Bleach y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.


Rukia Kuchiki


― ¿A eso llamas estrategia? ―Ichigo me observa irritado. Tal vez pueda sacarlo un poco más de sus casillas… ―Oh… ¿te molesta mi actitud, Ichigo? No es mi intención hacerte enfadar. ―respondo con aquella vocecita que tanto le molestaba que empleara y que por mucho tiempo disfruté hacer solo para fastidiarlo. ―Eres un bruto, Kurosaki…

―Enana del demonio…―sonrío.

Como ya era costumbre desde que comenzamos a entrenar meses atrás, nos encontramos en uno de aquellos espacios abiertos cercano al hogar de los Shiba. El aire fresco, el sol y la libertad de movimiento, es lo mejor para poder desenvolvernos sin mirada indiscretas.

Como es de esperar, vuelve a atacarme y yo lo esquivo con bastante facilidad. A diferencia de él, he pasado estos últimos años entrenando prácticamente sin descanso para poder mejorar mis habilidades y sé que lo ha notado. Mis habilidades de combate no han hecho más que mejorar, mis encantamientos son cada vez más poderosos y he logrado alargar el tiempo de duración de mi bankai; simplemente soy una nueva versión de mi…en todos los sentidos.

―No deberías estar hablándome así. ―le digo mientras nuestras espadas chocan entre sí. Trata de derribarme con un movimiento rápido, pero lo esquivo. Me apoyo en su rodilla y con la agilidad que siempre me ha caracterizado, lo envío a volar de una patada―Soy una capitana ahora; soy tu superior. ― Que bien se sentía decir eso, especialmente, al ver como su ceño se fruncía aún más. Sé que no está peleando a su cien por ciento, después de todo no es un combate oficial e Ichigo no ha entrenado en serio durante unos cuantos años, pero aún así, me gusta molestarlo.

―Como digas…enana…―responde con altanería, haciendo que la vena en mi frente palpite. ¿Qué le cuesta concederme eso? Aunque le duela, soy capitana y debe tratarme como tal. Se sienta en el pasto y me observa con burla ― No hay forma de que te llame así, Rukia…

Sonrío con malicia.

Utilizo mi paso flash para aparecer frente a él y sin pensarlo mucho, lo acuesto en el césped y me coloco sobre él, clavando mi zanpakuto a un lado suyo y acercando mi rostro al suyo.

―No es Rukia: es capitana Kuchiki para ti…Llevo meses diciéndote lo mismo. ―El muy cínico me sonríe coquetamente y sin ni siquiera poder impedirlo, Ichigo me atrae hacia él y me besa, a lo cual trato de resistirme al principio, pero termino sucumbiendo…como llevo meses haciendo. ―Eres un manipulador, ¿lo sabías? ―sonríe mientras me aparto de él y me recuesto en el césped a observar las nubes.

Luego de darle un pequeño tour a los Kurosaki, Kazui decidió ir en busca de Ichika para jugar un poco. No estaba muy segura de dejarlo ir solo por todo el Seireitei, pero Ichigo insistió en que no había problema. Aun así, no me termino de convencer…Kazui tenía una fuerte presión espiritual y si salía del Seiritei y divagaba por lugares alejados, podría encontrarse con un hollow y salir seriamente lastimado. Sí, estoy consciente de que el chico es fuerte y que en el pasado ha podido defenderse, pero eso no quita que sea un niño y me preocupa que su inexperiencia le juegue en contra a la hora de batallar.

― ¿Estás bien?

―Sí, es solo que… ¿estás seguro de que Kazui estará bien por su cuenta? ― él me sonríe.

―No te preocupes; ya encontró a Ichika.

―Sí, pero…―comienzo a decir, pero él me observa sonriente. Obviamente frunzo el ceño. ― ¿Qué es tan divertido?

―No me burlo de ti, es solo que…me encanta este nuevo lado maternal tuyo. ―responde y me sonrojo al instante. ―Eres una gran madre, Rukia…

Sonrío tristemente…

―Al menos alguien lo cree… ―respondo. Sé que no debo tomarme las palabras de una niña tan a pecho, pero no lo puedo evitar. Mi única hija, mi princesa, la luz de mis ojos…me odia y por más que trate de ocultarlo, me duele.

―Muchos lo creemos…―me dice sentándose a mi lado. ― Solo tienes que darle tiempo a Ichika; sabes que todo lo que te dijo fue producto de su enojo.

―Conozco a mi hija y sé que hablaba en serio. ―respondo. ―Sé que puede ser pasajero, pero por los momentos, me odia.

En ningún momento ha sido mi intención que acepte la situación tan fácilmente. Es duro para una niña pasar por la separación de sus padres, especialmente cuando nunca vio las señales. Renji y yo éramos muy cuidadosos con lo que discutíamos frente a ella y sé que jamás vio venir esto.

Ichigo toma de mi mano y la aprieta con cariño. No somos de muchas palabras porque para entendernos, no eran realmente necesarias. Desde que nos conocimos aquella noche en su habitación, supe que mi existencia cambiaría de una u otra manera y no me equivoqué.

En algún momento pude haberlo visitado usando mi gigai, pero no era lo mismo…Esos 17 meses fueron un real martirio. No podría decir que estaba perdida o solitaria o simplemente no encontraba que hacer…Esta muy claro el tipo de chica que soy y nunca me echaría a llorar en las esquinas. Solo me sentía extraña; como si algo faltase…

Y ese algo era Ichigo…

Lo supe al sentir la emoción surgir en mi cuerpo cuando, por fin, los superiores me dieron luz verde para volver al mundo de los humanos y tal como hice en un principio, catapultar el poder oculto que yacía dentro de él.

Porque las palabras "Ichigo" y "sin poderes" no suena como una posibilidad lógica en mi mente.

Así que, sin dudarlo, comencé a cooperar con mi capitán para poder regresarle sus poderes. No fue fácil, debo admitir, pero mis ganas de devolverle sus poderes al shinigami que muchos consideraban prodigio, eran demasiadas para mi entendimiento.

Te ves más animada. ― escucho como alguien me dice entrando al despacho de mi escuadrón.

No digas tonterías; estoy como siempre, Renji ―me observa por unos momentos. ― ¿Qué pasa?

Nada…―me responde. Conozco a Renji como la palma de mi mano y sé que algo lo molesta, pero antes de que pudiese preguntarle, él me lo impide. Mi capitán le envió esto a Ukitake; dice que es importante. ― me entrega un papel y se dispone a irse.

Oye, ¿Qué te pasa? ―le pregunto, pero mi pregunta cae en oídos sordos; simplemente se fue.

En ese tiempo, no entendía que pasaba, pero luego de que conociese sus sentimientos hacia mí, entendí que se sentía amenazado por la presencia de Ichigo en mi vida…y no lo culpo. Especialmente, después de todo el fiasco de Yhwach…

Observar a Ichigo mientras duerme es algo que aún me confunde. ¿Cómo podía ser que el hombre pacífico y hasta angelical que duerme frente a mí, sea el mismo que me saca de mis casillas tan a menudo? Admito que tengo un temperamento explosivo, pero aun así, es increíble la facilidad que tiene para poner a prueba mi paciencia. No me malinterpreten; la mayoría de las veces son peleas sin sentido que tenemos como una rutina para sacar de quicio al otro, pero otras veces, el señor "shinigami sustituto que se sabe todos los trucos", es más terco que una mula y, aunque suene contradictorio e ilógico, mi pensar…es una de las tantas cosas que me gustan de él.

Nunca se da por vencido a pesar de que medio mundo esté en su contra, incluyéndome a mí, pero sé que tiene un gran corazón dentro de su corteza de "chico frío", solo que no se lo muestra a todos.

Y ahora, que lo veo descansar tan pacíficamente luego de todo el asunto de Yhwach, solo pienso en qué debo hacer…No es que no quiera que sepa que le quiero, es que…simplemente no sé cómo. No soy una persona emotiva o sentimental y no sé cómo debo manejar una situación como ésta. Nunca, jamás, pensé que me enamoraría de nuevo después de mi desilusión con Renji muchos años atrás, y aquí estoy, pensando en cómo debo abordar al chico que quiero con esta cuestión.

Extiendo mi mano, inconscientemente y acaricio su inusual cabello. Si fuera tan sencillo…

¿Qué? ¿Te gusta lo que ves? ― me sobresalto de inmediato; pensé que aun dormía…

Solo te quitaba algo del cabello; no te des tanta importancia…―le respondo de inmediato y me felicito por lo rápido que pude inventar una respuesta coherente y convincente. Sonríe y me observa por unos segundos.

Lo que te faltaba, enana…ahora resultas ser acosadora. ― comienzo a reírme de manera sarcástica, para luego golpearlo en el brazo que aún Orihime no había atendido. ― ¡Enana! ―se quejó. ―Eso dolió; aún no me curan el brazo…―Rio malévolamente.

Lo sé; por algo lo hice…―me observa con enojo por algunos segundos y luego suspira resignado.

Eres incorregible, Rukia…―sonrío satisfecha.

El ambiente se tornó sereno. Él y yo no somos entes de muchas palabras, pero nos entendemos a la perefección y eso es lo que pasa en estos momentos. Nos quedamos observando, tratando de adivinar que pasa por la mente del otro…

Salimos vivos de ésta, Ichigo…―le digo con nostalgia. Es increíble mirar atrás y ver todo lo que hemos pasado juntos.

