Bleach y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por mi diversión y su entretenimiento.
Renji Abarai
El drama no viene incluido en mi personalidad. Nunca le he dado mucha importancia a las situaciones que me rodean, al menos que se trate de una situación de vida o muerte o…si se trataba de Rukia…Desde pequeño, si su nombre salía a flote en una conversación, mi atención se activaba de inmediato. Al principio, era por la simple curiosidad de conocerla mejor y entender como esa pequeña niña era capaz de tener un temperamento que superaba su tamaño con creces, luego, ya era cuestión de sobreprotección. Cuando me di cuenta de lo especial que era, golpeaba a cualquier persona que se atreviese a tan siquiera pronunciar una palabra mal sonante contra ella.
Yo explotaba…así de sencillo.
Pero bien, me trasladé demasiado al pasado; lo que realmente me carcome en estos momentos, es que ella, mi mejor amiga, esposa y madre de mi hija… me deja…
― ¿Por qué no estás dormida? No tienes que ir a tu escuadrón hasta mediodía. ― pregunto desorientado. Es realmente temprano para que cualquiera de los tres estemos despiertos. Ella no me responde y ahí, sé que algo anda mal. ― ¿Qué pasa? ―pregunto y casi de inmediato llega a mi mente la conversación de la noche anterior. ― ¿Es… por lo de anoche?
―No puedo hacerlo, Renji…
―Tal vez no sea el momento, discúlpame, es solo que…
―Me refiero a todo…―me dice y al principio no entiendo. ―Lo siento, pero ya no puedo seguir…
― ¿Con qué?
―Con esto, Renji…con nosotros…―responde y yo me quedo helado. No puede ser cierto…
―Rukia…no me parece divertido…
―Hablo en serio. ― mi cerebro no es capaz de procesar lo que acabo de escuchar.
―Rukia… ¡¿qué demonios?! ―exclamo no muy alto, consciente de que mi hija duerme a pocos pasos de nosotros. ― ¿Cómo me vienes a decir semejante cosa, literalmente, de la noche a la mañana?
―Renji…
―No, no. ―la detengo en el acto. ―No puedes venirme con algo así de repente; no entiendo…
― ¡¿De repente?! ―me rebate. ― ¡No puedes estar hablándome en serio!
― ¿De qué hablas?
―Por favor, Renji; han sido meses desde la última vez que tú y yo hemos convivido como una pareja felizmente casada.
Y tenía razón, pero lo atribuí a todas las responsabilidades que ambos teníamos. Entre las labores de capitana de Rukia, mis deberes como teniente y las travesuras de nuestra pequeña hija hiperactiva que no dejaba de meterse en problemas, no teníamos ni tiempo ni energía para tan siquiera preocuparnos en asuntos matrimoniales, pero, aun así, no era la explicación que estaba buscando; no tenía sentido lo que me decía.
―No le des vueltas a las cosas; dímelo de una vez.
La veo suspirar y me preparo para la respuesta que sé que no me gustará.
―Amo a otra persona. ― Me quedo de piedra por unos instantes como si ella estuviese hablándole a alguien más porque simplemente no puede ser… A mí, a quién ha estado desde el principio con ella, su esposo… ¡el padre de su hija!... ¿Y saben lo peor del caso? Que sé exactamente quién es el otro hombre en su vida. Sonrío con ironía. ― ¿De qué te ríes? Te estoy hablando de algo serio.
―Me rio de lo iluso que fui todo este tiempo…―respondo. ―al pensar que Ichigo realmente no era más que un amigo…
―Yo no he mencionado a Ichigo…
― ¿Es necesario que lo hagas? ―le pregunto. Es él; no tengo ninguna duda al respecto. Hasta cierto punto, toda la situación me parece irreal; siento que en cualquier momento me despertaré de esta horrible pesadilla, pero el tiempo avanza y no despierto porque...
