Bleach y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto para su entretenimiento y su diversión.


Renji Abarai (2)


Lo irónico de la situación me sorprende. Cuando imaginé el encuentro entre los cuatro, pensé que todo sería un caos. Posiblemente, fuese por el hecho de que estamos conscientes de que nuestros hijos están a una puerta de distancia o el hecho de que uno de ellos estuvo en verdadero peligro. El silencio es lo que parece reinar entre cuatro adultos que deberíamos manejar la situación como se debe. Estamos en lados opuestos de la habitación. La recién pareja formada nos observan esperando que Orihime o yo demos inicio a la conversación que por obvias razones genera un sinfín de preguntas por nuestra parte. ¿No se supone que debe ser así cuando te encuentras en el bando de los engañados?

– ¿No piensan decir nada? – suelto, harto del estúpido silencio.

– Creo que es más fácil responder las preguntas que puedan tener...– Sé que Rukia no es la mejor manejando sus emociones ni utilizándolos para tener cierto tacto al hablar, soy igual, pero hasta yo sé que esa no era la mejor manera de romper el hielo. Sentí como Orihime se tensó casi de manera automática.

– ¿Acaso tratas de burlarte?

– Claro que no.…– responde rápidamente Rukia. – Solo quiero que aclaremos la situación.

– Está más que claro; tienen meses siendo claras, por lo menos para ustedes dos.

– Orihime, no fue nuestra in-...

– Sí, ya sé; no fue tu intención; lo he escuchado varias veces.

–Sabes que es la realidad.

– No quiero tu cinismo, Rukia; – se aleja de mí, hasta que se encuentra frente a ella – ¡Te pregunté, hace diez años te lo pregunté directamente y… me mentiste con tanta facilidad! – Enarco una ceja, notablemente intrigado.

– ¿Qué cosa? – pregunto.

– Hace 10 años, justo antes de separarnos, le pregunté si sentía algo por Ichigo. – responde, sin voltear a verme, su atención fija en mi aún esposa. Me acerco a ella, sorprendido por esta nueva información. – La que se supone que era una de mis mejores amigas, me mintió sin ningún tipo de problema. Me dijiste que de no sentías nada, me dijiste que podía intentarlo… ¡¿Y ahora vienes a destruir lo que construimos por años por ser cobarde?! – A parte de que estaba sin habla por la nueva información, me sorprendo ver la rabia en Orihime. Esta mujer es la amabilidad personificada; es increíble presenciarlo de primera a mano.

– Lo hice porque pensé era lo correcto.

– ¡Ese es tu problema, Rukia! ¿Quién te crees para pensar por los demás? Nada de esto estuviera pasando.

– Admito que no debí mentir y asumir las cosas, pero al parecer, era lo que tenía que pasar. Gracias a ello, Kazui e Ichika existen.

–¡Ni se te ocurra utilizar a los niños como defensa!

– ¡Demonios! ¡No tergiverses mis palabras! – el hecho de que la conversación este tomando cierto volumen no es bueno. Los niños siguen cerca y lo último que queremos es que ellos sientan la tensión del momento, más aún porque veo que el poco vestigio de paciencia se esfumaba como rayo del cuerpo de mi aun esposa. – Lo siento, lo digo en serio. Pensé que con los años se esfumaría; era lo mejor.

– Por supuesto que sí; por eso estamos en esta situación.

– Orihime, – oh, por fin Ichigo recuerda que tiene la habilidad de hablar– no creo que lo mejor sea…

–Ya hablé contigo; estoy hablando con Rukia. – al ver su expresión, sé que Ichigo también piensa que esto no se está dirigiendo a un lugar agradable, más aún por el acercamiento peligroso de Orihime.

– Sé que nada de lo que diga hará que esto mejore y sé que mis disculpas no borrarán cómo te sientes en estos momentos, pero…

¡Paf!

Fue el sonido que llegó y desapareció en cuestión de segundos. Tanto Ichigo como yo quedamos de piedra ante la descomunal cachetada con la que Orihime acaba de silenciar a Rukia; tememos la reacción que pueda traer, especialmente porque mi aún esposa, se sostiene la mejilla dolorida con una de sus manos, sus ojos reflejan cierto grado de enojo, pero sé que se está conteniendo porque sabe que esto es necesario, que era una forma que tenía Orihime de desahogarse. Lo mejor, aun sabiendo esto, es alejarlas; Ichigo pensó lo mismo que yo, interponiéndose entre ambas y tomando a Rukia del brazo para crear cierta distancia

– ¿Puedo hablar con Orihime a solas? – pregunto con poca emoción. No me agrada la idea, pero para poder avanzar, siento que debo intervenir y razonar con ella. Estamos pasando por lo mismo y creo que la entiendo mejor de lo que se pueda pensar. Dirijo una mirada a Ichigo, pidiéndole que me apoye en esto y aunque veo que no está del todo convencido, termina por aceptar.

