Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.
El guardián miraba fijamente a la chica sentada en esa extraña cama de hielo. Después de la pequeña presentación entre ellos, ella se había alejado de él sin decir absolutamente nada, cosa que lo extrañó sobremanera, así que, la siguió y…ahí estaba, observándola en silencio, sin saber que decir o que hacer. Él era Jack Frost, él nunca, jamás de los jamases…se quedaba sin palabras; todo era tan extraño para él. El chico se apoyó en uno de los muros y comenzó a pensar. Desde que la vio, sintió un aura oscura a su alrededor; no una malvada, sino otra más melancólica, triste, depresiva…y como él metiche-curioso que era, quería saber por qué.
─ ¿Por qué sigues aquí? ─preguntó sin mirarle. Tenia una mezcla de sentimientos extraños para ella; no quería quedarse sola, pero aun así, quería que se fuera...no se entendía, en verdad.
─No sé por qué…pero quiero hacerte compañía y, aunque no lo creas, entiendo cómo debe sentirte ─ella sonrió tristemente.
─Claro que no…
─Claro que sí…tenemos los mismos poderes ─dijo el de manera entusiasta. Ella lo miró confundida ante sus palabras y ahí fue que cayó en cuenta: él no le había confirmado que tenía poderes, ella solo sabía que era un fenómeno de la naturaleza que volaba y al que sus poderes no podía congelar. Con una sonrisa en su rostro, extendió una de sus manos y comenzó a formar una pequeña bola de nieve. La joven rubia abrió los ojos en pura sorpresa. Él podía controlar la nieve también; estaba en shock.
─Tu…
─Sí, somos colegas─Tomó la bola de nieve y se la lanzó directamente en la cara. Elsa miró furiosa al joven guardián.
─¡¿Por qué hiciste eso?! ─ Jack estaba literalmente rodando en el suelo de la risa, siendo más inmaduro de lo normal.
─Solo quería que te rieras ─ se defendió.
─No me pareció gracioso…─preguntó con claro veneno en su voz.
─Por favor…que aburrida eres…
─ ¡Calla! ¡Tú no me conoces! ─el castillo comenzó a temblar estrepitosamente. La sonrisa de Jack se esfumó de inmediato ante tales sacudidas; debía tranquilizarla o todo el castillo se vendría abajo.
─ ¡Elsa! ─gritó, tratando de tranquilizarla. Voló hasta ella y la tomó de los hombros ─ ¡Cálmate! ─la rubia abrió los ojos sorprendida y, de inmediato, todo dejó de temblar. Jack suspiró aliviado, pero aun estaba conmocionado por lo ocurrido segundos atrás. Elsa era más poderosa de lo que pensaba y el hecho de que no tuviera control de sus poderes, lo preocupaba. Miró aun conmocionado a la joven rubia frente a él. Estaba cabizbaja y temblaba levemente, al parecer, había comenzado a sollozar─Elsa…─susurró. La joven Reina cayó de rodillas frente a él, llorando amargamente porque pensaba que, después de esto, él se marcharía y quedaría sola de nueva cuenta, lo cual para su sorpresa, no ocurrió, es más, se sobresaltó al sentir como un par de brazos la envolvían. Se escondió en su pecho y le devolvió el abrazo; hace tanto que no abrazaba a alguien y, de verdad, lo necesitaba.
─Jack…l-lo siento… ─dijo entre hipidos.
─Tranquila…ya todo está bien…─Jack acunó a la chica por unos momentos más hasta que se tranquilizó del todo ─Ahora… ¿puedes contarme que fue eso?
─Yo…no tengo control sobre mis poderes…mis sentimientos solo empeoran las cosas…
─Y… ¿por eso siempre estas así de seria? ─preguntó sorprendido.
─En parte sí, pero…pasé los últimos diez años de mi vida encerrada, sin poder salir al exterior, ni siquiera podía hablar con mi hermana menor…todo por ser un fenómeno...
─Oye, no digas eso…No eres un fenómeno, solo eres especial…─animó Jack.
─Yo nunca pedí serlo…
─Yo tampoco lo pedí, Elsa, pero este don se me fue otorgado después de mi muerte y, en realidad, no me quejo─ Elsa lo miró en shock ─ ¿No te había dicho que estoy muerto? ¿No? Bien…la historia que vas a escuchar, será más que asombrosa ─dijo de manera altanera.
Jack comenzó a contar su historia de manera exagerada. Obviamente, Elsa pudo detectar aquellas partes que no encajaban bien en su historia; en casi todas se galardonaba como un gran héroe.
─Entonces, ¿eres un chico que murió trescientos años atrás, quien por alguna razón, fue elegido por un tal "Hombre de la Luna" para ser un espíritu invernal, para luego convertirte en uno de los llamados guardianes que protegen los sueños de los niños?
─Sí…es un muy buen resumen…
─¿Y por qué puedo verte?
─No tengo la menor idea...
─No puedo creerlo…todo es tan…fantástico…
─Pero totalmente real, créeme…tuve trescientos años para asimilarlo y aun… ¡sigo sorprendido! ─Una dulce y casi imperceptible risa invadió la habitación. Jack miró la escena más que admirado; era aun más bella cuando sonreía. Elsa sintió la mirada sobre ella y dejó de reír, apenándose al instante ─ ¿Por qué dejaste de reír? La sonrisa te queda muy bien…─Elsa no sabía cómo reaccionar ante ese cumplido; era una total novicia en términos de interacción con otras personas ─No deberías actuar así, eres muy joven para actuar como una mujer mayor ¿Cuántos años tienes?
─Diecinueve…
─Pues deberías actuar como tal…solo se vive una vez.