Lo sé…―me responde. ―No pensé que la chica loca que entró a mi habitación hablando sola me traería tantos dolores de cabeza…―me responde en broma, pero para mí, no fue gracioso. Siempre he sabido que su destino cambió gracias a mí y era una sensación que no me gustaba. Él siempre dejó en claro su deseo de ser un chico normal, de vivir en paz con su familia y yo…había arruinado sus planes por completo. Le entregué responsabilidades que no le correspondían, por las cuales estuvo a punto de perder a amigos, familiares o hasta su vida y eso era una carga constante sobre mis hombros.

Cierra la boca…―le respondo. Vuelve a sonreír para luego quedarse con la vista fija al techo.

¿Dónde están los demás?

Algunos están descansando, otros están observando los daños... Reparar los daños estructurales nos tomará un tiempo. ―él asintió.

Por fin, tenemos la paz que tanto hemos buscado. ―expresa con una media sonrisa, aun con su vista fija en el techo. ―Finalmente, tendremos esa normalidad que tanto queríamos…―Y esas palabras solo logran aumentar mi ansiedad… ¿Cómo se supone que le cuente sobre mis sentimientos si él anhela tanto ser normal? Si de alguna manera Ichigo llegase a corresponder mis sentimientos, estaría saliendo con una chica que tiene como trabajo atrapar espíritus malignos (sin contar que es la teniente de una de las divisiones), no es algo que yo considere normal…― ¿Qué ocurre? ¿Quieres decirme algo?

No creo que deba…

¿Es algo malo? ― me pregunta, sentándose y yo realmente no sé cómo responderle porque, aunque no lo es, siento que podría serlo.

Depende de la perspectiva en que se le vea…

Solo dime…no tenemos secretos entre nosotros, ¿o sí? ― y tenía razón. Ichigo me ha confiado cosas tan personales como el asunto de su madre y sé que confía plenamente en mí; lo menos que puedo hacer es seguir siendo sincera con él. Su curiosidad es notoria y eso no ayuda para nada a mis nervios, pero no puedo acobardarme justo ahora. Él decidirá qué pensar o qué hacer; yo solo debo cumplir con decirle…

Bueno, yo…

¿Ichigo? ―y así, toda mi valentía se esfumó. Ambos giramos hacia la persona que se había asomado por la puerta. ―Oh…disculpen, no sabía que…

Está bien; no te preocupes, Orihime; yo ya me iba. ―digo.

Rukia, ibas a decirme algo…―me dice irritado.

Puede esperar…―le respondo. Sé que no se convenció de mi respuesta, pero era imposible que se lo dijese con Orihime allí…― ¿Necesitabas algo? ―le pregunto a mi amiga y ésta me niega rápidamente con la cabeza.

Venía a curarle el brazo; ya los demás están fuera de peligro y pensé en terminar aquí. ―responde.

¿Puede ser después? Quiero dormir un poco más; Rukia me despertó antes de tiempo…―se acuesta nuevamente en la cama, nos da la espalda y se cubre con las cobijas.

Solo me limito a rodar los ojos.

Vámonos, Orihime; deja al bebé quejándose en soledad…―la tomo de la mano y salgo de la habitación, sin antes escuchar cómo Ichigo se quejaba de mí entre dientes. ―Es tan divertido hacerlo enojar… ―ella ríe ante mi comentario. ―Entonces… ¿qué harás ahora?

No mucho; pasear un poco, despejar la mente…ha pasado mucho últimamente y es reconfortante poder respirar aire puro sin que algo trate de aniquilarte. ― Ambas reímos ante su comentario.

Sí…es bueno tener algo de paz…―respondo. Deambulamos sin rumbo por un rato hasta que finalmente, tomamos asiento en uno de los jardines del lugar.

¿Rukia? ― La observo de inmediato.

¿Sí?

Rukia, yo…quiero a Ichigo. ― por unos momentos, mi mente se queda en blanco. Yo sospechaba, como todos los demás, que ella sentía algo por el chico, pero que me lo confesase de frente, tiene un fuerte efecto en mí ― ¿Rukia?

¿Por qué…me dices esto? ― trato de aparentar desinterés, a pesar de que en mi interior sienta una verdadera revolución de emociones. Mi mente trabaja a mil por hora, a pesar de que mi expresión sigue siendo calmada. Tengo sentimientos por Ichigo, pero…no sé si soy lo que él necesita en su vida.

Porque te considero una de mis mejores amigas y si sientes algo por él, yo…

Y con esa respuesta, me queda muy claro lo que debo hacer.

Pero que cosas dices; ¿qué sentimientos podría tener yo por ese idiota? ―le sonrío y tomo de su mano. ―Si realmente lo quieres, debes decírselo…―ella me sonríe agradecida. ―Gracias, Rukia; era una gran amiga.

¿Han escuchado el dicho que dice "Si amas algo, déjalo libre; si regresa, es tuyo, si no, nunca lo fue"? Pues, yo dejé a Ichigo libre y al final, volvió a mí.

En ese momento, realmente pensé que era lo correcto. Ichigo quería ser normal, estable y sin tener que preocuparse del peligro que implicaba mi profesión. Orihime lo quería y sabía que, si Ichigo no estaba enamorada de ella en el momento, seguramente lo estaría con el tiempo. ¿Qué hombre no querría estar con ella? Era divertida, alegre, desenvuelta, eso sin contar que era muy atractiva…Y ella quería a Ichigo y de corazón pensé que solo sería cuestión de tiempo para que él cayese rendido a sus pies.

Debo admitir que Ichigo fue muy persistente en que le contase lo que quería decirle aquella vez que Orihime apareció, pero yo simplemente, lo convencí de que no era importante; que era una de las tantas tonterías que me pasaban por la mente.

Los días pasaron y, eventualmente, Ichigo y los demás, abandonaron la Sociedad de Almas. La despedida fue dura; ambos nos dijimos adiós como si fuésemos a vernos al día siguiente, pero cuando nos vimos a los ojos y vi aquel dolor que años atrás vi cuando él había perdido sus poderes, estuve a pocos segundos de decirle algo, lo que fuese para que dejara de mirarme así. No es como si uno de los dos fuese a morir, pero en ese momento, parecía que sí.

Cuando volviésemos a vernos, sería diferente…

― ¿En qué piensas? ―me pregunta mientras percibo por el rabillo del ojo como se pone de costado hacia mí. Yo sigo observando las nubes pasar y no puedo creer que haya pasado tanto tiempo. A veces me daba la impresión de que en un abrir y cerrar de ojos todo cambió.

―En la vida…

En el preciso momento en que Renji entró a mi habitación, supe que algo interesante iba a pasar…Empezando por el hecho de que traía un ramo de flores, su apariencia estaba más cuidada de lo normal y los nervios eran notorios en su expresión.

Hola, Renji. ―le saludo. ― ¿Qué pasa?

Yo…yo…te traje esto. ― me dijo extendiéndome el ramo de flores. Sus manos tiemblan y yo me confundo aún más.

¿Por qué me das esto?

Yo tengo algo que decirte…―me dice, pero por alguna razón, le cuesta expresarse y eso me impacienta.

¿Y bien? ― Renji se queda mirándome y yo no puedo evitar sonrojarme. Me está mirando tan intensamente que me quedo sin palabras. Hace ya un tiempo que Ichigo y los demás habían vuelto al mundo de los vivos, Renji se había esforzado por acercarse a mí y había confundido mis sentimientos. Es como si el Renji del Rukongai hubiese vuelto por completo: había estado más atento, más cordial y más caballeroso y eso había despertado algo en mí. ― ¿Pasa algo? ― no me responde y se sienta en el suelo frente a mí. ― ¿Qué estás…?

Siéntate, por favor. ― me dice y yo obedezco, más por curiosidad que porque me dijese que lo hiciese. ― ¿Recuerdas lo que te dije aquella vez en el Rukongai cuando te enfermaste? ―yo asiento.

Aunque me había enfermado varias veces durante mi estadía en aquel fatídico lugar, existió una ocasión donde realmente Renji pensó que me perdería. Se trató de un simple resfriado que escaló a una neumonía que rápidamente me dejó sin fuerzas, ayudado por la desnutrición y el frio al que estaba expuesta casi a diario Si no hubiese sido por la insistencia de mis amigos en conseguir a alguien con algún conocimiento en medicina que me diagnosticó y que recetó lo que pudo, (todas medicinas naturales que mis amigos lograron preparar a duras penas) tal vez no estuviese aquí en este momento.

No recuerdo mucho, si te soy sincera…―ríe tristemente.

Y no es para menos; estabas muy mal. ―me dice― Recuerdo cuando colapsaste a la entrada de nuestra casucha. Estaba tan asustado que lo único que atiné a hacer fue tomarte entre mis brazos y tratar de hacerte reaccionar. Habías estado enferma antes, pero nunca te habías desmayado y eso me aterró…bueno, nos aterró porque todos nos asustamos. ―A través de los años, he escuchado lo que según él es necesario que sepa de ese día, pero al parecer, hay partes que por fin él quiere que yo conozca. Los chicos me habían dicho que durante todo el tiempo que estuve entrando y saliendo de la consciencia, Renji nunca abandonó mi lado. ―Estaba tan asustado de perderte que pasé esos días sin dormir, temiendo que en algún momento dejaras de respirar…

¿Por qué me cuentas esto? ― pregunto, apretando el ramo de flores contra mi pecho. Lo único bueno que me dejó el Rukongai a través de los años fue Renji y que él esté contándome todo esto, hace que mi corazón se acelere.

