Bleach y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto para su entretenimiento y su diversión.
Ichika Abarai (2)
Han pasado varios días desde el día más triste y confuso de toda mi existencia. Mis padres anunciaron que se separarán, tío Ichigo es la nueva pareja de mamá y Kazui es básicamente mi hermano. Es extraño ver como todo lo que conozco ha cambiado en tan poco tiempo. Me he quedado con papá mientras la situación se calma y mamá se enfrascaba en "los asuntos con altos rangos: en cuanto a la situación. No entiendo la razón de que otras personas fuera de la familia sepan sobre esto, ¿qué no se entiende de que mamá quiere a otra persona que resulta ser una persona viva? No es como que no hayamos ido al mundo humano antes, es solo que mamá lo visitará más, ¿no? Aunque… ¿se supone que se mudarán juntos como cualquier pareja? ¿Mamá vivirá en el mundo humano? ¿El tío Ichigo vivirá aquí? Esto es tan confuso. Son tantas cosas que no entiendo, que no sé cómo tomar, el miedo me invade ante todo lo que se acabará.
¿Mamá sería capaz de abandonarme? Tengo días que no la veo, parece ser sencillo para ella estar alejada de mí. Debo admitir que no me he portado de la mejor manera con ella, pero, aun así, ella es la madre: tiene que quererme a pesar de lo que haga, ¿no? Papá no dice mucho tampoco, tío Byakuya nunca ha hablado demasiado, lo que hace que me sienta ansiosa ante lo que no sé y lo que posiblemente nunca pase. No la estoy pasando bien, y creo que es parte mi culpa por no ayudar como debería. Tal vez, no debería ser tan respondona con ella, tampoco debí ignorarla. Cuando vi que le habían golpeado, tuve mucho miedo y lo único que quería era saber si estaba bien, pero fui cobarde y terminé recibiendo un regaño por parte de papá.
Me encuentro frente a la entrada de mi hogar, o de lo que alguna vez fue. Siento mi labio temblar. No quiero llorar, no soy una niña pequeña para resolver las cosas de esta forma, pero me duele pensar que ya no será como siempre. Llegaré a casa y no tendré la expectativa de esperar por ambos para contarles mi día, no estarán los dos cuando me despierte en la mañana, seré lo único que realmente los obligará a verse. Siento que estoy perdiendo algo preciado y no sé si es mi culpa. Sé que soy difícil a veces y que no coopero en cuanto a las cosas de adultos de la casa, pero era feliz con tener a mamá y papá. Jamás pensé que viviría algo como esto.
–¿Ichika? – ante la mención de mi nombre a través la voz que conozco desde siempre, giro hacia ella. Mamá me observa a unos cuantos pasos. El simple hecho de verla hace que no pueda contenerlo más. Lloro y siento como todo sale de mi pecho. No sabía que aguantaba tanto hasta que la vi. Poco tiempo después, siento los brazos conocidos envolverme. Ella no dice nada, no pregunta, creo que sabe qué me ocurre y prefiere que llore y sea yo la que hable. No puedo dejar de llorar, ella no me suelta y aunque no sé cuánto tiempo ha pasado, quiero que pase más, y que nadie cambie, que se quede como está.
–Mamá…– pronuncio con dificultad.
–Está bien…
–¡No! ¡No lo está! – grito aun entre sus brazos. No me responde, yo sigo desahogándome como nunca lo he hecho. Nada está bien.
Observo el último pedazo de melón que queda en mi plato. Luego de mi exabrupto, entramos en el interior de la aun residencia Abarai - Kuchiki. Mamá me preparó una ensalada de frutas para que merendara. Cuando pude dejar de llorar, no sabía que decir. Me quedé observándola por un buen rato con ojos llorosos y un labio tembloroso. Ella no me cuestionó, pero me observó triste. Pensé qué diría más, aparte de observarme, pero lo único que obtuve fue una invitación a entrar para obtener comida. Fue extraño todo lo que pasó. Veo su espalda mientras recoge los utensilios empleados para cortar las frutas. ¿Puede ser que esté enojada conmigo? ¿Me odia? El simple hecho hace que las lágrimas amenacen por salir nuevamente. Pensé que la odiaba, pero con todo lo que ha pasado, sé que es miedo a perderla. Me he enojado con ella anteriormente y siempre se me pasa. La diferencia es que, en ese entonces, ella estaba en casa y no existía probabilidad de que no volviera. ¿Qué pasa si realmente no la vuelvo a ver?