─No es tan fácil, ¿sabes? Y ahora mucho menos que tengo todo un Reino a mi cargo, bueno…lo tenía…─Jack la miró confundida.
─ ¿Diriges un Reino? ¿Arendelle? ─ella asintió ─ ¿Cómo?
─Soy la Reina ─ Jack quedó literalmente boquiabierto─ o al menos lo era…no creo que quieran saber de mi, después de lo que pasó…
─ ¿Qué pasó? ─Elsa suspiró. Él le había contado su historia, era justo que ella hiciera lo mismo, así que comenzó a relatarle todo. Empezando desde su niñez, pasando por todo el incidente de Ana, los años de encierro, la muerte de sus padres, la coronación, su huida…todo. Jack no podía comprender como alguien podría soportar tantos golpes a tan corta edad; ahora entendía por qué se comportaba de ese modo─ Vaya…tu vida es toda una novela… ─ella sonrió tristemente ─ ¡Pero eso puede cambiar! ─exclamó entusiasmado─ Tu pueblo sabe de tus poderes, ¿no?
─Si…y creen que soy un monstruo ─respondió ella ─No puedo volver, a menos que…
─ ¿A menos que qué?
─ ¡Enséñame a controlarlos! ─dijo esperanzada mientras tomaba una de las manos del joven guardián.
─ ¡¿Qué?! ─seguramente escuchó mal. ¿Él como maestro? Hasta gracioso sonaba.
─Por favor…─los ojos de la joven Reina tenían una mezcla de angustia, esperanza, anhelo… ¡Dios, ¿por qué era tan difícil para él decirle que no?!
─Tengo que hablar con los otros guardianes a ver si me lo permiten, pero no te prometo nada…─Elsa sonrió agradecida.
─Gracias, te lo agradezco, significa mucho para mí…
─De nada, reinita helada…─la rubia frunció el ceño.
─No me llames así…
─ ¡Ay por Dios! Es un lindo nombre, pero por favor...no vuelvas a sacudir el castillo─ bromeó él.
─Acabamos de tener una agradable conversación, ¿Por qué debes de arruinar el momento? Eres un tonto…
─Lo sé
Elsa le dedicó una mirada de pocos amigos, mientras él reía encantado; era muy divertido hacerla enojar, podría ser su nuevo pasatiempo.
─ ¡Elsa! ─ Ambos chicos se miraron entre sí; había alguien más en el Castillo, parecía la voz de una chica─ ¡Hermanita!
─Anna…─susurró Elsa para sus adentros. Jack miró a la chica expectante.
─Te está llamando… ¿no vas a ir? ─era obvio que una batalla tenía lugar dentro de ella. Estaba seguro de que lo que más quería en ese momento, era ir a su encuentro ─Elsa…─la expresión de la joven Reina era de verdadero pánico ─Ve con tu hermana…
Luego de un momento de duda, Elsa caminó lentamente hacia el origen de aquella voz que ella conocía muy bien. Su corazón amenazaba con salirse de su pecho, dando palpitaciones erráticas como consecuencia de la adrenalina y el nerviosismo que invadían su cuerpo. Jack la siguió a cierta distancia, escondiéndose en una de las columnas que le permitía ver perfectamente la escena entre hermanas. Si Elsa podía verlo, ¿Qué le aseguraba que su hermana no? Debía mantenerse al margen…
─Anna…─la muchacha pelirroja giró rápidamente hacia su hermana y quedó boquiabierta al verla.
─Vaya…te ves…diferente…un buen diferente ─ Jack sonrió orgulloso; no fue el único impresionado por la joven Reina; Elsa daba una muy buena primera impresión.
─Gracias…
Jack observaba como las hermanas hablaban. En realidad, era Anna la que trataba de entrar en razón a su hermana mayor, pero al parecer no daba resultado. Luego, la situación se volvió confusa cuando entró un hombre de hielo parlante que, al parecer, había sido creado por Elsa. Eso impresionó al joven guardián; ella era capaz de animar la nieve…Luego de eso, Anna y Elsa se sumieron en un dialogo donde Anna le reveló lo que se supone que el estaba investigando: el eterno Invierno de Arendelle. Al parecer, Elsa no estaba enterada y la noticia no le cayó muy bien. La menor de las hermanas trató de tranquilizarla, pero fue en vano. En un arrebato de frustración, Elsa dejó escapar su poder, golpeando a Anna. Al escuchar como su hermanita caía al suelo, la joven rubia giró y se horrorizó ante la vista. El muñeco de nieve de antes, junto a un hombre rubio que no podía ubicar de los relatos de Elsa, llegaron a ayudar a la "herida" chica.
─Es mejor que nos vayamos…─dijo el hombre rubio.
─ ¡No! ¡No me iré sin Elsa! ─La Reina de Arendelle miró a su hermana menor.
─Claro que lo harás…─haciendo uso de sus poderes, creó un monstruo de nieve gigante que sacó a los visitantes del lugar.
Jack se acercó sigilosamente a ella. Podía escuchar claramente como trataba de contener sus sollozos, pero los pequeños gestos de sus hombros las delataban. Sin preguntar ni pedir permiso, la giró hacia él y la envolvió entre sus brazos, donde la chica comenzó a desahogarse. Jack estaba serio; algo tenía que hacer para ayudarla, no podía dejar que la reinita helada siguiera sufriendo de ese modo.
¡Hola! Aquí un nuevo capítulo, yeii. Chicos gracias por los favs y follows. Gracias Jesica y MyobiXHitachiin por sus reviews =). ¡Todos ustedes me alegraron el día! ¡Significa un mundo para mí! =) Espero que este capítulo sea de su agrado y, ya saben, por favorcito, déjenme reviews, me encanta saber sus opiniones =)
Nos leemos en una próxima actualización,
Bye!