–De acuerdo; vamos, Rukia. – no dice nada, ni siquiera dedica una segunda mirada, salió de la habitación, sin tan siquiera esperar por el Kurosaki. Como si la tensión en el ambiente no fuese suficiente...Al final, el sonido de la puerta cerrándose anuncia que nos encontramos solos.

Como si hubiese estado aguantando la respiración hasta ese momento, Orihime toma una gran bocanada de aire. Me rodea y toma asiento a unos pasos de mí. Al parecer, solo ahora está siendo consciente de lo que acaba de pasar y, sobre todo, lo que acababa de hacer.

– No quería pegarle, no sé qué me pasó…

– Yo sí; tu enojo y frustración salieron a flote. – concluyo – Ya pasé por dicha etapa como se refleja tanto en mi como en Ichigo. – Me observa, la furia reemplazada por cansancio y tristeza, justo como estaba al terminar mi encuentro con Ichigo. Me acerco a ella y me siento a su lado. – Aunque no lo parezca, yo también estoy herido; no es fácil enterarse que algo tan preciado como la familia que tanto ansiamos y que costó crear, llegó a su fin sin poder hacer nada al respecto. Créeme que te entiendo.

– Es como si hubiésemos hecho algo mal…

– No te hagas eso...– detengo rápidamente. – No se trata de nuestras acciones, sino de la de ellos. Aunque no fue correcto ocultarnos lo que estaba pasando por meses, una parte de mi sabe que es lo mejor que esto pase. – Me observa intrigada y no la culpo; pareciese como si los defendiera. – ¿Vivir una mentira no te parece peor? – ella no me responde, mis palabras tuvieron un impacto. – Ichika lo es todo para Rukia, como sé que Kazui lo es para Ichigo. Si ambos decidieron poner en riesgo la estabilidad que supone para ellos la familia que conocen es porque sentían que a la larga esto sería peor. Insisto, si hubiesen hablado con nosotros, de manera sincera y desde el principio, hubiese sido mejor.

– Entiendo, sé que de cierta manera es lo mejor, pero...aun así...duele…

– Lo sé...– respondo. Se avecinan unos cambios que no me emocionan en lo más mínimo. No solo estoy perdiendo la familia que construí, también perdí a la mujer que he amado durante toda mi vida. Mi hija tendrá que compartir su tiempo entre ambos, en vez de compartir memorias del día a día. Lo odio, odio todo lo que se avecina, pero creo es lo mejor. No quiero que mi hija crezca en un hogar falso y piense que es algo normal. – Cuando combatí con Ichigo, nunca titubeó y me aseguró de que sabía las implicaciones. Sigo furioso con él, pero al menos me dio la cara; creo que te hará bien hablar cuando estés más calmada con Rukia. Ya sacaste la parte violente, solo queda dialogar. – Ella me observa en primera instancia de manera neutral como si procesara todo lo que acabo de decirle.

– Gracias; necesitaba sentir que alguien entendía por lo que estoy pasando.

–Sí, más aún si ya pasé esa etapa. – digo– En fin, ¿quieres que vaya por Rukia? – ella niega.

– Dame un momento; tengo que poner mis ideas en orden. – asiento. Al final será lo mejor para ambas partes.


Cuando por fin salgo de la habitación, el día se ha ido. Ichigo y Rukia están a unos metros, con los niños a cada lado. –Orihime te espera. – digo. Rukia no duda, sabe que me refiero a ella. Noto que Ichika se sujeta débilmente de su chaqueta de capitán; el agarre es tan débil que dudo que se haya dado cuenta. En el momento en que dio el primer paso, el agarre se perdió; mi aun esposa desapareció tras la puerta. Mi atención se centra en Ichika, la expresión de mi hija está entre confusión, enojo y culpa; tengo que buscar una forma de hablar con ella.

– Ya es algo tarde; ¿tienen hambre? – pregunto.

–¡Sí, mucho! – exclama el Kurosaki menor. Ichigo no me responde y mucho menos Ichika.

– Vamos; preparemos algo de cena.

– Pero mamá...– esta vez, mi niña interviene, pero no termine el hilo de su oración.

– Ambas nos alcanzarán más tarde; vamos. – Duda por un segundo, pero termina por colocarse a mi lado para caminar junto a mí. Percibo que los Kurosaki están lo bastante alejados como para que pueda conversar con mi hija sin ningún tipo de interrupciones. –¿Todo bien, Ichika? – Es igualita a Rukia, sé que se muere por decir lo que sea que tiene en mente.

–Papá, tu no fuiste el que le pegaste a mamá, ¿verdad? – Su pregunta más que enfadarme, me sorprende.

–¿Crees que lo haría?

–No.

– ¿Ella te dijo que lo hice? – volvió a negar.

–Pero tampoco explicó demasiado…entonces, no sé si…

–Según tenía entendido, estabas enojada con tu madre. – digo, para entender un poco mejor toda la situación. – No debería importarte ese tipo de cosas...