–Mamá…– llamo con voz temblorosa. Detiene lo que está haciendo para confirmar que me escucha. – Lo siento…– la voz se me quiebra, creo que eso es lo que le obliga girar hacia mí. – Lo siento, por favor, no me odies.
–Yo no…
–Por favor, no me abandones.
–Nunca te abandonaré, Ichika.
–Pero te irás…
–Aun no decidimos cómo…
–¿Ya no nos quieres? – niega con la cabeza. Camina hacia mí y se sienta a mi lado.
–No es posible para mii dejar de quererte.
–Pero dejaste de querer a papá; pensé que eso tampoco era posible.
–Es…diferente.
–¿Por qué? – suspira, la observo, esperando que me responda y me ayude a entender un poquito más todo lo que pasa.
–Porque el amor que se tiene por una pareja, no es el mismo que se tiene por un hijo. Son cariños intensos, pero diferentes. – aun no me queda claro a qué se refiere, pero no creo que obtenga más información de la que me ha dado. – Nunca dejaré de amarte, mucho menos te abandonaré.
–Entonces, ¿no te irás al mundo humano? ¿Te quedarás aquí?
–Aún no está decido.
–¿Cuándo lo decides?
–Es una decisión complicada. – frunzo el ceño.
–Si es tan complicado, ¿por qué lo haces?, ¿por qué cambiar todo? – suspira de nuevo. Se acomoda mejor para que quedemos frente a frente. Su expresión es seria, pero me hace sentir más en confianza que en problemas.
–Ichika, no podemos quedarnos en una situación porque es lo más fácil. Sé que no lo entiendes y que todo es confuso para ti en estos momentos, pero es lo correcto.
–¿Cómo es lo correcto si causa tanta tristeza? – sonríe con pena.
–Lamento entristecerte; no es mi intención, pero es mucho peor que pase el tiempo y en el futuro, te des cuenta que no tomé el camino más sano, ese que necesitaba. Quiero que entiendas la importancia de tomar las decisiones, aunque den miedo. Quiero que luches por lo que sientes, aunque pienses que es tarde.
–No lo entiendo, mamá. – sonríe mientras me da un beso en el tope de la cabeza.
–No espero que lo hagas, solo necesito que confíes en mí y en tu padre. No importa lo que pase entre nosotros, tu siempre serás prioridad y buscaremos la forma de que todo funcione.
–Me gusta nuestra familia, mamá.
–Seguirá siendo tu familia, solo que tendrás más personas cercanas. Tu padre y yo no iremos a ningún lugar.
No es suficiente para que sienta mejoría en mi ánimo, pero escucharla confirmar que no me abandonará, es cierto nivel de alivio. Vuelvo a abrazarle, es lo único que necesito por los momentos para confirmar sus acciones. No me odia, no se irá de mi lado, sus esfuerzos estarán en mí, y aunque no es lo que me gustaría que pase, creo que no puedo hacer más. No entiendo del todo lo que explicó, me tocará confiar hasta que llegue el día en que sea claro para mí. No me gusta lo que está pasando, pero sé que nada será como antes y todo será difícil.
Las visitas al mundo humano se han hecho más frecuentes con los meses. Es un intento descarado de que nos familiaricemos con la nueva pareja de nuestros padres. Kazui parece amar compartir con mamá, como si fuesen amigos de toda la vida. Con el tío Ichigo es un poco diferente. Ha sido muy amable y se esfuerza porque compartamos tiempo juntos, pero trato de que no parezca que me agrada su invitación o lo que está haciendo. Papá me dijo que me portara bien, que era un gesto amable de su parte invitarnos, pero no me gusta la idea. Admito que su intento de enseñarme el extraño juego llamado soccer y los entretenidos videojuegos fueron agradables y se nota que realmente tiene interés en convivir conmigo, pero…siento que traiciono a papá, aunque él diga lo contrario.
El mundo de los humanos es raro, pero interesante. Así como Kazui visitó con su padre el Sereitei, estoy con mamá, Kazui y su padre en un extraño lugar que ellos llaman parque de diversiones. Mamá dijo que nos haría bien despejar un poco la mente. Estamos en unos gigais con una ropa parecida a la de las niñas humanas. Hoy llevo el pelo suelto, solo porque mi cinta se rompió a medio camino y aunque no me agrada, los demás dicen que me queda bien; no sé cómo sentirme al respecto.