Porque…allí fue que terminé de confirmar algo. ―su mirada había perdido la dureza que siempre le caracteriza, en cambio, apareció aquella mirada risueña que alguna vez yo admiré cuando él era solo un niño; ese era el Renji que hace tiempo pensé perdido. ―Mientras sostenía tu mano, quedé pensando en cómo sería todo si no estuvieses y lo que imaginé, no fue nada agradable. Allí, siendo solo un niño, decidí que sin importar que pasase, te protegería…

Renji…

Sé que no cumplí con mi promesa por mucho tiempo, pero ahora que estamos aquí, quiero enmendar todo lo anterior…―me dice colocando sus grandes manos sobre mi rostro. El poder de sus palabras y acciones enviaron un torbellino de emociones por todo mi cuerpo. Mi corazón parecía querer salirse de mi pecho y lo único en lo que puedo pensar es en lo bien que se sienten sus manos sobre mi rostro y como, por alguna razón, no podía apartar la mirada de la suya. ―Te amo…―y después de eso, todo se me hizo confuso. Sentir sus labios sobre los míos, era una sensación extraña, pero al mismo tiempo, placentera. No sé si es producto de la situación o si simplemente necesitaba alguna demostración de afecto, pero me gustaba demasiado lo que Renji me estaba haciendo sentir. Incluso, cuando finalmente se separó de mi (expectante ante mi reacción), lo único que cruzaba mi mente era reanudar el contacto. Renji, me ama, me lo confesó con todas las de la ley y yo necesito seguir adelante…

Así que, dejo caer el ramo de flores a un lado y rodeo su cuello con mis brazos.

Yo también te amo…―su expresión de sorpresa me hace sonreír por breves segundos para luego reanudar el beso. Siento como sus brazos me rodean por completo y solo allí, dejo que mi mente se quede en blanco.

Me siento sinceramente enamorada.

En ese entonces, de verdad pensé que lo amaba, que mi destino solo lo involucraba a él, pero como luego descubrí, mis sentimientos me jugaron una muy mala pasada porque quiero a Renji, pero no al mismo nivel que a Ichigo.

Y creo fervientemente que mi razonar no tiene mucho sentido.

Conozco a Renji por tanto tiempo que de seguro muchos pensaron que era nuestro destino estar juntos para siempre. Muchas personas confunden las cosas, especialmente si existe una amistad de cientos de años entre un hombre y una mujer, pero que uno de los involucrados sienta algo, no crea una pareja automáticamente. Es un sentimiento de dos y si uno de ellos no puede entregarle su corazón por completo al otro, no hay más nada que hacer.

―No te culpes, Rukia…―me dice Ichigo y yo lo observo. ―Esto pasaría tarde o temprano. Tu y yo sabíamos que el "se conocen desde siempre", que caracterizó tu relación con Renji, y el pretexto de "la pareja más lógica" que todos veían en Orihime y yo, eventualmente, no iba a funcionar y lo sabes.

―Lo sé…

―Entonces… ¿qué es lo que te molesta?

―No es una molestia, es más…una reflexión. ―le digo. ―Si aquel día te hubiese dicho que te quería…

―Hubiésemos estado juntos desde entonces. ―me responde rápidamente.

―Es lo más probable, pero si eso pasaba, ni Kazui ni Ichika hubiesen existido. ―él me observa entendiendo mi punto. ―No me imagino mi vida sin Ichika.

―Sé a qué te refieres…― y yo le sonrío. Hay muchas cosas de las que ambos podríamos arrepentirnos, pero nunca, jamás, nos arrepentiremos de la existencia de nuestros hijos. Desde mi punto de vista, Kazui e Ichika tiene una misión importante en la vida y por eso era necesario que nacieran. ― El día que Kazui nació fue único, emocionante; un día lleno de paz…

―Claro, no fuiste tú el que debió darle a luz. ― Él ríe ante mi comentario. Estuve en muchas batallas y jamás había experimentado un dolor semejante, y, aun así, no me disgusta la idea de volver a sentirlo en algún momento.

―Vale; esa te la concedo. ― yo le sonrío de vuelta

―Entonces, Kazui nació en febrero…

―Sí, el 15 de febrero; él fue nuestro regalo de San Valentín―responde. ― Kazui nació casi a medianoche. Todo pasó muy rápido, a decir verdad. ―responde.

―Qué suerte…Yo pasé casi dos días en labor de parto…― Ichika, desde que fue concebida, fue inquieta. Mis síntomas de embarazo fueron monstruosos y mi labor de parto fue largo y doloroso, pero cuando vi su sonrojada carita por primera vez, supe que había valido totalmente la pena.

¿Estás segura que estás bien? ―me pregunta Renji desde el umbral de la puerta.

De maravilla, ¿por?

¿Y me lo preguntas? ―responde. ―Pasaste toda la noche en el baño vomitando; casi no has dormido nada.

Lo observo irritada. No tengo tiempo para estar reparando en idioteces como esa; de seguro comí algo que no me sentó bien y mi estómago está en protesta al respecto. Para mí, no es razón suficiente para dejar mi entrenamiento de lado.

No es nada. ― digo. Me acerco a él y me las arreglo para besarlo en los labios―Voy a entrenar; nos vemos luego. Solo había dado dos pasos cuando la habitación comenzó a dar vueltas y por mucho que trato de disimularlo, no puedo evitar caer de rodillas. ― ¡Rukia! ―escucho como Renji me llama, para luego sentir como me tomaba entre sus brazos. Mi visión se vuelve borrosa hasta que todo fue oscuridad.

Cuando vuelvo en sí, estoy totalmente desorientada. El lugar se me hace extrañamente conocido y me hace fruncir el ceño al percatarme de que estoy en una de las tantas enfermerías del escuadrón cuatro. Observo como algo está conectado a mi brazo y mi vista recorre el diminuto tubo hasta la bolsa con líquido colgada a cierta altura.

Tal vez me estoy sobre-exigiendo un poco con el entrenamiento…―susurro.

¿Tu crees? ―observo a mi izquierda y encuentro a Renji a mi lado. Ni siquiera me había percatado de su presencia…

¿Qué pasó?

Te desmayaste cuando te disponías a ir a entrenar. ―me dice. ―Has dormido bastante…

¿Cuánto?

Medio día. ―responde y yo solo atino a mirar el techo. ―Rukia, ¿por qué no me habías dicho nada?

No era de gran importancia; solo ocurrió esta vez…

No me mientas; Isane me dijo que la deshidratación que tienes, no es causada solamente por vomitar la noche pasada. ―me acusa. ―Esto lleva tiempo, la pregunta aquí es… ¿Cuánto tiempo? ― no hay forma de que me escape de esta…

Solo uno…

¿Día? ―me pregunta.

Mes…―sus ojos se abren en sorpresa.

¡Rukia!

Lo siento, ¿bien? Las primeras tres semanas solo ocurría en las mañanas, pero esta última semana se han vuelto más agresivos y pensé que pasarían pronto. ―Me observa entrecerrando los ojos; sé que me va a regañar, así que trato de prepararme mentalmente. Desde siempre, Renji ha sido sobreprotector conmigo y ahora que estamos saliendo, no ha hecho más que aumentar su cuidado sobre mí.

Qué bueno que ya has despertado. ―Agradezco a todo lo bueno que Isane apareciera en ese momento. Me había salvado de una discusión segura con Renji. ― ¿Cómo te sientes, Rukia?

He estado mejor…―le digo y ella me sonríe.

Tal vez lo que te diga te anime. ― ¿Cómo se supone que algo relacionado a mi quebranto de salud podría animarme? ―Es cierto que estás deshidratada, pero la razón es más benigna de lo que crees…

No te entiendo, Isane. ―comenta Renji con el ceño fruncido, haciendo que yo lo haga también.

Tus mareos, el desmayo, los vómitos…todo viene de una misma fuente. ―responde. ―Estás embarazada.

Ok… ¡¿Qué…?!

Disculpa, ¿qué dijiste? ― si fuese otra situación, me hubiese reído de la expresión en el rostro de mi novio, pero teniendo en cuenta que estoy tan en shock como él, no me hace gracia.

¿Embarazada? ―pregunto nuevamente. ― ¿Cómo…?

Tu y yo sabemos exactamente como pasó…―responde y con la poca energía que he recuperado, le propino un puñetazo que lo envía al piso.

¡¿Crees que es momento para un comentario como ese?!

Yo mejor los dejo solo…―responde Isane riendo nerviosamente mientras abandona la habitación.