– No me gusta que la lastimen…

–Es curioso, ¿no es eso lo que has estado haciendo? Yo me sentiría mal si la personita que más quiero me trata con la ley del hielo. – Al no escuchar contestación de su parte, giro levemente la cabeza para poder cerciorarme. Su vista fija en el suelo, sus dedos jugando de manera nerviosa entre sí. Di en el blanco y posiblemente activé cierto grado de culpa en ella.

– Es que...no entiendo...– mi corazón se estrujó al escuchar esa declaración. ¿Cómo iba a entender? Son cosas que los niños no deberían tener en la mente. Yo soy un adulto y no lo entiendo, me pierdo ante todos los cambios que se avecinan, me entristece perder algo que creía seguro. ¿Que podría esperar de una niña que a duras penas ha vivido? Sin importar el público que nos seguía, me detengo, haciendo que ella lo haga, solo para tomarla en brazos, ignorando olímpicamente sus reclamos. – ¿Papá? – reanudo el paso, reflexionando en el hecho de que cada día que pasa, Ichika cabe menos entre mis brazos.

– Lo único que tienes que entender en esta situación es que tanto tu madre como yo, te tenemos como nuestra prioridad número uno. No quiero que pienses que debes elegir a quien apoyas; ambos te amamos y no tienes que actuar como si odiaras a tu madre en un intento de hacerme sentir mejor. Tu y yo sabemos que amas a tu madre y no quiero que eso cambie por mi culpa.

– Pero...ella hizo algo mal.

– Como yo lo he hecho también anteriormente; no somos perfectos, cometemos errores y no podemos crucificarlo por eso y menos, si sabes cómo es esa persona y que se desvive por ti. – No me responde, esconde su cabeza en mi hombro.

– Lo siento…

– No te preocupes; sé que tu madre no tendrá problemas en perdonarte.


– ¿Necesitas ayuda?

– Haz lo que quieras – Ichigo no me responde. Toma una de las bandejas y comienza a colocar las bebidas sobre esta para los hambrientos niños que esperaban en la sala de estar. Por algunos segundos, nos mantenemos en silencio mientras él se encarga de su autoproclamada labor yo continuo con la elaboración de los emparedados.

– ¿Crees que esta vez sí estén dialogando?

– Sí; ambas saben que es lo mejor para los niños. – respondo sin girar a mirarlo. Por el rabillo del ojo siento que me observa, pero al parecer desiste al darse cuenta que no tengo intención de observarle.

– Aunque no lo parezca en el momento, es lo mejor, pero lamento la forma en que manejé la situación.

– Lo sé, créeme que una parte de mi lo sabe, pero no puedes pretender que este feliz y acepte todo esto de buena gana tan pronto; necesito odiarte por un tiempo, lo entiendes ¿verdad?

–Sí; es lo lógico. – responde, identifico cierto alivio en su voz. Nuestra relación de amistad nunca ha sido muy convencional que digamos, por lo que agregar este factor tan personal como ser la nueva pareja de mi pronto ex-esposa, prácticamente, cierto padrastro para Ichika, es fuerte y no sé cuál será la situación final en la que quedemos parados. Me molesta un poco lo maduro que estoy siendo. Mi versión más joven estaría destruyendo medio seireitei, pero quiero que todo esté bien, por Ichika. Mi bienestar quedó renegado en el momento en que mi hija dio su primer respiro. – Sé que las cosas no serán iguales, pero espero que al menos, podamos superarlo.

– Eso espero, aunque no te puedo asegurar nada. Algunos días intentaré matarte, otros no.…– veo que sonríe de medio lado.

– Me parece justo...– Toma la bandeja y se dirige hacia los infantes que alaban a todo lo bueno, al ver llegar las bebidas. Los emparedados están listos y sin perder tiempo camino para entregárselo a los impacientes niños. Mientras veo a ese par pelear, no puedo imaginar una realidad donde ellos no estén. Estos diez años existieron y aunque no tuvieron el desenlace que esperaba, si dejaron recuerdos que valoro y a Ichika, siendo lo más importante. ¿Me gustaría que Rukia siguiera siendo parte de todo esto? Me encantaría, me encantaría saber que ama, pero no puedo obligarla. Lo que ambos quisimos durante toda la vida fue ser felices y si ella ya no lo es a mi lado, no tengo más alternativa que dejarla ir y concentrarme en mí, aunque cueste. Sé que tomará tiempo, pero no tengo otra alternativa que dar el paso en solitario y continuar con esta nueva realidad que aun no entiendo del todo.


¡Hi! Como ya es tradición, los 7 de julio (y a veces los 8, en dado caso que se me complique), actualizo varias historias a la vez como regalo tanto para mí como para ustedes y esta casualmente, le tocó ser de las agraciadas dada el ritmo de actualizaciones que he estado implementando.

Muchísimas gracias por seguir por aquí y por los reviews en el capítulo anterior y a todos los que se han estado siguiéndola. Espero que les guste y como siempre, siéntanse libres de comentar y decir qué les pareció.

Next: Orihime Inoue (2)

Cuídense un montón,

Bye!