Ésta es mi nueva realidad…
Por algunos momentos, el silencio reina entre nosotros. Sé que ella lo hace por temor a mi reacción o de cómo pueda interpretar sus palabras. De seguro sabe lo que estoy pensando, soy un libro abierto para ella…
―No te utilicé, Renji…―me dice, adivinando mis pensamientos a la perfección. ―Cuando éramos niños, me gustabas y quería estar contigo, después de todo, éramos una familia, pero… cuando te vi tan dispuesto a dejarme ir sin problemas con los Kuchiki, yo…
―Pensé que era lo mejor para ti, no pensé…
―Y eso lo sé ahora, pero en ese entonces, realmente pensé que, como ya tenías otras personas como Hinamori o Kira, ya…no me necesitabas…―Me sorprendo notablemente; nunca pensé que se sintiese así. Lo único que quería era que ella fuese feliz y pensé que ser adoptada por los Kuchiki era lo mejor que le podría pasar: sería shinigami, tendría una familia…recibiría todo lo que se le había negado desde el inicio de su existencia. ― Así que, yo traté de hacer lo mismo. Conocí a mi capitán, a Kaien y…, aunque no lo creas, por ocasiones me sentía mal porque la forma en que me trataban y defendían de aquellos que no creían en mí, me recordaba tanto a ti…
― ¿Por qué no me dijiste que te sentías así?
―No creo que hubiese sido diferente; en ese entonces, solo te importaba ser más fuerte y me hubieses regañado por estar pensando ese tipo de cosas. Además, después de que me adoptaran, no tuvimos la mejor relación que digamos; casi nunca hablábamos y si lo hacíamos, era por simple cordialidad. ―guardo silencio. ―El punto es que dos eventos me marcaron para siempre: la muerte de Kaien y…mi encuentro con Ichigo…―dice―De alguna forma, Ichigo y yo creamos un vínculo que, hasta el día de hoy, no logro explicar, pero desde aquella noche cuando aparecí en su habitación, nada volvió a ser lo mismo…
―Y entonces… ¿por qué dices esto después de diez años? No te entiendo…Dices que no me has utilizado, pero tus acciones denotan todo lo contrario…―ella sonríe con tristeza en sus ojos.
― Sé que suena así, lo admito, pero hace diez años, aunque sentía algo por él, pensé que lo mejor para todos es que no dijera nada, especialmente, porque no sabía si el sentía lo mismo.
―Así que, te conformaste con el iluso más cercano…
―Claro que no. ―responde de inmediato. ―Cuando correspondí tus sentimientos, había pasado un tiempo ya desde que Ichigo y yo habíamos perdido contacto y, en ese tiempo, tú te comportabas como aquel Renji del que estuve enamorada tiempo atrás e, inevitablemente, mis sentimientos volvieron…o por lo menos eso pensé…― explicó. ―Te juro que no fingí nada de lo que pasó en estos años, pero…
―Volvió él…―completo con notable molestia en mi voz y ella solo se dedica a asentir.
―Pero te juro que pensé que lo había superado y que verlo nuevamente no haría diferencia alguna…me sentía satisfecha contigo y con Ichika y nunca imaginé que de tan solo verlo…me sintiera tan…confundida…
Y por alguna razón, la palabra "satisfecha", me entristece…
― ¿Por qué no me lo dijiste? Tal vez las cosas serían diferentes si lo hubieses hecho…
― ¿En qué, Renji? ¿Cómo ibas a hacer que lo que sentía y aun siento se esfumase? Fueron diez años donde suprimí mis sentimientos con miedo a dañar a todos, pero al final, fue imposible escapar para siempre…―dice. Sé que no es fácil para ella contarme todo esto. Rukia nunca ha sido la mejor en cuanto a expresar sus emociones y pensares a los demás y veo que le cuesta, especialmente, porque no quiere lastimarme más.
Pero duele, mucho, a decir verdad, porque sé que no puedo hacer nada. Si ella, quien era una experta en alejarse de las personas y crear una especie de barrera entre sus sentimientos y los demás, ya no podía seguir reprimiéndose, no había forma de que yo pudiese convencerla…
―Entonces…no hay nada que hacer…
―Yo…lo siento…
―No quiero escuchar una disculpa más, Rukia; nunca te disculpes por sentir…
―Renji…
―Admito que estoy enojado, se podría decir que hasta furioso y ni siquiera quiero empezar con lo dolido que estoy porque yo…te amo y siempre lo he hecho, pero…sobre todo, siempre he querido que seas feliz…incluso si no es conmigo…―respondo. ― Ahora bien, no puedes esperar que esté feliz. Por ahora, tengo que…digerirlo, así que, no te tomes muy en serio todo lo que diga mi orgullo herido…
Ella me dedica una tímida sonrisa y eso es suficiente para mí…
No creo que muchos hombres entiendan mi posición en este momento… ¿Qué clase de hombre estaría tranquilo de saber que su esposa lo dejaría por otro? Muy pocos, estoy seguro, pero no creo que valga la pena crear rencores entre nosotros; tenemos una hija y no creo que sea lo mejor para ella que sus padres se distancien…
Hablando de Ichika…
Nos mantenemos en silencio, simplemente observándonos y temiendo hacer la pregunta que finalmente decido soltar.