Mi enojo por la vergüenza que acaba de provocarme el comentario de Renji disminuye gradualmente; mi mente trata de procesar el hecho de que, de verdad, crece una vida dentro de mí. Simplemente no lo creo…

Entonces…―comienza a decir Renji sentado aun en el suelo. ― ¿De verdad…vamos a ser padres? ―Llevo mi mano a mi vientre. Nunca imaginé que esto pasaría, por lo menos, no por ahora. Renji se incorpora y se sienta frente a mí. Observa mi vientre con emoción y me regala la sonrisa más dulce que alguna vez vi― Vamos a tener un bebé; tendremos la familia que siempre hemos deseado. ―me besa en los labios, para luego observarme a los ojos, colocando su mano en mi plano vientre…―Esto va a ser lo mejor que nos ha pasado…

Y no se equivocaba…

―Ichika nació un 27 de noviembre. ―le digo con nostalgia.

―Es decir que cuando Kazui nació, ustedes encargaron a Ichika. ― el tono de burla en su voz es notorio.

―Idiota…―le respondo con una sonrisa en el rostro. ―Mi hija llegó al mundo para demostrarme el amor más sincero: el de una madre con su hijo…Mi vida cambió por completo y pensé que lo mejor sería renovarme un poco también. ―explico. ―Por eso dejé crecer mi cabello.

Ciertamente, el parto no es glamoroso. Estas interminables horas de labor de parto fueron todo, menos bellas; nunca había sentido semejante dolor en mi vida y en ese entonces ni siquiera estaba cerca el momento de dar a luz. Ahora, estoy aquí, dando mi mejor esfuerzo para que mi bebé nazca, pero no es fácil.

Ya casi está; solo un poco más. ―trata de animarme Isane, pero no funciona. Solo quiero que termine…

Vas bien, amor…―me dice Renji a mi lado. La mirada asesina que le dedico solo hace que palidezca. ¿Cómo osaba a tan siquiera dirigirme la palabra? Era injusto que, si los dos tuvimos que ver en esto, yo sea la única sufriendo dolor. Le había dejado muy en claro lo que siento al respecto tanto verbalmente como con mis acciones; me aseguraré de que la mano que estoy apretando le duela por semanas…

Bien, Rukia, cuando te diga, una vez más con todas tus fuerzas, ¿bien? ―yo asiento no muy consciente de mi alrededor; estoy agotada y no sé de dónde voy a sacar las fuerzas, pero debo hacerlo― Bien… ¡ahora! ―Y obedecí. Di mi último gran esfuerzo y vaya que valió la pena cuando escucho su llanto por primera vez. ―Felicidades, es una saludable niña. ―escucho que dice. Cubro mi boca con mis manos para amortiguar los sollozos que salen de ella…Las emociones que corren mi cuerpo son abrumadoras y no puedo evitar que se hagan presente cuando recuerdo cómo es que llegué aquí. Como tuve que luchar contra la vida, contra enemigos, con la culpa de nunca ser suficiente y aun así, no me rendí…y mi hija estará siempre aquí para recordármelo…― ¿Quieres sostenerla? ―yo asiento como puedo. Isane se acerca a mí con un pequeño bulto en sus brazos y los deposita en los míos.

No hay palabras que describan esta sensación.

Es tan…pequeña. ―expresa Renji a mi lado. Está tan emocionado como yo; puedo sentirlo en su voz. ―Hola, mi princesa; bienvenida. ―dice para luego delinear suavemente su pequeña nariz.

Es perfecta…―susurro al fin. Me inclino un poco y beso su frente, siendo recibida de inmediato con un par de ojos idénticos a los míos. La conexión entre nosotras se creó en ese momento.

Y supe de inmediato que, desde ese momento, mi hija es el centro de mi universo.

― ¿Sabes algo, Ichigo? No pensé que existía un lado tan incondicional y puro en mí. Supongo que es verdad lo que dicen: toda mujer tiene un lado maternal.

―Siempre lo tuviste, Rukia; solo que no lo notabas. ―me dice. ― Y sé que los demás estarían de acuerdo conmigo. ―me observa sonriente mientras acaricia mi larga cabellera. ―Eres una gran mujer y ya es suficiente malo que muchas personas te subestimen por tus orígenes y apariencia; no lo hagas tú también. Ichika es una niña muy afortunada de tenerte como su madre y ella lo sabe, aunque ahora esté enojada contigo. ―le sonrío tristemente. ― ¿Qué?

―Alguien me dijo algo parecido ya hace un tiempo…

No creo que sea una buena idea…me repite Renji por enésima vez. Él y mi hermano no dejaban de repetírmelo.

Ya estamos a medio camino; además, es solo un momento…solo quiero que la conozca. ―le respondo observando a la pequeña bebé de tan solo tres horas de nacida, dormida en mi regazo.

Renji sigue empujando la silla de rueda (traída por mi hermano del mundo de los vivos exclusivamente para mí) que me contiene en silencio. Sé que no está de acuerdo, como cualquier persona racional, después de todo; solo tenía tres horas de haber dado a luz y yo debería estar descansando, pero siento que debo hacer esto. No importa cuán cansada o adolorida me sienta, necesito presentársela antes de que sea tarde…

Rukia…

Renji, por favor, sabes que debo hacer esto; cada día que pasa es más probable que él…―un nudo se me instala en la garganta. ― Solo quiero que la conozca antes de que sea tarde; ¿es mucho pedir? ―le pregunto y él se mantiene en silencio. El resto del camino se tornó silencioso; el único sonido que se escuchaba de vez en cuando eran los pequeños sonidos que mi pequeña hace entre mis brazos. Ha estado conmigo por pocas horas y ya no sé qué haría si no la tuviese; ella es tan especial para mí y por eso quiero que conozca a uno de los hombres que me han hecho lo que soy hoy.

Ya llegamos. ―anuncia y solo así aparto la mirada de mi bebé. ―Isane, dijo que estaría adentro, esperándonos. ―Renji abre la puerta y nos guía al interior de la habitación. Allí veo a Isane de pie al lado de una figura en la cama.

Está despierto; le dije que vendrías a visitarlo con una sorpresa. ―me responde Isane.

¿Rukia? ― me llama con voz rasposa. Renji nos acerca a la cama.

Aquí estoy…capitán Ukitake…―es duro para mí ver todos aquellos cables conectados a él, con una cánula que le brinda oxígeno. Luego de lo de Yhwach, fue claro para todos que nuestro capitán no podría recuperarse de aquello, aunque nos enorgullezca que aun esté con nosotros.

Me alegro…de que…estés aquí. ―dice con algo de dificultad. ―He estado preguntando por ti; quería ver como…iba tu embarazo.

Por eso es que estoy aquí, capitán…―le digo. ―Quiero que…la conozca.

¿Ya…has dado a luz?

Sí; es una niña. ―suelta una risa que yo interpreto como júbilo. ―Está aquí con nosotros.

El capitán permanece en silencio por unos segundos.

Isane…ayúdame a sentarme, por favor…―todos nos sorprendemos ante su petición.

Capitán, no debe sobre-exigirse. ―responde la capitana actual del escuadrón cuatro.

Es cierto, capitán; no debe esforzarse, yo…―pero él me interrumpe.

Quiero cargarla; necesito hacerlo…

Capitán…

Yo…sé que no me queda mucho tiempo, así que, necesito aferrarme de cada momento único que me llegue a esta cama; necesito sostener a la bebé que considero mi nieta. ―su declaración me quita el aliento y hace que en mi pecho se expanda una sensación cálida. ―Quiero sostenerla…― Nadie en esa habitación tenía el corazón para decirle que no. Renji e Isane le ayudaron a sentarse en la cama y solo ahí, pude apreciar mejor su condición y, sinceramente, no me agradaba; solo hacía que sus palabras fueran más verdaderas. ― ¿Está despierta? ―asiento.

Se está despertando…―le digo. Renji toma a Ichika de mis brazos y se la coloca con sumo cuidado al capitán y se queda a su lado, pendiente por si acaso. El capitán Ukitake observa a Ichika con una sonrisa en su rostro, irradiando un aura de paz que sé que todos sintieron.

Es hermosa, Rukia…―responde y sonrío al ver como el pecho de Renji se infla de orgullo. ― Hola, pequeña…que bien que ya has despertado. ―escuchar la pizca de esperanza en su voz, es simplemente reconfortante para mí y confirma que esto era necesario. ―Puede que tenga el pelo de Renji, pero después de ahí, es muy parecida a ti. ―le sonrío. ― ¿Cuál es su nombre?

Ichika Hisana Abarai. ―sonríe. ―Ichika como tributo a Ichigo por todo lo que ha hecho porque sin él, nada de esto hubiese sido posible. ―comienzo a explicar. ―Hisana…por mi hermana; se lo debo.

¿Por qué?

Porque sé que nunca quiso abandonarme y sé que esa culpa la acompañó hasta el final de su existencia. ―Aunque nunca la llegué a conocer, sé que su accionar me trajo hasta aquí y eso siempre se lo tendré agradecida. El capitán parece satisfecho con mi respuesta. Dirige su atención nuevamente hacia Ichika que se movía inquieta entre sus brazos. ―Creo que tiene hambre…―concluyo y él comprende. ―Necesito alimentarla…

Entiendo. ―me responde con algo de decepción en su voz. ―Un gusto conocerte, pequeña Ichika; es muy posible que pronto deje de verte, pero aun así, quiero que sepas que estoy totalmente seguro de que vas a hacer una bella joven, tan fuerte como tus padres. ―escucharlo decir eso, solo hace que mis emociones se descontrolen. Perder a Kaien fue duro, no sé cómo lidiaré con la partida de mi capitán. ― Eres una chica muy suertuda de tener una mamá tan genial como la que tienes; sé que no te decepcionará. ―le hace una discreta señal a Renji para que tome a la niña de su regazo. En el momento en que Ichika estuvo en los brazos de su padre, mi capitán cayó nuevamente a la cama mirando hacia el techo, como si lo único que lo mantuvo estable todo ese tiempo, fuese la bebé.