–¡Tía Rukia! ¡Mira! – Kazui parece no estar en la misma sintonía de preocupaciones que yo. Toma la mano de mamá y se acercan a unos puestos de juguetes a unos pasos, haciendo lo que justamente no quería: dejarnos solo a los dos.
–¿Quieres un helado? – recordando el sabor de esa delicia, aunque no debería, no quiero perder la oportunidad; son realmente deliciosos.
–Sí…– mi afirmación sale en un susurro. No le observo, solo le sigo hasta el señor que se encuentra repartiendo las bolas de colores. Me compra un enorme cono que me deslumbra.
–Aquí tienes.
–Gracias. – giramos hacia el lugar donde se supone que están mamá y Kazui. Los vemos entrar a una de las atracciones.
–Tendremos que esperar a que salgan; ven, tomemos asiento en estos banquillos. – se nota que tampoco sabe bien qué hacer. Es incómodo y sé que es por mi actitud, pero quiero que quede claro que no me gusta del todo. – No quiero reemplazar a Renji, Ichika. – levanto la vista ante su comentario. – Es tu padre y nadie podrá ocupar su lugar.
–Entonces, ¿qué quieres ser?
–Alguien que esté para ti.
–Pero no soy tu hija.
–No es relevante, te siento como si lo fueras, así como Rukia, siente lo mismo con Kazui. – no sé qué decirle. – No espero que todo esté bien en este momento, pero me gustaría que pasáramos más tiempo juntos, haciendo cosas que te gusten.
–¿En serio? – asiente con una sonrisa.
–Así ves que no muerdo. – me concentro en mi helado por unos instantes. –Mi intención no es quitarte a tu madre, tampoco es reemplazar a Renji. Espero que mientras las cosas se vayan desarrollando, podamos ser una gran familia.
–¿Se refiere a que tendrán hijos? –carraspea sonoramente.
–Es una posibilidad, pero me refiero a todos nosotros, una gran familia ensamblada.
–Pues, no creo que papá y tía Orihime estén contentos ahora.
–Lo sé; espero que en el futuro sea diferente, aunque tome tiempo. – presiento que si le hago las mismas preguntas que le hice a mamá hace un tiempo, me dirá que lo entenderé cuando sea más grande. Prefiero terminar mi helado. Cuando lo hago, levanto la vista para visualizar donde puedo desechar lo que ha quedado en mis manos. En mi búsqueda veo un enorme conejo, muy parecido a chappy; el más grande que he visto jamás. Dejo salir un gritito de emoción. –¿Qué ocurre? – señalo hacia el lugar. – ¿Quieres que lo gane?
–¿Puedes? – sonríe. Se coloca de pie y me extiende la mano. Me sorprendo tomándola mientras nos movemos entre las personas. Un señor mayor se encuentra del otro lado, tío Ichigo le entrega algo de dinero en cambio de unas pelotas.
–Para conseguir el conejo grande, debes acertar en tus cinco tiros. – frunzo el ceño; los objetivos están muy lejos, es trampa.
–De acuerdo. – es lo único que dice. Para mi sorpresa, cae el primero, luego el segundo, tercero, cuarto y quinto. Al igual que el señor mayor, estoy más que sorprendida con su habilidad. – No se moleste, ella hará los honores. – levanto la vista hacia él, quien me sonríe. Luego paso mi vista hacia el enorme chappy que sigue estando muy alto como para que lo alcance. – ¿Te ayudo? – asiento, pero la ayuda no es alcanzármelo, me levanta en brazos para que pueda tomarlo por mí misma.
–Gracias. – respondo a la persona detrás del mostrador quien no se ve feliz. Tío Ichigo me coloca en el suelo nuevamente. – Gracias. – digo esta vez hacia él.
–Cuando quieras, Ichika. – extiende su mano nuevamente. Dudo por un instante, pero termino tomándola para adentrarnos en el mar de personas, en busca de mamá y Kazui.