― ¿Cómo se lo diremos a Ichika?
―No lo sé…no quiero que sufra.
―Eso es algo que debiste pensar antes, ¿no crees?
―Renji…―me advierte. No puedo evitarlo; le advertí que mi orgullo estaba herido…
―No te preocupes, ya me explicaste todo y no hay nada más que hacer; lo único que me importa por los momentos es que mi hija esté bien…Así que, debemos de pensar cómo explicarle que nos separaremos y que tú…amas a alguien más…
― ¡¿Qué?! ― ambos giramos hacia el origen de la exclamación y palidecemos al instante.
―Ichika…―susurro; esto no es bueno…
―Hija…―Rukia trata de acercarse, pero ella se aleja.
― ¡No! ―responde― ¡Eres la peor mamá del mundo!
Eso no se lo puedo permitir…
― ¡Ichika Hisana Abarai! ¡No le respondes así a tu madre! ― suelta un chillido molesto mientras las lágrimas surgen de sus ojos. Odio cuando llora, lo detesto con toda mi alma, pero no puedo permitir que le levante la voz a la mujer que le dio la vida y que no ha hecho más que vivir para ella.
― ¡Deja de defenderla, papá! ¡Se va a ir! ¡Nos abandonará! ― estoy a segundos de perder mi modo autoritario; soy débil ante su llanto.
―Hija, yo nunca…
― ¡No quiero escucharte!
― ¡Suficiente! ―exclamo, asustándola de inmediato. ―Si le faltas al respeto una vez más a tu madre, estas castigada.
― Pero…¡¿por qué la defiendes?! ¿Acaso no entiendes? Se va, te dijo que se va a separar de ti…
―No importa qué, es tu madre y no tienes ningún derecho a levantarle la voz. ― Se muerde el labio para aguantar los sollozos que amenazan con salir de su boca. Rukia se acerca, notablemente triste, casi desesperada cuando se arrodilla frente a ella y limpia las lágrimas que resbalan por sus mejillas.
―Ichika, debes entender que eres lo más preciado que tengo y que nunca te abandonaré. ―comienza a decir. ― Que las cosas entre tu papá y yo no hayan funcionado, no significa que dejaremos de sentir lo que sentimos por ti.
―Yo… no quiero…que se separen…―dice entre hipidos. Y la entiendo perfectamente; incluso cuando estábamos enojados, nunca lo demostramos frente a ella, por lo que, esta separación, debe ser más que sorpresiva para ella―Siempre…dices que, si mi petición está dentro de tus posibilidades, me la cumplirías…―ella le observa de manera triste.
―Esta no te la puedo cumplir, mi vida…―le responde. Esa respuesta solo logra que se enfurezca más. Se aleja de ella con odio en sus ojos. ―Ichika…
― ¡Te odio, mamá! ―y sale corriendo.
― ¡Ichika! ―llamamos al unísono, sabiendo de antemano que era en vano. ―Iré por ella…―anuncio, pero ella me detiene.
―Aunque la alcances, es muy poco probable que te escuche; debes esperar a que se tranquilice. ― y sé que tiene razón. Ichika y Rukia tienen el mismo temperamento explosivo y si alguien podía comprender cómo se sentía en esos momentos, era ella. ―Yo debo irme…―asiento. Veo como recoge su ahora largo cabello en una coleta y se coloca su chaqueta de capitana. ―Nos vemos luego, Renji…
Es increíble cómo sentí un doble sentido en esas palabras. Es como si representara más de lo que ella trataba de dejar dicho. Rukia lo dijo como un hasta luego, yo lo entendí como un adiós a lo que teníamos.
Y pensar que la noche anterior le había propuesto tener otro bebé, pensando que era lo que necesitábamos, pero ahora suena tan inverosímil mi propuesta…
Arrojo una piedra al lago. El mismo lago que hace tantos años atrás ella y yo frecuentábamos para pescar y en el que yo supe que la quería. ¿Y cómo no? Rukia no era una chica común y corriente y eso me atrajo desde el principio. Tal vez era mandona y con un temperamento que aterraría a hombres que le triplican la estatura, pero también es cariñosa, cordial, humilde…y eso lo compensaba todo.
Suspiro nuevamente. Traté de despejar mi mente a través de mis labores como teniente, pero mi capitán tenía otros planes para mí.