Ya se ha esforzado suficiente, Ukitake. ―dice Isane.

¿Puedo…hablar con Rukia…a solas?

No creo que…

Por favor…―Isane suspiró.

Está bien; pero no por mucho tiempo. Usted no debe esforzarse y ella tiene que amamantar a su hija. ―ambos asentimos.

Renji se acerca a mí y me dice que llevará a Ichika de vuelta a la habitación y que Isane esperaría afuera para llevarme con ella, o eso llegué a entender; estaba más preocupada por lo que fuese que mi capitán quisiese hablar conmigo, así que, cuando escucho la puerta cerrarse, respiro hondo.

Rukia…― me llama y yo de inmediato le presto atención. ―cuando ya yo no esté…

No diga eso…

Tu y yo sabemos que así será. ―responde. ―Sé que no me queda mucho y es por eso que necesito decirte algo: Cuando llegaste a mi escuadrón, sentí de inmediato el peso que cargabas sobre tus hombros y supe que de alguna forma debía ayudarte. No pensé que Kaien se me adelantaría…―dice dejando salir una pequeña risa. ―Sé que percibió lo mismo que yo y trató con todas sus fuerzas de hacerte entender algo.

¿Qué cosa? ―hace una pausa y me observa con aquella mirada paternal que siempre me ha dedicado.

Tu no debes medirte por lo que los demás piensan de ti, Rukia. ― agaché la mirada ante esas palabras. ―Sé cuántas personas te subestimaron por la forma en que entraste al Gotei 13, sin siquiera acercarse y hablar contigo; tratabas de hacerte la fuerte, pero sabíamos que te afectaba y sé que empeoró cuando Kaien murió. Todos podíamos ver la culpa en tu mirada, a pesar de que realmente, no te correspondía. Luego, apareció Ichigo…―la forma en que lo dijo, logra sacarme una pequeña sonrisa. ― ¿Cómo empezar a describirlo? Creo que él te salvó, y de alguna manera, tú lo salvaste a él. Aún no puedo creer que me uniera a su campaña para evitar tu ejecución. ―dice con humor. ―Tenía algunas dudas del plan que teníamos para salvarte, pero cuando vi el ímpetu en ese chico, no hubo duda alguna; realmente valías y sigues valiendo la pena. Has madurado tanto desde aquella vez, no solo como shinigami, también como mujer y tu hija, es la prueba viviente de aquello.

Capitán…―estoy sin palabras; no sé cómo responderle.

Tienes que ser feliz, Rukia; debes vivir plenamente, sin importar que digan los demás. El destino te ha regalado una bella hija que de seguro ya te adora y necesita que sigas creyendo en ti misma. ―me dice. ―Tal vez mañana ya no esté aquí, pero necesito que recuerdes que, para mí, tu eres como la hija que nunca tuve y que a donde sea que reencarne, sé que tu nombre quedará en mi memoria de alguna forma. ―extiende su mano y toma una de las mías. ―Estoy orgulloso de ti…y sé que Kaien también lo está…― Y no puedo contenerme más. Las lágrimas comienzan a descender por mis mejillas. ―No llores, Rukia…

Yo…he perdido a tantas personas y no…creo poder aceptar que usted también se va…

Es parte de la vida: unos deben irse para que otros puedan llegar. ―me responde, pero sus palabras no me consuelan; voy a perder a una de las personas más importante. ―Tal vez me pierdas a mí, pero has ganado a tu hija.

Capitán…―él aprieta mi mano un poco más y me sonríe.

Eres una gran mujer; no te subestimes. ― dejo caer mi cabeza sobre el colchón y siento como acaricia levemente mi cabello. No puedo controlar mis lágrimas; es duro pensar que pronto se iría; son tantas emociones juntas que me abruman―Sé feliz, Rukia; sé feliz…

―Ukitake. ―dice.

―Murió unos días después…El capitán Kyoraku me entregó personalmente su chaqueta de capitán cuando me informaron que me habían ascendido a capitana del escuadrón 13… ―Ichigo se mantiene en silencio. En vez de darme palabras de aliento, decide entrelazar nuestras manos, lo cual agradezco con una sonrisa. ― Trato de recordar sus palabras todos los días, especialmente cuando llevo a cabo mis funciones de capitana. Muchos piensan que no soy digna de mi puesto; me comparan con el capitán Hitsugaya prácticamente a diario…

― ¿Por la estatura?

―Cállate…―él me sonríe como respuesta. ―A lo que me refería es que, como su zanpakuto es de hielo al igual que la mía, muchos dicen que la mía es inservible y que una vez más, mi apellido hizo todo el trabajo.

―Son unos idiotas; no le hagas caso…

―En realidad, sí debo hacerles caso. ―él me observa con el ceño fruncido. ―Debo hacerlo para poder demostrarles que están equivocados. ―le sonrío con malicia. Admito que no he sido de mucha ayuda en el pasado, es decir…hasta Riruka logró "vencerme" y por eso, entiendo que muchos duden de mi potencial, especialmente porque al ser teniente en ese entonces, muchos esperaban más de mí, pero ya es diferente. Puedo demostrarle a quien sea de qué soy capaz. Me he esforzado, no solo por mí, también por mi hija, para que se sintiera orgullosa de mí…aunque por los momentos ese no sea el caso. ―Aunque sus argumentos me parecen estúpidos; obviamente no puedo compararme con el capitán Hitsugaya: su zanpakotu y la mía poseen poderes de hielo, pero son totalmente diferentes. ―explico. ― Sode no Shirayuki es totalmente diferente a Hyorinmaru y no hay forma de compararlos.

―Las personas siempre te juzgarán por diversas razones; solo es cuestión de ignorarlas. ―me dice. ―Solo tienes que hacer como yo…

― ¿Actuar como un anti-social al que no le importa nada?

―Sí…―me responde con una sonrisa coqueta. Antes de que pudiese reaccionar, Ichigo suelta mi mano y en un movimiento ágil que me recuerda que no está tan oxidado como pensaba en un principio, se coloca sobre mí, aprisionándome entre sus brazos y cuidando de no aplastarme. ―Yo llamo a eso ignorar. ― me observa sonriente desde su posición, haciendo que yo le sonría. Se me queda observando por unos instantes. ― ¿Qué?

―Eres tan pequeña…―me dice y siento como la vena en mi frente comienza a palpitar.

―Tú sí que sabes cómo arruinar el momento…

―No he dicho que sea algo malo…―me dice y flexiona sus brazos para rozar su nariz con la mía. ―Te extrañé, Rukia…

―Lo sé; me lo has dicho un millón de veces…

―Y puede ser que te la diga un millón más…―Aún no me acostumbro a verle este lado romántico y es evidente ante el sonrojo que aparece en mi rostro. A pesar de que no somos la típica pareja que vive derramando miel por los poros, nos entendemos a la perfección; siempre ha sido así y, al parecer, siempre lo será.

Diez años ya…― Ichigo suelta las palabras al viento y, por alguna razón, siento que lo dice con algo de rencor.

Increíble que hayan pasado tan rápido…

Sí. ―responde. ―Diez años sin ninguna visita.

Tu podrías haber visitado también…

Touché.

El silencio reinó por un momento. Estábamos ensimismados observando a nuestros hijos jugar; los demás estaban a metros de nosotros, disfrutando de una amena charla. Cuando nos llegó la invitación a la reunión, por un momento me paralicé. Renji se veía emocionado por ver a todos nuevamente e Ichika no podía esperar a conocer a los protagonistas de las tantas historias que yo noche tras noche le relataba; yo era otra historia. Años atrás, las cosas no quedaron claras en mi mente y temí que verlo generara algo en mí…

Y no me equivoqué…, pero creo que se trata de nostalgia; espero que sea eso…

¿Te puedo hacer una pregunta seria, Ichigo? ―él me observa como respuesta. ―¿Qué le pasó a tu cabello? ―casi se cae de espaldas al escucharme.

¡Enana del demonio!¡Pensé que preguntarías algo serio!

Esto es serio; ¿Qué rayos te pasó? ― su cabello llamó mi atención de inmediato y es la excusa perfecta para evitar otras cuestiones.

Me veo mejor ahora; más maduro.

¿Quién te dijo esa mentira? ―respondo y veo como me observa con enojo. Tal vez, es que esté acostumbrada a su antiguo look, pero ese corte que se hizo no me termina de convencer, aunque debo admitir que, sacando su nuevo estilo de cabello, estos años lo han vuelto más guapo.

Sacudo la cabeza violentamente ante ese pensamiento.

¿Estás bien? ―me pregunta.

Por supuesto. ―le digo y busco retomar el tema anterior. ―Siguiendo con el tema: no es que te quede mal, es solo…diferente.

