos decían que el vínculo entre ellos era algo irrompible y que trascendía más allá de lo que entendíamos, pero yo hablé con Rukia años atrás, quise dejar las cosas en claro y por eso pensé que todo estaba superado.
―Rukia, yo…quiero a Ichigo. ― por unos momentos, no me responde. ― ¿Rukia?
― ¿Por qué…me dices esto?
―Porque te considero una de mis mejores amigas y si sientes algo por él, yo…
―Pero que cosas dices; ¿qué sentimientos podría tener yo por ese idiota? ―me sonríe y toma de mi mano. ―Si realmente lo quieres, debes decírselo…
Y yo tomé su consejo.
Han pasado diez años desde aquel día y no puedo creer que sus palabras hayan sido falsas. Por Dios, ella tiene una hija, ¿no ha pensado en ella? ¿Ni en Renji? Estaba a punto de ser parte de una relación que destruiría varias más… ¿y ni siquiera vendría a confirmármelo en la cara?
Me detuve en seco.
Estaba tan ensimismada en mis pensamientos que ni siquiera había notado donde me encontraba. Mi cuerpo me llevó a aquella secundaria a la que alguna vez asistí y donde compartí momentos tanto con Ichigo como con Rukia, pero sobre todo…donde descubrí mis poderes.
Tal vez mi escape momentáneo no se encontraba en el mundo de los vivos…
Cuando la Sociedad de Almas nos otorgó nuestras propias Mariposas del Infierno, pensamos que eran innecesarias, más aun teniendo en cuenta que, a excepción de Ichigo, ninguno éramos ni somos shinigamis (especialmente Uryu que se negó a aceptarla), pero teniendo en cuenta la situación, me alegro de haber aceptado la mía. Despejar mi mente es mucho más fácil en la Sociedad de Almas que en el mundo de los vivos. Es como si todas las responsabilidades que tengo se esfumaran durante esos breves instantes de paz. Debo admitir que a veces, siento que alguien me observa cuando recorro los senderos del Jurinan, pero creo que son paranoias mías porque nunca he visto a nadie…No sé si son viejos fantasmas del pasado producto de todas las batallas que tuve que presenciar, pero no dejo que esa intranquilidad me detenga; me gusta venir de vez en cuando y no dejaré que una sensación extraña me lo impida.
Así que me dirijo al pequeño lago que baña los límites del distrito. Me siento a sus orillas y dejo que mis pensamientos fluyan libremente. El lugar era tan pacífico, tranquilo y solitario que no noté lo profunda que fue mi reflexión. Llegué a ese lugar enojada, pasé a estar triste, luego a sentirme traicionada y, finalmente, me siento confundida y vulnerable. No sé a quién acudir…Siento que nadie entendería bien lo que siento en estos momentos…tal vez Renji podría hacerlo, pero él y yo tenemos personalidades muy diferentes y dudo que esté tomando la situación de la misma forma que yo.
―No sé qué hacer…―me digo a mí misma.
No tengo las ganas de discutir ni de llorar, estoy simplemente allí, tratando de organizar mis ideas porque sé que tengo muchas cosas que enfrentar a partir de ahora. Debo enfrentar a Ichigo, a Rukia, a mis amigos, a mi hijo…
Dejo salir un fuerte grito al aire, que rompe de inmediato la tranquilidad del ambiente, como un intento de dejar salir toda la frustración que embargaba mi ser…
― ¿Por qué has hecho eso? ― mi mente se pone en blanco ante aquella voz.
―Esa voz…― Muy bien, oficialmente, la situación me estaba volviendo loca… ¿Cómo era posible que escuchara la voz de alguien que hace más de diez años despareció, literalmente, frente a mis ojos?
―Sigues siendo extraña…―vuelve a repetir, pero yo soy incapaz de voltear para confirmar que, en efecto, no es mi mente la que juega conmigo, él debe de estar allí a mis espaldas.
Diez años…diez años donde nunca he podido dejar de pensar en él y en todo lo que representó en mi vida. Él hizo que cuestionara toda mi existencia e ideales, pero, aun así, no puedo evitar pensar que, aunque nunca lo admitiese, entendí que él solo quería que me preparara para lo que se me venía encima…y lo comprendí cuando traté de tomar su mano y se desintegró frente a mí…―Mírame…mujer…
Y eso hago…
No llego a entender las sensaciones que invaden mi cuerpo cuando veo a un hombre con las vestimentas características del distrito, de pelo negro como la noche, piel pálida y unos penetrantes ojos verdes que me observan tan inexpresivos como la última vez que los vi, con la diferencia que ya no portaban aquellas líneas que parecían lágrimas que brotaban de ellos. Era él, era el mismo Espada que fue mi custodio, que fue mi enemigo, que fue mi estudiante sobre lo que era sentir, el que me ayudó, sin saberlo o quererlo, a ser más fuerte. Es él…solo que más…humano.
―No puede ser…― él comienza a acercarse a mí y mi mente se pone en blanco. ―Ulquiorra…
Un poquito más largo de lo habitual, pero por fin, pude terminarlo. Puede que la aparición de Ulquiorra pueda sorprender a algunos, pero quise probar con él, ya que es una relación que siempre me ha intrigado. Muchísimas gracias por los reviews, favs y follows; es un placer contar con su apoyo.
Espero que les haya gustado y, como siempre, siéntanse libres de comentar.
Cuídense,
Bye!
Próxima Perspectiva: Renji Abarai