―Aquí estoy, capitán; disculpe mi retraso. ―Mi capitán me observa con su expresión habitual.
―Pensé que hoy te ausentarías. ―responde simplemente.
―Tuve un contratiempo esta mañana.
―Lo sé; por eso me extraña tu presencia. ―lo observo extrañado. ¿Acaso…? ― Estoy al tanto de la situación y es por eso que, te daré tres días libres para que aclares tus ideas…
―Capitán, no es necesario…
―Es una orden, Abarai…
Y así conseguí unas mini-vacaciones que no buscaba. Aunque me cueste admitirlo, puede que sí necesite estos días libres. Tengo mucho en qué pensar y podría arruinar mis labores como teniente y, por consiguiente, enojar al capitán más complicado de todos…
A decir verdad, creo que trata de evitar una tragedia.
En fin, mis pensamientos comienzan a divagar…Recuerdo aquel día cuando la conocí y formamos junto a nuestros demás amigos la tan ansiada familia que necesitábamos. Desde un principio, Rukia destacó…No era como aquellas niñas insulsas que tanto me irritaban, ella era de aquellas que nunca se lamentaban por nada, sino que actuaba, mayormente para lograr un bien colectivo. Se preocupaba de que cada quien recibiese lo justo de lo que lográbamos recolectar cada día y de que nadie se atreviese a abusar de los demás…Lo que le faltaba en estatura, le sobraba en temperamento…y en bondad.
Inevitablemente, los años pasaron…
Nosotros crecimos y, lamentablemente, nos fuimos quedando solos a medida que aquel horrendo lugar reclamaba las vidas de nuestros amigos. Ya no podíamos más; necesitábamos salir de ahí y así fue que ambos acordamos que seríamos shinigamis.
El resto es historia…
Entre todas las peleas, posibles ejecuciones y destrucciones totales a la Sociedad de Almas, mis sentimientos fueron creciendo de una manera que jamás anticipé. Cuando todo acabó y le pedí tiempo después que fuese mi novia, no esperaba un sí, si soy honesto. Siempre prensé que me veía más como un hermano que como algo más y es por eso que me emocioné cuando mi pregunta fue respondida de manera afirmativa. No éramos la pareja más demostrativa de todas en público, pero cuando solo se trataba de nosotros dos, era una historia diferente. Sin la incomodidad del ojo público, teníamos la libertad de ser nosotros mismos en todo el sentido de la palabra tanto como compañeros como amantes…
Ahora bien, Ichika fue una muy grata sorpresa.
No estábamos casados, ni mucho menos pensábamos en tener un bebé, pero las cosas simplemente sucedieron y teníamos a Ichika en camino. Ni siquiera puedo explicar lo que sentí cuando la vi por primera vez…Mi pequeña princesa vino al mundo y se convirtió en mi todo. Amé aquellas noches que pasé observándola dormir plácidamente, sus primeras palabras, sus primeros pasos…todo lo que venía de ella era simplemente preciado. Era mi orgullo, el mejor regalo que alguna vez recibí…
Y fue Rukia quien me la entregó…
Suspiro. Me acuesto en el polvoriento suelo y miro al cielo.
No estoy aclarando mis ideas, estoy entrando en la nostalgia y eso es contraproducente en mi caso…
― ¡Papá! ―me siento de inmediato; al principio pienso que es mi imaginación, pero el llamado continúa. A la distancia, veo a mi hija correr hacia mí y lanzarse a mis brazos de inmediato.
― ¿Ichika? ―digo aun confundido, pero correspondiendo su abrazo. ― ¿Qué haces aquí? Te he dicho miles de veces que tienes prohibido andar por estos lugares al menos que alguien responsable esté contigo. ―la regaño. Yo viví en este distrito y estoy familiarizado con otros tantos más, y sé de antemano lo peligroso que pueden ser estos sitios para los niños.
―Lo siento, es que…sentí tu reiatsu y quise venir a ver si…estabas bien…―me dijo algo cohibida por mi anterior regaño. A veces me sorprendo de sus habilidades; a su edad, no debería ser capaz de sentirme a tanta distancia ― ¿Estás bien? ―yo le sonrío.