Sí…eso pasa con el pasar de los años; muchas cosas cambian…otras no ―me responde y siento cierta nostalgia en sus palabras. ―Por cierto, a mí sí me gusta tu nuevo look; te sienta bien el pelo largo.

¿O sea que el de antes no me quedaba bien?

Eres un caso serio, Rukia…

Admito que en ese momento, su cumplido me encantó como mujer, pero también empeoró mi ansiedad. Pensé que por el bien de todos debía mantener mi distancia, pero cuando me pidió (prácticamente me obligó) sesiones de entrenamiento para volver a estar en forma, yo no me negué. Si lo hubiese hecho, no estuviese en estos momentos con él, sobre mí, con su boca peligrosamente cerca de la mía.

― Si eso es cierto, ¿por qué siempre niegas extrañarme?

―Porque ya de por sí tu ego vive en las nubes; no te lo voy a elevar más.

―Así que cuando te pregunte si me extrañaste…

―La gran parte del tiempo, diré que no. ― termina de desaparecer la distancia entre nosotros y une sus labios con los míos. El contacto se siente bien; demasiado diría yo y representa la confirmación de que lo amo. No importa la situación que estemos atravesando, es tan fácil poder sentirme libre y protegida con él; cuando estamos juntos las cosas parecen encajar y todo lo que carecía de sentido, se vuelve lógico. Y es que mientras rodeo su cuello para acercarlo más a mí, entiendo que ese hilo rojo sigue fuertemente sujeto de nosotros dos.

Llegas tarde. ― le digo con el ceño fruncido.

Lo siento; sabes que trabajo. ―me responde.

Es sábado…

Soy un chico responsable. ―ruedo los ojos.

Como sea; ¿estás listo? ― A partir de ese momento, todo fue entrenamiento.

Ya llevamos un mes en esta especie de dinámica, la cual no ayuda a aclarar mis pensamientos respecto a él. Me he estado sintiendo extraña a su alrededor y por eso he tratado de que nuestros encuentros sean estrictamente profesionales y sé que lo ha notado. Cada vez que llegamos a tener una conversación, me aseguro de que Renji aparezca en mis palabras, tratando de mantener la mayor distancia posible entre nosotros.

Ok… ¡estoy harto! ― exclama deteniéndose en seco en medio de combate. Me ve con verdadera furia en sus ojos. ― ¿A qué estás jugando, Rukia?

No sé de qué hablas…

¡Claro que sabes! ¡¿Por qué me tratas como un perfecto extraño?! ―se abalanza sobre mí y yo lo esquivo; siento su ira al contacto de nuestras espadas.

Eso no es cierto. ―le miento y le devuelvo el ataque.

¿Ah no? Trato de hablar contigo y lo único que oigo es "Renji" y así no se puede. Esto es entre tú y yo. ―esquivo nuevamente su ataque. No entiendo como nuestro pequeño combate se combinó con una charla; cada palabra es reafirmada con el chocar de nuestras zanpakotus y puedo sentir las emociones que emanan de él.

Ichigo…

¿Acaso no lo entiendes? ―me dice. ―¡Fueron diez malditos años, Rukia! No puedo creer que después de todo lo que hemos pasado, te desaparezcas por diez años; ¿eso fue lo que signifiqué para ti? ¿Una aventurita insignificante? No puedo creerlo…― se queda estático a unos pasos de mí y me observa con dolor en sus ojos.

¿Cómo se le ocurre tan siquiera pensar eso? ¿De verdad me cree tan…superficial?

Me alegro de que me conozcas tan bien…

No trates de voltearme el asunto, Rukia…

No trato de hacerlo. ―le respondo; estoy enojada, pero trato de mantener la calma. ―Es solo que estás siendo injusto…

Lo dice aquella que no duda en abandonarme cuando se presenta la oportunidad…―mis ojos se abren en pura sorpresa. No puedo creer que realmente haya dicho eso…―

¿Estás hablando en serio?

Cómo si te importase…―me escupe con rencor, lo que hace que me acerque a él, notablemente molesta.

Pruébame…―le exijo. ― Quiero ver qué se supone que no me importa; siempre te he tenido presente.

Sí, se nota tanto, Rukia. ―responde. ―Por eso vienes y vas de mi vida como si yo fuese una obra de caridad. Dices que te importa, pero tus acciones cuentan una historia totalmente diferente y ahora que trato de acercarme, eres más fría que tu bankai. ¡¿Cómo se supone que piense que te importo cuando eres tan…tú?!

¿Qué se supone que significa eso?

Tu deberías saberlo…Reina de Hielo…― Sentí una sensación desagradable en el pecho. Es que no puedo creer que sea justamente él quien me diga semejante cosa. Quiero gritarle, golpearlo…hacerle sentir el dolor que siento yo ante sus palabras…―¿No vas a decirme nada? ―Y por mucho que quiera gritarle algunas verdades, simplemente doy media vuelta y comienzo a alejarme de él. ―¡¿Lo ves?!¡Siempre haces lo mismo! ¡Te vas, sin mirar atrás! ¡Y dejas la lluvia en tu lugar! ¡Eres una maldita egoísta!

Esa fue la gota que colmó el vaso.

¡¿Por qué?! ¡¿Porque quiero que seas un hombre normal?!¡¿Por qué traté de enmendar el daño que te hice al aparecerme en tu vida?! ¡Tú nunca debiste involucrarte y yo te arrastré a esto!

¡¿De qué hablas?!

¡De todo, Ichigo! ―le grito. Estoy furiosa con él por sacar conclusiones en base a lo que no entiende. ―Siempre me dijiste que querías una vida normal, tranquila; sin tener que pelear por tu vida y eso fue exactamente lo que te di: te entregué aquella normalidad que tanto deseabas…―mi respuesta parece sorprenderlo. ―Por eso le animé a Orihime para que se te declarara…

¿Qué hiciste qué? ―Pregunta con el ceño fruncido. ―¿Por qué?

Porque ella siempre te había querido y pensé que sería lo mejor…

¿Y no te pasó por la cabeza que eso debía decidirlo yo?

Como si en ese entonces no estuvieses enamorado de ella.

Estaba enamorado, pero no de ella.

¿Qué cosas dices? Cuando tratabas con ella, eras muy educado, correcto y siempre le hablabas con mucho cuidado. Incluso los gestos con ella eran delicados. ―le argumento. ―Eso es lo que hacen los humanos cuando están frente a la chica que les gusta.

Rukia, no todos somos iguales; algunos chicos son rudos, chistosos o simplemente estúpidos frente a la chica que le gustan. ― me explica. ―Trataba a Orihime como ella me trataba a mí; ella no es ruda como tú y debo de ser más delicada con ella…―su mirada sigue siendo de dolor. ― Así que, "señorita experta", eso no viene al caso.

Como digas, Ichigo; el punto es que nada de lo que pudiese haber dicho aquel día, cambiaría esto.

¿A qué te refieres con "lo que pudiese haber dicho"? ―y allí supe que había hablado de más.

Olvídalo…―le digo en un intento en vano porque sé que no lo hará.

No, no, no. ―repite rápidamente y se acerca a mí dando grandes pasos hacia mí. ―Esto de trata de aquello que querías decirme cuando Orihime llegó aquella vez, ¿no es así? ―guardo silencio. ―Rukia, por favor, no quiero más evasivas; dime que me ibas a decir ese día.

No es importante.

Dímelo. ―responde tajantemente.

¿Para qué te lo voy a decir si ya no hace diferencia?

Pero por como lo dices, en aquel entonces sí pudo hacer una diferencia. ―me responde. ―Por favor…¿Qué era eso que querías decirme diez años atrás?

No le encuentro el punto de decírselo a estas alturas. Primero, porque se trata de algo que no se dijo diez años atrás y mis razones tenía y segundo porque…esto podría acarrear consecuencias. Tal vez no para él, pero sí para mí que sentía algo tan bello por él tiempo atrás y creo…que aún conservo. Es aterrador penar en eso. Pasé estos diez años siendo muy cuidadosa con lo que siento y me dediqué completamente a Renji y a Ichika, lo cual me ayudó bastante, pero desde que Ichigo volvió a mi vida, todo se había descontrolado.

No quiero hacerlo…―le digo y vuelvo a darle la espalda mientras me alejo de él; es lo mejor que puedo hacer, a pesar de que sé, que éste puede ser el final definitivo de nuestra amistad.

¡Maldita sea, Rukia! ―brama furioso. ―¡Solo dilo! ― yo trato de ignorarlo. ―¡Siempre me recriminabas por ser cobarde ante las circunstancias y ahora tu eres la que se acobarda! ―necesito que se detenga; si sigue con sus argumentos sé que voy a explotar. ―¡No te importó aquellos 17 meses! ―le imploro a todo lo bueno que haga que se calle. ―¡No te importó diez años atrás! ― siento mis ojos arder; no voy a soportar mucho más si sigue…―¡Y no te importa ahora!

Suficiente…

¡Maldita sea, Ichigo! ―grito girando bruscamente sobre mis talones. ―¡Siempre sacas las conclusiones sin comprender lo que pasa! ― me acerco a él totalmente furiosa y lo tomo del cuello. ―¡Fuiste tú el que quería ser normal, el que quería vivir todas las experiencias y eso fue lo que te di! ¡Por eso te di tu espacio, por eso no te estorbé…por eso no te lo dije!