No es cuestión del helado o el juguete que acaba de darme. Es el hecho de que haga todo aquello incluso cuando he sido grosera, odiosa o simplemente estuve ignorándole porque sí. Lo ha intentado y es obvio que con lo que hago no estoy ayudando a nadie. No nos toma mucho tiempo reencontrarnos con las dos personas que nos faltaban; mamá casi enloquece al ver el chappy entre mis brazos. Mientras "discuten" por el hecho, no puedo evitar fijarme en el ambiente que se forma ante la interacción que tienen. Me recuerda a lo que Kazui lleva tiempo diciendo en cuanto a lo que pasa cuando se observan entre sí. Es la primera vez que realmente pienso que mamá se ve feliz a su lado. Es algo que no puedo negar y que por más que lo intento, no puedo luchar contra lo que pasa.
Me encantaría que mis padres siguieran juntos, pero… ¿ellos también estarían encantados? Si mamá no siente lo que papá, ¿realmente seríamos felices? Amo a mis padres y no quiero que se sientan miserables. Viendo la escena frente a mí, comienza a ser claro aquellas palabras de mamá. Tal vez me moleste, me cause tristeza y al principio, mucha rabia, pero es lo mejor a la larga porque quiero pensar que ha pasado por una razón. Observo la mano que aun sostengo, levanto la mirada para encararlo. Creo que se siente observado, pues me mira y sonríe de manera amable. Tal vez, debería verlo como Kazui: no estoy perdiendo a una persona; papá no se irá a ninguna parte, estoy ganando un jugador nuevo en mi vida. Tal vez, no sea tan malo.
–Realmente se quieren, Kazui. – estamos en su habitación, observando desde la ventana hacia la calle donde se encuentran nuestros padres conversando. Sus manos están unidas y rien sabrá por qué cosa.
–Sí, no hay nada que podamos hacer. – responde a mi lado. Es extraño ver a mamá tan desinhibida en cuanto al afecto que profesan. Tal vez porque no saben que les observamos, pero el abrazo que comparte con tío Ichigo y la sonrisa que no desaparece de su rostro, es algo nuevo para mí. – Se ven muy felices.
–Se supone que nosotros lo estaremos después.
–Eso dicen. – nos quedamos observándolos por un rato, como si esto fuera súper interesante. – ¿Crees que algún día tengan bebés?
–Es probable, es lo que hacen las parejas que se quieren, ¿no? Solo míralos. – respondo mientras los señalo. – ¿Te molestaría?
–No, sería divertido ser el mayor. Además, así como ellos están en parejas, tu papá y mi mamá también pueden encontrar a alguien especial. Siento que puede pasar en cualquiera de los bandos. – asiento con un pequeño sonido de conformidad. – ¿A ti te molestaría?
–No lo sé, por lo menos, no con esta nueva realidad. – admito mientras me encojo de hombros. – Aun así, me siento un poco más tranquila al verla feliz. Puede que sea lo mejor después de todo.
–Es lo justo; siempre tratan de que seamos feliz. Es justo que ellos lo sean en algún momento, ¿no?
–¿Por qué eres el sabio de la situación? – ríe por lo bajo.
Volvemos la vista hacia nuestros padres y, lamentablemente, presenciamos un beso. Es breve, pero lo suficiente para que frunza el ceño ante la escena. Aun así, sigue siendo evidente todo lo que ha llegado a mi mente en cuanto a lo vivido con ellos como pareja. Es posible que me tome tiempo estar totalmente a bordo con la idea, pero sé que pudo ser peor de lo que ha sido y de lo que será. Tío Ichigo es un conocido y no es una mala persona. Al menos lo intenta, solo resta ver como se supone que será esta nueva dinámica de familia ensamblada.
Las perspectivas de los hijos son las mas dificiles de escribir. Oh GOD.
Con la convicción de no actualizar de manera anual, aquí me encuentro. Como saben los que me siguen en IG, estoy trabajando en novelas con personajes de mi autoría. El proceso de auto publicación, el trabajo y la vida en general, no me dejan el espacio que me gustaría para pasar por aquí o Wattpad, pero quiero cambiar eso. Trataré de no perderme tanto.
Muchas gracias a los que siguen por aquí y a los que siguen dejando su review y sus favs/follows. Significan un mundo. Espero que todos estén súper bien y a salvo. Espero que les agrade el capítulo. Saben dónde encontrarme.
Cuídense,
Bye~!