―Claro que sí. ―es imposible enojarme por mucho tiempo con ella. Ante los demás, Ichika daba la impresión de ser una salvaje niña que no le teme a nada, pero cuando está conmigo o con Rukia en momentos como este, se transforma en la pequeña más adorable de todas. ― ¿Qué ocurre? ― Parece querer decir algo más, pero se contiene y me observa con aquellos preciosos ojos que heredó de su madre. No me resisto más… deposito un tierno beso en su frente y la envuelvo entre mis brazos como cuando era más pequeña. Ella no se opone y se aferra a mí.
― ¿Por qué no estás enojado con mamá? ―me pregunta.
―Porque no vale la pena tener rencor, princesa. ―respondo. ― Tu madre nunca tuvo la intención de herirnos…
― ¿Cómo estás tan seguro de eso? Si eso fuese cierto, no nos abandonaría.
―Hija, hablas como si no volveremos a verla…Tu madre te adora y jamás se alejará de ti. ―ella se mantiene en silencio. ―Ichika, aunque ahora no lo entiendas, lo que tu mamá está haciendo es lo correcto.
―Papá…
―Te digo la verdad; aunque adoro a tu madre por tantas cosas, incluyendo el hecho de haberme convertido en papá, quiero que sea feliz.
―Pero… ¿no estás triste? ― me pregunta totalmente frustrada y más confundida que antes.
―Sí, estoy triste, pero creo que es lo mejor; tal vez este cambio es lo mejor…
―No me gustan los cambios; son tontos…―dice frunciendo el ceño y cruzándose de brazos. Sonrío ante la imagen frente a mí.
Mi hija era realmente especial…
Luego de varios minutos, en los que asumo que está pensando en lo que le he dicho (aunque sé que sigue enojada con Rukia), ella se sobresalta y mira con pánico hacia todas las direcciones.
― ¡Kazui! ―exclama y ahora es mi turno de fruncir el ceño.
― ¿Qué pasa con el Kurosaki menor?
― ¡Me olvidé de él! ―me dice. ― Estábamos jugando y entre juego y juego llegamos aquí.
― ¿Y dónde está?
―No lo sé; estábamos jugando a las escondidas, pero sentí que estabas cerca y me olvidé completamente de él― bien, ahora estaba metida en un problema doble por haber venido y traer con ella a un total forastero y ponerlo en peligro también…― Ahí viene― salta de mi regazo y vuelve a su faceta de "nada me afecta"
― ¡Ichika! ―comienza a gritar mientras corre hacia nosotros. ― ¿Acaso te olvidaste de mí?
―A decir verdad, sí.
― ¡Oye! ―no puedo evitar soltar una pequeña risa ante la honestidad de mi hija; no me canso de decirlo: es idéntica a Rukia. ―Oh, hola señor Renji. ― hace una pequeña reverencia y me sonríe.
―Hola, campeón. ―le respondo― ¿Qué haces aquí?
―Vine de paseo con papá.
Como esperaba, Ichigo está aquí…
― ¿Y dónde está tu padre?
―Está con mamá. ―responde mi hija no muy feliz.
―Ichika…―le digo en modo de advertencia por si Kazui no está enterado de lo que está pasando.
―Está bien, señor Renji; lo sé todo. Solo que lo estoy tomando un tanto diferente a ella. ―responde. ―Usted está igual de triste que mi mamá, ¿cierto? ―me pregunta y por un momento, dudo en responder porque sé que me observan como si lo que yo diga, fuese la noticia más importante de todas. No puedo ni imaginarme cómo lo está tomando Orihime…
―Un poco…, pero eso no importa ahora. ―digo tratando de cambiar el tema. ― Mejor vayamos a la Academia; escuché que habrá una demostración de pelea, ¿les interesaría ir? ― ambos aceptaron de inmediato, pero sé que no logré desviar por completo su atención. Creo que entendieron que lo mejor no era preguntar más por los momentos.
Sé que la separación los afecta de una manera más profunda de lo que podemos imaginar, pero sé que los cuatro adultos de esta situación, haremos lo posible para aminorar el impacto que ya cae sobre ellos. Por los momentos, los llevaré a la exhibición y los dejaré allí para que despejen un poco la mente.
Además, Ichigo y yo tenemos asuntos que resolver…de la única manera en que siempre nos hemos entendido…
Se me hizo prácticamente imposible actualizar en estos días, pero por fin pude hacerlo. Espero que hayan pasado una feliz navidad y que les haya gustado el capítulo. Gracias por los reviews, favs y followa; nunca me cansaré de agradecerles por el apoyo.
Como siempre, siéntanse libres de comentar,
Cuídense,
¡Feliz 2017!
Bye!
Proxima Perspectiva: Rukia Kuchiki