¡¿Decirme que?!

¡Que te amo! ― dejo salir un chillido de sorpresa mientras llevo mi mano rápidamente hacia mi boca. No puede ser…

¿Qué? ―su semblante ya no denota enojo. Está sorprendido ante mi declaración y no lo culpo. ―Tú…dijiste "amo"… ―me señala. ― ¿Aún… lo sientes? ― Lo observo atónita ante su conclusión. ―Sé cuando mientes; ni siquiera intentes hacerlo…― ¿Qué se supone que haga? Mi propia respuesta me sorprendió; mi mayor problema con esa declaración era que podía hacer resurgir sentimientos que yo proclamaba enterrados, no que confirmase inconscientemente que ellos nunca se habían ido…y eso no estaba nada bien…Mantengo mi mirada en el suelo, incapaz de mirarlo a los ojos; no me gusta estar vulnerable ante él. ―Necesito saber si tu sientes…― hace una pausa y me toma del mentón para obligarme a verlo a los ojos. ―lo mismo que estoy sintiendo yo…

Me quedo de piedra; él no puede estar hablando en serio. Mi corazón parece querer salirse de mi pecho y es que ni en mis más locos sueños pensé que estaría en esta posición: con Ichigo dedicándome una mirada llena de esperanza y anhelo y yo estoy simplemente petrificada con las consecuencias de lo que podría desencadenarse a raíz de esto. Siento que mis manos tiemblan, presas de los nervios que me invaden cuando me percato de que su rostro se está acercando peligrosamente al mío.

Y no soy capaz de moverme…petrificada ante su accionar. Mi cerebro me grita que me aleje, que me mueva y evite el contacto que podría arruinar todo lo que hemos construido, pero al mismo tiempo…mi corazón me dice lo contrario. Quiere que sea egoísta, que deje que pase; que le permita besarme y compruebe que realmente lo que siento no es una confusión de sentimientos y que, en efecto es lo que quiero, y es que sentir su aliento tan cerca del mío es intoxicante…

― "Pero tienes un esposo e hija" ―me recuerda mi consciencia y eso es lo que hace que me aleje de él.

No, no, no; detente. ―le digo mientras doy un par de pasos atrás.

Rukia…―intenta acercarse, provocando que yo de otro paso atrás. ―Solo quiero…

¡No! ― exclamo. ―No te acerques más; casi cometemos una locura y esto debe de parar.

No quiero parar…

Simplemente no puede estar hablando en serio…

Ichigo, casi nos besamos; ¡eso es infidelidad! Tu tienes una esposa e hijo, ¿acaso no lo recuerdas? ― se mantiene en silencio y me observa por unos momentos con el semblante serio; tal vez había actuado por impulso, pero espero que mis palabras lo entren en razón.

Lo sé; por eso lo hago…

Eso no tiene ningún tipo de sentido…

¿Acaso algo entre nosotros lo tiene? No, Rukia; y es por eso que funcionamos tan bien juntos. Yo…no tengo intención de herir a Orihime o Kazui, pero… ¿Y tú? ¿Cuándo pensarás en ti? ¿O en mí? ¿Qué se supone que haga? ¿Vivir con esto que siento?¿Debo callarme para que todos sean felices? Estoy cansado de sentirme así; quiero ser egoísta por una vez…

Solo estas confundido…

¡No! ―responde― ¡Tienes que dejar de asumir las cosas!

¡Debo hacerlo si te niegas a enfrentar la realidad! ― le digo. Necesito que entienda que esto está mal y que nunca, ni siquiera en pensamiento, debía ocurrir. ― No importa qué podamos estar sintiendo, esto no debe ocurrir; no puedo hacerle esto a los niños ni a Renji ni a Orihime; entiende que esto está mal…―me sonríe con ironía.

¿Crees que no lo sé? ―me responde. ―Desde que nos reencontramos no hay una noche donde la culpa no me deje dormir. Orihime es una excepcional mujer y una madre abnegada y la quiero, pero no con la intensidad que debería. Me culpo todos los días por no haber sido capaz de superarte porque ahora, lo único que quiero es… estar contigo. ―estoy sin palabras. ― ¿Piensas que todo lo que hecho es porque te lo debo? No. Significas demasiado para mí y a veces parece que no lo entiendes; estos últimos diez años son la prueba. ―sus palabras hacen que una oleada de culpa me asalte. ¿Realmente lo lastimé tanto? ―Enfrenté a una sociedad completa, casi sin entrenamiento por ti, enfrenté innumerables enemigos, arriesgué mi vida… ¿y aún piensas que lo que hago es solo porque te lo debo?

Tú mismo me lo dijiste…

Porque en ese entonces no estaba claro de lo que sentía…―me responde y me dedica esa mirada…aquella que me dedicó años atrás cuando sus poderes desaparecieron y la que nunca saldrá de mi mente por más que lo intente…―Eres la única que detiene la lluvia; La única que le da paso al arcoíris. Rukia…

Ichigo, no, por favor…

Te amo…

―Estás muy pensativa hoy…

―Solo recordaba la primera vez que me dijiste te amo.

―Sí, aquella vez que saliste corriendo.rio ante el comentario. Después de que aquel "te amo" saliese de su boca, no atiné a hacer otra cosa más que correr. No quería enfrentar lo que me acababa de decir, así que, corrí y fui cobarde. ― No fue un muy lindo sentimiento: no solo pensé que me habías rechazado, peor aún, que había arruinado todos entre nosotros.

―Lo siento, es solo que…no supe cómo reaccionar. ― recuerdo que luego de varios minutos entre "pasos flash" y correr, caí de rodillas; ni siquiera había notado que lloré todo el tiempo.

―Fue un momento intenso; te lo admito. ―responde. ―Por eso esperé unos días hasta que estuvieses más calmada para hablar contigo…

―¿Hablar?

―Bien, enviar la carta…

Hojeo los papeles tratando de concentrarme lo mejor posible en ellos, pero me es imposible. Desde mi encuentro con Ichigo días atrás, estoy intranquila. No he sabido más nada de él ni como ha estado tomando todo lo que pasó entre nosotros. Sé que debería hablar con él y aclarar toda la situación, pero es algo que considero muy peligroso para ambos. Había que reestablecer la distancia que sus palabras habían disminuido y que podría ser catastrófica para ambos. He tratado de sumergirme en mis deberes para olvidar todo este embrollo, pero es inútil; no puedo dejar de pensar en él.

Capitana. ―me llama uno de los integrantes de mi escuadrón. ―Ha llegado una correspondencia para usted. ― Mi ceño se frunce de inmediato. Es extraño que la comunicación escrita llegue de manos de alguien que no es un teniente o miembro del escuadrón dos.

¿Quién la envía?

No sabemos; fue encontrada en la entrada del escuadrón…

Muy bien; déjele sobre el escritorio. Gracias. ―en el instante en que quedé sola en mi despacho, tomé el sobre entre sus manos. Aquel simple sobre que tenía mi nombre, me intrigaba sobre manera. Abro el sobre, saco el papel doblado en su interior y comienzo a leer:

"Rukia, espero que tenga la suerte suficiente de que leas esto. Solo quiero disculparme por haberte puesto en una situación tan incómoda, no fue mi intención, pero es que ya no sabía cómo enfrentar la situación. Diez años atrás, me sentí el hombre más cobarde al no confesarte lo que sentía por ti. Tal vez te di la impresión equivocada sobre mis sentimientos y ese es un error que, al parecer, tuvo repercusiones importantes que ninguno de los dos esperó. Ahora somos padres y estamos casados con otras personas y te juro que este hecho solo hace que la culpa me carcoma por dentro, al saber que, con el simple pensamiento, estoy siendo poco hombre. Pero, ¿sabes qué? Luego pienso que no puedo sentirme mal por querer ser feliz y vivir algo que hace tiempo quise. Tu y yo siempre hemos puesto a los demás primero que a nosotros mismos y ya es hora de que eso cambie. Aún recuerdo aquella noche cuando nos conocimos: arriesgaste tu vida para salvarme a mí y a mi familia y a penas nos conocías; ese fue el primer indicio de que tú serías un antes y después en mi vida. Cuántas vivencias juntos, Rukia… ¿Recuerdas cuando combatí al "Grand Fisher"? Estuviste allí todo el tiempo, dándome tu apoyo incondicional; curaste mis heridas físicas y comenzaste a curar las emocionales, es por eso que, cuando te vi partir con Byakuya y Renji, dije que te traería de vuelta, costase lo que costase; ya el resto te lo sabes. Cada vez que reapareces en mi vida, todo parece arreglarse y volver a su sitio y eso es lo que quiero en mi vida. Alguien con quien pueda reír, llorar y pelear; alguien que me rete a ser mejor cada día…alguien con quien sienta que soy yo mismo…Te amo Rukia y espero saber tu respuesta. Si aceptas todo esto, ven esta noche a buscarme; estaré donde sé que me encontrarás, sin necesidad de sentir mi reiatsu; me conoces tan bien que sabrás a donde ir."

Ichigo.

Apoyo mis brazos sobre la mesa, aturdida por lo que acabo de leer. He pasado días pensando, analizando; tratando de encontrar una forma en la que todo acabe bien y nadie saliese herido, pero es imposible. Si Ichigo no sale herido, Orihime y Renji sí…

¿Y tú? ¿Cuándo pensarás en ti? ― las palabras de Ichigo se repiten una y otra vez en mi cabeza. Es más fácil para mí preocuparme más por los demás que por mí misma porque siempre me gusta poder ayudar. Tal vez haya sido por la forma en que tuve que crecer: para mí, es importante proteger a las personas a mi alrededor, pero ahora que mi corazón late desbocado cada vez que pienso en Ichigo, estoy pensando seriamente en ser egoísta. Todos aquellos momentos que compartí con él inundan mi mente y aquella sensación cálida vuelve a invadir mi pecho… y me gusta demasiado para negarlo. Trato de organizar mi área de trabajo lo mejor que puedo provocando que algo que no había notado saliese del sobre…

―No estoy orgulloso de ese segundo recado…

―¡Dibujaste a Chappy! ¡El gran Ichigo Kurosaki dibujó un chappy!

―No lo digas tan alto…No es algo que me enorgullezca…―sonrío.

Y pensar que aquel dibujito fue lo que me terminó de convencerme… No porque haya usado a Chappy como una carnada, tuvo que ver con que me recordó lo increíble que era y sigue siendo Ichigo. Casi siempre es un idiota, pero cuando se trata de sus seres queridos, no le importa mostrar su lado más tierno…A pesar de que sabía que estaba mal, mis sentimientos se aclararon de inmediato.

Desde que llegué al mundo de los vivos, la lluvia parecía no tener intenciones de detenerse, así que, entré a mi gigai y tomé el paraguas que Ururu me había entregado. Vagué por las calles, presa de mis pensamientos, ni siquiera soy consciente hacia donde me dirijo; solo sé que mi subconsciente me guía sin necesitad de orientación ni de buscar reiatsu, lo conozco y sé que solo hay un lugar donde él podría esperarme. Aquel lugar donde va cada vez que se siente solo o necesita recuperar algo de paz y cuando llego allí, veo que no me equivoco.

Él está allí, bajo la lluvia, empapado de pies a cabezas… frente a la tumba de su madre.

Si quedaba alguna duda en mi interior de que esto es lo que debía hacer, se desvanece al momento en que lo veo…porque, por contradictorio que sea, está mal, pero es lo que debe ocurrir para que se haga un bien.

Idiota…―digo, llamando su atención de inmediato. Puedo ver a través de la lluvia como su expresión denota sorpresa; seguramente pensó que no vendría. ―Solo a un idiota se le ocurriría venir sin un paraguas habiendo semejante tormenta.

Me sonríe de manera sincera y se acerca a mí. No intercambiamos palabra…¿Para qué? Ya todo está dicho y lo sabemos. Me toma de la barbilla y me besa como quiso hacerlo aquel día... Suelto el paraguas y me sumerjo en la lluvia con él, al igual que en aquel tan deseado beso.

―De verdad pensé que me habías dejado plantado. ― me dice.

―Sí…la idea cruzó mi mente, pero al final, reuní el valor. ― estoy feliz de haber sido valiente y aceptar mis sentimientos porque, a pesar de que no será fácil para ninguno de los involucrados, es lo mejor a largo plazo.

La que realmente me preocupa es Orihime.

Cada vez que pienso en ella, no puedo evitar sentir culpa. Orihime es del tipo de persona que nunca desconfiaría de las personas y que esto esté pasando, puede apagar un poco la inocencia que la caracteriza y eso para mí, es imperdonable. Necesito hablar con ella…pedirle perdón por ser una mala amiga y esperar en todo lo bueno que ella pueda algún día perdonarme.

Una refrescante brisa se hace presente en el lugar mientras ambos nos perdemos de nueva cuenta en nuestros pensamientos, presos de la tranquilidad que envuelve el lugar. A veces siento que estoy observando todo como una simple espectadora. Nunca imaginé que viviría algo como esto.

― ¿Qué pasa? ―le pregunto al ver que se reincorpora y observa serio hacia el horizonte. Lo imito y veo una figura aparecer a la distancia. ―Renji…

Ichigo y yo hemos mantenido una relación desde hace meses y concordamos en que ya es tiempo de que el secreto se acabe. Lo hicimos así porque queríamos esperar a ver cómo evolucionaban las cosas; nuestras decisiones afectan a terceros y no podemos darnos el lujo de tomar decisiones a la ligera. Ichigo me dijo que hablaría con Orihime esa noche, así que yo haría lo mismo, pero con Renji…

¿Mamá? ―escucho la voz adormilada de mi hija detrás mío.

Ichika, ya es tarde; deberías estar durmiendo.

Es que quería ver a papá antes de dormir…―me responde. Si tan siquiera se imaginase que yo también necesito verlo por razones de peso mayor…Me acerco a ella y la tomo en brazos. Ichika tiene la misma contextura menuda que yo y es fácil cargarla.

Papá ira a darte un beso de buenas noches cuando llegue, ¿bien? ―ella asiente. Beso tiernamente su frente y la llevo nuevamente a su habitación. ―Buenas noches, mi amor…

Buenas noches, mamá.

Abandono su habitación y me dirijo a mi habitación. Espero por algunos momentos hasta que por fin, escucho que la puerta se abre.

Hola, Rukia. ―me saluda. ― ¿Ichika está dormida?

Está en su habitación; de seguro te espera. ―él asiente y se dirige hacia la recámara de nuestra hija. Puede ser que sea por los nervios, pero me pareció eterno lo que esperé para que volviera a la habitación. He ensayado varias veces cómo decírselo, pero ahora que llego el momento, siento que mi mente se queda en blanco, especialmente cuando lo tengo en frente.

¿Estás bien?

Sí; solo quiero hablar contigo…

¿Sobre Ichika? ―me pregunta y yo trato de refutarle, pero él no me da tiempo a responder. ―Ha crecido mucho, ¿no? ― y yo realmente no entiendo a dónde quiere ir con eso. ―¿No has pensado que…podríamos darle un hermanito o hermanita?

No me esperaba esa pregunta; de todo lo que podía preguntar, ¿me pregunta por otro hijo? ¿Cómo se supone que reacciones ante eso cuando tenía que decirle que ya no puedo seguir con él?

Yo…estoy cansada; hablamos luego del tema, ¿bien? ― él se descoloca un poco con mi respuesta, pero en estos momentos, no quiero preocuparme por eso. Me meto bajo las cobijas donde minutos después él me acompaña.

Nunca había sentido tanta culpa en mi vida…

―Hola, tortolitos, ¿qué cuentan? ―trata de sonar cordial, pero su expresión de seriedad lo dice todo.

― ¿Qué haces aquí?

―Vine a ver a Ichigo…―y sin decir nada más, lanza el primer ataque de Zabimaru hacia Ichigo quien lo esquiva de inmediato.

―¡Renji! ¡¿Acaso perdiste la cabeza?! ― le pregunto totalmente sorprendida.

―Déjalo, Rukia; sabía que vendría…―me responde Ichigo poniéndose en guardia.

―¿Qué?

―Así nos entendemos. ― Mi temperamento se acciona.

―¡No voy a permitir que batallen! ¡Cada vez que lo hacen quedan gravemente heridos!

―Rukia, no intervengas…―me dice Ichigo y me prepara para refutar, pero a mi mente llegan unas palabras que hace mucho tiempo me dijeron…

"Si interfieres ahora, probablemente le salvarás. Sin embargo, al mismo tiempo, acabarás con su orgullo. Recuerda esto. Hay dos tipos de luchas. Ya que arriesgamos nuestra vida en el campo de batalla, tenemos que ser capaces de distinguir entre los dos tipos. La lucha para proteger la vida...y la lucha... para proteger el orgullo. Ahora mismo él está luchando por su orgullo. No importa si crees que su decisión es estúpida... simplemente, deja que luche por sí mismo"

Observo a mi aun esposo. Renji trata de sentir la confianza que seguramente flaqueó cuando yo le dije que amaba a alguien más. Quería sentir que no era su culpa (que obviamente no era) y que lo que pasó entre nosotros es algo de lo que no se debe arrepentir. Pero sé, que lo que quiere dejar claro, es que Ichigo tendría que pasar sobre él para que pudiese aceptar la situación. No importa que pase, Renji seguirá cuidando mis espaldas y no estará tranquilo hasta que Ichigo batalle con él; necesita sacar toda su frustración de alguna manera. Ahora observo a Ichigo; concentrado como nunca antes. Siente que debe probarle a su compañero cuanto desea estar conmigo, que lo que hacemos no es un mero capricho, que es algo que estaba destinado a ser y si tenía que enfrentarse a un amigo para dejar en claro su punto, lo haría.

Respiro resignada. Entiendo lo que hacen, no me gusta, pero lo entiendo.

―Solo traten de no matarse en el intento…―digo y ambos me sonríen en repuesta, tomando sus posiciones iniciales.

Y yo no debo entrometerme en esto; ellos deben entenderse a su manera particular…


Me ha tomado una eternidad esta capitulo, pero creo que por la extensión del mismo se nota un poco. Lo re-escribí unas tres veces, hasta que por fin pude cohesionar todo. Gracias por esperar y espero que les haya gustado.

Cuídense,

Bye!

Proxima Perspectiva: Ichigo Kurosaki.